Lo Mejor Que Te Puede Pasar 30/11/2016

30 noviembre 2016

Y… ¡vuelta la burra al trigo!

Contar la Belleza y la maravilla de la ciencia a quien no la conoce es una labor sagrada, aunque no todo el mundo lo crea y prefiera o valore más el boato y el oropel de otros lugares.

Así que es mi placer y mi privilegio, contaros que vive gente dentro de vosotros, si es que lo que llamáis vosotros es realmente vosotros.. bueno oídme y veréis…

Gracias de nuevo al este equipazo que también cree en ello y tanto parece disfrutarlo… y tanto me hacen disfrutar.

 


La llegada. Si no la has visto, no lo leas.

26 noviembre 2016

Os hablo de The Arrival (La llegada). Si aún no la has visto, aquí tienes el trailer, míralo, vete a ver la peli, y luego vuelves por aquí.

ALERTA SPOILER

Empecemos diciendo que la he visto hace menos de doce horas y que según va pasando el tiempo se me va quedando mejor regusto. Muy recomendable, más emocionante e inspiradora según va avanzando. No os la perdáis.

Vamos a aprovecharla para tratar algunos temas científicos y echamos el ratejo.

0. Los Simpsons vuelven a predecir el futuro.

Son Khan y Kodos, por Dios.

1. ¿Están súper avanzados y tengo que aprender yo su idioma?

Ir de visita por el espacio implica tener una tecnología que desde donde estamos se nos antoja casi mágica, ya sabéis, tercera ley de Clarke.

Hay un intento de comunicación en el propio idioma por ambas partes, pero parece que el curro lo tienen que hacer los pobres protagonistas, joé, ¿no tenéis un cursillo?

Aunque la parte de análisis se nos hurta, no sirve a la historia (no me quejo), sí que una mente perturbada inquisitiva, se pregunta cosas.

Sus elementos gráficos de comunicación son circunferencias con distintas estructuras, bastante complejas, eso nos dificulta pero nos permite más posibilidades. Por ejemplo si hago un anillo con una protuberancia puedo codificar dos símbolos, con protuberancia o sin ella. Si tengo dos, cuatro (sin-sin, sin-con, con-sin-, con-con), con tres ocho, etc. Si las estructuras som complejas, las combinaciones son tan numerosas como se desee. Me ha venido a la memoria esta charla de Guillermo Peris.

En medio de la peli se habla de que hay una hipótesis que dice que nuestro lenguaje conforma nuestra forma de pensar y que la inmersión  en un entorno de otro idioma reconfigurará nuestra estructura mental. Muy interesante y podría justificar que fuéramos nosotros los que tuviésemos que estudiar su lenguaje, pero también se ven imágenes del futuro en el que la profesora enseña este lenguaje e incluso escribe un libro explicándolo, así que es transmisible en nuestro idioma.

2. ¿Por qué temerles?

Habréis oído el dicho: “Si no puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas? Y si puedes cambiarlo, ¿por qué te preocupas?”

Estamos absolutamente a su merced, como decíamos antes, la tecnología que manejan les posibilita hacer lo que deseen sin más. Todo el despliegue militar o cualquier amenaza por nuestra parte es risible. Otra cosa es el que se haga para contener a la población de por aquí por el pánico.

En mi particular opinión, no compartida por Hawking, los extraterrestres no me dan miedo.  Aquí ya hemos tenido la segunda mitad del siglo veinte para saber lo peligrosa que es para una civilización el desarrollo de la tecnología. En mi particular opinión, insisto, una civilización “maligna” no pasaría de cierto desarrollo tecnológico sin destruirse o “reiniciarse”.

3. ¿Esa es la manera más cortés de presentarse?

Supongo que como las malas noticias no hay forma buena de darlas, pero sí las hay muy malas, y las hay pésimas.

¿Doce naves enormes?

Joder, la gente entra en pánico, hay muertes… de hecho en la peli se está a punto de desencadenar una guerra. Hecho que no se soluciona por un buen diseño de la estrategia, sino por la buena estrella de dar con nuestra encantadora protagonista. Salvo predestinación, de la que hablamos en un rato.

¿No puedes mandar algo más pequeño, o menos amenazador? ¿Una sonda? ¿Un mensaje? ¿Quedarte lejos? ¿Mandar un whatsapp?

En nuestras “conquistas” hemos sido mucho más gañanes, pero insisto que el viaje presupone mayor evolución que la que teníamos.

Podría argumentarse el elemento de predestinación para decir que ellos ya “sabían” que iba a ir todo bien y al final nos íbamos a poner todos de acuerdo y tal… el tema es contárselo a los muertos, estar predestinado a la mierda nunca ha sentado bien. Pero vaya, asumiendo esto, tampoco podrían haber decidido hacerlo de otra forma… de hecho no hay nada que decidir. Complicado.

4. Viajes en el tiempo

De momento el único viaje en el tiempo que dominamos es el de “Ir hacia el futuro al ritmo de un segundo por segundo”.

Es cierto que nuestra prota no viaja al futuro, sino que percibe imágenes y recibe información que utiliza.

Aquí surgen muchos problemas con la causalidad, cuando ella usa la información que ha recibido en su vistazo al futuro en el presente se genera un bucle sin causa. Sabe lo que tiene que decir al general chino porque se lo dice él en el futuro y él lo sabe porque se lo dijo ella en el pasado.

Otro problema es el del libre albedrío, algo muy discutido por todos nuestros condicionamientos (genéticos, culturales, etc.), pero aquí es una negación de eso más fundamental. No hay libre albedrío porque todo va a suceder de cierta forma, el paso del tiempo no es más que un flujo de conciencia por una sucesión de hechos inamovibles.

Independientemente del disgusto filosófico que nos produzca esto, tiene un problema según la física que conocemos. El caos.

Desde hace tiempo nos hemos dado cuenta de que los sistemas son impredecibles, salvo pocos ejemplos (y como modelos). Con esto queremos decir que, con pequeñas variaciones de las condiciones iniciales de un sistema los futuros puedes ser completamente divergentes. Es aquello del efecto mariposa, “Una mariposa mueve las alas en Japón y llueve en Nueva York”.

Sí podemos encontrar en sistemas zonas de funcionamiento estables, como nuestro sistema solar, la tormentaca de Júpiter (la mancha roja),  o nuestro clima. Pero nada nos asegura que antes cierto estímulo, no nos salgamos de esta zona estable y vayamos quién sabe dónde.

El futuro no es predecible… por eso disculpamos a los meteorólogos y sus predicciones.

Muchas elucubraciones científicas y filosóficas se han hecho sobre el tiempo que podrían llegar a conciliar en parte ciertas cosas, por ejemplo. Uso “elucubraciones” porque a día de hoy no hay evidencia científica ni indicios que nos lleven a pensar que lo siguiente que voy a poner sea así.

Infinitas líneas temporales.

Cada vez que exista una posibilidad de elección se crean dos universos. En realidad esta variabilidad es constante e infinita, por lo que habría una infinidad de universos en los que podrían darse todas las variantes posibles. La conciencia iría haciendo un viaje particular, cambiando de vía en cada opción… o mejor, habría infinitas variantes mías recorriendo todos los caminos posibles y de todas las formas posibles.

Esto podría solucionar el problema del libre albedrío, porque habría futuros donde habrían disparado a nuestra prota antes de haber podido hablar con el general y habríamos entrado en una guerra global, por ejemplo. Pero esta solución nos cuesta una infinidad de problemas, ¿quién o cuál de ellos soy yo, o soy todos? Aunque no es un problema tener problemas… nadie nos dijo que esto fuera cognoscible.

La naturaleza del tiempo en física es complicada, como se suele decir “Si no me preguntas sé lo que es, pero no puedo explicártelo si me lo preguntas”. Lo que sí tenemos claro, hoy en día, es que el tiempo discurre en un sentido, lo que llamamos la flecha del tiempo. Hay varias “flechas”, quizá la más entendible es la que marca el aumento de entropía. Dejadme que os cuente.

Hemos visto en el universo una tendencia a “homogeneizarse”, lo que se suele llamar desorden. Para ser más precisos diríamos que a tener un “macroestado” compatible con el mayor  número de “microestados”. ¿Cuántas maneras hay de poner cien garbanzos al lado de cien alubias? ¿Cuántas de que estén todos juntos? De esta forma entendemos que el universo se “moverá” hacia este segundo estado. Te pondré otro ejemplo típico. Un vídeo de una mesa de billar vista desde arriba, las bolas colocadas formando un triángulo, llega una bola blanca, las golpea y se empiezan a mover. Ahora otro vídeo, un montòn de bolas moviéndose que chocan juntas, se quedan formando un triángulo y sale despedida, sola, la bola blanca. ¿Cuál de los dos vídeos está puesto “al revés”? Parece evidente, pero según las leyes de los choques, ambos son posibles. Aquí es donde entra eso de que el universo parece evolucionar hacia un estado de más entropía.

Si el tiempo se mueve en una dirección, hay antes y después, aunque ya sabemos que el espacio-tiempo se deforma y los relojes no van todos igual según el sistema de referencia, gracias al tío Einstein, y hay formas de establecer si un hecho puede ser causa de otro o no, al menos desde el punto de vista temporal.

En la peli esta causalidad se hace difícil de percibir, la prota pregunta al otro prota si cambiaría algo de su vida si pudiera. En esos momentos ella se encuentra en un estado “zen” de aceptación y disfrute de las cosas tal y como son y como “van a ser”, con esta predestinación que nos cuentan, de hecho, la pregunta carece de sentido: No podría cambiar nada.

6. Gravedad

Cuando los humanos entran a la nave la gravedad de la Tierra parece anularse y comienzan a andar por las paredes atraídos por una gravedad artificial similar a la terrestre.

Anda que no mola. Pero tenemos muchos problemas con eso.

En la electricidad tenemos cargas positivas y negativas, de esa forma combinándolas podemos generar campos que anulen otros de forma que podemos hacer que una carga positiva sea “invisible” si la rodeo de cargas negativas con el mismo valor. Pero en la gravedad, todo es atracción. Así que, no importa lo lejos que esté una masa, seguiremos sintiendo la atracción que ejerce sobre mi masa aunque esté donde esté. Giramos alrededor del Sol… y del centro de la galaxia.

Si queréis pensar en la gravedad de una forma más moderna (y correcta), recurriendo al tío Albert de nuevo, ahora pensamos que las masas deforman el puro espacio-tiempo, así que, no soy sólo yo el que se mueve, cualquier cosa que discurra por esa zona seguirá una trayectoria curvada, porque el “suelo” está “torcido”. Lo hemos comprobado con la luz, que no tiene masa, y también se curva. Una bonita metáfora de esto es mirar al cielo a través de una ventana en la que hay una gota, la deformación de la imagen a través de la gota se parece a la deformación que vemos con los telescopios cuando miramos cerca de algún objeto masivo. Más aún, igual que las gotas de agua, por su curvatura, pueden hacer de lupa y ampliar, podemos usar estrellas y galaxias como lentes gravitacionales.

Por lo tanto, con nuestra física no sabemos anular esa gravedad terrestre o “crear” gravedad nueva. Bueno salvo un par de trucos, por ejemplo, si nos ponemos en órbita, lo que puede entenderse como que estamos en caída libre pero sin llegar a tocar el suelo, sí que andaremos flotando, como el que cae desde un avión. También podemos poner a una nave que tenga que viajar muy lejos a girar en torno a su eje para que lo que es “fuerza centrífuga” lo percibamos como “gravedad”. La misma sensación que tenéis cuando dais una curva fuerte o en atracciones de feria.

7. ¿Es el inglés el mejor idioma para comunicarnos con extraterrestres?

El inglés tiene muchos problemas comunes a todas las lenguas en mayor o menor medida: Prolijo en normas, irregularidades, diferencia entre grafías y pronunciación, sinonimia, polisemia, etc. Un follón, como todo lo que se hace de manera no sistemática y evoluciona a su bola.

Además en esta peli contamos con una experta. ¿Por qué no esperanto, una lengua que se ha “construido” para que sea sencilla? ¿Por qué no un lenguaje matemático como Lincos? Hemos mirado lejos en el universo y sabemos que las matemáticas son fácilmente abstraíbles de todo lo que se ve por ahí. El número pi será el cociente entre el contorno y el diámetro de cualquier estrella en cualquier galaxia, de cualquier burbuja en cualquier líquido… Un extraterrestre conoce pi, con poco que haya ido al cole.

El lenguaje natural adolece además de una imprecisión que intentamos solucionar con el contexto, el lenguaje no verbal, pero que es fruto de nuestra propia comprensión parcial del mundo e incapacidad de comunicarnos. Esto lo saben los que se dedican a la programación de máquinas, a las que no se les puede decir “Echa un poco de sal”, “La ropa a lavar está bastante sucia”, sin que se les dé un valor o se las entrene a interpretarlo ellas por su cuenta, como hacemos en los últimos tiempos.

8. Individuos o enjambre

Algo que me sorprendió que se asumiera sin más es el carácter individual de las dos “sepias”.

Nosotros mismos somos un montón de chicha, una pila de filetes, un grupo de millones de células juntas (humanas y no humanas -microbiota-), que de pronto se hacen llamar “yo”. No somos un organismo, somos un “superorganismo”, un conjunto de seres vivos en simbiosis que de repente exhibe propiedades de grupo, más allá de la suma de las partes, lo que se llama una inteligencia de enjambre.

En los bichos como nosotros, nuestros elementos están “juntos”, pero en otros superorganismos, son móviles, como un hormiguero o un enjambre de abejas.

¿Quién nos aseguraba al principio que el par de calamares no eran párate de una “conciencia-colmena”, dos unidades, pero que hablaban como uno? ¿Te imaginas dirigirte por separado a una de mis orejas y a la otra?

No sabemos cómo surgen esas propiedades emergentes, lo vemos, lo cuantificamos, pero no lo entendemos bien. No nos entendemos bien a nosotros, no sabemos la forma en la que surge la conciencia de estos cuerpos nuestros. Estamos empezando a replicar esto en programas y robots, con cierto éxito, copiando a la naturaleza (biomimesis), y hay quien teme que solamente por la acumulación de potencia de cálculo, un día un robot o un programa diga: Yo soy. No es que no fuera a molar mucho, la cosa es que va a decir después, qué decisiones va a tomar, cómo van a afectarnos, procederá a competir por recursos, le concedemos derechos.. un lío oiga.

9. Líquido en un líquido.

Cómo escriben es toda una movida. Echan un poco de “tinta” que flota en el agua y adopta la forma del ideograma correspondiente con bastante con bastante nitidez.

Es claro que la forma no “sale hecha” de sus orificios, así que tenemos que imaginarnos una manera de producirla después. A mí se me ocurre hacerlo con maicena (es lo que tenemos los popularizadores, que no salimos de la maicena y el vinagre). Os cuento.

La viscosidad de un fluido es lo que se resiste a “fluir”, de hecho podríamos definir un sólido como un líquido extremadamente viscoso. Esta propiedad no tiene por qué tener un valor constante y puede variar con distintos estímulos externos, según el fluido del que se trate. Por ejemplo, con la fuerza que se aplique.

Todos hemos golpeado el culo de una botella de ketchup para que fluya más fácilmente que dejándolo caer, y algunos golpeamos una mezcla de maicena (harina de maíz) para que se vuelva casi sólida momentáneamente. Aquí me podéis ver haciéndolo.

Hay un experimento muy divertido en el que se echa esa mezcla sobre un altavoz y por la vibración, que comprime y expande el fluido, se van produciendo “dedos” que suben y bajan… un monstruo de maicena.

El truco sería producir ondas estacionarias que “dibujaran” zonas de mayor vibración y otras de menos donde ese líquido se quedase “más sólido” conformando el ideograma.

Quizá hayáis visto también cómo se puede mantener gotas de agua flotando en el aire con ondas estacionarias.

Las ondas estacionarias se producen cuando una onda viaja en un sentido y se encuentra con otra que lo hace en sentido contrario, según como vibre puede reforzarse en unos puntos y anularse en otros, de manera que queda como “quieta” y sólo vemos que en unos puntos hay mucha vibración y en otros ninguna. Se puede hacer con cualquier onda, luz, sonido… De hecho, esas zonas frías de la comida que calientas en el microondas son lugares donde las ondas que rebotan por dentro se han anulado y no han hecho vibrar el alimento.

En lugar de usar un líquido no newtoniano, que se llaman, podría usar un líquido con elementos metálicos que fuera sensible a los campos electromagnéticos, pero en cualquier caso, tengo problemas con la generación de las ondas estacionarias. ¿Cómo hacen la onda “de vuelta”? Me quedaría más a gusto si formaran el ideograma entre las dos manos.

10. ¿Cómo ven?

Nunca vimos sus ojos, o yo estaba despistado, pero eran capaces de percibir a los humanos. Aquí podemos tirar de Daredevil, o de los murciélagos si sois menos frikis, o de las ecografías, si sois papás. Con una emisión de sonidos audibles o ultrasonidos puede uno formarse una imagen bastante buena de los objetos.

Os dejo como deberes, cuando la calle esté solitaria y con poca compañía o igual de rara que vosotros, a que cerréis los ojos y vayáis haciendo chasquidos con la boca, escuchando el eco podéis “ver” el entorno. He visto documentales de ciegos que son capaces de percibir árboles y dar una estimación muy buena de su altura. Para nosotros puede bastar con ir al lado de una pared y averiguar cuándo hay un portal o hemos llegado a  la esquina.

En un sistema sofisticado tendríamos también información sobre la rugosidad de la superficie y dependiendo de la capacidad de penetración de nuestros ultrasonidos, de la naturaleza de los materiales que atravesamos (como pasa en la ecografía).. pero el color, nanay, y nuestros amigos usaban una pizarra.

Los estímulos externos son muy variados, luz y su frecuencia, sonido y la suya, etc. Una de las primeras cosas que deberíamos hacer sería encontrar la  “intersección” entre los rangos de percepción de ambas especies. Alguien que se comunique con olores podría encontrar a unos “oyentes” muy torpes aquí. Además de nuestro limitado olfato, ni siquiera podemos detectar la dirección de origen con facilidad. Imagina alguien que codifique en esas características no percibidas su mensaje.

Y podría seguir… pero ya está bien, os he dedicado un buen rato, ¿eh?

Simplemente recordaros que la ciencia, el conocimiento, no nos estorba para percibir la Belleza de las cosas, nos hace ver mucha más.


Ni lo ves, ni te acuerdas…

4 febrero 2016

Lo que llamas percibir incluye, además de los límites de tus “sensores”, la interpretación que hace tu coco. Por lo tanto, no es un fiel reflejo de lo que haya sucedido.

Por ejemplo

Logo Carrefour 1966

Fuente: Wikipedia

Quizá pienses que en este logo hay una C, pero en realidad hay algo así como una flecha azul y un triángulo curvo rojo… es tu encéfalo el que completa la C.

También se ha podido comprobar, en estudios, que la memoria se distorsiona y que es incluso posible inducir recuerdos falsos solamente conversando con alguien. Casos tan espeluznantes como víctimas que violación que recordaban al violador que… no fue.

Por lo tanto:

Lo percibido ha sido interpretado y, lo que recuerdas, reinterpretado cada vez que lo invocaste.

Ni una cosa ni la otra son un reflejo o un registro fiel de lo que haya ocurrido.
 


¿Razona tu respuesta? Paso de ti.

15 abril 2015

Este post ha sido previamente publicado en Naukas

Esta podría ser la charla con contenido más impactante del evento Naukas del pasado septiembre. Cortesía de Rosa Porcel (@bioamara)

http://lacienciadeamara.blogspot.com.es/2015/02/dicen-que-no-hablan-las-plantas.html

Luego te la ves despacio, el bombazo fue que: Las plantas oyen, OYEN… ¿Me estás escuchando? O-Y-E-N

No es que el sonido las haga vibrar y moverse, no, es que lo detectan e INTERPRETAN… y reaccionan ante sonidos específicos, como el de orugas comiendo hojas.

¡Venga, tronco, que te pires! Es la única respuesta proporcional que se me ocurre.

Y ahora va la tía y nos lo explica.

¿Sabes una cosa? No me importa que me lo explique.

Eso de que las plantas oyen no lo acepto porque me guste la explicación que me da, los mecanismos que propone… todo eso me da igual.

Esto es ciencia, aquí no decimos que pasa algo porque nos parece lógico o porque sepamos organizar un discurso que suene bien y que lo explique.

Aquí:

ALGO SUCEDE PORQUE SUCEDE

Más tarde nos matamos buscando una explicación que suene razonable, un marco conceptual nuevo, o una manera de cuadrar este hecho en las teorías existentes. Pero todo eso es basura si el hecho no sucede, y si sucede, si lo observamos, entonces la explicación no lo hace más real. La explicación es principalmente para tranquilizarnos a nosotros… para intentar verle algo de sentido a este mundo extraño, pero la realidad del fenómeno no tiene discusión en una disciplina cuyo criterio de certeza es empírico.

La ciencia está llena de hechos que nos suenan raros, estúpidos o directamente imposibles y que hemos aceptado por la única razón que sirve aquí, porque SU-CE-DEN.

Así que, sí que hay una diferencia entre tu vecina hablando con su geranio y lo que nos cuenta Rosa. Esto segundo ha sido comprobado, se ha experimentado en condiciones controladas y reproducibles. Lo de tu vecina… te lo dejamos a ti que le pases el filtro de la evidencia científica.

Esto me viene a la cabeza a raíz de cómo argumentamos con mucha frecuencia contra pseudociencias. Hablamos, hablamos… del campo electromagnético, de neuronas, de mil cosas… Todo muy bonito y muy bien hilado. Pero queridos, todo eso NO PRUEBA que esas cosas no funcionen. Eso podría valer en otra disciplina donde la forma de argumentar o la autoridad de quien argumenta sean el criterio de verdad. Aquí no. Aquí la única argumentación es:

NO FUNCIONA PORQUE… NO FUNCIONA.

No olvidemos que somos un saber empírico, eso es lo que nos construyó y lo que trajo este progreso enorme a la humanidad, eso es lo que somos.

Por lo tanto, no me cuentes movidas, no me calientes la oreja, no me razones la respuesta… muéstrame que funciona.


¿Por qué os gustan los malotes?

12 febrero 2015

Marlon Brando Streetcar 1948 d

Qué mejor día que el Día de Darwin para preguntaros, mujeres, ¿por qué os gustan los malotes?

Quizá os dijeron que la teoría de la evolución enseñaba que las características más “fuertes” eran las que perduraban, pues no.

Quizá os dijeron que eran las características que mejor se adaptaban al medio, las que perduraban o se veían favorecidas, y os dijeron que se llamaba selección natural, pues tampoco.

Son las características con las que más se folla. Disculpen.

¿De qué me vale que mis mutaciones sean chupiguays si no hay hembra que ME SE acerque? ¿Cómo se transmitirían esos genes? Por mucho tiempo que dure vivo en ese ambiente al que estoy tan bien adaptado, si no chingo, mis genes salen del pool genético de la especie.

Y aquí nos preguntamos, hembras humanas, ¿por qué los malotes? ¿POR QUÉ?

Os hacen sufrir y si aún no, sabéis que lo harán… pero despreciáis a los cariñosos, sencillos, amables… por Marlon Brando o Cincuenta hostias de Grey…

También tenéis razón en decir que entretanto nosotros perseguimos a hembras de tetas gordas (o a las misteriosas, que no sé qué es peor), pero tengo una disculpa: Dice mi psicólogo evolutivo que es porque pensamos que así amamantarán mejor a nuestra descendencia…

Si somos sinceros… creo que cuando corremos detrás de tetas gordas no estamos pensando en que amamanten a nuestra descendencia… ni creo que tampoco pensemos en tener descendencia… No parece ser la idea más excitante para lanzarse a la yunta, tal y como la estamos planteando, por puro deseo físico.

Y de vuestros malotes podría decirse que solían ser más fuertes, o más arrojados y garantizaban una mejor protección y una prole más fuerte… No sé, me cuesta pensar en que esas sean vuestras ideas cuando queréis desmontar a Brando de su moto y darle lo suyo.

Puede que nuestro deseo de machos sea tan inconsciente como vuestro deseo por el malote. Lo que queda claro es que nuestros tatarabuelos han tenido “malotitos” que han tenido más “malotitos”… y esa característica ha probado ser evolutivamente favorable. Vaya, que tardan más en darse una hostia con la moto, que en pillar cacho y además dar en la diana.

¿Qué misteriosa fuerza nos arrastra a buscar esas parejas disfuncionales que nos hacen sufrirrrr?

Como buen profesor… ¡Os lo dejo como ejercicio!

En todo caso, celebremos que tú y yo somos el resultado de una selección de millones de años… así que a ver si nuestro comportamiento está a la altura.


Los guays, ¿son evolutivamente favorables?

24 noviembre 2014

Los guays… qué chupis que son…

Pero, cojamos carrerilla, ¿qué es “evolutivamente favorable”?

Seguro que habéis oído hablar de Darwin y su Teoría de la evolución. En ella hay un concepto clave: selección natural.

 by Julia Margaret Cameron

Los individuos de cada generación presentan diferencias con la generación anterior, bien por mutaciones o por la recombinación genética de la reproducción sexual, por ejemplo. Esos individuos diferentes se adaptan mejor o peor a las condiciones del ambiente en el que viven, y eso les hace tener más o menos eficacia en “pasar” sus genes a la generación siguiente.

Así que unos genes que producen unas características se ven “favorecidos” y otros “castigados” por esa selección natural, que podríamos parafrasear como “Vive para follar otro día”.

Por ejemplo, ser precavido o incluso más, ser miedoso, podría haber sido evolutivamente favorable en un entorno donde ir a curiosear detrás de ese seto que se mueve, resulta frecuentemente fatal.

Nuestros ojos detectan con mayor facilidad la luz amarilla que es donde el sol tiene su máximo de emisión, y suena bien pensar que ese diseño de ojo que ve, donde más luz hay, es evolutivamente favorable.

En el asunto físico lo tenemos más o menos claro, pero en el asunto del coco a veces se nos va un poco la pinza, y nos volvemos locos pensando si ser cariñoso, o buena persona, o más malo que la quina… podría haber sido, o no, premiado por la selección natural. Os recuerdo, queridos míos, que en este asunto no se trata de vivir más, sino de pasar tus genes de manera más eficiente.

Y ahora, a por los guays.

Hay muchos tipos de guays (incluso he estado a punto de escribir un libro -que dios me perdone).

Hoy me refiero a esos que:

1. Siempre hacen lo mejor, o quizá las cosas son buenas porque las hacen ellos.

Lo que hacen siempre es guay. Puede que cambien de opinión, pero no hay problema. Ayer era guay lo que hacían, y lo que hacen ahora es guay hoy. Por supuesto no hay problema con que sean actividades contrarias.

2. No se arrepienten de nada… aprenden de sus experiencias.

No me molesta la gente que cambia, que aprende… hombre, soy profesor. Lo que me jode es la gente que no reconoce que se equivocó, que hizo daño a algunos o a muchos y a los que hay que comprender siempre porque tenían motivos y razones chupis (que no excusas) para hacer lo que hicieron.

Por supuesto, pedir perdón a los dañados, compensar los daños, o tomar acciones para reducirlos o evitarlos en el futuro, no son cosas que se plantee un guay que sea merecedor de tal nombre.

3. Racionalizan los comportamientos a posteriori.

Cuando hay una decisión suya o de otros, o algo que pueda ocurrir, no oirás razones de su boca antes de que se produzca el hecho. Eso sí, después de que ocurra, aparecerán millones de razones por las que eso tenía que ser así, y justo en ese momento y no podía ser de otra manera. En ese sentido son anti-Murpyi.

4. Son así.

Es un misterio donde se obtiene el carnet de “Ser así”, pero si tienes la oportunidad, querido lector, consigue uno, son cojonudos.

a) ¿Mandarle ese trabajo a Pepito? No, ya sabes como es. Lo haría mal. Se lo encasquetas al gilipollas de Juanito que es un comemarrones de libro.

b) ¿Que Pepito te ha dado un chillido? Él es así, ya sabes cómo es, luego se le pasa. A ti igual no, pero eso no le importa a nadie.

Pues eso. Es genial “Ser así”. No me digáis que no hay en vuestro trabajo/entorno nadie que “sea así”.

Finalmente, por fin, la pregunta.

¿Es esta mierda de forma de ser un comportamiento evolutivamente favorable?

Esta gente que va a su puñetera bola, como un elefante en una cacharrería, sin preocuparse de otros, que daña, que no recuerda ni se arrepiente, que no sufre emocionalmente por el mal que hace… esta gente… ¿vive más feliz que los que andan preocupándose por lo que hacen y por lo que hicieron? Y, por lo tanto, ¿viven más años y mejor, y acaban chingando con alguien y pasando sus genes de guay (si tal cosa existe) a la siguiente generación?

Aterrorizado por estas conclusiones (y con la bilis que me queda…) de momento, tomo una determinación: Voy a ser guay… con los guays. Eso mejorará mis posibilidades en el juego de la evolución y me calmará un poco.


Papá, has matado a mi padre

4 junio 2014

Papá, has matado a mi padre.

Ya, ya… lo sé, también fue duro para ti.

Es lo que tiene la nicotina, como droga es “estupenda”: Caladas largas y profundas y te relaja, caladas cortas y más superficiales y te activa. Vale para cualquier momento.

Sí, lo sé papá… tenías mucho encima; la infancia, la dura postguerra… Además, ninguno somos realmente libres. La publicidad y la sociedad en la que viviste llevaban a eso… ¡Creciste viendo a Bogart, por Dios! Pero… papá… tú mataste a mi padre.

No te enfades, papá, si lo entiendo… Vamos papá… no hace falta que te defiendas.

¿Qué quieres decir con que “era tu vida”, “que podías hacer lo que quisieras con ella?

Por eso quería escribirte, papá.

Tú vida era tuya, sí, tuya… pero también, en parte, era de aquellos a quienes quisiste regalársela.

No vivimos solos ni aislados, no vivimos en medio de la jungla… Si ese fuera el caso, a tu entierro sólo hubieran acudido los bichejos del bosque para ayudar a tu materia a seguir el ciclo de la vida.

Pero tú, papá, tú elegiste casarte y tener hijos, compañeros de trabajo, amigos en lo mundano y en lo espiritual… elegiste querernos y nosotros te quisimos. Teníamos un acuerdo de cariño, teníamos un compromiso de amor.

Y entonces, papá, tú te mataste. Sí, sé que dejaste el tabaco, sé que fueron como 20 años sin fumar… y que saliste de un infarto de milagro… y que te “regalaron una prórroga” de diez años… pero el daño ya estaba hecho.

Con esa decisión de fumar, que algunos llamarían “libre”, pusiste fin a tu vida… era tuya, tenías derecho. Pero en ese mismo acto mataste a otros muchos… y, a eso, papá, a eso no tenías derecho… no lo tenías.

Mataste al padre de tus hijos, al marido de tu mujer, al abuelo de tus nietas, al cuñado de tus cuñados, al amigo de tus amigos… mataste a muchos, papá, a mucha gente que no te pertenecía ya sólo a ti, que también “era de otros”. Teníamos un acuerdo de cariño, papá, y lo incumpliste.

El Universo parece no ofenderse porque hagas lo que quieras, incluso incumplir tus compromisos, pero con esa misma libertad yo puedo reclamar ese incumplimiento y decírtelo, papá.

No te lo digo con rencor, papá, te lo digo con pena. No estoy enfadado contigo, entiendo que, al fin y al cabo, tú fuiste tu primera víctima.

Sí que estoy enfadado con aquellos que te engañaron, que te engatusaron para venderte veneno y lucrarse con ello. Lo peor, papá, es que lo siguen haciendo… de todas formas, no hace falta que luchemos contra ellos, la manera de terminar con esta sinrazón es dejarles sin clientes.

Por eso quería hablar estas cosas contigo, papá, contigo y con estos amigos que nos leen. Quería entenderlo mejor y encontrar luz y fuerza para intentar cumplir mejor con mis acuerdos de cariño. Quizá también alguno de estos amigos que nos escuchan encuentre aquí la chispa que le faltaba para empeñarse en vivir, en lugar de empeñarse en morir.

Sigue tu camino, papá, yo voy también siguiendo el mío. Quizá te sonrías al saber que parte de mi sendero está iluminado gracias tu ejemplo y tus consejos.

Hasta la vista, seguro que en algún recodo volvemos a encontrarnos.

Despídete de estos señores, papá… que ya se van.

Te quiero.


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