Manual de prácticas de Hojas de Cálculo y datos estadísticos

23 enero 2020

Aquí os dejo un manual de prácticas de hojas de cálculo (usaremos Google Sheets por la facilidad de trabajar online) pero aplicado a la obtención y tratamiento de “microdatos” tomados de fuentes públicas, de forma que quien lo use se sienta con el “poder” de comprobar por sí mismo esas afirmaciones en los medios, por ejemplo.

Gracias en gran parte a las aportaciones de Guillermo Peris y a la ayuda técnica de Gaby Jorquera.


El que mide, sabe. El que no, sólo opina.

19 enero 2020

Este era el leitmotiv de la gira de mi libro Aproxímate y una de las cosas que como profesor del área de ciencias más me gustaría que aprendiesen mis alumnos.

Ando pensando en qué podía hacer en el mundo de las hojas de cálculo y resulta que Guillermo Peris y yo andábamos pensando en cosas muy parecidas.

Pues gracias a la pericia de Gaby Jorquera aquí os dejo cómo sacar datos del Instituto Nacional de Estadística, para poder hacer luego nuestras cuentas y sacar nuestras propias conclusiones, o comprobar si esos números que vemos por ahí son verdad.

Hay mucho que podéis mirar o usar con vuestros alumnos. Incluso podéis ver directamente gráficas. Mirad, esta es la de la tan “discutida” brecha salarial por sexo (haz click para ver bien).

Por supuesto el INE no es el único sitio donde podéis consultar y visualizar datos, tenéis:

Gapminder el legado del enorme Hans Rosling (os dejo enlazada una de sus más famosas conferencias)

Google Public Data que agrega datos de varias fuentes

CIVIO donde tenemos a nuestro admirado Javier de la Cueva

EuropaPress con unas gráficas online muy vistosas.


Trabajar en lo tuyo

7 enero 2020

¿De quién son mis talentos?

¿Quién se beneficia de ellos? ¿Yo? ¿Otros?

¿Cómo se reparte el valor que añado?

Últimamente, personas de la generación que me precedió, de bajo nivel socioeconómico y en épocas complicadas de guerras y posguerras, me han contado historias sobre la vida hace cincuenta o sesenta años. Suenan como algo de película para nosotros, sus hijos, ya en otras circunstancias geopolíticas y socioeconómicas (en gran parte por el esfuerzo que hicieron ellos por nosotros).

Me ha llamado mucho la atención la concepción del trabajo: muy dependiente de las circunstancias (se trabajaba de lo que “había”, un familiar te decía que había plaza en su fábrica e ibas para allá), desde muy niños y muy trabajosamente. Como veis bastante alejado de la concepción de trabajo que tenemos sus “acomodados” descendientes que tuvimos acceso a formación, que queremos trabajar en lo “nuestro” y que definimos buena parte de lo que somos por el trabajo que desempeñamos.

Muy lejos de mi intención caer en “antes estaban mejor”, pero creo que hemos distorsionado el papel del trabajo en nuestras vidas, para perjuicio nuestro… y beneficio de otros.

¿Quién no quiere trabajar en lo suyo? ¿No es una ventaja poder desempeñar una labor que te agrada? Por supuesto que es una ventaja. Mi pregunta es: ¿Para quién debe serlo?

En tiempos confusos hay que repasar conceptos básicos. Recordemos que en el trabajo por cuenta ajena, cedo parte de mi tiempo, capacidades, conocimientos a otro que obtendrá un rédito económico por ellos, del cual yo recibiré una parte. Y ese es mi pago, esa parte del rédito económico, motivada porque quien me contrató consigue también un rédito económico.

Esto que parece evidente cuando encaramos un trabajo “alimenticio”, algo que hacemos porque tenemos que trabajar, pero que no nos agrada particularmente, se desdibuja bastante cuando hablamos de trabajos “vocacionales” o de trabajar en lo de uno. En estos casos parece que poder desempeñar esa labor ya es un privilegio y, por lo tanto, un pago, parte de tu “salario”. En algunos casos se extrema tanto, que poder hacer lo que te gusta se convierte en el único pago: escritos que te dejan “firmar”, apariciones en medios que te dan “visibilidad”, charlas o conferencias gratis, obras artísticas gratis, actuaciones musicales por las cervezas, etc.

Así que resulta que tengo cierto talento y gusto por una actividad, pero, en lugar de ser una ventaja para mí, se convierte en un inconveniente. No soy yo el que saca beneficio de escribir un artículo con gusto, es el propietario de la revista quien deja de pagarme gracias a mi “gusto”. Pues vaya negocio que he hecho.

Me recuerda también el caso de las personas con ciertas características físicas o mentales que se convierten en una carga o una obligación en lugar de ser una baza que pudieran jugar en su beneficio. Personas altas que deben jugar al baloncesto, personas de altas capacidades que deben estudiar varias carreras o hablar tres mil idiomas. Por supuesto, el problema está en el deben.

Mis talentos, mis habilidades, mis características sobresalientes… comparten algo, y es que son MÍAS. Así que seré yo quien deba beneficiarse de ellas o disponer su uso para bien de otros a mi personal criterio. Serán MI baza, ni una carga, ni algo que usa mi empleador u otros a su antojo para su beneficio y, en ocasiones, para mi perjuicio.

Para los que nos precedieron era la presión vital de la subsistencia la que obligaba a que el trabajo mediatizase la vida: horas sin cuento, cambios de ciudad, vivir lejos de los suyos, viajes interminables… lo que fuera por tener un trabajo, lo único que daba acceso a comer y vivir bajo techo a la gente de clase trabajadora. Hoy, aquellos a los que nos repartieron más cartas y mejores, andamos también mediatizados por el trabajo. Es cierto que seguimos siendo clase trabajadora, tenemos que trabajar para vivir, pero no parece que le estemos sacando ventaja a las más y mejores posibilidades objetivas que tenemos respecto a ellos. Seguro que muchos os reconocéis en “horas sin cuento, cambios de ciudad, vivir lejos de los suyos, viajes interminables…” pero no desde la cabina de un camión cargando y descargando lo que fuera, sino con vuestro título universitario y vuestros trabajos de “corbata”. ¿Qué ha pasado?

¿Más carga de trabajo es tu premio por trabajar rápido y bien? ¿Menos sueldo es tu premio por disfrutar de tu actividad? ¿Trabajar gratis “como hobby” es tu premio por tu vocación?

En mi opinión, otros han capitalizado lo que somos y sabemos. En algunos casos hay un miedo más o menos fundado al desempleo y eso puede justificar todo lo que tragamos, pero a los que somos funcionarios sólo nos queda el sesgo, y no penséis que se diferencia mucho del de otro trabajador. Creo que incurrimos en confundir lo que somos y en lo que trabajamos. Olvidamos que la vida tiene múltiples facetas, que no somos profesores o médicos, algo que sabía el operario, o que al menos no somos sólo, ni principalmente, profesores o médicos.

Hay mucha gente protestando porque “deciden” prolongar su actividad laboral como “hobby” y se les critica. Más allá de las múltiples derivadas problemáticas que tiene eso para su trabajo, la estimación de su carga laboral, la externalización de costes en formación o equipamiento, y las implicaciones para otros trabajadores que no pueden, o quieren, hacer eso… bueno, pues más allá, está la dimensión simplemente humana del asunto. ¿Cuántas horas tiene el día? ¿Cuántas le dedicas a esa actividad? ¿Cuántas quedan (el día es limitado) para otras? ¿No hay nada (o nadie) más importante o urgente y que está recibiendo menos atención de la que le corresponde… incluido tú?

Bueno, no sé si se me entiende… resumiendo.

No olvidemos que trabajamos para vivir y no a la inversa, que nuestros talentos y capacidades están, primero, a nuestro servicio y que somos mucho más que una profesión, por interesante que sea, somos personas con toda la grandeza que esconde esa palabra.


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 03-05-2017

3 mayo 2017

Hoy hablamos de progresiones geométricas, vampiros, interés compuesto… y salen un par de Naukers


Respuesta a: ¿Son responsables los famosos de la publicidad que hacen?

5 junio 2015

Este post es la respuesta al que publicó el estupendo Scientia hace un ratín.

Nunca creímos que viviríamos para ver el día en que se equivocara, pero ese día ha llegado…

Va por ti, maestro, por el intercambio y el cariño.

En mi humilde opinión (y ahora saco las garras)…

En el post de Scientia se explica con detalle por qué no es ilegal que se publiciten complementos alimenticios por gente con bata (médicos o actores) y por famosos, pero la cuestión, para mí, es otra, más simple y más de fondo.

Se trata de PUBLICIDAD ENGAÑOSA, quizá sea difícil demostrar que se ajusta el tipo legal, quizá se da tan por supuesto que es mentira lo que dicen que nadie se atreve a ir a un juzgado a denunciarlo. Pero si yo me echo una crema antiarrugas y no se me quitan, es publicidad engañosa. ¿Qué juez lo admitiría a trámite?

Hay quien opina que es legal pero inmoral. Yo creo que también es ilegal.

Dice López Nicolás que los famosos no tienen por qué ser expertos en el tema.

De acuerdo, entonces, ¿por qué se meten? ¿Por qué lo recomiendan? Nadie les obliga a pronunciarse sobre lo que no saben. Pero lo hacen. Hacen afirmaciones cuya veracidad no les consta y cobran por ello. Alegar que la marca dice que sí funciona, sin preocuparte de cómo es el producto ni la legislación y, como mínimo, sospechando que es men-ti-ra, es escudarse en otro. Es coger el dinero y rechazar la responsabilidad.

Si compramos ese argumento, ¿dónde está la racionalidad de que lo anuncies tú? Si simplemente lo que haces es “repetir” la seguridad que te da el experto… ¿por qué quieren que lo repitas tú, famoso?

Algunos clientes adquieren ese producto PORQUE ellos lo publicitan. Creen en su criterio o simplemente sufren algún sesgo cognitivo como aceptar el argumento de autoridad o seguir al líder. Si juzgamos por el dineral que cobran esos famosos, no estamos hablando de cuatro nuevos clientes. Eso lo saben los famosos y por eso exigen un pago proporcional.

En muchas situaciones además dicen o simplemente hacer creer que el uso de ese producto es la causa de cualidades físicas suyas que no provienen de su uso, en ocasiones porque son puramente genéticas, en ocasiones porque jamás han usado el producto ni piensan hacerlo. Y eso tampoco es inconsciente, es parte de la estrategia psicológica de venta.

Resumiendo:

Decir que algo hace lo que no te consta que hace, conseguir que gente lo compre por un sesgo cognitivo y cobrar por ello, podría decirse que es inmoral. Pero en el momento en el que se demuestre que ese producto no hace lo que TÚ decías… a los juzgados por publicidad engañosa. Eres parte del sistema de venta y te lucraste con ello, también es tuya la responsabilidad de esos actos.


¿Cómo salir de la crisis? Lo que a veces no se dice…

17 junio 2014

… o no se dice lo suficientemente alto y/o claro.

Fuente: Wikipedia

1. La redistribución de la riqueza no es buena para todos…

No, no lo es. Desde un punto exclusivamente monetario no lo es. Desde un pensamiento guay, sí que lo es… porque todos somos más felices y tal… pero si estamos aquí es porque no todos somos tan guays.

Si redistribuyo es que le retiro poder a unos para dárselo a otros.

Ya, ya… el enriquecimiento fue injusto, el reparto de rentas está desequilibrado… que sí, que sí…

Sólo aviso, “esos” a lo que les vamos a retirar poder y acceso a más poder… no se van a quedar sentados. Van a luchar, tienen armas (incluso literalmente), tienen medios económicos, tienen conocimiento técnico, tienen poder político y una fuerte motivación (la que les ha llevado hasta allí)

No será un paseo con flores y mariposas. De hecho se matan a millones de personas por retener ese poder y atesorar menos dinero del que pretendéis desviar vosotros.

Como suelo decir, “Si luchas por la Paz y aún no te han disparado, quizá es que no estés haciendo lo suficiente”.

Sin duda, es necesario que surja un poder político que de veras represente los intereses de la sociedad y que, con base en ese poder y representatividad, defienda nuestros derechos frente a quienes tienen más poder y menos escrúpulos.

2. La posibilidad de elegir o de votar no te hace necesariamente libre.

Sin duda profundizar en la democracia, o si queréis con más propiedad, lograr una verdadera democracia, es uno de los temas que más nos ocupan: Participación ciudadana, separación de poderes, etc.

Vale, pero… si no tengo información suficiente o de calidad… ¿QUÉ COÑO ELIJO?

Transgénicos? Nucleares? Auditamos deuda? Cultivos orgánicos? Experimentación animal? Aborto? Educación pública?

¿De qué vale plantear un referendum superchupi para cada cosa si no tenemos ni pajolera idea de qué opción es la que mejor sirve a los intereses de todos, vaya, ni siquiera a los nuestros particulares?

Y además, no es suficiente con que la información sea suficiente y de calidad… sino que además debes saber pensar. Y no, no sabemos, queridos míos. Estamos expuestos a múltiples falacias, gráficos trucados, sesgos cognitivos, sugestiones, etc. Si no te suenan estos conceptos es que si siquiera sabes que estás durmiendo…

3. ¿Quiero que no haya ricos o ser rico yo?

No, queridos míos, el capitalismo no es truco muy sofisticado. No se nos engaña tan fácilmente.

Se parece al timo de la estampita, aquel en el que te timaban por querer timar tú a un pobrecillo.

Aquí nos tiran una raspa para que nos peleemos por ella entre nosotros. Y nos peleamos.

Sabemos que sólo se la llevará uno, pero en la esperanza de que seremos nosotros, no nos preocupa que los demás se queden sin comer.

En el sueño americano en el que acabo ganando la carrera, ¿qué pasa con todos los que quedan en el camino? Pues eso, que les den.

Así que, este “engaño” funciona porque se apoya en nuestro egoísmo y en nuestra indolencia.

Si al lanzamiento de raspa respondiéramos que queremos comida para todos y que otro trato no nos vale, otro gallo cantaría. Pero, ¿habéis oído a alguno de esos que justifica el paro estructural del 15 o 20% ofrecerse voluntario para vivir en él?

No tiene sentido derrocar a un tirano, si hay muchos de nosotros esperando a ocupar el cargo para seguir con una opresión igual o peor. Si estoy esperando a que me toque la lotería para vivir como viven “ellos”, los malos… y despreocuparme de todo…

Piénsalo, igual no eres de izquierdas como dices… simplemente eres POBRE.

LA EDUCACIÓN ES LA CLAVE

No, no me refiero a la formación técnica o capacitación profesional. Así sólo consigo el mismo porcentaje de hijos de puta, pero con más habilidades… lo que es peor aún.

Me refiero a una formación humana, a formar mejores ciudadanos, mejores personas. En un sentido moral.

No existe un sistema político o económico tan bueno que pueda evitar que una sociedad egoísta e indolente lo convierta en una tiranía.

O, desde otro punto de vista:

Individuos buenos construirán una sociedad justa a pesar de cualquier sistema de reglas, porque lo perfeccionarán o eliminarán.

Es evidente que esta guerra, la de mejorarnos como individuos y generar suficiente buena gente para tomar el poder y cambiar las cosas, es a muy largo plazo, si eres tan optimista como yo y lo crees posible.

Creo que incluso si piensas que es imposible, convendrás conmigo en que cualquier paso que andemos en esa dirección conseguirá que este lugar sea algo más habitable, que muera menos gente sin motivo, que se reduzca el sufrimiento… digamos que podamos ostentar con dignidad el título de Humanidad.

A los que habéis llegado hasta aquí: No pretendo decir que todos los esfuerzos que se hacen por buscar sistemas, leyes o partidos políticos que mejoren esto sean malos o estériles. De hecho, aprovecho para dar las gracias a todos los que se ocupan de que este mundo sea un poco mejor. Lo que sí digo, es que no tenemos que perder de vista lo que en realidad está debajo de todo este tinglado y que hay que cambiar si queremos que esto se transforme de forma real y sostenida.


Es que el ordenador no me deja…

23 diciembre 2013

Seguro que os han dicho esto mil veces en bancos, administraciones públicas y demás…

Esas pantallas que dan un numerito, un mensaje y parece que venga de Dios mismo…

VFD_clock

Es curiosa esa dualidad que se da en la sociedad, por un lado no se sabe matemáticas básicas para entender estadísticas o probabilidades, pero por otro cualquier cosa acompañada de un número se toma como verdad absoluta y contrastada.

Medida y error

Una de las cosas que casi nunca se tienen en cuenta, en la vida cotidiana, es que cada medida que hacemos lleva asociado un margen de error, siempre. Este error tiene que ver con el sistema de medida que usas y el procedimiento.

Por ejemplo, ¿cuánto mides?  ¿1,75 m? ¿Exactamente? ¿Ni un centímetro más ni uno menos? ¿Ni un milímetro más ni uno menos? ¿Ni una micra más… vale, ya paro.

Si te has medido con el típico metro con dibujitos para chavales, que va de centímetro en centímetro, tu medida sería 175 ± 1 cm

Dirás, vale, pues me mido con un láser y así tengo más precisión. ¿Seguro? ¿Sabes que tu altura cambia a lo largo del día?

¿No me crees? No hay problema, en la ciencia nos gusta la comprobación experimental. Mídete por la mañana y por la noche y verás que hay un cambio en tu altura de entre uno y dos centímetros. Tus discos intervertebrales y articulaciones se comprimen durante el día y se distienden durante la noche. Mide y verás.

Así que un valor “serio” sobre tu altura no se puede dar con más precisión que un centímetro.

Interpolación y Extrapolación

Si a las 17:00 la temperatura era de 15 ºC y a las 18:00 era de 17 ºC puede que no sea raro pensar que a las 17:30 era de 16 ºC . A esto se le llama interpolación: “Adivinar” un valor, entre dos medidas conocidas, suponiendo cómo puede haber sido la variación en ese período.

En cambio, ¿qué temperatura habría a las 19:00? ¿y a las 20:00? Esto se llama extrapolación: intentar “adivinar” el valor que toma una magnitud, más allá del rango en el que se la ha medido, suponiendo que se mantienen comportamientos, tendencias, etc. Normalmente, es mucho suponer.

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Cualquier aparato está diseñado para trabajar dentro de un margen y si le fuerzas a dar una respuesta más allá de ese margen, puede que el resultado tenga poco que ver con la realidad.

Por ejemplo, te dejo como ejercicio mirar para qué velocidad se hacen los tests de los sistemas de seguridad de los automóviles… su uso a mayor velocidad sería extrapolar que su comportamiento va a seguir siendo similar… mucho suponer.

Modelo en el que se basa el proceso de medida

Cuando oyes cosas como “tasa de pobreza”, “índice de precios al consumo”, “cociente intelectual”… piensas que se trata de números que indicarán aquello que está contenido en su nombre. Y no es culpa tuya, eso es lo que quieren que pienses. Pero para calcular ese número es necesario un modelo, una teoría… es decir, la manera en que van a ser calculados.

Sobre la tasa de pobreza ya hablamos en aquel post “Baja la tasa de pobreza, no me jodas!”

Seguro que habéis visto profes que calculan la nota con dos decimales y te ponen un 7,82. Eso es tener los atributos bien gordos. Para que te hagas una idea, significa que puntúa de 0 a 1000, vamos que es capaz de distinguir entre mil niveles distintos de consecución de su asignatura, todo un hacha. Quizá alguno penséis que si pone 1000 preguntas sería posible, pero considerad esto: ¿cómo fueron elegidas las preguntas?, ¿son todas de la misma dificultad? , ¿de la misma importancia en el temario?, ¿hay cosas que se ha dejado de preguntar?, ¿cómo podemos suponer que por saberse unas cosas se hubiera sabido las otras? ¿¿Y con una precisión de un uno por mil??

Para que veáis otro ejemplo. Aquí andamos midiendo masas todo el día, en los laboratorios, en el mercado, en la cocina… pero en realidad no estamos midiendo masas. Estamos pesando, estamos midiendo pesos.

El peso es la fuerza con la que un objeto resulta atraído por el planeta, asteroide o lugar donde te encuentres.

Si te fijas, medimos el peso, por cuánto se baja el platito de la balanza, o la plataforma del peso del cuarto de baño… por cuánto empuja “la cosa esa” hacia “abajo”.

Pero el resultado nos lo da en kilogramos, que sería masa. Lo que hace la báscula es suponer que estamos en la Tierra y tomar un valor de la gravedad promedio que, para nuestras necesidades, es más que suficiente.

En la Luna la báscula mediría seis veces menos peso y supondría que ese objeto tiene seis veces menos masa. Estamos usando un aparato que mide la masa basándose en una premisa, en unas condiciones donde no se cumple esa premisa.

Finalmente…

Cualquier medida, cualquier resultado que aparezca en una pantalla, cualquier indicador…

1. Tiene un margen de error

2. Su cálculo supone ciertas condiciones, suposiciones y márgenes de aplicación.

Digamos que, a lo Ortega y Gasset:

Cada medida es ella misma y sus circunstancias

Ignorar eso es cometer un error, inducir a otros, ser víctima de un engaño o un engañador.

Imágenes de wikipedia 1 y 2


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