Si lo explicas, la cagas

Desde hace un par de días hay cierta polémica con las siguientes fotos.

La actriz Inma Cuesta se ha quejado de un excesivo retoque fotográfico. Podéis comparar la imagen que ella tomó con su cámara, a la derecha, con la imagen retocada, a la izquierda, además de leer sus propias palabras en su cuenta de Instagram.

Verte y no reconocerte, descubrir que tu imagen está en manos de personas que tienen un sentido de la belleza absolutamente irreal. Imagino que era necesario resaltar el azul cobalto del vestido, quitar algunos pliegues del mismo y subir los niveles de luz para hacer brillar más mi piel, pero no entiendo la necesidad de retocar mi cuerpo hasta dejarme casi en la mitad de lo que soy, alisar mi piel y alargar mi cuello hasta convertirme casi en una muñeca sin expresión. No es la primera vez que pasa, pero esto sobrepasa los límites de la realidad y me avergüenza. La foto de la derecha fue sacada con mi móvil directamente del ordenador en la sesión de fotos, yo al completo, sin trampa ni cartón, Inma entera, la de al lado es una invención, es eso que se supone que debería ser… los "cánones" de belleza que "deberíamos" seguir, no me acompleja, no lo entiendo como una señal de lo que lo debería ser, sencillamente me indigna como mujer y me hace reflexionar muy seriamente hacía dónde vamos y reivindicar con fuerza la necesidad de decidir y defender lo que somos, lo que queremos ser independientemente de modas, estereotipos o cánones de belleza.

A photo posted by Inma Cuesta (@inmakum) on

Y, ¿qué problema tengo yo con esto?

El de siempre:

“Lo normal”, “Lo obvio”, “Lo evidente”…

Conceptos que no resisten un mínimo análisis y que resultan imposibles de concretar y manejar… sin liarla.

Si ella hubiera dicho: “¡Qué barbaridad!” y nosotros hubiéramos dicho: “¡Pues claro que sí!”, todo hubiera ido bien… pero es que se ha explicado… y ahí es cuando la cagamos. Cuando intentamos racionalizar y justificar nuestras “normalidades”.

Habla de “gente con un sentido de la belleza absolutamente irreal”.

Mostremos cuál es el sentido “correcto”, “real” o como queráis llamarlo y empezamos a hablar, mientras tanto… complicado decir que está “bien” y “mal”, más allá de preferencias personales.

“Yo al completo, sin trampa ni cartón”, dice la actriz.

¿Es esto una petición de una absoluta falta de retoque fotográfico? Os recordamos que TODAS las imágenes que se publican están tratadas.

¿Acaso la imagen que capta la cámara (con su película, su filtro…) es un fiel reflejo de la “realidad”?

¿La “naturalidad” incluye prescindir de maquillaje?

Quizá la crítica va más por la tiranía de un determinado tipo de canon en los campos relacionados con la imagen que, siendo absolutamente TODOS los campos (os recordamos el efecto halo), parece acentuarse más en algunos que en otros. En los artistas, por ejemplo.

Si esa es la crítica, que se impone a una artista un cierto tipo de imagen… no veo la sorpresa.

Si vosotros andáis también sorprendidos, pues nada… empezad a recordar actores y actrices, cantantes y demás artistas de los últimos tiempos que sean feos. Y digo feos, no para que hagan papeles de feo, para que hagan un papel cualquiera. O bien haced el ejercicio simétrico, mirad fotos de cantantes de hace cuarenta años… veréis que multitud de gente poco agraciada, pero que cantaba. Lo mismo para periodistas, músicos…

Hoy hay que ser guapo además de lo que sea que hagas: noticias, actuar, cantar, bailar, tocar un instrumento…

De hecho, esta actriz, de cuyo talento no dudo, es bastante agraciada, cosa que le habrá supuesto una ventaja en su carrera tal y como hemos dicho que están las cosas. La verdad, y aunque suene triste y desagradable, esto de ahora es la otra cara de la misma moneda: la tiranía de la imagen y la belleza. Ahora le perjudica, quizá en algún casting la benefició frente a otras actrices de igual talento que se quedaron en “ya la llamaremos”, por no ajustarse al canon.

No sé si algún artista no muy agraciado, pero talentoso, haya salido a la palestra a quejarse de esto. A quejarse de las protestas de los “guapos” por ser juzgados sólo por su físico o porque tengan que mantener cierta imagen… mientras ellos les ven desde papeles secundarios, el fondo del escenario, o el paro.

Resumo, que me enrollo.

– Imposible definir “retoque normal” de una manera objetiva.

– La tiranía de la imagen y la belleza convierten al poco agraciado en un profesional de segunda.

– El agraciado tiene ventaja en prácticamente todos los campos (efecto halo), pero a su vez se ve esclavizado a mantener un estándar o a cambiarlo según los tiempos. Así que tampoco sale muy bien parado de este estado de cosas.

Finalmente:

Estamos enfocando el asunto desde un punto de vista profesional, pero el principal daño de este modo de pensar de nuestra sociedad ocurre a nivel psicológico, haciendo mucho daño a demasiada gente, especialmente a nuestros niños y jóvenes.

Cuando queráis lo intentamos cambiar y veremos si somos capaces. Puede que esto esté “programado” en nuestro coco… y sea de difícil “desprogramación”, como otros sesgos cognitivos.

Lo que es imposible es pretender que algo sólo actúe en sus aspectos positivos para nosotros. Lo siento queridos, es un “pack”, va con ventajas e inconvenientes.

5 respuestas a Si lo explicas, la cagas

  1. Javi Mejía dice:

    Totalmente de acuerdo. Pero esto ya no sólo pasa en profesiones como las que has dicho. Esto pasa en cada colegio e instituto, dónde los estereotipos se han consolidado y te juzgan de una manera u otra por la ropa que lleves, el peinado o whatever. Aparte de juzgar, incluso te excluirán y darán de lado. Y yo estoy convencido de que toda la culpa es de la TV, por crear esta mierda de sociedad con cánones de belleza absurdos y cabezas vacías. Quizás me haya ido de lo de la foto y tal, pero necesitaba soltar esto. Por qué la gente no se da cuenta del daño que hace?
    Gracias Javi.

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  2. No lo había visto desde ese ángulo. Toda la razón, Javi. Ahora se las da de digna, cuando probablemente se ha aprovechado de su imagen física toda la vida (y no lo juzgo). Y efectivamente, la luz, la elección del vestido, la pose nada “natural” ¿no le rechina? Pues parece que no, que solo le molesta esos “defectos” que empieza a descubrir y que probablemente le incomodan y seguirán haciendo mientras siga envejeciendo. Se quejará seguro cuando ya no le den papeles cuando porque es “demasiado vieja”, pero mientras se lo daban por joven ni una queja. Pues sí, algo de hipocresía sí que hay.

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  3. […] Aquí hablamos un par de veces sobre ello recientemente, aprovechando dos polémicas: Con Dani Rovira y con Inma Cuesta. […]

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