Profesores por azar

7 noviembre 2018

Fuente: Wikipedia

Una de las perlas que nos dejó ayer la Ministra de Educación en su comparecencia fue quejarse de personas que llegan a profesores por azar.

Cuando adjetivamos una palabra, cuando marcamos una situación, siempre se produce una diferencia que la distingue del conjunto de su misma especie. Si hablo del coche rojo, o grande, o del mío; será porque el resto de coches considerados no cumplen alguna de esas características.

Así que, cuando marcamos a la gente que llega a determinada profesión “por azar” será porque el resto habrá llegado por algo diferente al azar.

Primero habría que definir qué es eso de llegar por “azar”. ¿Será que en la tapa del yogur le ofrecieron una plaza de profesor? ¿Será que salió a trabajar y abrió la primera puerta que resultó ser de un colegio?

Y los que no llegaron por azar, ¿por qué llegaron? ¿Por el ejercicio de la voluntad? ¿Por el ejercicio LIBRE (glups) de la voluntad? ¿Desde cuándo? Si su voluntad de ser profesor sólo tiene la antigüedad de un año, ¿es “azarosa”? ¿Es libre?

A mis alumnos les mando como ejercicio que revisen sus vidas e identifiquen cómo fueron tomadas decisiones cruciales en ellas, qué participación tuvo su voluntad y qué participación tuvieron otros factores incontrolables (pero determinantes) que podríamos llamar “azar”. Como aún viven vidas cortas, les sugiero que pregunten también a sus padres cómo se conocieron, cómo eligieron estudios, cómo eligieron profesión, cómo llegaron a su primer trabajo…  Cualquiera que haga este ejercicio, si no se engaña demasiado, encontrará que su libertad y su voluntad tiene una influencia mucho menor de lo que nos gusta reconocer en sus resultados, por más que sea en lo único que podamos trabajar para mejorar nuestras posibilidades.

Pero no se preocupen, que el resto del discurso de la ministra y sus expertos (o la opinión dominante) ya ha encontrado cuál es ese antónimo tan buscado al “azar”. Y resulta que es…. (redoble)… la vocación. Acabáramos.

¿”La llamada del corazón”, “La llamada de Dios”?

Tócate las pelotas…

Si ya era difícil definir o identificar si hay alguna voluntad libre en nuestras vidas, ahora resulta que hay que oír la voz de la vocación para poder ejercer un trabajo, porque no se engañen, ser profesor es un trabajo.

Supongo que lo siguiente será realizar un juramento o quizá hacer votos. Esto empieza a parecerse más a un sacerdocio que a un trabajo realizado por un profesional en unas condiciones concretas y durante un tiempo estipulado.

No sé si reconocéis lo peligroso que es todo esto. Pensadlo respecto de cualquier otro trabajo, y cambiad vuestro estatus de trabajador en el de monja o cura. Mirad lo que eso significa respecto a la interferencia en el resto de vuestra vida, disponibilidad absoluta en tiempo y recursos, jerarquías abusivas, etc. No, ser profesor no es un sacerdocio. Basta de tonterías.

Yo mismo he hablado de la conveniencia de que el amor sea lo que impulsa tu vida, incluido el trabajo. Como profesor creo que es importante amar tu materia y a la gente que la enseñas, pero esto puede concretarse en poseer una buena formación en tu materia, disfrutar con ella y tener la suficiente empatía para tratar a tus alumnos con el respeto y cariño que se merece cualquier persona. Si a esto le añades una capacidad didáctica suficiente, tendrás un profesor digno.

Esto me gustaría poder decirlo de cualquier profesión. Si voy a la mercería a comprar hilo me gusta que quien me atienda conozca su materia y me trate con respeto y aprecio. Por supuesto cuando el trato con personas sea más cercano y la situación de las personas que atiendes más demandante, más necesaria será esa empatía, pero empatía, respeto y ya.

Quiero ser un profesional, quiero poder llevar una vida sana, tener un horario y atribuciones concretas y asequibles. No quiero ser el héroe o el mártir de un sistema que está mal diseñado, que cuenta con que la gente trabaje por encima de sus horas y atribuciones para el funcionamiento normal.

Así que no, no quiero irme a vivir al colegio, que todo mi día gire en torno a eso, tener que comprar el desayuno a chavales que les niegan una beca de comedor, pagar materiales a los que no tienen dinero para comprarlo.. no.

Quiero un sistema robusto que provea derechos para todos y que los trabajadores no tengan que vivir explotados para que los usuarios puedan ver sus derechos provistos.

Sé que muchos profesores sacamos a veces nuestra propia estima o nos definimos como personas desempeñando ese papel, contamos nuestras batallas con indignación, pero con un tufillo de orgullo, y es un error, tanto psicológico como laboral. Por eso escribí esta otra entrada con la que tanto os bombardeo en redes “Los profesores son un mal ejemplo”.

Por lo tanto, no, Sra. Ministra:

Que la decisión de tomar un trabajo tenga un año más o menos de antigüedad, no me hace más valioso que otro trabajador.

Mi trabajo no es mi religión. Es la forma en la que aporto a mi sociedad en la medida de mis capacidades y es sólo una parte de mi actividad humana que no se agota con mi condición de obrero. (Aprovecho para recordar que por esto mismo siempre repetimos que no formamos obreros en la educación pública, formamos personas.)

Que los trabajos tienen que estar bien definidos y los sistemas bien diseñados. Y, a partir de ahí, hablemos de evaluación del profesorado y de ver si se están cumpliendo las funciones para las que fuimos contratados. Hoy no dejamos de apagar fuegos y hacer más de la cuenta en un entorno hostil y de continua emergencia.

Finalmente, y como un hijo más de esos que nacieron porque nuestros padres no usaban medidas anticonceptivas, como alguien que llegó a esta tierra por el azar de que mis padres se conocieran y practicaran sexo sin demasiadas precauciones, le diré que no me siento un ciudadano de segunda e intentaré vivir con todas mis ganas una vida valiosa para mí y para mi sociedad, aunque, repito, no sea un hijo “vocacional”.

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Vídeo. Charla en Eduhorchata

4 octubre 2018

Aquí os dejo mis Panaderismos sobre cacharrismo, metacacharrismo y la profesión de profe que anduve desgranando en Eduhorchata.

Mil gracias a Jordi (@xarxatic) por su invitación y al resto de organizadores.

Mil gracias también a todos los viejos amigos y a los nuevos que hicimos en ese ratito. Un privilegio quererse.

Muy recomendable que veáis también la charla de Marta Ferrero, sobre evidencias y prácticas educativas.


Impresión 3D para profesores… y principiantes

8 octubre 2017

Esto de la impresión 3D no es fácil…

Pero puede serlo mucho más si te lo explican.

En este manual recojo de manera sencilla y directo al grano lo que necesitas saber para iniciarte en este mundo o para usarlo con tus alumnos, si eres profe.

Se agradecen mucho comentarios y sugerencias que podamos añadir.

Juntos somos más.

Documento actualizado el 08-10-2017

 


Al final innovar va a ser trabajar como una mula

26 marzo 2017

Estaba viendo esta interesante charla sobre educación en la Jornada que se organizó desde la Cátedra de Cultura Científica del País Vasco (aprovechamos para agradecer a Iñako su gran labor), cuando me saltaron algunas alarmas.

Lo primero que quiero comentaros es una realidad mil veces constatada y mil veces silenciada desde muchas administraciones. Lo que de verdad correla estupendamente con el éxito académico es el nivel socio-económico y cultural. El problema es que si decimos esto ya es más difícil culpabilizar al pobre de su estado, deporte de exhibición en esta sociedad nuestra.

En horizontal el nivel socioeconómico y en la vertical el logro académico

Captura de la charla que podéis ver también en la eitb

Más adelante nos cuentan los autores, Beronika Azpillaga y Luis Lizasoain, que para hablar de centros “exitosos” se concentrarían en aquellos que tuvieran un diferencial de logro mayor respecto a la tendencia que cabría esperar.

No os voy a desmenuzar la charla, os aconsejo que la veáis, pero es interesante como aparecen cosas que ya deberían ser evidentes: control más cercano del alumno, relación estrecha con las familias, trabajo en equipo, diferentes metodologías, etc.

Y allí estaba yo escuchando esto cuando empezó a resonar en mi cabeza: tiempo, tiempo, tiempo…

No sé si conocéis el concepto de “solución escalable” en ingeniería, se trata de que la solución que tú me das para un caso pueda servir también si en lugar de uno se dan muchos casos. Por ejemplo, a un alumno mío le falta un boli, pues yo se lo dejo. En cambio, si les falta un boli a cien alumnos… pues no puedo. Una solución escalable podría ser que cada alumno trajera dos bolis y pudiera dejarle uno a un compañero, eso vale para un alumno o para mil.

Volvemos a lo mío. Por ejemplo, control más cercano del alumno. En lugar de una redacción en inglés, le mandaremos dos y se las corregiremos lo más rápidamente posible. Si das clase a cuatro terceros y cada uno tiene unos 30 alumnos, estamos hablando de corregir 120 redacciones más. Así de simple.

Dejé un comentario en la entrada, no sé si tuvieron en cuenta esa variable, pero si el control detallado del alumno, la creación de proyectos colectivos entre docentes y su puesta en marcha, la formación, etc. se hace a costa del tiempo y la vida personal del docente, entonces no hablamos de eficiencia, hablamos de explotación oculta.

Esta explotación a veces es “elegida”, en realidad es un chantaje emocional que involucra tu preocupación por el alumno y tu propio autoconcepto como profesor vocacional. Tú sabes que si no haces ese trabajo extra el chaval y las clases van a ir mal… tú mismo.

Otras veces es impuesta, por inspección y administraciones, o por tus contratadores en la enseñanza privada y concertada. En cualquier caso, explotación laboral.

Así que me pregunto, si al final todas estas innovaciones, métodos, nuevos estilos y otras hierbas, al final son trabajar como una mula, ¿no se parece mucho esto a una empresa donde se presume de productividad cuando en realidad lo que ocurre es que los trabajadores echan dos horas más que ni se reflejan, ni se cobran?

Un conocido economista me discutía por tuiter que esas horas en una empresa generan unos gastos (suministros, material, etc.) que haría que en el fondo no subiera la productividad, pero él y otros muchos olvidan que aquí las “horas extra” se echan en una sala, en la cafetería, en tu casa usando tu electricidad, tu ordenador y tu conexión a Internet. Así que es el perfecto chollo, no sube la factura del cole un céntimo.

Una vez más:

  • Un sistema que depende de héroes o mártires para su funcionamiento normal es un mal sistema.
  • Las heroicidades locales no aseguran que el derecho que se debe proveer llegue a todo el mundo.
  • Sólo un buen diseño de sistema y su dotación asegura la provisión del derecho.
  • Los profesores podríamos estar dando muy mal ejemplo con ese comportamiento “comprometido” que no lucha por un cambio de sistema, sino que intenta tapar sus grietas, sin conseguirlo, y enseñando a las nuevas generación esa aceptación sumisa y lucha mal enfocada.

Tu hijo no es tuyo

19 marzo 2017

Viene de ti, pero no es tuyo.

No es tuyo como tu mesa o tu silla.

Tu hijo es un ciudadano de derecho.

Por eso no puedes inflarle a tortas, dejar de escolarizarlo, haberlo parido “pal campo”, o no tenerlo en condiciones sanitarias adecuadas. Porque tiene derechos más allá de cuál sea tu opinión o tus creencias sobre ellos. Es un ciudadano y el Estado tiene la obligación de protegerle. De ti, si se da el caso.

Ya supongo que no eres tan primitivo, pero quizá sí creas que tienes el derecho de educar a tu hijo según te parezca y no, no lo tienes.

Esa libertad que crees tener, ese derecho que crees tener… no existe. Te estás liando con el derecho a la educación que sí que tiene tu hijo.

¿Quiere decir que no puedo hacer a mi hijo el carnet del Atleti?

Por supuesto que sí, porque el derecho a la educación de los hijos tiene unos límites bastante amplios, pero en cambio no tienes derecho a “enseñarle” que la mujer es un ser inferior, que habría que volver a esclavizar a los negros, que los gays son demoníacos, etc.

La escolarización obligatoria y la escuela pública tienen la obligación de velar por que no se adoctrine a esos ciudadanos indefensos ante esos padres, porque no, un padre o una madre no es un ser más sabio por el hecho de ser fértil y no usar métodos anticonceptivos, ni sabe necesariamente qué cosas son mejores para sus hijos, igual que un reciente comprador de un perro no adquiere con el ticket conocimientos veterinarios.

Así que no es la escuela pública la que adoctrina, es la que vela por que no se adoctrine, es la que vela por el derecho a la educación de esos ciudadanos.

Feliz día del padre.

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No, no te puedo dejar hacer lo que quieras


No eres tú, es el sistema

14 enero 2017

Cuando empieza el curso y no te llaman para que te incorpores y los chavales se quedan sin profesor, a veces dos semanas… No eres tú, es el sistema.

Cuando tienes una intervención médica programada con tiempo y tus alumnos se quedan sin profesor porque no se te sustituye… No eres tú, es el sistema.

Cuando acompañas a alguien que está a tu cargo al médico (joven o adulto) y no suplen tu ausencia… No eres tú, es el sistema.

Cuando se da la oportunidad de que te formes en tu tiempo de trabajo en lugar de tener que usar tu tiempo libre y no se suple tu ausencia… No eres tú, es el sistema.

Cuando usas tu derecho de días de asuntos propios (incluso sin sueldo) para… vaya, asuntos propios, y no se suple tu ausencia… No eres tú, es el sistema.

Cuando el derecho de los alumnos se provee gracias a que te conviertas en un héroe o un mártir, haciendo cosas que no son tu obligación y que te cuestan dinero, tiempo, que te quitas a ti y a los tuyos… No eres tú, es el sistema.

Cuando el derecho de los alumnos queda desprovisto porque se cuenta con que la gente hará cosas que no es su obligación hacer y esa gente no las hace… No eres tú, es el sistema.

Cuando te enfermas o, directamente, te mueres (de lo harto que estás) y el derecho de tus alumnos no se provee… No eres tú, es el sistema.

Cuando los alumnos no están en tu clase porque se han ido de excursión… No eres tú, es el sistema.

Cuando tú dejas de dar una clase porque te has ido de excursión con otros alumnos… No eres tú, es el sistema.

Cuando no hay alumnos porque es el día de la tortilla, el de las “pellas”, el último antes de vacaciones, etc. No eres tú, es el sistema.

Cuando dejas de dar una clase porque ha ocurrido algo y tienes que hacer “tutoría”… No eres tú, es el sistema.

Cuando las circunstancias como: número de alumnos, alumnos disruptivos, alumnos con problemas mentales, etc. te impiden dar una clase… No eres tú, es el sistema.

Cuando las estupideces con que demasiado frecuentemente vienen los inspectores te quitan tiempo de clase o de preparación o de descanso… No eres tú, es el sistema.

Cuando currículums mal diseñados, pruebas externas mal diseñadas y otras hierbas te impiden dar clase, o darla como se debiera… No eres tú, es el sistema.

Cuando estás fuera una semana para evaluar los papeles de los profesores que concursan para traslado de destino y no se te suple… No eres tú, es el sistema.

Podría seguir…

Es curioso cómo las clases son sacrosantas en ciertas ocasiones y muy prescindibles en otras. Eso es señal de que esas clases no le importan mucho a quien haya diseñado el sistema.

La clave para ver cuál es la causa de las cosas es, cómo no, ver qué es constante en todas esas situaciones. El problema no es que tú faltes, es que no se te supla, es hacer que la provisión del derecho dependa de un individuo concreto, al que es muy fácil culpabilizar de que el sistema falle.

Intentar etiquetar cómo poco éticas o inmorales a las distintas razones por las que uno deja de dar sus clases puede ser interesante para tomar acciones legales contra ese trabajador, pero la razón por la que los alumnos dejan de recibir sus clases no tiene que ver con eso, tiene que ver con que no se te supla.

Si caemos en eso, pasamos la responsabilidad de la provisión del derecho al individuo, no al estado, y les hacemos el caldo gordo a los ignorantes y malintencionados que socavan el estado del bienestar, incluso dejándolo por debajo de los simples derechos humanos.

Los derechos ni se deben si se pueden cubrir con heroicidades individuales o con mártires. Eso sólo son parches que pueden solucionar una situación puntual, pero para luchar por que se provea el derecho de TODOS los ciudadanos, hay que luchar por un SISTEMA.


Profesor, ¿qué te funciona?

26 septiembre 2016

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Este post se publica simultáneamente en Naukas

¿Qué técnicas usas? ¿Qué te funciona? ¿Con quién?

Sabemos que un único caso con un grupo de alumnos quizá no sea generalizable y que un cuestionario pasado un día a unos chavales que no conoces quizá tampoco pruebe mucho.

Cuéntanos en los comentarios qué te funciona y cómo lo haces y quizá entre todos podamos sacar conclusiones valiosas.

Empiezo yo:

1. Si cuando un chaval hace lo que no debe tomo una medida cercana en el tiempo, proporcional, sobre algo que le importe y sin enfadarme, es más efectiva.

¿Te animas?

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