La ciencia es un coñazo

28 septiembre 2016

Asumámoslo, es un aburrimiento, una mierda, insoportable…

¿No crees?

Entonces, ¿por qué se empeñan en “dorar la píldora” cada vez que nos encontramos contenidos de ciencia en radio, televisión, etc?

La visten de mil cosas, la aderezan con otras mil. Lo que sea para poder hacer digerible un material tan asqueroso.

Ayer mismo dos buenos divulgadores intentaron contar algo en la tele mientras dos presentadores en un caso y, en el otro, un presentador y una invitada, terciaban insistentemente con naderías y gracietas que interrumpían el discurso y dificultaban la comprensión.

Por supuesto que se pueden usar técnicas para vehicular la comunicación, como el humor, por ejemplo. Pero, ¿qué pasa cuando hay tanta salsa que no sé qué estoy comiendo, carne o pescado… O quizá nada?

¿No han visto a Oliver en plan puro “busto parlante” hacer estupendas piezas de divulgación científica?

No digo que todo tenga que ser así, hay multitud de formatos. Pero si queremos hacer divulgación de masas en medios de masas, debemos creer en el producto que vendemos, debemos creer que la ciencia es algo interesante, apasionante, entretenido, y debemos buscar una buena manera de contarlo. No intentar hacer soportable lo que consideramos un coñazo.

Si el problema es que no han encontrado a un Oliver, a un Sagan… Busquen mejor, miren bien… y, ¡Déjenles hacer su puto trabajo!

No es imposible, lo hemos visto en el pasado y en el presente, en distintos países y a mucha gente.

Quizá el problema es poner a cargo de algo a quien no cree en ello.


Profesor, ¿qué te funciona?

26 septiembre 2016

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Este post se publica simultáneamente en Naukas

¿Qué técnicas usas? ¿Qué te funciona? ¿Con quién?

Sabemos que un único caso con un grupo de alumnos quizá no sea generalizable y que un cuestionario pasado un día a unos chavales que no conoces quizá tampoco pruebe mucho.

Cuéntanos en los comentarios qué te funciona y cómo lo haces y quizá entre todos podamos sacar conclusiones valiosas.

Empiezo yo:

1. Si cuando un chaval hace lo que no debe tomo una medida cercana en el tiempo, proporcional, sobre algo que le importe y sin enfadarme, es más efectiva.

¿Te animas?

No te olvides suscribirte a los comentarios… Esto se va a poner interesante…


Con trabajo y esfuerzo…

31 julio 2016

Popular mito… Sobre todo cuando se predica desde el éxito. Me explicaré.

Cuando yo nací, algo que ocurrió en un hospital, los médicos me vacunaron y mi madre me alimentó. Estupendas cosas que no fueron fruto de mi esfuerzo ni recompensas a mis logros.

Crecí en el primer mundo, donde fui provisto de lo necesario para vivir y de multitud de oportunidades… De nuevo sin ninguna concurrencia de mérito alguno.

Podría seguir, pero creo que la idea está clara: El punto de partida es determinante y no se “gana”.

Encontrarme con unas personas u otras, que han sido determinantes en mi vida, en mi pensamiento y en mis alegrías, tampoco es algo que ocurriera como resultado de un trabajo y un esfuerzo planificado.

Si analizáis cómo llegásteis a conocer a vuestra pareja, cómo conseguisteis vuestro puesto de trabajo y mil cosas más, veréis que actuaron de manera determinante factores completamente fuera de vuestro control.

Es muy bonito contarse la historia hacia atrás y que todo lo que os pasó fue consecuencia de vuestro esfuerzo y voluntad, pero es falso.

Contestaré a las preguntas que me imagino que me haréis.

¿Quiere decir esto que un niño debe ganarse el derecho a ser vacunado?

No, hemos reconocido en la Carta de Derechos Humanos que la condición de persona es suficiente para ser acreedor a ciertos derechos que, por cierto, siguen sin estar garantizados en todas las partes del mundo.

¿Quiere decir esto que nos dices que no tenemos que esforzarnos?

No, esforzarse suele mejorar los resultados, pero ni es la causa única ni los garantiza.

¿Quieres decir que tú no te esfuerzas o que los demás no nos esforzamos?

No, quiero decir que yo me esfuerzo un huevo, como la mayoría de nosotros, pero fíjate que no cobramos la hora de trabajo al mismo precio: el conferenciante, el camarero y la mujer que acarrea agua 10 kilómetros en África, nuestro “éxito” no depende de nuestro esfuerzo.

Saludos esforzados.


Llegó el día, adiós septiembre

23 junio 2016

Escenas de exámenes

Se anuncia para el final del próximo curso en la Comunidad de Madrid la eliminación de los exámenes de septiembre para primaria y secundaria. En realidad, su paso a finales de junio, como ya ha ocurrido en la universidad y alguna otra comunidad autónoma. Dicen que no lo aplicarán sin consultar a los profesores, en fin, sería la primera vez que consultaran antes de aplicar una medida.

En mi opinión, un error.

Dicen que:

Los chicos tienen derecho al descanso del verano.

Si le quedaron cuatro, ¿no descansó ya en otoño, invierno y primavera?

Prefiero repetir el curso y no andar agobiado en verano

Estupendo, pues no vayas TÚ

Lo que se debe evaluar de forma continua no puede hacerse en un sólo examen en septiembre

¿Y en junio sí?

Con los exámenes de septiembre no da tiempo a organizar el curso y empezar a tiempo.

Cuando empezábamos en octubre o a finales de septiembre sí daba tiempo

Los alumnos tienen más frescos los conocimientos en junio

Han suspendido, no tienen esos conocimientos, quizá pudieran adquirirlos en dos meses, pero no en diez días.

Les darán clase en esos diez días para recuperar la asignatura

Les hemos dado clase nueve meses, necesitan algo más personalizado o un trabajo continuo en el verano.

Los alumnos que están a punto de aprobar pasarán si lo hacen en junio

A los alumnos que están a punto de aprobar, los hemos aprobado. No les hemos dejado con un 4,9


Y así, hasta el infinito… si queréis seguimos en los comentarios, pero permitidme unas reflexiones más.

¿No estaremos mezclando, como siempre, un problema laboral de conciliación de los padres con supuestos argumentos educativos?

¿Cómo se conjuga la demanda paterna de bajada de los deberes con esta ampliación de 20 días de clase (diez más en junio y otros diez a la vuelta, porque ahora empezaremos el primero de septiembre?

¿Es un problema organizar el estudio en verano, por horas y recursos? Por supuesto, que lo es. ¿Es necesario para el chaval? Porque si hablamos de educación, esa es la pregunta.

Como siempre, muchos de estos problemas no existirían si las clases no estuvieran masificadas y los chavales tuvieran los apoyos que precisan, quiero decir, la educación a la que tienen derecho constitucional.

Para los profesores, esto supondrá un mes de trabajo extra, los veinte días de los chavales que mencionábamos y otros diez que le calculo en julio para evaluar, reuniones, organización del nuevo curso, etc., porque, el uno de septiembre a las ocho y media, tengo 3ºB. Laboralmente es un abuso, un cambio de condiciones unilateral que requeriría una respuesta contundente… pero este colectivo mío es más de globos y canciones.

Una de las cosas que más me duele en todo esto es que los estudiantes me dejan sin argumentos.

Las evaluaciones de septiembre son un desastre: un buen número de no presentados, algunos que llegan preguntando qué examen tienen (imagina la preparación), muchos suspensos bajísimos, alguno que se saca del tirón cuatro y pasa de curso, y algunos aprobados. Datos insuficientes para defender esta convocatoria.

Pero, claro. Imagina esto en junio, con los mismos muchachos y la misma actitud. El que se pegó la paliza para sacarse cuatro en dos meses… olvídate, y del resto, lo dudo mucho… piensa que no son diez días para una asignatura, son diez días para todas las que te han quedado.

Así que, finalmente, con el tiempo, ante la nula efectividad de ese examen, se eliminará. Resultado: los chavales con una oportunidad menos, con casi un mes más de clase, los profes con un mes menos de descanso (que se jodan, bastante bien viven)… y todos más felices, o no.

Inexplicablemente (y tristemente, además) hay profesores están a favor de esta medida.


De estándares, competencias, espacios vectoriales y hombres

27 mayo 2016

Yo no sé vosotros, pero cada vez la vida me parece más metafórica… os cuento.

Si sois jóvenes desde hace mucho, recordaréis cuando en la enseñanza se trataba de aprender unos contenidos concretos, te los preguntaban y según tus respuestas eras evaluado.

Más adelante empezaron con lo que llamaban “competencias” cosas más abstractas, como: La competencia digital, podemos leer en la web del MEC:

La competencia digital (CD) es aquella que implica el uso creativo, crítico y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el uso del tiempo libre, la inclusión y participación en la sociedad. (…)”

A partir de entonces seguíamos enseñando la ley de Ohm, pero en realidad nuestro objetivo era conseguir desarrollar estas competencias, así que de alguna manera había que expresar en nuestras programaciones cómo cada contenido ayudaba a esa consecución. Como si la enseñar la ley de Ohm fuese un 10% de competencia digital más un 25% de “aprender a aprender” (otra competencia), etc.

Eso se parece mucho a lo que hacemos para representar puntos en un plano. Para nosotros es un espacio de dos dimensiones y hay infinidad de manera de describir un punto.

Cartesian-coordinate-system

A esto lo llamamos coordenadas cartesianas. Necesitamos dos, que podríamos enunciar como:

x: ¿Cuánto a derecha o izquierda?

y: ¿Cuánto arriba o abajo?

El punto verde lo represento por (2,3) porque doy dos pasos a derecha y tres pasos hacia arriba.

El punto rojo será (-3,1) porque doy dos pasos a la izquierda y un paso hacia arriba.

Hay otras maneras, por ejemplo en coordenadas polares. Ahí usaremos también dos cantidades, una será la distancia al centro y otra el ángulo girado respecto a un origen (el eje horizontal, p.ej.)

 Coordenadas polares

Algo interesante en estos dos sistemas de coordenadas es que son “independientes”, quiero decir que lo que ande hacia arriba o abajo no influye en mi desplazamiento de izquierda a derecha, o en el caso de las coordenadas polares, lo que me aleje del centro es independiente del ángulo girado respecto de la parte positiva del eje horizontal.

También se puede caracterizar el plano usando coordenadas que no sean “totalmente independientes”, por ejemplo.
base no ortogonalAquí el eje “vertical” no lo es tanto, y avanzar por él significa ir también un poco hacia la derecha.

Así que si decimos que un punto se caracteriza en este sistema como (2,3) eso significa que andamos dos “pasos” en el eje horizontal y tres en el otro, pero si pensamos sólo en términos de izquierda/derecha; arriba/abajo, desplazarnos 3 unidades en el eje inclinado nos lleva un poco menos de 3 unidades “hacia arriba” y nos lleva un poco también hacia la derecha.

Volvamos a la educación.

¿Son esas competencias una manera de describir los “distintos ejes” de la formación de nuestros chavales?

¿Son “perpendiculares”? Quiero decir: ¿Son la competencia digital y la matemática “independientes”? ¿No estamos midiendo parte de una cuando medimos la otra y viceversa?

Imaginemos ahora por un momento que asumimos que eso de las competencias es una buena aproximación en el sentido de representación que decíamos, pero fíjate qué ocurre en la práctica.

Si estuviéramos tratando con un sistema detalladamente pensado para saber la competencia digital de un estudiante compondríamos los resultados parciales en las distintas materias (con sus pesos relativos y tal) para dar un “resultado final” del grado de consecución de ese chaval en esa competencia… pero no. Lo que hacemos es colapsar toda esa información en una nota única para cada asignatura.

Te lo voy a resumir (quizá chungamente, quizá exageradamente… quizá no tanto).

Yo voy a preguntar la ley de Ohm como siempre, pero primero atomizo ese contenido en distintas componentes, que estimo por separado y que luego vuelvo a juntar en una nota única (que va de entero en entero: 6, 7, 8…). ¿Seguro que hacía falta tanto viaje para eso?

Y ahora tenemos más risas…

Ahora aparecen decenas (sí, decenas) de estándares de aprendizaje. Una manera más de atomizar algo para luego volver a colapsarlo.

Es genial que además todo se llene de números, sin que parezca que nadie tiene ni puñetera idea de medida, estimaciones o errores, pero sí que tenga esa apariencia de exactitud que tanto daño nos hace.

Así que usaremos rúbricas (de las que ya os hablé) atomizaremos la evaluaciones en tres mil items, de los que no nos preocuparemos si nos independientes o no, los promediaremos a lo bestia, o bien asignaremos pesos relativos en el promedio (interesante escuchar el por qué de esos diferentes pesos) y después volveremos a colapsar esa información para poner un 6 o un 7.

Eso sí, no os preocupéis, que todos estarán felices y contentos, profesores y estudiantes, porque las cuentas salen.


Rúbricas y anumerismo

23 mayo 2016

Las llamadas “rúbricas” están de moda en educación. Estar de moda no las hace malas, pero tampoco las hace buenas, necesariamente.

Primero, qué son.

Se trata de una herramienta de evaluación del desempeño de alguna tarea. Suele representarse con una tabla.

Por ejemplo, en una fila pones el “descriptor”, i.e. “Conocimiento del tema”, y en las columnas los diferentes grados de consecución, “Dominio completo”, “Buen dominio”…  redactados, o bien, por números.

A la hora de evaluar vas marcando los distintos grados de consecución en cada descriptor y finalmente con esa información concluyes la evaluación final de la tarea.

¿Y cuál es tu problema, Javi?

Pues el de siempre… que parezca lo que no es.

Esta manera de evaluar es más vieja que la tos, otra cosa es que ahora se haga con aparatejos o que esté de moda, como os decía, pero este dividir y vencer tiene unos siglos.

Del anumerismo ya hemos hablado mucho, y dotar a la gente de herramientas contra él es el motor de mi último libro (Aproxímate).

Una de las maldades del anumerismo es la falsa percepción de exactitud.

Imagina una clase con 21 alumnos.

Dos han faltado.

El porcentaje de faltas es de (2/21)·100 = 9,52%

¡Qué bonito! !Qué exactitud!…

¡Qué porquería!

Fíjate, si tengo 21 alumnos, cada persona representa casi un 5%, entonces, ¿qué puñetas representa 0,52%? De hecho cualquier variación de menos de un 5% no significa nada… de hecho, ni siquiera una del 5%, sería sólo lo que le pasa a una persona. Estamos haciendo estadística, ¿no?

Y, ¿qué pasa con las rúbricas?

Pues eso… divido la evaluación en varios items, asigno categorías y puntúo cada categoría por separado. Ahora cojo esas categorías y las promedio, o bien les asigno distintos pesos, digamos que una categoría vale un 50%, y las otras un 10%, o como me parezca. Finalmente hago el cálculo y me sale un 6,2, como las notas sólo van de punto en punto, pues un 6. Perfect.

Es increíble como se confunde objetivo con justo. Objetivo es solamente, no subjetivo. Un criterio objetivo sería suspender a todos los que estuvieran menos calvos que yo. No sujeto a opiniones, medible… objetivo.

Los alumnos y los profes, meten los números, hacen los cálculos y se quedan tan a gusto. Un alumno suspenso, se irá conforme si le enseñas los numeritos y le muestras que efectivamente salía 4,73.

¿De verdad nadie ve el error asociado a la asignación de categorías, a la asignación de pesos en cada categoría? Si cambias eso la nota puede ser bien diferente. Esto no es un asunto menor, esas asignaciones se basan en un modelo, en asumir que la teoría es más importante, o que la fluidez verbal es crucial, o despreciable, o lo que sea… Da igual lo precisos que sean tus números a partir de ahí, llevas asociado un error en tu apreciación de qué y de cómo debe evaluarse.

Si a eso le sumamos que al final, después de “medir con un láser vas a cortar con un hacha” y a poner la nota “de punto en punto”, lo que supone que a los que van desde el 6,5 hasta el 7,4 les vas a poner un 7, ¿de qué narices estamos hablando?

En fin, usad lo que queráis, yo mismo las uso en ocasiones para mí o para que mis alumnos se evalúen. Ahora, no pretendáis que lleváis a cabo un proceso preciso, ni lo vendáis como tal.

Finalmente, un abrazo para los profesores que se presentan a las oposiciones, donde serán evaluados con cinco cifras significativas de precisión, lo que constituye una vergüenza legal y científica. A aquellos profesores que colaboran voluntariamente con ese proceso incorrecto de evaluación, no les mandamos un abrazo.

 


¿Qué leches os pasa con los libros de texto?

16 mayo 2016

Desde hace un tiempo parece que estén proscritos los libros de texto entre los profesores “bien pensantes” signifique eso lo que sea. Estos ojos míos pintureros han leído que un profesor que use un libro de texto es un mal profesor.

Joder, ¿qué os pasa? ¿De verdad? ¿Tan malos?

Una recopilación de material de consulta y guía para profesores y alumnos, adecuado al nivel, al currículum, a la edad, con ejercicios progresivos, mesurados… ¿En serio que es el horror?

También he leído por ahí cosas como que lo que no es “colaborativo” es la mierda. ¿Seguro? A ver, ¿SE-GU-RO? ¿No somos capaces de pensar en obras geniales llevadas a cabo a lo largo de la historia por una sola persona y mierdas hechas en grupo? Por cierto, ¿y los libros de texto que tienen varios autores?

Quizá vuestro problema sean los malos libros de texto. Pésimas compilaciones, mal explicadas…

Quizá que os obliguen a seguir al pie de la letra un libro de texto. Todos completamos con otros materiales o bien explicamos cosas por nuestra cuenta. La pregunta es, ¿sigue siendo una buena guía, sobre todo para esos chavales que no cogen apuntes bien… o directamente no los cogen?

Quizá sea el precio de los libros de texto, que os parezcan caros. La verdad es que escribir es un trabajo que debe pagarse. Que muchos profesores los hagan gratis no significa que no se esté pagando ese trabajo. Lo están pagando ellos.

Quizá no sea el precio, sino que lo tengan que pagar las esforzadas familias, ya en situaciones bastante precarias. La solución a eso se llaman becas de libros, reutilización… No regalar el trabajo.

Aprovecho para decir que escribir apuntes o un libro entero no es mi obligación como profesor.

Finalmente, no, lo que yo hago puede estar más adaptado a mí, pero no ser “mejor” en un sentido absoluto, aunque lo hayamos hecho en superpandi. Y sí, hay fantásticos libros de texto, por ejemplo los de @EugenioManuel, para los andaluces, qun son el fruto del trabajo de un experimentado profesor que investiga, actualiza… ¿Seguro que son mierda, un objeto a conseguir gratis, o a regalar?

Una cosa es estar en contra de los libros de texto malos, caros, pagados por quien no debe… Y otra, estar en contra de los libros de texto.


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