¿Le doy demasiadas vueltas?

A veces las cosas que vemos, decimos o hacemos son manifestaciones exteriores de algo que está ocurriendo dentro de nuestro coco, posiblemente la mayoría de las veces.

Ya hablamos de eso hace tiempo con una de las cuestiones de mi último libro ¿Puedo conocerte por cómo juegas al parchís?

Otro caso son los lapsus. Esas veces en las que no dices lo que quieres decir, pero se te escapa lo que piensas en el fondo, o en el subconsciente.

También sabemos que a veces son simples errores y que no hay que buscarle tres pies al gato.

Trato estos asuntos en clase, porque los gestos o palabras que decimos pueden transmitir un mensaje sin darnos cuenta, pudiendo herir o dar una impresión de nosotros que no queramos.

Os pondré dos ejemplos sencillos. Mientras explicas es corriente que se oiga a alguien preguntar “¿Qué hora es?” o “¿Qué toca después?”. En ambos casos mandas un mensaje de desinterés. Aquí les pregunto a los chicos qué sentirían si les estuvieran contando un problema a sus padres y les preguntasen la hora. Desinterés o aburrimiento es el mensaje que mandas, ahora te toca decidir si es el mensaje que quieres mandar.

A veces  hay chicas que sacan un espejito y se colocan un mechoncito de pelo que se había desviado un milímetro de su posición. Aquí el mensaje vuelve a ser de desinterés, pero la persona además da una imagen de sí misma de superficialidad, sencillamente por el orden de prioridades que muestra. De nuevo, ¿es esa la imagen que quieres dar?

Ocurre también en el lenguaje que al adjetivar un concepto, adjetivas también por oposición otros, sin que fuera tu intención (al menos consciente) hacerlo. Por ejemplo: Pepe tiene dos hermanas, Luisa y Laura. Luisa es guapa. Si yo fuera Laura y oyese esto, se me torcería un poco el gesto.

A cuenta de esto se contaba un chiste hace unos años, para tomar el pelo a la gente. Algo así como: En el país X van a prohibir el voto a las mujeres y a los fontaneros. El interlocutor normalmente pregunta: Y, ¿por qué a los fontaneros?. Entonces tú le dices: Y, ¿por qué a las mujeres? ¡Machista, hijo de tal, bla, bla…

Al preguntar sólo por los fontaneros, parece que asumes que el otro caso es normal. Una forma de agravio comparativo verbal, digamos.

Y, ya por fin, voy a contaros de dónde sale este post… que, como digo en el título, pueda ser fruto de darle demasiadas vueltas a las cosas.

El otro día en Barheim, que ya sabéis se han sumado a las manifestaciones y protestas por la libertad que se están dando en tantos países (y nos parece estupendo), se pusieron a disolver a la gente a mamporros, y un periodista de la ABC que andaba cubriendo el evento se llevó una paliza.

En la tele pusieron el vídeo y se veía un follón tremendo y se le oía al periodista decir ” No, no, periodista”.

Antes de que me echéis a los perros diré que:

Apoyo todas esas manifestaciones que buscan la libertad.

– Me parecen deplorables los sistemas políticos dictatoriales, con la excusa que sea: ideologías de izquierdas, derechas o cualquier religión.

– Apoyo a los periodistas que se juegan el pellejo por informar en entornos tan duros, y creo que es una labor muy necesaria e importante.

– Me parece repugnante la represión violenta que se está llevando a cabo.

Dicho esto, cuando le oía decir (reelaboro yo) “A mí no, que soy periodista”, no puedo dejar de pensar que los otros se merecen tan poco los palos como el periodista.

Me da la impresión y por eso no me gusta mucho ir a países con pocas libertades, de que vamos como “el hombre blanco”, nos sentimos fuera del asunto, esa no es nuestra sociedad, no es nuestro entorno, no estamos metidos en sus historias y no queremos sus contrapartidas. Cuando, en mi opinión, ese es un lugar donde no se respetan las libertades ni los derechos de las personas, y como tú eres una persona como las que viven allí, no es más injusto que te lleves un palo tú que cuando se lo llevan ellos.

De nuevo, mi solidaridad con los periodistas, colaboradores y demás que están en esos entornos… y con los habitantes locales.

¿Le doy demasiadas vueltas?

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2 Responses to ¿Le doy demasiadas vueltas?

  1. Eduardini dice:

    CReo que no le das demasiadas vueltas.

    Yo comentaba con María exactamente lo mismo de una “noticia” el otro día en no sé qué cadena, donde una periodísta norteamericana, que se había separado de su grupo, había llegado a ser forzada sexualmente en no recuerdo qué pais en situación conflictiva. Nos repasaban el CV de la que sin duda es una muy respetable profesional que por supuesto, como las aproximadamente 3.500.000.000 en el mundo, no se lo merece.
    Decía yo, “Con la que está cayendo en todos lados,y en particular en ese entorno que nos presentaban, ¿la noticia es el caso particular de esa sola mujer? ¿no será la propia situación en la que viven, por ejemplo, el resto de mujeres en ese pais?

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