Tu vida no es tuya

8 octubre 2019

Niños jugando AMPE

Fuente: Wikipedia

Si alguno pasa el filtro de tan desagradable título, le invito a que me acompañe en unas, tampoco demasiado lisonjeras, reflexiones.

“Yo no pedí nacer” se dice a veces en broma y a veces entre lágrimas, siendo algo muy cierto en ambos casos. Incluso aquellos que creen en realidades trascendentes convendrán conmigo en que la ausencia del recuerdo de esa decisión hace que, en la práctica, el sentimiento sea similar al de los demás.

En nuestra especie los recién nacidos vienen al mundo desvalidos, incapaces de sobrevivir durante un largo periodo de tiempo sin el cuidado de los padres y de la tribu. Como era ayer, es hoy.

El cuidado sanitario, la alimentación y el cobijo no son un “regalo” que se hace al recién nacido, es una OBLIGACIÓN de los padres y de la tribu, como se refleja en los Derechos (sí, con mayúscula) reconocidos internacionalmente y en la legislación particular de cualquier país mínimamente civilizado.

Tu vida, pequeñín, no es tuya, es NUESTRA, la obligación de protegerla y hacerla florecer con la educación, el respeto a la infancia, es DE TODOS. Insisto, no de los padres, DE LA SOCIEDAD y, por eso, pagamos con los impuestos de todos la provisión de los derechos de ese ciudadano que es el niño.

Hasta ahora seguro que me lees asintiendo y preguntándote dónde está la amargura prometida, inflamado en el orgullo por los Derechos de los niños y niñas… Claro, siempre es cómodo el punto de vista de los derechos, pongámonos ahora en el de los DEBERES.

Movamos nuestra posición, ahora ya no somos niños, somos adultos que pertenecemos a esa tribu. Vaya, pues resulta que ahora mi vida no es sólo mía… porque el Panadero este, dice que le debo noséqué hostias a una panda de mocosos que anda por ahí. Cagüentó.

Queridos míos, vivimos en una manada, en una tribu, en una sociedad… juntos, vaya. Eso nos colma de derechos y obligaciones, piensa en unos y otros como un regalo o una carga, pero no olvides que unas veces serás proveedor y otras, usuario, y que sin los que proveen es imposible su existencia. Ambos aspectos están indisolublemente ligados.

Sé que jode sobremanera que alguien cuestione que yo haga “lo que me dé la gana”, pero es que la vida en sociedad matiza, limita y condiciona (si lo piensas en negativo), pero a la vez, crea posibilidades, tiempo y seguridad para que el margen de lo que te puede “dar la gana” sea más amplio.

A esto se le añaden nuestros “contratos voluntarios”. Aquello de “mi vida es mía y de quien yo quiera”. ¿Te has emparejado? ¿Has llegado a acuerdos, límites en vuestra relación? ¿Has tenido un hijo? ¿Tienes amigos y (placenteras) “obligaciones” derivadas de esa amistad, como la compañía mutua? ¿No son todos esos “contratos de cariño” a los que ELEGIMOS “atarnos” ? ¿Y no los hemos elegido porque sentimos que hacen nuestra vida mejor? Ya apuntaba este tema en Papá, has matado a mi padre.

Por supuesto, nadie puede impedirte “romper” todos tus contratos, incluso dejando “deudas” aquí y allá, y largarte a una isla desierta o a la puta jungla, pero… mucho ojo… puede que allí te veas en los debates de los que huías aquí, discutiendo de política alimentaria con un león (en tu nuevo papel de comida) o sobre soluciones habitacionales con un oso en la cueva donde ibas a dormir. Quizá tengas mejor suerte con ellos que con nosotros.


De puristas y sectores críticos… de pactos con el diablo.

5 octubre 2019

El diablo visita a Fausto

Fuente: Wikipedia

Interesantísimos especímenes, que viven en peligrosas regiones. Veamos.

En las administraciones, hay una complicada zona intermedia, donde no eres ni un funcionario de carrera, ni el ministro, donde desempeñas un puesto (más bien) técnico, pero por un nombramiento directo y con derivadas políticas.

Hace poco me llegó un artículo argumentando que nunca debía uno sumarse a este tipo de puestos, ya que el daño que harán esas administraciones al sistema, en general, nunca será compensado por la cuota de bien que uno podría hacer desde esos puestos, de forma que el único comportamiento éticamente correcto era la oposición frontal. Muy claro, yo mismo podría haber firmado eso… salvo por el purismo que trasciende.

La vida mancha, queridos.

El discurso purista es perfecto en el papel, pero también hay que actuar y (casi) todas las acciones en el mundo real tienen, como mínimo, bordes grises.

Sería para mí muy fácil sumarme al purismo, soy funcionario y divulgador científico, es complicado ser más blanco que eso. Pero, ¿son todo el resto de actividades, que la sociedad NECESITA, así de puras? La verdad es que no, y son necesarias, imprescindibles. ¿Cómo trabajar en el sector bancario, por ejemplo, sin tocar zonas grises? ¿Cerramos todos los bancos? ¿Cualquiera que trabaje en uno es un ser poco ético?

Para quien no lo vea claro aún, os confieso que ni siquiera mi actividad es tan blanca. ¿Qué anuncios ponen en el intermedio del programa en el que me han entrevistado? ¿Qué anunciantes están PAGANDO mi entrevista? ¿A quién estoy, por lo tanto, PROMOCIONANDO?

Ni siquiera como profesor, ¿para qué administración trabajo?¿Quién se apuntará mi buena práctica docente para ser elegido de nuevo? ¿Qué leyes estoy apuntalando o, directamente, IMPLEMENTANDO? ¿El segregador bilingüismo, por ejemplo? ¿Estoy parando y plantándome ante la destrucción del servicio público de calidad?

Entonces, Panadero nuestro, ¿dices que “pactar con el diablo” no presenta ningún problema ético? En absoluto, como el resto de actos, también “mancha”.

Aquí es donde entran “los críticos”, “los independientes”. Hace ya tiempo os decía que, en mi opinión, tienen “fecha de caducidad”. Os resumo el post: si después de mucho tiempo, tus posturas críticas no alcanzan nunca a mover las decisiones de la dirección, no eres crítico, tú vives de una organización que actúa en un sentido y ellos se blanquean con tu discurso.

Los críticos juegan “de pillo a pillo”.

El independiente “se la quiere jugar” al grande colándole medidas que parecen alejadas de sus intereses o sus intenciones, mientras el grande intenta mejorar su imagen con estos independientes, aunque no pretenda dejarse influir por su discurso.

“Pactar con el diablo” siempre será un acto con derivadas éticas problemáticas, una decisión personal pero que afecta a muchos. Por eso tus conciudadanos tienen todo el derecho a opinar, incluso a pedir cuentas de actos que le repercuten.

Cuáles de esos “diablos” no son tan malos como para negarnos a cualquier acuerdo será algo que tendrá que evaluar cada uno, y eso hacemos todos en nuestras vidas más o menos grises.

Lo que sí creo que puede exigirnos nuestra sociedad es la VIGILANCIA CONSTANTE.

En ese juego de pillo a pillo, en esa decisión de justificar (grandes) fines por (no demasiado terribles) medios, la clave del éxito es ganar el juego en lugar de ser un mero instrumento de imagen.

Por lo tanto, VIGILANCIA, CONSTANTE, SIEMPRE. Preguntémonos cada poco: ¿Estamos consiguiendo realmente algo? Si la respuesta es no, entonces, en mi opinión, ya no cabe más decisión ética que reconocer que has sido más pillos que nosotros y abandonar. Todos erramos, otra consecuencia de vivir.

Termino deseando mucha suerte a todos.

  • A los que, en su purismo, se quedaron en la trinchera. Ojalá consigan derribar realmente a ese oponente, antes de que nos coman vivos.
  • A los que se mancharon en aras de un bien mejor, sean mansos como corderos y astutos como serpientes.

Pero, sobre todo, mucha suerte para NOSOTROS. En esos juegos, lo que se apuesta es nuestro pan y nuestra sangre.


¿Para qué divulgamos?

16 noviembre 2017

Voy a aportar mi granito de arena a un debate que tenemos entre tuits y posts unos compañeros divulgadores.

Todo empieza con un tuit de un gran divulgador. Daniel Marín, del blog Eureka

A lo que responde mucha gente y hace un post el velocísimo Francis Villatoro

Francis concluye que él divulga principalmente para aprender, idea muy secundada y celebrada. Yo creo que confundimos términos. Escribiré unas ideas a ver si me explico.

Escribir vs. Publicar

  1. Una cosa es escribir y otra PUBLICAR.
  2. Cada uno escribe para lo que quiera: Para recordar, para organizar, para “sacárselo de dentro” y meterlo en un cajón…
  3. Pero publicamos para hacer público, para que sea visto por otros.

Objetivos

  1. Cuando nos preguntamos si estamos llegando al gran público, preguntémonos primero: ¿Estábamos escribiendo para el gran público? ¿Estábamos popularizando o era divulgación para “conocedores”, profesores, aficionados informados, expertos? Si no era nuestro objetivo, no hay por qué lamentarse.

Responsabilidad individual y resultado

  1. El resultado de las cosas no es consecuencia directa de lo que hago con mi parte.
  2. El resultado no es mi responsabilidad, lo que haga con mi parte sí.
  3. Si mi intención es llegar al gran público y sólo llego en parte, es un acto fallido… en parte.
  4. Puede que no sea mi responsabilidad, que mi parte estuviera hecha de una manera digna.
  5. Puedo querer buscar otra manera, sin que necesariamente estuviera mal pensado mi último intento, pero es que sólo puedo actuar sobre mi parte.

El gran público

  1. La divulgación al gran público, la popularización, busca llegar a extender la cultura a la mayor parte de gente posible, y la consideraremos más exitosa cuanta más cultura provea y a más gente llegue.
  2. La calidad de la divulgación para el gran público no sólo tiene que ver con la sofisticación de lo que se enseñe, sino con que sea rigurosa, cercana, entendible… y luego ojalá llegue a mucha gente.
  3. Así que, en popularización, por muy encomiables que sean nuestros esfuerzos y aunque la responsabilidad de un corto alcance no haya sido nuestra (visibilidad, medios, oportunidad, etc.) es PEOR cuando llegamos a menos que cuando llegamos a más, con el resto de variables constantes.

No tengamos miedo a las palabras. Pues claro que nos jode trabajar como mulas, en tiempo libre, sin remuneración, esforzarnos muchísimo, hacer más de lo que nos corresponde y que no funcione tanto como querríamos o debería. Jode y mucho y es un fracaso parcial.

El futuro.

  1. Yo no puedo decidir por el mundo, sólo por mi parte.
  2. ¿Vuelvo a intentarlo? ¿Sigo en la brecha? ¿Cada “vida” salvada vale un universo? En mis manos está hacer esa elección.
  3. Nada me asegura el éxito o fracaso, total o parcial.

Creo que el análisis de las cosas debe ser objetivo, aunque nada me impide después tomar una acción optimista, apostar por un resultado poco probable, si ese es mi deseo.

Así que, aunque cada vez creo menos en la posibilidad de comunicación real entre las personas, no deseo dejar de intentarlo. Ese es mi ámbito de decisión, y esa es mi decisión. Como decía, puedo elegir mis actos, no los resultados.

Sólo puedo terminar mandando un abrazo a Daniel, a Francis, y a todos los que conozco (y a los que me falta por conocer) que divulgando luchan por hacer una sociedad más libre y más feliz. Es una labor sagrada y es un honor compartir esta trinchera con vosotros, termine como termine cada batalla, lo que nos une es la decisión de luchar esta guerra en este bando.


No, no te puedo dejar hacer lo que quieras

26 febrero 2017

Este es un post sobre argumentación y falacias. No me pronuncio ni contestaré comentarios sobre los aspectos particulares de unas ideas u otras.

“Que cada uno haga lo quiera”

“No vayas si no te gusta”

“A quién le importa lo que yo haga”

Pues, puede que a mí.

En estas afirmaciones se esconde una falsa igualdad entre estas dos afirmaciones.

1. Esta decisión es mía (porque es personal o porque mi función o cargo me capacita)

2. Sólo me afecta a mí

La segunda proposición tiene una derivada que es: “Y por lo tanto, nadie puede/debe decirme nada”.

Hay dos circunstancias muy frecuentes en las que podremos entender que esto no es así:

a) Tu actuación afecta a un tercero al que el que critica pretende defender

b) Tu actuación afecta indirectamente pero puede que de manera grave al que te critica.

Por la primera circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: la oposición al aborto, al maltrato animal, al machismo, a los toros, al vegetarianismo, al animalismo, etc. (Para los escandalizados por lo que he puesto seguido, recuerdo una vez más que hablo de aspectos formales).

Por la segunda circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: el control de emisiones contaminantes, horarios restrictivos, consumo de energía de un tipo u otro, reparto de fondos públicos (que se detraen de otros asuntos), apoyos o faltas de apoyo a movilizaciones o huelgas… y un interminable etcétera.

Quien me pide silencio para respetar su postura, en realidad me pide que deje de defender mis propios derechos o los de un tercero al que percibo amenazado, y eso no es un argumento válido. Discutamos sobre lo errado de los argumentos o ideas.

Tuya es la decisión, tómala en la dirección que quieras o por omisión.

Mío es el derecho también de defensa propia de mis derechos o de los de un tercero.


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 08/02/2017

8 febrero 2017

Hoy hablamos del espeluznante experimento de Milgram… sobre todo por las conclusiones.

lo-mejor-que-te-puede-pasar

Aquí podéis ampliar información en este post de Francis

Os dejo también con dos post muy relacionados

Tú ordenas y yo obedezco… o no

Lo que mas atormenta a un hombre es lo que no le ordenan hacer


Tú ordenas y yo obedezco, ¿o no?

10 octubre 2014

Hay un espacio entre la orden y la obediencia.

Es un espacio muy pequeño, que nos cuesta ver y que se esfuerzan en que no veamos… pero existe.

Pasamos por allí corriendo, con los ojos cerrados, tapándonos los oídos… pero tenemos que pasar obligatoriamente por allí.

Esa tierra tan menoscabada, tan ignorada, tan negada a veces por nosotros mismos se llama Responsabilidad Individual.

Cuando te dan una directriz, una orden, te dicen que cumplas una ley, el universo entero se calla esperando tu respuesta.

Y es entonces cuando dices “De acuerdo”, cuando haces tuya esa decisión, cuando asumes eso que te hayan dicho y cuando te conviertes en responsable de su aplicación. Sí, responsable. Sí, tú. Sí, te jodes.

Por supuesto que sé que hay influencias, sugestiones, presiones, amenazas, sobornos, contrapartidas y demás.

Y, sí, por supuesto que sé que a veces hay una pistola apuntando a tu cabeza.

Pero lo de la pistola no pasa tantas veces, ¿verdad? ¿Es siempre a vida o muerte? ¿El pan de tus hijos?

De hecho no son muchas ocasiones en las que apretamos a quien nos ordena y le pedimos que muestre sus cartas, que nos diga qué pasará si no hacemos aquello. Que nos concrete ese miedo abstracto que tenemos a las consecuencias de la desobediencia. Podría ocurrir que defender nuestras convicciones morales tuviera un coste más que asumible.

El mensaje de este post es muy sencillo: “Te jodes”.

Sí. Te jodes. Alguien te ha hecho una pregunta y no puedes evitar responder. Incluso no responder es una respuesta. Igual te parece una putada, pero es lo que hay. Ahora la pelota está en tu campo y eres responsable de tu decisión y de tus actos. Te guste o no.

Así que no vamos a negar ese espacio, de hecho voy a ensancharlo lo más posible, para mí y para aquellos con los que me encuentre. Ya que me tengo que comer con patatas las consecuencias de mis acciones y mis decisiones, por lo menos voy a tomarlas yo, por lo tanto se acabaron “es que me dijeron que tenía que”, “es que la normativa dice que”, “es que mi jefe dice que”.

Resumiendo:

Vive como quieras y paga el precio.

Y esto no es una elección, es la consecuencia de vivir, dejemos de negarlo y de aceptar que nos lo nieguen.

De hecho, hace tiempo escribí otra entrada con ese título, por si os interesa.

 

 

 

 


Un día “el Sistema” llamará a tu puerta y te preguntará…

11 diciembre 2011

Aprovechando que están poniendo la excepcional película de Clint Eastwood Gran Torino en Telemadrid, os enlazo un post de hace un año.

Vivimos tiempos de miedos, amenazas, autocensura… donde eludimos la responsabilidad individual de nuestros actos por las presiones expresas o tácitas. Hace unos días me decía una profesora: “no me hagas sentir responsable…” Malas noticias: somos responsables.

Un día “el Sistema” llamará a tu puerta y te preguntará:

¿Quieres llevarte eso, nadie te ve?

¿Quieres fabricar armas, tú que estás en paro?…

¿Quieres convertirte en una rueda del sistema?

Es cómodo, es sencillo, sacas partido… ¿quieres?… Sí, te hablo a TI.

Aquí os dejo el post, y un recuerdo para mi padre que me enseñó, entre otras cosas valiosas, honradez e integridad.

Lo que más atormenta a un hombre es lo que no le ordenan hacer


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