Quizá el problema no es lo que haces, sino lo que dejas de hacer

9 julio 2022

El otro día andaba la gente muy emocionada con la recuperación de ciertas fiestas y costumbres, llorando a moco tendido por cosas que, tenedme paciencia, son de objetiva poca enjundia.

Seguro que también has tenido esa sensación de desproporción, sobre todo con filias y aficiones que no te sean muy cercanas. Pero, también piensa uno, ¡DEJAD A LA GENTE QUE SE DIVIERTA CON SUS MIERDAS!

¿Cómo se conjunga esto? Creo que no es tan difícil.

¿Qué tiene de malo que te emocione tu equipo, tu pueblo, tus fiestas, tus peluches? Absolutamente nada, claro. El problema lo tenemos cuando ni se te humedecen los ojos con el relato del sufrimiento o la muerte de semejantes que estaría en tu mano evitar. Así que, el problema no es lo que haces, sino lo que dejas de hacer.

¿Y el tiempo que perdemos en las RRSS? Pues algo parecido. Veo a gente haciendo ciertas argumentaciones ad hoc que tienen muchos problemas.

  • Entretenimiento «poco productivo» para el usuario.

Enmienda a la totalidad: ¿Debe ser el entretenimiento obligatoriamente productivo/educativo? La respuesta es, por supuesto, que no.

¿Son las redes sociales el primer entretenimiento o el que menos sustancia tiene, de todos los que hemos conocido? Ejem.

  • Entretenimiento «poco productivo» para la sociedad.

Desde el punto de vista «educativo» diría lo mismo que antes. Desde el punto de vista económico, vaya, cobran lo que producen, como tanta gente de «mal vivir», famosetes de medio pelo y demás que hemos conocido toda la vida. La falta de proporcionalidad entre lo que se paga por algo y su importancia/dificultad/utilidad desde luego es algo inherente al mercado capitalista, no a las redes sociales.

  • Malos ejemplos de fama «inmerecida» o «carreras profesionales» de poco fuste

Miremos atrás de nuevo. Con pocos años que tengáis, sabéis como yo que tampoco es un fenómeno nuevo y hunde sus raíces en ese idolatrado mercado que nos gobierna.

  • Coste de oportunidad perdido

«Esta hora que he estado mirando las RRSS podría haber hecho algo más útil/importante». ¿Os acordáis de eso que cantaba Sabina «Derrotada en el salón se marchita viendo Falcon Crest, mi vieja». Muchos hechos crecido pegados a la tele, en salas recreativas, con ordenadores y consolas. Las horas «no usadas a su mayor eficiencia» no son tampoco un invento de las RRSS.

Lo que quizá si es un fenómeno nuevo es la mayor eficacia que tienen sus técnicas publicitarias y que consiguen engancharnos con más facilidad que los anuncios de antes… cuyos jingles aún recordamos… y, por lo tanto, igual no eran tan poco efectivos… bueno, qué sé yo.

Con estas cosas siempre recuerdo a una amiga que se quedaba pegada a la pantalla con el primer Gran Hermano, en una época en la que se tildaba de poco intelectual, de casi idiota, al que hacía eso. Cuando mi amiga terminaba de ver la tele se disponía a leer sus libros de filosofía, cuya licenciatura tenía, asistir a sus grupos de discusión sobre arte moderno, filosofía o psicología. Porque, insisto, lo que quizá importa no es lo que haces, sino lo que no haces.

El descanso es parte imprescindible de la actividad humana y a veces está bien que sea casi vegetal, seguro que habréis oído a más de uno alabar el «aburrimiento» como fuente de creatividad. En qué pones tu cabeza y tu corazón cuando descansas es tu decisión y creo que debemos respetarlo por poco que lo entendamos. Aquí la verdadera pregunta es si cumples con tus obligaciones personales, familiares y comunitarias. Si cumples con la obligación para contigo mismo de crecer, conocerte y desarrollarte. Más allá de eso… disfruta con tus mierdas.

Ahora, también te digo, me cago en el Twitter, el en Youtube y en la madre que los trajo, todo el tiempo que me quitan los jodíos.

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¿Demasiado joven para opinar? No, demasiado joven para publicarlo

1 mayo 2021
Árbol. Foto propia
Árbol en Burgos. Foto propia.

Se ha hecho viral el vídeo de una joven que propone hacer experimentación con presos en lugar de con animales porque unos son inocentes y otros no. Y, ante la que se ha liado, reconoce que su propuesta es radical, pero la mantiene.

Al hilo de esto me viene a la memoria la cara de horror de una buena amiga cuando opiné una barbaridad en un bar en nuestros tiernos veinte años con la única compañía de un grupo de amigos, que gracias al cielo aún nos conservamos como tales.

Es imposible no tener opinión, ya lo discutimos aquí, pero, ¿es necesario expresarla a los cuatro vientos, que se publique y permanezca, persiguiéndome por los siglos de los siglos? ¿Es necesario que ese registro de mis primeros «balbuceos» con la lógica, las ideas, las ideologías, empiece tan pronto?

Quizá hayáis oído hablar del derecho al olvido, pero si andáis en ello también sabréis lo difícil que es hacer valer ese derecho… vaya, como tantos otros.

Esta joven quizá no ha tenido quien le explique que la dignidad humana es un derecho inalienable, a pesar de los delitos que haya cometido, que se lo haga entender tranquilamente, parsimoniosamente, dándole el tiempo necesario para que su raciocinio acalle la llamada de sus tripas que piden la peor tortura para quien daña a los tuyos. Esto quizá requiera unos años. O puede que esta persona necesite experimentar lo fácil que es pasar «al otro lado de la ley» y la vida se lo muestre en sus carnes o en las de alguien cercano.

También pudiera ocurrir que todo ese esfuerzo sea inútil y simplemente estemos ante una joven que en el futuro anhele la ocasión de ser algún Menguele o verle trabajar con delectación, que espere el momento de unirse a las ideologías que se escondieron unas décadas y ahora vuelven a mostrar con orgullo su maldad. Ahora mismo es difícil saberlo. Ahora mismo es una joven con la cabeza hecha un lío, cosa que podría tener solución o no tenerla, pero cuyas barbaridades no deberían ser públicas y cuya educación debería suceder en el ámbito de lo privado.

¿Es injusto entonces el vapuleo que está recibiendo en las redes? Pues no sé. ¿Debemos permitir que prosperen y ocupen lo público los discursos de odio, en contra de los más básicos derechos humanos, como el de la salud?

Sin duda su discurso está obteniendo lo que merece, pero ¿y ella? ¿Merece ese escarnio y exposición? ¿Quién es responsable de que la tenga? ¿Quién se lucra de ello? ¿A quién le importa?

Pues a ella debería importarle, porque, por ejemplo, mañana, cuando vaya a buscar trabajo, busquen su nombre por la red y aparezcan estas palabras terribles es posible que pague un precio. Y es posible que también suceda pasado mañana. Y al otro.

Una cosa que creo les enseñamos poco a los jóvenes es la falta de proporcionalidad entre los errores y el coste que la vida te pasa por ellos, por exceso y por defecto. Y si se lo tiene que enseñar la vida, igual va a doler mucho.

Si no sois ya tan jóvenes, pensad en lo que habéis hecho, en lo dicho y en la bendición que es que sólo quede el rastro en alguna foto amarillenta o en algún recuerdo.

Cuidemos a nuestros jóvenes.


Derecho al olvido

12 junio 2011

En estos tiempos de multimedia y redes sociales nuestros jóvenes tienen documentada su vida desde la primera ecografía.

No disfrutan de lo que otros hemos podido disfrutar, el derecho a que nuestro pasado sea olvidado, o al menos que no esté inmediatamente presente durante todos los momentos de mi vida.

Los adultos sabemos que todos vivimos muchas «vidas» en una, pero nuestros muchachos de 15 años, han vivido poco tiempo y en el fondo sólo han vivido una de esas vidas.

No les importa subir ese vídeo donde cantan borrachos por la calle, porque en su única vida eso no es un problema.

Mañana irán a una entrevista de trabajo y cuando el entrevistador busque su nombre en google (que es lo que hace todo el mundo hoy en día cuando va a conocerte) saldrá ese vídeo… una y otra vez… cuanto más inconveniente sea, saldrá durante más años… Lo mismo puede decirse del sexting.

Hoy para echarles una mano os dejo un enlace que puede seros útil (gracias Mª Dolores), donde nos cuenta cómo configurar la cuenta de facebook para que no etiquete automáticamente las fotos mediante la última utilidad de reconocimiento de rostros.


Cierra el p… facebook ya

23 noviembre 2010

Alguien que discrepa. Lenguaje un poco grueso, pero así es el rap.


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