Autoridad del profesorado

¿Por qué los políticos, los jueces o la administración del estado consigue el respeto de adultos por la amenaza o el uso de la fuerza y a los profesores se nos pide que obtengamos el respeto de niños y adolescentes en proceso de maduración exclusivamente por la autoridad moral que podamos conseguir que nos concedan?

Esto lo escribo desde la profunda creencia en que la educación es la única solución posible para mejorar la sociedad en la que vivimos y desde mi posición como profesor en la que consigo (gracias a Dios) no sólo el respeto, sin el cariño de la mayoría de mis alumnos. Pero una cosa es cómo nos gustaría que fuera la sociedad y otra es cómo es en este momento. Y, siento romperles la imagen idílica, pero hoy en día mucha gente en nuestra “sociedad occidental moderna y democrática” actúa acorde con las leyes por la amenaza o es uso de la fuerza de las “fuerzas de seguridad del estado”.

Los profesores intentamos ganar nuestra autoridad desde lo moral, pero hoy en día es necesario que esto descanse sobre un sustrato legal que asegure el respeto y la seguridad personal de los docentes.

Si no están de acuerdo, ahora pido yo que los jueces convenzan por el uso de la palabra y su autoridad moral a los que han cometido delitos que han hecho muy mal y que estaría bien que ingresaran en la cárcel, comprendiéndolo y asumiendo su castigo como algo necesario… sin la participación de la policía, claro.

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4 respuestas a Autoridad del profesorado

  1. Respecto a tu primera pregunta, no creo que los políticos y los jueces tengan el respeto de los ciudadanos, me parece que cada vez se les respeta menos. Otra cosa es que cumplamos con lo que nos ordenan. Eso es porque tienen poder, pero no autoridad, y, mucho menos, autoridad moral.
    Nosotros también tenemos poder, y lo utilizamos, expulsamos alumnos de clase, del instituto, les amenazamos con suspenderlos, y los suspendemos. Otra cosa es que queramos más poder, por ejemplo, para darles un cachete cuando no nos hacen caso, como puede hacer la policía, o meterlos en la cárcel, como pueden hacer los jueces.
    Pero esas demostraciones de fuerza no suelen ser muy educativas; por eso, nuestro ministerio es el que es, y el de los jueces es el de justicia, y el de los policías, el de interior. Cada uno tenemos una misión.
    Hace algún tiempo escribí algo relacionado con el tema. Si te apetece, te invito a leerlo. Un saludo.
    http://iessecundaria.wordpress.com/2009/10/07/no-es-solo-un-problema-de-autoridad/

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  2. José Manuel dice:

    Javi, creo que todos los que estamos dentro de este mundo de la educación hemos reflexionado infinidad de veces sobre la autoridad que tenemos o merecemos. De momento, los anuncios que últimamente abundan en Madrid pidiendo que se nos respete… me parecen una falta de respeto viniendo de donde vienen. ¿Qué mayor falta de respeto que poner mil trabas y cuestionar un trabajo del que en la mayoría de los casos no se tiene ni idea, o se ha salido huyendo a puestos burocráticos para trabajar con papeles y no con alumnos?

    Sobre otros respetos, no lo tengo tan claro. Los alumnos, como todos, respetan a las personas coherentes, que exijan trabajo pero que también trabajen, que pidan respeto pero que comiencen respetando a los alumnos ( en público y en privado).
    Ahora bien, los alumnos en muchos casos no eligen estar donde están, ni siquiera en Bachillerato, y se defienden atacando, aunque no nos hayamos planteado ser su enemigo.
    Ante eso no sólo se responde con palabras, sino que las sanciones nos enseñan lo que ocurre cuando incumplimos una norma: “Niño, esta noche estás castigado sin cuento porque te has portado mal jugando al fútbol en el salón”. Pero… ¿ cuál ha de ser el castigo?
    Ahí triunfa la represión frente a la didáctica y siempre me acuerdo del célebre juez de Granada que aplica castigos como aprender a leer y escribir. Yo a algunos alumnos les prohibo terminantemente estudiar mi asignatura para el día siguiente o leer ciertos libros: El éxito está asegurado. Son los alumnos que llevan la contraria por el mero hecho de buscar el enfrentamiento. Para los casos de mayor gravedad o patológicos están las sanciones… que siempre resultan educativas si se aplican bien: A veces ayudan al sancionado y siempre ayudan a que sus compañeros puedan recibir clase sabiendo que no todo da igual.
    Siento la parrafada. Un abrazo.

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    • javierfpanadero dice:

      Ya sabes que me va bien con los chavales y no necesito tirar mucho de sanciones, en general. El problema es que creo que no es cierto eso que dices de que la gente respeta a las personas coherentes, etc. Si así fuera no habrían matado a Luther King y a tantos. Precisamente (ya sabes que me dolía en el último libro) me parece triste que andemos defendiendo el bien con el uso o la amenaza de la fuerza. Pero se nos antoja necesario con los adultos y seguro que, como educador y papi, te verás en ocasiones imponiendo la razón a los peques y jóvenes. Sobre lo que quería hacer énfasis es que me parece desproporcionado lo mucho que se nos exige a nosotros ese “ganarse” la autoridad, mientras que en los demás se aplica sin pudor la fuerza o su amenaza sin ningún problema. Y casi todos, en ocasiones, y otros de manera constante se ven amenazados y desprotegidos en un entorno hostil. Parrafada con parrafada se paga. Por cierto, has visto que van a poner patas arriba la ortografía??
      Un abrazo y enhorabuena por tu hito visitero en tu blog!

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