La importancia de contar lo básico

24 septiembre 2018

En nuestra sociedad hay una falta de conocimiento sobre lo más básico de la ciencia que hace que seamos más débiles, menos libres, más fáciles de manipular, menos felices.

Los que me conocéis, ya sabéis que esa es mi batalla y mi trinchera.

Os dejo mi intervención de Naukas Bilbao 18, donde veréis claro que contar ciencia fundamental puede ser, además de necesario, divertido, entendible e incluso aplicable al día a día.

Desde aquí hago de nuevo un llamamiento a los medios para que se den cuenta de que este tipo de contenidos son de mucha calidad y entretenidos, además de un servicio público.

Agradecemos mucho a eitb su diligencia con el streaming y con esta provisión de vídeos.

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Nos vemos en Naukas 2014

23 septiembre 2014

Queridos todos… este fin de semana se producirá el encuentro de un montón de gente con muchas cosas que contar, con muchas ganas de contarlas y de pasarlo bien haciéndolo.

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Por supuesto todo esto es posible por el trabajo enorme de mucha gente y el apoyo de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV.

Si no podéis estar en persona, seguidlo por streaming, no os defraudaremos.

Este que os habla, que se perdió la del año pasado, no faltará este año, haciendo cacharritos para grandes y pequeños.

El programa completo, aquí.

 


Número 3 de la Revista Naukas

10 octubre 2013

Como sabéis desde hace unos meses colaboro en Naukas… y está saliendo la revista número 3 con un montón de artículo de gente que tiene mucho que decir.

Mirad… http://naukas.com/2013/10/09/ya-esta-aqui-la-revista-naukas-3-tienes-la-tuya/


Quiero cagar en mi casa, me estreno en Naukas

25 marzo 2013

Javier Pélaez (@Irreductible) me escribió hace poco para invitarme a ser un colaborador más del conocido blog Naukas, sin duda alguna gracias a las malas artes de algún amigo que anda por ahí dentro, nuestro dios de la ciencia ficción, Sergio, que murió en la red y resucitó al tercer día.

Aquí tenéis mi primer post, Quiero cagar en mi casa, Panaderito en estado puro. Espero aportar algo más que mal olor a este proyecto… pero de momento, ahí va…

QUIERO CAGAR EN MI CASA

Comemos varias veces al día, y es asunto obligado “descomer” regularmente… y no pasa un día sin que lo intentemos.
Esto no era mayor problema cuando éramos cuatro e íbamos dejando “regalitos” repartidos por el campo, aquí y allá. Por otra parte la Naturaleza se encargaba de dar buena cuenta de aquello al grito de “si te has dejado lo mejor”. De esa forma, “gente” más o menos microscópica sacaba provecho de la materia y la energía que aún andaba “disponible” en nuestros mojoncetes.
Cuando empezamos a ser más, ya los ciclos naturales no funcionan tan rápido como para que no nos lleguen los “problemas” a las rodillas. A veces la gente opta por enterrar sus “obras”, pero no es una solución escalable. Pon a siete mil millones a cagar a diario y a guardar sus tesoros… a ver quién es el guapo que se atreve mañana a abrir un hoyo para sus cositas, lo más seguro es que esté ocupado.
En fin, que empezamos a canalizar y a reconducir los frutos de nuestros desvelos al mar primero, a depuradoras después… pero seguía habiendo un problema: Yo quiero cagar en mi casa.
Acabe donde acabe la conducción, yo necesito que empiece en un cuartito de mi casa, donde se esté calentito, haya prensa del día… bueno, ya sabéis.
El olor que suba del tubito aquel os lo podéis imaginar, y no arreglamos nada poniendo una tapa por buena que sea, para hacer una nueva “aportación” tenemos que destapar… y ahí tienes de nuevo el delicioso aroma.
Bien, ¿qué necesitamos para cagar a gusto?
Un tapón con las siguientes características: hermético, que esté limpio y que nunca se destape.
La curiosa y sencilla solución es el sifón, un simple tubo con una curva.
Veámoslo.
Debido a la gravedad la curva del tubo queda llena de agua, y la gravedad está ya pagada, y no dejará de funcionar por problemas de suministros o similar…
El tapón de agua ni tiene “agujeros” o poros, ni deja huecos al pegarse a la pared del tubo, de forma que el olor no puede subir por ahí.
Cada vez que descargamos la cisterna el tapón de agua, ahora sucio, se renueva por otro limpio sin que en ese proceso se destape el tubo, el olor sigue sin poder pasar.
Si miras bajo tu fregadero o el lavabo encontrarás sifones, de distintos modelos probablemente, que también te mantienen apartado de los olores que producen la descomposición de la materia orgánica que por allí dejamos ir.
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sifon4.png
Finalmente en el suelo de tu baño probablemente haya una tapa metálica que esconde otro sifón en el que desembocan los desagües de tu lavabo, bidet, bañera, ducha… todos, menos el váter que ya tiene lo suyo…
Resulta curioso cómo una solución tan sencilla, que no consume energía, que no necesita procedimientos de operación o mantenimiento complejas, sea en realidad una solución muy robusta y que resuelve perfectamente el problema que teníamos.
Enseñamos a nuestros chavales que el objetivo de la Tecnología es “resolver problemas”, por lo tanto la mejor solución será aquella que resuelva el problema de forma más eficiente, barata y sencilla.
Si estáis interesados en la historia del inodoro, aquí encontraréis un detallado artículo

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