¿Qué leches os pasa con los libros de texto?

16 mayo 2016

Desde hace un tiempo parece que estén proscritos los libros de texto entre los profesores “bien pensantes” signifique eso lo que sea. Estos ojos míos pintureros han leído que un profesor que use un libro de texto es un mal profesor.

Joder, ¿qué os pasa? ¿De verdad? ¿Tan malos?

Una recopilación de material de consulta y guía para profesores y alumnos, adecuado al nivel, al currículum, a la edad, con ejercicios progresivos, mesurados… ¿En serio que es el horror?

También he leído por ahí cosas como que lo que no es “colaborativo” es la mierda. ¿Seguro? A ver, ¿SE-GU-RO? ¿No somos capaces de pensar en obras geniales llevadas a cabo a lo largo de la historia por una sola persona y mierdas hechas en grupo? Por cierto, ¿y los libros de texto que tienen varios autores?

Quizá vuestro problema sean los malos libros de texto. Pésimas compilaciones, mal explicadas…

Quizá que os obliguen a seguir al pie de la letra un libro de texto. Todos completamos con otros materiales o bien explicamos cosas por nuestra cuenta. La pregunta es, ¿sigue siendo una buena guía, sobre todo para esos chavales que no cogen apuntes bien… o directamente no los cogen?

Quizá sea el precio de los libros de texto, que os parezcan caros. La verdad es que escribir es un trabajo que debe pagarse. Que muchos profesores los hagan gratis no significa que no se esté pagando ese trabajo. Lo están pagando ellos.

Quizá no sea el precio, sino que lo tengan que pagar las esforzadas familias, ya en situaciones bastante precarias. La solución a eso se llaman becas de libros, reutilización… No regalar el trabajo.

Aprovecho para decir que escribir apuntes o un libro entero no es mi obligación como profesor.

Finalmente, no, lo que yo hago puede estar más adaptado a mí, pero no ser “mejor” en un sentido absoluto, aunque lo hayamos hecho en superpandi. Y sí, hay fantásticos libros de texto, por ejemplo los de @EugenioManuel, para los andaluces, qun son el fruto del trabajo de un experimentado profesor que investiga, actualiza… ¿Seguro que son mierda, un objeto a conseguir gratis, o a regalar?

Una cosa es estar en contra de los libros de texto malos, caros, pagados por quien no debe… Y otra, estar en contra de los libros de texto.


Aproxímate a Madrid. Librería Alberti

10 mayo 2016

IMG-20160510-WA0005Volvemos a casa, este sábado 14 estaremos en la Librería Rafael Alberti a las 12:00

Numericos, cacharricos y un señor en pijama. Chavales a partir de 9 aproximadamente y público general.

Aprenderemos y nos divertiremos… no lo cuentes, debe ser ilegal.


¡Profesores, culpables!

9 mayo 2016

Healing Devices (FDA 138) (8224052279)

Seguimos hablando en los medios de la evaluación de los profesores.

¿Es que no es importante evaluarlos?

Sí, por supuesto, pero…

Empecemos con las falacias.

Primera falacia.

Consiste en poner el asunto del desempeño de los profesores en primer plano.

Si tu pareja te dice que

  1. Has cogido un poco de peso
  2. Le oprime la rutina
  3. Ya casi no salís a divertiros
  4. Se está zumbando al jardinero/a

Supongo que será evidente que las razones no están en orden de importancia, ¿verdad? Si después de decir esto te sugiere que te apuntes a un gimnasio para buscar soluciones al punto 1, podría ser que pensaras que te están llamando imbécil en tu cara.

Pues eso me parece a mí cuando se pone en primer plano la evaluación del profesorado. Nadie dice que no sea algo importante, pero ponerlo en primer plano no es casual ni inocente. Es, efectivamente, un insulto para todos.

Segunda falacia.

Si la educación va mal y hablamos de evaluar a los profesores, el mensaje es claro. Los profesores no están haciendo su trabajo adecuadamente.

Probablemente, si no conocéis de primera mano el entorno educativo, no sepáis lo paradójica que es esta idea, pero para esto estamos aquí, para contaros lo que sabemos.

El sistema educativo está mal diseñado por una razón muy sencilla: depende del voluntarismo de sus trabajadores para su funcionamiento normal. No es el único caso en el entorno laboral, de ahí nacieron las huelgas de celo, aquellas en los que los trabajadores se limitan a hacer su “obligaciones oficiales” y el sistema se paraliza.

El ejemplo más sencillo de esto son las actividades extraescolares. En la mayoría de los casos ni se pagan ni se hacen a costa de horas de la jornada laboral. En los pocos casos que hay alguna dieta, es una cantidad irrisoria, con la que no se pagaría a un profesional que te sustituyese.

Si entendemos que las actividades extraescolares son una parte necesaria en la formación de los estudiantes, ¿por qué deben ser “pagadas” por lo profesores a costa de su tiempo, energía y, en ocasiones, con gasto de dinero por su parte?

De hecho, propongo una huelga de celo como una estupenda manera de hacer una huelga sostenible, sin un coste insuperable para los trabajadores y que además visibiliza las condiciones en las que trabajamos, frente a las ideas que corren por ahí.

Otro ejemplo son las horas de nuestra jornada destinadas a la preparación de clases y corrección de actividades, completamente insuficientes para hacerlo. Por eso las toneladas de exámenes para corregir los fines de semana, el porrón de horas buscando material, elaborando apuntes. También sería interesante una huelga de celo en este asunto.

Y ahora hablemos de evaluación. Ya escribimos sobre esto hace un tiempo, podéis leerlo aquí, pero vayamos punto por punto con algunas objeciones.

Si la nota de mis alumnos va a ser un indicador de mi desempeño entonces creo que habrá que exigir unas cosillas.

  • Requisitos de ingreso

¿Cómo puedo responsabilizarme de los resultados de mis alumnos si no cumplen unos requisitos previos? De esta forma, la evaluación inicial debería dejar fuera de la estadística a los alumnos que no demostraran tener ciertos conocimientos.

  • Cumplimiento de actividades

Si yo mando unos ejercicios que no se hacen, unas prácticas en las que no se atiende… creo que de nuevo, dejaré a estos alumnos fuera de la estadística. No cumplen mi programa, no me hago responsable.

  • Evaluación diferencial

La nota final no sería tampoco un indicador razonable, habría que relacionar ese primer nivel de conocimientos con el que alcancen al final, lo que no haya ocurrido bajo mi tutela no puede ser mi responsabilidad.

  • Comportamiento exquisito

Se acabaron las contemplaciones con cualquier comportamiento mínimamente disruptivo. Si alguien no sólo no está siguiendo mis instrucciones, sino que impide que la clase se desarrolle de manera adecuada, será expulsado fuera del aula y dejado fuera de las estadísticas.

  • Inspectores de mi materia

Quien quiera que vaya a emitir cualquier juicio sobre cómo imparto mi materia deberá tener la formación suficiente para saber de qué cojones estoy hablando. Y debería ser un profesor excelso, no alguien que haya huido de las aulas… y no lo digo por nadie.

PUES CLARO QUE NO

Así no es este trabajo, aquí estamos en escasez de recursos materiales y sobre todo en escasez de recursos personales, tanto por número como por formación. (Necesitamos trabajadores sociales en los centros, ya.)

Aquí no nos ponemos guays, HACEMOS LO QUE PODEMOS, los trabajadores que somos, con los chavales que tenemos. No los descartamos, ni los tiramos a la basura, ni nos rendimos con ellos. Ahora, no me jodas que vas analizar lo buen profesor que soy por las notas del pobre chaval que está hecho una puta mierda porque la situación en su casa es desesperada. No me jodas.

Finalmente.

Si piensas que efectivamente hay que juzgarme por los resultados de los chavales y que si no son mejores es porque yo no los motivo, te animo a que hagas lo mismo con los inspectores de turno. No es que sea un mal profesor, es que mi inspector no sabe motivarme. Evalúa negativamente a mi inspector y sanciónalo.

Y, re-finalmente

Si queréis una mejora para la educación que pueda implantarse mañana y que redunde en beneficios mañana mismo se llama REDUCCIÓN DE RATIO. 


Intervención en La Buhardilla

8 mayo 2016

Gracias a Abraham, Kike y Álvaro por el buen rato!

Aquí tenéis el audio

 


Ignacio, el practicante

4 mayo 2016

“Practicante” palabra en desuso, hoy hablaríamos de ATS, DUE, enfermera o enfermero, pero hace mucho años, en esta misma galaxia, había practicantes.

Boy injection 2.png
De Injection2Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47481637

Cuando te ponías particularmente malito, tus padres te premiaban con una buena inyección, supongo que no sabrían nada de bombones, regalos o unas simples flores.

Y allí ibas tú, como al matadero, con la cabeza baja y la muda limpia. Entrabas a una sala que apestaba a miedo y alcohol, sin ser un bar. Madera, oscuridad, y una enfermera en la pared que te pedía silencio con el dedo.

No es que yo sea mi abuelo, del que la historia atestigua que dejó a un practicante con la jeringa cargada, al grito de “Póngasela a uno de esos que están esperando”, y del que la leyenda asegura que se apartó en el momento indicado logrando que un practicante banderilleara la puerta. Como decía, no soy yo como mi abuelo, pero ni me hacen, ni me hacían gracia las inyecciones.

Pues allí estábamos esos niños apretando las nalgas con todas nuestras fuerzas (ejercicio que pudo contribuir a nuestra turgencia actual), esperando que al abrirse la puerta y sonar las campanas para nuestro turno, apareciera no otro que Ignacio, es hombre pequeño y sonriente.

¿Cómo la visión de alguien que practica tan dolorosa profesión (para los demás), quizá refugio de los que en otro tiempo hubieran sido verdugos o inquisidores, cómo la visión de alguien así, podría ser motivo de alegría?

Porque Ignacio, tenía el secreto de “la técnica”.

Te daba pequeños cachetitos con los dedos entre los que sostenía la aguja y, aprovechaba la confusión nalgar creada por esos cachetes para clavarte la aguja, lo que aliviaba mucho la tensión y el dolor.

Benditos sean aquellos que, en nuestros momentos más difíciles, con el culo al aire literal o metafóricamente, se apiadan de nosotros y hacen las labores más simples como quien construyera un huevo de Fabergé, con delicadeza y esmero. Es en esos momentos tan vulnerables cuando más os necesitamos, cuando más daño nos hace vuestra ausencia y más bien vuestro cuidado.

Bendito Ignacio, para muchos, más héroe de nuestra infancia que Huckelberry Finn o Luke Skywalker. Aún nos cruzamos y nos saludamos, no verás más mis nalgas, pero nunca te olvidarán.

“Hay gente que toca el violín como si hicieran fotocopias.” Dijo un día mi profe de violín

“Y hay gente que hace fotocopias como si tocaran un violín”. Añadí yo.

 


Aproxímate a Sevilla

2 mayo 2016

Este sábado 7 de mayo estaré por la tarde, a las 18:30, en la Feria del libro de Sevilla haciendo mi ya famoso “chow” en pijama… y firmando toneladas de ejemplares😉

9788483931981_04_m


Hola, soy normal, ¿tengo derechos?

30 abril 2016

El otro día leí, una vez más, un alegato a favor de que los chavales que tienen altas capacidades sean atendidos mejor.

Estoy completamente de acuerdo.

A veces se aduce que los recursos se “van” en atender a los chavales más desfavorecidos o con menos capacidades. Sin duda se gastan recursos pero, si no os lo imagináis, ya os digo yo que son insuficientes.

De los que casi nunca oigo hablar es de “los del medio”.

¿Alguien cree que no es crucial para ellos la atención? De hecho, para muchos significa la diferencia entre “conseguirlo” y “no conseguirlo”.

A ver si es que lo enfocamos mal…

Cuando se planteó el Bachillerato de Excelencia, muchos profesores dijimos que todos nuestros alumnos son excelentes y que queremos recursos para TODOS.

Y, queridos míos, eso es lo que siempre nos falta. SISTEMA.

Andamos siempre tirando de parches, heroicidades personales y proyectos particulares. Dejando así los derechos de la mayoría de los ciudadanos sin proveer.

Por esto, aquí dejo mi alegato para “los del medio”… y para los demás.

Si todavía no se os ocurre la solución…

Reducción de alumnos por aula.

Sencilla y aplicable mañana mismo, y con resultados positivos inmediatos.


A %d blogueros les gusta esto: