Tu hijo no es tuyo

19 marzo 2017

Viene de ti, pero no es tuyo.

No es tuyo como tu mesa o tu silla.

Tu hijo es un ciudadano de derecho.

Por eso no puedes inflarle a tortas, dejar de escolarizarlo, haberlo parido “pal campo”, o no tenerlo en condiciones sanitarias adecuadas. Porque tiene derechos más allá de cuál sea tu opinión o tus creencias sobre ellos. Es un ciudadano y el Estado tiene la obligación de protegerle. De ti, si se da el caso.

Ya supongo que no eres tan primitivo, pero quizá sí creas que tienes el derecho de educar a tu hijo según te parezca y no, no lo tienes.

Esa libertad que crees tener, ese derecho que crees tener… no existe. Te estás liando con el derecho a la educación que sí que tiene tu hijo.

¿Quiere decir que no puedo hacer a mi hijo el carnet del Atleti?

Por supuesto que sí, porque el derecho a la educación de los hijos tiene unos límites bastante amplios, pero en cambio no tienes derecho a “enseñarle” que la mujer es un ser inferior, que habría que volver a esclavizar a los negros, que los gays son demoníacos, etc.

La escolarización obligatoria y la escuela pública tienen la obligación de velar por que no se adoctrine a esos ciudadanos indefensos ante esos padres, porque no, un padre o una madre no es un ser más sabio por el hecho de ser fértil y no usar métodos anticonceptivos, ni sabe necesariamente qué cosas son mejores para sus hijos, igual que un reciente comprador de un perro no adquiere con el ticket conocimientos veterinarios.

Así que no es la escuela pública la que adoctrina, es la que vela por que no se adoctrine, es la que vela por el derecho a la educación de esos ciudadanos.

Feliz día del padre.

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No, no te puedo dejar hacer lo que quieras


No, no te puedo dejar hacer lo que quieras

26 febrero 2017

Este es un post sobre argumentación y falacias. No me pronuncio ni contestaré comentarios sobre los aspectos particulares de unas ideas u otras.

“Que cada uno haga lo quiera”

“No vayas si no te gusta”

“A quién le importa lo que yo haga”

Pues, puede que a mí.

En estas afirmaciones se esconde una falsa igualdad entre estas dos afirmaciones.

1. Esta decisión es mía (porque es personal o porque mi función o cargo me capacita)

2. Sólo me afecta a mí

La segunda proposición tiene una derivada que es: “Y por lo tanto, nadie puede/debe decirme nada”.

Hay dos circunstancias muy frecuentes en las que podremos entender que esto no es así:

a) Tu actuación afecta a un tercero al que el que critica pretende defender

b) Tu actuación afecta indirectamente pero puede que de manera grave al que te critica.

Por la primera circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: la oposición al aborto, al maltrato animal, al machismo, a los toros, al vegetarianismo, al animalismo, etc. (Para los escandalizados por lo que he puesto seguido, recuerdo una vez más que hablo de aspectos formales).

Por la segunda circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: el control de emisiones contaminantes, horarios restrictivos, consumo de energía de un tipo u otro, reparto de fondos públicos (que se detraen de otros asuntos), apoyos o faltas de apoyo a movilizaciones o huelgas… y un interminable etcétera.

Quien me pide silencio para respetar su postura, en realidad me pide que deje de defender mis propios derechos o los de un tercero al que percibo amenazado, y eso no es un argumento válido. Discutamos sobre lo errado de los argumentos o ideas.

Tuya es la decisión, tómala en la dirección que quieras o por omisión.

Mío es el derecho también de defensa propia de mis derechos o de los de un tercero.


¿Cómo salir de la crisis? Lo que a veces no se dice…

17 junio 2014

… o no se dice lo suficientemente alto y/o claro.

Fuente: Wikipedia

1. La redistribución de la riqueza no es buena para todos…

No, no lo es. Desde un punto exclusivamente monetario no lo es. Desde un pensamiento guay, sí que lo es… porque todos somos más felices y tal… pero si estamos aquí es porque no todos somos tan guays.

Si redistribuyo es que le retiro poder a unos para dárselo a otros.

Ya, ya… el enriquecimiento fue injusto, el reparto de rentas está desequilibrado… que sí, que sí…

Sólo aviso, “esos” a lo que les vamos a retirar poder y acceso a más poder… no se van a quedar sentados. Van a luchar, tienen armas (incluso literalmente), tienen medios económicos, tienen conocimiento técnico, tienen poder político y una fuerte motivación (la que les ha llevado hasta allí)

No será un paseo con flores y mariposas. De hecho se matan a millones de personas por retener ese poder y atesorar menos dinero del que pretendéis desviar vosotros.

Como suelo decir, “Si luchas por la Paz y aún no te han disparado, quizá es que no estés haciendo lo suficiente”.

Sin duda, es necesario que surja un poder político que de veras represente los intereses de la sociedad y que, con base en ese poder y representatividad, defienda nuestros derechos frente a quienes tienen más poder y menos escrúpulos.

2. La posibilidad de elegir o de votar no te hace necesariamente libre.

Sin duda profundizar en la democracia, o si queréis con más propiedad, lograr una verdadera democracia, es uno de los temas que más nos ocupan: Participación ciudadana, separación de poderes, etc.

Vale, pero… si no tengo información suficiente o de calidad… ¿QUÉ COÑO ELIJO?

Transgénicos? Nucleares? Auditamos deuda? Cultivos orgánicos? Experimentación animal? Aborto? Educación pública?

¿De qué vale plantear un referendum superchupi para cada cosa si no tenemos ni pajolera idea de qué opción es la que mejor sirve a los intereses de todos, vaya, ni siquiera a los nuestros particulares?

Y además, no es suficiente con que la información sea suficiente y de calidad… sino que además debes saber pensar. Y no, no sabemos, queridos míos. Estamos expuestos a múltiples falacias, gráficos trucados, sesgos cognitivos, sugestiones, etc. Si no te suenan estos conceptos es que si siquiera sabes que estás durmiendo…

3. ¿Quiero que no haya ricos o ser rico yo?

No, queridos míos, el capitalismo no es truco muy sofisticado. No se nos engaña tan fácilmente.

Se parece al timo de la estampita, aquel en el que te timaban por querer timar tú a un pobrecillo.

Aquí nos tiran una raspa para que nos peleemos por ella entre nosotros. Y nos peleamos.

Sabemos que sólo se la llevará uno, pero en la esperanza de que seremos nosotros, no nos preocupa que los demás se queden sin comer.

En el sueño americano en el que acabo ganando la carrera, ¿qué pasa con todos los que quedan en el camino? Pues eso, que les den.

Así que, este “engaño” funciona porque se apoya en nuestro egoísmo y en nuestra indolencia.

Si al lanzamiento de raspa respondiéramos que queremos comida para todos y que otro trato no nos vale, otro gallo cantaría. Pero, ¿habéis oído a alguno de esos que justifica el paro estructural del 15 o 20% ofrecerse voluntario para vivir en él?

No tiene sentido derrocar a un tirano, si hay muchos de nosotros esperando a ocupar el cargo para seguir con una opresión igual o peor. Si estoy esperando a que me toque la lotería para vivir como viven “ellos”, los malos… y despreocuparme de todo…

Piénsalo, igual no eres de izquierdas como dices… simplemente eres POBRE.

LA EDUCACIÓN ES LA CLAVE

No, no me refiero a la formación técnica o capacitación profesional. Así sólo consigo el mismo porcentaje de hijos de puta, pero con más habilidades… lo que es peor aún.

Me refiero a una formación humana, a formar mejores ciudadanos, mejores personas. En un sentido moral.

No existe un sistema político o económico tan bueno que pueda evitar que una sociedad egoísta e indolente lo convierta en una tiranía.

O, desde otro punto de vista:

Individuos buenos construirán una sociedad justa a pesar de cualquier sistema de reglas, porque lo perfeccionarán o eliminarán.

Es evidente que esta guerra, la de mejorarnos como individuos y generar suficiente buena gente para tomar el poder y cambiar las cosas, es a muy largo plazo, si eres tan optimista como yo y lo crees posible.

Creo que incluso si piensas que es imposible, convendrás conmigo en que cualquier paso que andemos en esa dirección conseguirá que este lugar sea algo más habitable, que muera menos gente sin motivo, que se reduzca el sufrimiento… digamos que podamos ostentar con dignidad el título de Humanidad.

A los que habéis llegado hasta aquí: No pretendo decir que todos los esfuerzos que se hacen por buscar sistemas, leyes o partidos políticos que mejoren esto sean malos o estériles. De hecho, aprovecho para dar las gracias a todos los que se ocupan de que este mundo sea un poco mejor. Lo que sí digo, es que no tenemos que perder de vista lo que en realidad está debajo de todo este tinglado y que hay que cambiar si queremos que esto se transforme de forma real y sostenida.


Tendrían que hacerlo, pero no lo hacen… ¿qué hago yo?

10 diciembre 2013

Esto viene de una conversación con mis muchachos, como casi siempre… Espero ser un estímulo para ellos. Desde luego, ellos lo son para mí.

Se lo dedico a Lucía, que se llevó una parte grande de la chapa, pero vamos al grano.

Los chavales deberían interesarse por la ciencia… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían interesarse por la política… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían esforzarse, estudiar lo que les digo que tienen que estudiar, tomar las notas precisas, hacer los ejercicios… guay, pero no lo hacen. ¿Qué hago yo ahora?

Los chavales deberían ponerse el casco en la moto, el cinturón de seguridad, colocar a sus hermanos en sus sillas, no fumar… bla, bla.

Ya os hacéis cargo, ¿no? Además, si cambias chavales por ciudadanos también funciona.

Digamos que, en general, la gente “debería” hacer cosas que no hace (siguiendo mi particular criterio). La cuestión es que ellos tienen la libertad de hacer lo que les dé la gana y vuelve a tocarme a mí, a ser mi turno para jugar… ¿qué hago yo ahora?

Básicamente tenemos dos respuestas:

1. Recorro mi parte del camino y si el otro no lo hace, que le vayan dando: que aprenda, que se fastidie con j, que se esfuerce más, etc.

2. Recorro también la parte del camino que le queda al otro, haciendo más de lo que la “justicia” me debería pedir.

Gran parte de mi actividad vital es la enseñanza y la divulgación, así que mucho de mi trabajo es acercar cosas que ya están publicadas, explicadas, escritas en mil sitios y de mil maneras a la gente que aún no ha llegado a ellas, las ha rechazado, no comprendido, etc. En muchas ocasiones ando recorriendo ese “trecho extra”.

En muchas ocasiones también me paro donde la dignidad, mi capacidad o mi entendimiento me dictan que está mi límite y quedo ahí esperando.

No podría decir cuál de las dos estrategias es la “correcta”, si es que tal cosa existe, pero creo que es crucial que pensemos sobre ello en cada ocasión.

Para cuando nos sentimos “injustamente” forzados a andar un camino extra que no debería correspondernos… propongo algunas reflexiones:

– ¿Es libre la decisión del que rechaza algo que le beneficia o abraza lo que le perjudica? ¿No es víctima de sugestiones, presiones y demás? Si apelamos a que está eligiendo eso, ¿es un juicio justo respecto a esa persona?

– ¿En qué circunstancias viven o se desenvuelven esos que “no se esfuerzan”, no trabajan lo suficiente, no “emprenden” y demás? ¿En qué circunstancias interiores y exteriores? ¿Has pensado que quizá no tengan los recursos materiales que tú tienes, el acceso a crédito, la red social que te sostiene, o los talentos que te adornan a ti?

– A mí nada más nacer me pusieron una vacuna, me alimentaron, dieron cobijo y cariño, y yo no había hecho nada para ganarme todo eso. ¿Crees de veras que te has ganado todo lo que tienes? ¿Crees que otros que no tienen eso se esforzaron menos? ¿Es el resultado siempre proporcional al esfuerzo?

– ¿Nadie recorrió nunca ese espacio extra para ti en el pasado?

Y en el otro sentido, también alguna reflexión…

– ¿Hasta cuándo debe durar el paternalismo o debemos dejar a nuestros hijos/alumnos que hagan lo que quieran y asuman las consecuencias? ¿Por graves que sean y desproporcionadas respecto al error que puedan cometer?

– Y el paternalismo del estado sobre sus ciudadanos, ¿hasta dónde debe llegar? Me multan si no llevo el casco en la moto, pero sólo yo soy el perjudicado, me multan igualmente si no me pongo el cinturón. ¿No puedo tomar yo la decisión de ponerme en riesgo si me da la gana? Y si me pongo en riesgo, sin necesidad, haciendo estas cosas, ¿funciona bien mi coco? ¿Cómo saberlo? ¿Quién lo decide?

Sí me gustaría finalizar con dos ideas.

1. No juzguemos a la gente antes de andar un kilómetro con sus botas

2. Sólo somos responsables, pero lo somos mucho, de lo que hacemos y de cómo respondemos ante lo que la vida y los otros nos proponen con sus hechos. Esa es nuestra esfera de acción.

Ahí tenéis los comentarios para explayaros…

Para una selección justa todo el mundo tiene que hacer el mismo examen: Por favor, suban a ese árbol.


La zona intermedia

21 enero 2012

Yo vivo en la zona intermedia.

No soy excepcional en nada, hay cosas que se me dan mejor que otras, pero no puedo aspirar a títulos más allá que “el más … de mi portal”.

Supongo que aquí vivimos casi todos, no hay muchos seres realmente excepcionales y tampoco hay nadie que no sepa hacer la más mínima cosa.

No conozco qué se siente cuando se da la última pincelada a una obra maestra, cuando la última nota de una sinfonía inmortal encaja perfectamente, o cuando una teoría que revolucionará la ciencia se dibuja sin fisuras en tu mente, no lo sé.

Mi mundo es mediocre en hechos, además hay quien me dice: “Si no puedes hacerlo perfecto, no lo intentes”.

Pues ya tenemos los ingredientes perfectos para la frustración y la tristeza, queridos lectores… pero este no es un post de “bajón”.

Porque hay otras cosas que sí conozco y que sí he visto..

He visto a un alumno que aprendió un truco para trabajar con logaritmos y se le iluminó la cara al ver que dominaba un campo que creía imposible.

He visto entender un concepto científico a niños y adultos sin formación, he visto como brillaban sus ojos cuando su comprensión del mundo les hacía ver una realidad oculta. Luego preguntaban por más, había caído una frontera.  He visto caer muchas fronteras, no sólo en la ciencia, en el deporte, la música, la vida cotidiana…

Como profesor, divulgador, conferenciante, cuando hablo en los medios o con la gente que me quiere (en realidad digo a todos lo mismo), he visto y he tenido el privilegio de colaborar en esos momentos dichosos, cuando la gente se hace un poco más grande, un poco más libre, un poco más feliz.

¿Es mejor un profesor de universidad que uno de instituto, y éste a su vez que uno de primaria, infantil… porque la sofisticación de lo que enseña cada uno es mayor que la anterior?

¿Son los sentimientos del niño que empieza a leer menos valiosos que los de los que entienden el cálculo infinitesimal?

¿Está más nervioso el solista en el Carnegie Hall que la niñita que baila en fin de curso? ¿Son menores sus logros interiores?

Al principio os decía que soy pobre en hechos, pero, ¿son los hechos materiales la medida de las cosas? (1) ¿No nos importa (y nos debería importar más) lo que queremos decir con esos hechos: el Amor por lo que hacemos y por las personas a las que se lo ofrecemos?

Y, bueno, si me permitís la inmodestia y como montones de buena gente, pongo mucho Amor en el trabajo que hago, en lo que enseño y en las personas a la que enseño. Así que, siento que he vivido grandes momentos de logros interiores. He tenido la suerte de presenciar cómo la llama del conocimiento y de la libertad aumenta, ver cómo brilla a través de sus ojos.

Dedicado con cariño a los que colaboráis a que el mundo sea un lugar mejor,  ayudando a ser mejores y más felices a las personas. Sois grandes y excelentes compañeros. Seguiremos viviendo heroicas y legendarias aventuras llenas de emoción en… la zona intermedia.

(1) Ya hablamos de esto en ¿Por qué tengo que respetarte?


Vive como quieras y paga el precio

14 marzo 2011

Típico problema en clase: Alguien ha hecho algo que no debe, no dice nada y el resto tampoco.

Me ha pasado hace poco a mí y en este caso me gustaría incidir en esa gente que es “inocente”, precisamente para discutir esa condición.

La información no es neutra.

Cuando una persona te cuenta algo que ha hecho o cuando lo hace en tu presencia te pone en un aprieto.

Puedes contarlo o no contarlo. Puedes encubrir o delatar… no puedes quedarte al margen.

Si presencio una pelea o un maltrato, cualquiera de las dos elecciones es posible que me pongan a alguien en contra, pero no hay ninguna alternativa más.

No critico las elecciones que tome cada uno, lo que digo es que no se quejen del coste que se paga.

Por ejemplo, tú eres amigo de una pareja. Presencias que él le ha sido infiel. Ya estás metido hasta el cuello en el asunto, o le encubres o le delatas. La única solución intermedia que se me ocurre es decirle a mi amigo que o se lo dice él hoy o se lo digo yo a ella mañana… lo que probablemente me lleve a discutir con el caradura de mi, ahora entre comillas, “amigo”.

Si eliges proteger a tu colega y no le dices nada a ella, tendrás que pagar el coste de perder o al menos enfriar la amistad con ella. Desde luego no esperes que ella te esté agradecida o te invite a comer, has elegido traicionar su confianza, además en un caso en el que esa persona no había hecho nada malo.

Salvando todas las distancias que queráis, eso es lo que hacen esos alumnos que encubren a los otros alumnos, eligen un bando y se acaba la confianza entre nosotros. Ese es el precio, algunos lo pagarán gustosamente, y a otros supongo que les dará algo de pena que nuestra relación se haga más fría, más legalista, y menos personal… pero ese es el coste.

Una cita que leí hace no mucho y que me gusta particularmente decía:

No esperes a poder vivir como quieres, vive como quieras y paga el precio.

Insisto, no pretendo decir qué tiene que elegir la gente, que cada uno elija lo que le dé la gana… pero que sepan que tiene un coste, que lo paguen y listo.

Aquí viene muy a cuento el tema de los “chivatos” y esos códigos de silencio mafiosos que son tan populares en los colegios e institutos.

De momento hay que informar a los alumnos que encubrir o dar un testimonio falso para un mayor de edad es un delito… así por lo menos no perpetuamos la conducta.

En segundo lugar, realmente el débil o la víctima, si no son capaces de lidiar con la situación o el abusador no cede, tiene que “fastidiarse con jota” y no puede acudir a la autoridad para que le proteja… que para eso está???

Estado de derecho o ley de la jungla???

Escribí hace un par de años un texto a este respecto, que comparto con vosotros

SER UN CHIVATO

Me insultan, me pegan o me roban y no puedo decir nada porque sería un chivato.

Veo como insultan, pegan o roban a otro que no tiene ya fuerzas para quejarse y no es capaz ni de decírselo a su familia, pero no puedo decir nada porque sería un chivato.

A ver si me entero.

• No es malo pegar o maltratar a otro.

• No es malo quitarle el dinero que traiga o romperle sus cuadernos.

• Lo malo es quejarse de que a uno le están acosando, maltratando… porque ser un chivato es lo peor del mundo. Es mucho peor que ser un agresor, un maltratador o un chorizo.

Creo que nos están engañando.

Creo que se han montado un negocio estupendo.

Ellos me pueden hacer lo que quieran y yo ni siquiera puedo protestar.

Si intento ayudar a un amigo o a un compañero que sea una víctima de ese maltrato también soy malísimo. La víctima y el que ayuda son los malos, el agresor no.

Nos están engañando.

Ya está bien de tomaduras de pelo, los acosadores son los que están haciendo algo malo y son a los que se les debe hacer cambiar su conducta, no a las víctimas que quieren defenderse y vivir una vida tranquila.

Defiende tus derechos y defiende los de aquellos que sean más débiles o que estén tan deprimidos que no tengan fuerzas para hacerlo ellos mismos.

Ya está bien…. Además de víctimas no seamos tontos.

 


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