El derecho a tener razón

Fuente: Wikipedia

Quizá no lo hayáis oído expresar exactamente así, pero sale de cuando en cuando.

Hace poco surgió entre unos muy queridos amigos con la manida frase “habéis votado mal” que tanto se dice después de unas elecciones.

Parece que es una frase que no “se debe” decir, ya que cada uno puede votar lo que quiera.

Y aquí es donde yo creo que se confunden cosas de mucha importancia y extrapolable a muchos otros contextos: “Derecho a elegir” con “Derecho a tener razón”.

Hay muchas cosas que podemos elegir y es nuestro derecho hacerlo, bien porque sea algo del ámbito personal (qué comerás hoy) o bien porque esté reconocido en nuestro ordenamiento jurídico (votar).

Algunas de nuestras elecciones no tienen una “solución correcta”, puede apetecerme comer judías verdes o pescado, según mis gustos o apetencias y no hay nada más que decir, pero hay otras que acarrean consecuencias para nosotros (y para otros), y en esas podríamos evaluar nuestra elección a la luz de sus consecuencias.

Por poner un ejemplo claro. Si elijo cruzar la calle sin mirar y me atropella un coche, supongo que convendremos en que no he elegido bien. Probemos con otros ejemplos:

¿Qué podemos decir de un brexiter de esos que vivía en las costas del sur de Europa y cuyo voto va a salirle caro? ¿Votaría ahora otra cosa, después de saber que le engañaron con datos falsos, aunque fuera sólo por su propio bien personal?

¿Qué podemos decir de los “liberales pobres” que eligieron gobiernos que privatizaron a lo loco y que han visto morir a familiares sin tratamiento, por no poder pagarlo, o que quizá estén contando sus últimos días? ¿No se equivocaron?

En estos errores no pretendo buscar una “culpa”, en muchos de ellos somos víctimas de la impredicibilidad de la vida, falta de datos o engaños de ignorantes y malintencionados. Pero que no seamos “culpables” no significa que no estuviéramos equivocados. Hay que quitarle esa losa de la culpa al error para que aprendamos a asumirlos tranquilamente.

Llegados a este punto es curioso darse cuenta de que a lo que sí teníamos derecho era a equivocarnos. Puedo elegir comer hasta reventar y luego me tocará asumir una dura digestión. Eso es ser adulto, asumir las consecuencias de nuestras acciones y elecciones, no “tener razón” en todo lo que hacemos.

Hasta ahora nos estamos enfocando sólo en cómo repercuten a nivel personal las propias elecciones y en que es posible equivocarse al tomarlas, pero vivimos en sociedad y vivir “salpica”. Nuestras decisiones también afectan a otros. En ocasiones de manera muy intensa.

Volvamos a las votaciones.

Si no eres rico, tu salud y la de tu familia dependen de un sistema sanitario público. No podemos costear los tratamientos de cáncer, por ejemplo, de manera individual. Podéis ver tristes ejemplos en países como USA o Chile.

Si es tu caso y votas a quien persigue eso, te equivocas a nivel personal, y dado que a todas las familias les alcanzan enfermedades graves, lo comprobarás con dolor si llegasen a ganar “los tuyos”.

Pero aquí además ocurre, que también llevarás a esa situación a mí y a otros muchos, y por lo tanto, tu elección es equivocada también desde un punto de vista social.

Sin duda, la elección es tuya, y tuyo tu derecho a equivocarte (no a tener razón)… y nuestra la libertad de expresión para decir que yerras en lo más puramente egoísta y nos dañas a muchos.

Ahora es tuya también la elección de lo que vas a escuchar o no, y mía la de usar mis medios para decir lo que creo justo y verdadero… y esto es un poco el análisis de la lógica y de los derechos que es mi placer (y mi prerrogativa) compartir con ustedes esta bonita noche de viernes.

3 Responses to El derecho a tener razón

  1. Alicia Lopez dice:

    Interesante artículo para cuán informado se es al dar “consentimiento informado”. El derecho a elegir requiere comprender el escenario sobre el que se elige y las consecuencias que tiene la decisión en cada escenario..

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  2. Alicia Lopez dice:

    Reblogueó esto en Crear sociedad aprendiendo en redy comentado:
    El derecho a tener razón y el consentimiento informado

    Me gusta

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