¿Cuento la verdad o lo que convence?

19 noviembre 2016

Queridos míos… ¿estáis (estamos) preparados para conocer la verdad?

¿Es bueno saber la verdad?

¿Es necesario que la “gente” la sepa?

¿Le favorece, le hace feliz?

¿Es mejor que le diga algo que, aunque no sea cierto o que no pruebe lo que yo quiero decir, les lleve a hacer lo mejor para ellos mismos? En plan, no hagas eso que te vas a quedar ciego.

No lo tengo claro… pero no me apetece ese paternalismo. Prefiero decir las cosas como son, o como creo que son, sobre todo si me preguntan.

De la otra forma creo que “tuerzo” su forma de pensar, cuando concluyen lo que no se debería haber concluido, o bien que me siguen tomando como figura de autoridad, en lugar de buscar una verdad empírica. No me mola.

Os hablo de esto, que es un tema bien antiguo, porque me lo ha disparado el siguiente vídeo que circula por ahí.

Muy bien hecho y con un mensaje muy bueno y VERDADERO. Las cremas solares son IMPRESCINDIBLES para nuestra salud, personalmente uso factor 50.

Mi problema es, el hecho de que la piel se vea negra con la crema, ¿prueba que llegue menos radiación ultravioleta a mi piel? En mi opinión, no.

Repito, ¿es cierto que la crema absorba la radiación UV? Rotundamente SÍ.

¿Prueba la piel negra este hecho? Lo siento, pero no.

Pensemos,¿qué puede hacer la radiación cuando llega a un sitio?

Pues lo mismo que tú.

  • Pasas de largo
  • Te quedas
  • Te vuelves

Traducido para la radiación sería, respectivamente, atravesar, ser absorbida o ser reflejada.

En general cualquier objeto hará un poco de cada… pero si refleja un 90% quizá sea un espejo, si transmite un 90% quizá sea una ventana, etc.

Por lo tanto, cuando veo la cara negra, lo que sí tengo claro es que la radiación no se refleja en la cara, pero no puedo saber si ha sido absorbida por la crema, o bien, si ha atravesado la crema y ha sido absorbida por la piel. Como esa información no “vuelve” a la cámara, no puedo saber qué ha pasado.

Incluso, fíjate, como lo que veo en la cámara es lo que viene de rebote. Cuando antes de darnos la crema nos veíamos claros, era por la radiación UV que se reflejaba y llegaba a la cámara, no por la que era absorbida. De hecho no sé qué parte de la radiación incidente se estaba absorbiendo, sólo sé que una parte se reflejaba.

Y sigo… por lo tanto, el color negro de lo que me informa es de que la radiación que antes se reflejaba y llegaba hasta la cámara, ahora o bien se ha transmitido o bien se ha absorbido… sin tener, con este experimento, información suficiente para decidir.

Termino aclarando de nuevo que EFECTIVAMENTE la crema solar ABSORBE LA RADIACIÓN y nos PROTEGE del envejecimiento prematuro de la piel y del cáncer y que es EXTREMADAMENTE RECOMENDABLE que la uséis… pero no por lo que veis en el vídeo.

¿Me haréis caso o hubiese hecho mejor en callarme la boquita, poneros el vídeo y ayudar así a que uséis más la crema solar?

Vujotros mesmos…


Lo Mejor Que Te Puede Pasar 2/11/2016

3 noviembre 2016

Aquí os dejo mi colaboración de este miércoles.

Hablamos de “Low Tech” (Baja Tecnología), soluciones que resuelven problemas de maneras sencillas, que gastan poca energía, fáciles de operar, de mantener…

En particular hablamos del botijo y el enfriamiento por evaporación y del sifón.

lo-mejor-que-te-puede-pasar


Ciencia y religión, ¿compatibles?

8 octubre 2016

08012011251Mucho se habla sobre esto… o quizá no lo suficiente.

Se ocupan de cosas diferentes, ¿o no?

Quizá yo mismo haya dicho en ocasiones que la ciencia sólo se ocupa del cómo, mientras que la religión se ocupa del porqué, pero ambas intentan explicar “el mundo”, ninguna se pone límites.

Si le das a la ciencia datos objetivos y comprobables, o bien la manera de reproducir una aparición mariana, ya verás si se ocupa o no se ocupa.

Por otro lado, ¿no es un deseo de cualquier persona religiosa ver funcionar “de verdad” sus oraciones o sus creencias? ¿De manera clara y comprobable en el mundo físico?

En mi opinión ambas intentan dar una explicación “correcta” y completa del mundo y les encantaría que “funcionase”.

¿Cómo pueden los científicos ser religiosos?

a) Disonancia cognitiva

Aunque un buen amigo me acuse de vez en cuando de esto, es en otros muchos donde lo veo contínuamente, quizá por aquello de la viga…

Es sencillo de explicar.

1. En el laboratorio: F = m·a, e = v·t, etc.

2. En casa: tradiciones, creencias, emociones, opiniones…

Quizá no afrontamos el problema porque es estremecedor: Nada de lo que medimos parece indicar que haya ningún propósito en nuestra vida o en el Universo y, en tanto que así sea, y que no necesitemos esa hipótesis para explicar los fenómenos observados, deberíamos (científicamente) descartar esa idea.

Las emociones, el amor, la búsqueda de propósito… podrían muy bien ser simples “accidentes” de nuestra forma de vida que han resultado evolutivamente favorables y así han llegado hasta nosotros. Pura ilusión.

¿Entonces?

¿Creemos en que esto es cierto y cerramos los ojos, mientras nos sumergimos en la ilusión del amor y el propósito?

¿Simplemente no lo pensamos y le anotamos un grueso muro entre los razonamientos que hacemos en el laboratorio y la manera “tradicionalmente razonable de vivir la vida?

b) Alguien tiene que ganar…

Si no nos satisface sumergirnos en lo que creemos falso o vivir dos vidas paralelas, si queremos tener un pensamiento medianamente coherente, hay que decidir quién gana…

Una opción es aceptar que todo es una ilusión y vivirlo así (o dejarse morir). ¿Hedonismo, cinismo o suicidio? Joder… Desde luego no lo llamaremos “opción feliz”, por los resultados en la gente que lo practica.

Otra opción sería querer creer que la ciencia que conocemos es un “subconjunto” de las verdades del mundo, o que las leyes de la física son como funciona el mundo “por defecto”, pero que la intervención de la “cosa” trascendente en la que uno crea, puede modificarlas.

En este segundo caso, se vive la ciencia como algo necesariamente incompleto, y, sobre todo, que no es capaz de responder a las gravísimas preguntas que uno se sigue haciendo sobre el propósito o el amor. Y, peor aún, hay que buscar esas respuestas en lugares no científicos perdiendo nuestra “piedra de toque” de lo experimental y medible, teniendo que confiar en autoridades externas o pálpitos personales. La única solución “científica” en esta opción sería la percepción directa de esa “trascendencia”, que debería ser susceptible de una prueba externa que evitara a tal buscador la duda de distinguir la experiencia mística de los desvaríos de un loco. Si vives en Matrix y eres Neo, debes poder esquivar las balas.

¿Entonces qué hacemos? ¿Qué hace la gente?

En mi opinión, la opción más popular es la disonancia cognitiva, como os decía al principio. Mucha gente de ciencia que conozco se conduce con un materialismo escéptico en todo lo referente al mundo material y después son personas que tienen y buscan propósito en lo personal, en lo que hacen, que dedican gran cariño y energía a hacer del mundo un lugar mejor, y que quieren a los suyos y a mí. De forma que perciben como esencialmente diferentes el amor por sus padres y el que tiene un conejito por los suyos.

Hay alguno por ahí que, creyendo firmemente en la ilusión del mundo, traiciona constantemente eso siendo una bellísima persona. “Le traiciona el corazón, como le solemos decir, los magufos que le admiramos y le queremos”.

Sin duda hay también personas, en diversos tonos de gris, que no acaban de disfrutar de la “vida normal” atormentados por percibirla tan ilusoria. ¿Sabios tristes, quizá?

Y, finalmente, también estamos, digo están, los “científicos-magufos”, aquellos que piensan que siendo ilusorio lo percibido, quieren creer que al disiparse la niebla hay algo. No se discute lo ilusorio de lo aparente, la discusión estriba en qué queda cuando se desvanece.

Pero, como os decía, para estos sigue el enorme problema, la espinita clavada, de querer un conocimiento cierto y que funcione, que colme el ansía de propósito y dé sentido al amor, y que no sea un “mal viaje” o un desvarío.

La vida no espera a que estés en condiciones de tomar una decisión para obligarte a tomarla. Ha sonado el despertador y tengo que vivir el día de alguna manera, ¿cuál será?

Querido, tú decisión tendrá que ser tuya. Si te interesa la mía… Quien ama parece más feliz, y es lo que me pide el cuerpo o el alma o la evolución (?). Así que, ¡apuesto a querernos!

Hasta la certeza, que tengas buen viaje.


De estándares, competencias, espacios vectoriales y hombres

27 mayo 2016

Yo no sé vosotros, pero cada vez la vida me parece más metafórica… os cuento.

Si sois jóvenes desde hace mucho, recordaréis cuando en la enseñanza se trataba de aprender unos contenidos concretos, te los preguntaban y según tus respuestas eras evaluado.

Más adelante empezaron con lo que llamaban “competencias” cosas más abstractas, como: La competencia digital, podemos leer en la web del MEC:

La competencia digital (CD) es aquella que implica el uso creativo, crítico y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el uso del tiempo libre, la inclusión y participación en la sociedad. (…)”

A partir de entonces seguíamos enseñando la ley de Ohm, pero en realidad nuestro objetivo era conseguir desarrollar estas competencias, así que de alguna manera había que expresar en nuestras programaciones cómo cada contenido ayudaba a esa consecución. Como si la enseñar la ley de Ohm fuese un 10% de competencia digital más un 25% de “aprender a aprender” (otra competencia), etc.

Eso se parece mucho a lo que hacemos para representar puntos en un plano. Para nosotros es un espacio de dos dimensiones y hay infinidad de manera de describir un punto.

Cartesian-coordinate-system

A esto lo llamamos coordenadas cartesianas. Necesitamos dos, que podríamos enunciar como:

x: ¿Cuánto a derecha o izquierda?

y: ¿Cuánto arriba o abajo?

El punto verde lo represento por (2,3) porque doy dos pasos a derecha y tres pasos hacia arriba.

El punto rojo será (-3,1) porque doy dos pasos a la izquierda y un paso hacia arriba.

Hay otras maneras, por ejemplo en coordenadas polares. Ahí usaremos también dos cantidades, una será la distancia al centro y otra el ángulo girado respecto a un origen (el eje horizontal, p.ej.)

 Coordenadas polares

Algo interesante en estos dos sistemas de coordenadas es que son “independientes”, quiero decir que lo que ande hacia arriba o abajo no influye en mi desplazamiento de izquierda a derecha, o en el caso de las coordenadas polares, lo que me aleje del centro es independiente del ángulo girado respecto de la parte positiva del eje horizontal.

También se puede caracterizar el plano usando coordenadas que no sean “totalmente independientes”, por ejemplo.
base no ortogonalAquí el eje “vertical” no lo es tanto, y avanzar por él significa ir también un poco hacia la derecha.

Así que si decimos que un punto se caracteriza en este sistema como (2,3) eso significa que andamos dos “pasos” en el eje horizontal y tres en el otro, pero si pensamos sólo en términos de izquierda/derecha; arriba/abajo, desplazarnos 3 unidades en el eje inclinado nos lleva un poco menos de 3 unidades “hacia arriba” y nos lleva un poco también hacia la derecha.

Volvamos a la educación.

¿Son esas competencias una manera de describir los “distintos ejes” de la formación de nuestros chavales?

¿Son “perpendiculares”? Quiero decir: ¿Son la competencia digital y la matemática “independientes”? ¿No estamos midiendo parte de una cuando medimos la otra y viceversa?

Imaginemos ahora por un momento que asumimos que eso de las competencias es una buena aproximación en el sentido de representación que decíamos, pero fíjate qué ocurre en la práctica.

Si estuviéramos tratando con un sistema detalladamente pensado para saber la competencia digital de un estudiante compondríamos los resultados parciales en las distintas materias (con sus pesos relativos y tal) para dar un “resultado final” del grado de consecución de ese chaval en esa competencia… pero no. Lo que hacemos es colapsar toda esa información en una nota única para cada asignatura.

Te lo voy a resumir (quizá chungamente, quizá exageradamente… quizá no tanto).

Yo voy a preguntar la ley de Ohm como siempre, pero primero atomizo ese contenido en distintas componentes, que estimo por separado y que luego vuelvo a juntar en una nota única (que va de entero en entero: 6, 7, 8…). ¿Seguro que hacía falta tanto viaje para eso?

Y ahora tenemos más risas…

Ahora aparecen decenas (sí, decenas) de estándares de aprendizaje. Una manera más de atomizar algo para luego volver a colapsarlo.

Es genial que además todo se llene de números, sin que parezca que nadie tiene ni puñetera idea de medida, estimaciones o errores, pero sí que tenga esa apariencia de exactitud que tanto daño nos hace.

Así que usaremos rúbricas (de las que ya os hablé) atomizaremos la evaluaciones en tres mil items, de los que no nos preocuparemos si nos independientes o no, los promediaremos a lo bestia, o bien asignaremos pesos relativos en el promedio (interesante escuchar el por qué de esos diferentes pesos) y después volveremos a colapsar esa información para poner un 6 o un 7.

Eso sí, no os preocupéis, que todos estarán felices y contentos, profesores y estudiantes, porque las cuentas salen.


Cuando 6 y 7 son lo mismo

25 mayo 2016

¿Son 6 y 7 el mismo número?

La pregunta no es tan imbécil como parece.

Si hablamos de los números puros y abstractos, más allá de cualquier representación de algo real, pues no, no son el mismo número.

Pero…

Si esos números representan una realidad física, les falta algo, algo que debe acompañar SIEMPRE a una magnitud física fundamental o derivada, y no me refiero a sus unidades, me refiero al ERROR.

Cualquier cantidad medida directamente o calculada indirectamente a través de otras medidas directas lleva un error asociado, y DEBE escribirse siempre o ser deducible (por ejemplo, podría darse a entender que el error está en la última cifra que se escribe).

Digamos que tu altura no es 175 cm, sino 175 cm ± 1 cm

Eso quiere decir que no sabemos con exactitud tu altura (porque NO puede saberse con exactitud infinita nada, todo está modelizado y aproximado).

Pensamos que estará con bastante probabilidad entre los valores máximos y mínimos que estamos dando.

En realidad es un poco peor aún… pensamos que la probabilidad de que esté en ese intervalo es del 68% más o menos. Un 95% para una ventana el doble de grande y un 99,7% para una ventana tres veces mayor.
Empirical Rule

Y ahora, vuelvo a la pregunta… ¿son 6 y 7 iguales?

Me falta la precisión, ¿verdad? ¿Qué pasaría si tuvieran una precisión de 0,2?

¿Son 6±0,2 y 7±0,2 iguales? Esos primeros intervalos de error no se solapan, quizá pudiéramos decir que no es muy descabellado pensar que la primera medida es menor que la segunda medida.

¿Pero y si los errores asociados fueran de ±2? Eso sería como decir que la primera medida es 6, sí, pero que también pudiera ser 7, 5, 8… ¿Podemos afirmar ahora que la primera medida es menor que la segunda? ¿Podríamos afirmar que son diferentes?

Si aún no te he convencido prueba esto.

Pide a un amigo que te diga un número entre cuatro y seis.

Pide a otro amigo que te diga un número entre cinco y siete.

¿Será el primero siempre menor al segundo?

En ciencia, cuando dos números solapan sus márgenes de error, entendemos que son “la misma medida”, que no son distinguibles.

Por lo tanto.

Profesor, cuando pongas un 4,9 y suspendas a un alumno, que sepas que estás distinguiendo una décima de precisión en 10 puntos. Un 1% de error. ¿Es esa la precisión de tu sistema de corrección? Ala vete…

Opositor, cuando te evalúen con cuatro cifras significativas, eso quiere decir que su precisión es de uno entre DIEZ MIL, quiere decir que… bueno, cágate en lo que te pille más cerca. Es una vergüenza científica. Querido funcionario que te convoquen o te sugieran que vayas a formar parte de un tribunal, pero con sus reglas incorrectas… no lo hagas.

Enfermo, cuando te muestren la mejoría del grupo que tomó una cosa de esas que te venden como medicinas frente al grupo de control (si lo hay, mira aquí)

En fin… una vez más:

Si no usas los números a tu favor, los usarán en tu contra.

 


NUEVO LIBRO: Aproxímate

10 marzo 2016

Aquí está, mi sexto hijito: Aproxímate.

Un vistazo a sus Primeras páginas

Lo presentamos en Madrid en la FNAC de Callao el sábad0 19 de marzo (día del padre).

Presentación Madrid marzo 2016

Los amigos de otras ciudades no os despistéis que andaré de gira

Un libro donde te entregamos la fórmula secreta para ser verdaderamente científico y poder llegar TÚ MISMO a tus propias conclusiones. Mide, calcula, aproxima… decide.

A veces te decimos cómo son las cosas (y tienes que creernos), a veces te enseñamos problemas divertidos de matemáticas pero que tratan sobre camellos, cerillas y cosas así.

¿Te imaginas poder usar lo que YA SABES (sumar, restar, multiplicar, porcentajes…) para poder conocer el mundo por TI MISMO y además pasarlo estupendamente?

¿Cuánto peso aguanta un pelo? ¿Cambia mi altura durante el día? ¿Cómo sacar ventaja en un examen tipo test? ¿Cuánto pollo hay en una pastilla de caldo de pollo?

No me creas, ¡mídelo!

9788483931981_04_m


Emmy Noether #WomenInSTEM

10 febrero 2016

Para unirnos a la iniciativa de este jueves os hablaré muy brevemente de Emmy Noether y uno de los teoremas que más nos mola a los físicos.

Como podéis leer en su biografía fue un cocazo y tuvo importantísimas contribuciones. Hoy os hablaremos del trabajo que hizo sobre simetrías y leyes de conservación. Empiezo pidiendo perdón a los puristas, que pueden informarse con detalle en otros sitios.

Nuestra amiga encontró que si un sistema era “simétrico” (en cierto sentido) debía haber alguna magnitud que se mantuviera constante aunque el sistema evolucionará.

Esa simetría no es necesariamente espacial, puede ser respecto de otras magnitudes, como el tiempo.

Decimos que el sistema es simétrico porque cambiando una magnitud las ecuaciones del sistema no varían.

Por ejemplo, mira esta fórmula y = x^2

Aquí hay una simetría, si tú cambias x por -x el resultado es el mismo, recuerda “menos por menos es más”.

y = (-x)^2

y = x^2

Eso significa que si yo cambio izquierda por derecha, como haría un espejo, el sistema es el mismo. En nuestro ejemplito una parábola.

A veces los teoremas sólo nos dicen que algo ocurre, pero no la manera de calcularlo, pero el teorema de nuestra amiga es mucho más potente, no sólo te dice que una cantidad se conservará en los cambios del sistema, sino que te dice cuál será y cómo calcularla.

Quizá te suene la “Conservación de la energía”, bien pues eso puede deducirse del Teorema de Noether en sistemas que presentan simetría en respecto del tiempo.

Hasta aquí te puede parecer una curiosidad, pero esas cantidades conservadas nos permiten conocer, incluso resolver, sistemas en los que una aproximación tradicional sea compleja o costosa.

Por ejemplo, si dejamos caer un objeto, sabemos que la suma de energía cinética (debida a su velocidad) y potencial (debida a su altura) es constante, asumiendo que el rozamiento es despreciable.

Si en lugar de dejarlo caer en vertical, lo hago por la rampa de una montaña rusa llena de subidas y bajadas… En lugar de calcular todo, puedo pensar que cuando llegue abajo, toda la energía potencial se habrá convertido en cinética, así que lo hará a la misma velocidad que si hubiera caído en vertical. Bonito atajo, ¿verdad?

Y aquí nos despedimos, con nuestro apoyo más sincero y cariñoso a todas ellas, las de hoy, las de ayer y las de mañana. Ellas, nuestras científicas: investigadoras, profesoras y divulgadoras, que luchan contra la dificultad de su materia… y las zancadillas de su sociedad.


A %d blogueros les gusta esto: