Éste es un conocido resultado que es probable os contaran en la física que os enseñaron en el insti.
El dispositivo es el siguiente.
1. Un mono subido a una “rama”
2. Un “cañón” apuntándolo.
Y ahora lo curioso…
Si el mono se suelta justo cuando disparamos, y le estamos apuntando, no importa la velocidad del proyectil, le acertamos SIEMPRE (!).
- Si el proyectil va muy rápido, le da casi al dejar la rama…
- Pero incluso si no va tan rápido, hará una parábola y encontrará al pobre mono en algún momento de su caída.
La explicación es que la aceleración vertical (la famosa g… de los 9,8) de los dos objetos (el mono y el proyectil) es la misma… al apuntar justo al mono las ecuaciones nos dicen que están condenados a encontrarse.
Echaos unas risas…
PRIMERO
Uno del MIT que no dejan “embeber” pero merece mucho la pena.
SEGUNDO
TERCERO
CUARTO
Explicación larga en inglés. El experimento en 1:40
Este experimento, como otros muchos, sirve al propósito de hacerte ver que el aire es ALGO.
Puedes sentir el viento en tu cara, la presión en tus oídos cuando subes o bajas una cuesta empinada…
El aire pesa señores, ocupa espacio, ejerce presión…
Así que dejemos de decir que esta habitación está vacía, esta botella está vacía, el vaso está vacío…
Están LLENOS DE AIRE!!
Probablemente preferirían que la habitación estuviera llena de sus actores o actrices favoritas, la botella de vino, etc. Pero no porque no estén llenos de lo que ustedes desean, quiere eso decir que estén vacíos.
Hoy proponemos ver cómo el aire cambia su volumen al variar la temperatura. En concreto, reduce su volumen al enfriarse.
El EXPERIMENTO es fácil.
1.Tomen una botella de plástico vacía. Las de agua mineral van muy bien, porque son poco rígidas.
2.Ciérrenla vacía (llena de aire, por supuesto)
3.Guárdenla en el congelador, esperen un buen rato y vuélvanla a sacar: La encontrarán espachurrada.
La EXPLICACIÓN:
El aire interior reduce su presión al bajar la temperatura y la presión exterior espachurra la botella reduciendo el volumen y equilibrando de nuevo las presiones interior y exterior.
Otra versión… Infla un globo y al congelador con él.
Me he pasado todo el post tratandoles de usted… en la próxima vuelvo al tuteo.
Este experimento involucra fuego y debe hacerse con un adulto y además alguien responsable.
Aunque siempre está el riesgo de hacerse pipi en la cama… inherente a jugar con fuego. Pregunten a sus mayores.
Al grano.
Aquí va el video y luego lo explicamos.
Aprovechamos para agradecer a toda esta gente que va colgando estos experimentos tan chulos y que tanto nos sirven.
Vamos a la EXPLICACIÓN
La sorpresa suele venir porque ocurre algo que consideramos imposible. Aquí, que el humo comience a arder.
Esta aparente paradoja viene de la creencia implícita de que el humo es un producto final de la combustión, sin posibilidad de volver a arder. Pero en realidad en ese humo también hay gases que aún no han reaccionado, en este caso la parafina de la cera.
Gastemos un segundito en explicar cómo arde una vela.
Sabemos que si acercamos una llama al lateral de una vela la cera no empieza a arder como si fuera gasolina o algo así. Sólo conseguimos derretirla.
Pero también sabemos que si encendemos una vela, su tamaño va mermando y la cera, de alguna forma, desapareciendo.
Así que, aunque parece que lo que se quema es el “hilito”, la cera también está metida en el ajo.
Lo que ocurre es que la cera se derrite y se convierte en líquido, el líquido sube absorbido por el hilo (por capilaridad, como el absorbente papel de cocina) y el calor de la llama transforma el líquido en gas. En ese momento el gas prende y se sigue alimentando a la llama.
Esta es la razón para que haga falta calentar el pábilo de la vela, necesitamos generar algo de gas para que prenda. A partir de ahí el propio calor de la llama sigue el proceso y se automantiene.
Tengo que revisar el concepto de segundito…
Resumiendo. En el humo de una vela recién apagada, aún hay parafina en forma gaseosa y, por lo tanto, fácilmente inflamable.
Yo mismito, el primero que se pirra por las pelis de ciencia-ficción.
No podemos negar que son la fuente de la pasión por la tecnología y la ciencia para muchos… pero hoy les vamos a dar un tironcillo de orejas.
¿Qué hay más divertido que perseguirse por el espacio y dispararse rayos láser?
… está bien, tengo que salir más…
Pero no me negaréis que es alucinante oir pasar las naves, oir los disparos de los láseres, oir las explosiones, oir…, oir…
Pues la noticia es que en el espacio hay un alto vacío, así que las vibraciones mecánicas no pueden propagarse, así que el sonido… simplemente, no se oye.
Aquí tenéis una demostración.
Usa una campana de vacío. A medida que va extrayendo el aire va oyéndose el timbre cada vez menos. Vuelve a oirse según va dejando entrar el aire de nuevo
Igual os da “bajón” pero, ¿qué se le va hacer? Tampoco pretendemos que hagan la Guerra de las Galaxias muda, lo único que decimos es que eso es un gazapillo científico, como tantos que se cuelan en las pelis…
Y como está tan bien traído…
Aprovecho para recomendar el blog de un profesor de Física Aplicada de Oviedo, Sergio L. Palacios, que se dedica a la divulgación en sus clases, su blog y con su libro:
“La guerra de dos mundos: el cine de ciencia ficción contra las leyes de la física.”
Quien más quien menos, estamos pensando un poco en cómo vamos a vernos con menos ropa…
Hoy vamos a hacer un experimento del que podemos sacar una conclusión muy práctica.
Señores: Hay demasiado azúcar en los refrescos.
Aunque está en inglés quería ponéroslo porque el video es muy bueno.
Os cuento lo que hace.
Toma una lata de refresco de tercio de litro y hierve el líquido (chavales, hace falta un adulto y que esté acompañado de alguien responsable).
El residuo que queda dice que es el azúcar que había en la lata. Esto no será completamente exacto, pero es una buena aproximación.
Que cómo lo sé??? Porque coincide con lo que dice la ETIQUETA…
Son unos TREINTA Y TANTOS GRAMOS DE AZÚCAR POR LATA... Una barbaridad
Para que nos hagamos una idea de cuánto azúcar es eso, usa una báscula y se trata de unas SEIS O SIETE CUCHARADAS.
Luego explica que en los zumos el contenido en azúcar es similar. Os recomiendo que consultéis las etiquetas de refrescos de cola o cualquier otro sabor, bebidas isotónicas, etc. y lo comprobaréis.
En las llamadas “light” el contenido de azúcar es mucho menor, pero a veces se oyen opiniones no muy favorables a los edulcorantes con que lo sustituyen.
Por esto acaba el video recomendando el agua para calmar la sed.
Aquí nos damos un pelín más de cuartelillo (un refresquito de vez en cuando tiene gracia), pero igual estás ocupado en una dieta y no te das cuenta de que dejas de comer el sanísimo pan y te inflas de refrescos.
Aunque en este caso no creo que nadie pensase que esta gente tenía “poderes” (tenemos claro que los mentalistas son ilusionistas), esto nos sirve para ilustrar uno de los efectos del pensamiento científico: destapar a timadores y desterrar supersticiones.
Las teorías científicas se construyen a base de hechos científicos, (experimentos que pueden ser reproducidos por cualquiera con los mismos resultados), después desarrollas teorías que sean compatibles con esos hechos y te quedas con la más “económica” (la más sencilla), esperando que sea correcta según el principio de la navaja de Ockham.
Siendo todo esto cierto, creo que no hay que confundir espíritu científico con una creencia materialista (pensar que no existe más que lo percibido a través de nuestros sentidos o máquinas).
Ha habido multitud de gente honesta (y la sigue habiendo) que busca el conocimento a través de la filosofía y de la espiritualidad (no hablo de charlatanes) y no podemos descartar todo eso de un plumazo.
Hace unos cuantos posts hablamos de que el CO2 era más pesado que el aire (ver entrada).
Pero si algo nos han enseñado las películas de vaqueros es que siempre llega el día en que te encuentras a un pistolero más rápido que tú.
Hoy hablamos del hexafluoruro de azufre.
Este simpático gas incoloro, compuesto por seis átomos de fluor y uno de azufre, es más de cinco veces más denso que el aire.
Así que veamos dos efectos divertidos.
El primero es que podemos llenar una pecera con ese gas y que no se “salga”, pero incluso podemos hacer flotar un barquito de papel de aluminio sobre el gas. Mirad el video, cómo mola… y atención al detalle final.
Y ahora el segundo truqui…
Como ya sabréis el sonido de nuestra voz tiene que ver con la vibración de las cuerdas vocales, claro, pero también tiene que ver con la naturaleza del aire que nos envuelve.
Así que si cambiamos el gas con el que llenamos nuestros pulmones cambiará el sonido de nuestra voz.
Por ejemplo:
1. Si inhalamos helio, menos denso que el aire, nuestra voz será mucho más aguda.
2. Si inhalamos hexafluoruro, más denso que el aire, nuestra voz será mucho más grave.
Aquí os dejo con Adam Savage (Cazadores de mitos -Mythbusters-) demostrando como dice al final que se puede hablar de ciencia y echarte unas risas.
Para finalizar, esto de andar inhalando helio y hexafluoruro no es como para echar ahí toda la tarde, puede dar mareos y otras cosillas, simplemente porque estás reemplazando el aire y con ello quedándote sin oxígeno. Así que si lo pruebas que sea con alguien técnico que sepa lo que hace.
Una de las más recurrentes fantasías es la de volar… la verdad es que tenemos unas ganas, que no desperdiciamos ocasión alguna.
Hace un tiempo estuve viendo un programa de “Cazadores de mitos” donde intentaban probar la veracidad de un video que circulaba por la reddonde unos bomberos levantaban un coche a base de colocarle mangueras alrededor apuntando al suelo. Podéis verlo en el blog de Eugenio, Ciencia en el XXI, con otras pruebas de supuestos “videos virales” también muy chulos.
Para los vaguetes que sólo queráis ver el coche, lo tenéis en el último minuto y medio de este video
Pues hoy en un zapping me he encontrado este invento. Dicen que el “artista” previene que puede resultar peligroso… ¡no me digas!
En fin, no sé por qué tendremos tantas ganas de volar, pero la verdad es que hemos elegido una de las peores fuerzas para plantarle cara.
Con la electricidad o el magnetismo resulta “fácil”, como hay dos tipos de cargas o dos tipos de polos, podemos atraerlos, repelerlos, rodear unos con otros y anular sus efectos, etc etc.
Pero en el caso de la gravedad sólo hay un tipo de “carga”, la masa. Que se atrae y se atrae y por mucho que nos escondamos siempre sentimos su fuerza.
Tan es así que desde tiempos de Einstein nos es más interesante pensar en que no es el Sol el que nos atrae, sino que deforma el mismísimo espacio-tiempo y nosotros nos “caemos” en el “agujero” que se produce.
Por el momento, la “antigravedad” y la levitación son cosa de magos y ciencia ficción,hasta que los científicos que se afanan ilusionados por encontrar esa “piedra filosofal” nos traigan noticas… aún tendréis que esperar un poquín.
Supongo que conocéis el caso del agua y del aceite.
Por si no es así, empezamos con este.
Echad un poco de agua y un poco de aceite en un vaso.
Veréis que el aceite queda arriba y no se mezclan.
Agitad vigorosamente, incluso con una batidora si queréis.
Ahora parece que están casi mezclados, pero si observáis pacientemente, veréis que las gotas (se llaman micelas) van uniéndose y al cabo de un rato… de nuevo el aceite arriba y el agua debajo.
Y ahora, a lo profesional, con CINCO LÍQUIDOS DISTINTOS: Miel, jabón, agua, aceite y alcohol.
Veréis que echan colorante al agua y al alcohol para hacerlo más vistoso.
Impresionante, verdad?
En el video van dando instrucciones porque ya veis que hay que hacerlo con mucho cuidadín. Básicamente echar los dos primeros sin tocar las paredes y los otros haciéndolos deslizar por las paredes.
Cuando echas colorante al alcohol y al agua se puede estropear el efecto porque el alcohol atraviesa la capa de aceite (aunque luego suba) y los colorantes se pueden mezclar. En el video se aprecia que queda una pequeña capa de rojo sobre la de agua verde.
Pero les sale estupendo de todas formas.
La explicación de por qué no se mezclan tiene que ver con la estructura molecular de los líquidos.
Si los extremos de las moléculas de un líquido son afines con los del otro, se atraerán, “se pegarán” unas a otras formando una mezcla, como pasa con el alcohol y el agua.
En cambio, si no hay atracción, las moléculas no se unen y el líquido menos denso quedará sobre el más denso, como en el caso del agua y el aceite.
Puede ser un bonito regalo para el Día de la Madre (científica)??
El primero quizá lo conozcáis. Se trata de llenar un vaso de agua, taparlo con un papel (mejor que sea un poco grueso) se da la vuelta y se retira la mano.
El papel queda “pegado” al vaso y el agua no cae. Chupi.
Hay que aclarar un par de puntos que suelen explicarse mal
1. El vaso NO tiene que estar completamente lleno
Así queda más llamativo, pero no es necesario. Lo realmente necesario es que el borde del vaso esté mojado para que se forme una película de agua que “pegue” el vaso al papel, porque…
2. La presión atmosférica NO es el único fenómeno en acción.
Lo que ocurre es que el papel baja un pelín (la película de agua lo retiene) y ahora como el volumen dentro es mayor, la presión ha bajado. De esta forma el poquito de presión de más que hay fuera mantiene el cartón en su sitio. Por eso tampoco es difícil quitarlo, no estamos luchando contra toda la presión atmosférica.
Pero vayamos al segundo experimento, más divertido aún.
Vedlo primero y luego os lo cuento.
En este enlace podéis ver la versión de “cocina”. Lo rojo es una redecilla como la de las patatas o las naranjas.