No era el momento, ¿lo es ahora?

Al principio de este curso, al que se llegó sin la previsión suficiente por parte de la administración, se llamó a que nos plantáramos y exigiéramos las condiciones adecuadas para poder dar este servicio esencial: seguridad sanitaria, al menos la misma que en otros trabajos, condiciones de temperatura adecuada, presencialidad, profesores suficientes, horario adecuado, etc.

Se convocaron huelgas, pero muchos profesores dijeron que no era el momento y lo dejaron pasar.

En estas vacaciones espero que descanséis mucho, pero quizá también es el momento de hacer una reflexión de dónde estamos y qué podemos esperar de la «evolución natural» de las circunstancias, teniendo en cuenta el comportamiento de la administración.

¿Cómo estamos?

Sanitariamente, según a quien se lea. Así que hablemos de hechos.

Se ha redefinido el término «contacto estrecho» en la escuela, en el exterior es haber pasado más de quince minutos a menos de dos metros sin que la protección (mascarilla) haya sido la suficiente, o incluso así. En los centros educativos esto no es así. No se nos considera contacto estrecho de un alumno infectado al que le has estado dando clases de cincuenta minutos, quizá más de una hora por semana.

No se hacen las mismas PCR que en otros ámbitos. Quizá conclusión de la redefinición de contacto estrecho, pero esto incide en que se van a detectar menos «focos». Un alumno tuyo es asíntomático, no se te notifica, tu familia empieza a tener síntomas, pero esto no se anotará como que ha ocurrido en los colegios.

Dicho esto, los brotes «contabilizados» en los centros educativos no estuvieron por debajo de la media… ni en la media. En octubre se publicaron datos oficiales donde era el tercer lugar con más contagios.

Así que sanitariamente, no estamos bien.

¿Educativamente?

En fin, ¿qué deciros? ¿Por qué no hechos?

  • No se han cubierto todos los puestos de trabajo hasta meses después.
  • No se han cubierto bajas de profesores
  • La semipresencialidad se ha extendido desde cursos obligatorios, como tercero de la ESO, hasta incluso segundo de bachillerato.

Ya tenéis los resultados de la evaluación. ¿Qué tal han trabajado los chavales en casa, incluso los mayores? ¿Qué tal los que necesitaban más ayuda? ¿Qué tal los resultados? Y no me refiero a los que nos han pedido explícitamente que maquillemos desde la administración (digo, que seamos comprensivos), me refiero a si han aprendido o no.

¿Laboralmente?

¿Qué tal los equipos prometidos? ¿Qué tal el volumen de trabajo? ¿Qué tal la semipresencialidad? Un descanso, ¿verdad?

¿Vuestra seguridad como trabajadores? ¿Condiciones de trabajo? ¿Pensáis que estáis seguros? ¿Las personas de riesgo por edad o patologías? ¿Qué tal el fresquito? Os recuerdo que es ilegal trabajar por debajo de 17º en una oficina según el RD 486/1997.

¿Ahora qué?

¿Qué hacemos después de Reyes? ¿Volvemos a esto? ¿A algo peor? ¿No es el momento? ¿Recuerdas ante de la pandemia que hubiera alguna actitud de revertir los recortes? ¿Cuándo es el momento? Para la administración yo ya he entendido que nunca, pero, ¿para nosotros?

Cuando uno pierde una oportunidad, y nosotros hemos perdido muchas, ya nunca será el mejor momento, pero puede ser el segundo mejor momento, o el tercero o el cuarto, o el puto borde del precipicio. No sé si te das cuenta, pero el servicio está a punto de estar herido de muerte para siempre o para unas décadas.

¿Podría ser el segundo mejor momento a la vuelta? ¿Exigir que se pongan las pilas y doten al servicio de lo necesario para poder darlo? ¿Nuestra dignidad como trabajadores?

Sólo os pido que entre cachito de turrón barato y trocito de mazapán a granel, mientras os calentáis después de estas semanas de pasar frío en el aula, le dediquéis un momento a pensar:

  • El servicio está en peligro.
  • Nuestro puesto de trabajo es insalubre por contagio y por temperatura.
  • Nuestras condiciones no se han recuperado desde los recortes, horas lectivas y carga docente.
  • (Sobre todo los funcionarios) Tenemos protección laboral para movilizarnos sin poner en juego el puesto de trabajo. Otros trabajadores lo hacen jugándose mucho más.
  • Hay un sistema de adelantos de nómina a devolver en plazos que podría ayudar a mantener una movilización prolongada lo necesario para ser efectiva.
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