Cómo divulgar sin ofender

Esta pregunta nos la hacemos en cualquier actividad que esté relacionada con la comunicación, pero en estos momentos, con el asunto de la vacunación, está muy presente en el debate privado y público.

Para mí el quid está en aludir a las ideas en lugar de a las personas. Esto se hablaba ya hace décadas respecto de la educación de los niños: “No le digas que es un mentiroso, di que ha dicho una mentira.” Incluso se puede mejorar cambiando la palabra “mentira” por “no es verdad”, quitando la alusión a la intención de engañar que parece implícita en la concepción de mentira y que sería una alusión de nuevo a la persona y sus intenciones. Pero fíjate en que, librando a la persona de calificativos, no se escatima en la calificación de la idea.

Hay que decir también que es imposible no ofender a quien quiera sentirse ofendido. Entender esto es fundamental.

Para mí distinguir entre si “te ofendo o te ofendes“ es muy claro, os lo contaba en este post, pero resumido sería.

  • Si me meto con tus ideas, te ofendes
  • Si me meto con tu persona o menoscabo tus derechos, te ofendo.

Pero si alguien se pone como una hidra porque me meta con cómo ha jugado su equipo favorito, no es mi responsabilidad. Si dejamos la decisión sobre qué es ofensivo en “cualquier cosa que ofenda”, particularmente a los ofendiditos, entraremos en una peligrosa zona de censura y autocensura nada deseable… en la que quizá ya estemos.

Dicho esto, podría preguntarse ahora: ¿es legítimo decir que cualquier idea es una gilipollez? Desde luego no lo es para el que la piensa, por más que algunas lo sean desde el punto de vista de un mínimo análisis lógico.

A mí me gusta mucho el adjetivo “pensable” para ideas o teorías. Me refiero a conjeturas, hipótesis, especulaciones que bien podrían ser ciertas con la información disponible, más allá de que lo sean o no. Por ejemplo, no es lo mismo plantear dudas sobre la eficacia de una vacuna antes de las pruebas que decir que llevan un “chis” para controlar nuestras mentes.

Así que, si alguien desea extender su respeto por las personas, el único debido, a las “ideas pensables”, pues muy bien, pero insisto que no es obligado.

Así que esta sería la respuesta, hablemos de las ideas, dejemos a las personas, expresemos tranquilamente en qué se equivocan, cuál es la explicación correcta, de forma expositiva. También es crucial hacer una divulgación ”sincera”, contar lo que sabemos, el grado de seguridad que tenemos con la sencillez y sinceridad mayor posible. “Cargar” el discurso artificialmente de una seguridad que no se tiene para mover a la gente a comportarse de una manera es una bomba de relojería. No es lo mismo decir “creemos una cosa” y que se pruebe falsa en el futuro a “sabemos con certeza una cosa” y que se pruebe falsa. Si conseguiste tu objetivo de que actuaran de cierta forma, date por contento, va a ser la última vez que te hagan caso. Si vas a vender la confianza en ti, asegúrate de que sea por una causa que amerite ese sacrificio.

Como os digo, eso eliminará la ofensa, pero no a todos los ofendidos. Porque ofensa y ofendidos no son la misma cosa, ni se siguen necesariamente los segundos de lo primero. De hecho, pueden decir algo ofensivo, que sea incluso un delito de injurias, y que tu serenidad o el poco peso que le des a esa persona hagan que no te produzca ningún daño, hasta que te dé risa.

Y ahora, si queréis podemos hablar de estrategia, pero eso es otra cosa distinta a “ofender”, y me ofen.. digo, no me gusta que se mezclen.

Es posible que te parezca buena estrategia escuchar atentamente una sucesión disparatada de errores y conspiranoias para ganarte la confianza de alguien e intentar después abrir alguna grieta con un dato compartido y esperar a que esa “semilla“ haga su trabajo. Puede que te parezca buena estrategia simplemente callarte porque si dices algo solo va a provocar más incendio (te pondría de ejemplo la cena familiar de Navidad… la del año pasado), pero esto son estrategias, más que una divulgación no ofensiva.

Dicho todo esto, animo a que no abandonemos la exposición de información y datos, porque es necesaria, no tanto para los extremistas, que es posible que estén perdidos temporal o definitivamente, sino para los que dudan, para los que se están formando una opinión. No es “racionalmente justo” tildar de gilipollez a una idea “pensable” y lo que sea realmente una gilipollez quedará retratado como tal por comparación con la información que proveas, no hace falta explicitarlo… pero no dejemos esa ignorancia sin combatir, no dejemos que las ideas equivocadas tomen el espacio público. En el asunto actual nos jugamos incluso la vida.

Creo que esto quedaría cojo sin hablar de autoprotección. Como la faceta pública de nuestras vidas y las redes sociales se han convertido en un campo de minas, es necesario también que limites tu interacción con personas que te dañen. Eso no significa cerrar ojos y oídos a cualquier discusión o crítica, sino dejarla para quienes lo hacen con respeto y criterio. Vaya, lo mismo que hacemos en la “vida normal”. Así que silencien y bloqueen sin problema, no es respeto dejarse agredir. Después pregunten a alguien que les quiera y tenga criterio… y acepten la sinceridad que piden. Quizá os guste leer este post (Dirígeme, por dios) sobre este particular.

2 Responses to Cómo divulgar sin ofender

  1. libreoyente dice:

    Los buenos divulgadores sois necesarios, y sois sinceros, ecuánimes y educados. Los otros serán cualquier otra cosa pero no buenos divulgadores.

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