Lo Mejor Que Te Puede Pasar 30/11/2016

30 noviembre 2016

Y… ¡vuelta la burra al trigo!

Contar la Belleza y la maravilla de la ciencia a quien no la conoce es una labor sagrada, aunque no todo el mundo lo crea y prefiera o valore más el boato y el oropel de otros lugares.

Así que es mi placer y mi privilegio, contaros que vive gente dentro de vosotros, si es que lo que llamáis vosotros es realmente vosotros.. bueno oídme y veréis…

Gracias de nuevo al este equipazo que también cree en ello y tanto parece disfrutarlo… y tanto me hacen disfrutar.

 


La Aventura del Saber 28/11/2016

28 noviembre 2016

Y de nuevo, en La Aventura del Saber

Hoy os cuento que la Ciencia es un superpoder… bromas aparte, nos da la capacidad de saber qué está pasando más allá de las opiniones de unos u otros, con sus limitaciones, claro.

Os propongo aplicarlo a algo tan sencillo como la compra de un paquete de folios, ¿nos están vendiendo lo que nos dicen?

A partir del minuto 38.

aventura-del-saber-28-12-2016

http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-28-11-16/3813980/

Recordad que todas estas cosas y muchas más las podéis encontrar en mi último libro Aproxímate


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 23/11/2016

25 noviembre 2016

Y otro día que pasamos por donde esta pandilla de curiosos… Una oyente tuiteó: una de mis secciones favoritas y eso que yo no soy muy de.. Ahí está el objetivo, emocionante, contar la ciencia al que no la conoce, esa es mi trinchera, y este gente tan estupenda me da la oportunidad!

Hoy hablamos de que la “solidez” en la que creéis es más falsa que una moneda de tres euros.

Átomos, culos y sillas…


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 16/11/2016

21 noviembre 2016

Hoy volvemos con una cosa un poco rara… ¿pensáis que medimos lo mismo por la mañana y por la noche?

Pues por ahí empezamos, luego empezamos a hablar de ir al baño a deponer, de medidas, de error, de precisión, de los decimales… de las notas. El que quiera puede ampliar con mis entradas sobre rúbricas, oposiciones, cifras significativas

Por cierto, nos lo pasamos tremendamente bien y creo que se ve.

Y repito, olé por este equipo, que apuesta por contar ciencia a la gente más normal, de la manera más normal, lo hacemos divertido… y estamos hablando de cosas bien gordas y serias. Si no os habéis dado cuenta es la mejor señal. Ya sabéis, lo contrario de divertido no es serio, es aburrido.


¿Cuento la verdad o lo que convence?

19 noviembre 2016

Queridos míos… ¿estáis (estamos) preparados para conocer la verdad?

¿Es bueno saber la verdad?

¿Es necesario que la “gente” la sepa?

¿Le favorece, le hace feliz?

¿Es mejor que le diga algo que, aunque no sea cierto o que no pruebe lo que yo quiero decir, les lleve a hacer lo mejor para ellos mismos? En plan, no hagas eso que te vas a quedar ciego.

No lo tengo claro… pero no me apetece ese paternalismo. Prefiero decir las cosas como son, o como creo que son, sobre todo si me preguntan.

De la otra forma creo que “tuerzo” su forma de pensar, cuando concluyen lo que no se debería haber concluido, o bien que me siguen tomando como figura de autoridad, en lugar de buscar una verdad empírica. No me mola.

Os hablo de esto, que es un tema bien antiguo, porque me lo ha disparado el siguiente vídeo que circula por ahí.

Muy bien hecho y con un mensaje muy bueno y VERDADERO. Las cremas solares son IMPRESCINDIBLES para nuestra salud, personalmente uso factor 50.

Mi problema es, el hecho de que la piel se vea negra con la crema, ¿prueba que llegue menos radiación ultravioleta a mi piel? En mi opinión, no.

Repito, ¿es cierto que la crema absorba la radiación UV? Rotundamente SÍ.

¿Prueba la piel negra este hecho? Lo siento, pero no.

Pensemos,¿qué puede hacer la radiación cuando llega a un sitio?

Pues lo mismo que tú.

  • Pasas de largo
  • Te quedas
  • Te vuelves

Traducido para la radiación sería, respectivamente, atravesar, ser absorbida o ser reflejada.

En general cualquier objeto hará un poco de cada… pero si refleja un 90% quizá sea un espejo, si transmite un 90% quizá sea una ventana, etc.

Por lo tanto, cuando veo la cara negra, lo que sí tengo claro es que la radiación no se refleja en la cara, pero no puedo saber si ha sido absorbida por la crema, o bien, si ha atravesado la crema y ha sido absorbida por la piel. Como esa información no “vuelve” a la cámara, no puedo saber qué ha pasado.

Incluso, fíjate, como lo que veo en la cámara es lo que viene de rebote. Cuando antes de darnos la crema nos veíamos claros, era por la radiación UV que se reflejaba y llegaba a la cámara, no por la que era absorbida. De hecho no sé qué parte de la radiación incidente se estaba absorbiendo, sólo sé que una parte se reflejaba.

Y sigo… por lo tanto, el color negro de lo que me informa es de que la radiación que antes se reflejaba y llegaba hasta la cámara, ahora o bien se ha transmitido o bien se ha absorbido… sin tener, con este experimento, información suficiente para decidir.

Termino aclarando de nuevo que EFECTIVAMENTE la crema solar ABSORBE LA RADIACIÓN y nos PROTEGE del envejecimiento prematuro de la piel y del cáncer y que es EXTREMADAMENTE RECOMENDABLE que la uséis… pero no por lo que veis en el vídeo.

¿Me haréis caso o hubiese hecho mejor en callarme la boquita, poneros el vídeo y ayudar así a que uséis más la crema solar?

Vujotros mesmos…


Ikea, ¿dónde están los putos muebles?

17 noviembre 2016

Supongo que habéis visto el anuncio de Ikea y probablemente os haya gustado. Os confieso que a mí también, me gusta la idea, me gustan los actores… me gusta.

Os invito a que lo veáis de nuevo conmigo y os preguntéis mientras lo hacéis: ¿Dónde se habla de los muebles?

Efectivamente, queridos míos… no es a los diez segundos, ni a los veinte, ni a los cuarenta. No se habla de muebles en todo el anuncio.

Con el tiempo he ido aprendiendo a aceptar las tesis de los publicistas, qué funciona y qué no. A veces no comprendo los mecanismos, y supongo que ellos tampoco, es más, me atrevo a pensar que quizá no les importe demasiado, mientras funcione.

Parece ser que para que compre un producto sólo necesito que se estimule un sentimiento amable en mí, o de simpatía, o de comprensión, o de identificación… de la forma que sea, por poco que tenga que ver con el producto que voy a comprar. Parece ser que basta con que me ablanden un poquito el corazón y seré una víctima más fácil para esa marca, que en ese momento vulnerable, se asocie con mi emoción. Insisto, no es necesario establecer un nexo lógico entre el producto en cuestión y el sentimiento. Alucinante, pero lo acepto.

Así que, os dejo deberes. Al igual que a mis alumnos, a los pobres que hoy me escuchaban gritar indignado “¿Dónde están los putos muebles?” mientras lo veíamos, os dejo como ejercicio buscar otros anuncios donde se siga una estrategia similar.

Finalmente, sed humildes y huid de la publicidad… no sois, no somos,  suficientemente listos para resistirnos.


Ciencia y religión, ¿compatibles?

8 octubre 2016

08012011251Mucho se habla sobre esto… o quizá no lo suficiente.

Se ocupan de cosas diferentes, ¿o no?

Quizá yo mismo haya dicho en ocasiones que la ciencia sólo se ocupa del cómo, mientras que la religión se ocupa del porqué, pero ambas intentan explicar “el mundo”, ninguna se pone límites.

Si le das a la ciencia datos objetivos y comprobables, o bien la manera de reproducir una aparición mariana, ya verás si se ocupa o no se ocupa.

Por otro lado, ¿no es un deseo de cualquier persona religiosa ver funcionar “de verdad” sus oraciones o sus creencias? ¿De manera clara y comprobable en el mundo físico?

En mi opinión ambas intentan dar una explicación “correcta” y completa del mundo y les encantaría que “funcionase”.

¿Cómo pueden los científicos ser religiosos?

a) Disonancia cognitiva

Aunque un buen amigo me acuse de vez en cuando de esto, es en otros muchos donde lo veo contínuamente, quizá por aquello de la viga…

Es sencillo de explicar.

1. En el laboratorio: F = m·a, e = v·t, etc.

2. En casa: tradiciones, creencias, emociones, opiniones…

Quizá no afrontamos el problema porque es estremecedor: Nada de lo que medimos parece indicar que haya ningún propósito en nuestra vida o en el Universo y, en tanto que así sea, y que no necesitemos esa hipótesis para explicar los fenómenos observados, deberíamos (científicamente) descartar esa idea.

Las emociones, el amor, la búsqueda de propósito… podrían muy bien ser simples “accidentes” de nuestra forma de vida que han resultado evolutivamente favorables y así han llegado hasta nosotros. Pura ilusión.

¿Entonces?

¿Creemos en que esto es cierto y cerramos los ojos, mientras nos sumergimos en la ilusión del amor y el propósito?

¿Simplemente no lo pensamos y le anotamos un grueso muro entre los razonamientos que hacemos en el laboratorio y la manera “tradicionalmente razonable de vivir la vida?

b) Alguien tiene que ganar…

Si no nos satisface sumergirnos en lo que creemos falso o vivir dos vidas paralelas, si queremos tener un pensamiento medianamente coherente, hay que decidir quién gana…

Una opción es aceptar que todo es una ilusión y vivirlo así (o dejarse morir). ¿Hedonismo, cinismo o suicidio? Joder… Desde luego no lo llamaremos “opción feliz”, por los resultados en la gente que lo practica.

Otra opción sería querer creer que la ciencia que conocemos es un “subconjunto” de las verdades del mundo, o que las leyes de la física son como funciona el mundo “por defecto”, pero que la intervención de la “cosa” trascendente en la que uno crea, puede modificarlas.

En este segundo caso, se vive la ciencia como algo necesariamente incompleto, y, sobre todo, que no es capaz de responder a las gravísimas preguntas que uno se sigue haciendo sobre el propósito o el amor. Y, peor aún, hay que buscar esas respuestas en lugares no científicos perdiendo nuestra “piedra de toque” de lo experimental y medible, teniendo que confiar en autoridades externas o pálpitos personales. La única solución “científica” en esta opción sería la percepción directa de esa “trascendencia”, que debería ser susceptible de una prueba externa que evitara a tal buscador la duda de distinguir la experiencia mística de los desvaríos de un loco. Si vives en Matrix y eres Neo, debes poder esquivar las balas.

¿Entonces qué hacemos? ¿Qué hace la gente?

En mi opinión, la opción más popular es la disonancia cognitiva, como os decía al principio. Mucha gente de ciencia que conozco se conduce con un materialismo escéptico en todo lo referente al mundo material y después son personas que tienen y buscan propósito en lo personal, en lo que hacen, que dedican gran cariño y energía a hacer del mundo un lugar mejor, y que quieren a los suyos y a mí. De forma que perciben como esencialmente diferentes el amor por sus padres y el que tiene un conejito por los suyos.

Hay alguno por ahí que, creyendo firmemente en la ilusión del mundo, traiciona constantemente eso siendo una bellísima persona. “Le traiciona el corazón, como le solemos decir, los magufos que le admiramos y le queremos”.

Sin duda hay también personas, en diversos tonos de gris, que no acaban de disfrutar de la “vida normal” atormentados por percibirla tan ilusoria. ¿Sabios tristes, quizá?

Y, finalmente, también estamos, digo están, los “científicos-magufos”, aquellos que piensan que siendo ilusorio lo percibido, quieren creer que al disiparse la niebla hay algo. No se discute lo ilusorio de lo aparente, la discusión estriba en qué queda cuando se desvanece.

Pero, como os decía, para estos sigue el enorme problema, la espinita clavada, de querer un conocimiento cierto y que funcione, que colme el ansía de propósito y dé sentido al amor, y que no sea un “mal viaje” o un desvarío.

La vida no espera a que estés en condiciones de tomar una decisión para obligarte a tomarla. Ha sonado el despertador y tengo que vivir el día de alguna manera, ¿cuál será?

Querido, tú decisión tendrá que ser tuya. Si te interesa la mía… Quien ama parece más feliz, y es lo que me pide el cuerpo o el alma o la evolución (?). Así que, ¡apuesto a querernos!

Hasta la certeza, que tengas buen viaje.


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