Eres tonto, te insulta quien NO te lo dice

8 febrero 2016

Yo también soy tonto, lo somos todos. Me explicaré.

Es posible que por el título dejes de leer el post, pero este articulo no es para hacer amigos, es para decir la verdad.

¿Qué te (nos) estoy llamando?

Tonto (RAE): Dicho de una persona, falta o escasa de entendimiento o razón.

Algunos piensan que lo que falta es información, pero preguntémonos: ¿Alguna duda sobre lo perjudicial de muchos comportamientos que mantenemos? Bien, si no hay dudas, el hecho de que los mantengamos, ¿es una muestra de entendimiento o de falta de él? Decir que mantenemos esos comportamientos es por falta de información, ¿es una muestra de capacidad de razonar adecuadamente?

Miremos a la política de forma general. ¿Tienen los partidos programas vinculantes? Aunque no lo sean, ¿los cumplen? ¿Votamos, por tanto, a unas medidas? ¿Conoces los estudios que muestran inequívocamente que votamos más a los candidatos más “guapos”? ¿Conoces que con los mismos votos según el reparto por circunscripciones y la ley electoral puede salir elegido un partido u otro? Muy probablemente sí, ¿verdad? ¿Tenemos, entonces, un comportamiento racional respecto de la política?

Vayamos a comprar: Ofertas, marcas “prestigiosas” o anunciadas por actores/cantantes/populares, compras de última hora, carritos para hacernos comprar más… ¿Crees que nuestra actitud de consumidores es razonable?

No somos racionales… tú tampoco. Por eso no intentaré discutir algo importante contigo cuando tengas hambre, o cuando tengas sueño… y no lo intentes conmigo.

Desde luego esto no es nada nuevo, está ampliamente estudiado y no cabe ninguna duda sobre ello. Mira un ejemplo muy sencillo: Pongamos nombre a los dos dibujos de debajo, uno se llama Kiki y otro Bubba, ¿quién es quién?

boobakiki

Imagen de Wikipedia

Si consultas la fuente verás que casi el 100% decimos que Kiki debe ser el amarillo puntiagudo. ¿Por qué? ¿POR QUÉ?

Este es un sencillo ejemplo de sesgo cognitivo. Nuestro coco funciona “mal”, toma atajos, decide cosas sin información suficiente, va en bastante medida por donde le parece…

Esto ha sido evolutivamente favorable o, a menos, no ha estorbado, y mantenemos estos rasgos generación tras generación.

En la página de la Wikipedia sobre sesgos podrás leer un nutrido grupo de eLlosa y, observar con facilidad cómo actúan en los demás, y con disgusto cómo actúan en ti.

No somos racionales, no del todo, no lo suficiente. Somos tontos, faltos.

Quizá la única cordura accesible sea sabernos locos, pero eso nos permitirá tener cierto grado de control.

No iremos a comprar con hambre, no debatiremos temas complicados con hambre o sueño, no compraremos en la primera conversación con el vendedor… Incluso evitaremos exponernos a ciertos mensajes porque sabemos que harán mella en nosotros.

Quizá ya hacías estas cosas, hoy voy a proponerte una más.

¿Habéis oído eso de: “La audiencia sabe lo que quiere, lo que es bueno.”, “El votante sabe lo que le conviene”, etc.?

No te fíes de quien te diga que no eres tonto. Lo eres, y lo sabes. Quien te dice que no lo eres o bien es aún más ignorante que nosotros… o, lo que es más probable, se dispone a usar nuestra falta de capacidad contra nosotros.

Finalmente:

Si te has ofendido, date un momento de reflexión, ¿es quien te engaña quien te insulta o quien intenta ayudarte a ver más allá?

Si crees que podría haber pensado en otro título y otra manera de abordarlo para llegar a más gente… Sí, lo sé, podría haber usado los sesgos cognitivos para transmitir mejor mi mensaje, pero hoy no, no en este artículo.

Y, en todo caso, como desagravio final. Yo es que además de ser tonto, soy gilipollas, así que tú tranquilo.


Halagos envenenados

7 febrero 2016

IoanGruffudd-20070504

Ayer, viendo una de los Cuatro Fantásticos, el “superprofe” tenía una curiosa conversación con un militar. Este insinuaba q el tipo de goma era un “nerd” que no había jugado al fútbol en la uni, un inadaptado, un petardo, poco hombre… vaya un tío de segunda categoría, porque lo que molaba es ser “popu”, fuerte, ligón y estar en la cresta de la ola.

La respuesta del elástico parece un ZASCA en toda regla que además incluiría un alegato en favor de los cerebritos y empollones del mundo.

Le dice, que, efectivamente, no jugó al fútbol porque estaba estudiando, pero que, gracias a eso, ahora es uno de los tipos más inteligentes del siglo, que va a casarse con la mujer más guapa del mundo y que le da órdenes a él.

Bien, pues puede que sea un zasca pero, desde luego, no es un alegato en favor de los nerds ni de los inadaptados en general… sino TODO LO CONTRARIO.

Lo que el prometido de la mujer invisible le restriega al militar por su castrense jeta no es que ser nerd mola, es que él es el más popular, el que se zumba a la tía más buenorra y el que gana más pasta. Le dice que, de alguna manera, estudiar era mejor camino que jugar al fútbol americano para ser el más popular. Así que muuuuy lejos de criticar el sistema de castas, lo reivindica y se sitúa en la cúspide. Muy mal.

En mi opinión, sí hay cabida para la zona intermedia (y en este precioso post lo defiendo) para los que no somos excelentes en nada pero queremos vivir intensamente nuestros pequeños triunfos y logros, pero no es derrocando a otro tirano para sentarme yo en su trono y quedarme con sus hembras.


Ni lo ves, ni te acuerdas…

4 febrero 2016

Lo que llamas percibir incluye, además de los límites de tus “sensores”, la interpretación que hace tu coco. Por lo tanto, no es un fiel reflejo de lo que haya sucedido.

Por ejemplo

Logo Carrefour 1966

Fuente: Wikipedia

Quizá pienses que en este logo hay una C, pero en realidad hay algo así como una flecha azul y un triángulo curvo rojo… es tu encéfalo el que completa la C.

También se ha podido comprobar, en estudios, que la memoria se distorsiona y que es incluso posible inducir recuerdos falsos solamente conversando con alguien. Casos tan espeluznantes como víctimas que violación que recordaban al violador que… no fue.

Por lo tanto:

Lo percibido ha sido interpretado y, lo que recuerdas, reinterpretado cada vez que lo invocaste.

Ni una cosa ni la otra son un reflejo o un registro fiel de lo que haya ocurrido.
 


Eres especial… como todos

21 enero 2016

Comienza el telediario: Ha muerto una persona en un accidente de coche.

Una noticia estupenda, me digo…

Lo normal es que hoy hubieran muerto TRES.

Entrevistan a los familiares, los amigos… una tragedia. Lo es.

Las otras dos muertes también son una tragedia.

Alguien tiene un hijo y lo pone en su página profesional, cuelga las fotos en todas partes, se lo cuenta a todo el mundo. Ha nacido un niño… bueno en realidad hoy nacerán miles. Cada uno de ellos es un milagro. Cada uno. Lo que no está tan claro es por qué ese nacimiento de tu entorno es un asunto de interés general.

Mezclamos constantemente lo particular y lo general, lo local y lo universal.

A veces es ignorancia o descuido, otras veces se hace interesadamente y tratando de confundir a quien escucha, en cualquier caso resulta falaz.

Arriba os ponía una captura de pantalla de Worldometers donde podéis ver cómo van naciendo unos, muriendo otros, suicidándose demasiados, como se deforestan los bosques o se venden teles…

Es un sano ejercicio quedarse mirando esas cifras y pensar en cada una de ellas. Por ejemplo, acaba de nacer un niño, sus padres le miran, todos alrededor sonríen… O bien, otra persona no ha podido resistirlo más y ha decidido marcharse, un amigo suyo le encuentra en el suelo…

Todos y cada uno de nosotros somos especiales, somos únicos, somos un milagro que aún no llegamos a explicar completamente. Todos. Todos lo somos, por eso en realidad somos muy normales.

Es muy feo cuando nos llevamos las manos a la cabeza por tres muertos en el pueblo y no por setecientos en una aldea a miles de kilómetros. Es muy comprensible, muy humano… y muy feo. Cada una de esas muertes también es una indescriptible tragedia personal. Y, no, decir esto no es postureo.

Yo también lloro mis muertos, me alegro por mis seres queridos y dedico tiempo a mis hobbies. Lo que no debemos hacer es decir que nuestros muertos deben ser una prioridad de todos, mis alegrías las de todos, y mis hobbies enseñados en las escuelas y practicados por todos. El problema surge cuando elevo a universal lo que es local.

¿Esto significa que no debemos de preocuparnos más que de nosotros mismos? No, esto significa que te preocupes por lo demás al menos tanto como quieres que los demás se preocupen de tus cosas.

¿Esto significa que no hay nada que afecte al conjunto o que deba ser conocido por todos? Por supuesto que sí… Pero, ¿no crees que es mucha coincidencia que sean justo tus alegrías, tristezas e intereses los que consideres de alcance universal?


Lean a Kant

28 noviembre 2015

El mundo es un misterio.

Hay muchas maneras de acercarse a él y una de ellas es el conocimiento experto. Por ejemplo:

– Mamá, ¿cómo se hacen las lentejas?

Hacemos a diario miles de preguntas como esta o estas otras: ¿Qué coche será mejor para mí? ¿Qué móvil me conviene? ¿Dónde me voy de escapada el finde?

A esto le llamamos “Argumento de autoridad” y, aunque en la Ciencia le tenemos mucha manía (nos gusta el conocimiento empírico, basado en el contraste con la realidad), lo usamos mucho más a menudo de lo que nos gusta reconocer. Os lo conté en mi charla de Naukas de este año.

Quizá para tu “gurú” ese conocimiento sea fruto de la experiencia, o bien de cierta especulación basada en datos empíricos… pero para ti es pura confianza… quizá en tu gurú, o quizá en las fuentes de que bebe tu gurú.

Ayer se le despellejó un poquito a Albert Rivera porque recomendó leer a Kant reconociendo que él no lo había leído.

¿Hizo mal?

¿Es malo leer a Kant? ¿Inapropiado?

¿En qué fuentes se apoyaba para recomendarlo?

Creo que en estos tiempos mediáticos a veces se sobrevalora la experiencia personal.

¿Es pertinente el testimonio de ese vecino que dice que el asesino del quinto era un tipo simpático que le ayudaba a subir la compra? ¿O el de esos transeúntes que ni siquiera vieron el altercado…. pero que están muy afectados?

Si yo, un aprendiz en cuestiones filosóficas, leyese a Kant, ¿es más relevante mi opinión, de cara a recomendarlo, que la de un experto?

Pues bien, señores, yo llevo toda la vida beneficiándome del conocimiento experto de gente de mi alrededor y pasándoselo a otros.

Recuerden ustedes a su amigo informático, su primo el mecánico, su frutero y otras personas de su absoluta confianza en esos temas, y cómo usan y repiten a otros sus consignas, y cuánto beneficio les produce.

Y, si confían en la confianza que deposito en otros más sabios que yo en estos temas… sí, lean a Kant.


Apple, no me times

17 octubre 2015

Cuando uno toma la decisión de entrar en una tienda de Apple es porque está dispuesto a pagar las cosas caras… bastante caras, asumiendo la teoría de que pago por comodidad, usabilidad, etc. Pero ayer, llegaron a su límite.

Esto es algo muy importante porque los precios no se fijan por las razones que a veces se piensan:

  • Por el coste de fabricación (¿camisetas de fútbol?)
  • Por lo que sea “justo”
  • Por el mérito o la dificultad de hacerlo (¿artículos de artesanía?)
  • Por el deseo del vendedor (sin límite…)

En realidad el precio de un artículo lo fija el cliente con lo que está dispuesto a pagar. Así de simple.

Por eso podemos pagar propinas de un euro, además del precio pactado en el restaurante,, y quejarnos del precio de Whatsapp, algo que usamos locamente, y que no llega al euro. Podemos pagar un refresco en un bar varias veces más caro que en la tienda de enfrente… y, de nuevo, volver a pagar propina… y mil ejemplos más, que recordaréis de vuestras propias vidas.

A esto lo llamamos contabilidad compartimentada. Hacemos cuentas de forma diferente según el origen del ingreso o del gasto, o según la partida en el que lo vamos a gastar.

Total, vuelvo a mi historia.

Un día voy a la tienda Apple y me dicen que por ser profe me harán un descuento del 6%, me informan del producto que me interesa y me voy.

Como el descuento es mayor que el que me hacían en otra tienda por el mismo producto (un 5%) decido ayer ir a comprarlo.

Llego y me vuelven a confirmar que me descontarán un 6%, así que después de esperar un rato a que me atendieran y otro a que me informaran/daran la brasa sobre lo chupis que son (algo que tenía asumido) me suman mi compra y me enseñan el número diciéndome “¿OK?”

De acuerdo, digo yo. Pero me sonaba raro el número y repito la cuenta que ya había hecho en casa con la sorpresa de que el descuento que me están haciendo es de un 4%.

Se lo señalo y me dicen que según el sitio en el que trabajes te hacen un descuento u otro, entre el cuatro y el seis. Primera noticia en dos días y posterior a mi petición de explicaciones.

En fin, que les pido que me devuelvan el dinero y me voy.

Esto me hizo recordar algo de la carrera: Teoría de catástrofes.

Trata de sistemas en los que vas “tensando” la cuerda, no pasa nada… un poco más, no pasa nada… y de repente, BUM, salta bruscamente a otro estado.

No hay un valor exacto, pero sí una “zona peligrosa” de los valores de las variables del sistema… en el que todo puede cambiar.

¿Cuándo un perro acorralado pasará de estar asustado a atacarte? ¿Cuándo una montaña de arena se derrumbará?

¿Cuándo una sociedad oprimida se rebelará? Esa gota que colma el vaso… y que está tardando… (pero ese es otro tema).

En mi caso había tomado la decisión de comprar además otro artículo más que sabía que podía obtener más barato en otro sitio, pero: “tenía prisa”, “ya que estoy aquí”, “voy a tardar en ir y al final me va a hacer falta”…

Pero esa mínima cantidad de dinero, que me gasto sin problema en pagar una ronda, en comprar palomitas en el cine o en cualquier estupidez… no me la gasto contigo si me haces sentir gilipollas.

Ojo que digo, “me haces sentir”, puede que lleves un buen rato tratándome como si lo fuera y yo dándote la razón… pero si me lo haces sentir… desisto de la compra.

Incluso puede ocurrir que te estén cobrando un precio más que justo, incluso demasiado bajo y que tú te sientas timado… le pasa a mis queridos tíos que son zapateros y cobran baratísimos los arreglos, pero la gente les dice “Por eso me compro unos nuevos en la tienda de enfrente”. Por supuesto, de mala calidad… y por eso van luego al zapatero. En fin.

Finalmente, podríais preguntaros por qué escribo este post. Ya hemos hablado de psicología, de ventas y de teoría de catástrofes… pero aún me queda un tema más.

Hay gente muy buena por el mundo, que actúa por una ética muy elevada. No se limitan a cumplir la ley, lo hacen cuando es justa y la incumplen si es necesario cuando no es justa. Son mejores que la ley. Existen, buscadlos y queredlos mucho.

El resto, que son muchos, actúan por pura evaluación de coste/beneficio.

Piensan más o menos inconscientemente: ¿Cuánto me favorece esta acción? ¿Qué me cuesta?

Esto no quiere decir que hagan ese cálculo de manera inteligente. De hecho, no lo suelen hacer. En mi opinión, la maldad es una forma de ignorancia, así que suelen salir perdiendo. Por ejemplo, sacrificando una amistad por beneficios temporales e irrisorios… cuando esa persona podría ayudarles de mil maneras en el futuro (pensando exclusivamente de forma egoísta).

¿Por qué entonces nos timan aquí y allá, si saben que al final algunos se darán cuenta?

Fácil, porque los beneficios superan a los costes.

Un eurito de más en las cuentas telefónicas, un descuento menor, una aplicación de IVA a lo que creíamos el precio final…

¿Cuánta gente desiste y cuánta gente sigue pagando?

Esta idea subyace cuando “castigamos” o premiamos a hijos, mascotas, jefes, empleados… puro condicionamiento operante, positivo o negativo.

Pues nada, aquí va este post. Este es el coste que yo le paso a Apple por esa política de empresa (me lo hicieron dos empleados distintos).

Aquí queda dicho y explicado, en un texto que leerán probablemente unos pocos miles de personas. No es demasiado, pero espero que duela… que duela lo suficiente para que se comporten de forma más ética.

¿Será un coste suficiente? Eso lo decides tú lector, compartiendo.


Si lo explicas, la cagas

11 octubre 2015

Desde hace un par de días hay cierta polémica con las siguientes fotos.

La actriz Inma Cuesta se ha quejado de un excesivo retoque fotográfico. Podéis comparar la imagen que ella tomó con su cámara, a la derecha, con la imagen retocada, a la izquierda, además de leer sus propias palabras en su cuenta de Instagram.

Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal. Imagino que era necesario resaltar el azul cobalto del vestido, quitar algunos pliegues del mismo y subir los niveles de luz para hacer brillar más mi piel, pero no entiendo la necesidad de retocar mi cuerpo hasta dejarme casi en la mitad de lo que soy, alisar mi piel y alargar mi cuello hasta convertirme casi en una muñeca sin expresión. No es la primera vez que pasa, pero esto sobrepasa los límites de la realidad y me avergüenza. La foto de la derecha fue sacada con mi móvil directamente del ordenador en la sesión de fotos, yo al completo, sin trampa ni cartón, Inma entera, la de al lado es una invención, es eso que se supone que debería ser… los "cánones" de belleza que "deberíamos" seguir, no me acompleja, no lo entiendo como una señal de lo que lo debería ser, sencillamente me indigna como mujer y me hace reflexionar muy seriamente hacía dónde vamos y reivindicar con fuerza la necesidad de decidir y defender lo que somos, lo que queremos ser independientemente de modas, estereotipos o cánones de belleza.

A photo posted by Inma Cuesta (@inmakum) on

Y, ¿qué problema tengo yo con esto?

El de siempre:

“Lo normal”, “Lo obvio”, “Lo evidente”…

Conceptos que no resisten un mínimo análisis y que resultan imposibles de concretar y manejar… sin liarla.

Si ella hubiera dicho: “¡Qué barbaridad!” y nosotros hubiéramos dicho: “¡Pues claro que sí!”, todo hubiera ido bien… pero es que se ha explicado… y ahí es cuando la cagamos. Cuando intentamos racionalizar y justificar nuestras “normalidades”.

Habla de “gente con un sentido de la belleza absolutamente irreal”.

Mostremos cuál es el sentido “correcto”, “real” o como queráis llamarlo y empezamos a hablar, mientras tanto… complicado decir que está “bien” y “mal”, más allá de preferencias personales.

“Yo al completo, sin trampa ni cartón”, dice la actriz.

¿Es esto una petición de una absoluta falta de retoque fotográfico? Os recordamos que TODAS las imágenes que se publican están tratadas.

¿Acaso la imagen que capta la cámara (con su película, su filtro…) es un fiel reflejo de la “realidad”?

¿La “naturalidad” incluye prescindir de maquillaje?

Quizá la crítica va más por la tiranía de un determinado tipo de canon en los campos relacionados con la imagen que, siendo absolutamente TODOS los campos (os recordamos el efecto halo), parece acentuarse más en algunos que en otros. En los artistas, por ejemplo.

Si esa es la crítica, que se impone a una artista un cierto tipo de imagen… no veo la sorpresa.

Si vosotros andáis también sorprendidos, pues nada… empezad a recordar actores y actrices, cantantes y demás artistas de los últimos tiempos que sean feos. Y digo feos, no para que hagan papeles de feo, para que hagan un papel cualquiera. O bien haced el ejercicio simétrico, mirad fotos de cantantes de hace cuarenta años… veréis que multitud de gente poco agraciada, pero que cantaba. Lo mismo para periodistas, músicos…

Hoy hay que ser guapo además de lo que sea que hagas: noticias, actuar, cantar, bailar, tocar un instrumento…

De hecho, esta actriz, de cuyo talento no dudo, es bastante agraciada, cosa que le habrá supuesto una ventaja en su carrera tal y como hemos dicho que están las cosas. La verdad, y aunque suene triste y desagradable, esto de ahora es la otra cara de la misma moneda: la tiranía de la imagen y la belleza. Ahora le perjudica, quizá en algún casting la benefició frente a otras actrices de igual talento que se quedaron en “ya la llamaremos”, por no ajustarse al canon.

No sé si algún artista no muy agraciado, pero talentoso, haya salido a la palestra a quejarse de esto. A quejarse de las protestas de los “guapos” por ser juzgados sólo por su físico o porque tengan que mantener cierta imagen… mientras ellos les ven desde papeles secundarios, el fondo del escenario, o el paro.

Resumo, que me enrollo.

– Imposible definir “retoque normal” de una manera objetiva.

– La tiranía de la imagen y la belleza convierten al poco agraciado en un profesional de segunda.

– El agraciado tiene ventaja en prácticamente todos los campos (efecto halo), pero a su vez se ve esclavizado a mantener un estándar o a cambiarlo según los tiempos. Así que tampoco sale muy bien parado de este estado de cosas.

Finalmente:

Estamos enfocando el asunto desde un punto de vista profesional, pero el principal daño de este modo de pensar de nuestra sociedad ocurre a nivel psicológico, haciendo mucho daño a demasiada gente, especialmente a nuestros niños y jóvenes.

Cuando queráis lo intentamos cambiar y veremos si somos capaces. Puede que esto esté “programado” en nuestro coco… y sea de difícil “desprogramación”, como otros sesgos cognitivos.

Lo que es imposible es pretender que algo sólo actúe en sus aspectos positivos para nosotros. Lo siento queridos, es un “pack”, va con ventajas e inconvenientes.


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