Primer día de clase

Todos los docentes nos preguntamos qué vamos a decirles el primer día.

Esto es lo que diré yo en los cursos de etapas obligatorias para su reflexión y, si queréis, para la vuestra.

(Me disculparéis algún typo o error, que voy a vuelapluma y en el teléfono… Y ya me parece mucho para estar de vacaciones 😜)

Aquí consideramos que CUALQUIER persona menor de dieciséis años debe poder recibir educación de calidad y gratuita, independientemente de sus condiciones económicas o sociales. Y así lo hemos puesto en las leyes.

Se ha pensado en qué conocimientos y habilidades son las que debería tener cualquier ciudadano (porque eso es lo que sois) para llevar una vida plena, buena para él y su entorno. Desde el arte a la ingeniería, con especial hincapié en aquello que es muy difícil adquirir por cuenta propia.

Una vez hecho esto se ha seleccionado a especialistas en esas disciplinas.

Y este hecho tan importante es el que se va a concretar aquí, el cumplimiento y desarrollo del derecho a la educación.

Porque aquí no habéis venido a que os cuiden mientras vuestros padres trabajan, (aunque os cuidaremos) ni a divertiros a un local de ocio (aunque pasaremos algunos buenos ratos), esto es un lugar de estudio y aprendizaje, porque ese es vuestro derecho, poder formaros como personas más allá de la opinión o deseo de cualquiera, incluidos vuestros padres o vosotros mismos.

Yo soy el garante de ese derecho. En este momento estoy a cargo de esa función pública y tengo una protección personal y laboral para que nadie pueda interferir en ello.

No puede entrar cualquiera a interrumpir la clase o a decirme que no enseñe lo que debo enseñar. Comprenderéis entonces que el hecho de que la clase sea un ambiente seguro de trabajo no puede depender de que cualquier alumno tenga un mal día o no le apetezca dar clase. Así que si alguien tiene ese mal día intentaremos que entre en razón, pero ni la seguridad vuestra o mía, ni el derecho a la educación de todos puede quedar a la terquedad de nadie, por lo que usaré la autoridad que me han dado para defender esa seguridad y derecho. Ojalá pueda hacerse siempre por «las buenas», pero eso no lo puedo elegir yo, puedo intentarlo, pero tienen que querer entrar en razón. Lo que sí elijo y es parte de mi trabajo es garantizar los derechos.

Con suerte estas ocasiones serán las menos, sobre todo cuando tenemos ya en mente lo dicho. Eso nos llevará, de hecho, a un ambiente más relajado en el que nos sabemos seguros y tenemos un propósito.

Como os decía habéis venido a aprender, no a ver que ya sabéis o a elegir solo a aquellos con talento, quedando los demás condenados a no avanzar.

Cada uno tiene un camino y un ritmo, aunque os pediremos trabajo y conseguir unos mínimos.

Esa es la palabra, trabajo. Tanto los que tienen más talento como los que tienen menos se benefician del trabajo pudiendo llegar más lejos.

Ya sabéis que hay cosas que no requieren de especial talento como llegar puntual, entregar los trabajos en su día o en el formato pedido, y esas cosas se exigirán. Para las demás, las que necesitan de haber avanzado en la materia, os daremos las pautas y el tiempo para llegar allí desde donde estáis. Pero esos pasos tenéis que recorrerlos vosotros. Podemos poner el plato en la mesa, incluso llevar la cuchara a la boca, pero masticar y digerir es tu responsabilidad.

Para esta labor están principalmente las horas de clase, en las que vuestra atención y trabajo os harán avanzar, y quizá, unas veces más que otras, necesiten de cierto repaso, refuerzo o estudio en casa, que intentaremos que sea el menor posible. Probablemente tú sabrás mejor que nadie en qué casos necesitas ese extra.

Finalmente es mi obligación comprobar que vuestro aprendizaje se ha producido y para eso está la evaluación. A grandes rasgos pensad que todo lo que hagamos «cuenta», que dedicaremos más tiempo a lo más importante y que esas cosas se reflejarán en la nota, también según su importancia. Es posible que os sea de más utilidad concentraros en aprender en lugar de obsesionaros con «qué décima vale cada cosa» (algo de la que también seréis informados).

Terminaré no obviando lo que todos sabéis, que hay gente que se esfuerza, que estudia y que no consigue nada y al revés, quienes por su familia, posición o suerte tienen grandes logros sin esfuerzo.

Probablemente ninguno aquí es rico, tiene rentas, contactos, acceso a crédito o talentos especiales… Por eso, lo que nos queda a los demás ha sido y es el trabajo y el esfuerzo, en la vida personal, y la lucha en lo social para que estas injusticias cambien.

Repito, el esfuerzo no asegura un gran éxito… pero suele rendir beneficios. Valga esto para defender el trabajo sin «fliparse» y no solo porque sea la mejor opción en tanto que única.

Si no tenéis preguntas, EMPEZAMOS..

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10 Responses to Primer día de clase

  1. aherran12 dice:

    Estoy muy de acuerdo con lo expresado Amigo del Alma, solo añadir que el TRABAJO además de DIGNIFICAR al que lo realiza, le hace sentirse Bien y a Gusto con uno mismo. Os deseo a todos los docentes que DISFRUTEIS de él.

    Un fuerte abrazo.

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  2. Pues me parece a mí que voy a adaptar tu mensaje a mi discurso, porque me parece muy importante que tengan esto presente desde el principio. Gracias por compartirlo.

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  3. Un discurso muy necesario para los chavales, Javier. Un abrazo.

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  4. libreoyente dice:

    Suscribo todas sus palabras, y le agradezco su esfuerzo para llevarlas a la práctica. Le deseo que tenga muy buen curso 22-23.

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    • javierfpanadero dice:

      Muchas gracias. No era mi primera opción volver a las aulas, pero la vida parece querer eso de mí, así que volveremos a defender lo que creemos. Que sea un buen año también para ti

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      • libreoyente dice:

        Pues la verdad que en estos momentos de confusión, donde se necesita reivindicar y reposicionar el papel de la educación, es muy esperanzador que esos puestos los ocupen personas con convicciones como tú.
        Mucha fuerza!

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      • javierfpanadero dice:

        Te lo agradezco mucho, de verás, pero es muy mal síntoma que las causas comunes demanden héroes y mártires en lugar de la acción común.. y uno, se cansa.
        Un abrazo

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