El control imposible… ¿o no?

11 febrero 2010

Cualquiera que haya intentado hacer un experimento, tanto en el laboratorio más avanzado como en su propia cocina, se habrá encontrado con que era difícil controlar todos los parámetros. De hecho, esta es una preocupación que emplea mucho esfuerzo, tiempo y dinero en la ciencia… ya sabéis.

En la vida diaria pasa algo parecido, nos vemos obligados a actuar siempre con cierta “urgencia”, en la cuerda floja, sin saber suficiente o tener control sobre todas las variables de nuestra situación.

¿Dejo mi curro? ¿Salgo con Pepita? ¿Con Juanito? ¿Veo esta peli? ¿Me compro este libro?

No sabemos lo suficiente para elegir, no podemos predecir el resultado, pero nos vemos compelidos a decidir.

La neurología ha descubierto que la particular arquitectura de nuestro cerebro, las redes neuronales, funciona bastante bien en estas situaciones donde hay “escasez” de información. Lo cual ha debido de ser muy útil para “aprobar” el examen de la selección natural.

Somos capaces de procesar la escasa información accesible, una parte de manera consciente y otra insconsciente, tomar una decisión, asumir las consecuencias y seguir hacia delante. Somos guays.

Hay ocasiones, en cambio, en las que se nos “va la pinza”, nos agobiamos, nos paralizamos y no podemos decidir, o bien no somos capaces de asumir una decisión mal tomada, o bien una que no salió como queríamos, aunque no fuera achacable a nuestra decisión.

Como tanto me gusta hacer, creo que puede sacarse una buena conclusión para la vida diaria de todo esto:

Paz, compañero. Sabes lo que sabes, hay que decidir, sentido común, pa’lante, y ya lidiaremos con lo que venga… Paz, compañero.

Siempre han dicho que esto es muy sano, pero es que estamos construídos para ello.

Ahora un pero.

Dejadme que os diga que esto no es aplicable a las situaciones donde sí hay información accesible y nos negamos a aceptarla o la procesamos inadecuadamente.

Por ejemplo, mi novio siempre chilla a la gente, se pelea por cualquier motivo y alardea de ello, pero conmigo siempre ha sido muy cariñoso. Ok, el día que se enfada contigo de verdad, me coge del brazo con demasiada fuerza y me sorprendo… ¿es realmente sorprendente?

Otro ejemplo. Mi jefe, le debe pasta a un montón de proveedores, bromea con nosotros porque, aunque les dice lo contrario, no les piensa pagar. También tima a Hacienda y le mete un gol siempre que puede a algún cliente. Ok, ayer se piró con la pasta que quedaba, no nos estaba yendo bien, y me ha dejado a deber un mes… ¿sorprendente?

A unos alumnos que les doy Iniciación a la vida laboral les digo con frecuencia que intenten trabajar con buenas personas. A pesar de que es muy bueno firmar contratos, que haya leyes, etc., vemos todos los días en la tele que hay gente mu’ chunga y mu’ lista que encuentran el hueco en las leyes para hacer pirulas. Así que lo único que en realidad te protege es la buena voluntad de la gente con la que estás. Ellos me dicen que si leo la mente, yo les digo que “La liga de la Justicia” me prohibe mostrar mis poderes en público… pero también les cuento el ejemplo del jefe de antes.

No podemos tener certezas, pero no despreciemos el conocimiento que se nos muestra.

Acabo con un video de TED en el que cuentan algo muy interesante sobre el “empacho” de libertad en la toma de decisiones. Está en inglés, pero hay un botón bajo el video para ponerle subtítulos en Spanish.

Imagen: Dibujo de Ramón y Cajal. Wikipedia

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Las fronteras y las zonas grises

10 noviembre 2009

Las redes neuronales o neurales artificiales (ANN) (no sé qué termino es más correcto o está más de moda) son un campo fascinante. Os animo a echarle un ojillo a algún artículo sobre ellas. Sin duda nuestro futuro estará plagado de estas cosillas.

Hoy no voy a darle vueltas a si la conciencia puede surgir de manera natural en un sistema suficientemente complejo o cosas así…

Hoy quiero hablaros de “fronteras”.

Uno de los problemas a los que se aplican las ANN es la clasificación.

Digamos que tengo un conjunto de elementos y quiero separarlos según cierto criterio. Por ejemplo, los que sean blancos y los que sean negros.

Para esto se construye la red “más adecuada” y después hay que “entrenarla” con un conjunto de datos de características conocidas, para que la red “aprenda” y pueda luego clasificar con el suficiente éxito datos nuevos que se le presenten.

Imagina que la “realidad” que queremos conocer es un rectángulo cuya parte izquierda es blanca y la derecha es negra. La figura 1.

El conjunto de entrenamiento son unos cuantos puntos que sea una muestra representativa (si se escoge bien, estarán repartidos aquí y allá). Lo representado en la figura 2.

Al entrenar el sistema irá localizando dónde está la “frontera”, que he pintado en azul en la figura 3.

A veces si nos excedemos en el entrenamiento, la red cree entender que la frontera está delimitada justo por los datos que conoces y produce información falsa, generaliza mal. Entendería que la frontera es la línea verde de la figura 4. A esto se le llama “sobre-entrenamiento”.

ANN

Si sobreentrenamos una red, al intentar clasificar datos próximos a la frontera cometerá errores, porque no “generaliza” bien.

La clasificación en las fronteras es complicada… más aún si tenemos en cuenta que las fronteras suelen estar llenas de “grises”.

Os preguntaréis a qué viene todo esto.

Tiene que ver con la vida cotidiana.

A veces porque nos gusta etiquetar… a veces porque necesitamos por fines prácticos etiquetar… el caso es que andamos todo el día clasificando.

Con mucha frecuencia nos focalizamos en lo complejo que es definir límites y lo subjetivas que a veces son las valoraciones.

En esos casos estamos hablando en realidad de lo complejo que es definir las fronteras, las zonas grises.

Pero al concentrarnos tanto en la frontera podemos caer en cierto relativismo y olvidar que hay grandes zonas donde la cosa está más que clara.

Quizá haya un pueblo en plenos Pirineos en el que un habitante se siente más español que francés mientras su vecino piensa al contrario, y que en la práctica sean las guerras las que hayan trazado la frontera que puede ser bastante arbitraria. Pero los simpáticos lugareños del Cabo de Gata en Almería no dudan si son franceses… ni los parisinos si son españoles.

No sabría deciros si lo mejor es dormir siete horas y media u ocho, o si depende de la persona… ahora bien, dormir dos horas es dormir demasiado poco y dormir quince tampoco debe ser muy sano.

Permitidme un ejemplo más.

Que la prensa sea perfectamente objetiva es imposible pero, ¿es imposible que lo sean un poco? ¿o que lo intenten? (Dejando fuera a los buenos periodistas que se esfuerzan en hacerlo bien en un entorno tan hostil. Seguid así, por favor, que si no estamos perdidos del todo).

Resumiendo, es difícil trazar fronteras, pero hay grandes “llanuras” en las que nuestro sentido común nos guía con buena fiabilidad.

Una vez más el sentido común y el pensamiento científico se dan la mano arrojando luz sobre la ciencia y la vida cotidiana.

Fuente de la ilustración: El Paint y muy poca vergüenza


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