No, no te puedo dejar hacer lo que quieras

26 febrero 2017

Este es un post sobre argumentación y falacias. No me pronuncio ni contestaré comentarios sobre los aspectos particulares de unas ideas u otras.

“Que cada uno haga lo quiera”

“No vayas si no te gusta”

“A quién le importa lo que yo haga”

Pues, puede que a mí.

En estas afirmaciones se esconde una falsa igualdad entre estas dos afirmaciones.

1. Esta decisión es mía (porque es personal o porque mi función o cargo me capacita)

2. Sólo me afecta a mí

La segunda proposición tiene una derivada que es: “Y por lo tanto, nadie puede/debe decirme nada”.

Hay dos circunstancias muy frecuentes en las que podremos entender que esto no es así:

a) Tu actuación afecta a un tercero al que el que critica pretende defender

b) Tu actuación afecta indirectamente pero puede que de manera grave al que te critica.

Por la primera circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: la oposición al aborto, al maltrato animal, al machismo, a los toros, al vegetarianismo, al animalismo, etc. (Para los escandalizados por lo que he puesto seguido, recuerdo una vez más que hablo de aspectos formales).

Por la segunda circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: el control de emisiones contaminantes, horarios restrictivos, consumo de energía de un tipo u otro, reparto de fondos públicos (que se detraen de otros asuntos), apoyos o faltas de apoyo a movilizaciones o huelgas… y un interminable etcétera.

Quien me pide silencio para respetar su postura, en realidad me pide que deje de defender mis propios derechos o los de un tercero al que percibo amenazado, y eso no es un argumento válido. Discutamos sobre lo errado de los argumentos o ideas.

Tuya es la decisión, tómala en la dirección que quieras o por omisión.

Mío es el derecho también de defensa propia de mis derechos o de los de un tercero.

Anuncios

Lo Mejor Que Te Puede Pasar 08/02/2017

8 febrero 2017

Hoy hablamos del espeluznante experimento de Milgram… sobre todo por las conclusiones.

lo-mejor-que-te-puede-pasar

Aquí podéis ampliar información en este post de Francis

Os dejo también con dos post muy relacionados

Tú ordenas y yo obedezco… o no

Lo que mas atormenta a un hombre es lo que no le ordenan hacer


Tú ordenas y yo obedezco, ¿o no?

10 octubre 2014

Hay un espacio entre la orden y la obediencia.

Es un espacio muy pequeño, que nos cuesta ver y que se esfuerzan en que no veamos… pero existe.

Pasamos por allí corriendo, con los ojos cerrados, tapándonos los oídos… pero tenemos que pasar obligatoriamente por allí.

Esa tierra tan menoscabada, tan ignorada, tan negada a veces por nosotros mismos se llama Responsabilidad Individual.

Cuando te dan una directriz, una orden, te dicen que cumplas una ley, el universo entero se calla esperando tu respuesta.

Y es entonces cuando dices “De acuerdo”, cuando haces tuya esa decisión, cuando asumes eso que te hayan dicho y cuando te conviertes en responsable de su aplicación. Sí, responsable. Sí, tú. Sí, te jodes.

Por supuesto que sé que hay influencias, sugestiones, presiones, amenazas, sobornos, contrapartidas y demás.

Y, sí, por supuesto que sé que a veces hay una pistola apuntando a tu cabeza.

Pero lo de la pistola no pasa tantas veces, ¿verdad? ¿Es siempre a vida o muerte? ¿El pan de tus hijos?

De hecho no son muchas ocasiones en las que apretamos a quien nos ordena y le pedimos que muestre sus cartas, que nos diga qué pasará si no hacemos aquello. Que nos concrete ese miedo abstracto que tenemos a las consecuencias de la desobediencia. Podría ocurrir que defender nuestras convicciones morales tuviera un coste más que asumible.

El mensaje de este post es muy sencillo: “Te jodes”.

Sí. Te jodes. Alguien te ha hecho una pregunta y no puedes evitar responder. Incluso no responder es una respuesta. Igual te parece una putada, pero es lo que hay. Ahora la pelota está en tu campo y eres responsable de tu decisión y de tus actos. Te guste o no.

Así que no vamos a negar ese espacio, de hecho voy a ensancharlo lo más posible, para mí y para aquellos con los que me encuentre. Ya que me tengo que comer con patatas las consecuencias de mis acciones y mis decisiones, por lo menos voy a tomarlas yo, por lo tanto se acabaron “es que me dijeron que tenía que”, “es que la normativa dice que”, “es que mi jefe dice que”.

Resumiendo:

Vive como quieras y paga el precio.

Y esto no es una elección, es la consecuencia de vivir, dejemos de negarlo y de aceptar que nos lo nieguen.

De hecho, hace tiempo escribí otra entrada con ese título, por si os interesa.

 

 

 

 


Un día “el Sistema” llamará a tu puerta y te preguntará…

11 diciembre 2011

Aprovechando que están poniendo la excepcional película de Clint Eastwood Gran Torino en Telemadrid, os enlazo un post de hace un año.

Vivimos tiempos de miedos, amenazas, autocensura… donde eludimos la responsabilidad individual de nuestros actos por las presiones expresas o tácitas. Hace unos días me decía una profesora: “no me hagas sentir responsable…” Malas noticias: somos responsables.

Un día “el Sistema” llamará a tu puerta y te preguntará:

¿Quieres llevarte eso, nadie te ve?

¿Quieres fabricar armas, tú que estás en paro?…

¿Quieres convertirte en una rueda del sistema?

Es cómodo, es sencillo, sacas partido… ¿quieres?… Sí, te hablo a TI.

Aquí os dejo el post, y un recuerdo para mi padre que me enseñó, entre otras cosas valiosas, honradez e integridad.

Lo que más atormenta a un hombre es lo que no le ordenan hacer


La responsabilidad individual… una vez más.

10 junio 2011

Aprovechando el estupendo impulso renovador que parece emerger en todo el planeta, con todos sus defectos… y sus refrescantes virtudes, surge un tema que creo muy importante (saludos a Gema): la responsabilidad individual.

Nos parece muy mal cuando oímos cosas como:

1. “Unos jóvenes que habían bebido han tenido un accidente.”

2. “Un fábrica de armas envía munición a África”

3. “Un tipo se ha quedado con dinero que no es suyo”

Pero resulta que un día la Vida te pregunta directamente a la cara.

1. Es muy tarde y tienes que volver a casa: ¿Eres un coñazo y te vas en autobús, o te lleva en un plis plas un colega que está torrijilla?

2. Estás en el paro y te surge una oferta de trabajo en una fábrica de armas, ¿sigues en el paro o te pones a currar?

3. Te acaban de dar mal la vuelta (a tu favor) y te das cuenta, ¿lo devuelves?

Los que vimos el cambio al euro, recordamos cómo mientras en la tele las carísimas campañas institucionales son enseñaban a redondear el céntimo, muchos tenderos, autónomos, empresarios y personas de a pie, aplicaban su propio redondeo, incrementando un 60% al pasar de 100 pesetas a un euro.

Aquí lo podéis ver en la foto que me manda Armando (Gracias compi)

Creo que este sistema maligno del que nos quejamos se construye con nuestras pequeñas y miserables aportaciones. Si fuera solamente por la acción de los supermalos del planeta, no les permitiríamos hacerlo. ¿Es esto quizá lo que está empezando? Ojalá.

Mientras tanto, apoyaremos esta lucha desde la educación, ayudando a expandir mentes y corazones.

Ánimo, puede que quede mucho, pero ya queda menos.


A %d blogueros les gusta esto: