Ikea, ¿dónde están los putos muebles?

17 noviembre 2016

Supongo que habéis visto el anuncio de Ikea y probablemente os haya gustado. Os confieso que a mí también, me gusta la idea, me gustan los actores… me gusta.

Os invito a que lo veáis de nuevo conmigo y os preguntéis mientras lo hacéis: ¿Dónde se habla de los muebles?

Efectivamente, queridos míos… no es a los diez segundos, ni a los veinte, ni a los cuarenta. No se habla de muebles en todo el anuncio.

Con el tiempo he ido aprendiendo a aceptar las tesis de los publicistas, qué funciona y qué no. A veces no comprendo los mecanismos, y supongo que ellos tampoco, es más, me atrevo a pensar que quizá no les importe demasiado, mientras funcione.

Parece ser que para que compre un producto sólo necesito que se estimule un sentimiento amable en mí, o de simpatía, o de comprensión, o de identificación… de la forma que sea, por poco que tenga que ver con el producto que voy a comprar. Parece ser que basta con que me ablanden un poquito el corazón y seré una víctima más fácil para esa marca, que en ese momento vulnerable, se asocie con mi emoción. Insisto, no es necesario establecer un nexo lógico entre el producto en cuestión y el sentimiento. Alucinante, pero lo acepto.

Así que, os dejo deberes. Al igual que a mis alumnos, a los pobres que hoy me escuchaban gritar indignado “¿Dónde están los putos muebles?” mientras lo veíamos, os dejo como ejercicio buscar otros anuncios donde se siga una estrategia similar.

Finalmente, sed humildes y huid de la publicidad… no sois, no somos,  suficientemente listos para resistirnos.


De lovers y haters

22 febrero 2016

Anda coleando el tema de Dani Rovira, cómo hizo la presentación de los Goya, la turra que al parecer le dieron en las redes y las defensas de unos y otros. Bien, metamos un poquito el dedo en la llaga.

Establezcamos unos presupuestos para que luego me odiéis con fundamento.

  1. Dani Rovira me parece un tipo divertido y hasta diría que me cae bien. Incluso he puesto en clase más de una vez su monólogo sobre las “unidades”: la mijilla y todo eso. Desternillante.
  2. Decir cosas feas u horribles sobre tu trabajo (ciertas o no) no es ofenderte, ofenderte es decirte que eres un imbécil (de nuevo con razón o sin ella).
  3. Me parecen mal las persecuciones y los linchamientos en las redes sociales. Aquí no incluyo las críticas al poder y al que lo mal usa, para el que igual te han cercenado toda vía de respuesta y sólo queda gritar en la plaza.

Dicho esto.

Es un pack.

Quiero decir, las decisiones, las acciones, nuestras virtudes y fallas… llevan asociadas características que nos pueden resultar positivas y otras negativas, pero son un pack. Te zampas ambas.

Por ejemplo, un joven que empieza a trabajar relativamente pronto en lugar de seguir formándose. Tendrá más dinero en el bolsillo que un estudiante, pero menos posibilidades laborales en un entorno cambiante. Te puedes esforzar en minimizar lo que consideras negativo, pero está ahí.

Irte al extranjero suele mejorar tus posibilidades laborales, pero socava tus relaciones familiares y amistosas en tu lugar de origen. Que sí, que sí… que llames mucho por teléfono, que vengas lo más que puedas, para suavizarlo, pero el efecto está ahí.

Si eres sensible al halago, si te emociona que te digan lo bien que lo has hecho… te va a doler cuando te digan que está mal. Tú abres la puerta, a lo que eres sensible es a la opinión ajena, cualquiera que sea la dirección.

Es un pack.

Me parece muy razonable que, sabedores de esto, nos aprovechemos de las buenas cosas e intentemos minimizar las desventajas, lo que no me gusta tanto es que neguemos esas desventajas, o no las reconozcamos como parte irrenunciable del asunto.

Y ahora voy con lo de Dani Rovira.

Le hemos visto en la publicidad del Corte Inglés, ¿verdad?

¿Por qué?

¿Qué me tiene que decir sobre moda o sobre alimentos precocinados este estupendo humorista?

¿No se trata del archiconocido efecto Halo y otros sesgos cognitivos que me van a hacer ver más deseable esos productos porque los usa (o dice que los usa) y los recomienda él?

Si no es así, ¿por qué habrá cobrado el pastizal que se habrá llevado? ¿El Corte Inglés es idiota y paga sin esperar sacar un rédito igual o mayor en ventas?

Pues eso.

No pensamos con claridad, así somos los humanos.

Por eso le queremos sin motivo y le odiamos sin motivo.

No digo que el odio le vaya con el trabajo de actor, léeme bien, digo que:

El mismo sesgo cognitivo que me lleva a apreciar a alguien al que no conozco y a aceptar sus recomendaciones de sopas de sobre es el que me lleva a odiarle.

Es un pack. Lo siento.

Os dejo con el estupendo monólogo del que os hablaba


Eres tonto, te insulta quien NO te lo dice

8 febrero 2016

Yo también soy tonto, lo somos todos. Me explicaré.

Es posible que por el título dejes de leer el post, pero este articulo no es para hacer amigos, es para decir la verdad.

¿Qué te (nos) estoy llamando?

Tonto (RAE): Dicho de una persona, falta o escasa de entendimiento o razón.

Algunos piensan que lo que falta es información, pero preguntémonos: ¿Alguna duda sobre lo perjudicial de muchos comportamientos que mantenemos? Bien, si no hay dudas, el hecho de que los mantengamos, ¿es una muestra de entendimiento o de falta de él? Decir que mantenemos esos comportamientos es por falta de información, ¿es una muestra de capacidad de razonar adecuadamente?

Miremos a la política de forma general. ¿Tienen los partidos programas vinculantes? Aunque no lo sean, ¿los cumplen? ¿Votamos, por tanto, a unas medidas? ¿Conoces los estudios que muestran inequívocamente que votamos más a los candidatos más “guapos”? ¿Conoces que con los mismos votos según el reparto por circunscripciones y la ley electoral puede salir elegido un partido u otro? Muy probablemente sí, ¿verdad? ¿Tenemos, entonces, un comportamiento racional respecto de la política?

Vayamos a comprar: Ofertas, marcas “prestigiosas” o anunciadas por actores/cantantes/populares, compras de última hora, carritos para hacernos comprar más… ¿Crees que nuestra actitud de consumidores es razonable?

No somos racionales… tú tampoco. Por eso no intentaré discutir algo importante contigo cuando tengas hambre, o cuando tengas sueño… y no lo intentes conmigo.

Desde luego esto no es nada nuevo, está ampliamente estudiado y no cabe ninguna duda sobre ello. Mira un ejemplo muy sencillo: Pongamos nombre a los dos dibujos de debajo, uno se llama Kiki y otro Bubba, ¿quién es quién?

boobakiki

Imagen de Wikipedia

Si consultas la fuente verás que casi el 100% decimos que Kiki debe ser el amarillo puntiagudo. ¿Por qué? ¿POR QUÉ?

Este es un sencillo ejemplo de sesgo cognitivo. Nuestro coco funciona “mal”, toma atajos, decide cosas sin información suficiente, va en bastante medida por donde le parece…

Esto ha sido evolutivamente favorable o, a menos, no ha estorbado, y mantenemos estos rasgos generación tras generación.

En la página de la Wikipedia sobre sesgos podrás leer un nutrido grupo de ellos y, observar con facilidad cómo actúan en los demás, y con disgusto cómo actúan en ti.

No somos racionales, no del todo, no lo suficiente. Somos tontos, faltos.

Quizá la única cordura accesible sea sabernos locos, pero eso nos permitirá tener cierto grado de control.

No iremos a comprar con hambre, no debatiremos temas complicados con hambre o sueño, no compraremos en la primera conversación con el vendedor… Incluso evitaremos exponernos a ciertos mensajes porque sabemos que harán mella en nosotros.

Quizá ya hacías estas cosas, hoy voy a proponerte una más.

¿Habéis oído eso de: “La audiencia sabe lo que quiere, lo que es bueno.”, “El votante sabe lo que le conviene”, etc.?

No te fíes de quien te diga que no eres tonto. Lo eres, y lo sabes. Quien te dice que no lo eres o bien es aún más ignorante que nosotros… o, lo que es más probable, se dispone a usar nuestra falta de capacidad contra nosotros.

Finalmente:

Si te has ofendido, date un momento de reflexión, ¿es quien te engaña quien te insulta o quien intenta ayudarte a ver más allá?

Si crees que podría haber pensado en otro título y otra manera de abordarlo para llegar a más gente… Sí, lo sé, podría haber usado los sesgos cognitivos para transmitir mejor mi mensaje, pero hoy no, no en este artículo.

Y, en todo caso, como desagravio final. Yo es que además de ser tonto, soy gilipollas, así que tú tranquilo.


Si lo explicas, la cagas

11 octubre 2015

Desde hace un par de días hay cierta polémica con las siguientes fotos.

La actriz Inma Cuesta se ha quejado de un excesivo retoque fotográfico. Podéis comparar la imagen que ella tomó con su cámara, a la derecha, con la imagen retocada, a la izquierda, además de leer sus propias palabras en su cuenta de Instagram.

Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal. Imagino que era necesario resaltar el azul cobalto del vestido, quitar algunos pliegues del mismo y subir los niveles de luz para hacer brillar más mi piel, pero no entiendo la necesidad de retocar mi cuerpo hasta dejarme casi en la mitad de lo que soy, alisar mi piel y alargar mi cuello hasta convertirme casi en una muñeca sin expresión. No es la primera vez que pasa, pero esto sobrepasa los límites de la realidad y me avergüenza. La foto de la derecha fue sacada con mi móvil directamente del ordenador en la sesión de fotos, yo al completo, sin trampa ni cartón, Inma entera, la de al lado es una invención, es eso que se supone que debería ser… los "cánones" de belleza que "deberíamos" seguir, no me acompleja, no lo entiendo como una señal de lo que lo debería ser, sencillamente me indigna como mujer y me hace reflexionar muy seriamente hacía dónde vamos y reivindicar con fuerza la necesidad de decidir y defender lo que somos, lo que queremos ser independientemente de modas, estereotipos o cánones de belleza.

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Y, ¿qué problema tengo yo con esto?

El de siempre:

“Lo normal”, “Lo obvio”, “Lo evidente”…

Conceptos que no resisten un mínimo análisis y que resultan imposibles de concretar y manejar… sin liarla.

Si ella hubiera dicho: “¡Qué barbaridad!” y nosotros hubiéramos dicho: “¡Pues claro que sí!”, todo hubiera ido bien… pero es que se ha explicado… y ahí es cuando la cagamos. Cuando intentamos racionalizar y justificar nuestras “normalidades”.

Habla de “gente con un sentido de la belleza absolutamente irreal”.

Mostremos cuál es el sentido “correcto”, “real” o como queráis llamarlo y empezamos a hablar, mientras tanto… complicado decir que está “bien” y “mal”, más allá de preferencias personales.

“Yo al completo, sin trampa ni cartón”, dice la actriz.

¿Es esto una petición de una absoluta falta de retoque fotográfico? Os recordamos que TODAS las imágenes que se publican están tratadas.

¿Acaso la imagen que capta la cámara (con su película, su filtro…) es un fiel reflejo de la “realidad”?

¿La “naturalidad” incluye prescindir de maquillaje?

Quizá la crítica va más por la tiranía de un determinado tipo de canon en los campos relacionados con la imagen que, siendo absolutamente TODOS los campos (os recordamos el efecto halo), parece acentuarse más en algunos que en otros. En los artistas, por ejemplo.

Si esa es la crítica, que se impone a una artista un cierto tipo de imagen… no veo la sorpresa.

Si vosotros andáis también sorprendidos, pues nada… empezad a recordar actores y actrices, cantantes y demás artistas de los últimos tiempos que sean feos. Y digo feos, no para que hagan papeles de feo, para que hagan un papel cualquiera. O bien haced el ejercicio simétrico, mirad fotos de cantantes de hace cuarenta años… veréis que multitud de gente poco agraciada, pero que cantaba. Lo mismo para periodistas, músicos…

Hoy hay que ser guapo además de lo que sea que hagas: noticias, actuar, cantar, bailar, tocar un instrumento…

De hecho, esta actriz, de cuyo talento no dudo, es bastante agraciada, cosa que le habrá supuesto una ventaja en su carrera tal y como hemos dicho que están las cosas. La verdad, y aunque suene triste y desagradable, esto de ahora es la otra cara de la misma moneda: la tiranía de la imagen y la belleza. Ahora le perjudica, quizá en algún casting la benefició frente a otras actrices de igual talento que se quedaron en “ya la llamaremos”, por no ajustarse al canon.

No sé si algún artista no muy agraciado, pero talentoso, haya salido a la palestra a quejarse de esto. A quejarse de las protestas de los “guapos” por ser juzgados sólo por su físico o porque tengan que mantener cierta imagen… mientras ellos les ven desde papeles secundarios, el fondo del escenario, o el paro.

Resumo, que me enrollo.

– Imposible definir “retoque normal” de una manera objetiva.

– La tiranía de la imagen y la belleza convierten al poco agraciado en un profesional de segunda.

– El agraciado tiene ventaja en prácticamente todos los campos (efecto halo), pero a su vez se ve esclavizado a mantener un estándar o a cambiarlo según los tiempos. Así que tampoco sale muy bien parado de este estado de cosas.

Finalmente:

Estamos enfocando el asunto desde un punto de vista profesional, pero el principal daño de este modo de pensar de nuestra sociedad ocurre a nivel psicológico, haciendo mucho daño a demasiada gente, especialmente a nuestros niños y jóvenes.

Cuando queráis lo intentamos cambiar y veremos si somos capaces. Puede que esto esté “programado” en nuestro coco… y sea de difícil “desprogramación”, como otros sesgos cognitivos.

Lo que es imposible es pretender que algo sólo actúe en sus aspectos positivos para nosotros. Lo siento queridos, es un “pack”, va con ventajas e inconvenientes.


No somos tan listos…

2 julio 2015

Podría hablaros de sesgos cognitivos, de falacias, de cultura, de anumerismo… pero paso.

Simplemente, observad un rato los anuncios y pensad.

– Si pagan una pasta por ponerlos es porque compramos gracias a ellos.

– Si compramos con ellos, este es el nivel intelectual/emocional de nuestra sociedad.

Escalofriante.

Os dejo que hay un perro o un erizo o un famoso que quiere contaros no sé qué mierdas.


Respuesta a: ¿Son responsables los famosos de la publicidad que hacen?

5 junio 2015

Este post es la respuesta al que publicó el estupendo Scientia hace un ratín.

Nunca creímos que viviríamos para ver el día en que se equivocara, pero ese día ha llegado…

Va por ti, maestro, por el intercambio y el cariño.

En mi humilde opinión (y ahora saco las garras)…

En el post de Scientia se explica con detalle por qué no es ilegal que se publiciten complementos alimenticios por gente con bata (médicos o actores) y por famosos, pero la cuestión, para mí, es otra, más simple y más de fondo.

Se trata de PUBLICIDAD ENGAÑOSA, quizá sea difícil demostrar que se ajusta el tipo legal, quizá se da tan por supuesto que es mentira lo que dicen que nadie se atreve a ir a un juzgado a denunciarlo. Pero si yo me echo una crema antiarrugas y no se me quitan, es publicidad engañosa. ¿Qué juez lo admitiría a trámite?

Hay quien opina que es legal pero inmoral. Yo creo que también es ilegal.

Dice López Nicolás que los famosos no tienen por qué ser expertos en el tema.

De acuerdo, entonces, ¿por qué se meten? ¿Por qué lo recomiendan? Nadie les obliga a pronunciarse sobre lo que no saben. Pero lo hacen. Hacen afirmaciones cuya veracidad no les consta y cobran por ello. Alegar que la marca dice que sí funciona, sin preocuparte de cómo es el producto ni la legislación y, como mínimo, sospechando que es men-ti-ra, es escudarse en otro. Es coger el dinero y rechazar la responsabilidad.

Si compramos ese argumento, ¿dónde está la racionalidad de que lo anuncies tú? Si simplemente lo que haces es “repetir” la seguridad que te da el experto… ¿por qué quieren que lo repitas tú, famoso?

Algunos clientes adquieren ese producto PORQUE ellos lo publicitan. Creen en su criterio o simplemente sufren algún sesgo cognitivo como aceptar el argumento de autoridad o seguir al líder. Si juzgamos por el dineral que cobran esos famosos, no estamos hablando de cuatro nuevos clientes. Eso lo saben los famosos y por eso exigen un pago proporcional.

En muchas situaciones además dicen o simplemente hacer creer que el uso de ese producto es la causa de cualidades físicas suyas que no provienen de su uso, en ocasiones porque son puramente genéticas, en ocasiones porque jamás han usado el producto ni piensan hacerlo. Y eso tampoco es inconsciente, es parte de la estrategia psicológica de venta.

Resumiendo:

Decir que algo hace lo que no te consta que hace, conseguir que gente lo compre por un sesgo cognitivo y cobrar por ello, podría decirse que es inmoral. Pero en el momento en el que se demuestre que ese producto no hace lo que TÚ decías… a los juzgados por publicidad engañosa. Eres parte del sistema de venta y te lucraste con ello, también es tuya la responsabilidad de esos actos.


La presentadora del telediario dice que compre noséqué…

11 diciembre 2013

Hoy iba escuchando la radio en el coche y la presentadora de un programa, después de comentar una noticia con un colaborador ha dicho, sin previo aviso (parafraseo un poco, la memoria…): “Se han fijado en que la mayoría de las casas que tienen una pegatina de seguridad, ésta es de…” y ha dicho una marca. Era un anuncio.

Cada vez es más común que presentadores de telediarios y “hombres y mujeres del tiempo”, salgan en anuncios publicitarios, o bien que me casquen la publicidad en medio de un telediario u otra noticia (pretendidamente objetiva).

Igual os parece un detallín, pero está comprobado que nuestras “defensas” psicológicas están bajas frente a gente con “autoridad”, o que simplemente lleven uniformes, batas blancas o similar.

Si no me creéis… ved el espeluznante experimento de Milgram

No sé si habrá estudios específicos, pero diría que a presentadores de telediarios y gente a la que damos por sentado que nos están diciendo “la verdad”  le concedemos un crédito parecido.

Yo, personalmente, siento las defensas de mi coco muy bajas y tengo que hacer un esfuerzo para sobreponerme y oponerme a un empellón publicitario.

Una vez más os digo, compañeros de este manicomio que gira sobre sí mismo y alrededor de una estrella que llamamos Sol…

Pareciera que la única cordura a la que podemos aspirar es a la de sabernos locos

Así que, sabiendo lo manipulables que somos… estemos, al menos, alerta.

Besicos… es por compensar…. como os he llamado locos… pero es que lo estáis, porque mira… bueno espera… ya cuelgo… no, cuelga tú… ¿ya has colgado?…


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