Toda la vida explicando y no os habéis enterado de nada

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Ni yo tampoco, os lo confieso.

¿Qué es entender?

Me da la impresión de que se cree que entender es un proceso profundo. Si esto fuera así, sería imposible entender una explicación errónea, nos saltarían mil alarmas en ese camino de comprensión tan detallado. Pero no lo es.

Una de las experiencias más decepcionantes que tiene uno como profesor es cuando se confunde explicando algo y todo el mundo lo ha entendido. De repente te das cuenta de que estabas cometiendo un error y te cuestionas qué estaban entendiendo. Te corriges, se lo explicas bien, les insistes en que si lo han entendido y te dicen que sí… pero también te lo decían antes. Triste.

Las matemáticas toman enunciados complejos y en sus pruebas los reducen a los principios fundamentales que se aceptan como válidos. Son, por tanto, autocontenidas. En cambio, las demás formas de conocimiento acaban apoyándose en “certezas” de distintos tipos (que vosotros estaréis más o menos de acuerdo en aceptar como ciertas: la experiencia sensible, la verdad revelada, las experiencias interiores).

Todas estas cosas acaban sintiéndose de “sentido común”, obvias, y pasan a ser nuestros “principios” sobre los que podemos elaborar “teoremas”, “verdades” más sofisticadas. Mucho ojo porque entre estos principios se esconden no pocos preconceptos y errores (como que los objetos pesados caen más rápido, que todos los líquidos conducen la electricidad, o que si te esfuerzas seguro que consigues lo que pretendías…)

Os pondré un ejemplo.

Un truco de magia donde un objeto se mueve sin que se le toque.

Alguien te explica que es porque está usando un imán y en el objeto hay una pieza de metal.

Ah, vale. Entendido.

¿Entendido? ¿Seguro?

¿Es esto lo que tienes en la cabeza?

Fuente de la imagen

¿No?

Entonces no estás ni cerca de entender lo que está pasando ahí.

Me dirás que no necesitas eso, ni aunque lo sepas, para poder hacer muchas cosas con imanes y metales, y tendrás razón. Serás operativo, de acuerdo, pero no lo entiendes.

Como os decía hace poco la frase: “Yo me voy a la tienda a comprar dos kilos de pollo.” Esconde una infinidad de misterios que tenemos tremendas dificultades para definir con precisión (el yo, el tiempo, el espacio, la masa…).

Eso no impide que compremos pollo… pero no lo entendemos.

En mi opinión, explicar es un proceso de disgregación y simplificación de la complejidad hasta reducirla a principios que el oyente entiende como “de sentido común” y que le dejan satisfecho.

En el ejemplo del mago.

– ¿¿Es que puede mover los objetos con la mente??

– No, es que usa imanes.

– Ah, vale.

Operativo, sí. Entendido, no.

Si a esto le añadimos el uso de metáforas, tan común, tan útil… y tan falaz, en cierta forma, pues nos acabamos de deprimir.

Hablaba con unos compañeros hace poco de hacer cosas en el gimnasio con pelotas pequeñas y grandes para explicar el movimiento Browniano, vaya, para intentar que los chavales entiendan la teoría atómica. Permitidme la simplificación, se trata de jugar un rato con pelotas y de decirles luego a los chavales:

– ¿Habéis visto lo de las pelotas?

– Síiiiiiiii

– ¿Lo habéis entendido?

– Síiiiiiii

– Pues lo de los átomos es igual.

Y no, no es igual. Y no, el juego con pelotas no PRUEBA la teoría atómica.

Que les ha convencido. De acuerdo.

Que se lo creen. De acuerdo.

Que lo que creen es cierto. De acuerdo.

Que lo entienden… ¿el qué? ¿la física atómica? No.

Y os recuerdo que quien escribe esto es un profesor de secundaria, un divulgador de ciencia básica conocido por sus demostraciones en público… con las que convenzo a muchos, pero lo siento, no entendemos casi nada… de nada. Porque también os recuerdo que soy físico fundamental y conozco la profundidad de las cosas de las que hablamos y lo mucho que queda por recorrer incluso a los que más saben.

¿Es desalentador? ¿Es paralizante?

¿Es cierto?

¿Qué vamos a hacer?

Pues explicar, razonar, desmontar preconceptos erróneos, usar metáforas, símiles, demostraciones y alegrarnos cuando nos digan “Ahhhh, vale”, aunque en el fondo sepamos que no lo han entendido… ni tampoco nosotros lo entendemos…

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4 Responses to Toda la vida explicando y no os habéis enterado de nada

  1. Joaquín dice:

    Hola buenas tardes Javier,
    Este artículo me ha hecho recordar un magnífico libro del recientemente fallecido Jorge Wagensberg: “Las raíces triviales de lo fundamental” en el que habla de que lo trivial no es tan “trivial” como aparenta y además, curiosa y sorprendentemente, esa trivialidad está en la raíz de todo conocimiento trascendente y fundamental.
    En dos palabras Im-presionante 😉
    Salu2.

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