Yo fui un crackpot adolescente

Fuente: Wikipedia

Es posible que hayáis oído este término: crackpot. En el entorno científico suele aplicarse a personas que aparecen con un puñado de folios refutando (normalmente) a Einstein, que acaban de encontrar la Teoría del Todo, o tienen varias ideas para móviles perpetuos.

Son gente que producen a la par risa y rechazo. Cualquier investigador se ha encontrado con correos electrónicos, o con “preguntas” de largo desarrollo en conferencias, o incluso abordajes personales de estos especímenes.

Este no es un post para hacer más sangre… sino, curiosamente, para defenderlos. Vamos al lío.

Algo muy curioso es que cualquiera se suma al linchamiento, más allá de su nivel de conocimientos científicos. Quiero decir, que hay un numeroso grupo de personas da por buenas las ideas de Einstein, sin tener ni puta idea de en qué consisten exactamente, ser capaz de reproducir los cálculos o mínimamente consciente de lo anti-intuitivas que son. Y justo este último punto es el que me parece más interesante.

Entiendo que todos asumimos el consenso de la Comunidad científica como lo más próximo a un saber empírico, aunque se nos haya comunicado y hayamos tenido que aceptarlo por argumento de autoridad, pero no olvidemos que dista mucho de ser “sentido común”, que es de la falta de la que se le acusa al crackpot.

“Y el gilipollas este dice que refuta a Einstein, no te jode, ahí en su casa meciendo la cuna de su hijo, a ratos entre su trabajo en la oficina de patentes.”

Vaya, más o menos lo que pasó, si donde pone “Einstein” ponemos a Galileo y a Newton, y donde pone “gilipollas”, ponemos a… Einstein.

Para quien no lo sepa, la relatividad especial tiene como uno de sus acicates, arreglar los “cambios de coordenadas” de Galileo porque no funcionaban bien con las ecuaciones del electromagnetismo de Maxwell. Lorentz hizo el apaño, pero el sustrato teórico se lo da Einstein de manera que ahora, cualquier estudiante de los primeros cursos universitarios de ciencias es capaz de reproducir la derivación de las ecuaciones a partir de estos postulados.

  1. El espacio vacío es homogéneo (no hay puntos de sean diferentes de otros). Muy normal.
  2. El espacio vacío es isótropo (no hay direcciones que sean “mejores” que otras). Muy normal.
  3. La velocidad de la luz es constante, para cualquier observador, te alejes o te acerques a la fuente. Muy norm… digo, ¿QUÉ COJONES ES ESTO?

Alguien “normal” podría responder a esto:

  • Vamos a ver, si viene un coche a 40 km/h hacia mí y yo voy hacia él a 10 km/h es como si yo estuviera parado y él viniera a 50 km/h, ¿no? Y si me alejo a 10 km/h, sería como si yo estuviera parado y él viniera a 30 km/h, ¿no? O sea ¿¿¿NOOO??? VAMOS, DE TODA LA PUTA VIDA. Móntate en tu coche y te lo demuestro cuando quieras.

¿Es el tercer postulado algo que tenga que ver lo más mínimo con lo que llamamos “sentido común”? ¿No es todo lo contrario a nuestra intuición, hija de nuestra experiencia?

En realidad es un HECHO EXPERIMENTAL.

No es una deducción geométrica a partir de principios elementales, no es algo de un “sentido común aumentado” de personas con conocimientos matemáticos. Es un PUTO HECHO EXPERIMENTAL.

Algo que a los empíricos científicos no nos queda más remedio que aceptar y, si podemos, encontrarle una explicación dentro de las teorías conocidas, o buscar arreglos, o incluso teorías nuevas.

¿Tiene algo que ver la capacidad manipulativa de ideas, digamos la inteligencia, con que uno conozca unos hechos experimentales o los desconozca? Quiero decir, ¿está bien que me llamen tonto por no saber lo que ha salido en un experimento? Porque con esas, son tontos todos los grandes científicos y pensadores del pasado (y del presente).

Algo parecido pasa con los móviles perpetuos, tanto de primera especie (los que violan la primera ley de la Termodinámica, aquello de la conservación de la energía) como los de segunda especie (los que violan la segunda ley de la Termodinámica, aquello de la entropía).

Fijaos que he puesto “ley” y no “principio” como a veces escribimos incorrectamente, porque son, una vez más, LEYES EMPÍRICAS, no principios de sentido común ni resultados matemáticos de postulados irrenunciables. De hecho si mañana encontramos un punto en el universo del que brota energía o donde se “pierde”, o encontramos un proceso en el que se viole el segundo principio (cosa de la que no vemos atisbo ni lo esperamos, por mucho que nos moleste), tendremos que coger el lápiz y el borrador y reescribir nuestras leyes, porque son los hechos experimentales y no nuestros gustos, los que las validan.

Hombre, Panaderito nuestro, es que si cada día hay mil personas que se creen que han refutado a Einstein, lo normal es que la mayoría se equivoquen.

No, lo normal es que TODOS se equivoquen, pero a lo que voy es a que:

  1. No es el sentido común lo que marca que se equivocan
  2. La respuesta que les damos, “el jefe decía lo contrario”, es la misma que recibieron los que en el pasado NO se equivocaron: Einstein o Galileo, por ejemplo.
  3. La gran mayoría de los que les acusa de tarados no está en condiciones de demostrar que están equivocados más allá del argumento de autoridad.

¿Dices entonces, querido Panadero, que les tenemos que tolerar, escuchar, dar pábulo, publicarles en Science?

En absoluto. Haced lo que os parezca: podéis obviar a quien presente una máquina de movimiento perpetuo, podéis decirles que ponga a funcionar un prototipo durante un año si quiere hablar con vosotros, podéis hacer el ejercicio de construirlas vosotros o intentar averiguar por qué no funcionan (en algunos casos los detalles son muy instructivos, a mí me encantó intentar hacer una de mecha, muy sencilla -igual os hago un vídeo), pero nunca jamás digáis que los detalles por los que se equivoca o su refutación, son obvios para cualquiera.

Y todo esto tiene que ver con qué es la ciencia, qué es el empirismo, qué es el argumento de autoridad, qué diferencia hay entre las matemáticas y los saberes autocontenidos con las ciencias experimentales, la dificultad del empirismo y la necesidad de confiar en la Comunidad científica… cosas de las que se habla poco y se enseña quizá menos.

BONUS:

Y si habéis llegado hasta aquí, tenéis derecho a saber a qué se refiere el título.

Pues yo mismo (y no siendo tan adolescente) me animé a mandar un correo de crackpot. Ni recibí respuesta, ni insistí. Solo me picaba tanto la idea que se la hice llegar a alguien con conocimientos en el tema por si era de utilidad. Y la idea era la siguiente:

¿Podría ser de utilidad, contra los virus, inyectar “trozos” de membrana celular en la sangre, de manera que los virus se enganchasen ahí, pensando que era una célula de verdad, y soltasen su contenido genético “errando el tiro”?

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