¿Te ofendo o te ofendes?

Francisco de Goya y Lucientes - Duelo a garrotazos

Te digo algo y te mosqueas, ¿de quién es la culpa? ¿Soy yo el que te ofende, o eres tú el que elige ofenderse?

Primer caso: Se alude a la persona.

Eres un imbécil. Habría que golpearte o matarte.

No hay duda, aquí ofende el que habla. El acto es ofensivo.

Puede ocurrir que no te afecte por alguna circunstancia. Eres un supergurú de la serenidad, no le das importancia alguna porque te lo dice un niño pequeño, alguien a quien desprecias profundamente, alguien con sus capacidades mentales dañadas, etc. Pero una cosa es que no te ofenda y otra que no sea ofensivo.

Aquí respetamos a las personas, así que estamos en contra de eso. De hecho, entendemos que excede la libertad de expresión y no tenemos ningún problema en que se prohíba que la gente diga “Hay que matar a todos los fontaneros/negros/o lo que sea”. En este blog eliminamos comentarios ofensivos y nos quedamos tan a gusto.

Una cosa es el derecho a pensar lo que se quiera, otra el derecho a decirlo y otra el derecho a que un tercero tenga que proveer los medios para que lo hagas.

Segundo caso: Se alude a las ideas.

Lo que dices es una estupidez. Tal opinión/creencia es ridícula. Tu dios es la misma mierda, y todo tipo de bromas o caricaturas sobre ideas políticas, filosóficas, religiosas, etc.

A ver, molesta, pero, ¿se está siendo ofensivo, o es el oyente el que elige ofenderse?

“Eres idiota” y “Lo que dices es una idiotez” son dos cosas distintas.

Ya dijimos que las personas merecen respeto, son puros derechos humanos, pero, ¿merecen respeto las ideas?

Aquí tenemos que ser cuidadosos. No podemos ser tan infantiles como para decir que las nuestras sí y las de los demás no, tenemos que dar argumentos “formales”. Si dices que las creencias religiosas deben ser respetadas, entonces tendremos que respetar cualquier creencia religiosa.

Valoremos algunas de las razones que se dan para respetar ideas.

a) Respeto por las ideas verdaderas.

Esto molaría, pero mientras no tengas la manera de saber qué es cierto y qué no, este criterio es imposible de aplicar.

b) Respeto a las creencias religiosas

Puede que las tuyas te parezcan estupendas, pero hay gente que cree en cosas que implican matar o dañar a otros. ¿Lo respetamos?

c) Respeto a circunstancias personales

Esto anularía cualquier chiste sobre cojos, mancos, tuertos, calvos, infartados, accidentados, etc.

Sin duda esto puede ser de mal gusto en alguna circunstancia. ¿Es moralmente condenable? ¿Debe ser legalmente condenable?

Insisto que una cosa es hacer un chiste de ciegos y otra es decirle a alguien que es menos persona por ser ciego. No confundir personas con ideas es la clave de todo este asunto.

d) Si no me respetas, me enfado/te hostio/te mato

¿Hablamos de respeto o de miedo? El hecho de que alguien se enfade ante cierto tema, ¿hace de esa idea algo respetable? Y si deja de enfadarse, ¿ya no lo es? ¿Podemos hacer chistes sobre religiones con pocos extremistas o alejados de mi casa, pero no de otras?

e) Larga argumentación

Todos conocemos ideas falsas que han sido profusamente argumentadas y viceversa. Así que tampoco por aquí.

d) Respeto apoyado en falacias lógicas

Porque algo es tradicional (como que las mujeres no tengan voto, o tener esclavos)

Porque le parece bien a mucha gente (como que la Tierra era plana hace unos años)

Porque lo dice un señor muy listo (un premio Nobel cree en…)

Etc.

e) Respeto porque cada uno es libre de creer lo que quiera

Sí, cada uno es libre de creer en lo que quiera, pero yo no tengo la obligación de que me tenga que parecer bien.

Podría ser que las personas elegimos unirnos con ciertas ideas, hacerlas parte de nosotros, y que, por eso mismo, nos resulte doloroso que se las ataque o critique y lo sintamos como un ataque personal, sin que lo sea. Si digo que tu equipo de fútbol es asqueroso, puede que te enfades conmigo, que rompas nuestra amistad, que me agredas o incluso que me mates (como ya ha ocurrido), pero no he dicho nada sobre ti, sobre tu persona. Eres tú el que ha construido ese vínculo, eres tú el que te ofendes.

Es posible que la cultura, la educación o vaya usted a saber qué, hayan construido ese vínculo y que el “ofendido” no sea enteramente responsable de eso. Nos pasa a todos, pero es nuestro problema, no del que opina negativamente de aquello que nos es tan querido.

No respetar una idea no significa que me tenga que parecer obligatoriamente mal. Significa que soy libre de pensarla, repensarla, evaluarla, criticarla, argumentar a favor o en contra, exprimirla o abrazarla… vaya, hacer lo que me parezca de ella para que me dé sus mejores frutos, sin mayor restricción que mi capacidad o ganas de ocuparme en ella.

Te animo a que en los comentarios sigamos esta conversación indicando qué razones crees que hacen una idea respetable.

A todos nos parecen “razonables” ciertas cosas, pero intenta plantearlas de forma no subjetiva, formal, para cualquier idea, y verás que resulta imposible (al menos a mí).

Acaba de ocurrir un tsunami y está mal hacer chistes. De acuerdo. ¿Dónde? ¿En el hospital donde están la víctimas? ¿En el otro extremo del mundo? ¿A cuántos kilómetros? ¿A partir de cuánto tiempo? Si yo tengo un familiar que ha fallecido, ¿el tema está prohibido para siempre? Intenta formalizar y verás qué horror.

Insisto en que no confundamos buen gusto, con inmoral ni con ilegal.

También hay que tener mucho cuidado con la autocensura.

Como sabes que tal cosa molesta, evitas decirla o hacerla y acabas transformando tu discurso y tu conducta, sin que ni siquiera un malvado censor tenga que mover un dedo, lo haces tú mismo. No suena muy bien en una sociedad democrática y aunque somos muy susceptibles a eso en los entornos personales y laborales, es algo de lo que hay que huir.

Para mí el asunto se resume en una frase que leí en la red unos días después del repugnante asesinato de unos humoristas franceses.

Las personas tienen derechos, las ideas no.

En la misma línea quizá os guste leer estas dos entradas:

Perdóneme, pero yo no respeto opiniones.

¿Por qué tengo que respetarte?

2 Responses to ¿Te ofendo o te ofendes?

  1. arturo kortazar azpilikueta martikorena dice:

    Las opiniones no son más que interpretaciones personales de los hechos, son las valoraciones y estimaciones subjetivas por las que concluimos si algo es bueno o malo, beneficioso o perjudicial, siempre supeditados por las morales y las normas de obligado cumplimiento existentes, porque todo es condicional, lo que pasa es que a veces no conocemos cuales son las condiciones.

    Así pues las opiniones son personales representaciones mentales, que equivalen a lo que uno personaliza interiormente de la realidad y la hace suya, que es distinta para cada uno de nosotros. Esas representaciones que hacemos instintivamente y de manera inconsciente, son creadas como consecuencia de el orígenes, posición, creencias, ideologías, temores, deseos, expectativas, de las escala de valores, del nivel educacional y cultural, por lo que un mismo hecho es vivenciado y entendido de diferente manera por distintas personas.

    Piensa que las cosas que nos pasan o nos hacen los demás no son las que nos perturban, si no las interpretaciones que nos hacemos sobre ellas, las representaciones que nos creamos mentalmente sobre los hechos, yo te recomiendo que hagas como yo, como si no fuera contigo, sobre las cosas que te digan sobre tu sexualidad, sobre tu pasado, sobre tus errores… tú sabes lo que eres, lo que pasó y te gusta, nunca dejes que nadie te diga lo que deseas ser y te lo imponga. Cualquiera puede verse afectado e incluso dañado por un mal comentario ajeno, es muy sencillo estarlo, lo complicado es elegir el momento adecuado de estarlo, con el propósito justo y sin que nos perjudique.

    Absolutamente nadie puede hacerte sentir mal si tú no se lo consientes, osea que no te hace mal quien quiere, sino quien puede, ese poder solamente se lo puedes conceder tú a los demás, si te conviene claro.

    ARTURO KORTÁZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA ©

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