Inteligencia artificial, creatividad y miedo

9 abril 2019

Fuente: Wikipedia

La inteligencia artificial provoca muchos miedos infundados mientras, curiosamente, se dejan de tomar precauciones para situaciones peligrosas más que predecibles.

Hay personas, algunas científicos reputados, que advierten de que si/cuando las máquinas tomen autoconciencia y capacidad de autorreplicación pasarán a eliminarnos porque somos un competidor en recursos que no les aportará nada que les interese.

Otros creen que nuestros propios algoritmos (mal programados) podrían llevar a hacerles pensar que acabar con nosotros es la mejor opción. Por ejemplo: Si el objetivo a conseguir de nuestro algoritmo es reducir el gasto sanitario sin más consideraciones, podría empezar a valorar matar enfermos.

En muchos artículos ya se nos cuenta que hoy, ahora, en estos momentos, los algoritmos de decisión resultan sesgados por los datos con los que se les entrena y que eso a veces nos pasa desapercibido. De esto habla mucho @HelenaMatute

También tenemos en el horizonte los vehículos autónomos, su fiabilidad, su capacidad de decidir en situaciones complicadas. Por ejemplo: un peatón entra en la calzada y dar un volantazo salvará su vida, pero comprometerá la del conductor. ¿Qué debe hacer?

Pero yo quería hablaros de otro miedo, menos tangible, que tiene que ver con que el desarrollo de la inteligencia artificial nos plantea preguntas inquietantes sobre qué es lo que somos.

Para empezar, digamos que no tenemos una definición concreta y detallada  de la IA, y no os creáis que es por la “A”… es por la “I”. El problema es que tampoco tenemos una teoría satisfactoria sobre la mente, qué es la inteligencia o qué es ser inteligente.

Se suele asumir como “prueba de IA” lo que se conoce como el Test de Turing, que podría resumirse en que si te estás escribiendo mensajes con “algo” y es capaz de hacerse pasar por una persona, siendo una máquina, sin que puedas detectarlo, diremos que es una inteligencia artificial.

Como ves, un “desastre” de definición: subjetiva, poco detallada…

Nuestras tradicionales definiciones de inteligencia solían tener que ver con diferenciarnos del “resto de animales” y ponernos en una situación superior: autoconsciencia, uso de herramientas, cultura… pero, la verdad es que se han ido encontrando animales cuyo comportamiento difería más en grado que en algo cualitativamente diferente de nosotros, respecto de estas categorías.

Hoy creo, y ese el miedo del que os quería hablar, que nos preocupa sentirnos inferiores a las máquinas.

– Oye, que hay un bicho que corre más rápido que tú.

– Ya, pero correr rápido no es lo que me hace humano.

Y así con muchas características en animales y máquinas: la capacidad sensorial, la fuerza, la resistencia, la capacidad manipulativa, la rapidez de cálculo, juegos como el ajedrez o el Go…

Uno de los últimos bastiones de la “humanidad superior” es la creatividad, y a mí se me junta con mis cosas de profes… ya sabéis que los profesores nos dedicamos a matarla. (Me niego a enlazar al listillo que dice esto, pero es la charla TED más vista… grrrr).

Primer problema… el de siempre, ¿qué es la creatividad? ¿Qué es hacer algo nuevo? ¿Es posible la novedad? ¿Es sólo un remix? ¿Quién “valida” esa novedad? ¿Con qué criterio?

Preguntas no resueltas para humanos, así que imagina cómo conseguir saber si una máquina ha sido creativa en alguna tarea.

En educación se invoca constantemente la creatividad, sobre todo desde fuera del aula, porque desde dentro del aula sabemos bien que no puede crearse sin tener “elementos” para crear, sin tener conocimientos concretos sobre las técnicas, los objetos y procedimientos del campo en el que quiere uno ser creativo.

Es el problema de las cosas abstractas, se aprenden a través de lo concreto y se expresan a través de lo concreto. Por eso también es tan difícil medir la inteligencia, porque resulta inseparable, en la práctica, del lenguaje, de las matemáticas, de conceptos de otras disciplinas. Estudiando esas cosas desarrollamos la inteligencia y preguntándolas la evaluamos. Para algunos que sólo escuchen a gurús educativos supongo que esto será un descubrimiento.

Por lo tanto, cuando me pregunto si la música que compone una IA ha sido un acto creativo, debería ser capaz de responder primero si la música que compone un humano lo es.

Si pienso que una IA sólo reconoce patrones, extrae “leyes” de su experiencia, y las recombina y que eso no es crear, debería ser capaz de explicar si mi proceso creativo de entrenamiento de mi red neuronal de mi encéfalo y mi desempeño no puede explicarse de una manera similar.

En un artículo que leí recientemente apelaba a algún músico revolucionario de principios del siglo XX y fundamentaba su defensa de la creatividad humana en que cambió la estructura y la forma de pensar la música, que no se limitaba a escribir una “partitura más”. Si aceptáramos eso, aunque triste defensa me parece, date cuenta de que no marca como superior la creatividad de todos, sino sólo la de grandes genios reformadores. Fíjate también que deja en el saco de los “remezcladores”, además de a ti y a mí, a exponentes relevantes que se desenvolvieron dentro de movimientos artísticos ya iniciados. Me hizo recordar que en la película “Yo, robot”, un personaje interpretado por Will Smith le decía a un robot que él era sólo “relojería” que no podía escribir una sinfonía, y el robot le contestó: ¿puedes tú?

Al leer el artículo no podía dejar de acordarme de aquel programa que jugaba al Go, y que en lugar de aprender de partidas humanas, jugaba con versiones anteriores de sí mismo (AlphaGo Zero) de forma que “dedujo”, sólo a partir de las reglas del juego, estrategias ganadoras. Un comentario muy curioso de los jugadores de Go es que jugaba de una forma “diferente”, ejem, ejem… otro mito que se nos cae. Si este programa pudiera enseñarnos ahora a nosotros, lo haría con un estilo diferente, nuevo, rompedor. Entonces, ¿ha sido creativo?

Quizá deberíamos asumir nuestra limitada condición mental, emocional, artística y vivir tranquilos con eso. Todos sabemos que no tenemos el genio de Mozart, y que eso no nos hace menos humanos ni menos personas. Ya hemos asumido que no hacemos cálculos con la fiabilidad o la rapidez de un ordenador, ¿somos menos por eso? ¿Tenemos que ser más en algo para considerarnos “valiosos?

Hay que tener mucho ojo con esto, porque a veces se infiltra en nuestras creencias sin que nos demos cuenta y, efectivamente, estemos “midiendo” el valor de las personas por lo que son capaces de hacer, haciendo “rankings” y, disculpadme, pero me da casi tanto asco hacer una lista de gente por sueldo que por cociente intelectual. No olvidemos que no tenemos mayor título que ser humano y que esto es lo único y necesario para hacernos acreedores de respeto.

Siguiendo con la creatividad, si entendemos que dar pinceladas al azar no es un acto creativo porque tenemos un sistema de “validación” que tiene que ver con conceptos como “belleza”, “provocar una emoción”, etc., recordad momentos en los que habéis visto tocar con emoción cosas escritas sin ella, o viceversa, y a algunos os ha provocado emoción y a otros no. Es perfectamente posible emocionarse con una composición artificial que ejecute un humano o una composición humana ejecutada por una máquina. Mucho ojo aquí también que es muy fácil empezar a asumir una forma de dualismo “alma”/cuerpo, que es una postura filosófica respetable, pero entonces asúmase también que ya no se habla desde la perspectiva científica del asunto, que es eminentemente materialista y en la que “la mente” es la consecuencia de la fisiología.

Es muy probable que nos veamos de nuevo “descentralizados” de la creación como en tantas revoluciones científicas (copernicana, darwiniana, etc.) y no pasará nada, porque quizá nos estamos equivocando y, como en tantas cosas en la vida, no se trata tanto de ser “el mejor de tu portal” como de la experiencia que vives y de cómo la vives. Qué sientes TÚ al cantar esa canción, cómo aprendes TÚ a dibujar, cómo es tu viaje…

Somos habitantes de La zona intermedia cuyos logros quizá no sean reseñables en los libros de Historia del Universo, pero cuyas aventuras fueron apasionantes. Así que, tranquilos: Vivan, disfruten, quiéranse, permiten que les quieran… y dejen que ganen otros.

Anuncios

Control de Arduino por reconocimiento de voz

21 febrero 2019

Allá, vamos, ¡HABLAREMOS Y LAS COSAS NOS OBEDECERÁN!

No se trata de dar palmadas y que se enciendan o apaguen luces, de reaccionar al volumen, sino de reconocer PALABRAS CONCRETAS y responder según cuáles sean.

EL DETECTOR

La madre del cordero es, claro, el cacharrito que te escucha y reconoce lo que dices. Podéis acceder a sus características aquí.

Y esto es lo primero que quería contaros, LA GENTE HACE COSAS, hacen cacharros que detectan, gases, presencia, distancia, luz… o que incluso me reconocen el habla. Y no hace falta que sepáis el detalle de la construcción del aparato para poder usarlo. Si no tienes tiempo/ganas/capacidad de adentrarte en el detalle, puedes tomarlo como una caja negra.

Si lo tratamos con una caja negra necesitamos saber dos cosas:

  1. ¿Cómo conectarlo?
  2. ¿Como hacer que funcione?

Para ambas cosas tenemos que consultar documentación o los mil tutoriales que hoy en día hay en Internet.

1. ¿Cómo conectarlo?

           a) Alimentación

Generalmente necesitará alimentación, así que habrá alguna manera de darle energía. Lo más habitual es que encuentres unos pines que pongan Vcc y GND, que corresponden al “polo positivo” y al “polo negativo” (ground = tierra).

Estos cacharrines normalmente trabajan a 5V o a 3,3V que pueden tomarse de una fuente exterior o de la propia placa controladora que usamos (Arduino).

La alimentación la tenemos a la izquierda, los pines de la derecha son para conectar un micrófono si no se quiere usar la típica conexión jack.

          b) Datos

Ya tiene “chicha” para funcionar, pero ¿cómo me va a llegar la información del sensor?

Es muy habitual que haya un pin y que por ahí llegue un valor binario (0,1), “analógico” (0-255, p.ej.), un carácter (una “letra”), etc.

En este caso hay dos pines y se puede establecer una comunicación BIDIRECCIONAL con el sensor. Podemos mandarle órdenes en TIEMPO DE EJECUCIÓN y variar su comportamiento. TX y RX representación transmisión y recepción.

Si te fijas, esta estructura de alimentación-datos es común a muchos aparatos, aunque en los últimos años nos estamos acostumbrando a usar un sólo cable porque el conector USB hace “trampa” y además de transmitir datos es capaz de alimentar pequeños dispositivos.

2. ¿Cómo hacer que funcione?

EL CONTROLADOR

Hace años cuando queríamos que un circuito hiciera una función, teníamos que diseñar el circuito específicamente para eso, y podía ser terriblemente difícil según lo complejo de la función. Hoy en día, tenemos un controlador programable, así que tenemos TODO EL PODER de programar las barbaridades más enrevesadas que queramos: Cuando la entrada1 sea menor que 200 pero mayor que 125 y siempre que sea jueves por la tarde y que en la entrada2 se detecte que hay una persona cerca queremos que… Este disparate es tan sencillo de implementar como escribir el programa.

En nuestro caso vamos a usar una variante de Arduino que compramos en Elecfreaks.

Como podéis ver es un Arduino con algún apañín majo, como tener tomas de Vcc y GND para cada puerto y posibilidad de conectar como macho o hembra, un botón de encendido y selección de voltaje y otras cosillas, pero para lo que vamos a usar valdría cualquier Arduino que tengáis.

Para programarlo usaremos el IDE, no me detendré en el detalle de la programación general de Arduino, pero tenéis los comentarios para vuestras dudas.

Puede que en este momento tengáis una sensación de horror: ¿Cómo lidiar con el sensor en concreto que estamos usando? NO IMPORTA (Demasiado…)

Quiero decir la dificultad se la ha zampado el fabricante y los programadores por ti, o bien, la circuitería interna del cacharro ya te da un valor manejable (binario, analógico, etc.), o bien tendrás LIBRERÍAS, conjunto de funciones que sólo tendrás que usar para tener tus resultados.

En nuestro caso en particular no necesitaremos una librería, pero recuerda, que en sensores complejos sí las tendrás. Búscalas, instálalas… y, normalmente, tendrás programas añadidos en la sección ejemplos del IDE para aprender cómo funcionan. FACILÍSIMO.

Aquí veis, por ejemplo, que para usar la pantalla de cristal líquido tengo ya unos ejemplos hechos para ver cómo se baja de manera automática, parpadea, etc.

Así que, el sensor (por complejo que sea) o bien me da un valor fácil de usar, o bien vendrá acompañado de librerías con funciones que podré usar de manera sencilla.

PROGRAMACIÓN DE LOS COMANDOS DE VOZ

Ya hemos dicho que nuestro cacharrillo quiere comunicarse de manera bidireccional con la tarjeta controladora, igual que ella también lo hace con el ordenador cuando la conectamos con el cable USB, Bluetooth o WIFI.

En Arduino hay dos pines con los que se puede uno comunicar con la tarjeta o acceder a la comunicación con el ordenador a través de ella. Están identificados con T y R.

Para poder acceder al sensor desde el ordenador, vía la placa controladora, pondremos el cable TX al T y el RX al R para que lo que “oiga” la placa, lo pueda “oír” el sensor. (Esto podría hacerse con otro dispositivo, pero ya que tenemos la tarjeta, podemos usarla).

En este modelo de tarjeta tenemos la facilidad de poder usar Vcc y GND en cualquiera de los pines rojos y negros, respectivamente. En un Arduino corriente, tendríamos que ir a los pines 5V y GND o conectarlos a una protoboard y cablear allí.

Bien, ahora conectamos con el cable USB de la placa al ordenador, y así podremos acceder a la configuración del sensor para los comandos que deseemos.

Mirando el manual podemos ver cuáles son. Aquí tenéis algunos.

La cuestión es que necesitamos un programa para poder enviar estos comandos. Yo he usado este que se recomendaba en algunos tutoriales http://www.sudt.com/en/ap/index.html

IMPORTANTE: En la controladora no puede estar cargado un programa que “estorbe” a las comunicaciones. Así que asegúrate cuando vas a programar los primeros comandos, como cuando luego vayas a programar más (que ahí va a ser cuando se te olvide) de que has subido un programa en blanco antes de conectarte con AccessPort.

Es importante la configuración adecuada. Resalto que pongáis el puerto en el que se haya configurado la tarjeta controladora al conectarla, la velocidad de conexión y que los comandos se enviarán en hexadecimal.

Los comandos se han elegido de una manera bastante amigable, en mi opinión.

Mirad, este aparato es capaz de almacenar tres grupos de cinco comandos, pudiendo tener activo sólo un grupo a la vez (cinco comandos), aunque el grupo activo puede cambiarse mediante comandos si lo programas adecuadamente.

Los comandos se escriben AA 0x..

Para borrar empiezan por 0, así que 01 borra el primer grupo, 02 el segundo, 03 el tercero y 04 todos.

Para escribir empiezan por 1, así que 11 graba el primer grupo, etc.

Para activar empiezan por 2, así que 21 activa el primer grupo, etc.


En los dos botones de arriba tenéis, la configuración y el botón para activar y desactivar la conexión.

Abajo deberéis escribir los códigos y a la derecha tenéis el botón de enviar (imagen penosa, I know).

Si queréis, por limpieza, podemos empezar por borrar todos los grupos, así que pondremos AA 04, damos a enviar y esperamos la confirmación en pantalla.

Ahora grabemos un grupo de cinco instrucciones. En el manual podéis leer que nos pedirá confirmación de cada comando de voz, que debemos esperar a que diga START para hablar y que hay que grabar el grupo seguido.

Me dice START para que diga el comando, AGAIN para prevenirme de que va a pedirme que lo repita y START para que lo repita. Si todo va bien, me dice Finish one, que quiere decir que ha grabado el comando con éxito. Si no hay sonido, es demasiado alto, la repetición no concuerda, etc. te da mensajes y te pide de nuevo que lo hagas. Cuando terminas de grabar el grupo, recibes el mensaje Group1 finishi!. Todas estas acciones y los diferentes estados del sensor se acompañan con señales luminosas que podéis leer descritas en el manual.

Ahora se trataría de probar que efectivamente reconoce los comandos si se los decimos, y eso se puede hacer desde aquí mismo, algo muy conveniente. Recordad que cuando probamos algo debemos acotar las fuentes de error y separarlas lo más posible para poder identificarlas. Si espero a que esté todo montado y no funciona, ¿qué es lo que ha fallado?

Para probarlo, insisto, desde la misma aplicación, debemos cargar ese grupo de comandos, para eso usamos la instrucción AA 21 (recuerda, empieza por cero para borrar, por 1 para grabar y por 2 para cargar).

He repetido los comandos en orden (he dicho los números del uno al cinco, por simplicidad) y los distingue sin problemas unos de otros. Aunque si digo otras cosas a veces las reconoce como instrucciones, por ejemplo, SEIS lo reconoce como TRES, CIRCO como CINCO… quizá esto pueda mejorarse con comandos más largos (para ver el límite, consultar manual). Se supone que, como es de esperar, entornos poco ruidosos, buenos micrófonos, líneas cortas hasta el micro, etc., son favorables.

PROGRAMACIÓN

En los diversos tutoriales que podéis encontrar por ahí hay ejemplos de código, yo os pondré el que he usado para probar con mi placa, una modificación de ellos.

/*Este es un programa para controlar un LED y un zumbador
* medicante el módulo de reconocedor de voz de geetech.
* Javier Fernández Panadero feb 2019
* @javierfpanadero htttp://lacienciaparatodos.wordpress.com
*/
byte com = 0; //variable que recoge la respuesta del sensor
int LED =10; //pin en el que conectaremos el LED
int zumbador =11; //pin en el que conectaremos el zumbador

void setup() {

Serial.begin(9600); //inicia la comunicación a esa velocidad
pinMode(LED, OUTPUT); //configura el pin del LED como salida
pinMode(zumbador, OUTPUT); //configura el pin del zumbador como salida

delay(1000);
Serial.write(0xAA);
Serial.write(0x00); //pone el sensor en espera

delay(1000);
Serial.write(0xAA);
Serial.write(0x37); //las respuestas del sensor “compactas”, 11 en lugar de Result:11

delay(1000);
Serial.write(0xAA);
Serial.write(0x21); //carga el primer grupo de cinco comandos
}

//aquí el bucle de arduino que se repite constantemente

void loop() {

//este while se activa cuando haya alguna respuesta del sensor

while(Serial.available()){

com = Serial.read(); //toma la respuesa y la mete en com

/*según sea la respuesta hará una y sólo una de las acciones
* saldrá del while y volverá a quedar mirándolo una y otra vez
* hasta que haya otra respuesta disponible desde el sensor
*/

switch(com){
case 0x11:
digitalWrite(10,HIGH); //enciende el LED
break;
case 0x12:
digitalWrite(10,LOW); //apaga el LED
break;
case 0x13:
analogWrite(11,440); //hace sonar el zumbador
break;
case 0x14:
analogWrite(11,0); //silencia el zumbador
break;
case 0x15:
analogWrite(11,0); //silencia el zumbador
digitalWrite(10,LOW); //apaga el LED
break;
}
}

}

Ahora tendríamos que subir el programa… pero esto de las comunicaciones es bastante delicado para el principiante. Fíjate que hay mucha gente enviando y recibiendo información: el ordenador, la placa y el sensor.

De momento, para poder cargar el programa, necesitamos que el programa con el que estábamos grabando los comandos “suelte el puerto” y lo deje libre para que enviemos el programa desde el IDE a la placa. Así que vamos al programa y le damos al botón de desactivar la conexión que está en la parte superior izquierda de la ventana. Si no lo hicierais así el IDE os dará un error al intentar subirlo. Insisto que esto es frecuente entre principiantes, así que si estáis con estas cosas y os da un error de comunicación, mirad a ver si tenéis tomado el puerto en el AccessPort, con el Monitor Serie de Arduino, no está bien seleccionado el puerto en alguna de las dos aplicaciones, etc.

Como he tenido varios percances, probablemente no le haga daño a nadie que desconectéis el sensor mientras subís el programa… Si queréis ser precavidos, apagad la placa antes de estas conexiones y desconexiones.

Si habéis llegado hasta aquí no deberíais haber tenido problema en subirlo.

FUNCIONAMIENTO

Ya sabéis que una vez que el programa está cargado en la placa podéis desconectaros del ordenador y alimentar la placa a través de una batería, pilas, etc. El sensor toma su energía de la placa, a través de Vcc y GND, así que tampoco habrá problema. Para mis pruebas no la voy a desconectar, pero el cable USB estará funcionando sólo como alimentación.

Importante. CABLEADO

Apago la placa y voy a conectar el sensor… pero… ATENCIÓN… porque este error me ha tenido parado durante horas. Prestemos atención a quién se comunica con quién.

Antes queríamos que el sensor se conectase con el ordenador a través de Arduino, por lo que poníamos sus cables de transmisión TX y recepción RX directamente a los de la placa, para que lo que el ordenador le dijera a la placa (y fuera recibido por RX de la placa) le llegase también al sensor, y lo que el sensor quisiera decir, fuera del cable TX del sensor al pin TX de la placa y el ordenador lo escuchara como si lo dijera Arduino.

Pero ahora queremos que lo que diga el sensor lo escuche Arduino y lo que diga Arduino lo escuche el sensor. Por lo tanto TENEMOS QUE CAMBIAR EL CABLEADO, poniendo el TX de uno con el RX del otro y viceversa.

Así que, cambiamos el cableado, volvemos a conectar y encendemos la placa.

Ya podemos probar nuestros comandos y deberían funcionar correctamente. Probad con otras palabras, hablando más lento o más rápido… aunque todo esto lo podíais hacer mejor directamente en el paso anterior, donde no teníais el resto de fuentes de error.

Aquí tenéis un cutre-vídeo del asunto .Veis que le cuesta reconocer el CINCO, aunque también entiende CINCO cuando le digo CIRCO…

¿Y TO’ ESTO PA’ QUÉ?

Tienen ustedes toda la razón. Si la cosa es que me pongo a dar voces y se encienden lucecitas y se oyen pitidos desagradables… no podemos decir que haya sido un gran paso para la humanidad.

Es cierto que tiene su sentido como “ejercicio”, pero de una manera muy sencilla podíais aplicarlo para AUTOMATIZAR VUESTRA CASA, la tan repetida DOMÓTICA.

Para esto necesitamos a un cacharrito que os va a encantar. El relé.

Relay principle horizontal new

Como podéis ver en este magnífico gif, cuando le aplicamos un voltaje a la bobina se convierte en un imán, que mueve esa pieza grande de metal (la armadura) y hace que los contactos amarillos se muevan. De manera que si conecto OTRO circuito a través de los contactos puedo hacer que este se abra o cierre según le pase corriente o no a la bobina. Así que mediante UN circuito, controlo OTRO circuito.

Este sería el símbolo

Rele 1c
Lo de la izquierda es la bobina y lo de la derecha los contactos. La línea discontinua simboliza esa acción magnética, NO es un cable. Por lo tanto esos dos circuitos están aislados eléctricamente y podrían funcionar a voltajes diferentes.

Lo que vamos a hacer es controlar la bobina con la baja tensión de 5V de nuestra placa, pero poner en los contactos un circuito enchufado a la electricidad de casa, a 220V.

Así, cuando con nuestra voz activemos el relé, este activará o desactivará a su vez un dispositivo doméstico cualquiera: una luz, el aire acondicionado, la lavadora, etc.

Ojo, que esto es muy sencillo, lo único que haremos será DARLE CORRIENTE a ese aparato, así que no podremos configurar sus funciones ni nada. Para la bombilla será suficiente, pero en el caso de la lavadora por ejemplo, sólo será útil si, al recibir la corriente, empezase directamente a funcionar.

De los tres contactos, usaremos sólo dos, porque queremos que esté desactivado cuando el relé está desactivado y viceversa, así que los contactos que debemos usar son el “común” y el “normalmente abierto (NO)” que en la animación serían el central y el de la derecha.

Aunque hay módulos que agrupan muchos relés para poder controlar varios aparatos a la vez y ahí habría que ver cómo se hace la comunicación con ese módulo y cómo se mandan las instrucciones para que se active un réle en particular, nosotros usaremos uno sólo que sirve para ilustrar lo que queremos contar.

Así que procedo a cambiar el LED por un relé, y compruebo que funciona. Por un lado se enciende un indicador rojo y por otro se oye un “click” (el choque de la armadura con la bobina).

Ahora sería el momento de conectar el aparato que quisiera, pero sin eliminar el control manual. Para eso tenemos que usar conexiones en paralelo. Así se hacía antiguamente la lógica con interruptores, si ponías dos en serie simbolizaba la función AND (Y), si los ponías en paralelo, la función OR (o).

Hecho con CircuitLab (no me hagáis caso a los valores, es sólo para que veáis las conexiones).

Esta sería la configuración de una lámpara normal.

Para poder seguir usando el interruptor normal y el controlado por voz, debemos poner los interruptores en paralelo, para que la corriente pueda llega a la bombilla POR UNO O POR EL OTRO.

RLY1 sería el relé que tenemos conectado con nuestra placa.

La activación de uno es independiente de la del otro, ambos sirven por separado para alimentar la bombilla, ninguno impide que el otro le dé corriente, y en caso de estar activados los dos, serán simplemente redundantes.

Os he abierto un interruptor de esos que venden con un cable para poner a una lámpara sencilla.

Se aprecia con dificultad en la foto pero, aunque los dos cables pasan por el interruptor, hay una chapa continua que conecta los dos cables azules, de forma que el único que se interrumpe es el marrón. (Si se interrumpieran los dos habría que proceder de otra manera).

Así que sería en los marrones donde habría que poner los cables que llevaremos al relé.

OJO QUE LA FOTO ES SÓLO INDICATIVA, NI ESTÁN CONECTADOS, NI SOLDADOS, NI ASEGURADOS…

Ahora nos llevaríamos esos cables al relé, como dijimos en los contactos común y normalmente abierto (NO)

Y ya estaría… como dicen los chavales.

Os preguntaréis que por qué no lo monto todo y os hago otro vídeo, dos razones.

  1. Con todo esto ya está suficientemente claro…
  2. No tengo muchas ganas…
  3. NO DEBO…

Y, ¿¿por qué no debo??

Pues porque hay que mirarse las características de los cacharrines, queridos lectores. Si miramos la parte superior de la “cajita negra” que es mi relé, vemos que, como está comprado fuera, lo han diseñado para 120V, así que paso de quemarlo para daros a vosotros un gusto 😉

CONCLUSIÓN Y RESUMEN

Hemos visto que:

Podemos usar sensores para responder a las situaciones del mundo real con facilidad porque, o bien me darán salidas sencillas para programar, o tendrán sus propias librerías.

Podemos programar con toda libertad el comportamiento que deseemos gracias a la potencialidad de los controladores, como Arduino.

Podemos activar aparatos sencillos como LEDs o zumbadores, pero que, a través de relés podemos acceder al control de sistemas de potencia en nuestra propia casa. Con la salvedad que sólo les estamos dando o quitando corriente (encendido o apagado).

Por lo tanto, tenéis la domótica a un paso y por muy poco precio, si tenéis el tiempo y las ganas…

QUEDA PENDIENTE…

Si en lugar de activarlo con voz, conectamos la placa Arduino por Bluetooth o WIFI a un móvil, por ejemplo, o a una web… ya tenéis el famoso Internet de las cosas (IoT) “up and running” para vuestro disfrute. Una plataforma sencilla de programación por bloques es MQTT, por si queréis cotillear.

AHORA, SINCERÉMONOS

Estas cosas pueden ser más o menos divertidas según el carácter o las inclinaciones de cada uno, en mi caso tienen más interés docente y divulgativo que para aplicaciones en mi vida diaria.

Todos los que trabajan con “cacharritos” ya sabéis lo jorobada que es la robótica porque junta todas las fuentes de error de muchas disciplinas:  te puede fallar la electrónica, te puede fallar la interacción de la electrónica con el MundoReal, te puede fallar la programación.

En mi caso, para este asunto, perdí tiempo porque un Arduino Nano no me funcionaba, lo descarté sin llegar a saber por qué, perdí tiempo porque no me di cuenta de que tenía que cambiar los cables para ponerlo a funcionar y, para colmo, a medio post, me dejó de funcionar el sensor sin que haya sido capaz de arreglarlo, así que, gracias a que había comprado dos, he podido terminar este artículo para vosotros.

Ays… me duele la vida.

Así que recordamos a Fernando de la Cuadra, cuando dijo “La informática no es fácil”, para decir… La robótica, tampoco.

Espero que os sirva.


Manual de Scratch. Especial para Profes y Principiantes.

2 abril 2018

Aquí os dejo el manual de Scratch que he preparado, explicando las funcionalidades con ejemplos, partiendo desde cero y haciendo cosas bastante sofisticadas. Creo que es muy buen trabajo tanto si lo usáis para aprender, como si se lo dejáis a vuestros alumnos, o si lo leéis para tomar ideas como formadores.

Se comparte con Licencia Creative Commons de atribución, no comercial y sin obra derivada.

Estoy muy a favor de compartir mi trabajo y de que quien no tenga recursos suficientes pueda acceder a material de calidad (una alegría y por eso se publica), por otra parte, tampoco hay nada malo que a quien le parezca pueda hacer una contribución de la cuantía que os parezca, para ayudar y compensar el trabajo que lleva… que ya os digo que no es poco.

Estaré encantado de escuchar vuestros comentarios y sugerencias, tampoco dudéis en contactar conmigo para cualquier problema que os surja.

Y muchas gracias a Teresa por su ayuda 😉

 


Prácticas de robótica con mBot (especial profes)

6 mayo 2017

Hace tiempo ya compartí con vosotros unas prácticas con Arduino y un Shield que han tenido muy buena acogida.

Aquí os dejo unas para mBot, un robot basado en Arduino, creo que el enfoque es interesante porque me centro en qué hay que contarles a los chavales, qué errores se suelen cometer, qué funciona estupendamente, qué da muchos quebraderos de cabeza…

Aún no llega el jamón, pero creo que cada vez me lo merezco más.

Sentíos libres de compartirlo, entre todos somos más.

Esta es la versión del 05-05-2017 Si hay cambios actualizaré el enlace.

 Estoy muy a favor de compartir mi trabajo y de que quien no tenga recursos suficientes pueda acceder a material de calidad (una alegría y por eso se publica), por otra parte, tampoco hay nada malo que a quien le parezca pueda hacer una contribución de la cuantía que os parezca, para ayudar y compensar el trabajo que lleva… que ya os digo que no es poco.


La llegada. Si no la has visto, no lo leas.

26 noviembre 2016

Os hablo de The Arrival (La llegada). Si aún no la has visto, aquí tienes el trailer, míralo, vete a ver la peli, y luego vuelves por aquí.

ALERTA SPOILER

Empecemos diciendo que la he visto hace menos de doce horas y que según va pasando el tiempo se me va quedando mejor regusto. Muy recomendable, más emocionante e inspiradora según va avanzando. No os la perdáis.

Vamos a aprovecharla para tratar algunos temas científicos y echamos el ratejo.

0. Los Simpsons vuelven a predecir el futuro.

Son Khan y Kodos, por Dios.

1. ¿Están súper avanzados y tengo que aprender yo su idioma?

Ir de visita por el espacio implica tener una tecnología que desde donde estamos se nos antoja casi mágica, ya sabéis, tercera ley de Clarke.

Hay un intento de comunicación en el propio idioma por ambas partes, pero parece que el curro lo tienen que hacer los pobres protagonistas, joé, ¿no tenéis un cursillo?

Aunque la parte de análisis se nos hurta, no sirve a la historia (no me quejo), sí que una mente perturbada inquisitiva, se pregunta cosas.

Sus elementos gráficos de comunicación son circunferencias con distintas estructuras, bastante complejas, eso nos dificulta pero nos permite más posibilidades. Por ejemplo si hago un anillo con una protuberancia puedo codificar dos símbolos, con protuberancia o sin ella. Si tengo dos, cuatro (sin-sin, sin-con, con-sin-, con-con), con tres ocho, etc. Si las estructuras som complejas, las combinaciones son tan numerosas como se desee. Me ha venido a la memoria esta charla de Guillermo Peris.

En medio de la peli se habla de que hay una hipótesis que dice que nuestro lenguaje conforma nuestra forma de pensar y que la inmersión  en un entorno de otro idioma reconfigurará nuestra estructura mental. Muy interesante y podría justificar que fuéramos nosotros los que tuviésemos que estudiar su lenguaje, pero también se ven imágenes del futuro en el que la profesora enseña este lenguaje e incluso escribe un libro explicándolo, así que es transmisible en nuestro idioma.

2. ¿Por qué temerles?

Habréis oído el dicho: “Si no puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas? Y si puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas?”

Estamos absolutamente a su merced, como decíamos antes, la tecnología que manejan les posibilita hacer lo que deseen sin más. Todo el despliegue militar o cualquier amenaza por nuestra parte es risible. Otra cosa es el que se haga para contener a la población de por aquí por el pánico.

En mi particular opinión, no compartida por Hawking, los extraterrestres no me dan miedo.  Aquí ya hemos tenido la segunda mitad del siglo veinte para saber lo peligrosa que es para una civilización el desarrollo de la tecnología. En mi particular opinión, insisto, una civilización “maligna” no pasaría de cierto desarrollo tecnológico sin destruirse o “reiniciarse”.

3. ¿Esa es la manera más cortés de presentarse?

Supongo que como las malas noticias no hay forma buena de darlas, pero sí las hay muy malas, y las hay pésimas.

¿Doce naves enormes?

Joder, la gente entra en pánico, hay muertes… de hecho en la peli se está a punto de desencadenar una guerra. Hecho que no se soluciona por un buen diseño de la estrategia, sino por la buena estrella de dar con nuestra encantadora protagonista. Salvo predestinación, de la que hablamos en un rato.

¿No puedes mandar algo más pequeño, o menos amenazador? ¿Una sonda? ¿Un mensaje? ¿Quedarte lejos? ¿Mandar un whatsapp?

En nuestras “conquistas” hemos sido mucho más gañanes, pero insisto que el viaje presupone mayor evolución que la que teníamos.

Podría argumentarse el elemento de predestinación para decir que ellos ya “sabían” que iba a ir todo bien y al final nos íbamos a poner todos de acuerdo y tal… el tema es contárselo a los muertos, estar predestinado a la mierda nunca ha sentado bien. Pero vaya, asumiendo esto, tampoco podrían haber decidido hacerlo de otra forma… de hecho no hay nada que decidir. Complicado.

4. Viajes en el tiempo

De momento el único viaje en el tiempo que dominamos es el de “Ir hacia el futuro al ritmo de un segundo por segundo”.

Es cierto que nuestra prota no viaja al futuro, sino que percibe imágenes y recibe información que utiliza.

Aquí surgen muchos problemas con la causalidad, cuando ella usa la información que ha recibido en su vistazo al futuro en el presente se genera un bucle sin causa. Sabe lo que tiene que decir al general chino porque se lo dice él en el futuro y él lo sabe porque se lo dijo ella en el pasado.

Otro problema es el del libre albedrío, algo muy discutido por todos nuestros condicionamientos (genéticos, culturales, etc.), pero aquí es una negación de eso más fundamental. No hay libre albedrío porque todo va a suceder de cierta forma, el paso del tiempo no es más que un flujo de conciencia por una sucesión de hechos inamovibles.

Independientemente del disgusto filosófico que nos produzca esto, tiene un problema según la física que conocemos. El caos.

Desde hace tiempo nos hemos dado cuenta de que los sistemas son impredecibles, salvo pocos ejemplos (y como modelos). Con esto queremos decir que, con pequeñas variaciones de las condiciones iniciales de un sistema los futuros puedes ser completamente divergentes. Es aquello del efecto mariposa, “Una mariposa mueve las alas en Japón y llueve en Nueva York”.

Sí podemos encontrar en sistemas zonas de funcionamiento estables, como nuestro sistema solar, la tormentaca de Júpiter (la mancha roja),  o nuestro clima. Pero nada nos asegura que antes cierto estímulo, no nos salgamos de esta zona estable y vayamos quién sabe dónde.

El futuro no es predecible… por eso disculpamos a los meteorólogos y sus predicciones.

Muchas elucubraciones científicas y filosóficas se han hecho sobre el tiempo que podrían llegar a conciliar en parte ciertas cosas, por ejemplo. Uso “elucubraciones” porque a día de hoy no hay evidencia científica ni indicios que nos lleven a pensar que lo siguiente que voy a poner sea así.

Infinitas líneas temporales.

Cada vez que exista una posibilidad de elección se crean dos universos. En realidad esta variabilidad es constante e infinita, por lo que habría una infinidad de universos en los que podrían darse todas las variantes posibles. La conciencia iría haciendo un viaje particular, cambiando de vía en cada opción… o mejor, habría infinitas variantes mías recorriendo todos los caminos posibles y de todas las formas posibles.

Esto podría solucionar el problema del libre albedrío, porque habría futuros donde habrían disparado a nuestra prota antes de haber podido hablar con el general y habríamos entrado en una guerra global, por ejemplo. Pero esta solución nos cuesta una infinidad de problemas, ¿quién o cuál de ellos soy yo, o soy todos? Aunque no es un problema tener problemas… nadie nos dijo que esto fuera cognoscible.

La naturaleza del tiempo en física es complicada, como se suele decir “Si no me preguntas sé lo que es, pero no puedo explicártelo si me lo preguntas”. Lo que sí tenemos claro, hoy en día, es que el tiempo discurre en un sentido, lo que llamamos la flecha del tiempo. Hay varias “flechas”, quizá la más entendible es la que marca el aumento de entropía. Dejadme que os cuente.

Hemos visto en el universo una tendencia a “homogeneizarse”, lo que se suele llamar desorden. Para ser más precisos diríamos que a tener un “macroestado” compatible con el mayor  número de “microestados”. ¿Cuántas maneras hay de poner cien garbanzos al lado de cien alubias? ¿Cuántas de que estén todos juntos? De esta forma entendemos que el universo se “moverá” hacia este segundo estado. Te pondré otro ejemplo típico. Un vídeo de una mesa de billar vista desde arriba, las bolas colocadas formando un triángulo, llega una bola blanca, las golpea y se empiezan a mover. Ahora otro vídeo, un montòn de bolas moviéndose que chocan juntas, se quedan formando un triángulo y sale despedida, sola, la bola blanca. ¿Cuál de los dos vídeos está puesto “al revés”? Parece evidente, pero según las leyes de los choques, ambos son posibles. Aquí es donde entra eso de que el universo parece evolucionar hacia un estado de más entropía.

Si el tiempo se mueve en una dirección, hay antes y después, aunque ya sabemos que el espacio-tiempo se deforma y los relojes no van todos igual según el sistema de referencia, gracias al tío Einstein, y hay formas de establecer si un hecho puede ser causa de otro o no, al menos desde el punto de vista temporal.

En la peli esta causalidad se hace difícil de percibir, la prota pregunta al otro prota si cambiaría algo de su vida si pudiera. En esos momentos ella se encuentra en un estado “zen” de aceptación y disfrute de las cosas tal y como son y como “van a ser”, con esta predestinación que nos cuentan, de hecho, la pregunta carece de sentido: No podría cambiar nada.

6. Gravedad

Cuando los humanos entran a la nave la gravedad de la Tierra parece anularse y comienzan a andar por las paredes atraídos por una gravedad artificial similar a la terrestre.

Anda que no mola. Pero tenemos muchos problemas con eso.

En la electricidad tenemos cargas positivas y negativas, de esa forma combinándolas podemos generar campos que anulen otros de forma que podemos hacer que una carga positiva sea “invisible” si la rodeo de cargas negativas con el mismo valor. Pero en la gravedad, todo es atracción. Así que, no importa lo lejos que esté una masa, seguiremos sintiendo la atracción que ejerce sobre mi masa aunque esté donde esté. Giramos alrededor del Sol… y del centro de la galaxia.

Si queréis pensar en la gravedad de una forma más moderna (y correcta), recurriendo al tío Albert de nuevo, ahora pensamos que las masas deforman el puro espacio-tiempo, así que, no soy sólo yo el que se mueve, cualquier cosa que discurra por esa zona seguirá una trayectoria curvada, porque el “suelo” está “torcido”. Lo hemos comprobado con la luz, que no tiene masa, y también se curva. Una bonita metáfora de esto es mirar al cielo a través de una ventana en la que hay una gota, la deformación de la imagen a través de la gota se parece a la deformación que vemos con los telescopios cuando miramos cerca de algún objeto masivo. Más aún, igual que las gotas de agua, por su curvatura, pueden hacer de lupa y ampliar, podemos usar estrellas y galaxias como lentes gravitacionales.

Por lo tanto, con nuestra física no sabemos anular esa gravedad terrestre o “crear” gravedad nueva. Bueno salvo un par de trucos, por ejemplo, si nos ponemos en órbita, lo que puede entenderse como que estamos en caída libre pero sin llegar a tocar el suelo, sí que andaremos flotando, como el que cae desde un avión. También podemos poner a una nave que tenga que viajar muy lejos a girar en torno a su eje para que lo que es “fuerza centrífuga” lo percibamos como “gravedad”. La misma sensación que tenéis cuando dais una curva fuerte o en atracciones de feria.

7. ¿Es el inglés el mejor idioma para comunicarnos con extraterrestres?

El inglés tiene muchos problemas comunes a todas las lenguas en mayor o menor medida: Prolijo en normas, irregularidades, diferencia entre grafías y pronunciación, sinonimia, polisemia, etc. Un follón, como todo lo que se hace de manera no sistemática y evoluciona a su bola.

Además en esta peli contamos con una experta. ¿Por qué no esperanto, una lengua que se ha “construido” para que sea sencilla? ¿Por qué no un lenguaje matemático como Lincos? Hemos mirado lejos en el universo y sabemos que las matemáticas son fácilmente abstraíbles de todo lo que se ve por ahí. El número pi será el cociente entre el contorno y el diámetro de cualquier estrella en cualquier galaxia, de cualquier burbuja en cualquier líquido… Un extraterrestre conoce pi, con poco que haya ido al cole.

El lenguaje natural adolece además de una imprecisión que intentamos solucionar con el contexto, el lenguaje no verbal, pero que es fruto de nuestra propia comprensión parcial del mundo e incapacidad de comunicarnos. Esto lo saben los que se dedican a la programación de máquinas, a las que no se les puede decir “Echa un poco de sal”, “La ropa a lavar está bastante sucia”, sin que se les dé un valor o se las entrene a interpretarlo ellas por su cuenta, como hacemos en los últimos tiempos.

8. Individuos o enjambre

Algo que me sorprendió que se asumiera sin más es el carácter individual de las dos “sepias”.

Nosotros mismos somos un montón de chicha, una pila de filetes, un grupo de millones de células juntas (humanas y no humanas -microbiota-), que de pronto se hacen llamar “yo”. No somos un organismo, somos un “superorganismo”, un conjunto de seres vivos en simbiosis que de repente exhibe propiedades de grupo, más allá de la suma de las partes, lo que se llama una inteligencia de enjambre.

En los bichos como nosotros, nuestros elementos están “juntos”, pero en otros superorganismos, son móviles, como un hormiguero o un enjambre de abejas.

¿Quién nos aseguraba al principio que el par de calamares no eran párate de una “conciencia-colmena”, dos unidades, pero que hablaban como uno? ¿Te imaginas dirigirte por separado a una de mis orejas y a la otra?

No sabemos cómo surgen esas propiedades emergentes, lo vemos, lo cuantificamos, pero no lo entendemos bien. No nos entendemos bien a nosotros, no sabemos la forma en la que surge la conciencia de estos cuerpos nuestros. Estamos empezando a replicar esto en programas y robots, con cierto éxito, copiando a la naturaleza (biomimesis), y hay quien teme que solamente por la acumulación de potencia de cálculo, un día un robot o un programa diga: Yo soy. No es que no fuera a molar mucho, la cosa es que va a decir después, qué decisiones va a tomar, cómo van a afectarnos, procederá a competir por recursos, le concedemos derechos.. un lío oiga.

9. Líquido en un líquido.

Cómo escriben es toda una movida. Echan un poco de “tinta” que flota en el agua y adopta la forma del ideograma correspondiente con bastante con bastante nitidez.

Es claro que la forma no “sale hecha” de sus orificios, así que tenemos que imaginarnos una manera de producirla después. A mí se me ocurre hacerlo con maicena (es lo que tenemos los popularizadores, que no salimos de la maicena y el vinagre). Os cuento.

La viscosidad de un fluido es lo que se resiste a “fluir”, de hecho podríamos definir un sólido como un líquido extremadamente viscoso. Esta propiedad no tiene por qué tener un valor constante y puede variar con distintos estímulos externos, según el fluido del que se trate. Por ejemplo, con la fuerza que se aplique.

Todos hemos golpeado el culo de una botella de ketchup para que fluya más fácilmente que dejándolo caer, y algunos golpeamos una mezcla de maicena (harina de maíz) para que se vuelva casi sólida momentáneamente. Aquí me podéis ver haciéndolo.

Hay un experimento muy divertido en el que se echa esa mezcla sobre un altavoz y por la vibración, que comprime y expande el fluido, se van produciendo “dedos” que suben y bajan… un monstruo de maicena.

El truco sería producir ondas estacionarias que “dibujaran” zonas de mayor vibración y otras de menos donde ese líquido se quedase “más sólido” conformando el ideograma.

Quizá hayáis visto también cómo se puede mantener gotas de agua flotando en el aire con ondas estacionarias.

Las ondas estacionarias se producen cuando una onda viaja en un sentido y se encuentra con otra que lo hace en sentido contrario, según como vibre puede reforzarse en unos puntos y anularse en otros, de manera que queda como “quieta” y sólo vemos que en unos puntos hay mucha vibración y en otros ninguna. Se puede hacer con cualquier onda, luz, sonido… De hecho, esas zonas frías de la comida que calientas en el microondas son lugares donde las ondas que rebotan por dentro se han anulado y no han hecho vibrar el alimento.

En lugar de usar un líquido no newtoniano, que se llaman, podría usar un líquido con elementos metálicos que fuera sensible a los campos electromagnéticos, pero en cualquier caso, tengo problemas con la generación de las ondas estacionarias. ¿Cómo hacen la onda “de vuelta”? Me quedaría más a gusto si formaran el ideograma entre las dos manos.

10. ¿Cómo ven?

Nunca vimos sus ojos, o yo estaba despistado, pero eran capaces de percibir a los humanos. Aquí podemos tirar de Daredevil, o de los murciélagos si sois menos frikis, o de las ecografías, si sois papás. Con una emisión de sonidos audibles o ultrasonidos puede uno formarse una imagen bastante buena de los objetos.

Os dejo como deberes, cuando la calle esté solitaria y con poca compañía o igual de rara que vosotros, a que cerréis los ojos y vayáis haciendo chasquidos con la boca, escuchando el eco podéis “ver” el entorno. He visto documentales de ciegos que son capaces de percibir árboles y dar una estimación muy buena de su altura. Para nosotros puede bastar con ir al lado de una pared y averiguar cuándo hay un portal o hemos llegado a  la esquina.

En un sistema sofisticado tendríamos también información sobre la rugosidad de la superficie y dependiendo de la capacidad de penetración de nuestros ultrasonidos, de la naturaleza de los materiales que atravesamos (como pasa en la ecografía).. pero el color, nanay, y nuestros amigos usaban una pizarra.

Los estímulos externos son muy variados, luz y su frecuencia, sonido y la suya, etc. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer sería encontrar la  “intersección” entre los rangos de percepción de ambas especies. Alguien que se comunique con olores podría encontrar a unos “oyentes” muy torpes aquí. Además de nuestro limitado olfato, ni siquiera podemos detectar la dirección de origen con facilidad. Imagina alguien que codifique en esas características no percibidas su mensaje.

Y podría seguir… pero ya está bien, os he dedicado un buen rato, ¿eh?

Simplemente recordaros que la ciencia, el conocimiento, no nos estorba para percibir la Belleza de las cosas, nos hace ver mucha más.


Doraemon tenía razón

5 noviembre 2014

Supongo que todos nos hemos reído ante la ridiculez de poner unas “bolas” en lugar de manos al conocido robot del futuro Doraemon.

HK TST Harbour City entrance front square Doraemon exhibition Aug-2012 (4)

 Pues Doraemon tenía razón…

Una gente muy lista y muy loca, ha hecho una mano robótica rellenando un globo con café en polvo.

Como sabéis, los paquetes de café resultan duros y rígidos cuando están al vacío y “blanditos” y maleables cuando dejamos entrar el aire.

En este caso hacen lo mismo, dejan el globo sobre el objeto, el globo se deforma, retiran el aire y la forma se vuelve rígida de manera que pueden levantar el objeto.

En el vídeo se observa cómo cogen objetos muy distintos sin tener que colocar una mano, buscar orientación ni nada… y además tienen fuerza para levantar 650 g. Un pasote.

En el otro vídeo podéis ver una versión casera usando una aspiradora.

Aunque en muchas ocasiones copiar a la naturaleza es la mejor estrategia, otras veces un enfoque nuevo (aunque sea tan sencillo y tan barato) puede ser lo mejor.


De sistemas en bucle cerrado y la gente que no contesta

11 septiembre 2013

Imagina un tostador normal.

Le das al botón y se pone a calentar durante unos segundos, después se para y salta… bueno, no salta nada porque te habías olvidado de poner el pan.

A esa máquina no le importa si has puesto pan fino, grueso, has metido la mano o no hay nada. Recibe una orden y la ejecuta sin comprobar cómo ha sido el resultado. A esto se le llama trabajar en bucle abierto… vamos, sin bucle ninguno.

Lo mismo pasa con las estufas antiguas o sencillas. Las encienden y calientan, punto. Da igual si es verano, invierno, si hay alguien en la habitación o si la casa está en llamas.

Aunque exagere un poco, no es esta la mejor manera en la que pueden funcionar nuestros aparatos.

Al fin y al cabo, nuestro objetivo no es que el tostador caliente, sino que caliente hasta que la tostada esté bien hecha, ni a medias, ni quemada. Tampoco es nuestro objetivo que la estufa caliente, sino que la temperatura de la habitación sea la que hemos elegido.

Esto se arregla si nuestra máquina puede tomar datos del exterior y evaluar hasta qué punto la tarea está completa, para apagarse, seguir funcionando o ponerse en funcionamiento.

Es la función que hacen los sensores. Ellos toman valores de magnitudes físicas (luz, color, temperatura, humedad, posición, etc.) y se la pasan a la máquina para que evalúe si esa magnitud está en el valor deseado o no.

Un ejemplo muy corriente es el termostato que usamos en casa. Elegimos qué temperatura queremos y este manda una señal de arranque a la calefacción cuando se baja de esa temperatura y una señal de paro cuando se sobrepasa.

Otro más reciente, pero ya muy extendido son los acelerómetros de los teléfonos que les hacen saber en qué posición están y tomar decisiones como cambiar la visualización en pantalla, apagar una alarma… lo que se quiera programar. Una cosa es el dato que da el sensor y otra la decisión que toma la máquina.

Si dibujamos el proceso nos queda más o menos así:

Imagen enlazada de aquí

Por eso a esta manera de actuar la llamamos en bucle cerrado, y al proceso de evaluar el resultado a la salida del proceso y enviarlo “hacia atrás”, realimentación, en inglés, feedback.

Uno de los sistemas más interesantes en lazo cerrado es… usted. Tiene el cuerpo lleno de sensores, y no hablo de los “sentidos” tradicionales, o de los sensores de la piel que le informan del calor y demás… también tiene “propioceptores”, sensores internos que toman datos de la tensión arterial, concentración de azúcar en sangre, etc. y que envían esa información a su encéfalo, donde se toman decisiones como variar la frecuencia cardíaca, secretar hormonas, etc.

Si te pones de pie y te observas, verás cómo tus pies corrigen tu posición y postura para que no te la pegues, evaluando en fracciones de segundo la información que aportan tus ojos, tu oído interno y sensores de tus articulaciones… sin tu participación consciente.

Y, ¿la segunda parte del título del post?

También en nuestra comunicación y en nuestra forma de actuar trabajamos de forma parecida, en “bucle cerrado”.

Contamos un chiste y miramos a la audiencia, si se ríe o no, y adaptamos nuestra conducta al efecto que producimos con nuestra primera acción. Por eso funcionan el conocido Condicionamiento operante.

En los niños pequeños es muy curioso ver cómo miran a sus padres justo después de hacer algo para ver su reacción y recibir así feedback.

Y, por fin, llegamos al punto donde se originó la idea de escribir este post, la gente que no contesta, que no da feedback.

Escribes a alguien un SMS, un whatsapp, un email, un tuit dirigido… y no son capaces de decir ni tan siquiera un “Gracias, intentaré echarle un vistazo cuando pueda.” No sé a vosotros, a mí me jode parece una descortesía, sobre todo con lo sencillo que es dar ese acuse de recibo y lo bien que se queda.

En realidad, cuando la vida te interpela no puedes dejar de contestar, porque incluso la ausencia de respuesta es una manera de responder. Aquel “No hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, es quizá lo que hace que sintamos que nos desprecian cuando hacen eso con nosotros.

En cualquier caso esto nos sigue confirmando que no podemos elegir las acciones de los demás, que no podemos elegir a nuestros amigos o a quien nos quiere, lo único que está en nuestra mano es elegir las respuestas que damos a lo que los demás nos “propongan”.

Así que afinen sus sensores, tomen datos sobre los resultados generan sus acciones en el mundo y en los otros, observen y elijan su forma de actuar. No le impongamos a la realidad nuestras teorías: observemos y aprendamos.


A %d blogueros les gusta esto: