Si las pilas del mando están gastadas, aprieta el botón más fuerte.

5 octubre 2020

¿Os suena? ¿Lo habéis hecho? ¿Pensáis que funciona?

Me disculparéis, pero no funciona. Apretar fuerte un interruptor no influye en el voltaje de un circuito, salvo que el interruptor esté roto, vaya.

Lo importante de esto es, como siempre, la reflexión.

Cuando veáis a alguien golpeando el lateral de un PC, pidiendo por favor que vuelva Internet o invocando a cualquier santo para que termine la actualización del portátil, pensad por un momento en las leyes que rigen el comportamiento de esos aparatos.

La conclusión es que el usuario no necesita ningún conocimiento sobre el funcionamiento del aparato para poder utilizarlo.

No necesitas saber una palabra de termodinámica para conducir tu coche o para ducharte con tu caldera, ni haber oído mencionar a Maxwell o a Berners-Lee para conectarte a una WiFi. Hasta puedes hacerlo pensando que provoca cáncer… y te funcionará igual de bien que a mí.

Y este hecho terrible, es una de las razones por las que los “utilitaristas” (en el peor sentido, el más básico y cortoplacista) no tienen ningún interés en ese conocimiento básico de la ciencia. No lo necesitan para sus actividades cotidianas. Nadie pide un logaritmo de patatas.

Y por eso, cuando argumentamos en favor de la popularización del conocimiento científico, hay que ser fino y no errar el tiro. Si erramos en el diagnóstico, ¿cómo vamos a acertar en el tratamiento?

Tanto me ocupó este pensamiento, que mi último libro divulgativo (hasta este momento) iba precisamente dirigido a esa población que considera que ninguna ciencia era de aplicación “útil” en su vida cotidiana.

Así que recopilé un conjunto de experimentos caseros y life hacks en los que el conocimiento científico te producía una ventaja directa en las actividades más prosaicas del día a día, junto con una somera explicación científica de su por qué (o de su cómo).

Si os apetece echarle un ojo… o regalárselo a aquel que te repite una y otra vez que la ciencia no sirve para nada, aquí lo tienes. Y de paso puedes contestarle: A ti no te sirve, porque no la conoces.

Como Einstein por su casa. La (brico)ciencia para todos


Life hack para personas con movilidad reducida

1 marzo 2019

Voy a compartir con vosotros un apaño “cacharrista” al que he llegado pensando en una necesidad que nos contaba una persona con serios problemas de movilidad.

(Ya sabéis que llamamos cacharrimo a esos experimentos que hacemos con material casero pero con estupendos resultados)

En este caso en particular tenía que ver con la posibilidad de limpiarse de manera autónoma en el baño.

Buscando por la red se pueden encontrar muchos artilugios que pueden sujetar de manera sencilla papel higiénico o toallitas húmedas, y soltarlas con facilidad evitando tener que mancharse.

Para algunos casos hay un problema añadido, la falta de fuerza, amplitud de movimientos o miembros de longitud reducida. Aquí la física nos impone una limitación.

Energía generada = Fuerza x Distancia

¿Qué quiere decir esto? Que yo puedo tener la misma energía, por ejemplo 10 unidades, de infinitas maneras distintas. Sólo por poneros números sencillos.

10 = 1 · 10

10 = 2 · 5

10 = 5 · 2

10 = 10 · 1

Interpretemos esto. En el primer ejemplo tengo una fuerza muy pequeña pero que se mueve una distancia larga, mientras que en el último ejemplo tengo una fuerza grande pero que se desplaza una distancia pequeña.

Con mecanismos más o menos sencillos (sin motores, ni aportes de energía extra) podemos cambiar un tipo de movimiento en otro.

Por ejemplo, con el gato del coche podemos cambiar un movimiento de poca fuerza y mucho recorrido (un montón de vueltas de manivela) y transformarlo en un movimiento de mucha fuerza (levantar el peso del coche) con poco recorrido. Aquí tenéis un ejemplo visual con un cascanueces, de nuevo poca fuerza y más recorrido, por más fuerza y menos recorrido.

Es el mismo principio que usamos en las marchas de las bicicletas o los automóviles, en las palancas, los mecanismos con engranajes, etc.

Pero claro, ¿qué pasa si no tenemos ni fuerza ni amplitud de movimientos en las manos? Pues que no disponemos de energía para conseguir el movimiento necesario para limpiarnos. Es como si te dan cinco manzanas para comer una semana e intentas arreglarlo con “organización”. No es posible.

Una manera de solventar esto consiste en sujetar alguno de estos elementos en algún lugar de tu cuarto de baño de manera que sea tu cuerpo el que muevas, en lugar del aparato, para poder limpiarte. Esto puede ser suficiente para solucionar la necesidad en tu casa, pero, ¿cómo lo hacemos si queremos usar otros baños: en el trabajo, casas ajenas, locales de ocio?

Aquí nos vienen a la mente la falta de limpieza de muchos de esos lugares, así como las enormes diferencias constructivas y de organización de objetos en estos lugares.

Así que tenemos que buscar un modo de sujeción, que resulte “universal” y que evite lugares potencialmente sucios como la tapa de los váteres.

De las primeras ideas que se le ocurren a uno son ventosas, imanes, pero no me acaban de convencer porque lo que bien se agarra, difícil se suelta. Quiero decir que poner un aplique en una pared con una ventosa suficientemente fuerte para que aguante que te frotes contra ella, necesitaría de cierta fuerza para ponerla y quitarla, como hemos visto en estanterías y agarraderas de baño.

He llegado a una solución que me gusta bastante, a ver qué os parece.

  • No necesita mucha fuerza
  • Puede ponerse con una sola mano
  • Se pone en una puerta con pomo o picaporte, bastante universal
  • Es mecánicamente muy estable en todas direcciones
  • Usa elementos comunes y baratos

Son dos perchas de las que se colocan en la parte superior de las puertas.

He puesto sólo un listón de madera sujeto con bridas, pero ahí iría lo que se quisiera sujetar o bien un anclaje para poder poner y quitar lo que se quisiese.

¿Cómo se coloca?

1. Se apoya sobre el pomo o picaporte

2. Se mueve para colocarlo en el ancho de la puerta

3. Se cierra la puerta

Con la presión que hace la puerta sobre los ganchos, más el apoyo sobre el pomo (o el picaporte) se queda bastante rígido para esfuerzos tanto verticales como horizontales.

Aquí os pongo un vídeo para que veáis que efectivamente es muy sencillo de poner con una sola mano y que no requiere fuerza ni especial habilidad.

La unión entre las perchas y el aparato que queráis (el listón en mi caso) podríais pensar en hacerlas móviles para que se pudiera plegar juntándose al listón moviéndose hacia abajo. Estas uniones deberían tener en este caso un tope para que al desplegarse no subieran más de noventa grados y así todo el conjunto podría guardarse en una bolsa recta como las que se usan para planos o trípodes.

Espero que os sirva, tanto para la aplicación que contábamos al principio como para cualquier otra, y me encantaría que nos lo contéis por aquí y que mandéis vídeos o fotos de vuestras aplicaciones.

Juntos somos más.


Entrevista en La Aventura del Saber por Como Einstein por su casa

31 enero 2018

Los amigos de La Aventura del Saber nos hacen un huequito para hablar de nuestro pequeñín. A partir del 33:40


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 24/05/2017

29 mayo 2017

Hoy hablamos de “amplificación” de meter móviles en vasos y otras rarezas que puedes usar en tu vida cotidiana.

Un saludo a Iñaki Úcar que tiene la visión clara y la palabra justa que muchas veces necesitas para entender algo.


Lo Mejor Que Te Puede Pasar (DOBLE!!) 12 y 19 abril 2017

19 abril 2017

Buenas, os dejo con dos intervenciones, la del miércoles 12-04-2017, con cinco consejos para los que se consideren “tecnolerdos” ( a partir de 1h 15 min 20s)

 

Y la segunda la de el miércoles 19-04-2017 donde hablamos de cómo podemos multiplicar nuestra fuerza, apelando a la conservación de la energía


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 15/03/2017

15 marzo 2017

Hoy hablamos de reacciones químicas y aprovechamos para limpiar unos pendientes de plata. Que Dios me perdone, digo dos veces “Sulfuro de azufre” en lugar de “Sulfuro de Plata”.


A %d blogueros les gusta esto: