Sí, pero no es por eso

19 marzo 2015

Este post ha sido publicado previamente en Naukas

- Dos más dos son cuatro.

- Mu bien.

- Porque lo digo yo.

- No, no por eso.

- ¿¿Cómo que dos más dos no son cuatro??

A ver, queridos, una cosa es que una cosa sea cierta y otra que la razón sea por lo que uno argumenta luego.

Esto es básico en la ciencia. Aquí trabajamos con hechos constatados y reproducibles, y serán las hipótesis, las teorías, las que vayamos ajustando y cambiando para que expliquen todos los hechos y de la mejor manera posible. Y si las hemos cambiado es porque estaban MAL. Fíjate, no cambiamos los hechos, cambiamos las explicaciones.

Los hechos son ciertos, las explicaciones no necesariamente.

En este vídeo que comento un conocido experimento y cómo la explicación que se dio durante muchos años era falsa. Es uno de los experimentos de mi libro Experimentos para entender el mundo

No somos seres racionales, lo siento. Nuestra capacidad de razonar no es sólo limitada, sino que en su pequeño ámbito tampoco funciona bien.

Somos presa fácil de falacias lógicas y sesgos cognitivos.

Las falacias lógicas son razonamientos aparentemente bien construidos, pero que en realidad no lo están. Por ejemplo: A todo el mundo le gusta este músico, no puede ser malo. Como el suelo se moja cuando llueve y hoy está mojado, debe ser que ha llovido. Un premio Nobel ha dicho que X es bueno/malo, etc.

Los sesgos cognitivos son “errores de funcionamiento” de nuestro cerebro, efectos psicológicos que nos llevan a conclusiones erróneas. Por ejemplo, el conocido efecto halo, en el que consideramos mejores personas y dignas de más confianza a las personas más agraciadas físicamente.

En la vida diaria es difícil estar a salvo de todo esto, por eso la publicidad y la mala política que se hace funciona. Eso no significa que no podamos estar alerta y poder reducir sus efectos y sus daños. En vosotros queda, tomar algo más las riendas si queréis.

Pero aquí quería traer otra implicación en la comunicación.

¿Podemos comunicar, sobre todo cuando lo hacemos a un público no experto, digo, podemos comunicar sin ser tremendamente prolijos y detallistas, pero sin ser falaces o abusar de los sesgos?

En mi opinión la respuesta debe ser obligatoria y rotundamente SÍ.

Imagina, soy profesor y me dedico a la divulgación de la ciencia… si no creyera en eso, ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Los que hacemos lo que yo, pensamos que la Ciencia es una forma de mirar al mundo más que un conjunto de datos o procedimientos.

¿De qué vale que les cuente cosas ciertas si los razonamientos están mal? ¿Entonces qué forma de mirar al mundo estoy explicando?

Muy bien, ahora manos a la obra.

Si quiero contar que un jugador de baloncesto es muy bueno y no quiero aburrir con estadísticas, ni puedo poner todos los lanzamientos de su carrera, ¿qué puedo hacer?

En mi opinión, se puede poner un vídeo de algunos lanzamientos que apoyen lo que querías contar, en el margen de tiempo que tienes. No es una prueba científica, pero lo que se ha puesto no es falso. No se ha demostrado, se ha ilustrado y eso puede ser suficiente para la comunicación. Si alguien necesita o pregunta por pruebas científicas o más datos, entonces se puede ir profundizando en el detalle que necesite.

¿Hacemos algún bien a la libertad de pensamiento, al pensamiento crítico, a la mirada científica al mundo, o como queráis llamarlo, cuando argumentamos de manera incorrecta o falaz?

Por lo tanto, digamos mucho o poco, o no digamos… pero no hagamos trampa.

Busquemos ser divertidos, sencillos, precisos… incluso si pensáis que es imposible, todo lo que nos acerquemos será una bendición para nuestras audiencias.


Ajedrez, bilingüismo y un puñado de paletos

14 febrero 2015

No me refiero a paleto como a esa gente de campo que son sabios en su entorno, en el que yo me pierdo si me mueves una piedra, no, a estos les admiro. Me refiero a lo que dice la RAE:  A la gente tosca y zafia.

Noticia de ayer en España: Se pone de acuerdo TODO el parlamento en darle carta de asignatura al ajedrez en la escuela. U-NA-NI-MI-DAD. Lo que no han conseguido para hacer una ley de educación, para parar los desahucios, para cambiar la Constitución, para salvar la vida a los enfermos de hepatitis… pero, mira, para poner el ajedrez, sí.

Quizá pienses que son todos unos consumados ajedrecistas y han vivido en persona o estudiado los efectos de este juego. Es una forma de escribir… dudo que lo pienses.

¿No te recuerda vivamente a ese engendro del “bilingüismo inglés”? Sí, entre comillas, porque ni los alumnos son bilingües, ni sus profesores lo son. El único bilingüismo está en los carteles de los institutos.

Quizá pienses que nuestros políticos también dominan este idioma y han visto su uso necesario en la enseñanza de otras materias, salvo que estemos en una comunidad con otra lengua oficial, donde entonces esta sería la necesaria para enseñar ciencias porque… uy, perdonen que me lío.  Bueno, creo que lo único que han demostrado nuestros políticos es que se puede llegar a ser incluso presidente del gobierno sin tener mucha idea de inglés, ¿verdad?

Y, ¿por qué paletos?

- Porque hablan de lo que no entienden, ningún interés en acercarse a ello, pero lo veneran como si fuera perfecto.

- Como esos productos con nombre medio inglés para que veamos lo buenos que son, porque son de fuera.

- Como esas personas que han estudiado “fuera” y que son más listas por ello.

- Como ese “esto viene de Estados Unidos” como si todo lo que viniese de allí fuera perfecto.

Esta decisión política es una cortina de humo, igual que el bilingüismo. No se trata de mejorar la enseñanza, para eso no se despedirían profesores, ni se apiñarían alumnos en clase, ni se usarían las leyes de educación como un arma política. Es una asquerosa cortina de humo, y muy asquerosa, porque juega con el futuro y la felicidad de nuestros muchachos, de nuestros hijos. Y usar a los niños es ser mala gente.

Y no, no tengo nada en contra del ajedrez. Yo sí lo jugué de chaval, estuve federado, competí, y conocí a varios de mis mejores amigos allí, que lo son desde hace como 25 años. Le debo mucho.

Pero quitarle horas a plástica o a música y luego poner ajedrez… es no pensar mucho, o no hacerlo bien.

Si además ves cómo lo van a hacer ya te caes de espalda. Dicen que darán cursillos a los profes… cursillos… fenomenal. ¿Te plantearías lo mismo para enseñar matemáticas o lengua? ¿Cursillos? Entonces, ¿realmente creen en el ajedrez como una herramienta si no les importa la formación específica de los que lo impartan? Cursillos… ¡vamos anda!

Si me preguntas si el ajedrez es perjudicial así, aislado, te diría que no. Si tuviéramos tiempo y recursos infinitos y si no hubiera ninguna otra opción, fenomenal. Aunque también te diría que está sobrevalorado, precisamente por muchos que lo desconocen.

Si me preguntas comparativamente, pues te diré que la música que desprecian, socavan y finalmente eliminan casi de facto le da mil vueltas como herramienta educativa.

Casi podría desafiaros a que me dijeseis algo que proporcione el ajedrez y no lo haga la música (o lo supere) y luego os diría cosas que la música da y el ajedrez no.

Siempre se dice que el ajedrez mejora el coco. Chupi, de acuerdo. Pero no en cualquier tipo de actividad mental. El ajedrez está muy enfocado a la memoria, al análisis y la capacidad de decisión.

Con la música además de la memoria, análisis y la capacidad de decisión, tenemos la psicomotricidad, la creatividad artística (no ausente en ajedrez, pero sobrepasada de largo aquí), el trabajo en grupo, el “trabajo” con las propias emociones y las de otros, y un larguísimo etcétera. Pero sí quiero señalar algo extremadamente importante si queremos cambiar esta sociedad a mejor: La música es una actividad no competitiva, colaborativa, en la que gente de diversas capacidades, talentos y gustos, pueden construir una obra común.

Pues eso, no nos dejemos engañar y centrémonos de una vez en trabajar y pensar en serio una ley de educación, exijamos una buena ley educativa para nuestros hijos, para nuestro futuro.

NOTA: Este artículo no es un ataque personal a los ajedrecistas bienintencionados que llevan años luchando por la inclusión de este juego como asignatura, me consta que les animan las mejores intenciones y no es crítica a ellos. Es una crítica a la idea, que me parece mala, y sí un ataque personal a esos otros que lo usan para manipularnos, una vez más.


Pero cuéntalo bien…

26 enero 2015

Si tienes poco tiempo, cuenta menos cosas, pero cuéntalas bien.

Si tu contenido es muy complejo, profundiza menos, pero cuéntalo bien.

 

Si vas a contar algo, cuéntalo bien. Ya.

 

Caminante no hay cansino,

se hace cansino al cansar.

Al cansar se hace cansino

y al volver la vista atrás

verás huir a la audiencia

que no volverás a cansar.

 

Que Dios y Antonio Machado me perdonen… y un poquito Serrat.

 


Estoy harto de amenazas y de golpes…

20 noviembre 2014

Como no, otra vez, el día a día con mis chavales lo tenéis que pagar vosotros, queridos lectores.

Os cuento. Esto es el día a día con chavales en el cole o en las casas.

      Cállate o si no te haré…

      Tráeme los ejercicios o si no…

     Como te has comportado así voy a hacerte…

Estoy hasta las narices… estoy aburrido de esto, me pone triste… vaya, estoy hasta las pelotas.

Sí, es cierto que son adolescentes, pero es que toda la puñetera sociedad:

     Ve a la velocidad adecuada o te multo

     Si haces tal cosa te meto en la cárcel

Os recuerdo que vivimos en un mundo con cerraduras, con alarmas, con policías y ejércitos…

Ya está bien, ¿no hay otro motor que la fuerza o la amenaza de la fuerza? ¿No hay otra manera de actuar que evaluando coste y beneficio a corto plazo? ¿No es posible la comprensión racional, la empatía… algo?

Seguro que habéis oído hablar del condicionamiento operante, el refuerzo positivo, negativo y todo eso. Bueno, resumiendo, que si al hacer algo me dan un caramelo tenderé a repetirlo y que si me dan un coscorrón tenderé a hacerlo menos.

También entiendo que el egoísmo puede ser una conducta premiada por la selección natural (a.k.a. Vive para follar otro día). Incluso un “egoísmo” un poco más amplio que incluya a “los tuyos” (familia, pueblo, raza…), también entiendo que ha sido una conducta favorecida por la selección natural.

Pero joder, ¿no podemos hacer las cosas de otra manera? ¿No hay nada más allá de que evalúes los costes y beneficios de una acción y obres en tu propio interés? ¿No hay nada así como un obrar con lo que uno considere justo, al menos?

Me da mucha fatiga y mucha pereza.

¿Seguiremos mucho tiempo confundiendo la amabilidad con debilidad?

Cuando les digo a mis alumnos que se callen por favor, no lo hacen.

Si les digo que si son conscientes que “por favor” es una fórmula que puede ser cambiada por esta otra “por cojones”, o esta otra “o te pongo un examen ahora mismo”… a veces se callan… pero, no me engaño. No lo han comprendido. Estoy usando la amenaza de la fuerza. Sigue siendo llevar al gorrino a la feria con dos palos.

Yo les ofrezco que hagamos una isla de racionalidad en este mundo violento, pero pasan de mi culo… así que saco los galones, el palo, y les digo “¿Votáis por un mundo violento, cuando sois pobres y estáis en lo más bajo de la cadena jerárquica? Chupi, a mí me pilla al lado bueno del palo.”

Pero, sigue resultándome triste que andemos defendiendo la paz, o la justicia a ostia limpia… sigo esperando licenciarme y obtener mi título de jedi para poder hacer eso con la mano y, en lugar de calzarle una ostia a alguien, decirle… “Tú no quieres tocarme las pelotas”.


De una estadística mal hecha puede deducirse… ¡NADA!

10 junio 2014

Es lamentable cómo nos tiran estadísticas a la cara en el mundo de la educación y es más lamentable ver cómo las han hecho con los gluteus máximus.

Errores más comunes.

1. Dar porcentajes del estilo 88,33% sobre una población que tiene 20 alumnos.

En una población de 20 alumnos, cada uno de ellos representa un 5%, por lo tanto, 88,33% no significa nada.

En todo caso habría que reducir ese número a un 88% o mejor, a un 90%.

Ahora imagina que un alumno se pone enfermo, o que a otro le ponen un profesor particular… pues verás como el porcentaje de aprobados o suspensos aumenta en un 5% sin que en realidad haya pasado nada relevante en el proceso educativo.

2. Decir que tu porcentaje de aprobados está “lejos” de la media

Mirad esta gráfica de la Wikipedia

Representa distintas distribuciones de datos.

En la azul la media es cero y los datos están muy agrupados.

En la roja la media también es cero pero los datos ya no están tan agrupados.

En la marrón los datos están muy dispersos.

¿Cómo saber si x= -1 está muy “lejos” de la media?

Sólo con el valor de la media es imposible.

En la población marrón, el valor -1 es bastante próximo a la media, en cambio en la azul es estar bastante alejado de la media, en comparación con el resto de la población.

Así que tener una distancia de 10% en un valor de aprobados o suspensos puede significar mucho o poco dependiendo de cómo es la distribución de la población de estudiantes.

Eso si la distribución tiene esta forma, que llamamos “normal“, por ser bastante común en multitud de grupos de datos.

Pero, y si es una distribución multimodal, si en realidad hay varios grupos bastante diferentes formando nuestra población, de forma que en realidad la curva tiene varios máximos (editada de aquí sólo para ilustrar este asunto).

Si alguien en esta población tiene un -1, te puede parecer que está muy lejos de la media que andará por 1, pero en realidad se trata de un representante típico del primer “bulto”, uno de los dos grupos claros y diferentes que integran la población global. Así que no es un tipo raro como podría parecer.

Pero claro, no creo que la población española (o mundial) sea muy desigual. No, qué va… No… Definitivamente, no. Bueno en fin… se me va a saltar la vena del cuello de tanta ironía.

3. Decir que compares con los resultados de años anteriores.

¿Con los resultados de años anteriores? Esto no es hacer sillas siempre con la misma madera y los mismos tornillos.

Cada año tenemos alumnos diferentes, DIFERENTES. Personas con sus peculiaridades.

También tenemos profesores diferentes…

Incluso podemos tener temarios diferentes…

Así que es chupi comparar dos resultados que dependen de multitud de causas, y achacar sus diferencias a lo que te dé a ti la gana.

Muy científico y muy útil para tomar medidas correctoras.

4. Decir que debes mejorar tus resultados un 5 o un 10%.

También genial.

Bueno en realidad esto es fácil.

Se toman las notas, se multiplican por 1,05 e inmediatamente mejorarán un 5%.

Supongo que si habéis leído el punto 3 no hace falta comentar más.

Son PERSONAS DIFERENTES, no se trata de que yo suba un botón de volumen o haga un proyecto diferente para que cambien sus resultados, todos hemos visto cómo hemos obtenidos resultados mejores en años en los que nuestra práctica era peor y viceversa.

5. Decir que de una estadística mal hecha pueden tomarse ideas aproximadas

Y como esto es de lo que más me mosquea, da título al post.

Así que, si salgo a la calle y pregunto a tres, cuál es su sexo, y tres me dicen que son mujeres… pues eso, tendré que tener en cuenta el resultado y tomar alguna conclusión… ¿Que toda la población es mujer?… no, que la muestra es pequeña… ¿que la mayoría de la población son mujeres?

No, nada, niente, nothing… No puedes concluir una mierda. Coges tu estadística, bueno, tus números, porque eso no es una estadística, y la tiras a la basura.

El problema es que con esas BARBARIDADES MATEMÁTICAS sacan conclusiones, toman actuaciones a favor o en contra de profesores y otras cosas así… ASQUEROSO.

Y ahora, qué tal si te sientas conmigo y me preguntas qué le pasa a Juan o a María, o por qué somos un tercio menos de profesores que hace dos años, o por qué tenemos más horas de clase y más alumnos por clase…

Ya, quizá así parecería que realmente os importa el proceso educativo… y claro, eso no puede ser.

Bueno, por lo menos no nos insultéis, como profesionales de la ciencia, como trabajadores y como docentes.


Alumnos vs. Profes

13 noviembre 2013

ALUMNOS

PROFES

Los alumnos, frecuentemente, están interesados sólo en algunas asignaturas A los profesores, en cambio, frecuentemente, sólo les interesan algunas asignaturas, a veces, sólo la suya
Los alumnos no suelen querer hacer actividades voluntarias que no se reflejen en notas u otras ventajas. Sin embargo, los profesores, no suelen querer hacer cursos de formación o asistir a charlas que no se reflejen en sexenios, puntos para la oposición u otras ventajas laborales
Los alumnos no suelen querer acudir por la tarde actividades extraescolares Por el contrario los profesores, mayoritariamente, tampoco acuden frecuentemente a actividades por la tarde, a no ser que sean obligatorias como claustros y demás.
Los alumnos suelen tener sus tardes y fines de semana ocupados con otras actividades que les son obligatorias, necesarias, interesantes o más divertidas que nuestras propuestas. Por otra parte, los profesores, suelen tener sus tardes y fines de semana ocupados con actividades que les son obligatorias, necesarias, interesantes o más divertidas que las propuestas de otros profesores o colectivos.
A los alumnos, generalmente, no les gusta sentirse juzgados o criticados, o bien que se les señale cómo poder mejorar en sus actividades o comportamientos Contrariamente, los profesores en general, no suelen aceptar con agrado consejos, críticas o propuestas de otros profesores o personas en general sobre su manera de enseñar
Los alumnos, normalmente, consideran unas asignaturas más importantes que otras y algunas de ellas innecesarias y carentes de valor formativo En cambio, los profesores suelen opinar que hay unas asignaturas más importantes que otras, y que algunas de ellas son innecesarias y carentes de valor formativo
Los alumnos, en alguna ocasión, se dejan el móvil encendido y les suena durante una clase Los profesores, por otra parte, desde hace unos años, no han vivido un claustro en el que no haya sonado más de un móvil y el dueño de alguno lo haya cogido y contestado antes de salir de la sala
Los alumnos, ocasionalmente, estudian, hacen deberes, piensan en otra asignatura mientras les das clase Por el contrario, los profesores, ocasionalmente, leen el periódico, charlan entre ellos, corrigen, o miran al cielo durante los claustros y reuniones
Los alumnos, en momentos puntuales, recurren notas o usan la ley vigente en su beneficio, al titular dejando alguna asignatura pendiente y cosas así, no considerando que sea un acto inmoral Sin embargo los profesores, en momentos puntuales, recurren sus multas, eligen su forma de tributar según es más conveniente o aprovechan resquicios legales en su beneficio, no considerando que sea un acto inmoral
Los alumnos no están interesados en conocimientos que no les apasionen… aunque pueden aprender otros (y olvidarlos en un rato) porque les obliguen o porque necesiten algo puramente utilitarista, como las instrucciones de un aparato

Por el contrario, los profesores no están interesados en conocimientos que no les apasionen, aunque pueden aprender otros (y olvidarlos en un rato) porque les obliguen o necesiten algo puramente utilitarista, como las instrucciones de un aparato

Así que, finalmente, concluiremos que, a pesar de tan enormes diferencias, los alumnos y los profes son personas y que se mueven por lo que se mueven las demás personas en sus mejores y peores momentos.

Por lo tanto… DEJAD DE UNA VEZ, PROFESORES, DE VENDER UTILITARISMO para promocionar vuestro campo, SÓLO EL AMOR Y LA PASIÓN LES MOVERÁN HACIA VUESTRA DISCIPLINA! Coño, ya…

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Los científicos trabajan por Amor

 


El mensaje indeseado de los perfeccionistas

27 agosto 2012

¿Eres de esos que llaman “perfeccionistas”? ¿De esos que nunca pueden dar un trabajo por terminado mientras queda tiempo? Y ya que estamos, ¿crees que es una cualidad positiva y presumes de ella?

Quizás entonces te recuerdes de chaval, o recuerdes a algún compañero tuyo, quejándose o incluso llorando por haber sacado un 9,5 en lugar de un 10 y cosas por el estilo.

Si eras tú recordarás que la gente no te miraba precisamente con comprensión, y si lo veías podrás recordar la mala sensación que te daba.

Estas personas no comprenden por qué causan ese rechazo en otros si ellos siempre tienen palabras de comprensión y ánimo para todos y felicitan a su compañero que siempre saca 5 y esta vez ha sacado un 6,5…

Una vez más, queridos, los hechos.

Cuando expresas tu malestar por esa pizquita que te falta a ti en cualquier campo, expresas cuál es tu opinión interna sobre ese hecho. No sobre ese hecho respecto a ti, sobre ese hecho.

Cuando dices: Uff, qué gordo estoy! -porque te sobra un kilito, ¿has visto la cara de tu amigo obeso que sí que tiene un problema de salud con su peso y que además le origina con frecuencia otro de autoestima? En el fondo lo que dices es: Todo el que esté igual o más gordo que yo me parece desagradable. Y punto, ese es el mensaje.

Sé que no era ese el mensaje que querías mandar, sé que de hecho cuando hablas con los demás dices lo contrario, sé que crees que esa no es tu opinión consciente… pero sí es tu opinión inconsciente.

Es algo difícil de asumir y te pone un poco triste cuando por fin lo haces, pero el perfeccionismo extremo esconde una gran dosis de intolerancia.

¿De dónde nace esa “rabia” que te da ver a gente haciendo tonterías? ¿Qué más te da? Es gente que no conoces, que no te importa… otros lo disfrutan y también te da “coraje”. A veces hacen esas tonterías adrede por reírse, no es que sean tontos, y el público también se ríe en esa complicidad. ¿Qué más te da a ti, intolerante…? ¿Por qué no te ocupas de tus cosas? No es por ayudarles, en tu “rabia” hay cierto desprecio.

Por cierto, ¿qué mensaje mandamos (sobre todo a nuestros hijos) cuando se nos cae algo y decimos “Mira que soy tonto” o cosas así? Pues te guste o no, ese es el mensaje que mandas, que cuando a tu hijo se le caiga, también es tonto.

Quizá pienses que exagero, que soy un mediocre conformista, que los mayores logros se consiguieron no conformándose con lo imperfecto… Está bien que pienses, es una buena actividad, no la dejes… bromas aparte…

Como siempre, tu sufrimiento es el que marca el límite. No hablo del esfuerzo, hablo del sufrimiento. No me refiero que que intentes correr un  kilómetro más o ensayar una hora más.

Fíjate. Tienes tu obra terminada (la que sea) y está bastante bien, pero aún puede arreglarse un poquito aquí o un poquito allá y te lías, cuando la entregas dices para ti o audiblemente que es una mierda y ese último pulido te costó la noche sin dormir (salud), la tarde con tu familia (amor), deberes urgentes (tu casa, otros trabajos, etc.) Es fácil ver el desequilibrio, lo sentirás.

Más preguntas, ¿por qué sacrificas salud, personas y cosas importantes por hacer “obras”? ¿Qué ganas con ello? ¿La valoración de quién? ¿No eres ya algo valioso sólo por ser una persona? Lee esto si quieres donde hablábamos del respeto.

Resumiendo, lo primero es que identifiques esa cualidad del extremo perfeccionismo como dañina, que veas la intolerancia que abrigas y haces crecer en tu interior.

Lo más importante es que tus actividades no te hagan sufrir, que no abandones lo que es importante o muy importante (como la gente) por hacer “cosas”.

Además hay una regla sencilla: Si algo en tu vida es más importante le deberás dedicar más tiempo y más energías, o tender a ello. Lo demás es, o bien enfermizo, o bien que tu orden de importancia en el fondo es otro. Conclusiones humanas de la tesis de mi hermana.

Da miedo y tristeza pensarlo… pero sí te matas a hacer cosas porque ser una persona no es suficiente, verás que por sus “cosas” también valoras a otros y que lejos de ser la persona “espiritual y perfeccionista” que te creías, eres un intolerante materialista… y amargado

Elige ahora lo que quieres ser, no diciendo que no eres lo que eres, sino transformándote.

Pensando en estas cosas y en mis queridos alumnos les escribí una obra de teatro que representamos hace dos cursos. Aquí la tenéis en texto y en vídeo: Lo que me pasa por la cabeza


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