El cariñoso Júpiter

28 enero 2009

No nos ponemos de acuerdo.

¿Es la vida una rara casualidad? ¿Estamos solos?

O por el contrario, ¿hay innumerables ojos mirando innumerables cielos distintos?

Sea como fuere, en nuestro barrio se dan algunas condiciones sin las que hubiera sido muy difícil, si no imposible, que la vida se hubiese desarrollado tal y como la conocemos.

Hablemos de Júpiter

Allí, tan discreto, sin decir ni pío mientras le recitamos el quinto en una lista de ocho planetas…

Damas y caballeros, les presento a Júpiter.

Imágenes tomadas por la Voyager I (Nasa)

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Júpiter es enorme.

Es tan grande que anduvo cerca de convertirse en una estrella… Sí, así es. Hubiésemos tenido un cielo con dos soles.

Es tan grande que consigue desviar o atraer sobre él gran parte de meteoros, cometas errantes y otros cuerpos celestes que, de otra manera, podrían impactar en los planetas interiores… vaya, aquí mismito.

Mientras aquí crecemos y evolucionamos, Júpiter acepta los golpes por nosotros y nos cuida desde la distancia.

Los clásicos llamaban a Júpiter el padre de los Dioses, pero ese dejarnos jugar y divertirnos libres en el parque mientras se preocupa de que no nos pase nada… ¿no os parece más una cariñosa madre?

Hace no mucho (1994) tuvimos ocasión de contemplarle en plena actividad, con ocasión de la colisión del cometa Shoemaker-Levy.

La gravedad de Júpiter primero rompió el objeto en varios fragmentos que fueron impactando uno tras otro. Prácticamente cualquiera de ellos hubiera sido capaz de borrarnos del mapa.

Impactos del Shoemaker-Levy sobre Júpiter (Nasa)

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Para quién quiera más información

Júpiter en Wikipedia

Cometa Shoemaker-Levy en Wikipedia

“Diario de la colisión” en Wikipedia

Nota: En Wikipedia, en general, si podéis mirar los artículos en inglés encontraréis más datos, imágenes, etc.

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