Qué poco crees en la razón si piensas que se pierde con las formas

The Thinker, Rodin

La razón, la verdad, el por qué de las cosas (el de las causas intermedias de la ciencia o el de las preguntas últimas de la filosofía), las regularidades que oculta y que exhibe la naturaleza, la multitud de los mundos que creamos con las matemáticas…

Todo eso, en su profundidad asombrosa y temible, resulta que vale nada si lo acompaño de la palabra CULO.

Bien, pues… CULO, CULO Y MÁS CULO.

Qué falta de respeto y qué atropello a la razón, como cantaba el tango, si pensáis que por un momento mis exabruptos menoscaban un ápice lo que tanto nos costó pensar e idear.

Y UNA MIERDA BIEN GORDA, añado.

Es posible que vivas en una comodidad física, y quizá de clase, que te permita vivir en el mundo de las “opiniones equivalentemente respetables” donde no tengas que discutir tu supremacía con nadie, o te ocupes de objetos que ignoren las leyes de la física… aunque esto último no se ocurra cómo pudiera ser… o quizá que tu negación de la verdad la arreglen después otros menos afortunados.

Podrías ser el jefe que dice barbaridades, se lleva el crédito y el beneficio, mientras los que están por debajo hacen las cosas como se debe, salvando los platos y el día.

Podrías ser aquel de discurso vacío a posteriori que siempre explica lo pasado, pero cuyas ideas nunca se aplican al presente o anticipan el futuro. Que sólo se ofendan los economistas aludidos.

Podrías ser quien reparte consejos inútiles sobre cosas que no conoce a quien le ignorará, por el mayor bien de su salud, y luego vuelve a su acomodada comodidad.

Podrías ser cualquiera de ellos o todos. Alguno o varios. Siempre o a ratos. Lo que todos comparten es el desprecio a la verdad, a la mejor aproximación que conocemos a ella o a cualquier acercamiento sincero.

Quizá no sabes lo que es la verdad, lo que es luchar por la verdad. En sitios tan duros como un juicio, una reclamación sanitaria, por la memoria de un familiar… o tan cotidianos como quien cuadra las cuentas para llegar a fin de mes, o el que busca la solución de un problema matemático. Cualquiera de estos sabe bien el valor de la verdad frente a vendehumos, entretenedores o aquellos con la serenidad que les concede la indolencia.

Otra cosa muy diferente es que no quieras hablar conmigo por las razones que te parezcan, por mi forma de hablar, por mi cara o sin razón alguna, pero no oses decir que eso me quita la razón, son muchos años de búsqueda y de lucha, solitaria y solidaria, así que, NO ME JODAS, SI NO TIENES NI PUTA IDEA DE LO QUE HABLAS.

Más de una vez he hablado aquí del respeto, y es bastante probable que vaya por delante tuya y que tú necesites justificarlo mientras yo lo reclamo como derecho inalienable. Así que, eso es otra cosa muy diferente, y te recuerdo que el respeto es a las personas y no a las ideas.

Aunque quizá no hayas entendido nada, espero no verte levantándote de tu sillón de orejas para decirle a la enésima madre que reclama A VOCES el cadáver de su hijo, en lugares donde le dicen que “no corresponde”, porque llevan años sin hacerle NI PUTO CASO, que ha perdido la razón debido a sus formas… porque entonces tendremos que concluir que sois gente como vosotros lo que habéis perdido el juicio.

Gracias a Dios, aún queda gente con la profundidad de visión suficiente para entender que muchos que hablamos con menos elegancia que verdad, con menos buenas maneras que cariño, somos de mucha más valía y honestidad que aquellos que envuelven MIERDA en puntillas y me hablan de usted para dejarme sin comer.

CULO.

9 Responses to Qué poco crees en la razón si piensas que se pierde con las formas

  1. libreoyente dice:

    Totalmente de acuerdo con usted. Y se lo dice alguien que viste corbata a diario y procura no decir tacos. Pero lo que es, es.

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  2. […] voy a tirar la casa por la ventana. Tal y como dice Javier en su último post, debemos creer más en la razón que en las formas. Por muchos exabruptos que digamos o […]

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  3. Charo dice:

    La razón no la pierdes por las formas (suponiendo que de verdad lleves la razón, que esa es otra), pero puede que el que esté enfrente deje de escucharte por tus formas, y en ese caso de poco te servirá tener la razón.

    Si un padre que viene a discutir el suspenso de su hijo me empieza a gritar, a insultar o amenazar yo no hablo con él ni atiendo su petición. Y a lo mejor tiene razón, y el suspenso ha sido un error. Pero ante lo que yo percibo como una agresión yo corto el diálogo.

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  4. Fartoso dice:

    No se dice delate tuya, sino delante de ti, hijodelagranputa

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  5. juangarpea dice:

    El huevo y la gallina. La cuestión es ¿analizamos cuando alguien viene con ese cabreo, formas etc? Tratamos de asimilar nuestros posibles fallos y decir “Tiene usted razón, si le parece nos tranquilizamos y buscamos la solución o el consenso”. Claro que viendo a nuestra clase política suena dificultoso de aplicarlo a la sociedad en general…..
    Más CULO hace falta.

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