Mbappé y Galtier han perdido el tren

7 septiembre 2022

Es posible que ya hayáis visto el polémico vídeo. Si no, aquí lo tenéis.

Un periodista les pregunta si se han planteado desplazarse usando el tren de alta velocidad francés en lugar de los aviones privados y ambos se ríen.

Podría ser un caso de risa incontrolable e inoportuna, que a todos nos ha pasado, pero nuestras dudas se despejan cuando el entrenador responde que están considerando ir en barco de vela… y vuelven las risas.

Me hago muchas preguntas y consideraciones que compartiré con vosotros.

La primera, ¿habrá perdido Mbappé un céntimo en sus ingresos por esto o es un caso similar al de Trump cuando decía que podía disparar a alguien en una plaza y no perder un voto? Digamos, ¿sale gratis?

Para que busquéis en la red: ¿Cuánto cuestan/contaminan esos viajes en jets privados? ¿Cuánto ir en tren? ¿Cuánto es el volumen total de contaminación que proviene de estos usos (y otros) de las clases altas y cuánto el ahorro de nuestras medidas privadas?

Y ahora, cuando vuelva a la realidad, ¿qué hago y qué enseño? Como ellos se comportan así, ¿dejamos de reciclar o de separar basura?

A mis estudiantes les explico que en sus vidas hay una dimensión personal y una política relacionada con la sociedad y lo común. Está claro que tenemos que hacer nuestra parte, pero lo que no podemos abandonar es la acción común que ponga coto a las grandes empresas, a las grandes fortunas, a quienes en realidad están moviendo los grandes números de estos problemas que luego sufrimos todos… pero no por igual, ya sabes.

De nada vale que andes reutilizando bolsas si permites (si permitimos) que los grandes contaminadores, los que deciden las líneas de actuación, los que establecen las leyes y los mercados, sigan moviéndose en la dirección contraria. Y para eso hay que unirse, asociarse, votar y acudir a las leyes… como poco.

Lo personal y lo político son dos ámbitos que deben ser ocupados. No puedes compensar el uno con el otro, tienes el derecho y la responsabilidad de actuar en ambos.

Finalmente, me quería centrar en el hecho de la risa y que recordemos actitudes parecidas de otros personajes similares. No se trata de que no sepan lo que pasa, o cómo podrían cambiarlo… no DESEAN hacerlo, incluso disfrutan o les parece divertido seguir como estamos.

Esto no es un malentendido, no es un asunto de ignorancia. Es una lucha, una pelea, una confrontación.

Ellos se van a oponer con toda su capacidad, que es enorme. Nosotros tenemos nuestro número, que somos muchos, y la ley. Hay que ponerse manos a la obra. Y por esto es tan importante legislar, que los derechos y las buenas intenciones se escriban en papel de boletín oficial, con dotación específica y con garantías de cumplimiento. Porque, como decía aquel magnate, esto es una guerra y los de abajo la están perdiendo.

P.S.: Si os interesa el papel del tren en un transporte sostenible os recomendamos que sigáis a Iván Rivera, estupendo amigo y gran conocedor de ese campo.


La actividad regulera…

22 junio 2022

Hoy quiero compartir con vosotros una actividad que no ha salido muy bien, en la que nos hemos encontrado problemas, hemos tenido que recular, topado con inconvenientes, se ha ido de tiempo… lo que un gurú quizá encontraría inconfesable, pero que para los profes de a pie es el día a día.

Lo hago recordando ese sesgo de no publicar resultados negativos que hay en la investigación y que nos lleva a tener gente repitiendo cosas que no funcionan, simplemente porque no es sexy contar ni publicar errores o cosas que llegan a callejones sin salida.

La actividad.

Quería hacer algo sobre historia de la tecnología, pero no de la manera habitual. Así que pensé en que investigaran sobre inventos “relevantes” de la historia y yo les preguntaría alguna cosa sencilla sobre ellos (cuándo, quién, qué ventaja aportaron, etc.)

Primer error: Recogida de datos.

Subestimé lo majos que sois.

Pues un mensaje en una lista de correo de divulgadores y por tuiter esperando cuatro o cinco ideas. Bien, pues aluvión de propuestas con listas infinitas de inventos superinteresantes. Cabrones…

Emails, listas puras, listas con explicaciones, tuits, mensajes directos… tocó un buen rato de proceso.

Así que, si lo hacéis vosotros, pasad un formulario… o no tengáis amigos tan majos.

Primer problema: ¿Cuáles?

El trabajo no puede ser infinito, así que hay que elegir. ¿Qué criterio usar? Hay mil y probablemente lo mejor sea una mezcla de unos y otros. Está claro que hay algún fijo como “la imprenta”, pero luego puede haber muchos criterios: por vidas salvadas, por mejora de la calidad de vida, por gente implicada, por ayuda grande aunque sea a un colectivo solo…

Esto te va a llevar casi a tantas posibles compilaciones como personas, pero bueno, como os digo, todas son pensables. Así que no es tanto un error, como una decisión a tomar.

Siguiente problema: ¿Qué preguntar?

Tomé la idea de las cinco W del periodismo e hice una tabla con los inventos como entradas y como campos: Quién, Cuándo, Dónde, Qué beneficio produce y la fuente donde se ha encontrado la información. Quise añadir otra sobre posibles usos peligrosos que acabé descartando por no alargar.

No tiene mala pinta, ¿verdad?

En este punto, como superinnovador, les dejé a su suerte en esa red de redes donde están todas las respuestas, para que las buscaran (colaborando si querían) y luego les preguntaría yo el fruto de sus pesquisas.

Empecemos con la lavadora (invento que me encantó incluir por el gran cambio que supuso en la vida de las mujeres).

¿Cuándo se hizo?

Y ya empiezan las discrepancias… ¿Qué es una lavadora?

Porque si pensamos en esas que se hacían girar manualmente, el origen es uno, pero si pensamos en que tiene que ser un “ELECTROdoméstico” entonces nos tenemos que ir a otro momento en el tiempo y a otras personas…

“Javi, pero entonces, ¿cuál es?”

Todas y ninguna. Depende del criterio y hay varios criterios pensables. Tenemos que elegir uno para que cuando lo pongamos en común hablemos de lo mismo.

“Pero entonces, ¿cuál?”

La que queráis, pero tenemos que elegir un criterio…

“Pero es que a mí me sale…” “Y a mí”…

Mi propuesta es ambigua. Pero no solo en esto.

Mirad qué pasa en la imprenta, Si entráis a este enlace veréis que fue posible gracias a la existencia de muchos inventos previos sin los que NO sería posible. ¿Cuándo y en quién ponemos el origen? ¿En el primero de los archiperres necesarios?¿En el momento en que se juntan todos?

Mirad qué pasa con la anestesia. La movida empieza con Llull, pero él ni siquiera experimenta con animales, sólo sintetiza una sustancia que otro se da cuenta de que le da risilla, otro la usa con pollos… este dedito compró un huevo, este le puso sal…

En este caso a mí me mola empezar con el primero que hace una intervención en humano usando anestesia, pero es un criterio arbitrario y discutible.

Como veis, que rellenen esa tabla de manera autónoma y lleguen a las mismas conclusiones que las mías es algo imposible. Así que no puedo hacer este ejercicio de búsqueda autónoma y terminarlo con una prueba donde rellenen sus datos, porque no vamos a coincidir. 

Más problemas.

¿Qué pasa con los errores y las leyendas urbanas? ¿Qué pasa con Meucci y el teléfono? ¿Con Julio Cervera y la radio?¿Y con el cine y otro español… que os dejo como ejercicio a vosotros, lectores?

¿Cómo pueden saber que lo que leen en sitios confiables y libros de texto puede estar mal? “Todo está en Internet, ¿verdad?

En este punto al menos han quedado claras varias cosas interesantes:

  1. Según el criterio y la definición, buscamos cosas distintas
  2. La ciencia y la tecnología son un esfuerzo conjunto y dilatado en el tiempo y quien “corona” es sólo parte del proceso. Y esto, por el machismo histórico, incluye a las esposas de tantos investigadores que los han mantenido vivos y a las que nadie pensará en incluir en un paper por cocinar o lavar la ropa… pero sin esas tareas no habría investigado aquel. Ni sin el carnicero que le trajo la carne, sin quien limpió su calle, quién construyó su casa. La ciencia y la tecnología son un producto social, por más que se quieran privatizar sus beneficios.
  3. Todo está en Google, pero yo sé que si hablo de asepsia quiero hablar de Semmelweis y sé que si me sale Marconi, tengo que seguir buscando. Mis ojos no ven lo que ven los suyos. Ni yo veo el bosque como lo ve un botánico.

Soluciones… o intentos.

A la vista de esto lo que tocaba era una revisión de “experto” de lo que habían encontrado. Así que pasamos a invertir otros días en que yo les contase sobre cada cosa, sus ramificaciones, etc. (ya habíamos invertido en las búsquedas suyas que hicieron en horas de clase).

Esto consumió unos días, claro. A mi parecer muy interesantes porque les iba abriendo páginas, relacionando cosas (flipan con cómo y qué cosas relaciono)… pero también había quien caía catatónico sobre la mesa y quien resoplaba invocando piedad a algún dios. Vaya, que para ellos no eran (todos) tan interesantes.

Evaluamos

¿Qué mido yo ahora para saber el aprovechamiento? Sus hojas rellenas están plagadas de errores, asunciones no explícitas… Así que les paso una mía.

Pero entonces no les puedo preguntar sobre esa hoja porque el ejercicio consistiría en buscar un dato por su fila y columna… y estos están en cuarto de la ESO.

Así que pacto con ellos que de la primera selección de 51 les voy a preguntar cosas concretas y sencillas sobre 20-25, que marco en mi tabla y comparto. Y finalmente les paso un test preguntando sobre esas invenciones humanas…

Aftermath

Muertos por aburrimiento, unos cuantos. Horas invertidas, demasiadas. Aprendizaje final conseguido, debatible.

Es cierto que la búsqueda principal nos arroja varias conclusiones excelentes sobre la búsqueda de conocimiento en la red, en esos tres puntos que os puse antes. Pero para ese aprendizaje usar dos o tres horas se me antoja excesivo.

Si al final, lo que va a funcionar es una “clase magistral” donde este experto pueda dar un conocimiento elaborado que ellos no están en condición de generar, pues entonces empecemos por ahí.

¿Qué otra cosa podría hacerse?

Quizá, si lo que queremos es un ejercicio de búsqueda tendríamos que ir a preguntar cosas muy, muy concretas sobre esos inventos. ¿Quién operó a un humano por primera vez bajo anestesia? ¿Quién sintetizó el éter por primera vez? ¿Quién lo llamó éter?

¿Es posible que esto le dé suficiente profundidad al conocimiento de lo que significa el invento? Lo dudo.

¿Trabajos en grupo por inventos? Tenemos el problema de “digerir” la información como lo hacemos nosotros y que suelen descuidar escuchar las exposiciones ajenas. Si al final tengo que corregir sus exposiciones para que no enseñen errores… caemos otra vez en la clase magistral.

Así que, queridos míos, no tengo demasiado claro cómo hacer esto de manera efectiva, quiero decir, que no acapare miles de horas y que produzca un aprendizaje de calidad.

Aquí os dejo estas reflexiones para quienes puedan ser de provecho y si tenéis a bien comentar vuestras propias reflexiones, experiencias o propuestas… por malas que hayan sido… seguro que su lectura le es de provecho a otros compañeros.

También os dejo por aquí la selección inicial de “inventos” por si os sirve de semilla para vuestras propias actividades.


Me han hecho una putada… lo que sucedió a continuación le sorprenderá

31 mayo 2022

Como ya ha hecho usted click le anuncio que le contaré una serie de sucedidos y las reflexiones que me suscitan, por si no quisiera dedicarme más tiempo.

Allá voy.

Pues sí, me han hecho una putada. Algo sobre un objeto mío que me consumirá tiempo y dinero, ni pizca de gracia me ha hecho.

Uno de los primeros pensamientos que te asaltan es «¿por qué a mí?». Soy un tipo justo y benéfico como decía La Pepa que debíamos ser. Y este es uno de los primero errores a descartar. Los derechos son derechos, no se «ganan» o se «merecen». Mi integridad física o la de mis cosas no pasa porque a alguien le parezca mal lo que hago, piense que le debo algo o que el mundo se lo debe y se «cobre» con el primero que pase. Por lo tanto no soy de los que menos «se lo merecen», soy uno más de los que no se lo merecen, que somos todos.

Otro pensamiento es: ¿Qué hubiera pasado si pillo en el acto al interfecto? Esta educación que nos dio la sociedad y mis propios desequilibrios hacen que te surjan ciertas ganas de explicar la tercera ley de Newton con ejemplos prácticos e ilustrativos. Pero la capa de socialización que modera mi animalidad me recuerda que una cosa son las personas y otra los objetos, y que hay un estado de derecho al que poder acudir para no tener que resolver las cosas a hostias entre «bandas». Ya, ya, soy tan consciente como vosotros de las fallas de este estado de derecho. Así que, pensemos en cuál es la otra opción, la ley de la selva, y luchemos por mantener la estructura que queda y construir lo que falte.

Por supuesto, el ánimo ha estado bastante bajo, me sigo resistiendo a la idea del mal, incluso del poco mal que me llega dada mi posición socio-económica y mi red de apoyo personal. Pero de esto hablaremos al final.

Como os decía, el ánimo ha estado bajo, pero a partir de aquí han pasado muchas cosas buenas e interesantes.

Primero he recibido cariño y ayuda de quien más cerca está, quien a diario prueba algo que suele negarse: que se puede querer de manera profunda, apasionada y pacífica(!). Así que, tomen nota. Es posible. No se conformen con menos.

Después ha venido la acogida de compañeros de trabajo, que alguno bueno hay, teniendo lugar un pequeño acto de cariño cotidiano que a veces pasamos por alto y es de suma importancia. La simple comprensión, empatía ya supone un alivio que no debe desdeñarse. Esto se acentúa cuando alguien cae en el error de sugerir que quizá TE pusiste en «ocasión». Pero de esa falacia de «merecimiento» ya hemos hablado, así que pasamos página.

El estado de ánimo un poco plof me ha recordado que los estudios indican que bastan dos o tres golpes fuertes de la vida para que la salud mental peligre, muchas personas sin hogar pueden atestiguar esto. Lo mío ha sido algo muy leve, pero me ha hecho pensar en la fragilidad de nuestra estabilidad mental. Dado lo azaroso que es el vivir y la diversidad de cosas que nos podrían venir de camino, aprovechamos de nuevo para recordar la importancia de la atención sanitaria, la protección laboral, las redes de apoyo de clase o gremio que puede dar un sindicato, por ejemplo y, sobre todo, la red de apoyo personal (familiar y amistosa) sin la que podríamos caer un profundos abismos de los que no saldríamos con facilidad.

Más tarde me he puesto a intentar arreglar el asunto, y en ese momento ha aparecido un buen amigo de muchos años, que me ha hecho ver… lo que no estaba viendo: Que había un camino mucho más fácil y apropiado para resolver el problema. Así que, de nuevo he pensado en lo frágil que es también nuestra capacidad mental cuando nos encontramos en un estado «alterado»: tristes, enfadados, preocupados o estresados,, por ejemplo. Es como si tu CI bajase unas decenas de puntos. Es curioso, me tengo por una persona bastante resolutiva, pero en ese momento no era tan hábil o inteligente como en mi estado fundamental. Este hecho debería tenerse muy en cuenta en trámites administrativos, por ejemplo, de esos que hay que hacer cuando las cosas están jodidas: fallecimiento, pobreza, desahucios o similares.

Este amigo ha intentado (y podido) cambiar la hora de un asunto de trabajo para acercarse a echarme una mano… aunque no ha sido la «mano» lo que me ha echado al final sino la cabeza. Ha puesto la cordura y la claridad que me faltaba en mi estado «alterado» de conciencia.

De nuevo un bonito acto de amistad, que me recuerda que me quieren. Recuerdo también que los actos de ayuda involucran a alguien que la necesita y a alguien dispuesto a darla. Que en cada momento nos tocará un papel y que son todos dignos. Es una oportunidad para quererse. Con la misma buena voluntad que ayudamos, debemos aceptar la ayuda (¡y pedirla!), que a veces somos un poco tozudos.

Tomo nota y ejemplo de mi amigo para no dejar que la prisa me prive de ayudar a quien lo necesita, hay cosas que pueden esperar, y quizá deban hacerlo, frente a cosas más urgentes o importantes.

Después he recibido más apoyo y comprensión de otros amigos, familiares, profesionales que han hecho su trabajo acompañado de una sonrisa. Lo que me hace pensar en que se puede aliñar la obligación con buenos sentimientos sin que suponga un cargo extra. Así que, de nuevo he aprendido de ellos, y he marcado de buena actitud y buenas palabras mi interacción como cliente.

Aún quedan unos flecos, pero creo que podemos dar la historia por concluida, después de una reflexión final.

Primero. Ha sido una putada, no es una crisis, una oportunidad… es una putada. Punto. Otra cosa diferente es cómo vivimos las situaciones en las que nos vemos envueltos y qué aprendizajes podemos obtener o refrescar. Pero vamos, que no recomiendo desear estas situaciones de aprendizaje.

Y la siguiente es: ¿Qué hacemos con el mal?

De esto hemos hablado en el blog mas de una vez. Insisto de nuevo en que ha sido algo de una intensidad despreciable comparado con lo que viven a diario tantos: agresiones, violaciones, desahucios, abusos, pobreza, guerras… Lo mío es un leve roce del mal, pero nos ha servido para la reflexión.

¿Cómo luchamos contra él? ¿Qué armas tenemos? ¿La educación? ¿La ley? ¿Ambas? ¿Es erradicable o tendremos que convivir con él para siempre? ¿Es innato o fruto de la sociedad?

Lo que sí veo claro es que, en el tiempo que se me conceda, no creo que vea el final del mal, por lo que voy a tener que convivir con él. También es cierto que hay una parte de mi actividad profesional y humana que intenta incrementar el bien y reducir el sufrimiento de este mundo nuestro, pero mi parte es mínima y mi influencia en el mundo muy pequeña.

Pero mi parte es MÍA, lo único sobre lo que tengo capacidad. ¿Hago lo que puedo con «lo que puedo»?

¿Y qué pasa con mi serenidad? ¿Debo estar siempre indignado por el mal que existe? ¿Es posible la acción sin esa «indignación»? ¿Ayuda o entorpece? ¿Puedo irme a dormir tranquilo? ¿Puedo reírme con los que me quieren o tengo que estar siempre triste por el dolor de millones?

¿Es posible y deseable una acción serena en la esfera propia, personal y política?

¿Debe el mal, además de ganarnos la partida material, envenenar nuestro mundo mental y emocional, haciéndonos infelices más allá del daño concreto?

Bueno, ahí os dejo deberes.

Gracias a los que habéis hecho del día algo mucho mejor que como comenzó, los que abrigáis mi alma y me mostráis el camino… y un mojón bien gordo para los otros.


Igual el porquero de Agamenón solo hablaba de mierda

14 mayo 2022
Cerdos ibéricos

Atribución: comakut, CC BY-SA 3.0 http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/, via Wikimedia Commons

Quizá hayáis oído el dicho «La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero», dando a entender que el carácter veraz de algo es independiente de quien lo exprese. (*Al final te cuento una curiosidad sobre la cita).

Esto es algo muy querido por aquellos que practican el pensamiento científico-materialista-crítico: «Creo lo que veo».

En matemáticas funciona como un tiro: Dos más dos, cuatro. Fin. Lo puede decir cualquiera. Lo puede probar cualquiera que sepa cómo hacerlo.

En las ciencias experimentales se pone la cosa más complicada porque los experimentos no son tan claros ni tan «decisivos» como nos gustaría.

En las ciencias sociales… bueno, ahí hay que tener muy buena cabeza y corazón para mantener honrosamente el término «ciencias».

Saliendo de las matemáticas, muchas de los experimentos, de los razonamientos no llegan a través de personas y necesitamos una dosis de fe en ellos, en su proceder y en su ética, para aceptar sus resultados como buenos. Imagina que tuvieras que reproducir en tu cocina un estudio clínico para aceptar sus conclusiones.

Así que «la fuente» de lo que oímos, no es un puro altavoz, un reproductor de una verdad incontrovertible y verificable, es uno de los elementos que consideramos para dar veracidad a lo que oímos.

Así que, no será lo mismo un frutero o un carnicero hablando de fruta y la recíproca.

Pero a esto se añade que conozco a muy pocos que usen el lenguaje como una herramienta de comunicación dedicada a transmitir algo que creen cierto. La mayoría la usa como una herramienta a favor de sus intereses, más o menos éticos. «Diré lo que me conviene o lo que le conviene a mi causa».

A mí también me entristece esta conclusión y me encantaría que no fuera cierta, pero el mundo no es como yo quiero… en esto tampoco.

Tan frecuente es que le han puesto nombre a este comportamiento. Por ejemplo, greenwashing es la actitud de esas compañías cuya principal actividad es muy contaminante (y no pretenden que lo sea menos) pero toman acciones, elaboran discursos para «lavarse» y verse «verdes. Algo similar ocurre con el pinkwashing, en este caso intentando parecer feministas. Este divertido bot de Twitter se dedica a poner la diferencia de sueldos que hay en empresas que tuitean a favor de la igualdad… revelando muchos casos de pinkwashing.

Ya os conté en este otro post sobre las lealtades de cada uno y sus posibles contradicciones usando una divertida metáfora, al menos para mí, con los sistemas de ecuaciones.

Muchos bienintencionados piden que se reconozca, se señale y nos congratulemos cuando conocidos destructores del sistema y luchadores en contra los derechos más básicos dicen algo razonable, pero yo no lo haré por lo siguiente.

Es parte de una estrategia que podríamos llamar CommonSenseWashing. Gente que quiere y busca una apariencia de normalidad, y de sensatez, para colar en el momento adecuado y con la audiencia incrementada sus discursos de odio y las semillas del mal que buscan. No es que se hayan dado cuenta de su error, no han tenido una epifanía, no se han caído del caballo, como el de Tarso. El caballo en el que van es el de Troya, por lo que mis puertas estarán cerradas.

Javi, ¿cómo sabes que no ha habido un cambio de dirección, algo que sería estupendo?

Sencillo: MIRAD LOS HECHOS. Lo sé porque no hay tal cambio en los hechos. ¿Siguen en el mismo partido que quería quitar derechos? ¿Siguen cobrando del mismo malnacido y trabajando para los mismos oscuros intereses? ¿Ha ocurrido otras veces y luego han vuelto a las andadas? Que hablen sus actos y entonces nos plantearemos considerarlo. Escuchemos el lenguaje de los hechos, menos manipulable.

De esta forma, ya me disculparán, pero aquel porquero es muy posible que en el fondo esté hablando de mierda y aquel Agamenón, de las bondades de la monarquía.

*Curiosidad sobre el origen de la cita… y su ERRÓNEA interpretación

En contra de lo que creía y de lo que pudiera parecer. No se trata una cita que provenga de la Grecia clásica. Es del libro Juan de Mairena, de Antonio Machado.

Curiosamente, el sentido del texto es muy diferente al que suele dársele al extracto que toman como cita.

La cita completa sería…

La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

AGAMENÓN: Conforme

EL PORQUERO: No me convence.

Precisamente resulta ser el porquero es el que duda de aquella frase que parecía en su favor…

Una buena manera de cerrar el post en el que queremos recordar que no todo es lo que parece. Mostrando que ni siquiera la cita con que se iniciaba es lo que parece.


¿Tienes una necesidad? Yo tengo la solución

23 abril 2022

No se me apelotonen… es una forma de hablar. Bueno, algo más. Me explicaré.

En el mundo tecnológico en el que vivimos hay que ir desarrollando algunas actitudes que nos vendrán muy bien. Hablaba de esto en mi artículo Tecnolerdos. Hoy quiero referirme especialmente al punto tres.

No somos pioneros. En casi nada. No eres el primero al que se le ha atascado el fregadero, tiene que purgar los radiadores, usar una hoja de cálculo, etc.

Por lo tanto, BUSCA Y PREGUNTA. Particularmente si tu tarea es larga y repetitiva.

Dado que no eres el primero, es casi seguro que alguien ya ha visto una forma de automatizarla y lo ha explicado en algún lugar de nuestra querida red.

Veamos un ejemplo:

Digamos que te llega una tarea. ¿Cuánto voy a tardar?

  • Cinco minutos o menos. La hago y listo.
  • Media hora, horas o días. Entonces, primero, gastaré cinco o diez minutos en ver si puede hacerse de manera más eficiente. Si no fuera posible, la pérdida de tiempo es irrelevante.

Os voy a poner un par de ejemplos de esta misma mañana.

Ejemplo 1. Tengo un documento de texto con imágenes y me piden que las extraiga todas en una carpeta aparte.

En mi caso son veintipico. Tendría que coger cada imagen, llevarla a un programa, guardarla como un archivo… Uy, uy. No. Me canso 😉

Busco en Internet (y en esta época no hace falta ser muy preciso con la pregunta, además suelen aparecer sugerencias que te apañan).

Y me sale este enlace. Resumen: Guarda el documento como HMTL y te crea una carpeta con las imágenes.

Primer problema resuelto. Ya tengo todas las imágenes en una carpeta sin esfuerzo.

Ahora me toca reemplazar cada imagen por una referencia al archivo correspondiente.

Y aquí he visto que no era inmediato y lo he hecho a mano. Veintipico cortar y pegar «imagen03» me compensa buscar cómo hacerlo. Además ha aparecido un problema añadido que es que no las estaban numerado en orden de aparición.

Pero no dudéis que hay una manera automática de reemplazar en ese HTML la imagen por el texto «imagen06» y luego convertir ese HTML en un documento de texto «habitual». Si hubiera sido un manual de cien páginas, buscar esto hubiera sido la estrategia correcta.

Ejemplo 2. En una hoja de cálculo tengo una celda con varios elementos que quiero separar en distintas columnas.

Para que se me entienda, es como si en una celda tuviera el nombre y los dos apellidos separados por espacios y quisiera que eso se repartiera en tres celdas, una con el nombre y las otras, una con cada apellido.

Esto me surge porque estoy preparando la liquidación de los derechos de mis libros del año pasado (¡gracias por comprar!) y como son tantos (!) pues tengo que ir recopilando el ingreso bruto, la retención de Hacienda, el ingreso neto…

He abierto el móvil para ir sumándolo con la calculadora… pero he pensado, no. Paso. Me canso.

Así que he abierto una hoja de cálculo, he copiado la línea del documento con esos valores para cada libro y los he pegado en una hoja de cálculo.

Problema, que tenía los tres números en la misma celda.

Pregunta: ¿Soy el primero en todas estas décadas de ofimática en tener este problema?

Respuesta: No.

Busco en Internet

Y, efectivamente, en el menú Datos, puedes separar eligiendo si es por espacios, por comas, por otros símbolos, por varios de ellos, que sea el programa el que los detecte automáticamente (!)

Un par de clicks. Sumo columnas… y listo.

Añado que, para los que somos despistados (o estamos a mil cosas, o tenemos prisa… o todas las anteriores), estos sistemas automáticos os van a librar de errores que son fáciles de cometer en tareas repetitivas. Es todo ganancia.

Aprovechemos el conocimiento colectivos, somos seres culturales… y contadlo luego para otros (como estoy haciendo yo, jeje).

Aprovecho también para recordaros que tengo por aquí mucho material, video tutoriales y demás para los que necesitéis enseñar (o aprender) estas cosillas tecnológicas nuestras.

Juntos somos más.


¿Cómo sortear el complejo de impostor?

12 marzo 2022

¿Qué es el complejo del impostor?

El complejo de impostor es esa sensación de no ser lo suficientemente bueno para ocupar el puesto en el que uno está. De esta forma, te sientes un «timador», alguien al que echarán con vergüenza cuando por fin se den cuenta de la «verdad».

Si preguntáis sobre esto a personas que os parezcan muy cualificadas o cuyo desempeño os parezca digno o incluso bastante bueno, hallaréis con sorpresa que muchos de ellos lo sufren sin que esa sensación se corresponda con la realidad sobre su nivel. Por eso hablamos de «complejo» es una distorsión de la realidad en la mente del que así se siente, no son impostores de verdad.

Vivir con ello tiene muchos efectos negativos.

Lo primero es vivir con mucha angustia, como os podéis imaginar. Después te vuelcas en el trabajo, claro para intentar compensar tu «incapacidad». También ocurre que rechazas trabajos o tareas para las que eras capaz y te apetecían, porque no te evalúas a ti mismo con justicia. Cobras poco o lo haces gratis Como veis, un desastre.

¿Cómo dejar de sentirme como me siento?

Eso se lo dejamos a los profesionales de la salud mental. Lo que intento hacer yo es buscar maneras de poder actuar de manera más cuerda, aunque me siga sintiendo un «impostor». Por eso el post se titula «sortear» y no «curarse de».

Os confieso que al sortearlo, en muchas ocasiones la sensación se vuelve más débil. Así que, aunque no sea una «cura», sí que se le va ganando terreno.

Este tipo de comportamientos. Buscar protocolos para «sortear» mis «locuras» es lo que os contaba en La Cordura de Saberse Loco, os dejo por aquí el enlace al audiolibro.

Entonces, vamos al grano: ¿Cómo sortearlo?

Digamos que te plantean hacer un trabajo, te ofrecen un puesto.

1. Despeja dudas objetivas

¿Me contratan para esto porque se creen que tengo el título de entrenador? ¿Me contratan porque creen que soy un actor con experiencia?

Se les avisa.

«Oiga, que yo he hecho algo de teatro, pero no soy un actor con estudios de teatro, ni tengo gran experiencia.»

Normalmente lo que ocurre es que ellos YA lo saben y ya te han visto trabajar, han leído cosas tuyas, han tenido en sus manos cosas que has fabricado tú. Y te llaman, precisamente, porque saben lo que quieren… y te quieren a ti.

Eso nos lleva directamente al segundo punto.

2. Que se jodan

Quien te quiere te merece y viceversa. (Sacado de mi libro, citado antes)

No te preocupes por ellos. Saben quien eres y eso es lo que quieren. Pues que se jodan. En su elección tienen su premio (si eres guay) o su castigo (si eres la mierda), pero es SU decisión.

Tú preocúpate de pensar si A TI te apetece/conviene ese trabajo, que los demás ya se preocupan de si les conviene a ellos.

3. Concéntrate en la obra y olvídate de ti

Durante mucho tiempo (y a veces lo sigo diciendo) cuando me preguntaban sobre cómo presentarme, yo les decía: «Di que soy Javi y que hago cosas».

Lo que yo ofrezco al mundo no es lo que soy, es mi obra.

La gente se comerá mi tortilla, leerá mis libros, escuchará una conferencia mía, una clase, una actuación musical…

Quién soy yo es un asunto secundario. Lo importante es que la tortilla esté buena, mis libros sean de calidad, mi conferencia o mis clases enseñen y mi actuación sea artísticamente digna.

No hace falta tener mil títulos de cocinero que avalen mi tortilla si está buena, y si está mala, no te la querrás comer por más que tenga catorce estrellas Michelín.

Insisto, yo le ofrezco al mundo mi obra, para que la disfrute o la rechace en el ejercicio de su libertad y su gusto.

Con esto en la mente, reduzco el tiempo en que pienso si soy buen o mal fotógrafo y me esmero en hacer una buena fotografía, que es lo que quiere mi cliente.

A mí esta idea me da mucha paz y me permite producir obras de mucha más calidad y en muchos campos en los que en principio no me hubiera atrevido.

4. ¿Cuánto cobro?

Otra derivada del complejo del impostor es minusvalorar tu obra.

Si te parece que no deberías tener este trabajo, imagina cómo vas a «atreverte» a pedir dinero por ello. De esto se aprovecha mucha gente y acabas mal pagado o incluso haciendo cosas gratis. A veces no es que se quieran aprovechar es que tú te niegas (!) a cobrar lo justo.

Esto también tiene arreglo, insisto, aunque te sigas sintiendo raro por dentro.

¿Cuánto debo cobrar? Muy sencillo. Lo que cobren otros. Fin.

Ya hemos quedado en «que se jodan». Ellos quieren que yo les haga la comida, la han probado y, «sorprendentemente» quieren que la haga yo. Bien, que se jodan. Hasta ahí ya hemos llegado. Sigamos.

¿Cuánto debo cobrar? ¿Cuánto cobran otros?

  • Busca a profesionales que den el servicio que a ti te piden.
  • Pregúntales cuánto cobran
  • Ahí tienes tu tarifa

Si le quieres hacer un «descuento de amigo» o lo que sea, pues se lo dices: «Mira esto cuesta X, te voy a cobrar un diez por ciento menos». Y así todos sabemos en qué punto estamos.

Ellos se van a comer tu comida. Tu obra «les vale». Lo mismo que se comerían la de un cocinero «de verdad». Ya la han probado y les parece rica. Tu obra ES una obra profesional, cumple la función. Así que debes cobrar lo que cobra un profesional.

Si mi comida te apaña, la pagas a precio de comida.

Si mi comida no te apaña, no te la hago y todos felices.

Pero eso de tu tortilla me vale si me la das tirada de precio o gratis, no. Si te apaña, la pagas. Si no, no perdemos tiempo ninguno.

Finalmente

Y ya, como veréis no son cosas tan difíciles de hacer y a mí, al menos, me resultan muy efectivas.

Así que, con todo cariño: Dejad de preocuparos y ¡floreced!


Niño rico, niño pobre

4 marzo 2022

Para evitar malos entendidos, empecemos por el principio.

No hay nada que distinga a esos dos niños más allá del adjetivo.

Si surgen más músicos, científicos, artistas, artesanos o deportistas en un entorno acomodado es simplemente porque resulta mucho más fácil pensar qué color voy a usar en mi lienzo si tengo lienzo y colores, para empezar, no estoy helado de frío, no me ruge el estómago por el hambre ni tengo la mente ocupada con que nos desahucien porque mis padres no tienen ingresos, o escucho peleas de bandas por la ventana.

Y si estamos hablando de circunstancias y no de cosas que esos niños «sean», será mejor entonces decir:

Niño en entorno seguro, niño en situación vulnerable.

Así que tenemos niños que nacen aleatoriamente en unos entornos u otros y cuyas capacidades y desarrollo dependerá de las circunstancias. Vidas que serán menos felices y plenas si no has tenido mucha suerte. Un desastre humanitario y una enorme pérdida de talento que se queda sin florecer para su poseedor y para su sociedad.

¿Están condenados?

Bueno, si las circunstancias son extremas, es casi seguro. Morirán en tiroteos urbanos, violaciones, guerras.

Si las circunstancias no son tan extremas, depende.

¿Cuáles son los ingredientes del éxito?

Muchos.

Y no participa cada uno en un porcentaje. Hay elementos que pueden hacer que suene la flauta o que se vaya todo al garete. Citemos algunos

  • Un entorno seguro

No es igual vivir en una sociedad con garantías sanitarias o de seguridad, tener cubierto un ingreso mínimo vital, que vivir en un estado fallido o en un barrio comido por la delincuencia. No es lo mismo poder acceder a una subvención estatal que tener que buscar el dinero debajo de las piedras para intentar montar un negocio.

  • Patrimonio

Contar con un patrimonio con el que poder subvencionar tus proyectos, no tener que agarrarte a cualquier trabajo para subsistir, poder disponer de tiempo para desarrollarte, estudiar o pensar en tus ideas, son cosas que marcan una diferencia tremenda entre dos personas por mucho que su nivel de trabajo o talento sea similar.

Aquí viene muy a cuento en concepto de «suelo de cristal». Decimos que las personas económicamente favorecidas tienen un suelo de cristal para indicar que pueden permitirse equivocarse o caer en un negocio, necesitar tratamiento psiquiátrico, de adicciones, que el «suelo» de su patrimonio les «parará» y conseguirán salir adelante con mucha más facilidad que otro para el que un negocio que fracasa significa su ruina personal y familiar o para el que no puede pagarse una clínica de desintoxicación.

  • Renta

Puede que no tengas un gran patrimonio, pero que recibas una renta por unas tierras, viviendas o herencia. No es tan vistoso como el patrimonio pero tiene un efecto parecido de respaldo que te pone en un lugar muy diferente a quien no dispone de ello.

  • Acceso a crédito

Otra forma de «seguridad económica» no tan cómoda y no tan vistosa, pero también muy útil. ¿Habéis oído a esos «exitosos empresarios» que aseguran haberse arruinado completamente varias veces y después han vuelto a construir imperios? ¿De dónde salió aquello? Poder conseguir que te preste dinero un amigo o una entidad puede darte esa nueva oportunidad que otros no tienen.

  • Contactos

Mencionábamos a un «amigo». Si lleváis un rato dando vueltas por el mundo ya lo sabéis por propia experiencia. En multitud de ocasiones es una llamada, una conexión, alguien que pasa tu currículum, lo que te lleva a estar en la posición de conseguir un contrato, una concesión, una buena oportunidad de negocio.

Esta es la razón, y no la calidad académica, que lleva a los más favorecidos a matricular a sus hijos en centros privados o similar. Que se vaya creando una red de amigos y conocidos que más adelante allanarán caminos, abrirán puertas, conseguirán entrevistas. La calidad académica en España, al menos hasta hace no mucho era igual, si no mejor, en los centros públicos.

De hecho, estos mismos padres se apuntarán a clubes de golf, casinos y otros lugares donde tener bien engrasadas sus conexiones.

  • Talentos especiales

Al decir especiales, ya marcamos que son raros. No estamos hablando de que te guste un poco la música y tus amigos digan que cantas bien o de que seas el mejor delantero de tu portal. Me refiero a que seas el puto Usain Bolt y que (casi) exclusivamente con una característica que te diferencia de la gente seas capaz de tener ingresos.

Fíjate en el detalle que además de ser poco común, tu talento especial debe ser «apreciado económicamente por la sociedad de tu momento». Si eres el mejor del mundo eructando el abecedario, no esperes rentabilizarlo demasiado y, si quieres un ejemplo menos florido, piensa en los maravillosos artesanos que nos encontramos en los puestos de las ferias, sacando lo justo para malvivir.

  • Suerte

Sí, queridos. La suerte. O el azar o como queráis llamarlo.

Causas incontrolables e impredecibles que pueden echarlo todo al traste o ponerte en el sitio justo.

¿Qué tienen en común todas estas cosas que hemos mencionado?

Que escapan de nuestro control. Que, ni las tenemos (o dejamos de tener) porque las merezcamos, ni podemos hacer mucho para conseguirlas.

¿Y qué nos queda entonces?

¿Qué nos queda, me preguntáis?

¿A quiénes? ¿A nosotros, personitas de clase trabajadora, sin patrimonio, ni renta, ni acceso a crédito, ni talentos especiales y sin una varita mágica para controlar la suerte? ¿Qué nos queda?

Hay dos vertientes:

  1. En lo individual

El trabajo y es esfuerzo. Pero no porque sea la vía SEGURA del éxito como muchos os dicen. Sino porque no nos queda otro camino.

Así de simple, así de claro, así de duro, así de injusto… así de verdadero.

De esta forma una de las cosas más revolucionarias que podáis hacer, queridos jóvenes, es estudiar y formaros. Crecer como personas, conocer el mundo y sus mecanismos.

Recordemos esquemáticamente para que se entienda perfectamente.

  • El esfuerzo y el trabajo mejoran tus probabilidades de tener éxito
  • El esfuerzo y el trabajo no te garantizan el éxito
  • Alguien que sólo puede tirar de esfuerzo y trabajo no está condenado al fracaso

Sé que es duro tener que vivir con esta incertidumbre, pero así son las cosas.

2. En lo colectivo

Asociaros.

Ya lo hemos dicho, nosotros somos pequeños para pintar algo ante fuerzas mucho mayores que nosotros… pero somos muchos, de hemos somos demasiados. Solo falta que nos reconozcamos en la misma trinchera y dejemos de pelear entre nosotros para luchar por nuestros derechos, para conseguirlos y para defenderlos de las fuerzas que no quieren que el mundo prospere. Que existen, tristemente, existen.

Asociaciones de barrio, alrededor de aficiones, profesionales, sindicatos… Solo uniéndonos podemos tener algo de fuerza contra gente mucho más grande y poderosa que nosotros como individuos.

Finalmente, a modo de resumen

Supongo que no es agradable tener que oír estas cosas. También sería más fácil para mí venderos las habituales motos, pero aquí hemos venido a otra cosa.

  • Somos clase trabajadora, nuestra situación es vulnerable y el entorno, hostil.
  • Habrá quien consiga el éxito por «atajos» que a nosotros nos están vedados o por pura suerte.
  • La mayoría de nosotros dependeremos de nuestro trabajo y el apoyo de otros para prosperar.

En mi opinión, es importante decir esto a quien se cree las mentiras de la «meritocracia» o a quienes son engañados haciéndoles pensar que sus enemigos somos los otros trabajadores. Y, decírselo a los más jóvenes, un imperativo.

Así que, aquí os lo dejo para vuestra reflexión y quizá algún profesor le pueda dar buen uso en sus clases o tutorías.


La predicción del futuro y las falacias

2 marzo 2022

Una de las funciones de la ciencia es controlar o, al menos, predecir el comportamiento de la naturaleza.

Desde hace mucho ya entendimos que la propia naturaleza era impredecible de manera exacta incluso en la física clásica. Descubrimos que (casi) cualquier sistema un poco complejo podía dar futuros muy diferentes a partir de presentes casi idénticos. Lo que se llama Teoría del Caos.

Pero impredecible de manera exacta no implica absolutamente impredecible. No saber exactamente cuántos garbanzos comerán cuatro comensales no es lo mismo que no poder hacer una estimación aproximada y útil. Esto último es crucial.

Aprovecho para recomendar, sobre esto, mi libro de experimentos Aproxímate.

En ciencia, en general lo que tenemos son futuros posibles con probabilidades asociadas y márgenes de error. Con esto tomamos decisiones en la que «deseamos» unos resultados y asumimos el riesgo de caer en otros.

No es muy diferente de la vida real.

En estos tiempos convulsos (para los visitantes futuros, Rusia está invadiendo Ucrania) surgen muchos «Capitanes A Posteriori». Ya sabéis, aquellos que saben exactamente lo que iba a ocurrir y por qué mecanismos… un ratito después de que pase.

Me gustaría comentar ciertas falacias que surgen y seguirán surgiendo estos días, para vuestra prevención y salud racional.

  • El futuro no es predecible de manera exacta.
  • Que algo no haya sucedido no significa que fuera imposible que sucediera.
  • Que algo suceda no implica que era el único futuro posible.
  • El «camino» por el que algo ha sucedido no prueba que ese futuro era el único posible, sino que describe cómo ha sucedido. Nada más.
  • Las personas son impredecibles
  • El camino de la violencia es más impredecible
  • Que algo no haya sucedido en mucho tiempo no significa que no pueda suceder ahora
  • Que algo haya sucedido repetidamente no significa que no pueda dejar de ocurrir de esa forma
  • No siempre sucede lo más probable
  • Elegir un camino con pocas probabilidades de éxito no es un acto necesariamente irracional. Puede ser optimista, por ejemplo

Y, bueno, muchas más… lo dejaré aquí.

Aprovecho para recordaros que os queráis mucho, que deseemos mucho que los dedos que tengan que apretar los botones sean de personas de buena voluntad… y que en el futuro los sistemas que aseguren los derechos sean más robustos y no tengan que depender de héroes o mártires.

Y dejo como deberes… el papel de la fuerza en la defensa del bien.


Cómo sacar ventaja en un examen tipo test

22 diciembre 2021
Estudiantes haciendo un examen. Wikimedia Commons

Los exámenes tipo test están por todas partes: todos los niveles de estudios, oposiciones, entrevistas de trabajo. Así que es importante que sepamos desenvolvernos adecuadamente.

Para compensar los aciertos por suerte, es costumbre restar en las respuestas incorrectas. De manera que un examen hecho al azar tenga una puntuación de cero, como le corresponde por lógica.

La cantidad a restar no es constante ni arbitraria, es pura estadística. Si tienes cuatro opciones posibles, tenderás a acertar una de cada cuatro, así que tendrías un conjunto de tres mal y una bien. Las respuestas incorrectas deberían puntuarte negativamente de manera que compensasen ese punto, por lo que, para cuatro opciones, la cantidad justa a restar es un tercio del valor de la pregunta. Digamos que cada tres preguntas mal, «pierdes» una bien.

Si hacéis las mismas consideraciones, en el caso de tres opciones hay que restar la mitad del valor de la pregunta y en el caso de dos opciones, el valor de una pregunta entera. Digamos (1/n-1) siendo n el número de respuestas posibles.

Por miedo a estas «restas» hay quien sólo contesta las preguntas de las que está completamente seguro. De esta forma en las que tiene conocimiento parcial para descartar opciones, pero no para encontrar la correcta, no puntuará y será «injustamente» evaluado al no «contarse» ese conocimiento parcial.

Si hacéis las cuentas conmigo, veréis que si me pongo a contestar preguntas en las que dudo entre solo dos opciones, la estadística me dice que lo más probable es que acierte la mitad. Así que de cada dos preguntas tendré una bien y una mal, la buena me sumará 1 y la mala me quitará 1/3… lo que me deja con un saldo positivo de ¡2/3 de pregunta!

También es ventajoso contestar aquellas en las que dudes entre tres, pero no mucho y creo que no compensa el riesgo.

De esta forma, para quien no quiera ir más lejos en el post y QUIERA UNA REGLA FÁCIL

Contestar las que dudes entre dos:

  • Suben tu nota esperada esa 1/3 del valor de la pregunta
  • Corres el riesgo de perder 1/3 del valor de la pregunta si la tuvieras mal

Por lo tanto:

  • Mira primero las que tienes seguras (sé muy sincero en esto, si no estarán mal todas las cuentas que nos hagamos).
  • Arriésgate con las que dudes entre dos de forma que no bajes por debajo de tu tope (puede ser el suspenso a partir del que aún te hacen media, el valor mínimo en una oposición, el aprobado de un examen… cada uno sabrá)

Y ahora, PARA LOS QUE QUIERAN JUGAR UN POCO:

Os dejo aquí un programa con el que podéis jugar.

Os va a crear un test de veinte preguntas CIFRADO, no entenderéis las respuestas ni los enunciados, pero habrá preguntas con una opción (SEGURAS), dos, tres o cuatro. Y así podemos entrenarnos con ese aspecto los tests.

Lo contestáis, pasáis las respuestas al programa y os dirá cuales son las notas entre las que te mueves según contestes más o menos de esas preguntas dudosas.

Te permite intentar responderlo otra vez a ver si te va mejor y te permite ver la versión del test sin cifrar.

En cada ejecución el examen varía, el número de respuestas seguras y dudosas de cada tipo.

Espero te que sirva para sacar el máximo rendimiento a tus conocimientos en los exámenes que te esperan y, si te gustó y te apetece, puedes difundir o apoyarme con un KO-FI.

Y con esto actualizamos este post del 2009… madre, cuánta carretera llevamos ya.


Programa para subir a Moodle preguntas de respuesta múltiple con valores variables

15 diciembre 2021

Este programa es para ahorrar trabajo y no hace falta tener conocimientos de programación.

Sirve para tener en las aulas virtuales de Moodle preguntas de opción múltiple con datos que varíen de un alumno a otro (preguntas de respuesta múltiple calculada)

La idea es empezar a partir de un documento de texto SENCILLO que escribáis en formato txt

Un ejemplo del formato de entrada es el siguiente.

Ejemplo formato de entrada del examen

Explicación del formato:

Al principio declaramos las variables que vamos a usar de la siguiente manera:

Si va a ser entero o número real (con decimales)

  • tipo (entero/real), nombre de la variable, valor mínimo, valor máximo

Si es una lista de valores (reales)

  • lista, nombre de la variable, valor1, valor2…

OJO: El nombre de una variable no puede estar contenido en otra. Por ejemplo x1 y x11, así que una forma sencilla de evitar estas interferencias es que uses x01, x02…, x10, x11

Al final de esta cabecera ponemos la marca @@@@ y dejamos una línea en blanco para que el programa sepa dónde las hemos escrito.

A partir de ahí, ponemos las preguntas con las respuestas.

  • Separamos las preguntas con una línea en blanco.
  • Ponemos la respuesta correcta la primera.
  • Si el enunciado tiene más de una línea, ponemos al final de la pregunta la marca +++p

Los lugares donde queremos que aparezca un cálculo los ponemos entre dos arrobas+espacio y espacio+dos arrobas. En las preguntas ahí aparecerá el resultado del cálculo. Por ejemplo, en la respuesta 2a aparecerá y*2 como texto y después, cuando lo hemos puesto entre arrobas, el valor de y*2.

Una vez que tengas tu examen escrito en un archivo de texto plano (.txt) sólo tienes que abrir este enlace, ya me disculparéis que tenéis que usar una cuenta de Google, pero me parecía lo más sencillo (se admiten sugerencias).

Ahí ejecutas los dos bloques

  • Con el primero, te pedirá que subas el fichero del examen.
  • El segundo, ejecuta el programa y descarga un XML a tu carpeta de Descargas

Si quieres generar más preguntas, selecciona «Reestablecer estado de fábrica del entorno de ejecución» en el menú «Entorno de ejecución», para borrar todos los archivos y que no haya confusiones entre archivos de entrada si tienen el mismo nombre.

Ahora tienes que ir a tu entorno Moodle e importar ese archivo señalando que es XML Moodle.

A partir de ahí tendrás todas las preguntas en el banco de preguntas y podrás escogerlas por separado para formar parte de cualquier cuestionario que quieras hacer.

Si buscabas hacer algo parecido, pero en EN PAPEL, tengo otro programa

Espero que mi tiempo ahorre el tuyo, y si te gustó y te apetece apoyarme con un KO-FI, muy agradecido.

Os dejo un vídeo por si queda alguna duda.


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