De gradientes y hombres

Degradado, gradual, gradación… seguro que os suenan esas palabras tan parecidas a nuestro palabro de hoy, “Gradiente“, y seguro que os suenan a que hay alguna cosa que varía, que cambia, que aumenta o disminuye: la luz, el color, la altura…

A menudo nos interesa saber si alguna magnitud varía, cómo de grande es esa variación y en qué dirección varía más o menos.

Por ejemplo, imagina un día de verano a pleno sol. El suelo está muy caliente, el aire justo encima va estando más frío según nos alejamos del suelo, a eso se le llama un gradiente de temperatura.

Imagina que estamos en el campo, y que el relieve va cambiando, hay una colina, un valle… eso es un gradiente de altura.

Los degradados de color que hacéis en vuestros dibujos o en el maquillaje también son gradientes en este caso de color.

Todas estas magnitudes pueden ser representadas por un número (la temperatura, la altura, el color). Y el gradiente de esta magnitud lo podemos representar como un vector (una flecha) que indique hacia dónde varía más (aumentando) y será más o menos grande ese vector (su módulo) según sea de fuerte la variación.

Por ejemplo, si estamos en la ladera de una colina y pensamos en el gradiente de altura en el punto en el que estamos, será una flecha que apunte “cuesta arriba” hacia donde más pendiente sea la cuesta. Y lo grande que sea la flecha será lo fuerte que sea la subida…

Os vengo con toda esta mierda porque en muchas ocasiones en la naturaleza nos encontramos que las cosas se mueven de manera “natural” siguiendo estas flechas, los gradientes.

Por ejemplo:

Si sueltas una pelota en una colina, caerá en la dirección del gradiente, pero en sentido contrario.

Si hay puntos calientes y puntos fríos, el calor se moverá desde “lo caliente” a “lo frío”, también en la dirección del gradiente, pero en sentido contrario, de nuevo.

Parece haber una tendencia en la Naturaleza a la “homogeneidad”, a equilibrar diferencias, a compensar estos gradientes… esto, dicho muy burdamente, tiene que ver con aquello del aumento de la entropía del Universo, que quizá hayáis oído.

O desde otro punto de vista, hay que hacer “fuerza” para ir a favor del gradiente: para subir una cuesta, para que lo frío se vuelva más frío en un ambiente cálido (véase factura del aire acondicionado), etc.

Hablemos ahora de hombres (y mujeres)…

Este post os toca leerlo por una conversación que he tenido con dos queridos alumnos míos esta mañana, Daniel y Sito (un abrazo).

Me hicieron una pregunta sencilla y los pobres se tragaron una enorme brasa. Dejadme que os cuente y el paralelismo que veo con lo anterior.

A veces se hace un símil con la ley de la inercia para lo humano, al estilo: “Si no haces ninguna fuerza, no te moverás de donde estés.” Pero en mi opinión, esta otra frase es más acertada: “Si no haces nada, las cosas irán justo hacia donde se dirigen.”

Y aquí va el símil, la Vida parece fluir en ciertas direcciones, según ciertas corrientes, que te llevan hacia unos lugares y que te alejan de otros, y no podrás ir “contracorriente” si no nadas, si no haces “fuerza”.

¿Esto significa que hay que dejarse llevar o que hay que dejar que todo vaya hacia donde se dirige?

En absoluto, esto significa para mí dos cosas:

1. A veces quieres ir en la dirección por la que te mueven los “flujos” vitales y los puedes aprovechar.

2. A veces quieres ir contracorriente y eso requiere que seas activo.

Vaya, que si eres un salmón jovencito y te bajas al mar a pasar la vida, pues te puedes dejar llevar, pero si eres más mayorcito y te quieres subir río arriba a echar un polvete, pues entonces tendrás que aplicarte a nadar con ganas. No es una cosa mejor o peor que otra, sólo piensa dónde quieres ir y si merece la pena el esfuerzo y el coste.

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4 respuestas a De gradientes y hombres

  1. Me gusta pero no acabo de pillar que es lo que quieres demostrar. El salmón no decide si va rio arriba o rio abajo, va porqué toca, cuando toca, ir. El hombre (y la mujer) puede decidir y es más complejo, dejarse ir es fácil pero tiene consecuencias, pueden castigarte, luchar es difícil, te puedes equivocar, puedes ser castigado, como Giordano Bruno… el camino que va del animal, como el salmón, y del hombre animal que somos al ser humano civilizado, es muy largo y lleno de decisiones a contracorriente (no bajar rio abajo cuando eres un salmón joven, no subir rio arriba cuando eres un salmón adulto) Bueno… gràcias por tu blog

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    • javierfpanadero dice:

      No se trataba de demostrar nada, tanto el asunto del gradiente como el caso del salmón es sólo un símil que no pretendía llevar más allá de un guiño. La idea del post es contar a la gente qué es el gradiente, apuntar un poco lo que es la entropía y la dirección de los flujos de energía, y finalmente dar un consejillo de cara a quien le pueda valer, en el sentido de que uno no pierda de vista que, cuando va contracorriente o se mueve en el filo de lo improbable, tiene que aportar un esfuerzo extra si quiere conseguir el éxito. Saludos y gracias por leer y comentar!

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  2. Lina dice:

    Javier gracias, me gusta y me sirve mucho la explicacion de los gradientes, me encantan el titulo y el mensaje final, no es mejor lo uno que lo otro pero todo depende de a donde se quiera ir…
    un abrazo

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