La llegada. Si no la has visto, no lo leas.

26 noviembre 2016

Os hablo de The Arrival (La llegada). Si aún no la has visto, aquí tienes el trailer, míralo, vete a ver la peli, y luego vuelves por aquí.

ALERTA SPOILER

Empecemos diciendo que la he visto hace menos de doce horas y que según va pasando el tiempo se me va quedando mejor regusto. Muy recomendable, más emocionante e inspiradora según va avanzando. No os la perdáis.

Vamos a aprovecharla para tratar algunos temas científicos y echamos el ratejo.

0. Los Simpsons vuelven a predecir el futuro.

Son Khan y Kodos, por Dios.

1. ¿Están súper avanzados y tengo que aprender yo su idioma?

Ir de visita por el espacio implica tener una tecnología que desde donde estamos se nos antoja casi mágica, ya sabéis, tercera ley de Clarke.

Hay un intento de comunicación en el propio idioma por ambas partes, pero parece que el curro lo tienen que hacer los pobres protagonistas, joé, ¿no tenéis un cursillo?

Aunque la parte de análisis se nos hurta, no sirve a la historia (no me quejo), sí que una mente perturbada inquisitiva, se pregunta cosas.

Sus elementos gráficos de comunicación son circunferencias con distintas estructuras, bastante complejas, eso nos dificulta pero nos permite más posibilidades. Por ejemplo si hago un anillo con una protuberancia puedo codificar dos símbolos, con protuberancia o sin ella. Si tengo dos, cuatro (sin-sin, sin-con, con-sin-, con-con), con tres ocho, etc. Si las estructuras som complejas, las combinaciones son tan numerosas como se desee. Me ha venido a la memoria esta charla de Guillermo Peris.

En medio de la peli se habla de que hay una hipótesis que dice que nuestro lenguaje conforma nuestra forma de pensar y que la inmersión  en un entorno de otro idioma reconfigurará nuestra estructura mental. Muy interesante y podría justificar que fuéramos nosotros los que tuviésemos que estudiar su lenguaje, pero también se ven imágenes del futuro en el que la profesora enseña este lenguaje e incluso escribe un libro explicándolo, así que es transmisible en nuestro idioma.

2. ¿Por qué temerles?

Habréis oído el dicho: “Si no puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas? Y si puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas?”

Estamos absolutamente a su merced, como decíamos antes, la tecnología que manejan les posibilita hacer lo que deseen sin más. Todo el despliegue militar o cualquier amenaza por nuestra parte es risible. Otra cosa es el que se haga para contener a la población de por aquí por el pánico.

En mi particular opinión, no compartida por Hawking, los extraterrestres no me dan miedo.  Aquí ya hemos tenido la segunda mitad del siglo veinte para saber lo peligrosa que es para una civilización el desarrollo de la tecnología. En mi particular opinión, insisto, una civilización “maligna” no pasaría de cierto desarrollo tecnológico sin destruirse o “reiniciarse”.

3. ¿Esa es la manera más cortés de presentarse?

Supongo que como las malas noticias no hay forma buena de darlas, pero sí las hay muy malas, y las hay pésimas.

¿Doce naves enormes?

Joder, la gente entra en pánico, hay muertes… de hecho en la peli se está a punto de desencadenar una guerra. Hecho que no se soluciona por un buen diseño de la estrategia, sino por la buena estrella de dar con nuestra encantadora protagonista. Salvo predestinación, de la que hablamos en un rato.

¿No puedes mandar algo más pequeño, o menos amenazador? ¿Una sonda? ¿Un mensaje? ¿Quedarte lejos? ¿Mandar un whatsapp?

En nuestras “conquistas” hemos sido mucho más gañanes, pero insisto que el viaje presupone mayor evolución que la que teníamos.

Podría argumentarse el elemento de predestinación para decir que ellos ya “sabían” que iba a ir todo bien y al final nos íbamos a poner todos de acuerdo y tal… el tema es contárselo a los muertos, estar predestinado a la mierda nunca ha sentado bien. Pero vaya, asumiendo esto, tampoco podrían haber decidido hacerlo de otra forma… de hecho no hay nada que decidir. Complicado.

4. Viajes en el tiempo

De momento el único viaje en el tiempo que dominamos es el de “Ir hacia el futuro al ritmo de un segundo por segundo”.

Es cierto que nuestra prota no viaja al futuro, sino que percibe imágenes y recibe información que utiliza.

Aquí surgen muchos problemas con la causalidad, cuando ella usa la información que ha recibido en su vistazo al futuro en el presente se genera un bucle sin causa. Sabe lo que tiene que decir al general chino porque se lo dice él en el futuro y él lo sabe porque se lo dijo ella en el pasado.

Otro problema es el del libre albedrío, algo muy discutido por todos nuestros condicionamientos (genéticos, culturales, etc.), pero aquí es una negación de eso más fundamental. No hay libre albedrío porque todo va a suceder de cierta forma, el paso del tiempo no es más que un flujo de conciencia por una sucesión de hechos inamovibles.

Independientemente del disgusto filosófico que nos produzca esto, tiene un problema según la física que conocemos. El caos.

Desde hace tiempo nos hemos dado cuenta de que los sistemas son impredecibles, salvo pocos ejemplos (y como modelos). Con esto queremos decir que, con pequeñas variaciones de las condiciones iniciales de un sistema los futuros puedes ser completamente divergentes. Es aquello del efecto mariposa, “Una mariposa mueve las alas en Japón y llueve en Nueva York”.

Sí podemos encontrar en sistemas zonas de funcionamiento estables, como nuestro sistema solar, la tormentaca de Júpiter (la mancha roja),  o nuestro clima. Pero nada nos asegura que antes cierto estímulo, no nos salgamos de esta zona estable y vayamos quién sabe dónde.

El futuro no es predecible… por eso disculpamos a los meteorólogos y sus predicciones.

Muchas elucubraciones científicas y filosóficas se han hecho sobre el tiempo que podrían llegar a conciliar en parte ciertas cosas, por ejemplo. Uso “elucubraciones” porque a día de hoy no hay evidencia científica ni indicios que nos lleven a pensar que lo siguiente que voy a poner sea así.

Infinitas líneas temporales.

Cada vez que exista una posibilidad de elección se crean dos universos. En realidad esta variabilidad es constante e infinita, por lo que habría una infinidad de universos en los que podrían darse todas las variantes posibles. La conciencia iría haciendo un viaje particular, cambiando de vía en cada opción… o mejor, habría infinitas variantes mías recorriendo todos los caminos posibles y de todas las formas posibles.

Esto podría solucionar el problema del libre albedrío, porque habría futuros donde habrían disparado a nuestra prota antes de haber podido hablar con el general y habríamos entrado en una guerra global, por ejemplo. Pero esta solución nos cuesta una infinidad de problemas, ¿quién o cuál de ellos soy yo, o soy todos? Aunque no es un problema tener problemas… nadie nos dijo que esto fuera cognoscible.

La naturaleza del tiempo en física es complicada, como se suele decir “Si no me preguntas sé lo que es, pero no puedo explicártelo si me lo preguntas”. Lo que sí tenemos claro, hoy en día, es que el tiempo discurre en un sentido, lo que llamamos la flecha del tiempo. Hay varias “flechas”, quizá la más entendible es la que marca el aumento de entropía. Dejadme que os cuente.

Hemos visto en el universo una tendencia a “homogeneizarse”, lo que se suele llamar desorden. Para ser más precisos diríamos que a tener un “macroestado” compatible con el mayor  número de “microestados”. ¿Cuántas maneras hay de poner cien garbanzos al lado de cien alubias? ¿Cuántas de que estén todos juntos? De esta forma entendemos que el universo se “moverá” hacia este segundo estado. Te pondré otro ejemplo típico. Un vídeo de una mesa de billar vista desde arriba, las bolas colocadas formando un triángulo, llega una bola blanca, las golpea y se empiezan a mover. Ahora otro vídeo, un montòn de bolas moviéndose que chocan juntas, se quedan formando un triángulo y sale despedida, sola, la bola blanca. ¿Cuál de los dos vídeos está puesto “al revés”? Parece evidente, pero según las leyes de los choques, ambos son posibles. Aquí es donde entra eso de que el universo parece evolucionar hacia un estado de más entropía.

Si el tiempo se mueve en una dirección, hay antes y después, aunque ya sabemos que el espacio-tiempo se deforma y los relojes no van todos igual según el sistema de referencia, gracias al tío Einstein, y hay formas de establecer si un hecho puede ser causa de otro o no, al menos desde el punto de vista temporal.

En la peli esta causalidad se hace difícil de percibir, la prota pregunta al otro prota si cambiaría algo de su vida si pudiera. En esos momentos ella se encuentra en un estado “zen” de aceptación y disfrute de las cosas tal y como son y como “van a ser”, con esta predestinación que nos cuentan, de hecho, la pregunta carece de sentido: No podría cambiar nada.

6. Gravedad

Cuando los humanos entran a la nave la gravedad de la Tierra parece anularse y comienzan a andar por las paredes atraídos por una gravedad artificial similar a la terrestre.

Anda que no mola. Pero tenemos muchos problemas con eso.

En la electricidad tenemos cargas positivas y negativas, de esa forma combinándolas podemos generar campos que anulen otros de forma que podemos hacer que una carga positiva sea “invisible” si la rodeo de cargas negativas con el mismo valor. Pero en la gravedad, todo es atracción. Así que, no importa lo lejos que esté una masa, seguiremos sintiendo la atracción que ejerce sobre mi masa aunque esté donde esté. Giramos alrededor del Sol… y del centro de la galaxia.

Si queréis pensar en la gravedad de una forma más moderna (y correcta), recurriendo al tío Albert de nuevo, ahora pensamos que las masas deforman el puro espacio-tiempo, así que, no soy sólo yo el que se mueve, cualquier cosa que discurra por esa zona seguirá una trayectoria curvada, porque el “suelo” está “torcido”. Lo hemos comprobado con la luz, que no tiene masa, y también se curva. Una bonita metáfora de esto es mirar al cielo a través de una ventana en la que hay una gota, la deformación de la imagen a través de la gota se parece a la deformación que vemos con los telescopios cuando miramos cerca de algún objeto masivo. Más aún, igual que las gotas de agua, por su curvatura, pueden hacer de lupa y ampliar, podemos usar estrellas y galaxias como lentes gravitacionales.

Por lo tanto, con nuestra física no sabemos anular esa gravedad terrestre o “crear” gravedad nueva. Bueno salvo un par de trucos, por ejemplo, si nos ponemos en órbita, lo que puede entenderse como que estamos en caída libre pero sin llegar a tocar el suelo, sí que andaremos flotando, como el que cae desde un avión. También podemos poner a una nave que tenga que viajar muy lejos a girar en torno a su eje para que lo que es “fuerza centrífuga” lo percibamos como “gravedad”. La misma sensación que tenéis cuando dais una curva fuerte o en atracciones de feria.

7. ¿Es el inglés el mejor idioma para comunicarnos con extraterrestres?

El inglés tiene muchos problemas comunes a todas las lenguas en mayor o menor medida: Prolijo en normas, irregularidades, diferencia entre grafías y pronunciación, sinonimia, polisemia, etc. Un follón, como todo lo que se hace de manera no sistemática y evoluciona a su bola.

Además en esta peli contamos con una experta. ¿Por qué no esperanto, una lengua que se ha “construido” para que sea sencilla? ¿Por qué no un lenguaje matemático como Lincos? Hemos mirado lejos en el universo y sabemos que las matemáticas son fácilmente abstraíbles de todo lo que se ve por ahí. El número pi será el cociente entre el contorno y el diámetro de cualquier estrella en cualquier galaxia, de cualquier burbuja en cualquier líquido… Un extraterrestre conoce pi, con poco que haya ido al cole.

El lenguaje natural adolece además de una imprecisión que intentamos solucionar con el contexto, el lenguaje no verbal, pero que es fruto de nuestra propia comprensión parcial del mundo e incapacidad de comunicarnos. Esto lo saben los que se dedican a la programación de máquinas, a las que no se les puede decir “Echa un poco de sal”, “La ropa a lavar está bastante sucia”, sin que se les dé un valor o se las entrene a interpretarlo ellas por su cuenta, como hacemos en los últimos tiempos.

8. Individuos o enjambre

Algo que me sorprendió que se asumiera sin más es el carácter individual de las dos “sepias”.

Nosotros mismos somos un montón de chicha, una pila de filetes, un grupo de millones de células juntas (humanas y no humanas -microbiota-), que de pronto se hacen llamar “yo”. No somos un organismo, somos un “superorganismo”, un conjunto de seres vivos en simbiosis que de repente exhibe propiedades de grupo, más allá de la suma de las partes, lo que se llama una inteligencia de enjambre.

En los bichos como nosotros, nuestros elementos están “juntos”, pero en otros superorganismos, son móviles, como un hormiguero o un enjambre de abejas.

¿Quién nos aseguraba al principio que el par de calamares no eran párate de una “conciencia-colmena”, dos unidades, pero que hablaban como uno? ¿Te imaginas dirigirte por separado a una de mis orejas y a la otra?

No sabemos cómo surgen esas propiedades emergentes, lo vemos, lo cuantificamos, pero no lo entendemos bien. No nos entendemos bien a nosotros, no sabemos la forma en la que surge la conciencia de estos cuerpos nuestros. Estamos empezando a replicar esto en programas y robots, con cierto éxito, copiando a la naturaleza (biomimesis), y hay quien teme que solamente por la acumulación de potencia de cálculo, un día un robot o un programa diga: Yo soy. No es que no fuera a molar mucho, la cosa es que va a decir después, qué decisiones va a tomar, cómo van a afectarnos, procederá a competir por recursos, le concedemos derechos.. un lío oiga.

9. Líquido en un líquido.

Cómo escriben es toda una movida. Echan un poco de “tinta” que flota en el agua y adopta la forma del ideograma correspondiente con bastante con bastante nitidez.

Es claro que la forma no “sale hecha” de sus orificios, así que tenemos que imaginarnos una manera de producirla después. A mí se me ocurre hacerlo con maicena (es lo que tenemos los popularizadores, que no salimos de la maicena y el vinagre). Os cuento.

La viscosidad de un fluido es lo que se resiste a “fluir”, de hecho podríamos definir un sólido como un líquido extremadamente viscoso. Esta propiedad no tiene por qué tener un valor constante y puede variar con distintos estímulos externos, según el fluido del que se trate. Por ejemplo, con la fuerza que se aplique.

Todos hemos golpeado el culo de una botella de ketchup para que fluya más fácilmente que dejándolo caer, y algunos golpeamos una mezcla de maicena (harina de maíz) para que se vuelva casi sólida momentáneamente. Aquí me podéis ver haciéndolo.

Hay un experimento muy divertido en el que se echa esa mezcla sobre un altavoz y por la vibración, que comprime y expande el fluido, se van produciendo “dedos” que suben y bajan… un monstruo de maicena.

El truco sería producir ondas estacionarias que “dibujaran” zonas de mayor vibración y otras de menos donde ese líquido se quedase “más sólido” conformando el ideograma.

Quizá hayáis visto también cómo se puede mantener gotas de agua flotando en el aire con ondas estacionarias.

Las ondas estacionarias se producen cuando una onda viaja en un sentido y se encuentra con otra que lo hace en sentido contrario, según como vibre puede reforzarse en unos puntos y anularse en otros, de manera que queda como “quieta” y sólo vemos que en unos puntos hay mucha vibración y en otros ninguna. Se puede hacer con cualquier onda, luz, sonido… De hecho, esas zonas frías de la comida que calientas en el microondas son lugares donde las ondas que rebotan por dentro se han anulado y no han hecho vibrar el alimento.

En lugar de usar un líquido no newtoniano, que se llaman, podría usar un líquido con elementos metálicos que fuera sensible a los campos electromagnéticos, pero en cualquier caso, tengo problemas con la generación de las ondas estacionarias. ¿Cómo hacen la onda “de vuelta”? Me quedaría más a gusto si formaran el ideograma entre las dos manos.

10. ¿Cómo ven?

Nunca vimos sus ojos, o yo estaba despistado, pero eran capaces de percibir a los humanos. Aquí podemos tirar de Daredevil, o de los murciélagos si sois menos frikis, o de las ecografías, si sois papás. Con una emisión de sonidos audibles o ultrasonidos puede uno formarse una imagen bastante buena de los objetos.

Os dejo como deberes, cuando la calle esté solitaria y con poca compañía o igual de rara que vosotros, a que cerréis los ojos y vayáis haciendo chasquidos con la boca, escuchando el eco podéis “ver” el entorno. He visto documentales de ciegos que son capaces de percibir árboles y dar una estimación muy buena de su altura. Para nosotros puede bastar con ir al lado de una pared y averiguar cuándo hay un portal o hemos llegado a  la esquina.

En un sistema sofisticado tendríamos también información sobre la rugosidad de la superficie y dependiendo de la capacidad de penetración de nuestros ultrasonidos, de la naturaleza de los materiales que atravesamos (como pasa en la ecografía).. pero el color, nanay, y nuestros amigos usaban una pizarra.

Los estímulos externos son muy variados, luz y su frecuencia, sonido y la suya, etc. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer sería encontrar la  “intersección” entre los rangos de percepción de ambas especies. Alguien que se comunique con olores podría encontrar a unos “oyentes” muy torpes aquí. Además de nuestro limitado olfato, ni siquiera podemos detectar la dirección de origen con facilidad. Imagina alguien que codifique en esas características no percibidas su mensaje.

Y podría seguir… pero ya está bien, os he dedicado un buen rato, ¿eh?

Simplemente recordaros que la ciencia, el conocimiento, no nos estorba para percibir la Belleza de las cosas, nos hace ver mucha más.


Doraemon tenía razón

5 noviembre 2014

Supongo que todos nos hemos reído ante la ridiculez de poner unas “bolas” en lugar de manos al conocido robot del futuro Doraemon.

HK TST Harbour City entrance front square Doraemon exhibition Aug-2012 (4)

 Pues Doraemon tenía razón…

Una gente muy lista y muy loca, ha hecho una mano robótica rellenando un globo con café en polvo.

Como sabéis, los paquetes de café resultan duros y rígidos cuando están al vacío y “blanditos” y maleables cuando dejamos entrar el aire.

En este caso hacen lo mismo, dejan el globo sobre el objeto, el globo se deforma, retiran el aire y la forma se vuelve rígida de manera que pueden levantar el objeto.

En el vídeo se observa cómo cogen objetos muy distintos sin tener que colocar una mano, buscar orientación ni nada… y además tienen fuerza para levantar 650 g. Un pasote.

En el otro vídeo podéis ver una versión casera usando una aspiradora.

Aunque en muchas ocasiones copiar a la naturaleza es la mejor estrategia, otras veces un enfoque nuevo (aunque sea tan sencillo y tan barato) puede ser lo mejor.


De sistemas en bucle cerrado y la gente que no contesta

11 septiembre 2013

Imagina un tostador normal.

Le das al botón y se pone a calentar durante unos segundos, después se para y salta… bueno, no salta nada porque te habías olvidado de poner el pan.

A esa máquina no le importa si has puesto pan fino, grueso, has metido la mano o no hay nada. Recibe una orden y la ejecuta sin comprobar cómo ha sido el resultado. A esto se le llama trabajar en bucle abierto… vamos, sin bucle ninguno.

Lo mismo pasa con las estufas antiguas o sencillas. Las encienden y calientan, punto. Da igual si es verano, invierno, si hay alguien en la habitación o si la casa está en llamas.

Aunque exagere un poco, no es esta la mejor manera en la que pueden funcionar nuestros aparatos.

Al fin y al cabo, nuestro objetivo no es que el tostador caliente, sino que caliente hasta que la tostada esté bien hecha, ni a medias, ni quemada. Tampoco es nuestro objetivo que la estufa caliente, sino que la temperatura de la habitación sea la que hemos elegido.

Esto se arregla si nuestra máquina puede tomar datos del exterior y evaluar hasta qué punto la tarea está completa, para apagarse, seguir funcionando o ponerse en funcionamiento.

Es la función que hacen los sensores. Ellos toman valores de magnitudes físicas (luz, color, temperatura, humedad, posición, etc.) y se la pasan a la máquina para que evalúe si esa magnitud está en el valor deseado o no.

Un ejemplo muy corriente es el termostato que usamos en casa. Elegimos qué temperatura queremos y este manda una señal de arranque a la calefacción cuando se baja de esa temperatura y una señal de paro cuando se sobrepasa.

Otro más reciente, pero ya muy extendido son los acelerómetros de los teléfonos que les hacen saber en qué posición están y tomar decisiones como cambiar la visualización en pantalla, apagar una alarma… lo que se quiera programar. Una cosa es el dato que da el sensor y otra la decisión que toma la máquina.

Si dibujamos el proceso nos queda más o menos así:

Imagen enlazada de aquí

Por eso a esta manera de actuar la llamamos en bucle cerrado, y al proceso de evaluar el resultado a la salida del proceso y enviarlo “hacia atrás”, realimentación, en inglés, feedback.

Uno de los sistemas más interesantes en lazo cerrado es… usted. Tiene el cuerpo lleno de sensores, y no hablo de los “sentidos” tradicionales, o de los sensores de la piel que le informan del calor y demás… también tiene “propioceptores”, sensores internos que toman datos de la tensión arterial, concentración de azúcar en sangre, etc. y que envían esa información a su encéfalo, donde se toman decisiones como variar la frecuencia cardíaca, secretar hormonas, etc.

Si te pones de pie y te observas, verás cómo tus pies corrigen tu posición y postura para que no te la pegues, evaluando en fracciones de segundo la información que aportan tus ojos, tu oído interno y sensores de tus articulaciones… sin tu participación consciente.

Y, ¿la segunda parte del título del post?

También en nuestra comunicación y en nuestra forma de actuar trabajamos de forma parecida, en “bucle cerrado”.

Contamos un chiste y miramos a la audiencia, si se ríe o no, y adaptamos nuestra conducta al efecto que producimos con nuestra primera acción. Por eso funcionan el conocido Condicionamiento operante.

En los niños pequeños es muy curioso ver cómo miran a sus padres justo después de hacer algo para ver su reacción y recibir así feedback.

Y, por fin, llegamos al punto donde se originó la idea de escribir este post, la gente que no contesta, que no da feedback.

Escribes a alguien un SMS, un whatsapp, un email, un tuit dirigido… y no son capaces de decir ni tan siquiera un “Gracias, intentaré echarle un vistazo cuando pueda.” No sé a vosotros, a mí me jode parece una descortesía, sobre todo con lo sencillo que es dar ese acuse de recibo y lo bien que se queda.

En realidad, cuando la vida te interpela no puedes dejar de contestar, porque incluso la ausencia de respuesta es una manera de responder. Aquel “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, es quizá lo que hace que sintamos que nos desprecian cuando hacen eso con nosotros.

En cualquier caso esto nos sigue confirmando que no podemos elegir las acciones de los demás, que no podemos elegir a nuestros amigos o a quien nos quiere, lo único que está en nuestra mano es elegir las respuestas que damos a lo que los demás nos “propongan”.

Así que afinen sus sensores, tomen datos sobre los resultados generan sus acciones en el mundo y en los otros, observen y elijan su forma de actuar. No le impongamos a la realidad nuestras teorías: observemos y aprendamos.


Wolfram Alpha, ¿el nuevo oráculo?

11 junio 2010

Es un nuevo motor de búsqueda.

http://www.wolframalpha.com

La diferencia: tú le haces una pregunta en lenguaje natural y él elabora una respuesta con el conocimiento que “vive” en la red. No una lista de enlaces, una respuesta completa y terminada.

Está en marcha, pero sigue en desarrollo y la verdad es que se te mezcla la ilusión de poder hablar con el “oráculo que todo lo sabe” y un cierto vértigo (si ya adoramos a google y a la wikipedia, ¿llegará el día en el que sólo admitamos una respuesta correcta?)

Interesantísima la conferencia TED que da el mismísimo “sacerdote” del oráculo.

Hace tiempo intentaron hacer algo parecido en “La guía del autoestopista galáctico”… estoy de guasa claro

Visto en seti.cl a través de Hispaciencia


A propósito de Henry…y de ti

15 mayo 2010

En estos días estamos hablando en clase de inteligencia artificial.

Cuando les digo a mis alumnos que aún no existe tal cosa, me preguntan que para qué lo estudiamos. Les digo que eso nos hace pensar en “qué es la conciencia” y “qué eres tú“.

A menudo se dice que puedes perder tus posesiones o tu dinero, pero que no pueden arrebatarte lo que has aprendido. Y con frecuencia también se usa este argumento para estimular el gusto por el estudio en los alumnos.

Pero ya sabemos que accidentes o enfermedades como el Alzheimer nos pueden arrebatar la memoria, algo que no sólo atesoramos, sino con lo que solemos definir nuestro “yo”.

¿Qué queda de nosotros sin nuestra memoria?

En casos de Alzheimer hay quien haciendo gala de una gran fortaleza y un tremendo amor es capaz de ser consuelo para esos enfermos y encuentra una respuesta de amor en ellos, como a otros les sucede con los discapacitados psíquicos.

En la película “A propósito de Henry”, Harrisond Ford sufre un accidente y pierde la memoria. Durante la película va “conociéndose”, (conociendo la vida que había llevado) y no le gusta lo que ve, ni lo siente como suyo. Decide comenzar un camino en el que se “reinventa” a sí mismo eligiendo ser como quiere ser, dejando atrás el pasado.

Dos cuestiones a considerar:

1. ¿Somos entonces algo más que nuestra memoria? ¿Es justo eso lo que somos?

2. ¿Podemos hacer el ejercicio de renunciar a nuestro pasado (bueno o malo) para poder elegir el presente y futuro que deseamos? ¿O somos esclavos de nuestros errores y, no te olvides, también de nuestros aciertos?

Foto: El caminante sobre el mar de bruma de Caspar David Friedrich (Wikipedia)


Me meto robots en vena…

11 septiembre 2009

A través de Ciencia al día me ha llegado una noticia, aquí tenéis la fuente con una bonita foto.

Han fabricado una “mosca” que es capaz de moverse por los vasos sanguíneos.

Sólo quería que vieseis la noticia y la foto, y que seáis conscientes de que esta es la primera de muchas noticias parecidas que comenzaréis a oir a partir de hoy y durante los años venideros.

Uno de los principales objetivos de la robótica es “meternos robots dentro”… y, a ser posible, “a cascoporro”.

Una legión de robots en mi organismo podría ser capaz de identificar y eliminar células cancerosas, “arreglar” vasos rotos u obstruidos y otros montón de tareas que, por lo diminuto y lo numeroso, no sabemos abordar más que “a lo bruto”, con los consabidos efectos secundarios.

Es algo así como un sistema inmunitario y de autorreparación mejorado.

Si pensáis que vamos a hacernos cyborgs… tenéis razón.

Pero no lo llevaremos mal. Tampoco ahora nos molestan las prótesis, los marcapasos, etc., etc.


Robots en casa

23 agosto 2009

Se nos van colando los robots en la vida diaria.

Este es un modelo comercial que puede permitirse cualquiera…

Vale, no protestéis… cualquiera con una Play, una XBox…

Digamos bastantes “cualquiera”.

Parece que puede ir bien en una casa sin muchos trastos por enmedio.

Aprovecho para contaros esto porque hace poco ha salido una noticia de un robot que “simula” y “entiende” ciertos sentimientos.

Sin entrar en las enormes comillas que hay que poner a esto, creo que hay que revisar el concepto.

La capacidad de “entender” como me siento del robot que viva conmigo, ¿debe ir enfocada a poder darme mejor servicio, o a simular una “empatía” que me haga sentirme “querido”?

Para mí lo segundo es un burdo engaño, similar a meterme a rebatir a los contertulios de los programas de corazón que echan en la tele, similar a creer que la señorita del número de teléfono y el acertijo ridículo se está dirigiendo a mí personalmente o que la Gioconda mira mis ojitos tiernos.

Esto lo digo porque en la tele oí decir que podría ser una buena compañía para personas mayores y tal… Ya ni les pagamos la residencia, les encerramos con una tostadora que les comprenderá mejor…

Os presento a Kobian

Y que conste que no estoy en contra de la robótica, estoy claramente a favor.

Pero dos cosas

1. Seamos honestos y no juguemos a la “publicidad” con conceptos como inteligencia artificial. Algo que, si es posible, aún nos queda lejos.

2. Usemos la robótica para poder dedicar más tiempo a lo que nos hace humanos, no para deshumanizarnos.


A %d blogueros les gusta esto: