Diversión y divulgación científica

17 abril 2016

Es un viejo dilema, que ha sido puesto en foco hoy domingo por el genial @Scientia.

“La divulgación no tiene que ser divertida”

“Si lo es, mejor, pero lo que tiene que ser es atractiva”

Parafraseo, si hay errores que me perdone y me los indique el Señor Oscuro.

¿Cuál es mi problema con esto? La forma de enunciarlo.

Literalmente estoy de acuerdo, pero, ¿cómo llega? ¿Cómo se entiende? ¿Cómo se propaga después esta idea?

¿Cómo creo yo que debe decirse para evitar que se distorsione la idea que queremos transmitir?

Primero tenemos un problema con la definición de las palabras.

¿Qué es divertido? ¿Lo risible? ¿Es divertido sinónimo de chistoso?

¿Qué es algo si no es divertido? ¿Serio? Serio, no, perdonad, hay comedias que son muy serias. ¿Es quizás, aburrido?

Si algo resulta atractivo, como pedía (con razón) José, ¿no es también divertido de leer/ver/estudiar?

Insisto, ¿cómo creo yo que debe decirse?

El objeto de la divulgación es la transmisión del conocimiento científico.

A partir de aquí, lo demás es secundario. El vehículo que elija cada uno, una opción, y ninguna única.

El problema que creo que ve el Señor tenebroso de la Murciandad, y en el que coincido, es cuando los elementos secundarios se convierten en primarios, o incluso se pierde el objetivo principal, la transmisión de la ciencia.

Entonces tendremos entretenimiento usando la ciencia, música con excusas científicas, etc. Cosas que no son malas, pueden incluso ayudar cierta visibilidad de “lo científico”, pero no son divulgación, porque no enseñan.

Aquí reivindicamos la buena divulgación, la que enseña, y en la que se encuadra en puestos de cabeza la de José Manuel López Nicolás, que es instructiva, primero, atractiva y, joder, muy divertida.

Finalmente os dejo una foto de mi último bolo en Pamplona (gracias Javier y Joaquín, de nuevo), charla extremadamente seria sobre el uso de las matemáticas para crear una actitud científica en el público general y niños, promoción de mi último libro Aproxímate y que fue realizada en pijama.


NUEVO LIBRO: Aproxímate

10 marzo 2016

Aquí está, mi sexto hijito: Aproxímate.

Un vistazo a sus Primeras páginas

Lo presentamos en Madrid en la FNAC de Callao el sábad0 19 de marzo (día del padre).

Presentación Madrid marzo 2016

Los amigos de otras ciudades no os despistéis que andaré de gira

Un libro donde te entregamos la fórmula secreta para ser verdaderamente científico y poder llegar TÚ MISMO a tus propias conclusiones. Mide, calcula, aproxima… decide.

A veces te decimos cómo son las cosas (y tienes que creernos), a veces te enseñamos problemas divertidos de matemáticas pero que tratan sobre camellos, cerillas y cosas así.

¿Te imaginas poder usar lo que YA SABES (sumar, restar, multiplicar, porcentajes…) para poder conocer el mundo por TI MISMO y además pasarlo estupendamente?

¿Cuánto peso aguanta un pelo? ¿Cambia mi altura durante el día? ¿Cómo sacar ventaja en un examen tipo test? ¿Cuánto pollo hay en una pastilla de caldo de pollo?

No me creas, ¡mídelo!

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Comunicadores, ¿a quién estáis hablando?

17 mayo 2015

Faust-F2

Preparemos nuestra charla, artículo, intervención…

  1. ¿Cuál es la idea que queremos transmitir?
  2. ¿A quién queremos contársela?

¿Ya está escrita? ¿Qué tal ha quedado?

¿Nos hemos puesto guays y sólo podrán entendernos quienes ya conocen la idea?

¿O no ha sido tan grave y simplemente alternamos párrafos donde explicamos cosas básicas con párrafos sólo al alcance de expertos?

¿Quién abandonará antes, el experto por aburrimiento o el lego por no comprender nada?

Decídete.

  1. Si es un artículo técnico, para profesionales, no expliques asuntos básicos.
  2. Si tu audiencia no es experta, explica las cosas para su nivel: Expertos en campos afines, público general, niños… piensa qué es lo que cada grupo sabe y lo que ignora.

Un camino sencillo es hacer artículos autocontenidos, que se entienden por cualquier público sin necesidad de acudir a ningún tecnicismo, o donde se explican los necesarios para comprender lo que queremos contar.

Puede que no te lo parezca, pero son tecnicismos: “un poco de sal”, “una dosis de medicación razonable”, “dinero suficiente para empezar un negocio”. Quien no pertenezca a cada uno de esos entornos no sabe ni aproximadamente de cuánto estamos hablando.

Da órdenes de magnitud, aproximaciones. Por ejemplo: Una cucharada sopera de sal, dos pastillas, diez mil euros… son cosas que entiende cualquiera.

En otras ocasiones es tan sencillo como… no explicar nada, porque la audiencia ya está comprendiendo del “tecnicismo” lo suficiente para seguir adelante. Por ejemplo: Si digo que en el plátano hay un isótopo del potasio que emite bajas dosis de radiación. Cualquier audiencia entiende “una variedad del potasio que echa rayos chungos, pero pocos”, por lo tanto está en condiciones de escuchar justo después que “no es peligroso”. No me extenderé en explicar qué es un isótopo, qué tipo de radiación es la que emite, etc. Si esto os incomoda porque hay gente que quiera saber un poco más, no hay problema tampoco, ponéis unas referencias o un enlace a Wikipedia para cada término y listo.

Hasta aquí la teoría, ahora los deberes.

Mirad artículos y ved si son coherentes, si las personas a las que va dirigido son las mismas que lo pueden entender. Para los más valientes… mirad vuestros propios artículos.


Tendrían que hacerlo, pero no lo hacen… ¿qué hago yo?

10 diciembre 2013

Esto viene de una conversación con mis muchachos, como casi siempre… Espero ser un estímulo para ellos. Desde luego, ellos lo son para mí.

Se lo dedico a Lucía, que se llevó una parte grande de la chapa, pero vamos al grano.

Los chavales deberían interesarse por la ciencia… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían interesarse por la política… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían esforzarse, estudiar lo que les digo que tienen que estudiar, tomar las notas precisas, hacer los ejercicios… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían ponerse el casco en la moto, el cinturón de seguridad, colocar a sus hermanos en sus sillas, no fumar… bla, bla.

Ya os hacéis cargo, ¿no? Además, si cambias chavales por ciudadanos también funciona.

Digamos que, en general, la gente “debería” hacer cosas que no hace (siguiendo mi particular criterio). La cuestión es que ellos tienen la libertad de hacer lo que les dé la gana y vuelve a tocarme a mí, a ser mi turno para jugar… ¿qué hago yo ahora?

Básicamente tenemos dos respuestas:

1. Recorro mi parte del camino y si el otro no lo hace, que le vayan dando: que aprenda, que se fastidie con j, que se esfuerce más, etc.

2. Recorro también la parte del camino que le queda al otro, haciendo más de lo que la “justicia” me debería pedir.

Gran parte de mi actividad vital es la enseñanza y la divulgación, así que mucho de mi trabajo es acercar cosas que ya están publicadas, explicadas, escritas en mil sitios y de mil maneras a la gente que aún no ha llegado a ellas, las ha rechazado, no comprendido, etc. En muchas ocasiones ando recorriendo ese “trecho extra”.

En muchas ocasiones también me paro donde la dignidad, mi capacidad o mi entendimiento me dictan que está mi límite y quedo ahí esperando.

No podría decir cuál de las dos estrategias es la “correcta”, si es que tal cosa existe, pero creo que es crucial que pensemos sobre ello en cada ocasión.

Para cuando nos sentimos “injustamente” forzados a andar un camino extra que no debería correspondernos… propongo algunas reflexiones:

– ¿Es libre la decisión del que rechaza algo que le beneficia o abraza lo que le perjudica? ¿No es víctima de sugestiones, presiones y demás? Si apelamos a que está eligiendo eso, ¿es un juicio justo respecto a esa persona?

– ¿En qué circunstancias viven o se desenvuelven esos que “no se esfuerzan”, no trabajan lo suficiente, no “emprenden” y demás? ¿En qué circunstancias interiores y exteriores? ¿Has pensado que quizá no tengan los recursos materiales que tú tienes, el acceso a crédito, la red social que te sostiene, o los talentos que te adornan a ti?

– A mí nada más nacer me pusieron una vacuna, me alimentaron, dieron cobijo y cariño, y yo no había hecho nada para ganarme todo eso. ¿Crees de veras que te has ganado todo lo que tienes? ¿Crees que otros que no tienen eso se esforzaron menos? ¿Es el resultado siempre proporcional al esfuerzo?

– ¿Nadie recorrió nunca ese espacio extra para ti en el pasado?

Y en el otro sentido, también alguna reflexión…

– ¿Hasta cuándo debe durar el paternalismo o debemos dejar a nuestros hijos/alumnos que hagan lo que quieran y asuman las consecuencias? ¿Por graves que sean y desproporcionadas respecto al error que puedan cometer?

– Y el paternalismo del estado sobre sus ciudadanos, ¿hasta dónde debe llegar? Me multan si no llevo el casco en la moto, pero sólo yo soy el perjudicado, me multan igualmente si no me pongo el cinturón. ¿No puedo tomar yo la decisión de ponerme en riesgo si me da la gana? Y si me pongo en riesgo, sin necesidad, haciendo estas cosas, ¿funciona bien mi coco? ¿Cómo saberlo? ¿Quién lo decide?

Sí me gustaría finalizar con dos ideas.

1. No juzguemos a la gente antes de andar un kilómetro con sus botas

2. Sólo somos responsables, pero lo somos mucho, de lo que hacemos y de cómo respondemos ante lo que la vida y los otros nos proponen con sus hechos. Esa es nuestra esfera de acción.

Ahí tenéis los comentarios para explayaros…

Para una selección justa todo el mundo tiene que hacer el mismo examen: Por favor, suban a ese árbol.


Divulgación y popularización

6 octubre 2013

El enorme Sergio L. Palacios (aka Agatha desde hace poquito) ha hecho una reseña estupenda de mi último libro (podéis leerla aquí) en la que el cariño le nubla lo suficiente como para hablar bien de él… jeje.

Además saca un tema que nos sirve, tanto para compartir ideas, como para echarnos unas risas de tiempo en tiempo: la distinción entre divulgación y popularización.

Por resumiros, aunque lo explica muy bien Sergio en su post, la idea es que la divulgación trata de los últimos avances o temas de más complejidad científica que la popularización, por lo que la divulgación suele hacerse para público ya interesado en la ciencia y en ocasiones con bastantes conocimientos previos, mientras que la popularización suele ocuparse de contenidos más básicos y dirigida a público general, joven o sin conocimientos previos.

Aunque no tengo problema en sentirme popularizador cuando alguien me lo llama, incluso si trata (en algunos casos) de indicar que mi trabajo es menor por ser menos sofisticado, a mí no me acaba de gustar la distinción.

Según el diccionario “divulgar” es “Publicar, extender, poner al alcance del público algo.” Así que los que explicamos a niños la diferencia entre fuerza y presión, estamos divulgando.

Por otra parte alguna divulgación, en el sentido primero, se parece más a una actualización de profesionales que a “poner al alcance del público” un conocimiento. No digo que no sea importante e interesante, digo que no es más divulgación que la de los pequeñitos en conocimientos que hacemos otros. De hecho yo, como profesional necesito a aquellos más informados de los que no dejo de aprender y actualizarme (se lo agradezco una vez más).

Añadiré algunas preguntas…

¿Desde cuál de las dos se consigue captar más a nuevo público para la ciencia?

¿Qué sentido tiene hablarle a alguien de agujeros negros si no sabe lo que es la energía?

¿Es menor o menos importante el trabajo del que enseña algo menos sofisticado? (Un maestro de infantil y un catedrático, p.ej.)

¿Alguien podría leer las complejidades de sus libros sin aquel humilde maestro que le enseñó a leer?

¿No es el público general “la sociedad” que necesita el pensamiento científico para que no la engañen?

Los experimentos y demostraciones, ¿son puro circo, o es mostrar que las leyes de la ciencia resulta que también funcionan fuera del laboratorio… en el puñetero mundo real que se supone que explican?

Así que si alguien me llama popularizador por distinguir las dos labores, pues lo soy, a mucha honra, y ojalá sea de los buenos.

Si es por etiquetarme como un “divulgador de segunda”, pues nada, no hay caso, soy un divulgador que lucha en primera línea y codo a codo con gente estupenda, con grandes compañeros, como Sergio y como miles de profesores, maestros, educadores, que nos criaron a nosotros y ahora lo hacen con nuestros chavales.

Y para finalizar, como no, os casco uno de los cacharritos de mi último libro… no olviden popularizarse y mineralizarse!!

 


Pasión, música y hacer que los ojos brillen

28 diciembre 2011

Solo para dejaros este fantástico vídeo. Disfrutadlo y no dejéis de ver que es la pasión lo que habla con más claridad que cualquier otra cosa.

Con toda pasión… Felices Fiestas


Nieves Concostrina mola mucho

27 mayo 2010

No me ha quedado muy literario… pero es así.

Estás en el coche haciendo zapping radiofónico y al poner Radio 5 … te la encuentras!

Su voz inconfundible contando alguna de esas cosas sorprendentes de la Historia, con ese estilo propio tan bueno… divertido e interesante: Divulgación en estado puro!

Consigue dejarte con una sonrisa por un buen rato. No me digáis que no es de agradecer.

Creo que hay que aprender de los mejores, siempre que se pueda, y Nieves Concostrina es una comunicadora fantástica. Aunque si os va más el rollo masoca podéis limitaros a “aprender de vuestros errores”…

Esta es su web http://www.nievesconcostrina.es. Ahí podéis ver que firmará en la Feria de Madrid sus libros, por si os queréis acercar.

Y esta, una historia suya muy conocida: las momias chillonas de Chachapoyas,  no os la perdáis!

http://www.nievesconcostrina.es/uploads/radio/09-04-06Chachapoyas(1).mp3


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