¿Me pongo mi tanga de leopardo para dar clases?

13 junio 2010

¿Qué pasa si acudo a dar mis clases sólo con un tanga de leopardo (ahora que empieza a hacer calorcito?

¿Es un tanga de leopardo algo malo en sí? (decidme que no y no lo penséis mucho, por favor)

¿O es sólo inadecuado?

¿Es malo ir desnudo en una playa nudista? ¿Sabes que te pueden echar de allí si vas… vestido?

En ciencia y, diría yo sobre todo en tecnología, hay que sustituir las palabras “bueno” y “malo” por “adecuado” e “inadecuado”.

El conocimiento preciso de las propiedades de las sustancias y los objetos, y el conocimiento preciso de la situación, nos llevarán a elegir, no al mejor objeto “de todos los tiempos”, sino al más adecuado para la aplicación concreta, con los recursos accesibles, etc.

¿Es malo el pegamento de los Post-it?

Para arreglar un jarrón desde luego que sí, pero para que las notas se sujeten y se vuelvan a pegar varias veces, es estupendo. Es el más adecuado.

Así que tranquilícense todos, porque no mostraré mis turgentes y prietas carnes en entornos que no sean adecuados… aunque ya oigo a la playita llamarme… jaaaviiii, jaaaaaavi….

Pensemos ahora sobre nosotros.

¿No es importantísimo el autoconocimiento?

¿No es más importante saber dónde estamos exactamente que estar un poco “más delante” o un poco “más atrás”?

Si soy un corredor, me interesa saber cuál es mi condición física antes de afrontar un reto. Sobrevalorarme puede lesionarme, infravalorarme, no disfrutar de lo que está a mi alcance.

Al igual que antes, un conocimiento lo más preciso posible sobre el “material” (yo) y sobre la situación, me hará ver si esa combinación es la más adecuada o no.

Aunque la sobrevaloración de las propias capacidades es una característica que suele atribuírsele a los jóvenes (no sin razón), no es exclusiva de ellos. También es frecuente entre los que empiezan a no ser tan jóvenes: ¿a cuantos veis “disfrazados” como si tuvieran veinte años menos? ¿Cuánto peso ibais a levantar cuando os dio el ataque de lumbago?

Y, sobre todo,

¿a cuánta gente valiosa vemos “escondiéndose”, sin florecer, sin exhalar su perfume ni dar su luz al mundo?

¿Y a cuántos otros, creyéndose lo que no son, ocupando espacio, tomando tiempo y energía que no les corresponde?

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Fuente de la imagen: wikipedia (yo tengo más pelo)


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