Los profesores son un mal ejemplo

16 abril 2015

Sí, esos que echan la vida en el cole y su tiempo libre corrigiendo… precisamente esos, son un mal ejemplo, un terrible ejemplo de lo que debe ser un profesional.

Un profesional es alguien con quien se contratan unas prestaciones, que ofrece algunas habilidades y conocimientos en unas condiciones de tiempo y disponibilidad concretas.

Profesor, que quizá te has enfadado leyendo el título, ¿te reconoces en estas prácticas, nada profesionales?

1. Dedico más horas de las estipuladas al trabajo

Ya sé que es porque si no lo haces no puedes cumplir con lo que te piden, pero, ¿no ves entonces que tu pacto laboral es un engaño?

Te dejo como ejercicio que sumes las horas de trabajo, a un querido compañero le salían cincuenta y pico. Eso es adicción al trabajo… o explotación.

2. En mi trabajo utilizo recursos materiales propios y en ocasiones dinero personal

Y sé que no lo haces porque seas idiota, lo haces porque así solucionas situaciones. Preguntémonos entonces: ¿cómo está diseñado el sistema que necesita de eso para funcionar?

3. Ofrezco conocimientos o habilidades no contratadas, incluso me lo piden… o me lo exigen. Por supuesto sin contrapartida en tiempo, dinero, condiciones…

Sí, si tu sabes x (inglés, otra materia, algo extraescolar… hacer paellas) pero no es tu función. Ellos te contestan: “Ya, pero es que hace falta” Y, como hace falta… pues… ¿te toca a ti? ¿Es eso un sistema profesional? No somos una panda de colegas en un club pintando el que sabe, arreglando una silla otro… ¿O sí?

4. ¿Quieres que siga?

Creo que no hace falta, se ve la estructura del engaño clara:

a) Un sistema mal diseñado que necesita de estos comportamientos para que no colapse

b) La eterna confusión entre que algo deba hacerse  y que tenga que hacerlo yo.

c) El omnipresente chantaje emocional, “es por los chavales”, con el que cualquier abuso laboral se justifica.

d) El complejo de padres superprotectores que no dejarán que los chavales sufran ninguna consecuencia… ya la asumimos nosotros.

Bueno, si has llegado hasta aquí y te reconoces conmigo como uno de esos, digámoslo ya, pringao, igual te apetece que nos hagamos algunas preguntas:

1. ¿Qué consideración estás teniéndote a ti mismo, como persona y trabajador?

2. ¿Qué consideración estás teniendo sobre tus seres queridos que sufren las consecuencias?

3. ¿Qué presión haces sobre un sistema (para poder cambiarlo) que confía en que le saques las castañas del fuego echándotelas tú a la chepa y al que le das la razón haciéndolo?

4. ¿Crees que con tu comportamiento eres acreedor de ese respeto que no recibes del sistema educativo y de la sociedad? ¿No crees que la única dignidad que se concede es la que uno reclama para sí?

4. Compañero que me escuchas, buen profesor y mejor persona, ejemplo para tus alumnos… ¿son todas estas cosas las que les estás enseñando para que lleven una vida equilibrada, sana y feliz? ¿No crees que eres, al fin y al cabo… un mal ejemplo?

Como reflexión final, y repito que soy uno de ellos, te diré que estos comportamientos nuestros reflejan una mala manera de tratarnos a nosotros mismos y constituyen un mal ejemplo para esos chavales que queremos. Y esto me duele, no sé si aún lo suficiente para cambiar, pero me duele.


¿Razona tu respuesta? Paso de ti.

15 abril 2015

Este post ha sido previamente publicado en Naukas

Esta podría ser la charla con contenido más impactante del evento Naukas del pasado septiembre. Cortesía de Rosa Porcel (@bioamara)

http://lacienciadeamara.blogspot.com.es/2015/02/dicen-que-no-hablan-las-plantas.html

Luego te la ves despacio, el bombazo fue que: Las plantas oyen, OYEN… ¿Me estás escuchando? O-Y-E-N

No es que el sonido las haga vibrar y moverse, no, es que lo detectan e INTERPRETAN… y reaccionan ante sonidos específicos, como el de orugas comiendo hojas.

¡Venga, tronco, que te pires! Es la única respuesta proporcional que se me ocurre.

Y ahora va la tía y nos lo explica.

¿Sabes una cosa? No me importa que me lo explique.

Eso de que las plantas oyen no lo acepto porque me guste la explicación que me da, los mecanismos que propone… todo eso me da igual.

Esto es ciencia, aquí no decimos que pasa algo porque nos parece lógico o porque sepamos organizar un discurso que suene bien y que lo explique.

Aquí:

ALGO SUCEDE PORQUE SUCEDE

Más tarde nos matamos buscando una explicación que suene razonable, un marco conceptual nuevo, o una manera de cuadrar este hecho en las teorías existentes. Pero todo eso es basura si el hecho no sucede, y si sucede, si lo observamos, entonces la explicación no lo hace más real. La explicación es principalmente para tranquilizarnos a nosotros… para intentar verle algo de sentido a este mundo extraño, pero la realidad del fenómeno no tiene discusión en una disciplina cuyo criterio de certeza es empírico.

La ciencia está llena de hechos que nos suenan raros, estúpidos o directamente imposibles y que hemos aceptado por la única razón que sirve aquí, porque SU-CE-DEN.

Así que, sí que hay una diferencia entre tu vecina hablando con su geranio y lo que nos cuenta Rosa. Esto segundo ha sido comprobado, se ha experimentado en condiciones controladas y reproducibles. Lo de tu vecina… te lo dejamos a ti que le pases el filtro de la evidencia científica.

Esto me viene a la cabeza a raíz de cómo argumentamos con mucha frecuencia contra pseudociencias. Hablamos, hablamos… del campo electromagnético, de neuronas, de mil cosas… Todo muy bonito y muy bien hilado. Pero queridos, todo eso NO PRUEBA que esas cosas no funcionen. Eso podría valer en otra disciplina donde la forma de argumentar o la autoridad de quien argumenta sean el criterio de verdad. Aquí no. Aquí la única argumentación es:

NO FUNCIONA PORQUE… NO FUNCIONA.

No olvidemos que somos un saber empírico, eso es lo que nos construyó y lo que trajo este progreso enorme a la humanidad, eso es lo que somos.

Por lo tanto, no me cuentes movidas, no me calientes la oreja, no me razones la respuesta… muéstrame que funciona.


Un alumno mío es un hijo de puta

8 abril 2015

Esto viene al hilo de la noticia de hoy, que os enlazo aquí.

Como os decía…

Un alumno mío es un hijo de puta… vaya, más de uno.

O lo fue…

O lo será…

¿Que cómo lo sé?

¿No pasa todo el mundo por la escuela obligatoria? ¿Los que descubrirán la cura del cáncer y los asesinos en masa? Pues ahí tienes, los hijos de puta del mundo pasan por mi aula.

Pero si lo queréis más claro.

He tenido jefes que han sido unos hijos de puta.

He tenido compañeros que han sido unos hijos de puta…

Subordinados, alumnos, familiares, parejas, amigos, conocidos, transeúntes, otros conductores, figuras públicas como presidentes, otros políticos, y un interminable… interminable etcétera…

Y a todos y cada uno les he llamado hijo de puta, en soledad o en compañía de otros, en el ámbito privado.

¿Es esto moral? ¿Debería ser mi pensamiento siempre puro y limpio y no albergar malos sentimientos sobre nadie? Pues muy probablemente así debería o me gustaría ser, pero aún no lo soy… y, disculpen la descortesía, ustedes tampoco lo son, al menos la inmensa mayoría de ustedes.

Miro el mundo y no, esto que veo no es el resultado de las acciones de unos miles de millones de almas puras a punto de hacerse uno con el Dios Amor.

Entro en un bar y no, no hablan dulcemente de los aciertos y errores de las otras almas a las que aman con ternura indescriptible, disculpando siempre sus malos actos, sabedores de que la maldad es, en el fondo, una forma de ignorancia.

No, aún no somos así, ni ustedes ni yo. Así que no nos llevemos las manos a la cabeza por el contenido de esa conversación.

¿Qué les espanta? ¿Que haya profesores que sean racistas, intransigentes o gilipollas? ¿Qué pensaban, que era la única profesión en la que no había? Porque en todas las demás hay… muchos.

¿Qué quieren hacer ahora? ¿Hacer una criba de moralidad entre el profesorado? Estupendo, adelante. ¿La hacemos también con los políticos, banqueros, médicos, fontaneros, parados? Y cuando queden fuera el 90% de la sociedad, ¿luego qué hacemos? ¿Hacemos una valla o algo? ¿Para los de fuera o para los de dentro?

¿Cuál es el problema? ¿Que lo pongan en un chat? ¿Están ustedes en condiciones de publicar todas las conversaciones que tienen por chat con una persona o en un grupo? ¿Las que tienen de viva voz?

Por cierto, ¿son ustedes de los que piensan que está bien llamar a alguien hijo de puta si lo es y mal si no lo es? ¿De los que se ríen si dicen que el político de enfrente es feo o gordo y les parece insultante si se lo dicen al suyo? Si se quieren poner moralistas deberán prohibir cualquier pensamiento negativo sobre cualquiera… y si no, son unos guays.

Finalmente:

1. Queda pendiente estudiar si el delito realmente no se comete al revelar una conversación privada

2. No mezclemos lo que se habla en privado y lo que se hace en clase. Si esos profesores en clase faltaban el respeto a sus alumnos, es un asunto muy distinto.

3. Si vas a comentar algo insultándome a mí o de mal gusto, os recuerdo que los comentarios están moderados y que serán borrados (ni me molestaré en leerlos completos). Recuerda que el sitio para decir que soy un hijo de puta es tu grupo de chat.


No sabemos por qué

31 marzo 2015

En estos días de aviones, copilotos, depresiones, posters en las habitaciones y suicidios… Creo que se hace necesario decirlo:

No sabemos por qué la gente se suicida o por qué hace lo que hace…

No sabemos qué proposito tiene el mundo, si es que lo hay, de hecho la ciencia asume , de momento, que no.

Aun así andamos todos como locos buscando motivos, razones… nos vale incluso que sean simples o claramente falsas… pero queremos una razón. POR QUÉ LO HIZO?

Lo siento,no lo sabemos.

No te digo que renuncies a la búsqueda de un propósito. Yo aún no lo he hecho… pero mientras tanto, quizá baste con intentar ser felices, no dar mucho por saco a los demás y para los más arriesgados intentar que sus vidas sean más felices, menos duras o su dolor más leve, al menos. Quizá baste con eso, de momento… quizá ese sea el propósito.


La cárcel invisible

23 marzo 2015

– ¿Cuál es la cárcel más segura?

– Una que sea invisible, en la que NO sientas que estás encerrado. De cualquier otra intentarías escapar.

End of the world prison

Nos gusta llevar la contraria, incluso hacemos cosas que no haríamos simplemente porque nos desafían o insinúan que no podríamos… McFly, gallina.

Algo dentro de nosotros nos llama a desobedecer, a rebelarnos, a explorar lo prohibido…

Por lo tanto, si quiero tener a alguien encerrado, debo conseguir que no vea los barrotes.

Todas las dictaduras y los imperios han ido cayendo uno a uno, es imposible sujetar a todos, todo el tiempo… a no ser que cada uno se sujete a sí mismo.

En muchos países tenemos un sistema que llamamos democracia y que es la envidia de ciudadanos de regímenes totalitarios donde están aún más esclavizados. Pero no nos engañemos, que sea mejor no quiere decir que sea bueno… ni que sea una democracia.

Por hablar de lo que ocurre en España.

No hay separación de poderes. Les enseñamos a los niños en el cole que este es uno de los pilares básicos de la democracia. Aquí el poder judicial está intervenido por el ejecutivo y el legislativo. Si alguien tiene dudas que mire cómo se constituye el Tribunal Constitucional, la instancia más alta antes de las europeas. Por no hablar del vergonzoso uso del indulto por parte de los gobiernos que son y han sido.

La ley electoral, las listas cerradas, las circunscripciones… Y aquí iba yo. El que quiera puede leerse este post donde os ponemos al día con las paradojas de los sistemas electorales.

Y un largo etcétera de usos torticeros de las leyes que pervierten su espíritu, leyes que no se cumplen (como el básico derecho al trabajo y la vivienda), delitos que presciben muy rápidamente, penas tremendas al “robagallinas” y leves al “ladrón de guante blanco”…

La cuestión psicológica aquí que nos ocupa es:

“Me dejan votar, puedo meter un papel en una urna, se tiene en cuenta mi opinión, el “pueblo” habla y demás… por lo tanto esto tiene que ser una democracia…TIENE QUE SERLO!!!”

Si el sistema está intervenido y  manipulado… ¿qué importa que te pregunten? ¿Qué importa lo que contestes? ¿Crees acaso que en un espectáculo de magia el voluntario que sale “elige” la carta?

Y ahora, los deberes.

¿En qué más situaciones eres libre, querido ciudadano?

¿Cuando compras?

¿Cuando vas a ver una película u otra, un libro u otro?

¿Tu ropa, tus gusto?

¿En qué situación decides libremente, querido… al menos con algo de libertad?

Esclavos y manipulados, sí, pero vemos los barrotes, vemos a los guardias, vemos la prisión…

Algún día, algún día… Igual que abandonamos y derrocamos otras tiranías, saldremos de esta cárcel invisible, pero necesitamos despertar a más reclusos.


Sí, pero no es por eso

19 marzo 2015

Este post ha sido publicado previamente en Naukas

– Dos más dos son cuatro.

Mu bien.

– Porque lo digo yo.

– No, no por eso.

– ¿¿Cómo que dos más dos no son cuatro??

A ver, queridos, una cosa es que una cosa sea cierta y otra que la razón sea por lo que uno argumenta luego.

Esto es básico en la ciencia. Aquí trabajamos con hechos constatados y reproducibles, y serán las hipótesis, las teorías, las que vayamos ajustando y cambiando para que expliquen todos los hechos y de la mejor manera posible. Y si las hemos cambiado es porque estaban MAL. Fíjate, no cambiamos los hechos, cambiamos las explicaciones.

Los hechos son ciertos, las explicaciones no necesariamente.

En este vídeo que comento un conocido experimento y cómo la explicación que se dio durante muchos años era falsa. Es uno de los experimentos de mi libro Experimentos para entender el mundo

No somos seres racionales, lo siento. Nuestra capacidad de razonar no es sólo limitada, sino que en su pequeño ámbito tampoco funciona bien.

Somos presa fácil de falacias lógicas y sesgos cognitivos.

Las falacias lógicas son razonamientos aparentemente bien construidos, pero que en realidad no lo están. Por ejemplo: A todo el mundo le gusta este músico, no puede ser malo. Como el suelo se moja cuando llueve y hoy está mojado, debe ser que ha llovido. Un premio Nobel ha dicho que X es bueno/malo, etc.

Los sesgos cognitivos son “errores de funcionamiento” de nuestro cerebro, efectos psicológicos que nos llevan a conclusiones erróneas. Por ejemplo, el conocido efecto halo, en el que consideramos mejores personas y dignas de más confianza a las personas más agraciadas físicamente.

En la vida diaria es difícil estar a salvo de todo esto, por eso la publicidad y la mala política que se hace funciona. Eso no significa que no podamos estar alerta y poder reducir sus efectos y sus daños. En vosotros queda, tomar algo más las riendas si queréis.

Pero aquí quería traer otra implicación en la comunicación.

¿Podemos comunicar, sobre todo cuando lo hacemos a un público no experto, digo, podemos comunicar sin ser tremendamente prolijos y detallistas, pero sin ser falaces o abusar de los sesgos?

En mi opinión la respuesta debe ser obligatoria y rotundamente SÍ.

Imagina, soy profesor y me dedico a la divulgación de la ciencia… si no creyera en eso, ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Los que hacemos lo que yo, pensamos que la Ciencia es una forma de mirar al mundo más que un conjunto de datos o procedimientos.

¿De qué vale que les cuente cosas ciertas si los razonamientos están mal? ¿Entonces qué forma de mirar al mundo estoy explicando?

Muy bien, ahora manos a la obra.

Si quiero contar que un jugador de baloncesto es muy bueno y no quiero aburrir con estadísticas, ni puedo poner todos los lanzamientos de su carrera, ¿qué puedo hacer?

En mi opinión, se puede poner un vídeo de algunos lanzamientos que apoyen lo que querías contar, en el margen de tiempo que tienes. No es una prueba científica, pero lo que se ha puesto no es falso. No se ha demostrado, se ha ilustrado y eso puede ser suficiente para la comunicación. Si alguien necesita o pregunta por pruebas científicas o más datos, entonces se puede ir profundizando en el detalle que necesite.

¿Hacemos algún bien a la libertad de pensamiento, al pensamiento crítico, a la mirada científica al mundo, o como queráis llamarlo, cuando argumentamos de manera incorrecta o falaz?

Por lo tanto, digamos mucho o poco, o no digamos… pero no hagamos trampa.

Busquemos ser divertidos, sencillos, precisos… incluso si pensáis que es imposible, todo lo que nos acerquemos será una bendición para nuestras audiencias.


¿Te ofendo o te ofendes?

25 febrero 2015

Francisco de Goya y Lucientes - Duelo a garrotazos

Te digo algo y te mosqueas, ¿de quién es la culpa? ¿Soy yo el que te ofende, o eres tú el que elige ofenderse?

Primer caso: Se alude a la persona.

Eres un imbécil. Habría que golpearte o matarte.

No hay duda, aquí ofende el que habla. El acto es ofensivo.

Puede ocurrir que no te afecte por alguna circunstancia. Eres un supergurú de la serenidad, no le das importancia alguna porque te lo dice un niño pequeño, alguien a quien desprecias profundamente, alguien con sus capacidades mentales dañadas, etc. Pero una cosa es que no te ofenda y otra que no sea ofensivo.

Aquí respetamos a las personas, así que estamos en contra de eso. De hecho, entendemos que excede la libertad de expresión y no tenemos ningún problema en que se prohíba que la gente diga “Hay que matar a todos los fontaneros/negros/o lo que sea”. En este blog eliminamos comentarios ofensivos y nos quedamos tan a gusto.

Una cosa es el derecho a pensar lo que se quiera, otra el derecho a decirlo y otra el derecho a que un tercero tenga que proveer los medios para que lo hagas.

Segundo caso: Se alude a las ideas.

Lo que dices es una estupidez. Tal opinión/creencia es ridícula. Tu dios es la misma mierda, y todo tipo de bromas o caricaturas sobre ideas políticas, filosóficas, religiosas, etc.

A ver, molesta, pero, ¿se está siendo ofensivo, o es el oyente el que elige ofenderse?

“Eres idiota” y “Lo que dices es una idiotez” son dos cosas distintas.

Ya dijimos que las personas merecen respeto, son puros derechos humanos, pero, ¿merecen respeto las ideas?

Aquí tenemos que ser cuidadosos. No podemos ser tan infantiles como para decir que las nuestras sí y las de los demás no, tenemos que dar argumentos “formales”. Si dices que las creencias religiosas deben ser respetadas, entonces tendremos que respetar cualquier creencia religiosa.

Valoremos algunas de las razones que se dan para respetar ideas.

a) Respeto por las ideas verdaderas.

Esto molaría, pero mientras no tengas la manera de saber qué es cierto y qué no, este criterio es imposible de aplicar.

b) Respeto a las creencias religiosas

Puede que las tuyas te parezcan estupendas, pero hay gente que cree en cosas que implican matar o dañar a otros. ¿Lo respetamos?

c) Respeto a circunstancias personales

Esto anularía cualquier chiste sobre cojos, mancos, tuertos, calvos, infartados, accidentados, etc.

Sin duda esto puede ser de mal gusto en alguna circunstancia. ¿Es moralmente condenable? ¿Debe ser legalmente condenable?

Insisto que una cosa es hacer un chiste de ciegos y otra es decirle a alguien que es menos persona por ser ciego. No confundir personas con ideas es la clave de todo este asunto.

d) Si no me respetas, me enfado/te hostio/te mato

¿Hablamos de respeto o de miedo? El hecho de que alguien se enfade ante cierto tema, ¿hace de esa idea algo respetable? Y si deja de enfadarse, ¿ya no lo es? ¿Podemos hacer chistes sobre religiones con pocos extremistas o alejados de mi casa, pero no de otras?

e) Larga argumentación

Todos conocemos ideas falsas que han sido profusamente argumentadas y viceversa. Así que tampoco por aquí.

d) Respeto apoyado en falacias lógicas

Porque algo es tradicional (como que las mujeres no tengan voto, o tener esclavos)

Porque le parece bien a mucha gente (como que la Tierra era plana hace unos años)

Porque lo dice un señor muy listo (un premio Nobel cree en…)

Etc.

e) Respeto porque cada uno es libre de creer lo que quiera

Sí, cada uno es libre de creer en lo que quiera, pero yo no tengo la obligación de que me tenga que parecer bien.

Podría ser que las personas elegimos unirnos con ciertas ideas, hacerlas parte de nosotros, y que, por eso mismo, nos resulte doloroso que se las ataque o critique y lo sintamos como un ataque personal, sin que lo sea. Si digo que tu equipo de fútbol es asqueroso, puede que te enfades conmigo, que rompas nuestra amistad, que me agredas o incluso que me mates (como ya ha ocurrido), pero no he dicho nada sobre ti, sobre tu persona. Eres tú el que ha construido ese vínculo, eres tú el que te ofendes.

Es posible que la cultura, la educación o vaya usted a saber qué, hayan construido ese vínculo y que el “ofendido” no sea enteramente responsable de eso. Nos pasa a todos, pero es nuestro problema, no del que opina negativamente de aquello que nos es tan querido.

No respetar una idea no significa que me tenga que parecer obligatoriamente mal. Significa que soy libre de pensarla, repensarla, evaluarla, criticarla, argumentar a favor o en contra, exprimirla o abrazarla… vaya, hacer lo que me parezca de ella para que me dé sus mejores frutos, sin mayor restricción que mi capacidad o ganas de ocuparme en ella.

Te animo a que en los comentarios sigamos esta conversación indicando qué razones crees que hacen una idea respetable.

A todos nos parecen “razonables” ciertas cosas, pero intenta plantearlas de forma no subjetiva, formal, para cualquier idea, y verás que resulta imposible (al menos a mí).

Acaba de ocurrir un tsunami y está mal hacer chistes. De acuerdo. ¿Dónde? ¿En el hospital donde están la víctimas? ¿En el otro extremo del mundo? ¿A cuántos kilómetros? ¿A partir de cuánto tiempo? Si yo tengo un familiar que ha fallecido, ¿el tema está prohibido para siempre? Intenta formalizar y verás qué horror.

Insisto en que no confundamos buen gusto, con inmoral ni con ilegal.

También hay que tener mucho cuidado con la autocensura.

Como sabes que tal cosa molesta, evitas decirla o hacerla y acabas transformando tu discurso y tu conducta, sin que ni siquiera un malvado censor tenga que mover un dedo, lo haces tú mismo. No suena muy bien en una sociedad democrática y aunque somos muy susceptibles a eso en los entornos personales y laborales, es algo de lo que hay que huir.

Para mí el asunto se resume en una frase que leí en la red unos días después del repugnante asesinato de unos humoristas franceses.

Las personas tienen derechos, las ideas no.

En la misma línea quizá os guste leer estas dos entradas:

Perdóneme, pero yo no respeto opiniones.

¿Por qué tengo que respetarte?


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