Alumnos “peseteros”

Fuente: Wikipedia

Ya hablamos hace tiempo de cómo la forma de evaluar o las reglas que se proponen INDUCEN comportamientos. Simplemente recuerda como conduce la mayoría ante un radar de carretera fijo o uno de tramo.

Con la deriva educativa hacia la atomización de la evaluación y a la injusta objetivación milimétrica (sí, objetivo y justo no son sinónimos), nos hemos quedado con una situación que fomenta ser eso que llamábamos antes “pesetero”. En mi entorno la definición del DRAE (alguien muy preocupado por el dinero) se le añadía también una cierta actitud mezquina en el recuento eterno de costes y beneficios de cualquier actividad, cuyo único incentivo y valor era ese, las pesetas. Una cierta forma de mezquindad.

Lamentablemente cada día me parece verla más entre el alumnado y, sin duda, la situación la fomenta.

Andas explicando algo que vas a preguntar en un examen y alumnos que no están prestando mucha atención pasan a preguntarte cuánto vale el examen en la nota global o cuánto valdrá esa “pregunta” en el examen, sin ninguna intención de entenderla.

Se suponía que la evaluación era una forma de medir y fomentar(!) el aprendizaje. Pues parece que vamos en dirección contraria, empezando por la pregunta que casi nadie se hace: ¿Por qué la mitad de lo estudiado es “suficiente”? y siguiendo por el recuento de “cachitos” de punto por “poner la fórmula bien”, haber intentado “algo”, etc. hasta intentar sumar ese cinco deseado, sabiendo más bien poco.

Las “excepciones” se han convertido en la norma y en las grietas por las que se cuelan “listillos”, como bien les enseñamos los adultos, que hacemos lo propio con nuestra legislación.

Por ejemplo, “¡Qué barbaridad que una alumno no titule porque le quede una asignatura!” Bien, pues como ya se puede titular con asignaturas pendientes, los alumnos, las abandonan, cuentan con esa baza, y ahora la discusión pasa a ser, “¿Cómo me vas a suspender con dos, si con una ya me aprobarías?”. Discusión parecida a la que tenemos con esos “cuatros que casi son cinco”, aunque en realidad representen un 40% de lo que se supone que debería saberse.

Y os advierto que poco “peseteros” son para lo que podrían, y muchas triquiñuelas se les escapan. No daré yo muchas más pistas, pero a ver cómo, con esto de los estándares, argumentas que un chaval que tiene dos sietes en las dos primeras evaluaciones no ha superado ya el 50% del contenido del curso, si no es con una desproporción en la tercera evaluación que supondría un mal diseño de curso. Pronto veremos a chavales que en marzo piden su aprobado porque se van a jugar a la consola.

Hemos sacado el foco de los chavales de la materia que tenían que aprender, para centrarlos en un “juego de abogados”, retorciendo el espíritu de la ley (lo que se pueda sin que se rompa -Gene Hackman, La Tapadera). Ya no se trata de cómo aprendo lo que tengo que saber, sino de cómo consigo el cinco aprendiendo lo menos posible.

No niego que antes hubiera alumnos así de forma general o en momentos puntuales, lo que digo es que LEGISLAR PROMUEVE UNOS COMPORTAMIENTOS Y SOCAVA OTROS, no sólo los sanciona, y que hoy por hoy, hemos vuelto a los chavales recolectores de décimas en lugar de aprendices de saberes.

Por cierto, ¿estos son los médicos, peluqueros, conductores, agricultores que querríamos que nos dieran servicio? Pues más grave que esto es que la formación que los haría profundizar en su libertad y su humanidad, esté quedando igual de coja.

2 Responses to Alumnos “peseteros”

  1. Jesús dice:

    Muy bunas reflexiones.

    Me gusta

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