Al final innovar va a ser trabajar como una mula

26 marzo 2017

Estaba viendo esta interesante charla sobre educación en la Jornada que se organizó desde la Cátedra de Cultura Científica del País Vasco (aprovechamos para agradecer a Iñako su gran labor), cuando me saltaron algunas alarmas.

Lo primero que quiero comentaros es una realidad mil veces constatada y mil veces silenciada desde muchas administraciones. Lo que de verdad correla estupendamente con el éxito académico es el nivel socio-económico y cultural. El problema es que si decimos esto ya es más difícil culpabilizar al pobre de su estado, deporte de exhibición en esta sociedad nuestra.

En horizontal el nivel socioeconómico y en la vertical el logro académico

Captura de la charla que podéis ver también en la eitb

Más adelante nos cuentan los autores, Beronika Azpillaga y Luis Lizasoain, que para hablar de centros “exitosos” se concentrarían en aquellos que tuvieran un diferencial de logro mayor respecto a la tendencia que cabría esperar.

No os voy a desmenuzar la charla, os aconsejo que la veáis, pero es interesante como aparecen cosas que ya deberían ser evidentes: control más cercano del alumno, relación estrecha con las familias, trabajo en equipo, diferentes metodologías, etc.

Y allí estaba yo escuchando esto cuando empezó a resonar en mi cabeza: tiempo, tiempo, tiempo…

No sé si conocéis el concepto de “solución escalable” en ingeniería, se trata de que la solución que tú me das para un caso pueda servir también si en lugar de uno se dan muchos casos. Por ejemplo, a un alumno mío le falta un boli, pues yo se lo dejo. En cambio, si les falta un boli a cien alumnos… pues no puedo. Una solución escalable podría ser que cada alumno trajera dos bolis y pudiera dejarle uno a un compañero, eso vale para un alumno o para mil.

Volvemos a lo mío. Por ejemplo, control más cercano del alumno. En lugar de una redacción en inglés, le mandaremos dos y se las corregiremos lo más rápidamente posible. Si das clase a cuatro terceros y cada uno tiene unos 30 alumnos, estamos hablando de corregir 120 redacciones más. Así de simple.

Dejé un comentario en la entrada, no sé si tuvieron en cuenta esa variable, pero si el control detallado del alumno, la creación de proyectos colectivos entre docentes y su puesta en marcha, la formación, etc. se hace a costa del tiempo y la vida personal del docente, entonces no hablamos de eficiencia, hablamos de explotación oculta.

Esta explotación a veces es “elegida”, en realidad es un chantaje emocional que involucra tu preocupación por el alumno y tu propio autoconcepto como profesor vocacional. Tú sabes que si no haces ese trabajo extra el chaval y las clases van a ir mal… tú mismo.

Otras veces es impuesta, por inspección y administraciones, o por tus contratadores en la enseñanza privada y concertada. En cualquier caso, explotación laboral.

Así que me pregunto, si al final todas estas innovaciones, métodos, nuevos estilos y otras hierbas, al final son trabajar como una mula, ¿no se parece mucho esto a una empresa donde se presume de productividad cuando en realidad lo que ocurre es que los trabajadores echan dos horas más que ni se reflejan, ni se cobran?

Un conocido economista me discutía por tuiter que esas horas en una empresa generan unos gastos (suministros, material, etc.) que haría que en el fondo no subiera la productividad, pero él y otros muchos olvidan que aquí las “horas extra” se echan en una sala, en la cafetería, en tu casa usando tu electricidad, tu ordenador y tu conexión a Internet. Así que es el perfecto chollo, no sube la factura del cole un céntimo.

Una vez más:

  • Un sistema que depende de héroes o mártires para su funcionamiento normal es un mal sistema.
  • Las heroicidades locales no aseguran que el derecho que se debe proveer llegue a todo el mundo.
  • Sólo un buen diseño de sistema y su dotación asegura la provisión del derecho.
  • Los profesores podríamos estar dando muy mal ejemplo con ese comportamiento “comprometido” que no lucha por un cambio de sistema, sino que intenta tapar sus grietas, sin conseguirlo, y enseñando a las nuevas generación esa aceptación sumisa y lucha mal enfocada.

Tu hijo no es tuyo

19 marzo 2017

Viene de ti, pero no es tuyo.

No es tuyo como tu mesa o tu silla.

Tu hijo es un ciudadano de derecho.

Por eso no puedes inflarle a tortas, dejar de escolarizarlo, haberlo parido “pal campo”, o no tenerlo en condiciones sanitarias adecuadas. Porque tiene derechos más allá de cuál sea tu opinión o tus creencias sobre ellos. Es un ciudadano y el Estado tiene la obligación de protegerle. De ti, si se da el caso.

Ya supongo que no eres tan primitivo, pero quizá sí creas que tienes el derecho de educar a tu hijo según te parezca y no, no lo tienes.

Esa libertad que crees tener, ese derecho que crees tener… no existe. Te estás liando con el derecho a la educación que sí que tiene tu hijo.

¿Quiere decir que no puedo hacer a mi hijo el carnet del Atleti?

Por supuesto que sí, porque el derecho a la educación de los hijos tiene unos límites bastante amplios, pero en cambio no tienes derecho a “enseñarle” que la mujer es un ser inferior, que habría que volver a esclavizar a los negros, que los gays son demoníacos, etc.

La escolarización obligatoria y la escuela pública tienen la obligación de velar por que no se adoctrine a esos ciudadanos indefensos ante esos padres, porque no, un padre o una madre no es un ser más sabio por el hecho de ser fértil y no usar métodos anticonceptivos, ni sabe necesariamente qué cosas son mejores para sus hijos, igual que un reciente comprador de un perro no adquiere con el ticket conocimientos veterinarios.

Así que no es la escuela pública la que adoctrina, es la que vela por que no se adoctrine, es la que vela por el derecho a la educación de esos ciudadanos.

Feliz día del padre.

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No, no te puedo dejar hacer lo que quieras


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 15/03/2017

15 marzo 2017

Hoy hablamos de reacciones químicas y aprovechamos para limpiar unos pendientes de plata. Que Dios me perdone, digo dos veces “Sulfuro de azufre” en lugar de “Sulfuro de Plata”.


Los alumnos y las huelgas

9 marzo 2017

– Profe, ¿hay huelga?

Fíjate que ya me molesta hasta la pregunta. ¿Cómo que “hay”?

Las huelgas se convocan y uno elige si se suma o no, no es una cosa que haya, como si cerrasen el centro por una nevada.

Nace como un derecho del trabajador, y no es el derecho a tener un día libre más, es el derecho a faltar un día al trabajo, no cobrar ese día (ni todo lo asociado, lo proporcional de vacaciones, de complementos, etc.), y que no sea motivo de despido o sanción.

Así que para el trabajador tiene un coste, la huelga no sale gratis. Tendrá que pensar si puede permitírselo o si le interesa por el beneficio que pudiera obtener o la dignidad que quiera defender.

La huelga no es una medida amable tampoco para los usuarios del servicio que se preste o para los propietarios de la empresa. De hecho es una medida de presión. Se espera que los “poderes” se avengan a negociar ante el daño posible que se derivaría del sostenimiento de la huelga. Es una lucha de fuerzas, qué se pide, qué se puede dar, con qué se conformarían y cuánto cuesta la huelga a cada parte.

¿Y qué pasa con los estudiantes? Lo primero es que no son trabajadores. Esto no quiere decir que no hagan una durísima labor (como a veces se olvida), pero no es un trabajo remunerado.

¿Entonces me parece mal que luchen por la mejora o el sostenimiento de la educación pública y gratuita de calidad? En absoluto, de hecho como usuarios y principales perjudicados por los daños a este servicio es muy lógico que encabecen estas protestas. En Chile, por ejemplo, llevan décadas de luchas frente a un mal entendido liberalismo feroz, y parece que está empezando a dar algunos frutos.

Por otro lado puede ser una oportunidad estupenda para que aprendan lo que es la ciudadanía, el pensamiento crítico frente a lo establecido, frente al poder mal ejercido, la fuerza del grupo cuando se une y se coordina, la solidaridad con otros…

¿Cuál es el problema, entonces?

Pues que no tengo claro que lo estén aprendiendo.

Si preguntas a los chavales  antes o después de un día de huelga por los motivos de la convocatoria, verás hasta qué punto es mayoritario el desconocimiento. Triste es también preguntarles por sus actividades de ese día que, de nuevo por mayoría, no consistieron en asistir a concentraciones, manifestaciones, seguir la evolución de la protesta… vaya, simplemente se quedaron en la cama hasta más tarde y después pasaron un día sin cole, como otro cualquiera.

Los profes en general no ponemos exámenes o pruebas esos días ni dejamos de explicar o de hacer las cosas que hubiéramos hecho ese día. Vaya, de nuevo, como si fuera un día sin cole cualquiera. Sí se hace a veces pero tiene más que ver con boicotear la huelga por parte de los profesores que con ningún otro interés educativo.

Me pregunto en alto, ¿hay alguien que aprenda sin coste? Y no hablo sólo de niños o adolescentes, hablo de ti y de mí. ¿Cuándo te pones a dieta, cumples las normas y un enorme etcétera?

Por lo tanto me pregunto también, ¿no será lo más educativo que pasemos un coste a los chavales, que luchen por algo y paguen un cierto precio (como hacemos los trabajadores y como harán ellos en el futuro)? ¿No será eso lo que les preparará para ser ciudadanos?

Los costes, para ser educativos, deben ser proporcionales, deben ser superables y cobrarse con prontitud.

Quizá sea algo tan sencillo como no explicar un punto del tema y que se lo miren ellos, no corregir un par de ejercicios y que se busquen la vida, saltarse una práctica… supongo que dependerá mucho del nivel y de la materia.

Pero sí, creo que vivir implica decidir, actuar y pagar el precio, y también creo que hace tiempo ya que es momento de plantarnos ante unas cuantas cosas.

Si tenéis ganar de leer más… os dejo mi super entrada sobre ello: Cómo cambiar el mundo de manera efectiva

 


No, no te puedo dejar hacer lo que quieras

26 febrero 2017

Este es un post sobre argumentación y falacias. No me pronuncio ni contestaré comentarios sobre los aspectos particulares de unas ideas u otras.

“Que cada uno haga lo quiera”

“No vayas si no te gusta”

“A quién le importa lo que yo haga”

Pues, puede que a mí.

En estas afirmaciones se esconde una falsa igualdad entre estas dos afirmaciones.

1. Esta decisión es mía (porque es personal o porque mi función o cargo me capacita)

2. Sólo me afecta a mí

La segunda proposición tiene una derivada que es: “Y por lo tanto, nadie puede/debe decirme nada”.

Hay dos circunstancias muy frecuentes en las que podremos entender que esto no es así:

a) Tu actuación afecta a un tercero al que el que critica pretende defender

b) Tu actuación afecta indirectamente pero puede que de manera grave al que te critica.

Por la primera circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: la oposición al aborto, al maltrato animal, al machismo, a los toros, al vegetarianismo, al animalismo, etc. (Para los escandalizados por lo que he puesto seguido, recuerdo una vez más que hablo de aspectos formales).

Por la segunda circunstancia “Déjame que haga lo que quiera yo y no lo hagas tú si no quieres” no puede ser argumento contra: el control de emisiones contaminantes, horarios restrictivos, consumo de energía de un tipo u otro, reparto de fondos públicos (que se detraen de otros asuntos), apoyos o faltas de apoyo a movilizaciones o huelgas… y un interminable etcétera.

Quien me pide silencio para respetar su postura, en realidad me pide que deje de defender mis propios derechos o los de un tercero al que percibo amenazado, y eso no es un argumento válido. Discutamos sobre lo errado de los argumentos o ideas.

Tuya es la decisión, tómala en la dirección que quieras o por omisión.

Mío es el derecho también de defensa propia de mis derechos o de los de un tercero.


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 15/02/2017

15 febrero 2017

Hoy hablamos de coches, accidentes, deformaciones, conservación de la energía… y airbags


El fin de la posverdad

13 febrero 2017

Posverdad es el término de moda.

Mi principal problema con esto es la supuesta novedad.

¿Que los poderosos manejan las fuentes de información para retorcer mensajes o llevar a la población a tomar acciones en malas direcciones?

¿Cuántas veces ha pasado eso? Odios creados e insuflados entre razas, países. Guerras iniciadas bajos supuestos falsos o con interpretaciones malintencionadas de hechos. ¿Cuántas veces?

¿Manipulación de la información? ¡Claro! Desde siempre… ¿Es novedad hoy frente a cuando mi único alimento intelectual eran mis miedos, leyendas, recetas tradicionales del brujo de la tribu, admoniciones de la religión dominante de turno… Y mis innumerables sesgos cognitivos?

Quizá es que comparáis al Séneca de ayer con un obrero de poca formación de hoy en día, pero eso es tramposo.

Comparad mejor a un agricultor de hoy con un siervo de la época que queráis.

¿Está el carnicero de mi barrio con su educación obligatoria y su Internet peor informado que el del siglo XIX?

Comparad nuestras imperfectas democracias con las tiranías extendidas por toda la Tierra de hace cuatro días

Estamos en el mejor de los mundos que han sido, eso dicen los datos. Eso nos contó de manera magistral Hans Rosling, que emprendió viaje hace pocos días.

Os desafío a que me digáis cuál es ese pasado idílico de libertad e información veraz para la mayoría del que hemos “caído”.

Si hoy hay un despertar de un gran grupo a esa realidad de siempre, no es que se asiente esa posverdad, es que, precisamente nos estamos despertando, nos estamos dando cuenta.

Quizá la única forma de cordura accesible sea sabernos locos y manipulables. En cualquier caso es un primer paso.

Este mundo es el mejor de los que han sido, está lejos de ser ni siquiera suficiente, pero eso no debe ser un motivo de desaliento, sino de ánimo. Debemos seguir trabajando.

Para mí que el término se ponga de moda no es su nacimiento, sino el primer paso hacia su final.


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