Yo no trabajo de parado…

28 noviembre 2013

Yo no trabajo de parado, ni de pensionista, ni de docente o investigador despedido, ni de desahuciado viviendo en la calle, ni de empobrecido… Estas cosas no son un trabajo o un hobby, no se hacen de nueve a cinco y una horita para comer, estas cosas las sufres veinticuatro horas al día.

Esto, tan obvio, parece que es necesario repetirlo de nuevo, porque lo que andamos oyendo en los medios de comunicación, en el discurso de muchos de los poderosos que nos oprimen y en el de muchos de los oprimidos que resultan engañados es…

Ese tema ahora “no toca”. No se admiten preguntas sobre aquello.

Este no es lugar adecuado para esa protesta.

No importunen a los políticos en la calle o en el entorno de su domicilio.

Cuando ocurre esto también me viene a la mente la expresión juego político.

Y no puedo dejar de ponerlo todo junto y pensar que quizá para ellos, los que nos roban derechos y nos oprimen para mantener un opulencia inmerecida y vergonzosa, sí que es un juego, un hobby, una ocupación temporal… algo de lo que se ocupan un rato y que luego pasa, porque vuelven a sus vidas acomodadas, a sus casas calientes, a sus mesas repletas… mientras que aquellos que los increpaban en el lugar o momento incorrecto vuelven, en cambio, a sus mesas vacías, a sus penas y sus penurias.

Hablamos de pobreza, de dolor y de muerte y eso es URGENTENo puede esperar a sus horarios, sus tiempos… No puede esperar, en suma, a su indolencia y su desprecio.

Bastante adormecidas y tibias son nuestras protestas… quizá porque los más dañados tienen poca energía parar oponerse y los que aún no hemos sufrido un golpe del que no nos podamos levantar exhibimos también cierta indolencia.

Ojalá actuáramos con coherencia, nos parásemos y dijésemos algo tan sencillo como: Esto no puede ser y no vamos a tolerarlo: No más muertes por hambre en un mundo con recursos, ni por enfermedades con cura sencilla y barata… y de ahí para delante.

Parece una utopía, pero, ¿no se os cae la cara de vergüenza cada vez que un niño nos mira a la cara y nos pregunta por qué dejamos que pasen esas cosas? Bueno, no os preocupéis… cuando sea mayor lo entenderá… como lo entendimos nosotros.

Una vez más comparto con vosotros algunas ideas para parar esta sinrazón que ya publicamos por aquí: Como cambiar el mundo de manera efectiva

 Imagen de Wikipedia

Anuncios

Querido ciudadano: las máquinas nos quitan el trabajo

18 noviembre 2013

Querido ciudadano:

Espero que al recibir mi carta estés bien, aunque sé que no.

Unas palabritas, sólo para que no te despisten.

Sí, las máquinas nos quitan el trabajo, el trabajo pesado y duro físicamente, el repetitivo, el peligroso… pero lejos de ser un problema, es una ventaja.

Entre mis planes a corto plazo no se encuentran tirar la lavadora o el lavavajillas por la ventana, ni prender fuego a los tractores, que dejaron sin ocupación a tanta gente en el campo.

El problema es el reparto de riqueza, que del pollo con el que podríamos comer todos, nos den un muslo para repartirnos entre nueve, mientras uno se come todo lo demás.

Sólo por si quieres tenerlo en cuenta…

Y si se te hace corto… hace tiempo te escribí otra carta, que quizá no recibieras: Querido contemporáneo

Besis

Javi

P.S.: Ya hablamos de esto hace tiempo (con vídeo extra de Gema)… pero sigue haciendo falta.


¡Hagamos cumplir las leyes de una vez!

16 junio 2011

Veo como hoy se “indigna” mucha gente… hay gente que se indigna ante los llamados “indignados”… Estamos incluso viendo violencia venir de aquí o de allá, y hay mucha gente invocando que unos u otros no están cumpliendo algunas leyes.

Creo que tienen razón. Se hace imprescindible cumplir las leyes.

Mi formación científica me lleva a organizarlas, dejadme que empiece por las más importantes:

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. (Declaración de los derechos humanos, art. 3)

Hoy se han votado leyes locales despreciables, interesadas, han agredido a políticos electos, han presionado a las instituciones democráticas… pero sobre todo, han muerto miles de personas de pura hambre y enfermedad, y un buen puñado de ellos, niños que no han conocido nada más que la misera.

¿Vamos a tolelarlo un día más?


A %d blogueros les gusta esto: