Reflexiones sobre del trabajo voluntario

He pensado que este era un buen momento para sugerir a mis alumnos que reflexionaran sobre la motivación, lo voluntario y lo obligatorio, ordenar o convencer, normas, incentivos costes y otras hierbas.

Para esta reflexión tenemos de fondo el estado de alarma y sus múltiples fases, sus normas obligatorias sus actitudes “sugeridas” y, por otro lado, algunas actividades que les había sugerido que podían hacer de cierta significación para su vida (cómo buscar en Internet) pero sin que fueran a tener un reflejo en sus notas.

Primero les llevé a un cuestionario donde pusieran cuántos vídeos han visto de los últimos cinco que les grabé.

Los vídeos son bastante cortos (alrededor de tres minutos y pico, salvo uno de seis y medio)

Estos son los resultados:

Como veis el número de respuestas ya dice algo, hay 133 respuestas y el número de participantes posibles (disculpando a los que andan con mucho lío) podría rondar los cien más.

Estos son los visionados declarados por ellos mismos.

En ese punto les aparecía un enlace a un documento con el siguiente texto en el que se propone precisamente la reflexión de cómo somos respecto al trabajo voluntario (TODOS, adultos también). Cómo respondemos principalmente a incentivos y costes. Cómo muchas actividades onerosas son necesarias y cómo mucha de la actividad voluntaria suele hacerse por afinidad más que por “deber”.

En el texto les añadía un enlace a los resultado que os he mostrado para que vieran el panorama general y otro enlace para que pusieran los comentarios que quisieran sobre todo este asunto, de manera anónima.

Los comentarios han sido muy interesantes, empezando por su número: 25.

Hay un par muy divertidos: uno de ellos, con toda sinceridad, declara que vio los vídeos porque pensaba que habría una actividad posterior. Otro me plantea al final de sus consideraciones si yo haría algo voluntario, curiosa pregunta en una actividad que me saco de la manga y a la que no me obliga nadie. Permitidme que, (medio) en broma, tome nota mental de que hay que trabajar la comprensión lectora.

En el resto me ha parecido muy curioso que algún estudiante haya notado un mayor descubrimiento sobre su forma de ser en este periodo (no a través de esta actividad), ya me ocurrió en una actividad anterior. Como apuntaba en el documento, las cosas que nos suceden más o menos graves son oportunidades de reflexión sobre el mundo y uno mismo, y parece que hay quien lo ha vivido así. También hay quien se observa y se encuentra en proceso de construcción sin saber muy bien cómo es ni cómo quiere ser. Me hace pensar que bendita sabiduría a edad tan joven, porque todo el que se observe con detenimiento (y esté entre el sabio y el ignorante) andará bastante cerca de ese sentimiento.

Muchos coincidían con las ideas que trasluce el texto de la necesidad del reconocimiento de nuestra humanidad y la necesidad que tenemos de conducirnos por costes e incentivos, a la vez que la debilidad de nuestra voluntad, como cualidad personal y más enfocada a lo no apetecible o escogido, por más que nos parezca “importante”.

Algunos llaman a aquello de convencer en lugar de ordenar o subyugar, de la apelación al diálogo a la razón y a la interiorización de las “normas” que fueran necesarias. Algo con lo que no puedo estar más de acuerdo como deseo y como intento, que, en mi opinión, debe ser respaldado por una normativa asociada a costes e incentivos porque nuestro nivel humano no da para funcionar sólo con eso, salvo en muy pequeños grupos o con individuos muy concretos y, posiblemente, sólo en áreas particulares.

Visto todo esto, ¿qué conclusiones saco y os cuento por aquí por si a alguien le suscita algo interesante?

Pues, como os decía, nuestra humanidad no da el nivel. Ya os decía hace mucho que somos una civilización con candados y cerraduras, y es por algo.

En la educación reglada y obligatoria tratamos con todos nuestros jóvenes ciudadanos y tenemos como objetivos formarles como personas y dotarles de ciertas herramientas que (nosotros) consideramos que son las mejores para que profundicen en su humanidad y mejores sus posibilidades de vivir en sociedad.

Por mucho que nos esforcemos, de todas esas cosas, algunas no les gustarán (quizá muchas), o les gustaría verlas de otra forma, o aprender otras cosas… y vaya, nadie critica sus gustos, sólo su capacidad de decidir con lo que saben y su edad madurativa, qué elementos y en qué profundidad son los que mejor convienen a su formación. Ya sé que queda muy guay decir lo contrario, pero es un error. En casi ningún otro campo se plantean cosas parecidas. Desde las actividades más sencillas hasta las más complejas.

Creo que la conclusión que tenemos que sacar es además de intentar hacer lo más interesante, motivador, apasionado, significativo, etc. lo que contamos, “tunear” correctamente el sistema de costes e incentivos que nos lleve a conseguir las mejores conductas para su educación.

Como les decía a ellos mismos, recordad que hay adultos que tienen que pagar un gimnasio para obligarse a hacer el deporte que “podrían” hacer por ellos mismos, pero que en la práctica no pueden, por esa falta de voluntad. Y no es el único ejemplo que podemos dar, ¿verdad? Así que, parece inteligente, siendo consciente de cómo somos actuar para andar más fácilmente el camino que nos lleve al mejor destino.

Algo que los docentes tenemos que pensar una y otra vez es que las tareas, su importancia en la materia y su peso en la evaluación debería tener cierta proporcionalidad. Es algo que a veces se nos escapa.

Hablamos mucho de la importancia de unos buenos apuntes o resúmenes, de un cuaderno de clase, pero, ¿tenemos la voluntad o la posibilidad de corregirlos adecuadamente? ¿Cunde lo mismo, en “puntos”, el tiempo que hay que dedicarle que otras actividades de menor duración?

Este tipo de descuadre “legal” es un problema a la hora de que se produzcan los comportamientos que queríamos provocar, porque desincentivan. Lo mismo pasa en el mundo adulto cuando las multas son menores que lo que se consigue incumpliendo ciertas normas, por ejemplo.

Como os decía, tenemos que tener también la posibilidad de llevar a cabo nuestros planes. Por ejemplo, para profesores como yo con 270 alumnos aproximadamente, es imposible supervisar ese trabajo.

Pero como hay mucha gente pensando sobre esto, nos hemos encontrado con esta propuesta tan interesante del “examen de cuaderno“.

Más allá de la actividad en concreto, me ha encantado la filosofía y creo que es lo que debe extenderse a nuestra práctica educativa. Me explicaré.

  • Coherencia: El cuaderno es importante… repercute en la calificación. (Lo que os decía antes)
  • Responsabiliza al alumno de su material de estudio: Los apuntes son tu elemento de trabajo y tu responsabilidad. No se trata de que me parezcan bonitos a mí, sino de que te sean útiles a ti, por lo que plantearé una prueba donde se ponga de manifiesto que es una herramienta funcional.
  • Escalable: No puedo mirar 270 cuadernos, pero sí corregir una prueba, incluso automatizarla si quiero hacerlo más frecuentemente.
  • Fomenta competencias (muy) básicas, pero poco frecuentes: Es demasiado frecuente que alumnos, incluso de secundaria o bachillerato carezcan de la suficiente comprensión lectora y aquí podría trabajarse. También echamos de menos cierta agilidad en los procedimientos sencillos, por ejemplo, problemas “tipo” como los que hacemos en clase. Algo que nos facilitaría luego para construir sobre eso conocimiento más sofisticado. De esta forma, si tiene un problema resuelto en clase y es capaz de, a su vista, resolver otro parecido, pues ya tenemos sobre qué apoyarnos.
  • Y más cosas que, cuanto más las pienso, más me gustan. Como hacerlos por sorpresa también para fomentar ese tener los apuntes al día, completos y “controlados”.

Sigo con más conclusiones…

Con carácter general, como os decía, revisaré mi práctica para buscar esa proporcionalidad aproximada entre importancia, tiempo y peso en la evaluación de todo lo que hagamos.

Algo que ha quedado claro también es que, como conjunto, necesitamos ese “empujón”, así que intentaremos ser justos y contemplar las excepciones, pero no caer en la trampa de los que esconden su pereza en incapacidad o en tragedias como esta, que hay quien ha aprovechado para el escaqueo (los adultos también, como sabemos). Por lo tanto, habrá que graduar el trabajo, y exigírselo, ayudarles a que crezcan en lugar de regirnos por los vaivenes de sus apetencias o apetencias.

En este sentido creo que hay que distinguir dos tipos de elementos.

Los que no necesitan talento (escribir el nombre completo en un trabajo) y los que sí lo necesitan (hacer un dibujo correctamente).

Para los primeros seguiré el siguiente esquema.

  • Explicaré su necesidad y cómo debe hacerse.
  • Dejaré una referencia para que consulte quien se olvide.
  • Lo exigiré como un requisito

Que cuando mandemos un trabajo nos lleguen tarde, sin nombre, con manchas, en un porcentaje tan alto como sabemos, no es una cuestión de incapacidad, sino de un descuido que no corrige su voluntad, ni el coste que les pasamos en este momento. Creo que debemos reservar nuestra comprensión para casos muy concretos y excepcionales, si no, es laxitud que les enseña que “no importa” eso que les decimos que “sí que importa”.

Para las cosas que necesiten talento, como buen patoso que soy, creo que son necesarios sistemas y protocolos. Así que, no exigiré que sea capaz de trazar una línea recta a mano alzada, sino que les hablaré de la escuadra, las plantillas, y demás. En estos casos cada uno llegará hasta donde pueda y quiera, acorde con eso recibirá la calificación correspondiente, y por supuesto el feedback y las referencias que necesite, pero no devolveré el trabajo como si viene con manchas de chorizo.

No sé si aún queda alguien al que le haya parecido que las pruebas online han sido justas, equitativas y con las garantías adecuadas… pero no es a mí.

Por eso también creo que habrá que estar bien preparado para pasar a trabajo online y, en buena parte autónomo, en periodos intermitentes. Volvamos al coste y a los incentivos. ¿Cómo se puede llevar ese trabajo a cabo si después acaba en una “evaluación” que va a trampearse o un conocimiento que va a dar igual se adquiera o no? En mi opinión, hay que hacerlo presencial.

Volviendo a la filosofía del examen del cuaderno. Tú, alumno, deberás ahora tener la disciplina de atender al contenido online (textos, vídeos, videoconferencias) y hacer actividades autoevaluadas, por ejemplo. ¿Cómo puedo incentivarte y a la vez garantizar que se ha adquirido lo que se buscaba? Pues teniendo un horizonte de una prueba presencial a la vuelta.

Si por ejemplo, paramos una semana, estará claro y disponible el material correspondiente y creo que deberá ayudarse con mucho material autoevaluable que además de buen feedback de dónde están los fallos y las referencias para solucionarlos, y todo eso dependerá del alumno hacerlo de la manera adecuada, pero está en mi mano hacer una prueba presencial sobre todo eso el día siguiente al que volvamos. Esto servirá de aliciente al que haya estado trabajando y de motivación al que no consiga encontrarla en otros factores que nos gustarían más.

No quiero que se vuelvan peseteros ni volverme yo, quienes me leéis sabéis lo poco que me gusta, pero así somos los humanos y así es el condicionamiento clásico.

Esto por supuesto no descarta que puedan hacerse actividades voluntarias o de ampliación, pero creo que podríamos decir, como resumen, que:

  • Si consideras que una actividad es importante… no la pongas voluntaria 😉
  • Si algo es importante, que se note (en tiempo, control, feedback y evaluación).
  • Lo que no necesita talento se explica y se exige.
  • Para lo que necesita talento o aprendizaje, demos sistemas y protocolos que ayuden a los menos dotados.
  • Costes e incentivos son el motor de la mayoría de la gente en la mayoría de los ámbitos.
  • Cumplir debe tener un beneficio e incumplir un coste, si queremos favorecer comportamientos.

Espero que el camino que andamos os ayude a otros y se agradece difusión y comentarios para la mejora de todos.

10 Responses to Reflexiones sobre del trabajo voluntario

  1. Angeles dice:

    Buenos días Javier
    Eres el único profesor que se preocupó en esta cuarentena de los chavales.Los videos ayudan mucho, ya que están ahí para verlos las veces que sean necesarias y ayudan a resolver el ejercicio.
    No se puede decir hacer resumen de aquí hasta aquí y luego los ejercicios este estés y este.Luego hacen pruebas y acusan de que as copiado o te ayudaron ¿Perdona? Como se puede juzgar sin ver algo y sin saber cómo se aprendió algo??
    Enhorabuena por tu trabajo en esta cuarentena, estuviste ahí desde el principio hasta el fin.
    Saludos

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  2. Eres un pozo de sabiduría, Javier. Yo también estoy empezando a apreciar las carencias de mi sistema de enseñanza online durante este cierre, y leer reflexiones así ayuda bastante a tomar un poco de perspectiva.

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  3. globuzon dice:

    Efectivamente, Javier. Lo que se ha hecho a base de cámaras y demases para controlar si los alumnos era los que debían ser o eran lo que lo hacían o eran, qué sé yo … denota que muy poco importa saber lo que saben, lo que ha calado, sino más bien pasar el trámite de la más rápida manera posible. Un ggogle forms rapidito, que no tengan tiempo de repasar lo que escriben y así no se copian … ni que fuera un examen de oposición para optar a un trabajo … mal remunerado. Para eso no hacía falta tanto medio tecnológico que, por otra parte, está marcando el modo de interactuar con ellos. De entrada, en un examen, todos son sospechosos. Disponemos de tanto pero lo importante es ¿para qué? Currículos lógicos, adecuados, secuenciados, interrelacionados y con las reiteraciones necesarias para ir avanzando es lo que debemos construir, al margen del delirio que suponen los actuales, si no queremos acabar tratando a los alumnos como a robots en el futuro sin estar replicados nosotros previamente. La enseñanza a distancia lleva mucho tiempo llena de principios básicos y sin embargo tan solo se ha sabido dar a una tecla. Porque sencilla y complejamente a la vez era tan solo no presencial. Y nossotro, quieras o no quieras hemos sido disoensadores de tareas. LA mayor parte delas dudas de los alumnos, si no se forzaba, eran preguntas sobre la forma y no sobre el fondo.Pero lo que hay al otro lado de la pantalla son humanos. Y han respondido, lógicamente, copiándose unos de otros. Como les dije el otro día, sintiéndome muy orgullosa del cuestionario que
    habí a preparado y ellos “resuelto”, al menos haberle dado un toque personal a vuestra redacción una vez que habíais compartido los datos. Falta comprensión-expresión escrita y oral, comprensión de la diferencia y utilidad de los diferentes lenguajes según disciplinas. Faltan profesores, faltan espacios.De siempre han faltado Y nos van a apachurrar como ganado para conseguir la inmunidad de rebaño. Porque ante una pandemia esta inmunidad hay que conseguirla sí o sí. ¿Y de eso se ha hablado con los chicos en tantas videoconferencias echas a lo loco y por demanda directiva donde la preocupación al final ha sido que no se metiera alguno de otra clase? Cuando ello deberñia ser un honor para cualquier profe que se precie. El nivel es muy pobre. No damos pa’más. Pero como siempre, algo habremos aprendido a poner en marcha. Probando, probando. Un saludo.

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    • javierfpanadero dice:

      Gracias por comentar!

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      • globuzon dice:

        Gracias a ti por brindar este espacio donde poder comunicarnos. Te sigo, como al igual que a otros docentes, en twitter y en este blog, pero yo no tuiteo. Me agradaría, vivo en Madrid, si organizárais algún encuentro informal o formal para intercambiar hechos, opiniones y toma de decisiones ante el próximo curso.
        Un saludo

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      • javierfpanadero dice:

        Un abrazo. Hay gente que se está reuniendo y se están haciendo algunas asambleas. Después de lo vivido, yo me reservo hasta la asamblea para tratar CÓMO vamos a llevar a cabo una huelga indefinida, en lugar de ir a las de SI LA VAMOS A HACER O NO.

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  4. Jesús dice:

    Javier, no sé si te has dado cuenta, pero con este artículo prácticamente tienes hecha la memoria de fin de curso 🙂

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