La llegada. Si no la has visto, no lo leas.

26 noviembre 2016

Os hablo de The Arrival (La llegada). Si aún no la has visto, aquí tienes el trailer, míralo, vete a ver la peli, y luego vuelves por aquí.

ALERTA SPOILER

Empecemos diciendo que la he visto hace menos de doce horas y que según va pasando el tiempo se me va quedando mejor regusto. Muy recomendable, más emocionante e inspiradora según va avanzando. No os la perdáis.

Vamos a aprovecharla para tratar algunos temas científicos y echamos el ratejo.

0. Los Simpsons vuelven a predecir el futuro.

Son Khan y Kodos, por Dios.

1. ¿Están súper avanzados y tengo que aprender yo su idioma?

Ir de visita por el espacio implica tener una tecnología que desde donde estamos se nos antoja casi mágica, ya sabéis, tercera ley de Clarke.

Hay un intento de comunicación en el propio idioma por ambas partes, pero parece que el curro lo tienen que hacer los pobres protagonistas, joé, ¿no tenéis un cursillo?

Aunque la parte de análisis se nos hurta, no sirve a la historia (no me quejo), sí que una mente perturbada inquisitiva, se pregunta cosas.

Sus elementos gráficos de comunicación son circunferencias con distintas estructuras, bastante complejas, eso nos dificulta pero nos permite más posibilidades. Por ejemplo si hago un anillo con una protuberancia puedo codificar dos símbolos, con protuberancia o sin ella. Si tengo dos, cuatro (sin-sin, sin-con, con-sin-, con-con), con tres ocho, etc. Si las estructuras som complejas, las combinaciones son tan numerosas como se desee. Me ha venido a la memoria esta charla de Guillermo Peris.

En medio de la peli se habla de que hay una hipótesis que dice que nuestro lenguaje conforma nuestra forma de pensar y que la inmersión  en un entorno de otro idioma reconfigurará nuestra estructura mental. Muy interesante y podría justificar que fuéramos nosotros los que tuviésemos que estudiar su lenguaje, pero también se ven imágenes del futuro en el que la profesora enseña este lenguaje e incluso escribe un libro explicándolo, así que es transmisible en nuestro idioma.

2. ¿Por qué temerles?

Habréis oído el dicho: “Si no puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas? Y si puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas?”

Estamos absolutamente a su merced, como decíamos antes, la tecnología que manejan les posibilita hacer lo que deseen sin más. Todo el despliegue militar o cualquier amenaza por nuestra parte es risible. Otra cosa es el que se haga para contener a la población de por aquí por el pánico.

En mi particular opinión, no compartida por Hawking, los extraterrestres no me dan miedo.  Aquí ya hemos tenido la segunda mitad del siglo veinte para saber lo peligrosa que es para una civilización el desarrollo de la tecnología. En mi particular opinión, insisto, una civilización “maligna” no pasaría de cierto desarrollo tecnológico sin destruirse o “reiniciarse”.

3. ¿Esa es la manera más cortés de presentarse?

Supongo que como las malas noticias no hay forma buena de darlas, pero sí las hay muy malas, y las hay pésimas.

¿Doce naves enormes?

Joder, la gente entra en pánico, hay muertes… de hecho en la peli se está a punto de desencadenar una guerra. Hecho que no se soluciona por un buen diseño de la estrategia, sino por la buena estrella de dar con nuestra encantadora protagonista. Salvo predestinación, de la que hablamos en un rato.

¿No puedes mandar algo más pequeño, o menos amenazador? ¿Una sonda? ¿Un mensaje? ¿Quedarte lejos? ¿Mandar un whatsapp?

En nuestras “conquistas” hemos sido mucho más gañanes, pero insisto que el viaje presupone mayor evolución que la que teníamos.

Podría argumentarse el elemento de predestinación para decir que ellos ya “sabían” que iba a ir todo bien y al final nos íbamos a poner todos de acuerdo y tal… el tema es contárselo a los muertos, estar predestinado a la mierda nunca ha sentado bien. Pero vaya, asumiendo esto, tampoco podrían haber decidido hacerlo de otra forma… de hecho no hay nada que decidir. Complicado.

4. Viajes en el tiempo

De momento el único viaje en el tiempo que dominamos es el de “Ir hacia el futuro al ritmo de un segundo por segundo”.

Es cierto que nuestra prota no viaja al futuro, sino que percibe imágenes y recibe información que utiliza.

Aquí surgen muchos problemas con la causalidad, cuando ella usa la información que ha recibido en su vistazo al futuro en el presente se genera un bucle sin causa. Sabe lo que tiene que decir al general chino porque se lo dice él en el futuro y él lo sabe porque se lo dijo ella en el pasado.

Otro problema es el del libre albedrío, algo muy discutido por todos nuestros condicionamientos (genéticos, culturales, etc.), pero aquí es una negación de eso más fundamental. No hay libre albedrío porque todo va a suceder de cierta forma, el paso del tiempo no es más que un flujo de conciencia por una sucesión de hechos inamovibles.

Independientemente del disgusto filosófico que nos produzca esto, tiene un problema según la física que conocemos. El caos.

Desde hace tiempo nos hemos dado cuenta de que los sistemas son impredecibles, salvo pocos ejemplos (y como modelos). Con esto queremos decir que, con pequeñas variaciones de las condiciones iniciales de un sistema los futuros puedes ser completamente divergentes. Es aquello del efecto mariposa, “Una mariposa mueve las alas en Japón y llueve en Nueva York”.

Sí podemos encontrar en sistemas zonas de funcionamiento estables, como nuestro sistema solar, la tormentaca de Júpiter (la mancha roja),  o nuestro clima. Pero nada nos asegura que antes cierto estímulo, no nos salgamos de esta zona estable y vayamos quién sabe dónde.

El futuro no es predecible… por eso disculpamos a los meteorólogos y sus predicciones.

Muchas elucubraciones científicas y filosóficas se han hecho sobre el tiempo que podrían llegar a conciliar en parte ciertas cosas, por ejemplo. Uso “elucubraciones” porque a día de hoy no hay evidencia científica ni indicios que nos lleven a pensar que lo siguiente que voy a poner sea así.

Infinitas líneas temporales.

Cada vez que exista una posibilidad de elección se crean dos universos. En realidad esta variabilidad es constante e infinita, por lo que habría una infinidad de universos en los que podrían darse todas las variantes posibles. La conciencia iría haciendo un viaje particular, cambiando de vía en cada opción… o mejor, habría infinitas variantes mías recorriendo todos los caminos posibles y de todas las formas posibles.

Esto podría solucionar el problema del libre albedrío, porque habría futuros donde habrían disparado a nuestra prota antes de haber podido hablar con el general y habríamos entrado en una guerra global, por ejemplo. Pero esta solución nos cuesta una infinidad de problemas, ¿quién o cuál de ellos soy yo, o soy todos? Aunque no es un problema tener problemas… nadie nos dijo que esto fuera cognoscible.

La naturaleza del tiempo en física es complicada, como se suele decir “Si no me preguntas sé lo que es, pero no puedo explicártelo si me lo preguntas”. Lo que sí tenemos claro, hoy en día, es que el tiempo discurre en un sentido, lo que llamamos la flecha del tiempo. Hay varias “flechas”, quizá la más entendible es la que marca el aumento de entropía. Dejadme que os cuente.

Hemos visto en el universo una tendencia a “homogeneizarse”, lo que se suele llamar desorden. Para ser más precisos diríamos que a tener un “macroestado” compatible con el mayor  número de “microestados”. ¿Cuántas maneras hay de poner cien garbanzos al lado de cien alubias? ¿Cuántas de que estén todos juntos? De esta forma entendemos que el universo se “moverá” hacia este segundo estado. Te pondré otro ejemplo típico. Un vídeo de una mesa de billar vista desde arriba, las bolas colocadas formando un triángulo, llega una bola blanca, las golpea y se empiezan a mover. Ahora otro vídeo, un montòn de bolas moviéndose que chocan juntas, se quedan formando un triángulo y sale despedida, sola, la bola blanca. ¿Cuál de los dos vídeos está puesto “al revés”? Parece evidente, pero según las leyes de los choques, ambos son posibles. Aquí es donde entra eso de que el universo parece evolucionar hacia un estado de más entropía.

Si el tiempo se mueve en una dirección, hay antes y después, aunque ya sabemos que el espacio-tiempo se deforma y los relojes no van todos igual según el sistema de referencia, gracias al tío Einstein, y hay formas de establecer si un hecho puede ser causa de otro o no, al menos desde el punto de vista temporal.

En la peli esta causalidad se hace difícil de percibir, la prota pregunta al otro prota si cambiaría algo de su vida si pudiera. En esos momentos ella se encuentra en un estado “zen” de aceptación y disfrute de las cosas tal y como son y como “van a ser”, con esta predestinación que nos cuentan, de hecho, la pregunta carece de sentido: No podría cambiar nada.

6. Gravedad

Cuando los humanos entran a la nave la gravedad de la Tierra parece anularse y comienzan a andar por las paredes atraídos por una gravedad artificial similar a la terrestre.

Anda que no mola. Pero tenemos muchos problemas con eso.

En la electricidad tenemos cargas positivas y negativas, de esa forma combinándolas podemos generar campos que anulen otros de forma que podemos hacer que una carga positiva sea “invisible” si la rodeo de cargas negativas con el mismo valor. Pero en la gravedad, todo es atracción. Así que, no importa lo lejos que esté una masa, seguiremos sintiendo la atracción que ejerce sobre mi masa aunque esté donde esté. Giramos alrededor del Sol… y del centro de la galaxia.

Si queréis pensar en la gravedad de una forma más moderna (y correcta), recurriendo al tío Albert de nuevo, ahora pensamos que las masas deforman el puro espacio-tiempo, así que, no soy sólo yo el que se mueve, cualquier cosa que discurra por esa zona seguirá una trayectoria curvada, porque el “suelo” está “torcido”. Lo hemos comprobado con la luz, que no tiene masa, y también se curva. Una bonita metáfora de esto es mirar al cielo a través de una ventana en la que hay una gota, la deformación de la imagen a través de la gota se parece a la deformación que vemos con los telescopios cuando miramos cerca de algún objeto masivo. Más aún, igual que las gotas de agua, por su curvatura, pueden hacer de lupa y ampliar, podemos usar estrellas y galaxias como lentes gravitacionales.

Por lo tanto, con nuestra física no sabemos anular esa gravedad terrestre o “crear” gravedad nueva. Bueno salvo un par de trucos, por ejemplo, si nos ponemos en órbita, lo que puede entenderse como que estamos en caída libre pero sin llegar a tocar el suelo, sí que andaremos flotando, como el que cae desde un avión. También podemos poner a una nave que tenga que viajar muy lejos a girar en torno a su eje para que lo que es “fuerza centrífuga” lo percibamos como “gravedad”. La misma sensación que tenéis cuando dais una curva fuerte o en atracciones de feria.

7. ¿Es el inglés el mejor idioma para comunicarnos con extraterrestres?

El inglés tiene muchos problemas comunes a todas las lenguas en mayor o menor medida: Prolijo en normas, irregularidades, diferencia entre grafías y pronunciación, sinonimia, polisemia, etc. Un follón, como todo lo que se hace de manera no sistemática y evoluciona a su bola.

Además en esta peli contamos con una experta. ¿Por qué no esperanto, una lengua que se ha “construido” para que sea sencilla? ¿Por qué no un lenguaje matemático como Lincos? Hemos mirado lejos en el universo y sabemos que las matemáticas son fácilmente abstraíbles de todo lo que se ve por ahí. El número pi será el cociente entre el contorno y el diámetro de cualquier estrella en cualquier galaxia, de cualquier burbuja en cualquier líquido… Un extraterrestre conoce pi, con poco que haya ido al cole.

El lenguaje natural adolece además de una imprecisión que intentamos solucionar con el contexto, el lenguaje no verbal, pero que es fruto de nuestra propia comprensión parcial del mundo e incapacidad de comunicarnos. Esto lo saben los que se dedican a la programación de máquinas, a las que no se les puede decir “Echa un poco de sal”, “La ropa a lavar está bastante sucia”, sin que se les dé un valor o se las entrene a interpretarlo ellas por su cuenta, como hacemos en los últimos tiempos.

8. Individuos o enjambre

Algo que me sorprendió que se asumiera sin más es el carácter individual de las dos “sepias”.

Nosotros mismos somos un montón de chicha, una pila de filetes, un grupo de millones de células juntas (humanas y no humanas -microbiota-), que de pronto se hacen llamar “yo”. No somos un organismo, somos un “superorganismo”, un conjunto de seres vivos en simbiosis que de repente exhibe propiedades de grupo, más allá de la suma de las partes, lo que se llama una inteligencia de enjambre.

En los bichos como nosotros, nuestros elementos están “juntos”, pero en otros superorganismos, son móviles, como un hormiguero o un enjambre de abejas.

¿Quién nos aseguraba al principio que el par de calamares no eran párate de una “conciencia-colmena”, dos unidades, pero que hablaban como uno? ¿Te imaginas dirigirte por separado a una de mis orejas y a la otra?

No sabemos cómo surgen esas propiedades emergentes, lo vemos, lo cuantificamos, pero no lo entendemos bien. No nos entendemos bien a nosotros, no sabemos la forma en la que surge la conciencia de estos cuerpos nuestros. Estamos empezando a replicar esto en programas y robots, con cierto éxito, copiando a la naturaleza (biomimesis), y hay quien teme que solamente por la acumulación de potencia de cálculo, un día un robot o un programa diga: Yo soy. No es que no fuera a molar mucho, la cosa es que va a decir después, qué decisiones va a tomar, cómo van a afectarnos, procederá a competir por recursos, le concedemos derechos.. un lío oiga.

9. Líquido en un líquido.

Cómo escriben es toda una movida. Echan un poco de “tinta” que flota en el agua y adopta la forma del ideograma correspondiente con bastante con bastante nitidez.

Es claro que la forma no “sale hecha” de sus orificios, así que tenemos que imaginarnos una manera de producirla después. A mí se me ocurre hacerlo con maicena (es lo que tenemos los popularizadores, que no salimos de la maicena y el vinagre). Os cuento.

La viscosidad de un fluido es lo que se resiste a “fluir”, de hecho podríamos definir un sólido como un líquido extremadamente viscoso. Esta propiedad no tiene por qué tener un valor constante y puede variar con distintos estímulos externos, según el fluido del que se trate. Por ejemplo, con la fuerza que se aplique.

Todos hemos golpeado el culo de una botella de ketchup para que fluya más fácilmente que dejándolo caer, y algunos golpeamos una mezcla de maicena (harina de maíz) para que se vuelva casi sólida momentáneamente. Aquí me podéis ver haciéndolo.

Hay un experimento muy divertido en el que se echa esa mezcla sobre un altavoz y por la vibración, que comprime y expande el fluido, se van produciendo “dedos” que suben y bajan… un monstruo de maicena.

El truco sería producir ondas estacionarias que “dibujaran” zonas de mayor vibración y otras de menos donde ese líquido se quedase “más sólido” conformando el ideograma.

Quizá hayáis visto también cómo se puede mantener gotas de agua flotando en el aire con ondas estacionarias.

Las ondas estacionarias se producen cuando una onda viaja en un sentido y se encuentra con otra que lo hace en sentido contrario, según como vibre puede reforzarse en unos puntos y anularse en otros, de manera que queda como “quieta” y sólo vemos que en unos puntos hay mucha vibración y en otros ninguna. Se puede hacer con cualquier onda, luz, sonido… De hecho, esas zonas frías de la comida que calientas en el microondas son lugares donde las ondas que rebotan por dentro se han anulado y no han hecho vibrar el alimento.

En lugar de usar un líquido no newtoniano, que se llaman, podría usar un líquido con elementos metálicos que fuera sensible a los campos electromagnéticos, pero en cualquier caso, tengo problemas con la generación de las ondas estacionarias. ¿Cómo hacen la onda “de vuelta”? Me quedaría más a gusto si formaran el ideograma entre las dos manos.

10. ¿Cómo ven?

Nunca vimos sus ojos, o yo estaba despistado, pero eran capaces de percibir a los humanos. Aquí podemos tirar de Daredevil, o de los murciélagos si sois menos frikis, o de las ecografías, si sois papás. Con una emisión de sonidos audibles o ultrasonidos puede uno formarse una imagen bastante buena de los objetos.

Os dejo como deberes, cuando la calle esté solitaria y con poca compañía o igual de rara que vosotros, a que cerréis los ojos y vayáis haciendo chasquidos con la boca, escuchando el eco podéis “ver” el entorno. He visto documentales de ciegos que son capaces de percibir árboles y dar una estimación muy buena de su altura. Para nosotros puede bastar con ir al lado de una pared y averiguar cuándo hay un portal o hemos llegado a  la esquina.

En un sistema sofisticado tendríamos también información sobre la rugosidad de la superficie y dependiendo de la capacidad de penetración de nuestros ultrasonidos, de la naturaleza de los materiales que atravesamos (como pasa en la ecografía).. pero el color, nanay, y nuestros amigos usaban una pizarra.

Los estímulos externos son muy variados, luz y su frecuencia, sonido y la suya, etc. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer sería encontrar la  “intersección” entre los rangos de percepción de ambas especies. Alguien que se comunique con olores podría encontrar a unos “oyentes” muy torpes aquí. Además de nuestro limitado olfato, ni siquiera podemos detectar la dirección de origen con facilidad. Imagina alguien que codifique en esas características no percibidas su mensaje.

Y podría seguir… pero ya está bien, os he dedicado un buen rato, ¿eh?

Simplemente recordaros que la ciencia, el conocimiento, no nos estorba para percibir la Belleza de las cosas, nos hace ver mucha más.


Información, desinformación… qué más da, si no te enteras

9 agosto 2016

La primera vez que alguien ve unas torres de refrigeración de una central o una industria se horroriza, sale un humazo que flipas.

Doel nuclear power plant

Y empiezas: Cuánta contaminación, qué horror, no hay derecho…

No sabemos y la cagamos, nos falta información.

Esas nubes son vapor de agua, esa torre está pensada para esa parte de los procesos industriales en los que hay que desprenderse de calor. Su eficiencia y ventajas estructurales se cuentan sencillamente aquí .

¿Que mejor manera que informar para paliar la ignorancia?

Quizá por eso en la Solvay de Torrelavega en Cantabria nos encontramos con esto, de la página de Patrimonio Industrial

Vale, todo chupi.

Pero también hay otra “chimenea”, en la que no hay ningún letrero…

Por allí salen otras cosas que no son vapor de agua.

¿Qué pasaría si se etiquetase lo que por allí se echa? ¿Cundiría la alarma?

Ya sabéis la grimilla que nos dan los nombres “químicos”, imagina que en las torres de refrigeración hubiéramos puesto óxido de dihidrógeno.

¿Estaría justificada la alarma? ¿Son sustancias inocuas? ¿Están en niveles admisibles?

¿Adonde quiero ir a parar?

Pues a lo peligrosa que es la desinformación y la información parcial… incluso la información detallada si no tienes la capacidad de procesarla.


NUEVO LIBRO: Aproxímate

10 marzo 2016

Aquí está, mi sexto hijito: Aproxímate.

Un vistazo a sus Primeras páginas

Lo presentamos en Madrid en la FNAC de Callao el sábad0 19 de marzo (día del padre).

Presentación Madrid marzo 2016

Los amigos de otras ciudades no os despistéis que andaré de gira

Un libro donde te entregamos la fórmula secreta para ser verdaderamente científico y poder llegar TÚ MISMO a tus propias conclusiones. Mide, calcula, aproxima… decide.

A veces te decimos cómo son las cosas (y tienes que creernos), a veces te enseñamos problemas divertidos de matemáticas pero que tratan sobre camellos, cerillas y cosas así.

¿Te imaginas poder usar lo que YA SABES (sumar, restar, multiplicar, porcentajes…) para poder conocer el mundo por TI MISMO y además pasarlo estupendamente?

¿Cuánto peso aguanta un pelo? ¿Cambia mi altura durante el día? ¿Cómo sacar ventaja en un examen tipo test? ¿Cuánto pollo hay en una pastilla de caldo de pollo?

No me creas, ¡mídelo!

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Quiero ser usuario

26 octubre 2015

Yo sólo quiero ser usuario.

No quiero configurar mi impresora, no quiero entrar en el panel de control, no quiero saber lo que es un driver… quiero ser usuario.

No quiero probar un nuevo sistema operativo y, por supuesto, no quiero tener que escribir comandos.

Sólo quiero mirar una web, ver un vídeo, poner un tuit o trabajar… cualquiera que sea mi trabajo.

Sólo quiero ser un usuario…

Y tú también…

Sí tú, el que me dices lo chulo que es manejar todos los parámetros desde una ventana de comandos, el que me dice lo divertido que es abrir y hackear los cacharros… tú, maker, tú también quieres ser usuario.

¿No? ¿Seguro? Veamos

Cuando te subes a tu coche para ir a un meetup de tu startup y no sé qué más “up”… ¿quieres controlar el nivel de mezcla de tu automóvil, el balance de la suspensión y demás asuntos mecánicos? Ah, vale, sólo quieres que te lleve a lo que vas a hacer.

¿Haces tu propia comida? ¿La plantas, la crías? ¿Toda? ¿Tienes un gorrino en tu casa? ¿El pienso lo compras o también lo hackeas?

Y tu ropa, ¿la tejes? ¿Plantas lino?

No, ¿verdad? Eres un simple usuario… como somos todos, en la mayoría de las cosas de nuestras vidas. No puede ser de otra manera, no eres Robinson Crusoe, ni siquiera Robinson Crusoe podría llevar nuestras vidas y ser Robinson Crusoe… Asúmelo, todos somos usuarios en casi todo.

La cuestión es que de aquello que me hablas es tu hobbie, en lo que te complaces, en lo que empleas horas, y las disfrutas, lo que te mola… genial, no lo critico. Todos tenemos hobbies y nos lo pasamos teta haciendo desde cero las cosas que los demás se compran porque no les interesa el proceso, les interesa utilizarlas, y ya.

El problema es cuando elevas tu hobbie a un “universal”, cuando de repente resulta que todo el mundo tendría que estar “alfabetizado” en tu puñetero hobbie.

Eso es algo que tendríamos que discutir muy despacito (aquí le dimos una vuelta)y buscar qué cosas efectivamente son necesarias para todos y qué cosas no, en qué cosas el que quiera puede meterse a fondo, y el que no, puede ser un simple usuario y, a la vez, un ciudadano feliz y educado.

De momento lo que podemos ir haciendo es facilitar la vida de los usuarios de esas cosas en las que nosotros somos expertosy rezar fuerte para que los demás también lo hagan.


Apple, no me times

17 octubre 2015

Cuando uno toma la decisión de entrar en una tienda de Apple es porque está dispuesto a pagar las cosas caras… bastante caras, asumiendo la teoría de que pago por comodidad, usabilidad, etc. Pero ayer, llegaron a su límite.

Esto es algo muy importante porque los precios no se fijan por las razones que a veces se piensan:

  • Por el coste de fabricación (¿camisetas de fútbol?)
  • Por lo que sea “justo”
  • Por el mérito o la dificultad de hacerlo (¿artículos de artesanía?)
  • Por el deseo del vendedor (sin límite…)

En realidad el precio de un artículo lo fija el cliente con lo que está dispuesto a pagar. Así de simple.

Por eso podemos pagar propinas de un euro, además del precio pactado en el restaurante,, y quejarnos del precio de Whatsapp, algo que usamos locamente, y que no llega al euro. Podemos pagar un refresco en un bar varias veces más caro que en la tienda de enfrente… y, de nuevo, volver a pagar propina… y mil ejemplos más, que recordaréis de vuestras propias vidas.

A esto lo llamamos contabilidad compartimentada. Hacemos cuentas de forma diferente según el origen del ingreso o del gasto, o según la partida en el que lo vamos a gastar.

Total, vuelvo a mi historia.

Un día voy a la tienda Apple y me dicen que por ser profe me harán un descuento del 6%, me informan del producto que me interesa y me voy.

Como el descuento es mayor que el que me hacían en otra tienda por el mismo producto (un 5%) decido ayer ir a comprarlo.

Llego y me vuelven a confirmar que me descontarán un 6%, así que después de esperar un rato a que me atendieran y otro a que me informaran/daran la brasa sobre lo chupis que son (algo que tenía asumido) me suman mi compra y me enseñan el número diciéndome “¿OK?”

De acuerdo, digo yo. Pero me sonaba raro el número y repito la cuenta que ya había hecho en casa con la sorpresa de que el descuento que me están haciendo es de un 4%.

Se lo señalo y me dicen que según el sitio en el que trabajes te hacen un descuento u otro, entre el cuatro y el seis. Primera noticia en dos días y posterior a mi petición de explicaciones.

En fin, que les pido que me devuelvan el dinero y me voy.

Esto me hizo recordar algo de la carrera: Teoría de catástrofes.

Trata de sistemas en los que vas “tensando” la cuerda, no pasa nada… un poco más, no pasa nada… y de repente, BUM, salta bruscamente a otro estado.

No hay un valor exacto, pero sí una “zona peligrosa” de los valores de las variables del sistema… en el que todo puede cambiar.

¿Cuándo un perro acorralado pasará de estar asustado a atacarte? ¿Cuándo una montaña de arena se derrumbará?

¿Cuándo una sociedad oprimida se rebelará? Esa gota que colma el vaso… y que está tardando… (pero ese es otro tema).

En mi caso había tomado la decisión de comprar además otro artículo más que sabía que podía obtener más barato en otro sitio, pero: “tenía prisa”, “ya que estoy aquí”, “voy a tardar en ir y al final me va a hacer falta”…

Pero esa mínima cantidad de dinero, que me gasto sin problema en pagar una ronda, en comprar palomitas en el cine o en cualquier estupidez… no me la gasto contigo si me haces sentir gilipollas.

Ojo que digo, “me haces sentir”, puede que lleves un buen rato tratándome como si lo fuera y yo dándote la razón… pero si me lo haces sentir… desisto de la compra.

Incluso puede ocurrir que te estén cobrando un precio más que justo, incluso demasiado bajo y que tú te sientas timado… le pasa a mis queridos tíos que son zapateros y cobran baratísimos los arreglos, pero la gente les dice “Por eso me compro unos nuevos en la tienda de enfrente”. Por supuesto, de mala calidad… y por eso van luego al zapatero. En fin.

Finalmente, podríais preguntaros por qué escribo este post. Ya hemos hablado de psicología, de ventas y de teoría de catástrofes… pero aún me queda un tema más.

Hay gente muy buena por el mundo, que actúa por una ética muy elevada. No se limitan a cumplir la ley, lo hacen cuando es justa y la incumplen si es necesario cuando no es justa. Son mejores que la ley. Existen, buscadlos y queredlos mucho.

El resto, que son muchos, actúan por pura evaluación de coste/beneficio.

Piensan más o menos inconscientemente: ¿Cuánto me favorece esta acción? ¿Qué me cuesta?

Esto no quiere decir que hagan ese cálculo de manera inteligente. De hecho, no lo suelen hacer. En mi opinión, la maldad es una forma de ignorancia, así que suelen salir perdiendo. Por ejemplo, sacrificando una amistad por beneficios temporales e irrisorios… cuando esa persona podría ayudarles de mil maneras en el futuro (pensando exclusivamente de forma egoísta).

¿Por qué entonces nos timan aquí y allá, si saben que al final algunos se darán cuenta?

Fácil, porque los beneficios superan a los costes.

Un eurito de más en las cuentas telefónicas, un descuento menor, una aplicación de IVA a lo que creíamos el precio final…

¿Cuánta gente desiste y cuánta gente sigue pagando?

Esta idea subyace cuando “castigamos” o premiamos a hijos, mascotas, jefes, empleados… puro condicionamiento operante, positivo o negativo.

Pues nada, aquí va este post. Este es el coste que yo le paso a Apple por esa política de empresa (me lo hicieron dos empleados distintos).

Aquí queda dicho y explicado, en un texto que leerán probablemente unos pocos miles de personas. No es demasiado, pero espero que duela… que duela lo suficiente para que se comporten de forma más ética.

¿Será un coste suficiente? Eso lo decides tú lector, compartiendo.


Otra epifanía.. Impresoras 3D en los institutos

18 mayo 2015

Una mañana te levantas o te caes del caballo y decides que es el momento de hacerte “runner”, vestirte de flamenca, dejar de perseguir a los cristianos o, en este caso, mandar impresoras 3D a los institutos.

“¿Y a ti qué te importa?”- me dirás.

Efectivamente mientras lo hagas con tu dinero y sea un asunto de tu exclusiva incumbencia me importa un pepino.

El problema es cuando tu decisión afecta a otros… y peor aún si lo haces con mi dinero.

Ya hablamos hace tiempo del subidón que les había dado con el ajedrez, lo pesados que están con el incorrectísimamente llamado “bilingüismo” y otras…

Ahora en Madrid el tema de moda es la programación... mola más si es para smartphones (claro) y mola mucho más si es con impresoras 3D.

Por supuesto los políticos que dicen esto no tienen ni repajolera idea de lo que hablan, no saben nada de todos estos asuntos que, a partir de ahora, parece que son imprescindibles para una buena formación, de la que ellos carecen, sobre todo si tomamos por buena su tesis. Postureo y paletadas. Lo que hace el “rico listo” es lo guay, vamos a hacerlo nosotros… Una reedición de aquello de “Todos los niños en Francia saben hablar francés”

El precio de la impresora 3D que van a mandar 1900€… ¿Dos mil pavos en eso?

Venga, imagínate que compro la nueva religión a la que te has convertido.

Ahora cuéntame, ¿cuántas impresiones voy a hacer? En los centros hay entre 3 y 4 líneas (3ºA, B, C y D) échale 100 alumnos en total.

¿Eres consciente de que ese cacharro tarda algunas horas en imprimir cada pieza?

¿300 horas imprimiendo para que cada alumno tenga UNA pieza? Bueno, espera… que dicen los de Plástica que también quieren usarla (de hecho ellos saben más de diseño)… en fin. ¿Es suficiente?

Y ahora la pregunta más terrible, ¿ES NECESARIO?

¿En qué consiste un curso de impresión 3D?

Mira, más fácil. ¿Qué es un curso de impresión 2D? ¿A que es una idiotez? Estaríamos hablando de un curso de procesador de texto, o de retoque fotográfico… imprimir es darle a un puñetero botón.

Por lo tanto de lo que tendríamos que estar hablando aquí es de un curso de diseño industrial… pero no, más bonico queda decir “Impresión 3d”.

Y, ahora la guinda.

¿Qué pasaría si esa tecnología estuviera ya obsoleta?

¿Qué pasa si HOY ya hay sistemas infinitamente más rápidos y que en no mucho tardar será comerciales?

¿A quién le estamos vaciando el stock de productos obsoletos con el dinero público?

Mirad lo que ya se puede hacer (artículo)

NO QUEREMOS CACHARRITOS… QUEREMOS PERSONAL.

Aumentar el número de profesores y reducir la ratio en las clases, que ahora están a treinta y treinta y algo, está comprobado que mejora la enseñanza. Los juguetitos sin sentido y sin formar parte de un plan general son estupideces.

Padres y madres, ¿algo que decir o no es cosa vuestra?


Doraemon tenía razón

5 noviembre 2014

Supongo que todos nos hemos reído ante la ridiculez de poner unas “bolas” en lugar de manos al conocido robot del futuro Doraemon.

HK TST Harbour City entrance front square Doraemon exhibition Aug-2012 (4)

 Pues Doraemon tenía razón…

Una gente muy lista y muy loca, ha hecho una mano robótica rellenando un globo con café en polvo.

Como sabéis, los paquetes de café resultan duros y rígidos cuando están al vacío y “blanditos” y maleables cuando dejamos entrar el aire.

En este caso hacen lo mismo, dejan el globo sobre el objeto, el globo se deforma, retiran el aire y la forma se vuelve rígida de manera que pueden levantar el objeto.

En el vídeo se observa cómo cogen objetos muy distintos sin tener que colocar una mano, buscar orientación ni nada… y además tienen fuerza para levantar 650 g. Un pasote.

En el otro vídeo podéis ver una versión casera usando una aspiradora.

Aunque en muchas ocasiones copiar a la naturaleza es la mejor estrategia, otras veces un enfoque nuevo (aunque sea tan sencillo y tan barato) puede ser lo mejor.


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