Profesor, ¿qué te funciona?

26 septiembre 2016

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Este post se publica simultáneamente en Naukas

¿Qué técnicas usas? ¿Qué te funciona? ¿Con quién?

Sabemos que un único caso con un grupo de alumnos quizá no sea generalizable y que un cuestionario pasado un día a unos chavales que no conoces quizá tampoco pruebe mucho.

Cuéntanos en los comentarios qué te funciona y cómo lo haces y quizá entre todos podamos sacar conclusiones valiosas.

Empiezo yo:

1. Si cuando un chaval hace lo que no debe tomo una medida cercana en el tiempo, proporcional, sobre algo que le importe y sin enfadarme, es más efectiva.

¿Te animas?

No te olvides suscribirte a los comentarios… Esto se va a poner interesante…


De estándares, competencias, espacios vectoriales y hombres

27 mayo 2016

Yo no sé vosotros, pero cada vez la vida me parece más metafórica… os cuento.

Si sois jóvenes desde hace mucho, recordaréis cuando en la enseñanza se trataba de aprender unos contenidos concretos, te los preguntaban y según tus respuestas eras evaluado.

Más adelante empezaron con lo que llamaban “competencias” cosas más abstractas, como: La competencia digital, podemos leer en la web del MEC:

La competencia digital (CD) es aquella que implica el uso creativo, crítico y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el uso del tiempo libre, la inclusión y participación en la sociedad. (…)”

A partir de entonces seguíamos enseñando la ley de Ohm, pero en realidad nuestro objetivo era conseguir desarrollar estas competencias, así que de alguna manera había que expresar en nuestras programaciones cómo cada contenido ayudaba a esa consecución. Como si la enseñar la ley de Ohm fuese un 10% de competencia digital más un 25% de “aprender a aprender” (otra competencia), etc.

Eso se parece mucho a lo que hacemos para representar puntos en un plano. Para nosotros es un espacio de dos dimensiones y hay infinidad de manera de describir un punto.

Cartesian-coordinate-system

A esto lo llamamos coordenadas cartesianas. Necesitamos dos, que podríamos enunciar como:

x: ¿Cuánto a derecha o izquierda?

y: ¿Cuánto arriba o abajo?

El punto verde lo represento por (2,3) porque doy dos pasos a derecha y tres pasos hacia arriba.

El punto rojo será (-3,1) porque doy dos pasos a la izquierda y un paso hacia arriba.

Hay otras maneras, por ejemplo en coordenadas polares. Ahí usaremos también dos cantidades, una será la distancia al centro y otra el ángulo girado respecto a un origen (el eje horizontal, p.ej.)

 Coordenadas polares

Algo interesante en estos dos sistemas de coordenadas es que son “independientes”, quiero decir que lo que ande hacia arriba o abajo no influye en mi desplazamiento de izquierda a derecha, o en el caso de las coordenadas polares, lo que me aleje del centro es independiente del ángulo girado respecto de la parte positiva del eje horizontal.

También se puede caracterizar el plano usando coordenadas que no sean “totalmente independientes”, por ejemplo.
base no ortogonalAquí el eje “vertical” no lo es tanto, y avanzar por él significa ir también un poco hacia la derecha.

Así que si decimos que un punto se caracteriza en este sistema como (2,3) eso significa que andamos dos “pasos” en el eje horizontal y tres en el otro, pero si pensamos sólo en términos de izquierda/derecha; arriba/abajo, desplazarnos 3 unidades en el eje inclinado nos lleva un poco menos de 3 unidades “hacia arriba” y nos lleva un poco también hacia la derecha.

Volvamos a la educación.

¿Son esas competencias una manera de describir los “distintos ejes” de la formación de nuestros chavales?

¿Son “perpendiculares”? Quiero decir: ¿Son la competencia digital y la matemática “independientes”? ¿No estamos midiendo parte de una cuando medimos la otra y viceversa?

Imaginemos ahora por un momento que asumimos que eso de las competencias es una buena aproximación en el sentido de representación que decíamos, pero fíjate qué ocurre en la práctica.

Si estuviéramos tratando con un sistema detalladamente pensado para saber la competencia digital de un estudiante compondríamos los resultados parciales en las distintas materias (con sus pesos relativos y tal) para dar un “resultado final” del grado de consecución de ese chaval en esa competencia… pero no. Lo que hacemos es colapsar toda esa información en una nota única para cada asignatura.

Te lo voy a resumir (quizá chungamente, quizá exageradamente… quizá no tanto).

Yo voy a preguntar la ley de Ohm como siempre, pero primero atomizo ese contenido en distintas componentes, que estimo por separado y que luego vuelvo a juntar en una nota única (que va de entero en entero: 6, 7, 8…). ¿Seguro que hacía falta tanto viaje para eso?

Y ahora tenemos más risas…

Ahora aparecen decenas (sí, decenas) de estándares de aprendizaje. Una manera más de atomizar algo para luego volver a colapsarlo.

Es genial que además todo se llene de números, sin que parezca que nadie tiene ni puñetera idea de medida, estimaciones o errores, pero sí que tenga esa apariencia de exactitud que tanto daño nos hace.

Así que usaremos rúbricas (de las que ya os hablé) atomizaremos la evaluaciones en tres mil items, de los que no nos preocuparemos si nos independientes o no, los promediaremos a lo bestia, o bien asignaremos pesos relativos en el promedio (interesante escuchar el por qué de esos diferentes pesos) y después volveremos a colapsar esa información para poner un 6 o un 7.

Eso sí, no os preocupéis, que todos estarán felices y contentos, profesores y estudiantes, porque las cuentas salen.


¿Dónde llevamos a los niños?

2 marzo 2016

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Con poco que miréis alrededor veréis furibundas quejas por llevar a los niños a diversos lugares.

Lo que no me gusta es cuando se usa un argumento formal: “¿Cómo sois capaces de llevar a menores a tal lugar?”

La verdad es que todos llevamos a nuestros menores a los sitios que nos gustan y a los sitios que nos parece bien que vayan conociendo, inclumplimos ese “precepto formal” de no “forzar” o “aleccionar” a menores, en favor del contenido que nos parece apropiado.

Yo también tengo mis filias y fobias, a actividades y a lugares. Me horripila ver a pequeñuelos en determinados ambientes y me emociona hasta las lágrimas contemplar como se empiezan a desenvolver en otros.

Pero no es un asunto formal, es un asunto de contenido. No me sean falaces.

Queda abiertas algunas preguntas:

¿Puede ser la convivencia con un menor o su enseñanza no “partidista”?

¿Debe ser no partidista?


Dime qué me preguntas y te diré quién soy

24 febrero 2016

Últimamente hablamos mucho, o eso me parece, sobre la evaluación de los profesores.

Y se nos cuela una falacia.

Evaluar no es medir.

No hay algo con un valor escondido y que nuestra medida revela, sería bonito pero no es así.

EVALUAR ES CONDICIONAR

En todos los ámbitos.

Dime QUIÉN va a evaluarme, dime QUÉ me va a preguntar, dime CÓMO va a preguntármelo y adaptaré mi comportamiento a ello.

Otra falacia que se cuela en el discurso es: Convengamos en que es necesario evaluar y después veamos cómo lo hacemos.

No, no.

Dígame usted qué evaluación sugiere y entonces le diré yo si me parece bien, por lo que mide, por quién se atreve a medirlo y por los comportamientos que generará.

¿Te suena raro?

Recuerda… Cierra tus ojos y recuerdaaaa….

Último curso en el instituto, ¿no estaban las clases completamente enfocadas a la Selectividad?

¿Estudias igual para un tipo examen tipo test, de desarrollo u oral?

Carnet de conducir. ¿Nos enseñaron a conducir o a poder aprobar?

¿Por qué hay gente que ficha en el trabajo a la hora y luego no hace ni el huevo? Porque le controlan (evalúan) su puntualidad y no su rendimiento.

Profesores universitarios que no enseñan, evaluados por su eficacia investigadora.

Y así, sigue y sigue…

Según las reglas del juego que tú pongas la población va a adaptar su comportamiento, aunque sean los mismos y se dediquen a lo mismo.

Así que no, queridos, “CÓMO” vamos a evaluar la efectividad de la educación es lo que dará forma a esa estructura educativa y generará comportamientos en los que la forman.

“CÓMO” vas a evaluar la enseñanza es LO PRIMERO a decidir.


Eres tonto, te insulta quien NO te lo dice

8 febrero 2016

Yo también soy tonto, lo somos todos. Me explicaré.

Es posible que por el título dejes de leer el post, pero este articulo no es para hacer amigos, es para decir la verdad.

¿Qué te (nos) estoy llamando?

Tonto (RAE): Dicho de una persona, falta o escasa de entendimiento o razón.

Algunos piensan que lo que falta es información, pero preguntémonos: ¿Alguna duda sobre lo perjudicial de muchos comportamientos que mantenemos? Bien, si no hay dudas, el hecho de que los mantengamos, ¿es una muestra de entendimiento o de falta de él? Decir que mantenemos esos comportamientos es por falta de información, ¿es una muestra de capacidad de razonar adecuadamente?

Miremos a la política de forma general. ¿Tienen los partidos programas vinculantes? Aunque no lo sean, ¿los cumplen? ¿Votamos, por tanto, a unas medidas? ¿Conoces los estudios que muestran inequívocamente que votamos más a los candidatos más “guapos”? ¿Conoces que con los mismos votos según el reparto por circunscripciones y la ley electoral puede salir elegido un partido u otro? Muy probablemente sí, ¿verdad? ¿Tenemos, entonces, un comportamiento racional respecto de la política?

Vayamos a comprar: Ofertas, marcas “prestigiosas” o anunciadas por actores/cantantes/populares, compras de última hora, carritos para hacernos comprar más… ¿Crees que nuestra actitud de consumidores es razonable?

No somos racionales… tú tampoco. Por eso no intentaré discutir algo importante contigo cuando tengas hambre, o cuando tengas sueño… y no lo intentes conmigo.

Desde luego esto no es nada nuevo, está ampliamente estudiado y no cabe ninguna duda sobre ello. Mira un ejemplo muy sencillo: Pongamos nombre a los dos dibujos de debajo, uno se llama Kiki y otro Bubba, ¿quién es quién?

boobakiki

Imagen de Wikipedia

Si consultas la fuente verás que casi el 100% decimos que Kiki debe ser el amarillo puntiagudo. ¿Por qué? ¿POR QUÉ?

Este es un sencillo ejemplo de sesgo cognitivo. Nuestro coco funciona “mal”, toma atajos, decide cosas sin información suficiente, va en bastante medida por donde le parece…

Esto ha sido evolutivamente favorable o, a menos, no ha estorbado, y mantenemos estos rasgos generación tras generación.

En la página de la Wikipedia sobre sesgos podrás leer un nutrido grupo de ellos y, observar con facilidad cómo actúan en los demás, y con disgusto cómo actúan en ti.

No somos racionales, no del todo, no lo suficiente. Somos tontos, faltos.

Quizá la única cordura accesible sea sabernos locos, pero eso nos permitirá tener cierto grado de control.

No iremos a comprar con hambre, no debatiremos temas complicados con hambre o sueño, no compraremos en la primera conversación con el vendedor… Incluso evitaremos exponernos a ciertos mensajes porque sabemos que harán mella en nosotros.

Quizá ya hacías estas cosas, hoy voy a proponerte una más.

¿Habéis oído eso de: “La audiencia sabe lo que quiere, lo que es bueno.”, “El votante sabe lo que le conviene”, etc.?

No te fíes de quien te diga que no eres tonto. Lo eres, y lo sabes. Quien te dice que no lo eres o bien es aún más ignorante que nosotros… o, lo que es más probable, se dispone a usar nuestra falta de capacidad contra nosotros.

Finalmente:

Si te has ofendido, date un momento de reflexión, ¿es quien te engaña quien te insulta o quien intenta ayudarte a ver más allá?

Si crees que podría haber pensado en otro título y otra manera de abordarlo para llegar a más gente… Sí, lo sé, podría haber usado los sesgos cognitivos para transmitir mejor mi mensaje, pero hoy no, no en este artículo.

Y, en todo caso, como desagravio final. Yo es que además de ser tonto, soy gilipollas, así que tú tranquilo.


¡Tengo la solución para los deberes!

1 junio 2015

US Navy 090527-N-7375S-012 Petty Officer 2nd Class Jeff Kline, assigned to Navy Operational Support Center Rochester, helps a child with homework at the Cameron Community Ministries after school program during Rochester Navy We

Nuestros chavales están hasta arriba de deberes, además de las seis horas de clase diarias.

Entre los profesores no acordamos cuántos ponemos ni cuándo los ponemos, habiendo grandes extremos entre unos y otros.

MI PROPUESTA

Hagamos igual que esos cursos en los que las horas o créditos se computan como “presenciales” o “no presenciales” y veamos qué pasa con los deberes si los tratamos como horas “no presenciales”.

– Limitemos el número de horas no presenciales diarias que dedica el alumno.

– Asignemos a cada asignatura un número de horas no presenciales, dependiendo de su carga lectiva.

Debería ser proporcional a las horas lectivas, si hicieran falta muchas más, lo más probable es que las horas lectivas y el currículum no estén proporcionados. Eso es algo en lo que también tendríamos que trabajar.

– Pongamos un “horario” de tarde que puedan ir ocupando los profesores según van mandando deberes.

Al ir poniendo tareas el tiempo se va ocupando y el contador de horas de cada asignatura disminuyendo.

Y ya.

Aunque os parezca raro, todo esto puede estimarse y hacerse con margen para acoger la variabilidad de los alumnos.

Si algún alumno tarda mucho más que el tiempo asignado lo más probable es que haya otras cuestiones aparte de hacer las tareas: necesidad de apoyo en esa materia, desfase curricular, necesidades especiales… Sin problema, busquemos soluciones a ese caso particular, pero no invalida el sistema.

Nada complejo de implementar y muy frecuente en la vida laboral y educativa de los adultos. ¿Por qué nuestros chavales siguen matándose en tal o cual asignatura hasta las doce de la noche? ¿Qué les estamos enseñando? ¿Qué pasa con el resto de las cosas de la Vida?

¿Nos sentamos y nos organizamos?


¿Alfabetizar? ¿En qué y por qué?

31 mayo 2015

Dice la RAE que:

alfabetizar.

1. tr. Ordenar alfabéticamente.

2. tr. Enseñar a leer y a escribir.

Pero no es eso lo que yo buscaba… yo buscaba ese significado que se ha hecho habitual (aunque, al parecer, no esté reglado):

Enseñar los principios y rudimentos de algo con objeto de tener una formación básica en ese aspecto o de poder acceder a una profundización posterior. #meloheinventao

Hace poco anduvimos tocando las narices a los pobres que luchan por meter el ajedrez en la escuela y, un poco después, a los que andas en las mismas con la programación.

Uno de los argumentos que daban los que defendían el ajedrez es que “Hay que alfabetizar a la población en el ajedrez”.

Mi pregunta es: ¿Por qué?

¿Por qué todo el mundo DEBE conocer unos rudimentos de ese juego? ¿O de programación?¿O de lo que sea?

Este debería de ser uno de los debates que habría que tener entre mucha gente con mucha cabeza y corazón para poder consensuar una ley de educación que sirviera para algo bueno.

El ajedrez fomenta la memoria… Ya, y el “Simón”, y recitar poemas… y aprenderse la guía de teléfonos.

Todos podemos nombrar cualidades, como la memoria, de las que debe ocuparse la educación. La cuestión es cómo vamos a “vehicular” la adquisición y mejora de esas cualidades.

Algunos comentaristas de aquel posts proponían hacer una asignatura a base de juegos, de muchos juegos, de distintos tipos, no exclusivamente de ajedrez. Desde luego, una opción a considerar.

Personalmente estoy harto de que cada uno tire de su tema, hacia su lado, esperando… no sé, quizá un equilibrio dinámico de intereses, quizá llevarse el gato al agua…

A mí me gustaría que mirásemos todos con más amplias miras, con una visión de conjunto.

Personalmente no considero probado que sea importante que todo el mundo conozca el ajedrez ni la programación. Las cualidades sobre las que actúa pueden adquirirse de otras muchas formas.

Me voy a mojar y voy a proponer una cosa que, en mi opinión, si debería ser de “alfabetización” obligatoria… y para no tirar del pensamiento científico os diré…

¡¡BAILAR!!

No hay nada que sea como bailar… pero que no sea bailar.

Bailar no es hacer gimnasia deportiva, ni Tai Chi, ni atletismo, ni música… bailar es otra cosa.

– La motricidad del baile es distinta a las otras, es moverse con la música.

– Bailar con alguien es una actividad conjunta no competitiva de una conjunción y de una conexión “física” que es, incluso, diferente a tocar música con alguien.

– Bailar te concede una expresión física y produce una desinhibición también a un nivel muy íntimo, muy “físíco”, también diferente a actuar o tocar música.

Así que sí, yo pondría baile en toda la educación obligatoria. ¿Qué se os ocurre a vosotros?

Por supuesto no estoy hablando de esa concepción del baile donde los bailarines sufren por el ultraperfeccionismo, aceptan el dolor como parte de su arte y cosas así… hablo de cuando la gente baila y sonríe, por fuera y por dentro.

Ale, a darme cera en los comentarios. Ya’ know I’m bad…


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