No es tan difícil: ni falacias, ni contradicciones.

23 septiembre 2020

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Me tortura que no haya una manera formal de distinguir lo cierto de lo falso… pero no la hay.

Por eso acudimos piedras de toque, a criterios de certeza según el gusto de cada uno: revelaciones, doctrinas religiosas y otros argumentos de autoridad, experiencia propia, experiencias internas o el criterio científico, el empírico, el contraste con el mundo que percibimos.

Sé que hay una gran corriente que apela al espíritu crítico una y otra vez, como un criterio abstracto, como una capacidad que, una vez aquirida, puede aplicarse a cualquier disciplina… pero, lamentablemente, no es cierto.

Mirad la siguiente afirmación: “El 5G provoca cáncer”.

¿Cómo decidimos que es cierta o falsa?

¿Vas a creerlo porque lo dice alguien que te cae bien y te gusta como canta?

¿Vas a pensar, a ver qué “te parece”, y abrazar esa postura?

¿Vas a meditar a ver si recibes información directa del Ser?

¿Tienes capacidad experimental para hacer un estudio por tu cuenta?

¿Crees en el consenso científico por la confianza en sus métodos?

En todas esas aproximaciones están eligiendo un criterio de certeza, apelando a un determinado conocimiento experto, no formal, un conocimiento del tema concreto por parte de tu cantante favorito, tu intuición, el Ser supremo o el empirismo. Me extiendo más sobre esto en este post: Al final el espíritu crítico era el conocimiento experto.

Ya, ya… COTEJAR… la palabra mágica. Muy bien, ¿con quién cotejo? ¿Con otros cantantes, personas intuitivas, gurús, otros científicos? ¿Veis que “cotejar” tampoco es un ejercicio formal, sino que apela a contenidos concretos y criterios de certeza concretos?

Pues dicho esto, sí existen elementos formales que podemos comprobar.

Aquí hablamos de ellos a veces, son las falacias lógicas y otros malos usos de las leyes lógicas. Algo que no es especialmente complejo y se enseña a los alumnos de bachillerato, pero que incluso se podría incluir en cursos de la educación obligatoria.

Por ejemplo:

  1. Sé que si llueve la calle se moja.
  2. Veo que está la calle mojada.
  3. Concluyo que ha llovido.

Esto no está bien. Es cierto que si llueve la calle se moja, pero no es la única causa que puede hacer que la calle se moje. Así que no puedo concluir que haya llovido porque la calle esté mojada. No es tan difícil, ¿verdad? Esta falacia se llama “afirmación del consecuente”. En el enlace que os puse podéis ver multitud de ellas y si miráis los mensajes públicos, las noticias, los anuncios… encontraréis montones de ellas. Parece mentira que aún “cuelen”… pero cuelan.

Pero estos malos usos de las leyes de la lógica que sí que te permiten decidir que un argumento es incorrecto pueden ser tan básicos como lo que llamamos el principio de no contradicción: A es lo contrario de “no A”.

Es algo tan simple como que si una proposición es cierta no puede ser falsa y viceversa.

Bueno, pues incluso sobre esto toca discutir.

Ayer me pasó con alguien que considero valioso en la lucha por lo común, lo que me da más miedo aún. Si gente tan formada y con el ánimo de apoyar lo justo para todos, anda enfangada en cosas tan básicas como estas, ¿qué podemos esperar del resto? ¿Cómo vamos a defendernos de los que usan toda su inteligencia y recursos materiales para profundizar la desigualdad y el egoísmo?

Bueno, pues el tema de ayer fue el respeto a las opiniones.

Si queréis leer algo detallado, aquí lo tenéis. Perdóneme, pero yo no respeto opiniones.

Voy a ir directamente a buscar la contradicción que hay en el argumento: Respeto todas las opiniones.

¿Qué ocurre con la opinión de que “no hay que respetar las opiniones”? ¿También la respetas?

¿Qué ocurre con las opiniones contradictorias? ¿Respetas ambas? ¿Qué es ese respeto del que hablamos?

La única manera de poder respetar cosas contradictorias es vaciar de contenido al “respeto” a las ideas. Ese respeto no tendría ningún componente de “aprecio” o “juicio” sobre esa idea. Sólo puedo respetar ideas contrarias si mi respeto no significa nada.

Quizá lo que quiere decir la gente que dice “Respeto todas las opiniones” es “Respeto el derecho de las personas a tener cualquier opinión”, pero eso es algo muuuuuuuy diferente. Eso es respetar a las personas, respetar sus derechos, no a las ideas. De hecho, las ideas no son acreedoras de derechos.

En el respeto a los otros estamos muy de acuerdo, de hecho, aquí pensamos (no como hacen algunos que dicen respetar “opiniones”) que El respeto ni se pide ni se gana, se EXIGE, precisamente porque entendemos que es un derecho humano inalienable.

Buscar la verdad es algo muy complejo y dependiente al final de nuestro criterio de certeza (y sigo cabreado con esto), pero qué menos podemos pedir que razonar y elaborar argumentos que estén libres de falacias lógicas y de contradicciones que, en muchas ocasiones, llegan a suceder incluso dentro de una misma frase. Ayer, en un programa de “citas”, una participante pedía un compañero que no fuera superficial y, al preguntarle cómo le gustaría que fuese, dijo: Más alto que yo, que soy alta y suelo ir con tacones…


Mini Video Tutoriales para Google Docs

20 septiembre 2020

Buenas, aquí tenéis CUARENTA Y NUEVE (de momento) mini video tutoriales de funciones del editor de textos de Google.

Los he preparado para que sean extremadamente cortos y expliquen cada uno una función suelta del editor de texto para que puedan servir como referencia, sobre todo pensando en estudiantes y principiantes que necesiten hacer esa consulta concreta.

Como profesores os pueden servir para dar referencias para tareas concretas o para estructurar un tema sobre procesadores de texto.

La razón para usar este procesador de texto es la facilidad de acceso online desde cualquier equipo y su popularidad. No soy especial fan de Google y menos aún “certified” ni esas cosas. De hecho, si podéis controlar la configuración de los equipos en los que enseñéis, quizá sería más interesante usar LibreOffice, tanto por potencia, como por filosofía.

En todo caso, estos vídeos os pueden servir para saber qué cosas existen y son posibles, y cómo se hace en una particular versión de un particular procesador, que cambiará con el tiempo, pero al menos ya sabréis que está, por dónde buscarla y cómo aplicarla en un nivel básico.

Se agradece difusión, sobre todo para que alguien se pueda ahorrar el trabajo que ya he hecho yo, y si queréis/podéis aportar, pues también se agradece, que lo que con amor se ofrece, también con amor puede agradecerse… y un cafelillo es una estupenda muestra de reconocimiento 😉 Aquí tenéis mi ko-fi


¿Quién es responsable del mal?

20 septiembre 2020

Nadie culparía a un bebé que te araña al mover una mano cuyos movimientos no controla aún.

Por otra parte, no creo que nadie tuviera demasiada comprensión con una persona adinerada de sesenta años que malversa un millón (para sumarlo a los otros que tiene), con serio perjuicio otros.

Entre ambos extremos, la persona debe ir sumando responsabilidad a sus acciones.

Así lo entiende también la ley y, obligada a poner un límite concreto y objetivable, hace surgir el concepto “mayoría de edad”, que viene acompañado también de muchos problemas.

Como momento vital forma parte de mi trabajo desde hace más de dos décadas, vivo muy de cerca esa transición tan brusca: de ser considerados menores y eximirles de muchas responsabilidades, contar con una cierta protección de derechos (manutención, educación, etc.) a pasar, de un día para otro, a ser “arrojados” a la calle con mucha menor protección y todo el peso de la ley pendiendo de un hilo sobre ellos. Esta situación es aún más kafkiana para aquellos menores en situación de exclusión social.

A esto se le añade que hay muchas “mayorías de edad” que también varían de un país a otro: para conducir, para consumir alcohol/tabaco, consentimiento sexual, trabajar, votar, decidir una interrupción de embarazo… cayendo en contradicciones lógicas de difícil resolución. Por ejemplo, en España se puede trabajar con dieciséis pero no se puede votar hasta los dieciocho, siendo ya alguien sobre el que caen responsabilidades laborales serias, pero que no consideramos capaz de decidir quién quiere que elabore las leyes que se le aplican. Que conste aquí que me considero incapaz de proponeros un listado de edades “correctas”, sólo señalo los problemas filosóficos que conllevan.

Dejaremos la ley a los expertos, hablemos de educación.

Yo diría que una definición útil y bastante acertada de lo que significa ser adulto podría ir por aquí:

Madurar es asumir las responsabilidades de tus actos y sus consecuencias.

Así que, como educador y enseñante en todas mis facetas, mi labor autoescogida se orienta, sobre todo, a que entiendan esta responsabilidad y vayan asumiéndola. También los que hayan cumplido años sin madurar, que una cosa es hacerse viejo, y otra, adulto.

Por eso escribo posts como este, sobre la responsabilidad individual (Tú ordenas y yo obedezco, o no.)

Ya habéis oído muchas veces que los maltratadores suelen haber sido víctimas del maltrato o que pasados traumáticos explican (no digo justifican, ni lo dejo de decir) y quizá fueran atenúen la responsabiidad de ciertos comportamientos. Pero, ¿hasta cuándo podemos esgrimir esta justificación? Cualquier norma justa tiene un ámbito de aplicación y unos límites temporales.

Supongo que cada caso es un mundo, por más que la legislación tenga que fijar ciertos límites que siempre adolecerán de arbitrariedad, para eso están los jueces, para matizar su aplicación.

Y tampoco hay que dejar de decir que, a quien vivencias pasadas le resulten traumáticas y no le dejen vivir una vida amable para sí mismo y para otros, hará bien en reclamar su derecho a la atención sanitaria en salud mental. Lo que no puede reclamar es el derecho a tener “víctimas”.

Pero a los educadores y a la sociedad (que también educa, voluntaria o involuntariamente) también les queda un trabajo, ir haciendo que sus niños y adolescentes vayan asumiendo su responsabilidad.

No sé si habéis visto estas tablas de tareas asumibles por los chavales (por edad), me gustan mucho. No entraré a discutir el detalle, ni a defender el método en el que se basa, sólo quiero decir que existen tareas factibles y que es bueno que las hagan y se responsabilicen de su resultado. De hecho, más allá de quien avale unas tablas u otras, cada chaval progresará a un ritmo diferente y habrá que hacer SU tabla particular, según su nivel de desarrollo y competencia.

Dada la situación educativa actual, va a tocar que los niños y jóvenes tomen un papel más activo en responsabilizarse de su proceso educativo, ya que ni las administraciones, ni los funcionarios educativos ni los propios usuarios se han plantado, de momento, para exigir una presencialidad segura. Y tendré que adaptar mi enseñanza en ese sentido.

Mi intención es que cada alumno lleve un diario/cuaderno en el que vaya reflejando su aprendizaje, elemento que podrán usar en algunas pruebas presenciales, así conseguiré que los más refractarios a esta medida tengan ese aliciente para hacerlo. A su vez, además de la instrucción que impartiré, dejaré establecido el “camino” con las referencias necesarias para que cualquiera pueda sumarse y recorrerlo desde el punto en el que se haya parado. Pero de nuevo la responsabilidad de recorrerlo es suya. La mía es establecer un camino, no “empujarle” desde atrás, o “perdonarle” lo no hecho.

Así que este año estaré más aún preocupado por que aprendan contenidos, aunque esto no sea una corriente que parezca muy popular. Mis alumnos tienen el derecho a que se les enseñe ese saber sofisticado que no es tan sencillo adquirir por cuenta propia. Saber del que yo soy especialista y derecho del que yo soy garante.

El respeto al que aprende, tanto intelectual como a su libertad de elección, no se muestra eliminando las dificultades del camino, sino tendiendo el camino para que pueda superarlas.

Y esto, lo cantó muy bien Mahalia Jackson.

Lord don’t you move the mountain
Just give me strength to climb
Lord don’t move my stumbling block
But lead me around

Aquí la letra completa

Añadido

Permitidme un pequeño añadido para los más curiosos sobre este tema tan bonito que es el libre albedrío (como decía Cassen).

Quizá el la responsabilidad del mal no sea de nadie, si nuestras decisiones no las tomamos nosotros. Si nuestra conciencia es “informada” de la decisión en lugar de ser la fuente en la que se origina, como apuntaba cierto estudio que merece una investigación más profunda que lo corrobore o desmienta, si es que nos atrevemos a ello. En él, la preparación del estímulo muscular era anterior al momento en el que el sujeto tomaba la decisión de moverlo. Échense a temblar. ¿Cómo articulamos un sistema legal con esto en la mente? ¿Cómo articulamos una vida? Permanezcan atentos a sus pantallas… o no. Es aterrador.


El héroe que no eres

19 septiembre 2020

Fuente

Los relatos de héroes llevan acompañándonos desde que nos reuníamos alrededor del fuego a escucharlos hasta nuestros días.

Hazañas fantásticas en el extremo de lo posible, renuncias terribles en pos del bien común. Al final de las historias, algunos no acababan muy bien, pero seguían despertando nuestra admiración. Su vida tenía sentido. Queríamos ser como ellos.

Es curioso cómo el relato del héroe ha dominado gran parte de nuestra cultura. Si os fijáis, hasta la Historia se ha articulado, en muchas ocasiones, alrededor de figuras heroicas que eran las que, según el relato que nos hacíamos del pasado, habían conseguido que las cosas “pasaran”. Incluso hay muchos movimientos donde se prima el grupo por encima del individuo pero que han sido inspirados y son encabezados por “líderes”.

Hoy en día lo decimos como un halago y hay muchos movimientos que rescatan “héroes” pasados (más o menos discutibles) como encarnaciones de sus principios.

Es curioso imaginar qué pensarían de estos “seguidores” esos héroes si pudieran aparecerse ante ellos y escucharles. Desde los fundadores de muchas religiones a aquellos guerreros que se idolatran desde ciertos partidos políticos.

Es curioso ver lo poco que nos parecemos a nuestros “héroes”.

¿Tú crees que eres el digno “heredero” de aquel que lo dio todo por los demás, luchó en batallas terribles, arriesgó su vida en gestas casi imposibles? Solo lo pregunto porque es fácil que esta cuestión te pille comiendo Doritos o tomando una cerveza en tu sofá. Quizá lleguemos a la altura del Quijote, como mucho, pero más por la falta de cordura que por el compromiso con los propios principios.

No, no eres un héroe.

Casi seguro que no. Alguno hay, pero no suele pavonearse de ello. De hecho le dedicaré este post a una gran persona que iba a donar un riñón en vida a un familiar, pero no la verás en banderas ni en altares.

Es raro que te diga que no eres un héroe, ¿verdad? Sobre todo porque te lo han llamado más de una vez, pero te han mentido, discúlpame, te estaban engañando para aprovecharse de ti.

Me explicaré.

Cuando tienes que pagar tus elementos de seguridad en tu trabajo no eres un héroe, eres un trabajador explotado.

Cuando cubres el trabajo de otros, además de hacer el tuyo, no eres un héroe, eres un trabajador explotado.

Cuando salvas una situación que se planificó mal adrede para ahorrar recursos, no eres un héroe, eres un trabajador explotado.

Cuando trabajas en cualquier cosa para dar de comer a tu familia, no eres un héroe, eres pobre y en un país sin un buen sistema de garantía de ingresos.

Cuando te endeudas para pagar la atención sanitaria de un ser querido, no eres un héroe, eres pobre y en un país sin un buen sistema sanitario.

Cuando dejas que en tus entorno te trate mal “la familia”, “la pareja”, “los amigos”… no eres un héroe, eres una persona sufriendo maltrato. Todo entre comillas porque si estamos así, esas personas de tu alrededor no ameritan esos términos.

Cuando te tragas el sufrimiento porque nadie quiere oírlo y no hay un sistema que te acoja, no eres un héroe, estás solo y vives en un país desprovisto de un buen sistema de salud mental.

Cuando no puedes soportar cómo vives y sigues adelante, no eres un héroe, probablemente vivas en un entorno hostil y necesites más un abogado que un psicólogo, y tu sociedad debería proveerte de ambos, si quiere llamarse sociedad y ser algo más que un grupo de gente a una distancia igual o menor que un valor dado.

Pero sentirnos un héroe, que nuestra vida tenga “sentido” gracias a una gesta, es el sueño que han plantado en nuestras mentes con las semillas de esos relatos. Porque al parecer ser una persona, cultivar el amor y la belleza, ayudar en lo posible y demandar la ayuda necesaria no son algo que haga que una vida tenga sentido.

Pero, ya ves, no eres un héroe. Eres alguien al que le están imponiendo unas condiciones que no son de recibo.

Ahora te queda como ejercicio buscar quién está imponiéndote esas condiciones y quiénes te llaman héroe. Verás que muchos de los primeros andan entre los segundos, además de los “convencidos”.

No necesitamos héroes y mucho menos mártires. Necesitamos despertar de este sueño inducido, oponernos a quienes nos lo imponen y darnos cuenta, de una vez por todas, que esa vida de crecimiento y colaboración, es posible si la construimos entre todos… y para todos.


El fin de la educación pública

13 septiembre 2020

No es un momento más. Es el FINAL

En este curso los chavales se agruparán en concentraciones que se considerarían sanitariamente INSEGURAS fuera del colegio y muchos de ellos van a recibir la mitad de las clases presenciales. LA MITAD.

La administración no ve motivos para contratar más profesores ni habilitar más espacios. Ni siquiera cuando esto representa un peligro sanitario para los estudiantes. Ya era urgente para poder enseñar adecuadamente, pero, ¿ni siquiera por seguridad sanitaria? 

No os aburriré diciendo que también se incumple la provisión de medios para los profesores o la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, porque eso ya sé que no importa a casi nadie (desde hace mucho), pero, ¿ni por la salud de los alumnos y sus familias? ¿Os lo podéis creer? A mí aún me cuesta.

Este es el final de la educación pública.

Ya no será la formación de calidad que habilitaba a cualquiera, más allá de sus orígenes y de sus problemáticas. Que intentaba de veras cumplir esto y lo conseguía en bastante medida, aunque fuera mejorable.

Les ha llevado algunas décadas de degradación del servicio, pero este es el golpe final.

En estas condiciones ni los alumnos que más necesiten del apoyo de profesores podrán tenerlos, ni el resto podrá desarrollarse en todo su potencial. Esto ya no será educación de personas, de ciudadanos, será otra cosa.

No se preocupen, se podrá dejar a los hijos aquí para ir a trabajar (incluso más horas que ahora), pero esto no será educación. Será otra cosa.

A quien le preocupe la formación (Y PUEDA) pagará aquí y allá para conseguir lo que antes era un servicio público que recibían todos. El resto se quedará sin este servicio, pero no se preocupen, cuidaremos de que sus hijos no se hagan mucho daño mientras ustedes trabajan, algo no demasiado diferente a lo que hacen en su garaje con su coche.

Por ciertos, les voy avisando de la subida de los precios de esos servicios privados cuando ya no compitan con un servicio público de calidad y aumente su demanda. Algo parecido a lo que pasará con los seguros médicos privados cuando también acaben con la sanidad pública (de lo que tampoco andamos lejos). Quizá allí muchos aprendan que no eran tan “ricos” como les hicieron pensar. Otros lo aprendieron con la burbuja inmobiliaria… y otros no lo aprenderán nunca.

No se irán sólo alumnos, también se marcharán profesionales: educadores, maestros, profesores que eran especialistas en ENSEÑAR, algo que ya no parece importar a nadie. El mandato es otro: “Mantengan a mi hijo a salvo, denle un título, aunque no signifique nada y déjenme tranquilo que bastantes problemas tengo ya.”

Pero AÚN NO HA OCURRIDO. Estamos colgado de una rama en un acantilado, esperando a que venga ayuda o a que se rompa la rama. 

Esto PUEDE PARARSE EN TAN SOLO UNOS DÍAS. Sólo hace falta que SE PLANTEN los usuarios o los profesionales de la educación. Que se planten, que nos neguemos a caer, que exijamos las condiciones necesarias para dar el servicio adecuadamente en lo pedagógico y en lo sanitario. Una presión así no la aguantaría ningún gobierno ni una semana.

Quizá no muchos más días que los que tardaron en explicarnos que iban a rescatar a los bancos, o que cambiaba la Constitución o que rescataban las autopistas, o que concedían una partida “extraordinaria” (como todos los años) para armamento… Todas estas cosas obscenamente más caras que los profesores y espacios que necesitamos.

Es tan sencillo como improbable, porque hasta ahora lo que estamos viendo ha sido la actitud sumisa, indolente o incluso colaboracionista por parte de casi todos.

Pero, ¿QUEREMOS CAMBIARLO? PODEMOS HACERLO.

Pero no se lo piensen mucho, la realidad no espera. Estamos asistiendo a una caída de la que quizá no nos recuperaremos nunca.


El mito y el rito

10 septiembre 2020

¿Os acordáis de los cascos quitamultas? Calimeros los llamaban también…

La “lógica” de quienes los usaban funcionaba así:

  1. Tienes que llevar caso
  2. Llevo casco
  3. Fin

Pensemos que para eso estamos aquí.

¿Cuál es el espíritu de la norma? ¿Cuál es el objetivo que se busca? ¿O es sólo un RITUAL?

Si el casco no te protege por construcción o porque no esté atado… ¿por qué lo llevas?

Supongo que más de uno está haciendo el paralelismo con las mascarillas en la situación actual.

Si te la pones mal, si te has pasado del tiempo de uso, si no cumple con las especificaciones… si no la llevas porque como vas fumando “no pasa nada”… ¿qué estamos haciendo?

Un buen amigo traía este concepto del RITO, del ritual, de cumplir con unos “movimientos” o unos elementos, sin pensar en qué efecto REAL tendrán.

¿Puede ser que andemos transitando esos caminos en los discursos desde hace tiempo? ¿Puede ser que estemos perdidos en símbolos que han sido vaciados y nos parezca que la realidad responde a nuestros deseos más que a sus reglas?

Fijaos que ya os conté que no tengo problema alguno con los milagros… si ocurren de veras. Si eres Neo y esto es Matrix debes esquivar las balas… si te dan como a los demás, creo que tu relato está vacío.

¿Habéis oído hablar de los criterios de certeza? Se enseñan en la maltratada filosofía de bachillerato. Se trata de qué “prueba” usas para determinar si algo es cierto o no. Hay un buen puñado: Puedes confiar en una revelación de tus sueños, te puede bastar con que lo diga tu profeta (argumento de autoridad) o puedes elegir el contraste con el mundo que percibimos, lo que llamamos pruebas empíricas. En ciencia optamos por esto último y por eso sometemos nuestras teorías a “experimentos”.

¿Has pensado en cuál usas tú?

Todo el mundo se cree muy “realista”, pero, por ejemplo, ¿has mirado qué dice la investigación educativa sobre esa manera que te PARECE tan buena para enseñar a tus hijos o tus alumnos? ¿Has comprobado si, además de que tu conversación con tu hijo o tu clase quedase muy bonita para un vídeo, ha tenido algún EFECTO en su aprendizaje? ¿O estamos trabajando bajo una teoría sin contraste, un MITO?

Vamos un paso más allá… cuando sólo cumplimos con movimientos, llevar objetos, hacer “lo de siempre” de una forma acrítica, cuando hemos perdido el espíritu de la norma y obviado el contraste de su efectividad… cuando actuamos así, ¿por qué lo hacemos?

¿Es que en realidad no nos importa el resultado? Quiero decir, si tú crees que la violencia que se ejerce sobre mí se arregla con mediación, manifestaciones, cantos, soltando palomas o recopilando firmas, ¿por qué me paras físicamente, o me empujas, o me pegas incluso, si intento entrar en tu casa a beberme tus fantas? ¿Por qué no me cantas lemas que rimen hasta que desista?

Este comportamiento sería muy triste y dejaría sin “servicio” a todo aquel que sufre de nuestros mitos y ritos cuando viene a buscar ayuda o un servicio, pero hay algo más triste aún. Todos sabemos que hay muchos creyentes en medicinas “alternativas” y “energías” que vuelan a la medicina que funciona en cuanto tienen una carraspera, porque ellos son los más conscientes de la falsedad de su discurso, pero no olvidemos que hay quien muere amarrado a su totem sin ir al hospital, quien no vacuna a sus propios hijos, y quien cree en esos símbolos vacíos, usándolos y extendiendo su uso. Estos son ignorantes, más que malvados, pero el daño que se hacen a ellos mismos y a otros es igual de tremendo.

Quizá haga falta poner las cosas en su sitio, en los discursos también, y no permitir más que se llenen esos espacios públicos de información con “basura intelectual” que enfanga nuestros entorno y nuestras mentes.

No, no vale todo. No, no vale cualquier opinión. No, no es equivalente cualquier teoría. Ni tampoco cualquier criterio de certeza.

Si lanzo tu móvil por la ventana no parará su caída porque hagas una ley contra ello, ni porque acuerdes y firmes una petición online, ni porque tú opines otra cosa respecto de la gravedad.

La realidad es lo que es, no lo que tú eliges que sea.

En este espacio buscamos qué es y te anticipo que es algo más extraño que tus sueños más raros… lo hemos MEDIDO. Añado que la ciencia, como manera de acercarse al mundo, no tiene ningún problema con cambiar de modelos y explicaciones el día que se PRUEBE que funcionan, pero no a la llegada del primer cuñado.

Así que, no hay ningún problema con que muevas objetos con la mente… siempre que los muevas. Mientras, levántate del sofá y baja la basura como hacemos los demás, y deja de dar la brasa a tu familia.


Despedida para mis alumnos

14 junio 2020

Fuente

Les he escrito un texto a mis alumnos de despedida del curso que os comparto por aquí por si pudiera ser de utilidad para alguien más.

Queridos, ya casi acabando el curso, quería mandaros un mensaje de despedida.

Os ha tocado aprender una lección demasiado pronto y demasiado duramente: La vida es impredecible y lo que tenemos hoy puede cambiar mañana.

Sé que la incertidumbre da mucho miedo, pero es la naturaleza real del mundo.

Esto no significa que todo dé igual porque puede pasar cualquier cosa, sino todo lo contrario, que cada momento que vivís es precioso y único.

Y pensad que la incertidumbre no es sólo la posibilidad de la pérdida, también es la posibilidad de mil oportunidades nuevas, situaciones distintas y personas a conocer.

Así que no se trata de quedarse atenazados por el miedo, sino viviendo intensamente el presente y preparados para vivir el futuro que nos venga de la mejor forma posible.

Los planes concretos van a sufrir cambios casi seguro, pero podéis tener principios que os servirán de guía.

Os pondré un ejemplo. Si yo quedo con unos amigos para ir al cine, es posible que hayan quitado la película, esté cerrado el cine, se nos estropee el coche… mil cosas, pero pase lo que pase, será un tiempo para disfrutar juntos y quererse, el plan material es secundario, el primario es estar con mis amigos. ¿Me explico?

Por eso es importante que nos demos cuenta de que el tiempo es precioso y que no debemos malgastarlo. ¿Quedas con gente con la que no estás a gusto? ¿Tienes una pareja con la que no eres feliz? ¿Haces una actividad extraescolar que no te agrada? ¿Te gustaría hacer otra pero no te decides?

Preguntémonos si la vida que vivimos es la que queremos vivir y qué margen de maniobra tenemos, porque es posible que haya cosas que no podamos cambiar, pero algunas otras sí.

En mi opinión, no hay mejor principio guía que el amor en todas sus formas. Tanto en disfrutar con la gente que te quiere como en intentar que tu tiempo se dedique a actividades que amas. Digamos que mi idea es: querámonos mucho y luego vamos haciendo planes materiales.

Así que, dentro de las posibilidades de cada uno, intentad amad lo que hacéis, haced lo que amáis, y compartid el tiempo con quienes consideren tu compañía una suerte y tú la suya un privilegio. El cariño es un regalo mutuo, no son migajas de cariño o un “favor” que te hace alguien porque tú no mereces más.

Tu vida es tu aventura, escríbela día a día como te gustaría que fuera, en la medida de tus posibilidades.

Finalmente, os dejo un enlace para quien quiera descargarse dos libros míos gratis que terminé de escribir en mi larguísima baja del año pasado (porque no podía andar, pero sí escribir, ¿veis a qué me refiero?).

Uno habla de estas reflexiones sobre el vivir con las que os aburro en clase de cuando en cuando (La cordura de saberse loco)

El otro es de humor y reflexión sobre lo (micro)miserables y (mini)egoístas que somos a veces (Putos guays)

https://lacienciaparatodos.wordpress.com/2020/03/14/mis-dos-ultimos-libros-gratis/

Seguimos hablando estos días. Un abrazo virtual.


Reflexiones sobre del trabajo voluntario

11 junio 2020

He pensado que este era un buen momento para sugerir a mis alumnos que reflexionaran sobre la motivación, lo voluntario y lo obligatorio, ordenar o convencer, normas, incentivos costes y otras hierbas.

Para esta reflexión tenemos de fondo el estado de alarma y sus múltiples fases, sus normas obligatorias sus actitudes “sugeridas” y, por otro lado, algunas actividades que les había sugerido que podían hacer de cierta significación para su vida (cómo buscar en Internet) pero sin que fueran a tener un reflejo en sus notas.

Primero les llevé a un cuestionario donde pusieran cuántos vídeos han visto de los últimos cinco que les grabé.

Los vídeos son bastante cortos (alrededor de tres minutos y pico, salvo uno de seis y medio)

Estos son los resultados:

Como veis el número de respuestas ya dice algo, hay 133 respuestas y el número de participantes posibles (disculpando a los que andan con mucho lío) podría rondar los cien más.

Estos son los visionados declarados por ellos mismos.

En ese punto les aparecía un enlace a un documento con el siguiente texto en el que se propone precisamente la reflexión de cómo somos respecto al trabajo voluntario (TODOS, adultos también). Cómo respondemos principalmente a incentivos y costes. Cómo muchas actividades onerosas son necesarias y cómo mucha de la actividad voluntaria suele hacerse por afinidad más que por “deber”.

En el texto les añadía un enlace a los resultado que os he mostrado para que vieran el panorama general y otro enlace para que pusieran los comentarios que quisieran sobre todo este asunto, de manera anónima.

Los comentarios han sido muy interesantes, empezando por su número: 25.

Hay un par muy divertidos: uno de ellos, con toda sinceridad, declara que vio los vídeos porque pensaba que habría una actividad posterior. Otro me plantea al final de sus consideraciones si yo haría algo voluntario, curiosa pregunta en una actividad que me saco de la manga y a la que no me obliga nadie. Permitidme que, (medio) en broma, tome nota mental de que hay que trabajar la comprensión lectora.

En el resto me ha parecido muy curioso que algún estudiante haya notado un mayor descubrimiento sobre su forma de ser en este periodo (no a través de esta actividad), ya me ocurrió en una actividad anterior. Como apuntaba en el documento, las cosas que nos suceden más o menos graves son oportunidades de reflexión sobre el mundo y uno mismo, y parece que hay quien lo ha vivido así. También hay quien se observa y se encuentra en proceso de construcción sin saber muy bien cómo es ni cómo quiere ser. Me hace pensar que bendita sabiduría a edad tan joven, porque todo el que se observe con detenimiento (y esté entre el sabio y el ignorante) andará bastante cerca de ese sentimiento.

Muchos coincidían con las ideas que trasluce el texto de la necesidad del reconocimiento de nuestra humanidad y la necesidad que tenemos de conducirnos por costes e incentivos, a la vez que la debilidad de nuestra voluntad, como cualidad personal y más enfocada a lo no apetecible o escogido, por más que nos parezca “importante”.

Algunos llaman a aquello de convencer en lugar de ordenar o subyugar, de la apelación al diálogo a la razón y a la interiorización de las “normas” que fueran necesarias. Algo con lo que no puedo estar más de acuerdo como deseo y como intento, que, en mi opinión, debe ser respaldado por una normativa asociada a costes e incentivos porque nuestro nivel humano no da para funcionar sólo con eso, salvo en muy pequeños grupos o con individuos muy concretos y, posiblemente, sólo en áreas particulares.

Visto todo esto, ¿qué conclusiones saco y os cuento por aquí por si a alguien le suscita algo interesante?

Pues, como os decía, nuestra humanidad no da el nivel. Ya os decía hace mucho que somos una civilización con candados y cerraduras, y es por algo.

En la educación reglada y obligatoria tratamos con todos nuestros jóvenes ciudadanos y tenemos como objetivos formarles como personas y dotarles de ciertas herramientas que (nosotros) consideramos que son las mejores para que profundicen en su humanidad y mejores sus posibilidades de vivir en sociedad.

Por mucho que nos esforcemos, de todas esas cosas, algunas no les gustarán (quizá muchas), o les gustaría verlas de otra forma, o aprender otras cosas… y vaya, nadie critica sus gustos, sólo su capacidad de decidir con lo que saben y su edad madurativa, qué elementos y en qué profundidad son los que mejor convienen a su formación. Ya sé que queda muy guay decir lo contrario, pero es un error. En casi ningún otro campo se plantean cosas parecidas. Desde las actividades más sencillas hasta las más complejas.

Creo que la conclusión que tenemos que sacar es además de intentar hacer lo más interesante, motivador, apasionado, significativo, etc. lo que contamos, “tunear” correctamente el sistema de costes e incentivos que nos lleve a conseguir las mejores conductas para su educación.

Como les decía a ellos mismos, recordad que hay adultos que tienen que pagar un gimnasio para obligarse a hacer el deporte que “podrían” hacer por ellos mismos, pero que en la práctica no pueden, por esa falta de voluntad. Y no es el único ejemplo que podemos dar, ¿verdad? Así que, parece inteligente, siendo consciente de cómo somos actuar para andar más fácilmente el camino que nos lleve al mejor destino.

Algo que los docentes tenemos que pensar una y otra vez es que las tareas, su importancia en la materia y su peso en la evaluación debería tener cierta proporcionalidad. Es algo que a veces se nos escapa.

Hablamos mucho de la importancia de unos buenos apuntes o resúmenes, de un cuaderno de clase, pero, ¿tenemos la voluntad o la posibilidad de corregirlos adecuadamente? ¿Cunde lo mismo, en “puntos”, el tiempo que hay que dedicarle que otras actividades de menor duración?

Este tipo de descuadre “legal” es un problema a la hora de que se produzcan los comportamientos que queríamos provocar, porque desincentivan. Lo mismo pasa en el mundo adulto cuando las multas son menores que lo que se consigue incumpliendo ciertas normas, por ejemplo.

Como os decía, tenemos que tener también la posibilidad de llevar a cabo nuestros planes. Por ejemplo, para profesores como yo con 270 alumnos aproximadamente, es imposible supervisar ese trabajo.

Pero como hay mucha gente pensando sobre esto, nos hemos encontrado con esta propuesta tan interesante del “examen de cuaderno“.

Más allá de la actividad en concreto, me ha encantado la filosofía y creo que es lo que debe extenderse a nuestra práctica educativa. Me explicaré.

  • Coherencia: El cuaderno es importante… repercute en la calificación. (Lo que os decía antes)
  • Responsabiliza al alumno de su material de estudio: Los apuntes son tu elemento de trabajo y tu responsabilidad. No se trata de que me parezcan bonitos a mí, sino de que te sean útiles a ti, por lo que plantearé una prueba donde se ponga de manifiesto que es una herramienta funcional.
  • Escalable: No puedo mirar 270 cuadernos, pero sí corregir una prueba, incluso automatizarla si quiero hacerlo más frecuentemente.
  • Fomenta competencias (muy) básicas, pero poco frecuentes: Es demasiado frecuente que alumnos, incluso de secundaria o bachillerato carezcan de la suficiente comprensión lectora y aquí podría trabajarse. También echamos de menos cierta agilidad en los procedimientos sencillos, por ejemplo, problemas “tipo” como los que hacemos en clase. Algo que nos facilitaría luego para construir sobre eso conocimiento más sofisticado. De esta forma, si tiene un problema resuelto en clase y es capaz de, a su vista, resolver otro parecido, pues ya tenemos sobre qué apoyarnos.
  • Y más cosas que, cuanto más las pienso, más me gustan. Como hacerlos por sorpresa también para fomentar ese tener los apuntes al día, completos y “controlados”.

Sigo con más conclusiones…

Con carácter general, como os decía, revisaré mi práctica para buscar esa proporcionalidad aproximada entre importancia, tiempo y peso en la evaluación de todo lo que hagamos.

Algo que ha quedado claro también es que, como conjunto, necesitamos ese “empujón”, así que intentaremos ser justos y contemplar las excepciones, pero no caer en la trampa de los que esconden su pereza en incapacidad o en tragedias como esta, que hay quien ha aprovechado para el escaqueo (los adultos también, como sabemos). Por lo tanto, habrá que graduar el trabajo, y exigírselo, ayudarles a que crezcan en lugar de regirnos por los vaivenes de sus apetencias o apetencias.

En este sentido creo que hay que distinguir dos tipos de elementos.

Los que no necesitan talento (escribir el nombre completo en un trabajo) y los que sí lo necesitan (hacer un dibujo correctamente).

Para los primeros seguiré el siguiente esquema.

  • Explicaré su necesidad y cómo debe hacerse.
  • Dejaré una referencia para que consulte quien se olvide.
  • Lo exigiré como un requisito

Que cuando mandemos un trabajo nos lleguen tarde, sin nombre, con manchas, en un porcentaje tan alto como sabemos, no es una cuestión de incapacidad, sino de un descuido que no corrige su voluntad, ni el coste que les pasamos en este momento. Creo que debemos reservar nuestra comprensión para casos muy concretos y excepcionales, si no, es laxitud que les enseña que “no importa” eso que les decimos que “sí que importa”.

Para las cosas que necesiten talento, como buen patoso que soy, creo que son necesarios sistemas y protocolos. Así que, no exigiré que sea capaz de trazar una línea recta a mano alzada, sino que les hablaré de la escuadra, las plantillas, y demás. En estos casos cada uno llegará hasta donde pueda y quiera, acorde con eso recibirá la calificación correspondiente, y por supuesto el feedback y las referencias que necesite, pero no devolveré el trabajo como si viene con manchas de chorizo.

No sé si aún queda alguien al que le haya parecido que las pruebas online han sido justas, equitativas y con las garantías adecuadas… pero no es a mí.

Por eso también creo que habrá que estar bien preparado para pasar a trabajo online y, en buena parte autónomo, en periodos intermitentes. Volvamos al coste y a los incentivos. ¿Cómo se puede llevar ese trabajo a cabo si después acaba en una “evaluación” que va a trampearse o un conocimiento que va a dar igual se adquiera o no? En mi opinión, hay que hacerlo presencial.

Volviendo a la filosofía del examen del cuaderno. Tú, alumno, deberás ahora tener la disciplina de atender al contenido online (textos, vídeos, videoconferencias) y hacer actividades autoevaluadas, por ejemplo. ¿Cómo puedo incentivarte y a la vez garantizar que se ha adquirido lo que se buscaba? Pues teniendo un horizonte de una prueba presencial a la vuelta.

Si por ejemplo, paramos una semana, estará claro y disponible el material correspondiente y creo que deberá ayudarse con mucho material autoevaluable que además de buen feedback de dónde están los fallos y las referencias para solucionarlos, y todo eso dependerá del alumno hacerlo de la manera adecuada, pero está en mi mano hacer una prueba presencial sobre todo eso el día siguiente al que volvamos. Esto servirá de aliciente al que haya estado trabajando y de motivación al que no consiga encontrarla en otros factores que nos gustarían más.

No quiero que se vuelvan peseteros ni volverme yo, quienes me leéis sabéis lo poco que me gusta, pero así somos los humanos y así es el condicionamiento clásico.

Esto por supuesto no descarta que puedan hacerse actividades voluntarias o de ampliación, pero creo que podríamos decir, como resumen, que:

  • Si consideras que una actividad es importante… no la pongas voluntaria 😉
  • Si algo es importante, que se note (en tiempo, control, feedback y evaluación).
  • Lo que no necesita talento se explica y se exige.
  • Para lo que necesita talento o aprendizaje, demos sistemas y protocolos que ayuden a los menos dotados.
  • Costes e incentivos son el motor de la mayoría de la gente en la mayoría de los ámbitos.
  • Cumplir debe tener un beneficio e incumplir un coste, si queremos favorecer comportamientos.

Espero que el camino que andamos os ayude a otros y se agradece difusión y comentarios para la mejora de todos.


Más vídeos sobre habilidades TIC básicas

4 junio 2020

Como sabéis estoy haciendo unos vídeos sobre habilidades TIC básicas pensando en que sirvan de referencia a mis alumnos, hoy añadimos cuatro más. Se agradece: difusión, comentarios y sugerencias para otros vídeos.

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Predicciones para septiembre

29 mayo 2020

Hay gente muy hábil para esconder la mentira… pero incluso en el diccionario queda claro lo que es mentir.

Para mí es evidente que quien usa literalmente expresiones correctas, pero su intención es inducirte a creer lo que no es cierto, sabe que lo has creído y no hace nada para sacarte de esa creencia, te ha MENTIDO. (Y me parece increíble que haya que explicarlo).

Los razonamientos circulares son una de esas maneras con las que se induce a error.

Quizá os suene el Principio de no contradicción, algo fundamental en la lógica binaria, donde los enunciados pueden ser verdaderos o falsos.

Básicamente diremos que una cosa y su contraria no pueden ser verdad a la vez, y que una cosa es igual a sí misma.

Os preguntaréis si tengo que añadir esto a vuestro sufrimiento vital, pero es importante, mirad.

“Tenemos que hacer lo que debe hacerse”

Esto es un razonamiento circular que SIEMPRE será cierto, que en el fondo se apoya en esa no contradicción. ¿Cómo vamos a tener que hacer lo que no debe hacerse o cómo vamos a no tener que hacer lo que debe hacerse?

¿Dónde está el truco?

En pretender que te han dicho algo concreto, que te han solucionado tu problema. ¿Acaso sabes qué es concretamente lo que va a hacerse?

Legalmente, la falta de concreción produce indefensión.

Imagina una atracción de feria.

Si yo como administración digo: Sólo deben pasar personas de la altura “adecuada”.

¿En quién recae la responsabilidad de establecer esa altura? ¿En quién la responsabilidad si hay un accidente?

Qué diferente es si la administración dice: Solamente personas de más de un metro de altura podrán pasar. ¿Verdad? Ahí la administración asume concretar qué es lo debido y asume la responsabilidad de esa decisión.

Vamos con la educación.

A estas alturas aún no sabemos si nos obligarán a volver antes del verano, pero ni siquiera se establecen adecuadamente las condiciones en septiembre.

Voy a PREDECIR el futuro.

No es mérito, es un simple trabajo de observación de patrones y predicción de series temporales 😉

A día de hoy ya nos han dicho que es responsabilidad de las direcciones de los centros el establecer las medidas NECESARIAS. Interesante… sin incremento de presupuesto, sin dotación suficiente, sin un experto en seguridad y sin el puñetero espacio físico mínimo. Pero fijaos, ya tenemos la inconcreción en la norma y a quien culpar. (Increíble que los directores pasen por esto).

Bien, ya os adelanto lo que pasará en septiembre.

Volverán a decir lo MISMO:

Tenéis que ir.

Tenéis que absorber todos los alumnos.

Tendréis los mismos recursos humanos o con menos.

Tenéis que tomar las medidas NECESARIAS.

Si pasa algo, la culpa será vuestra por no haber tomado las medidas NECESARIAS.

Respecto a los chavales que pudieran tener una patología que les hiciera personas de especial riesgo…

Padres, si CONSIDERÁIS que el riesgo es DEMASIADO alto. No los llevéis.

(Aquí ya tenemos a los culpables de la muerte de los chavales y la inconcreción en determinar concretamente si tienen que ir o no)

Profesores, tenéis que proveer de los medios SUFICIENTES para que se garantice el derecho de los alumnos que no acudan. Sin dotación extra, claro.

(Ya tenemos aquí a los culpables si los chavales ven mermados sus derechos)

Direcciones, tenéis que garantizar que todo esto se produzca.

(Por si hace falta un culpable extra).

Así que, la administración, que ES la responsable de la PROVISIÓN del derecho, no de dar voces para que se provea de cualquier manera, de dar ella la provisión; la administración, decía, se lava las manos a la hora de determinar con detalle número y capacitación de profesionales, infraestructuras, presupuestos y otros parámetros y carga a los demás con todo ello.

Ya me perdonará quien deba por decir la verdad, pero quien hace esto es muy negligente o muy malvado. Ambos motivos para hacerles abandonar sus puestos.


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