Niño rico, niño pobre

Para evitar malos entendidos, empecemos por el principio.

No hay nada que distinga a esos dos niños más allá del adjetivo.

Si surgen más músicos, científicos, artistas, artesanos o deportistas en un entorno acomodado es simplemente porque resulta mucho más fácil pensar qué color voy a usar en mi lienzo si tengo lienzo y colores, para empezar, no estoy helado de frío, no me ruge el estómago por el hambre ni tengo la mente ocupada con que nos desahucien porque mis padres no tienen ingresos, o escucho peleas de bandas por la ventana.

Y si estamos hablando de circunstancias y no de cosas que esos niños «sean», será mejor entonces decir:

Niño en entorno seguro, niño en situación vulnerable.

Así que tenemos niños que nacen aleatoriamente en unos entornos u otros y cuyas capacidades y desarrollo dependerá de las circunstancias. Vidas que serán menos felices y plenas si no has tenido mucha suerte. Un desastre humanitario y una enorme pérdida de talento que se queda sin florecer para su poseedor y para su sociedad.

¿Están condenados?

Bueno, si las circunstancias son extremas, es casi seguro. Morirán en tiroteos urbanos, violaciones, guerras.

Si las circunstancias no son tan extremas, depende.

¿Cuáles son los ingredientes del éxito?

Muchos.

Y no participa cada uno en un porcentaje. Hay elementos que pueden hacer que suene la flauta o que se vaya todo al garete. Citemos algunos

  • Un entorno seguro

No es igual vivir en una sociedad con garantías sanitarias o de seguridad, tener cubierto un ingreso mínimo vital, que vivir en un estado fallido o en un barrio comido por la delincuencia. No es lo mismo poder acceder a una subvención estatal que tener que buscar el dinero debajo de las piedras para intentar montar un negocio.

  • Patrimonio

Contar con un patrimonio con el que poder subvencionar tus proyectos, no tener que agarrarte a cualquier trabajo para subsistir, poder disponer de tiempo para desarrollarte, estudiar o pensar en tus ideas, son cosas que marcan una diferencia tremenda entre dos personas por mucho que su nivel de trabajo o talento sea similar.

Aquí viene muy a cuento en concepto de «suelo de cristal». Decimos que las personas económicamente favorecidas tienen un suelo de cristal para indicar que pueden permitirse equivocarse o caer en un negocio, necesitar tratamiento psiquiátrico, de adicciones, que el «suelo» de su patrimonio les «parará» y conseguirán salir adelante con mucha más facilidad que otro para el que un negocio que fracasa significa su ruina personal y familiar o para el que no puede pagarse una clínica de desintoxicación.

  • Renta

Puede que no tengas un gran patrimonio, pero que recibas una renta por unas tierras, viviendas o herencia. No es tan vistoso como el patrimonio pero tiene un efecto parecido de respaldo que te pone en un lugar muy diferente a quien no dispone de ello.

  • Acceso a crédito

Otra forma de «seguridad económica» no tan cómoda y no tan vistosa, pero también muy útil. ¿Habéis oído a esos «exitosos empresarios» que aseguran haberse arruinado completamente varias veces y después han vuelto a construir imperios? ¿De dónde salió aquello? Poder conseguir que te preste dinero un amigo o una entidad puede darte esa nueva oportunidad que otros no tienen.

  • Contactos

Mencionábamos a un «amigo». Si lleváis un rato dando vueltas por el mundo ya lo sabéis por propia experiencia. En multitud de ocasiones es una llamada, una conexión, alguien que pasa tu currículum, lo que te lleva a estar en la posición de conseguir un contrato, una concesión, una buena oportunidad de negocio.

Esta es la razón, y no la calidad académica, que lleva a los más favorecidos a matricular a sus hijos en centros privados o similar. Que se vaya creando una red de amigos y conocidos que más adelante allanarán caminos, abrirán puertas, conseguirán entrevistas. La calidad académica en España, al menos hasta hace no mucho era igual, si no mejor, en los centros públicos.

De hecho, estos mismos padres se apuntarán a clubes de golf, casinos y otros lugares donde tener bien engrasadas sus conexiones.

  • Talentos especiales

Al decir especiales, ya marcamos que son raros. No estamos hablando de que te guste un poco la música y tus amigos digan que cantas bien o de que seas el mejor delantero de tu portal. Me refiero a que seas el puto Usain Bolt y que (casi) exclusivamente con una característica que te diferencia de la gente seas capaz de tener ingresos.

Fíjate en el detalle que además de ser poco común, tu talento especial debe ser «apreciado económicamente por la sociedad de tu momento». Si eres el mejor del mundo eructando el abecedario, no esperes rentabilizarlo demasiado y, si quieres un ejemplo menos florido, piensa en los maravillosos artesanos que nos encontramos en los puestos de las ferias, sacando lo justo para malvivir.

  • Suerte

Sí, queridos. La suerte. O el azar o como queráis llamarlo.

Causas incontrolables e impredecibles que pueden echarlo todo al traste o ponerte en el sitio justo.

¿Qué tienen en común todas estas cosas que hemos mencionado?

Que escapan de nuestro control. Que, ni las tenemos (o dejamos de tener) porque las merezcamos, ni podemos hacer mucho para conseguirlas.

¿Y qué nos queda entonces?

¿Qué nos queda, me preguntáis?

¿A quiénes? ¿A nosotros, personitas de clase trabajadora, sin patrimonio, ni renta, ni acceso a crédito, ni talentos especiales y sin una varita mágica para controlar la suerte? ¿Qué nos queda?

Hay dos vertientes:

  1. En lo individual

El trabajo y es esfuerzo. Pero no porque sea la vía SEGURA del éxito como muchos os dicen. Sino porque no nos queda otro camino.

Así de simple, así de claro, así de duro, así de injusto… así de verdadero.

De esta forma una de las cosas más revolucionarias que podáis hacer, queridos jóvenes, es estudiar y formaros. Crecer como personas, conocer el mundo y sus mecanismos.

Recordemos esquemáticamente para que se entienda perfectamente.

  • El esfuerzo y el trabajo mejoran tus probabilidades de tener éxito
  • El esfuerzo y el trabajo no te garantizan el éxito
  • Alguien que sólo puede tirar de esfuerzo y trabajo no está condenado al fracaso

Sé que es duro tener que vivir con esta incertidumbre, pero así son las cosas.

2. En lo colectivo

Asociaros.

Ya lo hemos dicho, nosotros somos pequeños para pintar algo ante fuerzas mucho mayores que nosotros… pero somos muchos, de hemos somos demasiados. Solo falta que nos reconozcamos en la misma trinchera y dejemos de pelear entre nosotros para luchar por nuestros derechos, para conseguirlos y para defenderlos de las fuerzas que no quieren que el mundo prospere. Que existen, tristemente, existen.

Asociaciones de barrio, alrededor de aficiones, profesionales, sindicatos… Solo uniéndonos podemos tener algo de fuerza contra gente mucho más grande y poderosa que nosotros como individuos.

Finalmente, a modo de resumen

Supongo que no es agradable tener que oír estas cosas. También sería más fácil para mí venderos las habituales motos, pero aquí hemos venido a otra cosa.

  • Somos clase trabajadora, nuestra situación es vulnerable y el entorno, hostil.
  • Habrá quien consiga el éxito por «atajos» que a nosotros nos están vedados o por pura suerte.
  • La mayoría de nosotros dependeremos de nuestro trabajo y el apoyo de otros para prosperar.

En mi opinión, es importante decir esto a quien se cree las mentiras de la «meritocracia» o a quienes son engañados haciéndoles pensar que sus enemigos somos los otros trabajadores. Y, decírselo a los más jóvenes, un imperativo.

Así que, aquí os lo dejo para vuestra reflexión y quizá algún profesor le pueda dar buen uso en sus clases o tutorías.

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