De vectores, esfuerzos y hombres

19 julio 2014

A estas alturas, ¿quién no ha oído hablar de la “cultura del esfuerzo”, de que tal o cuál persona no se esfuerza, refiriéndose a trabajadores, alumnos, hijos…?

Vale, pues ya me habéis enfadao’.

El esfuerzo… ¡es un vector, joé!

A ver dejadme que me explique.

Si te pregunto por la temperatura, pues me das un número y sus unidades y listo: 35ºC, ¡caló! Punto.

Pero si me hablas de una fuerza, por ejemplo, necesito más datos.

-          Punto de aplicación

-          Dirección

-          Sentido

Necesito saber dónde vas a aplicar esa fuerza, si va a ser en la dirección vertical, horizontal o en qué otra… y también su sentido. No olvides que una fuerza vertical puede ser hacia arriba o hacia abajo.

Esto se soluciona fácilmente pintando una flecha, un vector. Su longitud me da idea de su intensidad, y ya veo en qué dirección y sentido apunta. Llamamos magnitudes escalares a las que son como la temperatura y vectoriales a estas últimas.

Dejando esto claro.

Cuando alguien habla de que un chico se tiene que esforzar, me lo imagino apretando sentado en el medio de una habitación vacía… lo mejor que puede pasar es que le escape un traque.

¿ESFORZARSE PARA QUÉ? ¿HACIA DÓNDE?

Permitidme la metáfora, el esfuerzo es un vector. Uno se esfuerza para conseguir un fin, y si no hay tal fin o te interesa un pepino, pues entonces no te esfuerzas y punto.

Pero eso es cierto para PEQUEÑOS Y MAYORES y también para ti.

Los padres se quejan de que los chavales han sacado un notable sin esforzarse, y eso no les gusta… Cuando dicen esto yo me imagino a ese corredor que llegando a la meta “se deja ir” haciendo una marca menor de lo que podría haber hecho.

Para mí los dos actúan de igual manera: Han alcanzado el resultado que deseaban y cesan en su esfuerzo.

Pero vamos, si no os gusta el ejemplo, podéis mirar en vuestros corazoncitos y decirme cuán diferentes sois de esos chavales, cómo seguís esforzándoos en cosas que no os revisten un resultado apetecido. Salvo en los casos en que una fuerza externa os obligue por imperativo genital.

¿Dónde quiero llegar?

Pues a que dejéis y dejemos de hablar de que los chavales se esfuerzan o no, y empecemos a hablar de metas, de fines. De qué queremos para ellos y qué quieren ellos para ellos mismos. De cuáles de esas metas nos corresponde a nosotros fijarlas y cuáles otras debe ser su prerrogativa elegirla.

Si queréis que se esfuercen en llegar a vuestras metas (y esto vale también para gente que tenga personas a su cargo, líderes de equipo y tal), lo que tendréis que conseguir es que ellos hagan suyas vuestras metas.

“Si no lo haces te meto una patá en la cabeza” o  “Si lo haces te compro una moto” son motivaciones llamadas extrínsecas y que no tienen que ver directamente con el logro que se va a conseguir. Esto puede solucionar situaciones puntuales, crisis y cosas por el estilo, pero hay cierto consenso en que tienen corto recorrido.

Pero si lo que deseas es que alguien tome gusto por la lectura, la biología, el orden en sus cosas, el cuidado por el detalle… o lo que se te ocurra, y que eso le acompañe el resto de su vida, entonces necesitas que el propio asunto le resulte motivante (motivación intrínseca).

Ya, ya… y eso, ¿cómo se consigue?

Bueno, yo te dejo mi respuesta y tú verás, que ya hago bastante escribiendo en vacaciones.

En mi opinión, si eso de lo que hablamos es una meta o una pasión tuya, es porque le ves belleza, porque disfrutas haciéndolo (a no ser que quieras motivar a los demás a hacer lo que tú no deseas hacer o no disfrutas… actividad con poco futuro).

Pues ahí lo tienes: Cuenta esa belleza, muestra esa pasión, explica por qué te emociona, comparte la actividad y hazles ver dónde se te humedecen los ojillos… sí, aunque sea estudiando física. A los que nos gusta, nos pasa.

Recuerda que la utilidad de esa tarea no fue lo que te hizo amarla, así que no vendas utilitarismo tampoco a los demás.

Una vez más, la cita atribuida a Feynman: La ciencia es como el sexo, puede que sirva para algo, pero no es esa la razón por la que la hacemos.


Feliz verano 2014

14 julio 2014

O invierno… para los que me leéis desde otros lugares…

En todo caso, ¿aburridos? ¿Incapaces de entretener a los peques?

Para pasar este tiempo que andaré menos hablador por aquí, bueno, igual me emociono y acabo poniendo algo…

Os dejo, con mi Experimentos para entender el Mundo, donde encontraréis un montón de experimentos para entretenimiento de todos…

Y si queréis seguir con mis brasas… aquí están compiladas las “menos científicas”… Vaya, todo un PiensoDeQueStorming

Portada PiensoDeQueStormingDESCARGA GRATUITA


Los “críticos” tienen fecha de caducidad

2 julio 2014

Una de las cosas que hacemos los humanos es asociarnos. Supongo que porque está escrito en los genes… y porque frotarse mola… pero eso es otro tema.

El caso es que en cualquier institución está la figura de “los críticos” o el “sector crítico”, que incluso pueden formar un grupúsculo dentro de la propia organización y hacerse llamar a sí mismos… ¡”Los críticos”!

Y, ¿a qué viene todo esto? Pues a que estoy un poco harto de determinados críticos. Os cuento.

En mi opinión, un crítico debe tener fecha de caducidad. Veamos por qué.

Resulta que quiero cambiar/regenerar/volver a su prístina pureza a mi organización.

Pero también resulta que ocurre alguna o varias de estas cosas

  1. No me hacen ni caso
  2. Me hacen caso sólo en cuestiones menores, puro maquillaje
  3. Toman acciones puntuales que van directamente contra los principios que defiendo.

Y resulta también que yo sigo en la organización… aunque soy supercrítico.

Pues eso, que estoy harto.

Cuando ocurre esto, tanto la organización como el crítico sacan partido de la situación.

- La organización:

  1. Se viste de guay, porque es plural y alberga múltiples voces y tal… aunque sigue haciendo lo que la dirección quiere.
  2. Obtiene votos y apoyos de personas que llegan a la organización a través del crítico que tiene un discurso molón y que promete cambios.

- El crítico 

  1. Sigue cobrando, viviendo de, o teniendo la plataforma de la organización.
  2. No tiene que responder por las acciones de la organización porque mantiene su discurso chupiguay

Sí, sí… ya sé que las cosas no se cambian en un día, pero si te tiras veinte años en una organización que va en contra de tus principios, algo pasa, compañero.

Ahora te hablo a ti directamente, tú que eres crítico chupiguay.

Para mí tu actitud tiene fecha de caducidad, sólo te concederé un tiempo para ser crítico chupiguay.

Pasado ese tiempo, si tu organización no te hace ni puto caso y lo que está haciendo es maquillarse de estupenda contigo, usarte a ti para engañarme a mí y que dé apoyo a lo que ni tú, ni yo, apoyamos… no me vale de nada que te etiquetes como crítico.

Si eso no te indigna y no sales de la organización, entonces sintiéndolo mucho, te conviertes en un engranaje más de ese sistema y tendrás que asumir sus acciones y comerte las críticas a ella, porque tú eres parte de eso. En particular que me hayas engañado (conscientemente o no) llevándome a apoyar a esta organización por lo que sugerías/prometías.

Ahora os queda a todos mirar con atención a todos esos críticos, renovadores, nuevas propuestas, etc. y ver si en realidad es el sistema tomándoles el pelo y usándolos para tomárnoslo a nosotros, o ellos mismos haciéndose un hueco cómodo para vivir. O bien cuánto tiempo les vais a conceder y qué logros están obteniendo, por si se tratase de un verdadero proceso de renovación.


Concierto de pajitas en Aquí la Tierra

23 junio 2014

Os debía la aparición del otro día en Aquí la Tierra.

Haciendo “música” (!!??) en el Retiro con la gente que pasaba por allí…

CONCIERTO DE PAJITAS…

Y si queréis ver el programa completo, aquí lo tenéis

 


¿Cómo salir de la crisis? Lo que a veces no se dice…

17 junio 2014

… o no se dice lo suficientemente alto y/o claro.

Fuente: Wikipedia

1. La redistribución de la riqueza no es buena para todos…

No, no lo es. Desde un punto exclusivamente monetario no lo es. Desde un pensamiento guay, sí que lo es… porque todos somos más felices y tal… pero si estamos aquí es porque no todos somos tan guays.

Si redistribuyo es que le retiro poder a unos para dárselo a otros.

Ya, ya… el enriquecimiento fue injusto, el reparto de rentas está desequilibrado… que sí, que sí…

Sólo aviso, “esos” a lo que les vamos a retirar poder y acceso a más poder… no se van a quedar sentados. Van a luchar, tienen armas (incluso literalmente), tienen medios económicos, tienen conocimiento técnico, tienen poder político y una fuerte motivación (la que les ha llevado hasta allí)

No será un paseo con flores y mariposas. De hecho se matan a millones de personas por retener ese poder y atesorar menos dinero del que pretendéis desviar vosotros.

Como suelo decir, “Si luchas por la Paz y aún no te han disparado, quizá es que no estés haciendo lo suficiente”.

Sin duda, es necesario que surja un poder político que de veras represente los intereses de la sociedad y que, con base en ese poder y representatividad, defienda nuestros derechos frente a quienes tienen más poder y menos escrúpulos.

2. La posibilidad de elegir o de votar no te hace necesariamente libre.

Sin duda profundizar en la democracia, o si queréis con más propiedad, lograr una verdadera democracia, es uno de los temas que más nos ocupan: Participación ciudadana, separación de poderes, etc.

Vale, pero… si no tengo información suficiente o de calidad… ¿QUÉ COÑO ELIJO?

Transgénicos? Nucleares? Auditamos deuda? Cultivos orgánicos? Experimentación animal? Aborto? Educación pública?

¿De qué vale plantear un referendum superchupi para cada cosa si no tenemos ni pajolera idea de qué opción es la que mejor sirve a los intereses de todos, vaya, ni siquiera a los nuestros particulares?

Y además, no es suficiente con que la información sea suficiente y de calidad… sino que además debes saber pensar. Y no, no sabemos, queridos míos. Estamos expuestos a múltiples falacias, gráficos trucados, sesgos cognitivos, sugestiones, etc. Si no te suenan estos conceptos es que si siquiera sabes que estás durmiendo…

3. ¿Quiero que no haya ricos o ser rico yo?

No, queridos míos, el capitalismo no es truco muy sofisticado. No se nos engaña tan fácilmente.

Se parece al timo de la estampita, aquel en el que te timaban por querer timar tú a un pobrecillo.

Aquí nos tiran una raspa para que nos peleemos por ella entre nosotros. Y nos peleamos.

Sabemos que sólo se la llevará uno, pero en la esperanza de que seremos nosotros, no nos preocupa que los demás se queden sin comer.

En el sueño americano en el que acabo ganando la carrera, ¿qué pasa con todos los que quedan en el camino? Pues eso, que les den.

Así que, este “engaño” funciona porque se apoya en nuestro egoísmo y en nuestra indolencia.

Si al lanzamiento de raspa respondiéramos que queremos comida para todos y que otro trato no nos vale, otro gallo cantaría. Pero, ¿habéis oído a alguno de esos que justifica el paro estructural del 15 o 20% ofrecerse voluntario para vivir en él?

No tiene sentido derrocar a un tirano, si hay muchos de nosotros esperando a ocupar el cargo para seguir con una opresión igual o peor. Si estoy esperando a que me toque la lotería para vivir como viven “ellos”, los malos… y despreocuparme de todo…

Piénsalo, igual no eres de izquierdas como dices… simplemente eres POBRE.

LA EDUCACIÓN ES LA CLAVE

No, no me refiero a la formación técnica o capacitación profesional. Así sólo consigo el mismo porcentaje de hijos de puta, pero con más habilidades… lo que es peor aún.

Me refiero a una formación humana, a formar mejores ciudadanos, mejores personas. En un sentido moral.

No existe un sistema político o económico tan bueno que pueda evitar que una sociedad egoísta e indolente lo convierta en una tiranía.

O, desde otro punto de vista:

Individuos buenos construirán una sociedad justa a pesar de cualquier sistema de reglas, porque lo perfeccionarán o eliminarán.

Es evidente que esta guerra, la de mejorarnos como individuos y generar suficiente buena gente para tomar el poder y cambiar las cosas, es a muy largo plazo, si eres tan optimista como yo y lo crees posible.

Creo que incluso si piensas que es imposible, convendrás conmigo en que cualquier paso que andemos en esa dirección conseguirá que este lugar sea algo más habitable, que muera menos gente sin motivo, que se reduzca el sufrimiento… digamos que podamos ostentar con dignidad el título de Humanidad.

A los que habéis llegado hasta aquí: No pretendo decir que todos los esfuerzos que se hacen por buscar sistemas, leyes o partidos políticos que mejoren esto sean malos o estériles. De hecho, aprovecho para dar las gracias a todos los que se ocupan de que este mundo sea un poco mejor. Lo que sí digo, es que no tenemos que perder de vista lo que en realidad está debajo de todo este tinglado y que hay que cambiar si queremos que esto se transforme de forma real y sostenida.


Patatas y pajitas en Aquí la Tierra

12 junio 2014

Un nuevo experimento que hemos sacado en Aquí la Tierra. Atravesar una patata con una pajita… gracias a la presión.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/aqui-la-tierra/aqui-tierra-experimenta-fuerza-del-aire-patata/2608456/

Y aquí el programa entero en el que se emitió

http://www.rtve.es/alacarta/videos/aqui-la-tierra/aqui-tierra-10-06-14/2608429/


De una estadística mal hecha puede deducirse… ¡NADA!

10 junio 2014

Es lamentable cómo nos tiran estadísticas a la cara en el mundo de la educación y es más lamentable ver cómo las han hecho con los gluteus máximus.

Errores más comunes.

1. Dar porcentajes del estilo 88,33% sobre una población que tiene 20 alumnos.

En una población de 20 alumnos, cada uno de ellos representa un 5%, por lo tanto, 88,33% no significa nada.

En todo caso habría que reducir ese número a un 88% o mejor, a un 90%.

Ahora imagina que un alumno se pone enfermo, o que a otro le ponen un profesor particular… pues verás como el porcentaje de aprobados o suspensos aumenta en un 5% sin que en realidad haya pasado nada relevante en el proceso educativo.

2. Decir que tu porcentaje de aprobados está “lejos” de la media

Mirad esta gráfica de la Wikipedia

Representa distintas distribuciones de datos.

En la azul la media es cero y los datos están muy agrupados.

En la roja la media también es cero pero los datos ya no están tan agrupados.

En la marrón los datos están muy dispersos.

¿Cómo saber si x= -1 está muy “lejos” de la media?

Sólo con el valor de la media es imposible.

En la población marrón, el valor -1 es bastante próximo a la media, en cambio en la azul es estar bastante alejado de la media, en comparación con el resto de la población.

Así que tener una distancia de 10% en un valor de aprobados o suspensos puede significar mucho o poco dependiendo de cómo es la distribución de la población de estudiantes.

Eso si la distribución tiene esta forma, que llamamos “normal“, por ser bastante común en multitud de grupos de datos.

Pero, y si es una distribución multimodal, si en realidad hay varios grupos bastante diferentes formando nuestra población, de forma que en realidad la curva tiene varios máximos (editada de aquí sólo para ilustrar este asunto).

Si alguien en esta población tiene un -1, te puede parecer que está muy lejos de la media que andará por 1, pero en realidad se trata de un representante típico del primer “bulto”, uno de los dos grupos claros y diferentes que integran la población global. Así que no es un tipo raro como podría parecer.

Pero claro, no creo que la población española (o mundial) sea muy desigual. No, qué va… No… Definitivamente, no. Bueno en fin… se me va a saltar la vena del cuello de tanta ironía.

3. Decir que compares con los resultados de años anteriores.

¿Con los resultados de años anteriores? Esto no es hacer sillas siempre con la misma madera y los mismos tornillos.

Cada año tenemos alumnos diferentes, DIFERENTES. Personas con sus peculiaridades.

También tenemos profesores diferentes…

Incluso podemos tener temarios diferentes…

Así que es chupi comparar dos resultados que dependen de multitud de causas, y achacar sus diferencias a lo que te dé a ti la gana.

Muy científico y muy útil para tomar medidas correctoras.

4. Decir que debes mejorar tus resultados un 5 o un 10%.

También genial.

Bueno en realidad esto es fácil.

Se toman las notas, se multiplican por 1,05 e inmediatamente mejorarán un 5%.

Supongo que si habéis leído el punto 3 no hace falta comentar más.

Son PERSONAS DIFERENTES, no se trata de que yo suba un botón de volumen o haga un proyecto diferente para que cambien sus resultados, todos hemos visto cómo hemos obtenidos resultados mejores en años en los que nuestra práctica era peor y viceversa.

5. Decir que de una estadística mal hecha pueden tomarse ideas aproximadas

Y como esto es de lo que más me mosquea, da título al post.

Así que, si salgo a la calle y pregunto a tres, cuál es su sexo, y tres me dicen que son mujeres… pues eso, tendré que tener en cuenta el resultado y tomar alguna conclusión… ¿Que toda la población es mujer?… no, que la muestra es pequeña… ¿que la mayoría de la población son mujeres?

No, nada, niente, nothing… No puedes concluir una mierda. Coges tu estadística, bueno, tus números, porque eso no es una estadística, y la tiras a la basura.

El problema es que con esas BARBARIDADES MATEMÁTICAS sacan conclusiones, toman actuaciones a favor o en contra de profesores y otras cosas así… ASQUEROSO.

Y ahora, qué tal si te sientas conmigo y me preguntas qué le pasa a Juan o a María, o por qué somos un tercio menos de profesores que hace dos años, o por qué tenemos más horas de clase y más alumnos por clase…

Ya, quizá así parecería que realmente os importa el proceso educativo… y claro, eso no puede ser.

Bueno, por lo menos no nos insultéis, como profesionales de la ciencia, como trabajadores y como docentes.


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