Otra epifanía.. Impresoras 3D en los institutos

18 mayo 2015

Una mañana te levantas o te caes del caballo y decides que es el momento de hacerte “runner”, vestirte de flamenca, dejar de perseguir a los cristianos o, en este caso, mandar impresoras 3D a los institutos.

“¿Y a ti qué te importa?”- me dirás.

Efectivamente mientras lo hagas con tu dinero y sea un asunto de tu exclusiva incumbencia me importa un pepino.

El problema es cuando tu decisión afecta a otros… y peor aún si lo haces con mi dinero.

Ya hablamos hace tiempo del subidón que les había dado con el ajedrez, lo pesados que están con el incorrectísimamente llamado “bilingüismo” y otras…

Ahora en Madrid el tema de moda es la programación... mola más si es para smartphones (claro) y mola mucho más si es con impresoras 3D.

Por supuesto los políticos que dicen esto no tienen ni repajolera idea de lo que hablan, no saben nada de todos estos asuntos que, a partir de ahora, parece que son imprescindibles para una buena formación, de la que ellos carecen, sobre todo si tomamos por buena su tesis. Postureo y paletadas. Lo que hace el “rico listo” es lo guay, vamos a hacerlo nosotros… Una reedición de aquello de “Todos los niños en Francia saben hablar francés”

El precio de la impresora 3D que van a mandar 1900€… ¿Dos mil pavos en eso?

Venga, imagínate que compro la nueva religión a la que te has convertido.

Ahora cuéntame, ¿cuántas impresiones voy a hacer? En los centros hay entre 3 y 4 líneas (3ºA, B, C y D) échale 100 alumnos en total.

¿Eres consciente de que ese cacharro tarda algunas horas en imprimir cada pieza?

¿300 horas imprimiendo para que cada alumno tenga UNA pieza? Bueno, espera… que dicen los de Plástica que también quieren usarla (de hecho ellos saben más de diseño)… en fin. ¿Es suficiente?

Y ahora la pregunta más terrible, ¿ES NECESARIO?

¿En qué consiste un curso de impresión 3D?

Mira, más fácil. ¿Qué es un curso de impresión 2D? ¿A que es una idiotez? Estaríamos hablando de un curso de procesador de texto, o de retoque fotográfico… imprimir es darle a un puñetero botón.

Por lo tanto de lo que tendríamos que estar hablando aquí es de un curso de diseño industrial… pero no, más bonico queda decir “Impresión 3d”.

Y, ahora la guinda.

¿Qué pasaría si esa tecnología estuviera ya obsoleta?

¿Qué pasa si HOY ya hay sistemas infinitamente más rápidos y que en no mucho tardar será comerciales?

¿A quién le estamos vaciando el stock de productos obsoletos con el dinero público?

Mirad lo que ya se puede hacer (artículo)

NO QUEREMOS CACHARRITOS… QUEREMOS PERSONAL.

Aumentar el número de profesores y reducir la ratio en las clases, que ahora están a treinta y treinta y algo, está comprobado que mejora la enseñanza. Los juguetitos sin sentido y sin formar parte de un plan general son estupideces.

Padres y madres, ¿algo que decir o no es cosa vuestra?


Un día voy a sacar la katana

21 abril 2015

Un día voy a sacar la katana…

… y saldrá una viejita de mi portal y dirá que parecía un chico muy majo y que una vez la ayudé a subir la compra.

Saldrá otro vecino y dirá que era un tipo un poco raro y que le había parecido que mi casa no era muy normal, que estaba un poco sucia, que tenía objetos extraños, o libros raros… o que hacía experimentos con pepinillos y enchufes…

Algún opinólogo en alguna tertulia dirá que una persona con tanto pelo no es de fiar, o cualquier asunto sobre mi pene y Freud…

Y así, gracias a dios, podréis apagar la televisión e iros tranquilos a dormir… porque ya tenéis una explicación.

Será una explicación falsa, pero es algo a lo que agarrarse, algo suave y calentito con lo que arroparse por la noche.

Hoy, que aún estamos en shock por la noticia de ayer, hoy escuchamos que era fan de una serie, que era triste o solitario… o que tuvo un brote psicótico… o mil cosas más.

Hoy debemos deciros, de nuevo, que no.

No sabemos con exactitud qué patrones pueden predecir qué comportamientos. Desde luego no con la precisión que os gustaría. No sabemos cómo funciona la mente con exactitud, algunas cosas un poco, pero no sabemos.

Esto es desagradable, es incómodo, es triste, es filosóficamente muy insatisfactorio… pero, ¿sabes qué? ES CIERTO.

¿Significa esto que no hay nada que pueda hacerse, que no pueden tomarse precauciones, que no puede predecirse absolutamente NADA sobre el comportamiento humano?

En absoluto.

Recuerda a esos que dicen que te puede caer un tiesto en la cabeza y morir en cualquier momento… Vale, es cierto. Entonces, ¿no miro a los lados antes de cruzar la carretera?

Tú novio te insulta de vez en cuando y el otro día te dio un empujón… ¿no crees que es el momento de irte… que lo era hace un rato ya?

Hay problemas para encontrar trabajo y hay gente con mucha preparación en paro, entonces, ¿son mis posibilidades de encontrar curro las mismas con formación o sin ella?

¿Es igual de fácil tener una red de amigos y familia si soy un vinagre y mala gente, que si comparto cariño y ayuda?

La verdad es que tienes cierto control sobre algunos aspectos de tu vida, que puedes tomar ciertas decisiones que mejoren tus posibilidades a futuro, pero a la vez, hay otras cosas que escapan de tu control y que pueden ser completamente determinantes del mañana. Tú tienes tu parte del guión. Los otros y el universo la otra parte. Podemos actuar y responsabilizarnos de nuestra parte, no de la otra, ni del resultado.

Aceptando esto el procedimiento a seguir no es demasiado difícil, si realmente te rindes y renuncias a la ilusión de control.

El presente es lo único sobre lo que podemos actuar, así que podemos invertir un poco de “presente” en mejorar nuestra posición para el hipotético futuro. Pero invertir todo el hoy para un mañana que puede no llegar es de locos.

Respecto al futuro, relájate. Ya estás dedicando parte del presente para estar preparado. Del futuro nos encargaremos cuando llegue… cuando sea presente.

CODA:

Finalmente el pésame por nuestro compañero asesinado.

El deseo de que no ocurran más desgracias como esta, que quizá no esté en nuestras manos poder evitarlas, y el deseo de que se eviten otras situaciones que sí están en las manos de nuestras sociedad evitarlas, como los cientos de muertos esta semana en el Mediterráneo o las diarias muertes de pura hambre o diarrea en los países más pobres.


Los profesores son un mal ejemplo

16 abril 2015

Sí, esos que echan la vida en el cole y su tiempo libre corrigiendo… precisamente esos, son un mal ejemplo, un terrible ejemplo de lo que debe ser un profesional.

Un profesional es alguien con quien se contratan unas prestaciones, que ofrece algunas habilidades y conocimientos en unas condiciones de tiempo y disponibilidad concretas.

Profesor, que quizá te has enfadado leyendo el título, ¿te reconoces en estas prácticas, nada profesionales?

1. Dedico más horas de las estipuladas al trabajo

Ya sé que es porque si no lo haces no puedes cumplir con lo que te piden, pero, ¿no ves entonces que tu pacto laboral es un engaño?

Te dejo como ejercicio que sumes las horas de trabajo, a un querido compañero le salían cincuenta y pico. Eso es adicción al trabajo… o explotación.

2. En mi trabajo utilizo recursos materiales propios y en ocasiones dinero personal

Y sé que no lo haces porque seas idiota, lo haces porque así solucionas situaciones. Preguntémonos entonces: ¿cómo está diseñado el sistema que necesita de eso para funcionar?

3. Ofrezco conocimientos o habilidades no contratadas, incluso me lo piden… o me lo exigen. Por supuesto sin contrapartida en tiempo, dinero, condiciones…

Sí, si tu sabes x (inglés, otra materia, algo extraescolar… hacer paellas) pero no es tu función. Ellos te contestan: “Ya, pero es que hace falta” Y, como hace falta… pues… ¿te toca a ti? ¿Es eso un sistema profesional? No somos una panda de colegas en un club pintando el que sabe, arreglando una silla otro… ¿O sí?

4. ¿Quieres que siga?

Creo que no hace falta, se ve la estructura del engaño clara:

a) Un sistema mal diseñado que necesita de estos comportamientos para que no colapse

b) La eterna confusión entre que algo deba hacerse  y que tenga que hacerlo yo.

c) El omnipresente chantaje emocional, “es por los chavales”, con el que cualquier abuso laboral se justifica.

d) El complejo de padres superprotectores que no dejarán que los chavales sufran ninguna consecuencia… ya la asumimos nosotros.

Bueno, si has llegado hasta aquí y te reconoces conmigo como uno de esos, digámoslo ya, pringao, igual te apetece que nos hagamos algunas preguntas:

1. ¿Qué consideración estás teniéndote a ti mismo, como persona y trabajador?

2. ¿Qué consideración estás teniendo sobre tus seres queridos que sufren las consecuencias?

3. ¿Qué presión haces sobre un sistema (para poder cambiarlo) que confía en que le saques las castañas del fuego echándotelas tú a la chepa y al que le das la razón haciéndolo?

4. ¿Crees que con tu comportamiento eres acreedor de ese respeto que no recibes del sistema educativo y de la sociedad? ¿No crees que la única dignidad que se concede es la que uno reclama para sí?

4. Compañero que me escuchas, buen profesor y mejor persona, ejemplo para tus alumnos… ¿son todas estas cosas las que les estás enseñando para que lleven una vida equilibrada, sana y feliz? ¿No crees que eres, al fin y al cabo… un mal ejemplo?

Como reflexión final, y repito que soy uno de ellos, te diré que estos comportamientos nuestros reflejan una mala manera de tratarnos a nosotros mismos y constituyen un mal ejemplo para esos chavales que queremos. Y esto me duele, no sé si aún lo suficiente para cambiar, pero me duele.


Tus alumnos te oyen pero, ¿te escuchan?

12 abril 2015

Este post se publicó anteriormente como una colaboración en el blog El arte de presentar

Imagen Wikipedia

Captar la atención de un alumno de instituto no es cosa fácil.

Tenemos algunas cosas en contra:

– No han venido voluntariamente

– Puede que no les interese el tema o incluso que tengan una predisposición en contra

– Y, sobre todo, son adolescentes y preadolescentes… ¿hay que decir más?

Aún así no es imposible. Dominarlo es un arte, pero a mejorar podemos empezar desde ya.

Enunciemos primero una idea que nos iluminará todo el camino:

Los alumnos son personas.

1. Ama a tus alumnos.

Como el resto de animales, como el resto de humanos, como tú y como yo… respondemos al cariño.

Por muchos trucos que conozcas sobre cómo hablar en público, no podrás engañarles por mucho tiempo. Se te notará la impostura, se verá el “decorado”.

Si, por ejemplo, vas a clase por pagar las facturas, pero en el fondo no te interesan los chavales, te molestan o incluso les desprecias… se nota. Eso genera una distancia difícil de salvar. Por el contrario muchos estudiantes estudiarán tu asignatura y quizá no es esfuercen tanto en otras porque notan tu cariño y ellos también te aprecian.

Si tú no tienes un interés verdadero en ellos, ¿por qué crees que lo tendrán por ti o lo que digas? Y, recordad esa etapa de vuestra vida y cómo eran casi inseparables las asignaturas de quienes las enseñaban, para bien y para mal.

2. Ama lo que enseñas

Cuenta con pasión lo que te apasiona.

“Tenéis que aprender esto porque es muy útil/importante” no es un mensaje que cale muy hondo y no es de extrañar. Fíjate, ¿es ese conocimiento directamente útil o importante en su mundo cotidiano? Aunque el motor de su coche funcione gracias a la Termodinámica, ¿deben ellos saber Termodinámica para arrancarlo o conducirlo? ¿Necesitan saber Electromagnetismo para usar el Whatsapp?

Por otra parte, y no menos importante, ¿es esa la razón que te convenció a ti para estudiar esa disciplina? O lo hacías porque te encantaba, porque… molaba?

¿Por qué usar un argumento para convencerles a ellos que no te convenció a ti?

Aquí viene muy a cuento la conocida cita atribuida a Feynman: “La Física es como el sexo, puede que sirva para algo, pero esa no es la razón por la que lo hacemos.”

3. Olvida las palabras “obvio” y “evidente”

El abuso que se hace de estas palabras es escandaloso.

Nada es obvio ni evidente… y menos en frases del estilo: Esto es obvio, porque…

Si tienes que explicar por qué, es que no es obvio. De hecho, si es obvio, no habría ni que mencionarlo, porque todo el mundo sería consciente del hecho… por su obviedad. Así que descartemos ese par de términos, por favor.

Piensa qué asunto les quieres contar, de uno en uno. Piensa en el camino que necesitas para contarlo, de manera que no andes suponiendo conocimientos (aunque debieran saberlos) y que no te despistes con el montón de cosas que sabes y que te pasan por la mente… eso te estorbará. Genera “unidades explicativas” autocontenidas, píldoras que se las pudieras dar a cualquiera que vaya por la calle y que las entendería

4. Ellos ya saben cosas

Tus chavales no han nacido ayer. Si te paras a hablar con ellos de otras cosas, te darás cuenta de que tienen experiencias, y no son pocas, ni desdeñables… acuérdate de que dijimos que eran personas.

Enlaza lo que cuentas con lo que saben, con lo que les preocupa, con lo que les suscita curiosidad en su mundo… en su mundo… no en el tuyo, en el suyo. De nuevo recuerda, son personas y, como a la mayoría, les interesa lo que sienten que les afecta y no mucho más.

Cosas como, ¿Habéis visto el capítulo de los Simpsons cuando Homer tira muelles por el retrete? o ¿Sabéis ese dolor de cabeza cuando os dan “garrafón”? o ¿Sabes la cafeína que lleva esa bebida que tomas? son muy interesantes para que te acompañen a lo que les quieras contar.

5. Estudia algo que no sepas

En mi opinión, uno de los principales males del profesor es que se ha olvidado de cómo se sentía cuando estaba aprendiendo. Así que, ponte a aprender algo, sé un alumno tú. Y no vale que seas Físico y te matricules en Matemáticas… ponte a aprender a patinar. Siente la incomodidad de que te digan: Ponte en pie, di tu nombre y cuéntanos algo de ti. Fíjate en cómo te sientes cuando te dicen que hagas algo y tú lo has entendido, pero no te sale y tu profesor te dice: “¿Es que no lo entiendes?” o  “Tú déjate llevar” o “Hazlo según te lo vaya pidiendo” o cualquiera de esas instrucciones inútiles y frustrantes que a veces damos nosotros. O mejor incluso, a ver cómo llevas la regañina ese día que se te ha olvidado el material, o que no has hecho los “deberes”.

Si no tienes empatía natural y no te puedes poner virtualmente en lugar del otro, lo mejor es que te pongas “materialmente” en el lugar del otro… allí lo verás claro.

Mucho más podría decirse (os esperamos en los comentarios), pero creo que un buen resumen sería:

Quiérelos a ellos y a lo que enseñas, sin imposturas, sin vender motos, y así podrán ver en lo que les cuentas lo que te enamoró a ti y puede que se enamoren también.


Sí, pero no es por eso

19 marzo 2015

Este post ha sido publicado previamente en Naukas

– Dos más dos son cuatro.

Mu bien.

– Porque lo digo yo.

– No, no por eso.

– ¿¿Cómo que dos más dos no son cuatro??

A ver, queridos, una cosa es que una cosa sea cierta y otra que la razón sea por lo que uno argumenta luego.

Esto es básico en la ciencia. Aquí trabajamos con hechos constatados y reproducibles, y serán las hipótesis, las teorías, las que vayamos ajustando y cambiando para que expliquen todos los hechos y de la mejor manera posible. Y si las hemos cambiado es porque estaban MAL. Fíjate, no cambiamos los hechos, cambiamos las explicaciones.

Los hechos son ciertos, las explicaciones no necesariamente.

En este vídeo que comento un conocido experimento y cómo la explicación que se dio durante muchos años era falsa. Es uno de los experimentos de mi libro Experimentos para entender el mundo

No somos seres racionales, lo siento. Nuestra capacidad de razonar no es sólo limitada, sino que en su pequeño ámbito tampoco funciona bien.

Somos presa fácil de falacias lógicas y sesgos cognitivos.

Las falacias lógicas son razonamientos aparentemente bien construidos, pero que en realidad no lo están. Por ejemplo: A todo el mundo le gusta este músico, no puede ser malo. Como el suelo se moja cuando llueve y hoy está mojado, debe ser que ha llovido. Un premio Nobel ha dicho que X es bueno/malo, etc.

Los sesgos cognitivos son “errores de funcionamiento” de nuestro cerebro, efectos psicológicos que nos llevan a conclusiones erróneas. Por ejemplo, el conocido efecto halo, en el que consideramos mejores personas y dignas de más confianza a las personas más agraciadas físicamente.

En la vida diaria es difícil estar a salvo de todo esto, por eso la publicidad y la mala política que se hace funciona. Eso no significa que no podamos estar alerta y poder reducir sus efectos y sus daños. En vosotros queda, tomar algo más las riendas si queréis.

Pero aquí quería traer otra implicación en la comunicación.

¿Podemos comunicar, sobre todo cuando lo hacemos a un público no experto, digo, podemos comunicar sin ser tremendamente prolijos y detallistas, pero sin ser falaces o abusar de los sesgos?

En mi opinión la respuesta debe ser obligatoria y rotundamente SÍ.

Imagina, soy profesor y me dedico a la divulgación de la ciencia… si no creyera en eso, ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Los que hacemos lo que yo, pensamos que la Ciencia es una forma de mirar al mundo más que un conjunto de datos o procedimientos.

¿De qué vale que les cuente cosas ciertas si los razonamientos están mal? ¿Entonces qué forma de mirar al mundo estoy explicando?

Muy bien, ahora manos a la obra.

Si quiero contar que un jugador de baloncesto es muy bueno y no quiero aburrir con estadísticas, ni puedo poner todos los lanzamientos de su carrera, ¿qué puedo hacer?

En mi opinión, se puede poner un vídeo de algunos lanzamientos que apoyen lo que querías contar, en el margen de tiempo que tienes. No es una prueba científica, pero lo que se ha puesto no es falso. No se ha demostrado, se ha ilustrado y eso puede ser suficiente para la comunicación. Si alguien necesita o pregunta por pruebas científicas o más datos, entonces se puede ir profundizando en el detalle que necesite.

¿Hacemos algún bien a la libertad de pensamiento, al pensamiento crítico, a la mirada científica al mundo, o como queráis llamarlo, cuando argumentamos de manera incorrecta o falaz?

Por lo tanto, digamos mucho o poco, o no digamos… pero no hagamos trampa.

Busquemos ser divertidos, sencillos, precisos… incluso si pensáis que es imposible, todo lo que nos acerquemos será una bendición para nuestras audiencias.


Ajedrez, bilingüismo y un puñado de paletos

14 febrero 2015

No me refiero a paleto como a esa gente de campo que son sabios en su entorno, en el que yo me pierdo si me mueves una piedra, no, a estos les admiro. Me refiero a lo que dice la RAE:  A la gente tosca y zafia.

Noticia de ayer en España: Se pone de acuerdo TODO el parlamento en darle carta de asignatura al ajedrez en la escuela. U-NA-NI-MI-DAD. Lo que no han conseguido para hacer una ley de educación, para parar los desahucios, para cambiar la Constitución, para salvar la vida a los enfermos de hepatitis… pero, mira, para poner el ajedrez, sí.

Quizá pienses que son todos unos consumados ajedrecistas y han vivido en persona o estudiado los efectos de este juego. Es una forma de escribir… dudo que lo pienses.

¿No te recuerda vivamente a ese engendro del “bilingüismo inglés”? Sí, entre comillas, porque ni los alumnos son bilingües, ni sus profesores lo son. El único bilingüismo está en los carteles de los institutos.

Quizá pienses que nuestros políticos también dominan este idioma y han visto su uso necesario en la enseñanza de otras materias, salvo que estemos en una comunidad con otra lengua oficial, donde entonces esta sería la necesaria para enseñar ciencias porque… uy, perdonen que me lío.  Bueno, creo que lo único que han demostrado nuestros políticos es que se puede llegar a ser incluso presidente del gobierno sin tener mucha idea de inglés, ¿verdad?

Y, ¿por qué paletos?

– Porque hablan de lo que no entienden, ningún interés en acercarse a ello, pero lo veneran como si fuera perfecto.

– Como esos productos con nombre medio inglés para que veamos lo buenos que son, porque son de fuera.

– Como esas personas que han estudiado “fuera” y que son más listas por ello.

– Como ese “esto viene de Estados Unidos” como si todo lo que viniese de allí fuera perfecto.

Esta decisión política es una cortina de humo, igual que el bilingüismo. No se trata de mejorar la enseñanza, para eso no se despedirían profesores, ni se apiñarían alumnos en clase, ni se usarían las leyes de educación como un arma política. Es una asquerosa cortina de humo, y muy asquerosa, porque juega con el futuro y la felicidad de nuestros muchachos, de nuestros hijos. Y usar a los niños es ser mala gente.

Y no, no tengo nada en contra del ajedrez. Yo sí lo jugué de chaval, estuve federado, competí, y conocí a varios de mis mejores amigos allí, que lo son desde hace como 25 años. Le debo mucho.

Pero quitarle horas a plástica o a música y luego poner ajedrez… es no pensar mucho, o no hacerlo bien.

Si además ves cómo lo van a hacer ya te caes de espalda. Dicen que darán cursillos a los profes… cursillos… fenomenal. ¿Te plantearías lo mismo para enseñar matemáticas o lengua? ¿Cursillos? Entonces, ¿realmente creen en el ajedrez como una herramienta si no les importa la formación específica de los que lo impartan? Cursillos… ¡vamos anda!

Si me preguntas si el ajedrez es perjudicial así, aislado, te diría que no. Si tuviéramos tiempo y recursos infinitos y si no hubiera ninguna otra opción, fenomenal. Aunque también te diría que está sobrevalorado, precisamente por muchos que lo desconocen.

Si me preguntas comparativamente, pues te diré que la música que desprecian, socavan y finalmente eliminan casi de facto le da mil vueltas como herramienta educativa.

Casi podría desafiaros a que me dijeseis algo que proporcione el ajedrez y no lo haga la música (o lo supere) y luego os diría cosas que la música da y el ajedrez no.

Siempre se dice que el ajedrez mejora el coco. Chupi, de acuerdo. Pero no en cualquier tipo de actividad mental. El ajedrez está muy enfocado a la memoria, al análisis y la capacidad de decisión.

Con la música además de la memoria, análisis y la capacidad de decisión, tenemos la psicomotricidad, la creatividad artística (no ausente en ajedrez, pero sobrepasada de largo aquí), el trabajo en grupo, el “trabajo” con las propias emociones y las de otros, y un larguísimo etcétera. Pero sí quiero señalar algo extremadamente importante si queremos cambiar esta sociedad a mejor: La música es una actividad no competitiva, colaborativa, en la que gente de diversas capacidades, talentos y gustos, pueden construir una obra común.

Pues eso, no nos dejemos engañar y centrémonos de una vez en trabajar y pensar en serio una ley de educación, exijamos una buena ley educativa para nuestros hijos, para nuestro futuro.

NOTA: Este artículo no es un ataque personal a los ajedrecistas bienintencionados que llevan años luchando por la inclusión de este juego como asignatura, me consta que les animan las mejores intenciones y no es crítica a ellos. Es una crítica a la idea, que me parece mala, y sí un ataque personal a esos otros que lo usan para manipularnos, una vez más.


Pero cuéntalo bien…

26 enero 2015

Si tienes poco tiempo, cuenta menos cosas, pero cuéntalas bien.

Si tu contenido es muy complejo, profundiza menos, pero cuéntalo bien.

 

Si vas a contar algo, cuéntalo bien. Ya.

 

Caminante no hay cansino,

se hace cansino al cansar.

Al cansar se hace cansino

y al volver la vista atrás

verás huir a la audiencia

que no volverás a cansar.

 

Que Dios y Antonio Machado me perdonen… y un poquito Serrat.

 


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