Tú ordenas y yo obedezco, ¿o no?

10 octubre 2014

Hay un espacio entre la orden y la obediencia.

Es un espacio muy pequeño, que nos cuesta ver y que se esfuerzan en que no veamos… pero existe.

Pasamos por allí corriendo, con los ojos cerrados, tapándonos los oídos… pero tenemos que pasar obligatoriamente por allí.

Esa tierra tan menoscabada, tan ignorada, tan negada a veces por nosotros mismos se llama Responsabilidad Individual.

Cuando te dan una directriz, una orden, te dicen que cumplas una ley, el universo entero se calla esperando tu respuesta.

Y es entonces cuando dices “De acuerdo”, cuando haces tuya esa decisión, cuando asumes eso que te hayan dicho y cuando te conviertes en responsable de su aplicación. Sí, responsable. Sí, tú. Sí, te jodes.

Por supuesto que sé que hay influencias, sugestiones, presiones, amenazas, sobornos, contrapartidas y demás.

Y, sí, por supuesto que sé que a veces hay una pistola apuntando a tu cabeza.

Pero lo de la pistola no pasa tantas veces, ¿verdad? ¿Es siempre a vida o muerte? ¿El pan de tus hijos?

De hecho no son muchas ocasiones en las que apretamos a quien nos ordena y le pedimos que muestre sus cartas, que nos diga qué pasará si no hacemos aquello. Que nos concrete ese miedo abstracto que tenemos a las consecuencias de la desobediencia. Podría ocurrir que defender nuestras convicciones morales tuviera un coste más que asumible.

El mensaje de este post es muy sencillo: “Te jodes”.

Sí. Te jodes. Alguien te ha hecho una pregunta y no puedes evitar responder. Incluso no responder es una respuesta. Igual te parece una putada, pero es lo que hay. Ahora la pelota está en tu campo y eres responsable de tu decisión y de tus actos. Te guste o no.

Así que no vamos a negar ese espacio, de hecho voy a ensancharlo lo más posible, para mí y para aquellos con los que me encuentre. Ya que me tengo que comer con patatas las consecuencias de mis acciones y mis decisiones, por lo menos voy a tomarlas yo, por lo tanto se acabaron “es que me dijeron que tenía que”, “es que la normativa dice que”, “es que mi jefe dice que”.

Resumiendo:

Vive como quieras y paga el precio.

Y esto no es una elección, es la consecuencia de vivir, dejemos de negarlo y de aceptar que nos lo nieguen.

De hecho, hace tiempo escribí otra entrada con ese título, por si os interesa.

 

 

 

 


Experimentos en NaukasKids 2014

7 octubre 2014

Aquí tenéis los experimentos que hicimos con los estupendos muchachos que asistieron a Naukaskids.

Lo pasamos en grande…

http://www.eitb.com/es/divulgacion/naukas-bilbao/videos/detalle/2609874/video-naukas-bilbao-2014-javier-fernandez-ha-estado-naukas-kids/

También tenéis allí las charlas de los compañeros… no os las perdáis.


Charla en Naukas 2014

30 septiembre 2014

Un abrazo para todos los organizadores, participantes, público que se acercó, que lo siguió online… en fin, gracias a todos.

Aquí me tenéis haciendo lo que mamá no quiere que haga…

http://www.eitb.tv/es/video/naukas–bilbao-2014/3803756527001/3811422718001/javier-fernandez-panadero/


Nos vemos en Naukas 2014

23 septiembre 2014

Queridos todos… este fin de semana se producirá el encuentro de un montón de gente con muchas cosas que contar, con muchas ganas de contarlas y de pasarlo bien haciéndolo.

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Por supuesto todo esto es posible por el trabajo enorme de mucha gente y el apoyo de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV.

Si no podéis estar en persona, seguidlo por streaming, no os defraudaremos.

Este que os habla, que se perdió la del año pasado, no faltará este año, haciendo cacharritos para grandes y pequeños.

El programa completo, aquí.

 


La ciencia no explica “porqués”

15 septiembre 2014

En esto pasan sus tardes los científicos…

Nosotros lo que hacemos es tomar un lápiz y soltarlo… y resulta que se cae.

Volvemos a repetir la operación… y se vuelve a caer.

Le pedimos a otro que repita la operación… y también a él se le cae.

Así que tenemos un hecho científico, algo que sucede, que es reproducible y que es independiente del observador.

Ahora, si el lumbago nos lo permite, volvemos a recoger el lápiz y repetimos de nuevo la operación, midiendo el tiempo que tarda en caer.

Y otra vez…

Y otra…

Y le pedimos a nuestro amigo que haga lo mismo.

Y nos sale a todos lo mismo (dentro de unos márgenes de error y todo eso).

Total, que enunciamos una ley empírica.

LOS LÁPICES SE CAEN.

Incluso se da un hecho que os aseguro que no deja de maravillarnos: podemos escribir una fórmula matemática que predice bastante bien cuánto tarda en caer, a qué velocidad cae y demás magnitudes asociadas al fenómeno este tan entretenido de la caída de los lápices.

Así que escribimos nuestras fórmulas y nos vamos a la cama con un dolor de espalda considerable.

Pero NO HEMOS EXPLICADO POR QUÉ CAEN LOS LÁPICES.

Lo que hemos explicado es CÓMO CAEN LOS LÁPICES.

Nuestras fórmulas son UNA MERA DESCRIPCIÓN DE LO QUE OCURRE, pues que se cae, que va acelerando… pero no por qué.

Decir que lo atrae la tierra por la ley de la gravedad vuelve a ser una descripción de un fenómeno: Resulta que las masas se atraen. Y así todo.

No buscamos en ciencia, ni encontramos, la causa última de las cosas… de hecho cabe la filosófica metapregunta: ¿Tiene sentido preguntar por una causa última de las cosas? ¿Tiene obligatoriamente que existir?

Así que no os doy más la brasa, que me voy a descansar:

LA CIENCIA NO EXPLICA “PORQUÉS”, EXPLICA “CÓMOS”.

Aunque en el lenguaje cotidiano sigamos usando “por qué”… así que permitidme que me disculpe aquí, porque los títulos de mis dos primeros libros tendrían que haber sido “¿Cómo es que el cielo es azul?” y “¿Cómo es que la nieve es blanca?”… pero quedaban mejor de la otra forma.


Show de experimentos en Benicarló

11 agosto 2014

Los amigos de la Asociación de Benicarló de amigos de la Ciencia (su facebook, en twitter @asoabacs) fueron tan locos como para llevarme de nuevo, a mí y a mis cacharritos, a tan bella ciudad y en tan buena compañía, a la Segunda Semana de la Ciencia de Benicarló… y la liamos.

Aquí os dejo el vídeo del show… lleno de experimentos y mucha guasa… que nos echamos unas buenas risas. Para muchos, de los más divertidos que me han salido.

Gracias Rafa, Ángel y todos los héroes que hacéis posible algo así… por segundo año!

Por supuesto, quien quiera hacer más experimentos conmigo, los encontrará en mi ultimo libro Experimentos para entender el mundo. La ciencia para todos


De vectores, esfuerzos y hombres

19 julio 2014

A estas alturas, ¿quién no ha oído hablar de la “cultura del esfuerzo”, de que tal o cuál persona no se esfuerza, refiriéndose a trabajadores, alumnos, hijos…?

Vale, pues ya me habéis enfadao’.

El esfuerzo… ¡es un vector, joé!

A ver dejadme que me explique.

Si te pregunto por la temperatura, pues me das un número y sus unidades y listo: 35ºC, ¡caló! Punto.

Pero si me hablas de una fuerza, por ejemplo, necesito más datos.

-          Punto de aplicación

-          Dirección

-          Sentido

Necesito saber dónde vas a aplicar esa fuerza, si va a ser en la dirección vertical, horizontal o en qué otra… y también su sentido. No olvides que una fuerza vertical puede ser hacia arriba o hacia abajo.

Esto se soluciona fácilmente pintando una flecha, un vector. Su longitud me da idea de su intensidad, y ya veo en qué dirección y sentido apunta. Llamamos magnitudes escalares a las que son como la temperatura y vectoriales a estas últimas.

Dejando esto claro.

Cuando alguien habla de que un chico se tiene que esforzar, me lo imagino apretando sentado en el medio de una habitación vacía… lo mejor que puede pasar es que le escape un traque.

¿ESFORZARSE PARA QUÉ? ¿HACIA DÓNDE?

Permitidme la metáfora, el esfuerzo es un vector. Uno se esfuerza para conseguir un fin, y si no hay tal fin o te interesa un pepino, pues entonces no te esfuerzas y punto.

Pero eso es cierto para PEQUEÑOS Y MAYORES y también para ti.

Los padres se quejan de que los chavales han sacado un notable sin esforzarse, y eso no les gusta… Cuando dicen esto yo me imagino a ese corredor que llegando a la meta “se deja ir” haciendo una marca menor de lo que podría haber hecho.

Para mí los dos actúan de igual manera: Han alcanzado el resultado que deseaban y cesan en su esfuerzo.

Pero vamos, si no os gusta el ejemplo, podéis mirar en vuestros corazoncitos y decirme cuán diferentes sois de esos chavales, cómo seguís esforzándoos en cosas que no os revisten un resultado apetecido. Salvo en los casos en que una fuerza externa os obligue por imperativo genital.

¿Dónde quiero llegar?

Pues a que dejéis y dejemos de hablar de que los chavales se esfuerzan o no, y empecemos a hablar de metas, de fines. De qué queremos para ellos y qué quieren ellos para ellos mismos. De cuáles de esas metas nos corresponde a nosotros fijarlas y cuáles otras debe ser su prerrogativa elegirla.

Si queréis que se esfuercen en llegar a vuestras metas (y esto vale también para gente que tenga personas a su cargo, líderes de equipo y tal), lo que tendréis que conseguir es que ellos hagan suyas vuestras metas.

“Si no lo haces te meto una patá en la cabeza” o  “Si lo haces te compro una moto” son motivaciones llamadas extrínsecas y que no tienen que ver directamente con el logro que se va a conseguir. Esto puede solucionar situaciones puntuales, crisis y cosas por el estilo, pero hay cierto consenso en que tienen corto recorrido.

Pero si lo que deseas es que alguien tome gusto por la lectura, la biología, el orden en sus cosas, el cuidado por el detalle… o lo que se te ocurra, y que eso le acompañe el resto de su vida, entonces necesitas que el propio asunto le resulte motivante (motivación intrínseca).

Ya, ya… y eso, ¿cómo se consigue?

Bueno, yo te dejo mi respuesta y tú verás, que ya hago bastante escribiendo en vacaciones.

En mi opinión, si eso de lo que hablamos es una meta o una pasión tuya, es porque le ves belleza, porque disfrutas haciéndolo (a no ser que quieras motivar a los demás a hacer lo que tú no deseas hacer o no disfrutas… actividad con poco futuro).

Pues ahí lo tienes: Cuenta esa belleza, muestra esa pasión, explica por qué te emociona, comparte la actividad y hazles ver dónde se te humedecen los ojillos… sí, aunque sea estudiando física. A los que nos gusta, nos pasa.

Recuerda que la utilidad de esa tarea no fue lo que te hizo amarla, así que no vendas utilitarismo tampoco a los demás.

Una vez más, la cita atribuida a Feynman: La ciencia es como el sexo, puede que sirva para algo, pero no es esa la razón por la que la hacemos.


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