Un día voy a sacar la katana

21 abril 2015

Un día voy a sacar la katana…

… y saldrá una viejita de mi portal y dirá que parecía un chico muy majo y que una vez la ayudé a subir la compra.

Saldrá otro vecino y dirá que era un tipo un poco raro y que le había parecido que mi casa no era muy normal, que estaba un poco sucia, que tenía objetos extraños, o libros raros… o que hacía experimentos con pepinillos y enchufes…

Algún opinólogo en alguna tertulia dirá que una persona con tanto pelo no es de fiar, o cualquier asunto sobre mi pene y Freud…

Y así, gracias a dios, podréis apagar la televisión e iros tranquilos a dormir… porque ya tenéis una explicación.

Será una explicación falsa, pero es algo a lo que agarrarse, algo suave y calentito con lo que arroparse por la noche.

Hoy, que aún estamos en shock por la noticia de ayer, hoy escuchamos que era fan de una serie, que era triste o solitario… o que tuvo un brote psicótico… o mil cosas más.

Hoy debemos deciros, de nuevo, que no.

No sabemos con exactitud qué patrones pueden predecir qué comportamientos. Desde luego no con la precisión que os gustaría. No sabemos cómo funciona la mente con exactitud, algunas cosas un poco, pero no sabemos.

Esto es desagradable, es incómodo, es triste, es filosóficamente muy insatisfactorio… pero, ¿sabes qué? ES CIERTO.

¿Significa esto que no hay nada que pueda hacerse, que no pueden tomarse precauciones, que no puede predecirse absolutamente NADA sobre el comportamiento humano?

En absoluto.

Recuerda a esos que dicen que te puede caer un tiesto en la cabeza y morir en cualquier momento… Vale, es cierto. Entonces, ¿no miro a los lados antes de cruzar la carretera?

Tú novio te insulta de vez en cuando y el otro día te dio un empujón… ¿no crees que es el momento de irte… que lo era hace un rato ya?

Hay problemas para encontrar trabajo y hay gente con mucha preparación en paro, entonces, ¿son mis posibilidades de encontrar curro las mismas con formación o sin ella?

¿Es igual de fácil tener una red de amigos y familia si soy un vinagre y mala gente, que si comparto cariño y ayuda?

La verdad es que tienes cierto control sobre algunos aspectos de tu vida, que puedes tomar ciertas decisiones que mejoren tus posibilidades a futuro, pero a la vez, hay otras cosas que escapan de tu control y que pueden ser completamente determinantes del mañana. Tú tienes tu parte del guión. Los otros y el universo la otra parte. Podemos actuar y responsabilizarnos de nuestra parte, no de la otra, ni del resultado.

Aceptando esto el procedimiento a seguir no es demasiado difícil, si realmente te rindes y renuncias a la ilusión de control.

El presente es lo único sobre lo que podemos actuar, así que podemos invertir un poco de “presente” en mejorar nuestra posición para el hipotético futuro. Pero invertir todo el hoy para un mañana que puede no llegar es de locos.

Respecto al futuro, relájate. Ya estás dedicando parte del presente para estar preparado. Del futuro nos encargaremos cuando llegue… cuando sea presente.

CODA:

Finalmente el pésame por nuestro compañero asesinado.

El deseo de que no ocurran más desgracias como esta, que quizá no esté en nuestras manos poder evitarlas, y el deseo de que se eviten otras situaciones que sí están en las manos de nuestras sociedad evitarlas, como los cientos de muertos esta semana en el Mediterráneo o las diarias muertes de pura hambre o diarrea en los países más pobres.


Los profesores son un mal ejemplo

16 abril 2015

Sí, esos que echan la vida en el cole y su tiempo libre corrigiendo… precisamente esos, son un mal ejemplo, un terrible ejemplo de lo que debe ser un profesional.

Un profesional es alguien con quien se contratan unas prestaciones, que ofrece algunas habilidades y conocimientos en unas condiciones de tiempo y disponibilidad concretas.

Profesor, que quizá te has enfadado leyendo el título, ¿te reconoces en estas prácticas, nada profesionales?

1. Dedico más horas de las estipuladas al trabajo

Ya sé que es porque si no lo haces no puedes cumplir con lo que te piden, pero, ¿no ves entonces que tu pacto laboral es un engaño?

Te dejo como ejercicio que sumes las horas de trabajo, a un querido compañero le salían cincuenta y pico. Eso es adicción al trabajo… o explotación.

2. En mi trabajo utilizo recursos materiales propios y en ocasiones dinero personal

Y sé que no lo haces porque seas idiota, lo haces porque así solucionas situaciones. Preguntémonos entonces: ¿cómo está diseñado el sistema que necesita de eso para funcionar?

3. Ofrezco conocimientos o habilidades no contratadas, incluso me lo piden… o me lo exigen. Por supuesto sin contrapartida en tiempo, dinero, condiciones…

Sí, si tu sabes x (inglés, otra materia, algo extraescolar… hacer paellas) pero no es tu función. Ellos te contestan: “Ya, pero es que hace falta” Y, como hace falta… pues… ¿te toca a ti? ¿Es eso un sistema profesional? No somos una panda de colegas en un club pintando el que sabe, arreglando una silla otro… ¿O sí?

4. ¿Quieres que siga?

Creo que no hace falta, se ve la estructura del engaño clara:

a) Un sistema mal diseñado que necesita de estos comportamientos para que no colapse

b) La eterna confusión entre que algo deba hacerse  y que tenga que hacerlo yo.

c) El omnipresente chantaje emocional, “es por los chavales”, con el que cualquier abuso laboral se justifica.

d) El complejo de padres superprotectores que no dejarán que los chavales sufran ninguna consecuencia… ya la asumimos nosotros.

Bueno, si has llegado hasta aquí y te reconoces conmigo como uno de esos, digámoslo ya, pringao, igual te apetece que nos hagamos algunas preguntas:

1. ¿Qué consideración estás teniéndote a ti mismo, como persona y trabajador?

2. ¿Qué consideración estás teniendo sobre tus seres queridos que sufren las consecuencias?

3. ¿Qué presión haces sobre un sistema (para poder cambiarlo) que confía en que le saques las castañas del fuego echándotelas tú a la chepa y al que le das la razón haciéndolo?

4. ¿Crees que con tu comportamiento eres acreedor de ese respeto que no recibes del sistema educativo y de la sociedad? ¿No crees que la única dignidad que se concede es la que uno reclama para sí?

4. Compañero que me escuchas, buen profesor y mejor persona, ejemplo para tus alumnos… ¿son todas estas cosas las que les estás enseñando para que lleven una vida equilibrada, sana y feliz? ¿No crees que eres, al fin y al cabo… un mal ejemplo?

Como reflexión final, y repito que soy uno de ellos, te diré que estos comportamientos nuestros reflejan una mala manera de tratarnos a nosotros mismos y constituyen un mal ejemplo para esos chavales que queremos. Y esto me duele, no sé si aún lo suficiente para cambiar, pero me duele.


¿Razona tu respuesta? Paso de ti.

15 abril 2015

Este post ha sido previamente publicado en Naukas

Esta podría ser la charla con contenido más impactante del evento Naukas del pasado septiembre. Cortesía de Rosa Porcel (@bioamara)

http://lacienciadeamara.blogspot.com.es/2015/02/dicen-que-no-hablan-las-plantas.html

Luego te la ves despacio, el bombazo fue que: Las plantas oyen, OYEN… ¿Me estás escuchando? O-Y-E-N

No es que el sonido las haga vibrar y moverse, no, es que lo detectan e INTERPRETAN… y reaccionan ante sonidos específicos, como el de orugas comiendo hojas.

¡Venga, tronco, que te pires! Es la única respuesta proporcional que se me ocurre.

Y ahora va la tía y nos lo explica.

¿Sabes una cosa? No me importa que me lo explique.

Eso de que las plantas oyen no lo acepto porque me guste la explicación que me da, los mecanismos que propone… todo eso me da igual.

Esto es ciencia, aquí no decimos que pasa algo porque nos parece lógico o porque sepamos organizar un discurso que suene bien y que lo explique.

Aquí:

ALGO SUCEDE PORQUE SUCEDE

Más tarde nos matamos buscando una explicación que suene razonable, un marco conceptual nuevo, o una manera de cuadrar este hecho en las teorías existentes. Pero todo eso es basura si el hecho no sucede, y si sucede, si lo observamos, entonces la explicación no lo hace más real. La explicación es principalmente para tranquilizarnos a nosotros… para intentar verle algo de sentido a este mundo extraño, pero la realidad del fenómeno no tiene discusión en una disciplina cuyo criterio de certeza es empírico.

La ciencia está llena de hechos que nos suenan raros, estúpidos o directamente imposibles y que hemos aceptado por la única razón que sirve aquí, porque SU-CE-DEN.

Así que, sí que hay una diferencia entre tu vecina hablando con su geranio y lo que nos cuenta Rosa. Esto segundo ha sido comprobado, se ha experimentado en condiciones controladas y reproducibles. Lo de tu vecina… te lo dejamos a ti que le pases el filtro de la evidencia científica.

Esto me viene a la cabeza a raíz de cómo argumentamos con mucha frecuencia contra pseudociencias. Hablamos, hablamos… del campo electromagnético, de neuronas, de mil cosas… Todo muy bonito y muy bien hilado. Pero queridos, todo eso NO PRUEBA que esas cosas no funcionen. Eso podría valer en otra disciplina donde la forma de argumentar o la autoridad de quien argumenta sean el criterio de verdad. Aquí no. Aquí la única argumentación es:

NO FUNCIONA PORQUE… NO FUNCIONA.

No olvidemos que somos un saber empírico, eso es lo que nos construyó y lo que trajo este progreso enorme a la humanidad, eso es lo que somos.

Por lo tanto, no me cuentes movidas, no me calientes la oreja, no me razones la respuesta… muéstrame que funciona.


Tus alumnos te oyen pero, ¿te escuchan?

12 abril 2015

Este post se publicó anteriormente como una colaboración en el blog El arte de presentar

Imagen Wikipedia

Captar la atención de un alumno de instituto no es cosa fácil.

Tenemos algunas cosas en contra:

– No han venido voluntariamente

– Puede que no les interese el tema o incluso que tengan una predisposición en contra

– Y, sobre todo, son adolescentes y preadolescentes… ¿hay que decir más?

Aún así no es imposible. Dominarlo es un arte, pero a mejorar podemos empezar desde ya.

Enunciemos primero una idea que nos iluminará todo el camino:

Los alumnos son personas.

1. Ama a tus alumnos.

Como el resto de animales, como el resto de humanos, como tú y como yo… respondemos al cariño.

Por muchos trucos que conozcas sobre cómo hablar en público, no podrás engañarles por mucho tiempo. Se te notará la impostura, se verá el “decorado”.

Si, por ejemplo, vas a clase por pagar las facturas, pero en el fondo no te interesan los chavales, te molestan o incluso les desprecias… se nota. Eso genera una distancia difícil de salvar. Por el contrario muchos estudiantes estudiarán tu asignatura y quizá no es esfuercen tanto en otras porque notan tu cariño y ellos también te aprecian.

Si tú no tienes un interés verdadero en ellos, ¿por qué crees que lo tendrán por ti o lo que digas? Y, recordad esa etapa de vuestra vida y cómo eran casi inseparables las asignaturas de quienes las enseñaban, para bien y para mal.

2. Ama lo que enseñas

Cuenta con pasión lo que te apasiona.

“Tenéis que aprender esto porque es muy útil/importante” no es un mensaje que cale muy hondo y no es de extrañar. Fíjate, ¿es ese conocimiento directamente útil o importante en su mundo cotidiano? Aunque el motor de su coche funcione gracias a la Termodinámica, ¿deben ellos saber Termodinámica para arrancarlo o conducirlo? ¿Necesitan saber Electromagnetismo para usar el Whatsapp?

Por otra parte, y no menos importante, ¿es esa la razón que te convenció a ti para estudiar esa disciplina? O lo hacías porque te encantaba, porque… molaba?

¿Por qué usar un argumento para convencerles a ellos que no te convenció a ti?

Aquí viene muy a cuento la conocida cita atribuida a Feynman: “La Física es como el sexo, puede que sirva para algo, pero esa no es la razón por la que lo hacemos.”

3. Olvida las palabras “obvio” y “evidente”

El abuso que se hace de estas palabras es escandaloso.

Nada es obvio ni evidente… y menos en frases del estilo: Esto es obvio, porque…

Si tienes que explicar por qué, es que no es obvio. De hecho, si es obvio, no habría ni que mencionarlo, porque todo el mundo sería consciente del hecho… por su obviedad. Así que descartemos ese par de términos, por favor.

Piensa qué asunto les quieres contar, de uno en uno. Piensa en el camino que necesitas para contarlo, de manera que no andes suponiendo conocimientos (aunque debieran saberlos) y que no te despistes con el montón de cosas que sabes y que te pasan por la mente… eso te estorbará. Genera “unidades explicativas” autocontenidas, píldoras que se las pudieras dar a cualquiera que vaya por la calle y que las entendería

4. Ellos ya saben cosas

Tus chavales no han nacido ayer. Si te paras a hablar con ellos de otras cosas, te darás cuenta de que tienen experiencias, y no son pocas, ni desdeñables… acuérdate de que dijimos que eran personas.

Enlaza lo que cuentas con lo que saben, con lo que les preocupa, con lo que les suscita curiosidad en su mundo… en su mundo… no en el tuyo, en el suyo. De nuevo recuerda, son personas y, como a la mayoría, les interesa lo que sienten que les afecta y no mucho más.

Cosas como, ¿Habéis visto el capítulo de los Simpsons cuando Homer tira muelles por el retrete? o ¿Sabéis ese dolor de cabeza cuando os dan “garrafón”? o ¿Sabes la cafeína que lleva esa bebida que tomas? son muy interesantes para que te acompañen a lo que les quieras contar.

5. Estudia algo que no sepas

En mi opinión, uno de los principales males del profesor es que se ha olvidado de cómo se sentía cuando estaba aprendiendo. Así que, ponte a aprender algo, sé un alumno tú. Y no vale que seas Físico y te matricules en Matemáticas… ponte a aprender a patinar. Siente la incomodidad de que te digan: Ponte en pie, di tu nombre y cuéntanos algo de ti. Fíjate en cómo te sientes cuando te dicen que hagas algo y tú lo has entendido, pero no te sale y tu profesor te dice: “¿Es que no lo entiendes?” o  “Tú déjate llevar” o “Hazlo según te lo vaya pidiendo” o cualquiera de esas instrucciones inútiles y frustrantes que a veces damos nosotros. O mejor incluso, a ver cómo llevas la regañina ese día que se te ha olvidado el material, o que no has hecho los “deberes”.

Si no tienes empatía natural y no te puedes poner virtualmente en lugar del otro, lo mejor es que te pongas “materialmente” en el lugar del otro… allí lo verás claro.

Mucho más podría decirse (os esperamos en los comentarios), pero creo que un buen resumen sería:

Quiérelos a ellos y a lo que enseñas, sin imposturas, sin vender motos, y así podrán ver en lo que les cuentas lo que te enamoró a ti y puede que se enamoren también.


Un alumno mío es un hijo de puta

8 abril 2015

Esto viene al hilo de la noticia de hoy, que os enlazo aquí.

Como os decía…

Un alumno mío es un hijo de puta… vaya, más de uno.

O lo fue…

O lo será…

¿Que cómo lo sé?

¿No pasa todo el mundo por la escuela obligatoria? ¿Los que descubrirán la cura del cáncer y los asesinos en masa? Pues ahí tienes, los hijos de puta del mundo pasan por mi aula.

Pero si lo queréis más claro.

He tenido jefes que han sido unos hijos de puta.

He tenido compañeros que han sido unos hijos de puta…

Subordinados, alumnos, familiares, parejas, amigos, conocidos, transeúntes, otros conductores, figuras públicas como presidentes, otros políticos, y un interminable… interminable etcétera…

Y a todos y cada uno les he llamado hijo de puta, en soledad o en compañía de otros, en el ámbito privado.

¿Es esto moral? ¿Debería ser mi pensamiento siempre puro y limpio y no albergar malos sentimientos sobre nadie? Pues muy probablemente así debería o me gustaría ser, pero aún no lo soy… y, disculpen la descortesía, ustedes tampoco lo son, al menos la inmensa mayoría de ustedes.

Miro el mundo y no, esto que veo no es el resultado de las acciones de unos miles de millones de almas puras a punto de hacerse uno con el Dios Amor.

Entro en un bar y no, no hablan dulcemente de los aciertos y errores de las otras almas a las que aman con ternura indescriptible, disculpando siempre sus malos actos, sabedores de que la maldad es, en el fondo, una forma de ignorancia.

No, aún no somos así, ni ustedes ni yo. Así que no nos llevemos las manos a la cabeza por el contenido de esa conversación.

¿Qué les espanta? ¿Que haya profesores que sean racistas, intransigentes o gilipollas? ¿Qué pensaban, que era la única profesión en la que no había? Porque en todas las demás hay… muchos.

¿Qué quieren hacer ahora? ¿Hacer una criba de moralidad entre el profesorado? Estupendo, adelante. ¿La hacemos también con los políticos, banqueros, médicos, fontaneros, parados? Y cuando queden fuera el 90% de la sociedad, ¿luego qué hacemos? ¿Hacemos una valla o algo? ¿Para los de fuera o para los de dentro?

¿Cuál es el problema? ¿Que lo pongan en un chat? ¿Están ustedes en condiciones de publicar todas las conversaciones que tienen por chat con una persona o en un grupo? ¿Las que tienen de viva voz?

Por cierto, ¿son ustedes de los que piensan que está bien llamar a alguien hijo de puta si lo es y mal si no lo es? ¿De los que se ríen si dicen que el político de enfrente es feo o gordo y les parece insultante si se lo dicen al suyo? Si se quieren poner moralistas deberán prohibir cualquier pensamiento negativo sobre cualquiera… y si no, son unos guays.

Finalmente:

1. Queda pendiente estudiar si el delito realmente no se comete al revelar una conversación privada

2. No mezclemos lo que se habla en privado y lo que se hace en clase. Si esos profesores en clase faltaban el respeto a sus alumnos, es un asunto muy distinto.

3. Si vas a comentar algo insultándome a mí o de mal gusto, os recuerdo que los comentarios están moderados y que serán borrados (ni me molestaré en leerlos completos). Recuerda que el sitio para decir que soy un hijo de puta es tu grupo de chat.


No sabemos por qué

31 marzo 2015

En estos días de aviones, copilotos, depresiones, posters en las habitaciones y suicidios… Creo que se hace necesario decirlo:

No sabemos por qué la gente se suicida o por qué hace lo que hace…

No sabemos qué proposito tiene el mundo, si es que lo hay, de hecho la ciencia asume , de momento, que no.

Aun así andamos todos como locos buscando motivos, razones… nos vale incluso que sean simples o claramente falsas… pero queremos una razón. POR QUÉ LO HIZO?

Lo siento,no lo sabemos.

No te digo que renuncies a la búsqueda de un propósito. Yo aún no lo he hecho… pero mientras tanto, quizá baste con intentar ser felices, no dar mucho por saco a los demás y para los más arriesgados intentar que sus vidas sean más felices, menos duras o su dolor más leve, al menos. Quizá baste con eso, de momento… quizá ese sea el propósito.


La cárcel invisible

23 marzo 2015

– ¿Cuál es la cárcel más segura?

– Una que sea invisible, en la que NO sientas que estás encerrado. De cualquier otra intentarías escapar.

End of the world prison

Nos gusta llevar la contraria, incluso hacemos cosas que no haríamos simplemente porque nos desafían o insinúan que no podríamos… McFly, gallina.

Algo dentro de nosotros nos llama a desobedecer, a rebelarnos, a explorar lo prohibido…

Por lo tanto, si quiero tener a alguien encerrado, debo conseguir que no vea los barrotes.

Todas las dictaduras y los imperios han ido cayendo uno a uno, es imposible sujetar a todos, todo el tiempo… a no ser que cada uno se sujete a sí mismo.

En muchos países tenemos un sistema que llamamos democracia y que es la envidia de ciudadanos de regímenes totalitarios donde están aún más esclavizados. Pero no nos engañemos, que sea mejor no quiere decir que sea bueno… ni que sea una democracia.

Por hablar de lo que ocurre en España.

No hay separación de poderes. Les enseñamos a los niños en el cole que este es uno de los pilares básicos de la democracia. Aquí el poder judicial está intervenido por el ejecutivo y el legislativo. Si alguien tiene dudas que mire cómo se constituye el Tribunal Constitucional, la instancia más alta antes de las europeas. Por no hablar del vergonzoso uso del indulto por parte de los gobiernos que son y han sido.

La ley electoral, las listas cerradas, las circunscripciones… Y aquí iba yo. El que quiera puede leerse este post donde os ponemos al día con las paradojas de los sistemas electorales.

Y un largo etcétera de usos torticeros de las leyes que pervierten su espíritu, leyes que no se cumplen (como el básico derecho al trabajo y la vivienda), delitos que presciben muy rápidamente, penas tremendas al “robagallinas” y leves al “ladrón de guante blanco”…

La cuestión psicológica aquí que nos ocupa es:

“Me dejan votar, puedo meter un papel en una urna, se tiene en cuenta mi opinión, el “pueblo” habla y demás… por lo tanto esto tiene que ser una democracia…TIENE QUE SERLO!!!”

Si el sistema está intervenido y  manipulado… ¿qué importa que te pregunten? ¿Qué importa lo que contestes? ¿Crees acaso que en un espectáculo de magia el voluntario que sale “elige” la carta?

Y ahora, los deberes.

¿En qué más situaciones eres libre, querido ciudadano?

¿Cuando compras?

¿Cuando vas a ver una película u otra, un libro u otro?

¿Tu ropa, tus gusto?

¿En qué situación decides libremente, querido… al menos con algo de libertad?

Esclavos y manipulados, sí, pero vemos los barrotes, vemos a los guardias, vemos la prisión…

Algún día, algún día… Igual que abandonamos y derrocamos otras tiranías, saldremos de esta cárcel invisible, pero necesitamos despertar a más reclusos.


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