Mi chimenea está ardiendo…

6 enero 2015

Bueno, la mía no, que no tengo chimenea… pero os puede pasar.

Cuando quemamos algo suele aparecer un humo de color negro, un polvillo que llamamos hollín, que consiste en carbono que no hemos quemado (oxidado a CO2) y otros restos orgánicos, que a veces denominamos inquemados.

En chimeneas esto acaba acumulándose y necesitamos la ayuda de los simpáticos deshollinadores

Aunque estos cantan bien… incluso doblados… mejor podéis llamar a estos otros.

Y, ¿cómo es que este hollín puede comenzar a arder?

Pues porque sólo está quemado “a medias”.

En el caso de alguien querido, que le acaba de pasar, el detonante fue cambiar de leña a pellets.

Estos agregados tienen menos humedad que la leña normal que usaba y conseguían un mayor poder calorífico, generando una mayor temperatura que acabó produciendo la combustión del hollín.

Resumiendo, que tengáis mucho cuidado con el cambio de combustibles y con las medidas de control y mantenimiento de vuestros sistemas de calefacción.

Me permito también recordar que todos los años MUEREN varias personas, aquí mismo, en España, por incendios provocados por braseros en mal estado y por intoxicaciones por la producción de gases en calderas antiguas o mal mantenidas.

Finalmente, agradeceros un año más en el blog, este ya es el SEXTO CUMPLEBLOG. Espero que nos sigamos disfrutando, escribiendo y leyendo.

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Incendios, seguridad y probabilidad

6 junio 2009

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¿Es un extintor un gasto innecesario? No has tenido que usarlo nunca, ¿verdad?

¿Es un casco de moto perder dinero en tonto? Has viajado muchas veces y aún no te has caído.

Como ya os habré contado, trabajo de profesor de secundaria, y hay un concepto que me cuesta transmitir a mis alumnos. Creo que es una cuestión principalmente de la edad, pero también me sorprende que, a veces, los adultos no lo tengan tampoco muy claro. Me refiero al término “peligroso”.

En la práctica nadie mete el dedo en el fuego, porque te quemas. Si pones un dedo bajo una llama y esperas un momento te quemarás, y esto ocurrirá el 100% de las veces. Así que aprendemos rápido la lección y no lo hacemos.

El problema viene cuando determinada actividad no conduce necesariamente a un mal desenlace. Cuando la actividad es solamente “arriesgada“.

Tenemos numerosos ejemplos: Conducir sin casco o sin cinturón de seguridad (según vehículo), consumir tóxicos (drogas, alcohol, tabaco)…

Parece que la gente piensa algo como: “Bueno, hay dos posibilidades. Puede que salga bien o mal. Dos posibilidades, entonces un cincuenta por ciento cada una. Centraré mis expectativas en que salga todo bien (hay que ser positivo) y… a por todas!”

En fin, ¿qué os puedo decir?

Pues algo puedo decir, dos cosas.

1. Dos resultados posibles no implica que sean equiprobables (misma probabilidad)

Seguro que lo han experimentado con la lotería: puede que te toque y puede que no, pero lo cierto es que no te toca. De hecho, lo más probable es que no te toque.

No me parece mal que sigas echando, y bien divertido es cambiarse lotería con la familia en Navidad, pero el error viene cuando planeo mi vida confiando en unas probabilidades mínimas.

Voviendo a la lotería. Uno echa en Navidad, de acuerdo, pero esperas a ver si te toca para sincerarte con tu jefe y decirle todas esas cosas lindas que piensas de su familia, ¿verdad que sí?

Y, segundo…

2. No apuestes lo que no puedes permitirte perder.

Sólo con el punto primero, alguien podría decirme: “No llevaré casco en mi moto porque la probabilidad de tener un accidente es mucho menor que la de tenerlo, así que me organizo teniendo en cuenta los sucesos más probables.”

El error aquí es apostar lo que no podemos permitirnos perder: la salud o incluso la vida.

Este es el caso de la mayoría de los sistemas de seguridad.

No los necesitamos casi nunca, pero el día que los necesitamos… los necesitamos mucho.

Por eso no es un desperdicio de dinero instalar o mantener un sistema anti-incendios, alarmas, seguros, respetar normas de seguridad, etc, etc. No nos podemos permitir que el azar haga que se dé un suceso poco probable y que eso nos cueste nuestra salud, nuestras vidas o las de algún ser querido.

Para terminar, la sabiduría se encuentra con frecuencia en el camino del medio (una enseñanza budista), así que entre la visión del temerario (que no tiene nada en cuenta) y la del paranoico (que se ve paralizado buscando la ilusión de la seguridad completa) está la posición intermedia del que minimiza los riesgos pero vive en el mundo.


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