¿Nos espía WhatsApp?

23 noviembre 2018

Bundesarchiv, Bild 101I-198-1363-29A / Henisch / CC-BY-SA 3.0 [CC BY-SA 3.0 de (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/de/deed.en)%5D

ACTUALIZACIÓN: Lo anduvimos contando en Julia en la Onda (min 16:45)

Habréis oído alguna vez que hay quien tiene una conversación privada por WhatsApp mencionando algún producto y poco después recibe publicidad en Facebook justo de ese producto.

¿Cómo saber si esto es realmente así?

Junto con algunos de mis alumnos de este año, nos propusimos hacer un experimento para comprobarlo. Aquí os dejo el reporte, con un saludo para mis alumnos 😉

Posible paso de datos de conversaciones de WhatsApp a Facebook e Instagram

Javier Fernández Panadero

como profesor responsable de

la clase 4ºD curso 18/19 del IES Vicente Aleixandre de Pinto (Madrid)

javierfpanadero@yahoo.com

@javierfpanadero

Resumen

Animados por los rumores sobre personas que tenían conversaciones escritas privadas en WhatsApp y recibían anuncios en Facebook e Instagram relacionados con esas conversaciones, hemos llevado a cabo un pequeño experimento.

Los alumnos van repetir un término en una conversación privada y luego comprobar si reciben publicidad relacionada con ese término.

Se hace el experimento dos veces y salvo algún caso aislado no se produce ese efecto.

Introducción

Es un rumor recurrente que si hablas de un tema en WhatsApp recibes luego publicidad relacionada en Facebook e Instagram.

Sabemos ocurren cosas parecidas, por ejemplo, hacer búsquedas en Google y que aparezca publicidad relacionada en Facebook.

En este caso nos parecía mucho más grave, la conversación en WhatsApp se supone que está encriptada y es secreta.

También podría ser un caso de “cherry picking” en el que el usuario está fijándose solamente en la coincidencia que ha tenido y no en todos los casos en los que no ha habido coincidencia (como pasa con los videntes, que agrandan sus mínimos aciertos).

O podría ser que los usuarios ya fueran público objetivo de ese producto y que el hecho de hablar de él haya sido irrelevante. Por ejemplo, un concierto en una ciudad cercana a la que viven.

Experimento 1

Participantes: 17

Número de repeticiones del término en WhatsApp: 15

Antes de hacer el experimento decidimos con cuántos casos consideraríamos positiva la relación (para evitar sesgos en la interpretación de los resultados) y decidimos que si hubiese publicidad relacionada en la MITAD de los casos podríamos descartar que fuese un asunto aleatorio.

Buscamos términos para los que ellos no fueran público objetivo por su edad, sexo o su historial (lugares en los que hayan estado ellos, o amigos) y llegamos a esta lista.

Lucena, El Ejido, Nimes, Grenoble, Horcajo, Cazzu, Perito moreno, Gran Cañón del Colorado, Hopewel, estilete, tapones de corcho, buje, trinchacadenas, Parque de la Reina, Taipei, Campillo, Mondoñedo.

Mientras discutíamos esta lista mantuvimos apagados los móviles por si tenían dados permisos de micrófono directamente a Facebook o Instagram y hubieran recibido publicidad por un acceso directo de estas apps y no por la interacción con WhatsApp.

Resultados del Experimento 1

En ningún caso apareció publicidad directa con el concepto en concreto, aunque en dos casos que apareció algo con cierta relación.

Quien habló de Nimes vio luego publicidad de viajes a Francia y quién habló de Campillo (y había mencionado la palabra “vino”, típico de allí) recibió publicidad de vino.

Analizando los resultados pensamos que quizá no encontrábamos publicidad relacionada, porque los términos que usábamos no la contratan, no porque no se estuviera monitorizando la conversación. Por ejemplo, que no hubiera nadie pagando a Facebook para publicitar “estiletes”.

Como los casos “sospechosos” (el vino y Francia) surgieron inmediatamente, pensamos que no hay problemas con las repeticiones, el tiempo de espera hasta mirar los anuncios, y procedemos a volver a hacer el experimento con algún producto que sí esté publicitándose de manera masiva y que a la vez no sean los estudiantes público objetivo.

Experimento 2

Participantes: 18

Repeticiones del término: 15

Pactamos usar el término “pañales” que sabemos que se publicitan a mucho público, que recuerdan no haber recibido con anterioridad y para los que aún no son público objetivo.

Resultados del Experimento 2

El resultado de este segundo experimento es el siguiente, hay dos personas que reciben publicidad relacionada, mientras otros dieciséis, no.

Antes de empezar el experimento decidimos poner un límite en el 50% de ocurrencias, y nos hemos quedado muy lejos, pudiendo atribuir estos dos anuncios a otras causas.

Sin duda resulta llamativo que alguien, aunque solo sea una persona, reciba ese anuncio, pero para eso se hacen experimentos controlados y estadística, para distinguir lo que parece de lo que es. Si no, a quien le toca la lotería le parecería “lo normal”.

Conclusiones

Aunque este tipo de experimento tienen muchas posibles fuentes de error  y el número de participantes es bajo, nuestra conclusión debe ser que no hay relación entre nuestras conversaciones de WhatsApp y los anuncios que recibimos en Facebook e Instagram.

Animamos a que se haga en condiciones más controladas y con muchas más personas y quedamos pendientes de esos resultados.

Respecto a quienes encuentran esas coincidencias (aunque podría tratarse de casualidades) lo más probable es que fueran anuncios seleccionados por la cantidad de información que las RRSS recopilan monitorizando nuestra actividad o que nosotros mismos facilitamos con la publicación de información privada (comida, amigos, viajes, etc.).

Por otra parte no nos extraña la sospecha inicial. Las propias compañías han reconocido las prácticas “aceptadas por el usuario” (otras no tanto) como escuchas del micrófono por Facebook, lectura del interior de los correos por Google, etc.

En este extremo animamos a que se consulte, si se posee cuenta en Google, las siguientes páginas para conocer qué información tiene de nosotros esta compañía de forma legal (y sin ocultarlo), y que vayamos tomando decisiones sobre vuestra privacidad, un bien que pocos piensan en proteger.

Registros de voz, lugares visitados, búsquedas, etc.

https://myactivity.google.com/myactivity

Personalmente, en este caso me ha llamado mucho la atención en mi registro de voz, que Google no se ocupa sólo de escuchar a ver si digo “OK Google” e intentar reconocer lo que va después, sino que escucha y almacena audio aleatoriamente, que elige recoger cuando le parece.

Información personal para darnos publicidad segmentada por parte de Google.

https://adssettings.google.com/authenticated?utm_source=search-privacy-advisor

Aquí otras compañías y la información que compartimos con ellas

http://www.youronlinechoices.com/es/preferencias/

Estos enlaces nos llegaron gracias a @InerciaCreativa estupendo compañero en Naukas.

Finalemente

Nuestra privacidad y nuestros datos son objeto de intercambio, un producto que se vende a publicistas o que se almacena para usar en el futuro, como hemos visto en numerosos casos.

Como ciudadanos debemos actuar. Hay una acción personal en la discreción y en proteger nuestros datos, hay una acción de vigilancia y denuncia sobre las compañías que los utilizan indebidamente y hay una acción política para forzar legislación que nos proteja.

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Lo Mejor Que Te Puede Pasar 17-05-2017

17 mayo 2017

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra seguridad informática?

Básico y sencillo… pero quizá aún no lo haces.


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Hoy, contraseñas. Cuáles son seguras, cuáles inseguras… y qué cosas usa la gente


Mi chimenea está ardiendo…

6 enero 2015

Bueno, la mía no, que no tengo chimenea… pero os puede pasar.

Cuando quemamos algo suele aparecer un humo de color negro, un polvillo que llamamos hollín, que consiste en carbono que no hemos quemado (oxidado a CO2) y otros restos orgánicos, que a veces denominamos inquemados.

En chimeneas esto acaba acumulándose y necesitamos la ayuda de los simpáticos deshollinadores

Aunque estos cantan bien… incluso doblados… mejor podéis llamar a estos otros.

Y, ¿cómo es que este hollín puede comenzar a arder?

Pues porque sólo está quemado “a medias”.

En el caso de alguien querido, que le acaba de pasar, el detonante fue cambiar de leña a pellets.

Estos agregados tienen menos humedad que la leña normal que usaba y conseguían un mayor poder calorífico, generando una mayor temperatura que acabó produciendo la combustión del hollín.

Resumiendo, que tengáis mucho cuidado con el cambio de combustibles y con las medidas de control y mantenimiento de vuestros sistemas de calefacción.

Me permito también recordar que todos los años MUEREN varias personas, aquí mismo, en España, por incendios provocados por braseros en mal estado y por intoxicaciones por la producción de gases en calderas antiguas o mal mantenidas.

Finalmente, agradeceros un año más en el blog, este ya es el SEXTO CUMPLEBLOG. Espero que nos sigamos disfrutando, escribiendo y leyendo.


Accidentes, probabilidad y protocolos

5 agosto 2013

Este post es nueva colaboración con Naukas, allí podéis leerlo también

¿Cuál es la probabilidad de obtener cara al lanzar una moneda? Cincuenta por ciento, efectivamente, o 1/2, si lo decimos en tanto por uno.

La manera de calcularla es bastante sencilla, casos favorables entre casos posibles.

De esta forma podemos calcular otras probabilidades:

Obtener un cinco al lanzar un dado

– Un caso favorable / seis casos posibles = 1/6 (17%)

Obtener un rey al sacar una carta de la baraja

– Cuatro casos favorables / cuarenta casos posibles = 4/40 (10%)

Si, dame un momentito, ahora llego a lo de los accidentes…

¿Qué pasa si pensamos en dos sucesos?

¿Cuál es la probabilidad de lanzar una moneda sacar cara y luego lanzarla otra vez y sacar otra cara?

En este caso no es un 50%. Si lo pensamos como antes, los casos posibles son cuatro (cara-cara, cara-cruz, cruz-cara y cruz-cruz) y solamente tenemos un caso favorable. De esta manera, la probabilidad de obtener cara-cara después de dos lanzamientos es 1/4 (25%).

Si te fijas, ese resultado, 1/4 coincide con multiplicar 1/2  por 1/2, y no es casualidad.

La probabilidad de que ocurran dos sucesos independientes conjuntamente, es el producto de sus probabilidades.

La probabilidad de tirar una moneda y que salga cara y luego tirar un dado y que salga cinco es:

1/2 ·1/6 = 1/12 (8%)

Y por fin llegamos a los accidentes.

Si un sistema de seguridad tiene una probabilidad de fallo del 1% y le añado otro sistema que también tiene una probabilidad de fallo del 1%, la probabilidad de fallo conjunta no será 0,5% u otra cosa parecida… es mucho menor: 1/100 · 1/100 = 1/10000 (0,01 %) Pequeñísima, como veréis.

Estas son las matemáticas que hay detrás de los protocolos que tanto nos incomodan, que son tan cansinos, nos retrasan y nos cuestan dinero…

Efectivamente es un gasto y un estorbo tener un extintor, para probablemente no llegar a usarlo nunca. ¿Lo quitamos? Aunque la probabilidad de incendio sea pequeña, como te toque, te va tocar “al cien por cien”…

 ¿Qué ocurrirá si la seguridad de algo depende de un solo factor, de una persona, de un dispositivo?

Pues seguramente la pregunta adecuada no es SI el sistema va a fallar, sino CUANDO va a fallar… es sólo una cuestión de tiempo.

La seguridad de los sistemas, sobre todo con la tecnología accesible, no debe, no puede depender solamente de un operario, de que tenga sueño, se despiste, sea incompetente o malintencionado.

Ya habéis visto qué rápidamente baja la probabilidad de fallo conjunta, ¿por qué no se hace entonces?

Bueno, la respuesta es, como tantas veces, el dinero.

Tener un protocolo de actuación o de funcionamiento encarece el coste y hace más lenta la operación, a corto plazo. Queremos que haya más de un operario, o que le apoye un sistema automático, que los conductores descansen, que se limite la velocidad de tránsito… cuando todo eso podría funcionar “con un poco de cuidado” con menos recursos.

A largo plazo, las paradas por fallos, las averías y, sobre todo, los accidentes personales o las víctimas mortales, hace que el coste más alto o, directamente, incalculable.

Hay también una cierta responsabilidad individual, como votantes y consumidores, ya que sobre nosotros se repercutirá el gasto de esos protocolos, y en muchos casos, estamos dispuestos a pagar “mercancía” más barata, aunque sepamos que no se están haciendo las cosas como se debiera. Así, de una manera macabra y oscura, entre ellos y nosotros, pactamos el valor de la seguridad de las personas y de la vida humana, hasta extremos de detalle que os asustaría conocer.

Por último, para nuestra vida cotidiana también es útil tener en cuenta estas cosas. Por ejemplo, si eres despistadete, está bien que dejes de serlo, pero mientras tanto, puedes establecer protocolos que te protejan de tus despistes.

Te pondré unos ejemplos y animamos a que en los comentarios nos contéis más.

– Esconde algunos euros en el coche, por si se te olvida la cartera

– Deja tus llaves y otras cosas siempre en el mismo sitio en casa

– Ten siempre repuestos de bombillas, papel higiénico… Así cuando se gaste, puedes cambiarlo rápidamente y reponer “el backup” sin prisa ya

– O gestiona así tu disco duro y copias de seguridad

Y, como regla general, si trabajas al 120% y tienes cinco pelotas en el aire, igual que les pasa a las máquinas, pronto ocurrirá un fallo o bien se reducirá tu vida útil…


Llévate un silbato al campo

12 julio 2011

Hace poco nos dieron la noticia de que una turista holandesa consiguió sobrevivir dieciocho días perdida en el campo y sin alimentos.

La historia es que finalmente la encontraron gracias a su voz y a un silbato que llevaba. Me pareció una idea excelente. Seguro que para muchos es algo sabido, pero supongo que habrá otros desinformados como yo.

File:PSM V33 D185 Different kinds of whistles.jpg

Fuente: wikipedia

Hay silbatos de emergencia (otro más) que además incluyen utilidades extra estupendas como: brújulas, luces, espejos (otra buenaidea!)…

Aquí un colega que se hace uno con trozos de lata de refrescos

Y aquí otros colegas que cuentan que frotan la punta de un hueso de albaricoque contra el suelo hasta que se hace un pequeño agujero y soplando por él consiguen el silbido.

La parte científica del asunto, aparte de mejorar (o salvar!) nuestras vidas, tiene que ver con que la vista y el oído son nuestros sentidos de largo alcance que nos dan información detallada. Es cierto que el olfato también alcanza lejos, pero creo/espero  que vuestro “june” sea indetectable a kilómetros.

Además con el oído tenemos información direccional (lo que usamos en el sonido estéreo), cosa que los dos agujeros de la nariz no nos proporciona.

Por último, comentaros que el sonido agudo y penetrante no es (solamente) por fastidiar… los sonidos agudos se distinguen mejor a más distancia.

Todo esto por si no sois gomeros… recordáis este post?

Aunque ya me despedí, me despido de nuevo, por si no nos vemos hasta la vuelta. Echad un silbato a vuestras mochilas, me parece lamentable morirse a doscientos metros de un camino porque no se te vea.


Tener razón no te salva

18 abril 2011

Acabo de oír a Paco Costas decir (creo que la cita no es suya pero es buena):

El cementerio está lleno de gente que tenía razón

Hablamos hace nada de Paco Costas al hablar sobre la forma correcta de colocar el cinturón de seguridad, y la frase nos ha recordado también otro post que hicimos hace más tiempo en el que te pedíamos elegir entre: tener razón o ir al taller, además de dar 11 buenos consejos de conducción preventiva  cuando empezaba el verano.

Felices vacaciones… y recuerdos a toda la gente de Zaragoza, donde lo pasamos estupendamente.


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