¿Es rentable el mal?

Fuente. Cuadro Caminante sobre mar de nubes

Sí, el mal sale rentable. Aunque, como siempre, esta frase no significa nada si no pactamos el significado de los términos que usamos. En este caso la clave está en “rentable”.

Quizá podríamos decir que rentable es algo que nos produce un beneficio neto positivo, superando a los costes. Es fácil que estés de acuerdo, pero esto sigue sin ser preciso. ¿Tenemos un definición consensuada de costes y beneficios?

Utilizo a un amigo para obtener un contrato sustancioso y pierdo esa amistad. ¿He ganado o perdido? ¿Y si no es muy amigo? ¿Y si es sólo conocido? ¿Y si ni siquiera es conocido?

Algo muy curioso de la reflexión sobre la inteligencia artificial es que te hace tener que definir con precisión y con cierta coherencia cosas sobre las que no nos ocupamos mucho, sobre todo la coherencia.

Alguien ponía un ejemplo, creo que era Helena Matute: Si programo una máquina en la que su función beneficio sea producir el máximo número de naranjas posibles, podría entender que eliminar a parte o toda la humanidad pondría a sus disposición un montón de energía que se está desperdiciando, en tanto que no se invierte en naranjas. ¿Quieres que la vida humana tenga un coste? Pues más te vale decírselo a la máquina… y ahora te va a preguntar cuánto es ese coste, para poder comparar con los beneficios de ciertas acciones y tomar decisiones. Esto, que te debe parecer tan oscuro, lo hacen personas, a diario, cuando se toman decisiones sobre la contaminación atmosférica.

Ayer veía en la tele cómo se le afeaba a una “pequeña” famosa no querer trabajar más para poder crecer (económicamente) más, aunque fuera a coste de su vida personal. Ese mantra del crecimiento económico constante ¿es una teoría del beneficio compartida? Los que se lo afeaban tienen patrimonio para vivir una vida tranquila y medianamente modesta sin volver a trabajar, aunque, de hecho, siguen trabajando mucho. Esgrimían el argumento de estar “preparado” para un futuro (económicamente) incierto, pero el suyo ya no lo es.

A veces olvidamos que no todos queremos lo mismo y no a todos nos importa lo mismo. Leí hace poco una interesante reflexión sobre gente que no siente (casi) nada al mentir, al usar la palabra como una herramienta más, componiendo mensajes que le favorezcan, estén o no alineados con la verdad, sin que les provoque un mínimo choque cognitivo. ¿Es para ti un coste mentir? ¿Según a quien? ¿No te produce ni siquiera incomodidad o carga cognitiva al intentar que no “te pillen”? ¿O te da igual que te pillen?

Quizá por eso a veces no nos entendemos o no entendemos al otro, porque estamos suponiendo una base común de los conceptos coste y beneficio que no tienen por qué darse, cuando a la luz de estos sus actos serían muy claros.

Otro día discutíamos entre amigos, ¿es una mala estrategia una actitud poco ética que te reporta dinero y una buena posición laboral? A estas alturas ya convendréis conmigo en que la pregunta está incompleta, habría que decir “para qué”: ¿Qué fines buscas y qué costes te importan? Y otra cosa que se ha colado: ¿A qué “ética” nos estamos refiriendo? Hay quien dice que, en tanto que esto es una puta jungla, (casi) cualquier comportamiento es ético.

Hasta aquí me podríais decir que es obvio lo que digo y que no tiene mayor importancia, en tanto que me rodeo de gente que comparte mis principios éticos y un buen subconjunto de valores (lo que considera deseable y lo que le dolería perder), PEEEEERO….

Resulta que somos profesores, educadores… o lo que es peor, padres. Aquí ya no puedes alegar transpiración genital y pasar de quien te parezca un gilipollas, un aprovechado o una mala persona. porque la Educación de esa persona es, en parte, tu Responsabilidad (permitidme las mayúsculas). Y si eres padre o madre, percibirás que es totalmente tu responsabilidad, aunque no lo sea así, ya que, por más que te duela, sólo eres un agente de los muchos que le influyen.

“Quiero que mi hijo no piense que las personas son un medio para sus fines”. ¿Es esto una aspiración legítima? Más allá de que asumamos (temporalmente) que tienes (un cierto) derecho a “inculcar” los valores que desees a tu progenie, me refiero a que, ¿hay una “manera” para que se lo crea/interiorice/asuma? ¿Podemos conseguirlo?

Dar la turra ya sabes tú que no siempre funciona, por las muchas que hay oído, y que sigues oyendo, y que te entran por un oído y te salen por el otro. En algunos casos, afortunadamente.

“Yo, si veo que mi hijo no comparte con su hermano, le dejo sin nada”. Muy bien, tienes mi apoyo, pero aquí el coste es el castigo y el riesgo, que te pillen. Igual le coge el gusto a compartir, pero puede que siga siendo egoísta donde resulte difícil que le detecten, o bien, donde no le pongan coste si le vieran.

Predicar con el ejemplo. Ah, seguro que estabas pensando en esto, ¿eh? Nadie lo discute, todos piensan que es lo mejor y que funciona. Olvidas lo fácil que es sortear este “adoctrinamiento”. Y digo olvidas porque tú lo haces, todo el puto día. Consiste en etiquetarte como diferente al otro, de esta forma ese ejemplo ya no es “para ti”. Repasa cómo no imitas el comportamiento de gente cuyas cualidades dices admirar, porque luego añades: Es que yo no soy como tú de bueno/responsable/generoso… Fácil, ¿eh?

Así que no, tú puedes pasar todas las tardes en una ONG y que tus hijos piensen que eres un pringao mientras roban en el bazar de la esquina, porque es un viejo que no se entera.

Me resulta curioso que personas muy “racionales”, por ejemplo respecto a las creencias religiosas, no duden en repetirles a sus retoños que El tiempo pone a todos en su lugar, Al final se acaba pagando y otras ideas que me gustaría ver sustentadas con datos y pruebas, porque lo que yo veo es que: no siempre ocurre a corto plazo, tampoco a medio plazo y a veces no ocurre jamás. Y, si el nivel de empatía de aquellos “malvados” es bajo, posiblemente duerman mejor que tú y que yo y no tengan ningún problema al mirarse en el espejo.

Y por fin llego al título del post (cada vez me cuesta más).

Sí, el mal es rentable, según cuáles sean tus objetivos y lo poco que valores lo que vayas a perder en el camino. Sobre todo en entornos organizados, en sistemas garantistas. Piensa en la carretera: Si todos conducís más o menos bien, mi objetivo es ganar tiempo, no me importa pagar multa y no es fácil que me pillen porque hay poca vigilancia… es “beneficioso” ir haciendo pirulas, sirve a mis objetivos. Otra cosa es una carretera llena de pillos, o un sistema fiscal donde todo el mundo defraudara mucho. Se convierte en inviable. No, el río revuelto no es el mejor sistema para ser un pillo. Al menos, no si está muy revuelto.

¿Qué hacemos? ¿Seguimos amenazando con castigos las conductas “no buenas”, a ver si se “aficionan”? ¿Seguimos vendiendo la moto de que “los malos al final salen perdiendo”? Es mejor eso cuando son jóvenes para que les llegue la crisis más tarde? ¿Igual que con Papá Noel? Quizá con niños muy pequeños os sirva, ya te digo yo que los adolescentes ven claro que tu compromiso con el trabajo y el ciertos “influencers” funciona diferente a la hora de acercarte a cierto hedonismo, típico de esas edades. De hecho, es posible que hayas cumplido cuarenta o cincuenta y estén pensando que llevas haciendo el gilipollas toda la vida, ¿es así? ¿Estás revisando valores? ¿Los sientes impuestos o los has elegido? ¿Has invertido algún tiempo en revisarlos en todos estos años? ¿Quién eres? ¿Quién quieres ser? ¿Ahora crees que te hubiera gustado haber sido otro?

Ya te digo que, respecto del pasado, te vas jodiendo. Está fuera de tu alcance por más que lo revises. Sí puede ser interesante que pienses respecto del presente y del futuro.

¿A qué se debe tu adhesión al “bien”? Sirve a tus “intereses”, porque es posible que a ti si te haga dormir tranquilo ser “bueno” según tus parámetros, y que le dé una dirección a tu vida o incluso una identidad a tu persona.

Y terminaré diciendo que estoy no es una apología del mal o del que “cada perro que se…”, digo, “cada palo que aguante su vela”, mejor. A lo que sí llamo es a una reflexión y un discurso valiente respecto a esto, que es un terrible abismo al que hay que enfrentarse, o vivir en un letargo intelectual constante.

Mi opinión, expresada mil veces y detallada en La Cordura de Saberse Loco, que os dejé gratis por aquí, va en una dirección muy diferente: el Amor es el único sentido “razonable” de este mundo, tanto si lo es de manera trascendente, como si decidimos elegirlo y atrevernos a dotar de sentido a una naturaleza caótica, pero desde luego no porque “me paguen” en la otra vida, o “acabe peor” si soy malo. Joder, que ya somos (o deberíamos ser) mayorcitos.

¿Están nuestros adolescentes, estamos nosotros, maduros para tener esta conversación o es mejor seguir con el hombre del saco y paraísos futuros?

Y ahora así, por último, “dar ejemplo” es el puro resultado de comportarte con cierta coherencia y constancia alineado con ciertos principios. Dar “turra” (ligera, por favor), la explicación pertinente a quien la pida y el ejercicio de la libertad de expresión, derecho al que también somos acreedores. Así que sigamos haciéndolo, pero no por si “sirve”, porque, ¿qué ejemplo sería un comportamiento ético que tuviese como motivación ser ejemplar? ¿Sería, entonces, ético?

8 Responses to ¿Es rentable el mal?

  1. Este es un tema sobre el que reflexiono constantemente. La mayoría de las veces somos buenos porque nuestra conciencia (sea como sea que la hayamos adquirido) no nos permite ser malos (nos castiga con la culpa, el remordimiento etc). Pero hay gente que no tiene ese problema y ahí está claro que les sale rentable en general. Solo una comunidad que sanciona socialmente a los egoístas puede lograr que está maldad no salga rentable. Y tal vez, que es mucho suponer, la educación pueda ayudar a ello. Pero desde luego no cómo lo hacemos ahora, apelando a la racionalidad, sino con más educación emocional. Aunque tal vez ni aún asi.

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    • javierfpanadero dice:

      Creo q confiamos demasiado en la educación, cuando ni los “buenos” hacemos muchas cosas sin q esté la ley detrás. Saludos y gracias por comentar

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  2. Angeles dice:

    Yo creo que la educación en valores es la única forma de salir de una sociedad perversa. Si educamos en honestidad, más allá de la que se pueda enseñar a título familiar, podremos llegar a la confianza que es una herramienta estupenda de adaptación y evolución social. Y por supuesto, conociendo ese “sesgo” tan humano a trasgredir las normas, siempre tiene que haber un control férreo para castigar esos abusos por el bien de la sociedad. Y nada de esto es fácil, es como una lucha permanente para vencer tus adiciones.

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  3. libreoyente dice:

    Muchas gracias por estas reflexiones que me obligan a reflexionar también a mí sobre tan capital tema.

    Estoy totalmente de acuerdo en que el Amor, y aquí como usted dice que cada uno lo tome en la dimensión que estime oportuno, es el único patrón con el que podemos hacer un mundo mejor, lo que creo que es posible.

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