Dime qué me preguntas y te diré quién soy

24 febrero 2016

Últimamente hablamos mucho, o eso me parece, sobre la evaluación de los profesores.

Y se nos cuela una falacia.

Evaluar no es medir.

No hay algo con un valor escondido y que nuestra medida revela, sería bonito pero no es así.

EVALUAR ES CONDICIONAR

En todos los ámbitos.

Dime QUIÉN va a evaluarme, dime QUÉ me va a preguntar, dime CÓMO va a preguntármelo y adaptaré mi comportamiento a ello.

Otra falacia que se cuela en el discurso es: Convengamos en que es necesario evaluar y después veamos cómo lo hacemos.

No, no.

Dígame usted qué evaluación sugiere y entonces le diré yo si me parece bien, por lo que mide, por quién se atreve a medirlo y por los comportamientos que generará.

¿Te suena raro?

Recuerda… Cierra tus ojos y recuerdaaaa….

Último curso en el instituto, ¿no estaban las clases completamente enfocadas a la Selectividad?

¿Estudias igual para un tipo examen tipo test, de desarrollo u oral?

Carnet de conducir. ¿Nos enseñaron a conducir o a poder aprobar?

¿Por qué hay gente que ficha en el trabajo a la hora y luego no hace ni el huevo? Porque le controlan (evalúan) su puntualidad y no su rendimiento.

Profesores universitarios que no enseñan, evaluados por su eficacia investigadora.

Y así, sigue y sigue…

Según las reglas del juego que tú pongas la población va a adaptar su comportamiento, aunque sean los mismos y se dediquen a lo mismo.

Así que no, queridos, “CÓMO” vamos a evaluar la efectividad de la educación es lo que dará forma a esa estructura educativa y generará comportamientos en los que la forman.

“CÓMO” vas a evaluar la enseñanza es LO PRIMERO a decidir.

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