Experimento: ¿Hierro en los cereales? Tomemos un imán…

13 noviembre 2019

El hierro es hierro… pues ¡saquémoslo con un imán!

Un experimento más de mi libro: Experimentos para entender el mundo


Experimento: Girando en una silla

6 noviembre 2019

Un divertido experimento casero para empezar a introducir de manera sencilla el concepto de momento de inercia y cómo la distribución de masa influye en cómo giramos.


Experimento. Efecto Coanda. ¿Por qué vuelan los aviones?

25 octubre 2019

No es fácil explicar por qué vuelan los aviones y con frecuencia se cometen errores e imprecisiones (este que os habla incluido).

Una de las mejores formas de acercarse, en mi opinión, es el efecto Coanda.

Aquí tenéis vídeo explicándolo con esos cacharrismos que tanto nos gustan.


Cacharrismos 2. ¿Por qué el cielo es azul?

14 octubre 2019

Seguimos con la publicación de experimentos, aquí va el segundo!

Este funciona estupendamente para resolver esa pregunta que todos nos hacemos… pero que sólo llegamos a saber la respuesta en Óptica en tercero, jeje.


CACHARRISMOS 1. Huevos, inercia y rozamiento.

10 octubre 2019

Vamos a empezar a colgar experimentos en nuestro canal de YouTube, comenzaremos con algunos extraídos del libro Experimentos para entender el mundo y… de vosotros depende hasta dónde lleguemos 😉

Con un par de huevos podemos hablar de sólidos rígidos, líquidos viscosos, inercia y rozamiento…


Exámenes: ¿Problemas tipo o problemas de idea feliz?

10 junio 2019

Fuente: Wikipedia

Si le preguntas a los alumnos se decantarán claramente por el primer tipo, pero más allá de sus gustos o intereses, discutamos qué opciones son pedagógicamente más interesantes, como profesores y como científicos.

Reconozco la falsa dicotomía del título ya que. en realidad, todos los profesionales estaremos de acuerdo en que lo ideal es un problema que pueda resolverse con los conocimientos que deben demostrar, pero que no resulte tan sencillo como para ser un ejemplo común que puedan haber memorizado sin mayor comprensión.

¿Dejamos aquí el post? Nada de eso.

Como en tantas ocasiones, es muy fácil escribir una solución que sea casi tautológica o autorreferente, de forma que sea innegable, pero a la vez no dé ninguna pista de como podría concretarse.

¿Cuál es ese ejercicio magnífico en el que tienen que usar de manera comprensiva los conocimientos que les enseñamos, pero que ni es el mismo problema del libro con los datos cambiados, ni algo que no pueda resolverse sin darse cuenta de un detalle especial que ni siquiera tiene que ver directamente con lo que les enseñamos?

Mi tesis es que… no existe. Nuestros esfuerzos por salir de los problemas tipo suelen acabar en problemas de idea feliz.

Puede ser que esto sea mucho más cierto en los niveles menos sofisticados de la educación, aunque por esto me refiera incluso a los primeros cursos universitarios.

Pero esto a mí no me preocupa. Me gustan los problemas tipo… porque me gusta la ciencia.

Me explicaré. Me gustan las regularidades que encontramos en la naturaleza, me gustan los patrones, me gustan las fórmulas, me gusta que los que nos precedieron se dieran cuenta de que de aquella manera se podía resolver un problema o muchos.

Me gustan los sistemas, los protocolos. Acercarme a un problema y saber que puedo aplicar ciertas “técnicas” y resolverlo, de una manera sistemática.

Algo distinto es “adornar” los problemas, por ejemplo, casi todos los profesores que hemos enseñado física hemos puesto ese problema de caída de objetos en los que se calcula desde qué piso se tiró el tiesto que mató a la víctima de un asesinato o cosas parecidas, pero hay unas fórmulas, hay unas maneras de plantear el problema, hay unas condiciones para la altura máxima, para el tiempo de vuelo.

Lo mágico de las regularidades matemáticas de la naturaleza es que, con este sistema, podemos resolver “cualquier” problema.

Recordemos de nuevo que en los primeros niveles de conocimiento estamos enseñando las técnicas básicas y que es justo eso de lo que tenemos que examinar a nuestros estudiantes. ¿Sabe resolver una integral racional? ¿Sabe calcular el alcance máximo de un tiro parabólico? ¿Sabe diagonalizar una matriz?

Creo que parte del problema es que entender algo y tener la habilidad de hacerlo de una manera eficiente son dos cosas que pueden no estar relacionadas, necesariamente.

Por ejemplo, es necesario conocer las tablas de multiplicar y ser capaz de hacer esa operación de una forma rápida y eficiente, más allá de que sea una suma de sumandos iguales. Se puede tener una profunda comprensión de la definición y tardar una barbaridad en resolverlo, haciendo la suma de los sumandos iguales, o haber olvidado eso pero ser capaz de aplicar el algoritmo, dando un resultado fiable en segundos.

Ningún profesor busca activamente la incomprensión de sus alumnos (salvo algún sádico esporádico), otra cosa es que consigamos que lo comprendan, o que los alumnos pongan el esfuerzo o el interés necesario.

Intentar que se comprenda lo que explicamos y que se sea eficiente en resolver los problemas (dos cosas diferentes, insisto) es justo lo que tenemos que hacer en las clases.

Preguntar los usos más básicos de un conocimiento incipiente es justo lo que tenemos que hacer en un examen.

Buscar que no nos cuelen una resolución tipo sin entender nada, también es nuestra obligación, pero caer en generar exámenes de una gran dificultad para evitarlo, creo que es un error.

Recordemos que estos problemas no son un divertido desafío que has elegido y en el que piensas relajadamente una tarde lluviosa, es una situación de estrés en la que te juegas el aprobado.

Así que, en mi opinión (espero las vuestras), nuestros ejercicios deberían ser abordables usando las técnicas que enseñamos y en el tiempo del que se dispone… lo que nos lleva a algo muy parecido a “problemas tipo”.


¿Qué “fuerza” lleva el fuego de los dragones de Daenerys?

14 mayo 2019

Fuente: Giphy

Algo que resulta molesto en la ficción es la variabilidad de la fuerza, resistencia o poderes de los distintos personajes de un momento a otro de la trama. Quien aguantaba bombazos, resulta ser derribado por un puñetazo… Ni siquiera se respeta una cierta “relación” de orden, quiero decir, que si Pepito es más fuerte que Juanito al principio de la obra, no hay problema en que pase a tener una diferencia muy apreciable en sentido contrario poco después, y juego de Tronos no se escapa de esto.

Como público no puedo dejar de pensar que es un fallo, una manera fácil de hacer parecer alguien invencible y terrible durante un rato, para luego poder acabar con él, convenientemente. Agradecería mucho más que fuera lo ingenioso de la trama lo que produjera las situaciones insuperables o la victoria de quien sigue siendo más débil.

En mi entorno esto no es algo que moleste sólo a tikismikis demasiado ocupados de detalles, sino que es bastante general.

Además de esto, a mí se me unen mis pegas como físico… pero no me culpéis, es que se incumplen las más básicas leyes físicas. Y de esto es de lo que os quería hablar.

La pega de hoy también aparecía en una de las últimas de StarWars, y escribí un post sobre ello.

Se trata de la Conservación del momento y la tercera ley de Newton (acción y reacción).

El fuego de esos dragones se comporta como si tuviera una masa muy variable. Lo veremos, pero empecemos por el principio, la conservación del momento lineal.

Cuando hablamos de cómo se mueven las cosas, la velocidad es una cantidad interesante, pero insuficiente para muchos propósitos. Os pondré un ejemplo.

Una pelota a 50 km/h y un camión a 50 km/h.

Se mueven a la vez, pero hay una diferencia obvia. Esa pelota puede cogerse sin problema con una mano mientras que… no lo intentes con el camión.

En física resulta mucho más importante una magnitud que se llama momento lineal (o cantidad de movimiento) y que se define por el producto de la masa por la velocidad. Más allá de que resulte más intuitiva para ilustrar, precisamente la “cantidad de movimiento” que “tiene” un objeto, es muy relevante y aparece en multitud de ecuaciones. De esta forma un objeto de 2 kg a 10 km/h tiene el mismo momento lineal que uno de 1kg a 20 km/h.

Pues resulta que la cantidad total de momento que hay en un choque o cuando algo explota es constante, si no operan fuerzas externas. Algo que no detallaré, pero que es consecuencia de la segunda ley de Newton.

Esto quiere decir que si dos bolas van a chocar y sumo el producto de sus masas por sus velocidades antes y después del choque, darán la misma cantidad. O que si algo explota, o pierde una parte, el momento que se “lleva” un trozo en una dirección, debe ser compensado por el momento que se “lleva” el otro trozo en la otra dirección.

Es lo que pasa cuando disparamos una bala. La bala es poco masiva pero va muy rápido, eso hace que el arma deba moverse en sentido contrario con una velocidad tantas veces menor, cuanto más pese.

Por esto mismo cuando nos chocamos con alguien mucho más grande (pesado!) que nosotros, solemos salir despedidos con mucha más velocidad que la otra persona.

Teniendo claro esto, me pregunto, ¿qué momento tiene el fuego que lanzan los dragones?

En algunas ocasiones, parece sólo una llama “gaseosa” como la que pueda desprenderse de un mechero de gas, pero en otras, diríase que es un chorro de líquido inflamable, como el que produce un lanzallamas y con una “masa” aparente muy variable.

Si ese “fuego” es capaz de tirar una muralla de piedra o derribar una torre, ¿hasta dónde debería mandar a una persona cuando las han ejecutado… y se han quedado en el mismo sitio?

Y, ¿qué pasa con el “retroceso”? Si realmente ese fuego sale con un momento lineal suficiente para romper una muralla, el dragón debería salir con el mismo momento hacia atrás. Con una fracción de la velocidad correspondiente a cuántas veces tiene el dragón más masa que la llamarada que está echando. Y fijaos que lo hace desde el aire, que no puede “sujetarse” en el suelo para parar el retroceso. Sería el equivalente a disparar un arma subido a un monopatín.

Y, aún una pregunta más… si durante una batalla “dispara” muchos “chorros de fuego masivo”, ¿dónde está toda esa masa en el dragón?

Dedicamos esta entrada a Carlos Lobato, que es nuestro maestro de dragones y os recomendamos este fantástico post que escribió sobre los dragones que SÍ que existen.


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