A los científicos nos encantan los milagros

28 marzo 2017

Empecemos por el diccionario

milagro
De miraglo.

1. m. Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye aintervención sobrenatural de origen divino.

2. m. Suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa.

3. m. p. us. exvoto (‖ ofrenda dedicada a Dios, a la Virgen o a los santos).

4. interj. Denota la extrañeza que causa algo.

Nos quedaremos con la primera definición.

Pero si me permitís la voy a parafrasear y a resaltar un par de cosas.

Hecho no explicable por las leyes naturales y que (por lo tanto) se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino

La primera cuestión es que, en mi opinión, se olvida que esta palabra está pensada para referirse a un HECHO, a algo que efectivamente ha ocurrido.

Ese paralítico se curó, ese leproso quedó limpio, ese otro levitó…

No hablamos de fe, hablamos de HECHOS, cosas comprobables, medibles.

A los científicos nos encantan los hechos, de eso nos alimentamos.

La segunda cuestión es que, como consecuencia de no poder explicar este hecho a través de las leyes naturales “actuales”, se atribuya a una intervención sobrenatural.

En el caso de los científicos y dado el carácter provisional de las leyes que enunciamos, ese nuevo hecho es simplemente un motivo para cambiarlas e intentar que aquello sea explicado satisfactoriamente por un nuevo conjunto de leyes naturales, las cuales seguirán vigentes hasta que nuevos hechos o mejores teorías nos lleven a descartarlas por otras que describan mejor el mundo conocido.

Como veis nos encantan los milagros, nos hemos topado con muchos, con cosas tan “absurdas” como que el tiempo no discurra igual para todos, que el espacio se “curve”, que los objetos estén y no estén a la vez, o que estén, como el gato aquel, medio muerto, medio de parranda…

De hecho, este conocimiento nos lleva a hacer cosas que alguien no tan avanzado podría considerar pura magia, desde algo ya tan asumido como volar sobre objetos más pesados que el aire, hasta usar galaxias como lentes para ver “en diferido” los primeros instantes del Universo…

A los científicos nos encantan los milagros… solamente les pedimos que ocurran.


¿Razona tu respuesta? Paso de ti.

15 abril 2015

Este post ha sido previamente publicado en Naukas

Esta podría ser la charla con contenido más impactante del evento Naukas del pasado septiembre. Cortesía de Rosa Porcel (@bioamara)

http://lacienciadeamara.blogspot.com.es/2015/02/dicen-que-no-hablan-las-plantas.html

Luego te la ves despacio, el bombazo fue que: Las plantas oyen, OYEN… ¿Me estás escuchando? O-Y-E-N

No es que el sonido las haga vibrar y moverse, no, es que lo detectan e INTERPRETAN… y reaccionan ante sonidos específicos, como el de orugas comiendo hojas.

¡Venga, tronco, que te pires! Es la única respuesta proporcional que se me ocurre.

Y ahora va la tía y nos lo explica.

¿Sabes una cosa? No me importa que me lo explique.

Eso de que las plantas oyen no lo acepto porque me guste la explicación que me da, los mecanismos que propone… todo eso me da igual.

Esto es ciencia, aquí no decimos que pasa algo porque nos parece lógico o porque sepamos organizar un discurso que suene bien y que lo explique.

Aquí:

ALGO SUCEDE PORQUE SUCEDE

Más tarde nos matamos buscando una explicación que suene razonable, un marco conceptual nuevo, o una manera de cuadrar este hecho en las teorías existentes. Pero todo eso es basura si el hecho no sucede, y si sucede, si lo observamos, entonces la explicación no lo hace más real. La explicación es principalmente para tranquilizarnos a nosotros… para intentar verle algo de sentido a este mundo extraño, pero la realidad del fenómeno no tiene discusión en una disciplina cuyo criterio de certeza es empírico.

La ciencia está llena de hechos que nos suenan raros, estúpidos o directamente imposibles y que hemos aceptado por la única razón que sirve aquí, porque SU-CE-DEN.

Así que, sí que hay una diferencia entre tu vecina hablando con su geranio y lo que nos cuenta Rosa. Esto segundo ha sido comprobado, se ha experimentado en condiciones controladas y reproducibles. Lo de tu vecina… te lo dejamos a ti que le pases el filtro de la evidencia científica.

Esto me viene a la cabeza a raíz de cómo argumentamos con mucha frecuencia contra pseudociencias. Hablamos, hablamos… del campo electromagnético, de neuronas, de mil cosas… Todo muy bonito y muy bien hilado. Pero queridos, todo eso NO PRUEBA que esas cosas no funcionen. Eso podría valer en otra disciplina donde la forma de argumentar o la autoridad de quien argumenta sean el criterio de verdad. Aquí no. Aquí la única argumentación es:

NO FUNCIONA PORQUE… NO FUNCIONA.

No olvidemos que somos un saber empírico, eso es lo que nos construyó y lo que trajo este progreso enorme a la humanidad, eso es lo que somos.

Por lo tanto, no me cuentes movidas, no me calientes la oreja, no me razones la respuesta… muéstrame que funciona.


Sí, pero no es por eso

19 marzo 2015

Este post ha sido publicado previamente en Naukas

– Dos más dos son cuatro.

Mu bien.

– Porque lo digo yo.

– No, no por eso.

– ¿¿Cómo que dos más dos no son cuatro??

A ver, queridos, una cosa es que una cosa sea cierta y otra que la razón sea por lo que uno argumenta luego.

Esto es básico en la ciencia. Aquí trabajamos con hechos constatados y reproducibles, y serán las hipótesis, las teorías, las que vayamos ajustando y cambiando para que expliquen todos los hechos y de la mejor manera posible. Y si las hemos cambiado es porque estaban MAL. Fíjate, no cambiamos los hechos, cambiamos las explicaciones.

Los hechos son ciertos, las explicaciones no necesariamente.

En este vídeo que comento un conocido experimento y cómo la explicación que se dio durante muchos años era falsa. Es uno de los experimentos de mi libro Experimentos para entender el mundo

No somos seres racionales, lo siento. Nuestra capacidad de razonar no es sólo limitada, sino que en su pequeño ámbito tampoco funciona bien.

Somos presa fácil de falacias lógicas y sesgos cognitivos.

Las falacias lógicas son razonamientos aparentemente bien construidos, pero que en realidad no lo están. Por ejemplo: A todo el mundo le gusta este músico, no puede ser malo. Como el suelo se moja cuando llueve y hoy está mojado, debe ser que ha llovido. Un premio Nobel ha dicho que X es bueno/malo, etc.

Los sesgos cognitivos son “errores de funcionamiento” de nuestro cerebro, efectos psicológicos que nos llevan a conclusiones erróneas. Por ejemplo, el conocido efecto halo, en el que consideramos mejores personas y dignas de más confianza a las personas más agraciadas físicamente.

En la vida diaria es difícil estar a salvo de todo esto, por eso la publicidad y la mala política que se hace funciona. Eso no significa que no podamos estar alerta y poder reducir sus efectos y sus daños. En vosotros queda, tomar algo más las riendas si queréis.

Pero aquí quería traer otra implicación en la comunicación.

¿Podemos comunicar, sobre todo cuando lo hacemos a un público no experto, digo, podemos comunicar sin ser tremendamente prolijos y detallistas, pero sin ser falaces o abusar de los sesgos?

En mi opinión la respuesta debe ser obligatoria y rotundamente SÍ.

Imagina, soy profesor y me dedico a la divulgación de la ciencia… si no creyera en eso, ¿qué estoy haciendo con mi vida?

Los que hacemos lo que yo, pensamos que la Ciencia es una forma de mirar al mundo más que un conjunto de datos o procedimientos.

¿De qué vale que les cuente cosas ciertas si los razonamientos están mal? ¿Entonces qué forma de mirar al mundo estoy explicando?

Muy bien, ahora manos a la obra.

Si quiero contar que un jugador de baloncesto es muy bueno y no quiero aburrir con estadísticas, ni puedo poner todos los lanzamientos de su carrera, ¿qué puedo hacer?

En mi opinión, se puede poner un vídeo de algunos lanzamientos que apoyen lo que querías contar, en el margen de tiempo que tienes. No es una prueba científica, pero lo que se ha puesto no es falso. No se ha demostrado, se ha ilustrado y eso puede ser suficiente para la comunicación. Si alguien necesita o pregunta por pruebas científicas o más datos, entonces se puede ir profundizando en el detalle que necesite.

¿Hacemos algún bien a la libertad de pensamiento, al pensamiento crítico, a la mirada científica al mundo, o como queráis llamarlo, cuando argumentamos de manera incorrecta o falaz?

Por lo tanto, digamos mucho o poco, o no digamos… pero no hagamos trampa.

Busquemos ser divertidos, sencillos, precisos… incluso si pensáis que es imposible, todo lo que nos acerquemos será una bendición para nuestras audiencias.


Ciencia y creencia, algunas ideas

8 enero 2015

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Sólo recordar algunos puntos.

La ciencia no se ocupa de “todo”

La ciencia se ocupa de los “hechos científicos”, aquellos que:

– Son reproducibles

– Son objetivos, independiente del observador

La ciencia no dice que sea falso lo demás, simplemente no se ocupa de ello.

No he repetido todos los experimentos, pero podría hacerlo.

Los científicos no han hecho todos los experimentos, pero podrían hacerlo, podrían seguir la “receta” y les saldría lo mismo.

En la práctica los experimentos son repetidos por varios grupos con lo que se comprueba su reproducibilidad.

Poniendo un ejemplo más cotidiano, no es lo mismo que yo acepte desde el punto de vista científico que existe Mérida, aunque nunca haya estado (pero puedo ir cuando quiera) a que tenga que aceptar que los burros cantan ópera, para lo que nadie me propone una forma de comprobarlo.

También existen científicos que engañan y mienten. Eso no es ciencia y gracias a la reproducibilidad son fácilmente detectables.

La ciencia no explica por qué, explica cómo.

La ciencia no se ocupa de por qué suceden las cosas, de si hay una razón última para nuestra existencia o para el universo, de si hay alguna razón para que exista algo en lugar de nada o si hay algún propósito último…

Quien busque o descarte esas cosas a través de la ciencia está sacando los pies del plato.

En ciencia se hace un experimento reproducible y se constatan unos hechos reproducibles. Se busca el sistema matemático y conceptual más sencillo que describa ese proceso (el cómo) y punto final. De hecho, la descripción del proceso está sujeta a cambios a la luz de nuevos experimentos o mejores descripciones. Otra cosa es el efecto que se produce, el hecho científico, que seguirá siendo el mismo, si el experimento está bien hecho.

La ciencia ha traído un progreso material espectacular

La ciencia vale para lo que vale. No, no me ha dicho si mi existencia tiene algún propósito, pero ha duplicado mi esperanza de vida.

Quien le demande o le eche en cara no haber traído también progreso “espiritual” o “humano” o como queramos llamarle, hace mal, no es su propósito.

¿Qué pasa si creo una cosa y no tengo evidencia experimental?

A veces les dicen a los creyentes: Puedes creer en lo que quieras, mientras no valga para nada.

La verdad es que no suena muy apetecible creer en algo así, al creyente le apetece creer en algo que sea “real” y que tenga efectos “reales”.

Cuando te dicen que una práctica “espiritual” actúa en el mundo, entonces puede ser percibido y medido. Me es igual que materialices oro, regeneres órganos o flotes sobre el suelo. Es medible, no es “opinable”.

Por ejemplo, los usuarios de medicinas alternativas dicen que funcionan. Eso es una afirmación bien clara, quiere decir que curan, que sanan, que reducen los tumores (medible), que eliminan infecciones (medible), que redensifican mis huesos (medible)… Aquí no hay problema, no hay conflicto con la ciencia, pero tampoco es opinable. Lo único que hay que hacer es medir, es hacer estudios y extraer las conclusiones, honestamente y teniendo en cuenta el efecto placebo. Y si funciona no hace falta que se les llame medicina alternativa, basta con medicina.

Si tus creencias y tus prácticas son puramente interiores y no tienen ningún efecto en el mundo que percibimos, la ciencia no va a considerarlo, no es objeto de su estudio.

Como conclusión

Personalmente yo quiero evidencia experimental. Si eres Neo y esto es Matrix, quiero ver cómo se paran las balas, es más, quiero que me enseñes a pararlas. Es la única manera que tengo de distinguirte a ti, Neo, de un timador, de un pirao, o de estar yo mismo volviéndome loco, oyendo voces y tal.

Digamos también que es casi imposible renunciar a la búsqueda de un sentido y un propósito. Puede ser que se trate de un “fallo” de nuestro encéfalo, un truco de la evolución, que nos hace más efectivos en el paso de nuestros genes… Puede que sea la llamada del Ser en nuestro regreso a casa… Puede… pero en todo caso…

Yo, personalmente también, ando en mi búsqueda, pero quiero evidencias en este mundo que me parece real, y, si este mundo es una ilusión, quiero superar la ilusión y controlarla. No me basta con el discurso de que esto es ilusorio, si luego estoy completamente sujeto a las leyes de la ilusión como cualquiera. Digamos que quiero una sabiduría efectiva y que funcione, quiero algo real, en la ciencia y en el espíritu.

Dedicado a Oscar


La ciencia no explica “porqués”

15 septiembre 2014

En esto pasan sus tardes los científicos…

Nosotros lo que hacemos es tomar un lápiz y soltarlo… y resulta que se cae.

Volvemos a repetir la operación… y se vuelve a caer.

Le pedimos a otro que repita la operación… y también a él se le cae.

Así que tenemos un hecho científico, algo que sucede, que es reproducible y que es independiente del observador.

Ahora, si el lumbago nos lo permite, volvemos a recoger el lápiz y repetimos de nuevo la operación, midiendo el tiempo que tarda en caer.

Y otra vez…

Y otra…

Y le pedimos a nuestro amigo que haga lo mismo.

Y nos sale a todos lo mismo (dentro de unos márgenes de error y todo eso).

Total, que enunciamos una ley empírica.

LOS LÁPICES SE CAEN.

Incluso se da un hecho que os aseguro que no deja de maravillarnos: podemos escribir una fórmula matemática que predice bastante bien cuánto tarda en caer, a qué velocidad cae y demás magnitudes asociadas al fenómeno este tan entretenido de la caída de los lápices.

Así que escribimos nuestras fórmulas y nos vamos a la cama con un dolor de espalda considerable.

Pero NO HEMOS EXPLICADO POR QUÉ CAEN LOS LÁPICES.

Lo que hemos explicado es CÓMO CAEN LOS LÁPICES.

Nuestras fórmulas son UNA MERA DESCRIPCIÓN DE LO QUE OCURRE, pues que se cae, que va acelerando… pero no por qué.

Decir que lo atrae la tierra por la ley de la gravedad vuelve a ser una descripción de un fenómeno: Resulta que las masas se atraen. Y así todo.

No buscamos en ciencia, ni encontramos, la causa última de las cosas… de hecho cabe la filosófica metapregunta: ¿Tiene sentido preguntar por una causa última de las cosas? ¿Tiene obligatoriamente que existir?

Así que no os doy más la brasa, que me voy a descansar:

LA CIENCIA NO EXPLICA “PORQUÉS”, EXPLICA “CÓMOS”.

Aunque en el lenguaje cotidiano sigamos usando “por qué”… así que permitidme que me disculpe aquí, porque los títulos de mis dos primeros libros tendrían que haber sido “¿Cómo es que el cielo es azul?” y “¿Cómo es que la nieve es blanca?”… pero quedaban mejor de la otra forma.


Tu palabra contra la mía… (Entrada participante en el Carnaval de la Física)

17 abril 2010

Esta entrada colabora con el Carnaval de la Física hospedado este mes por el blog “Últimas noticias del cosmos

De vez en cuando me corto el pelo… que aún hay “nubes y claros” ahí arriba.

Es en esas ocasiones en las que nos decimos esas frases “¿Qué, te has cortado el pelo?”… Como cuando llegas de viaje y te dicen: “¿Qué, ya has llegado?”

No voy a esto… yo también las digo. Debe ser por eso de la función fática del lenguaje… para ver si hay alguien al “otro lado de la línea”..que no sea Jazztel.

La tontería que os quería contar es que cuando mis alumnos (los pobres) me dicen que me he cortado el pelo, les respondo: No, no me lo he cortado. Es tu palabra contra la mía.

La gente que trabaja con la ciencia pertenece al grupo de personas que creen en una verdad objetiva, más allá de la apariencia. En eso comparten barco con otros acercamientos a la realidad. No son “relativistas”.

Lo que diferencia a la ciencia de otros es que pone su criterio de certeza en el experimento, no en el argumento de autoridad, una verdad revelada, etc. Es algo que siempre cuento en mis charlas con cacharritos y el otro día me encontré una cita de Feynman al final de la página del blog Museo de la Ciencia (en el que colaboro) que lo enuncia estupendamente.

“El principio de la ciencia, casi la definición, es el siguiente: La prueba de todo conocimiento es el experimento. El experimento es el único juez de la “verdad” científica”. (Richard P. Feynman)

Al hilo de esto os recuerdo un post que montó un lío muy gordo, por eso de “Perdone, pero yo no respeto opiniones

Como también me gusta decir… un místico de cualquier religión firmaría esto, aunque sus “experimentos” son diferentes, pero muy interesantes…


Un acertijo y una manualidad

26 diciembre 2009

No sé si habéis visto un tipo de calendario que abunda en las tiendas de regalos.

Hay dos cubos grandes que indican el día (cada cifra en un cubo), y hay otros cubos o barritas donde está el día de la semana y el mes.

http://www.zampasc.com.ar/images/productos/jp051g.jpg

Aquí tenéis un enlace para los que no lo hayáis visto (lo de la derecha es un calendario hindú de la wikipedia sólo pa’ hacer bonito)

Vamos a enfocar esto como un problema a resolver. La resolución va a tener dos partes que, por su distinta filosofía, me interesa mencionar.

Primera Parte (análisis, procedimiento, método…)

Para hacer los cubos de los días, tengo que pensar que tengo 31 como máximo.

Hay que poder poner 11, 22… y combinar el cero con cualquier número.

Así que 0,1,2 deben ir en ambos cubos.

Como cada cubo tiene seis caras, de momento tengo.

CUBO 1  (0,1,2,x,x,x)   CUBO2 (0,1,2,x,x,x)

Me quedan por poner 3,4,5,6,7,8,9 (siete cifras) y tengo seis caras libres (tres en cada cubo)… Me falta una cara, grrr!!

Segunda (idea feliz, “lateral thinking”, circunstancias particulares…)

Como algún avispado habrá podido darse cuenta ya…

El problema se resuelve, en nuestra cultura, porque la grafía particular del “6” y del “9” hace que se pueda usar el mismo símbolo y eso nos ahorra el espacio que faltaba.

Quedando entonces los cubos así:

CUBO1 (0,1,2,3,5,7)

CUBO2 (0.1.2.4.6.8)

En la foto que os enlacé arriba tenéis una manera ingeniosa de resolver el asunto de los meses y los días de la semana, usando el soporte para ocultar parte de esas piezas.

Pero, ¿a qué viene todo esto?

Este asunto combinaba los dos formas más comunes de resolver problemas: usando un método y por “inspiración divina”.

En los últimos tiempos se ha hecho mucho hincapié en el desarrollo del pensamiento “lateral”, el hemisferio derecho del cerebro, en la aparición de ideas originales, “salirse” de las condiciones del problema, etc.

Aunque todo esto está muy bien y creo que hay que seguir dándole caña… no hay que olvidar que cuando se hace ciencia o cuando se enseña a otros es fantástico disponer de elementos de medida objetivos, procedimientos seguros y fiables, etc. Por ejemplo, dame un sistema de ecuaciones lineales y con Gauss y paciencia, sabremos exprimirle todo el jugo.

Todo esto nos puede llevar a un debate sobre descubrimientos al azar vs. el método científico, análisis vs. inspiración, qué es más importante o mejor, qué ha dado más frutos al ciencia, de qué manera tomamos nuestras decisiones personales…

Pero lo que quería decir es en realidad muy sencillo:

Estimula la creatividad, el pensamiento divergente… pero también provee de herramientas y métodos fiables en los que pueda uno confiar cuando falla la inspiración.

Sobre todo para los profes: No vaciléis a los chavales con problemas de idea feliz para haceros los guays, que da mucho coraje…

Aquí tenéis cómo hacer una versión sencillita del calendario, paso a paso.

¿Puede ser una idea interesante para contársela a los Reyes y hacer un regalito a alguien?

ACTUALIZACIÓN

Me manda mi hermana querida un enlace en el que tenéis una plantilla y todo.

http://cp.c-ij.com/es/contents/2031/09_craft0003/index.html


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