Justicia en el análisis, optimismo en la acción

3 abril 2014

Glass-of-waterComo ya sabéis, no se trata de un vaso medio lleno o medio vacío… sino de un vaso medio lleno de agua y medio lleno de aire

Frecuentemente me acusan de pesimista cuando analizo una situación como desfavorable (o incluso perdida), aunque se ajuste a la verdad.

En este punto quizá habría que distinguir entre lo posible y lo probable.

En matemáticas, cuando estudiamos probabilidad, hablamos en los siguientes términos.

Llamamos suceso a los resultados que podemos obtener de hacer nuestro experimento. Por ejemplo, si tiramos una moneda, serían, cara o cruz.

Para calcular la probabilidad de algo hay una forma sencilla, dividir sucesos favorables entre sucesos posibles.

Imagina que cogemos una baraja española (oros, copas, espadas y bastos; sin ocho ni nueve)

Calculemos la probabilidad de sacar una carta y que sea de bastos

Casos favorables: 10

Casos posibles: 40

Dividiendo me sale 10/40 = 1/4, o lo que es lo mismo 0,25 en tanto por uno, o 25% en tanto por ciento.

Calculemos ahora la probabilidad de sacar una carta y que sea un as

Casos favorables: 4

Casos posibles: 40

Divido y me sale 4/40 = 1/10, en tanto por uno será 0,1 y en tanto por ciento 10%

Vale, hasta aquí claro.

Pero ojito, tener una probabilidad de 1/4

NO QUIERE DECIR QUE:

-          Los resultados sean, NO, NO, NO, SÍ, NO, NO, NO, SÍ, NO, NO, NO, SÍ… etc. MAL

-          Que, como es más probable que no sea basto, el resultado NUNCA será basto. MAL

-          Que si repito el experimento (reponiendo la carta) el hecho de que hayan salido muchos bastos, haga que sea más difícil que la siguiente sea basto, o viceversa. MAL. ¿Cómo podría la baraja “acordarse”?

QUIERE DECIR QUE:

-          Si repito el experimento muuuuuchas veces, el porcentaje de bastos que haya salido se irá pareciendo cada vez más al 25% (hablamos de cientos, de miles o de millones de veces)

-          Si sólo hago el experimento una vez, no sé qué va a salir, pero es más PROBABLE que salga algo que no sea un basto que al revés.

Y ahora, la vida.

Si me dicen que un tratamiento tiene un 75% de efectividad, ¿debo usarlo o no?

Pues tú decides… lo más PROBABLE es que te cures, pero es POSIBLE que no. Lo malo es que a ti te va a pasar una de las dos cosas… y lo que te toque será para ti enterito, el 100%, te vas a curar del todo o te vas a morir.

Lo que no se puede decir tampoco es que “puede te que cures y puede que no, dos opciones, luego un 50%.”

En mi opinión, hacer un análisis lo más justo posible de una situación es lo ideal, incluso poder estimar las probabilidades de las distintas opciones. Y eso no es ser pesimista.

Para mí el optimismo o pesimismo lo marca la acción.

Por ejemplo, está muy bien que te plantees invitar a cenar a Beyoncé, y la probabilidad de que te diga “Sí” es bastante próxima a cero, pero no cero. Y, querido mío, esto es un análisis justo de la situación.

Si tú ahora, te subes los pantalones, te ajustas el paquete, sorbes, echas un escupitajo, te atusas el pelo y vas a preguntarle, entonces serás un optimista (y un poco desagradable). No eres optimista por tu análisis, sino por la ACCIÓN.

El que toma una acción improbable y piensa que hay una gran probabilidad de que le salga bien no es un optimista, es un iluso.

Por lo que volvemos a repetir la idea del título y con eso nos quedamos.

Justicia en el análisis y optimismo en la acción.

En otro orden de cosas…

Dentro de poco habrá elecciones al parlamento europeo, y podemos votar a los partidos grandes, a partidos pequeños o no votar según muy variados criterios.

Habrá algunos que hagan un “voto útil” que llamamos y voten a alguno de los dos partidos grandes, entendiendo que son los que tienen más probabilidad de salir y, tristemente, tienen razón.

Algunos otros votarán a partidos pequeños que realmente les ilusionen o no votarán por cambiar un sistema que entienden injusto y, probablemente, no consigan nada. Pero no te equivoques, no son necesariamente ilusos… pueden ser optimistas.

Y, tampoco te equivoques, en algunas ocasiones, ella dice “Sí”.

Dedicado a mis queridos amigos y compañeros, Antonio y Luis.


La zona intermedia

21 enero 2012

Yo vivo en la zona intermedia.

No soy excepcional en nada, hay cosas que se me dan mejor que otras, pero no puedo aspirar a títulos más allá que “el más … de mi portal”.

Supongo que aquí vivimos casi todos, no hay muchos seres realmente excepcionales y tampoco hay nadie que no sepa hacer la más mínima cosa.

No conozco qué se siente cuando se da la última pincelada a una obra maestra, cuando la última nota de una sinfonía inmortal encaja perfectamente, o cuando una teoría que revolucionará la ciencia se dibuja sin fisuras en tu mente, no lo sé.

Mi mundo es mediocre en hechos, además hay quien me dice: “Si no puedes hacerlo perfecto, no lo intentes”.

Pues ya tenemos los ingredientes perfectos para la frustración y la tristeza, queridos lectores… pero este no es un post de “bajón”.

Porque hay otras cosas que sí conozco y que sí he visto..

He visto a un alumno que aprendió un truco para trabajar con logaritmos y se le iluminó la cara al ver que dominaba un campo que creía imposible.

He visto entender un concepto científico a niños y adultos sin formación, he visto como brillaban sus ojos cuando su comprensión del mundo les hacía ver una realidad oculta. Luego preguntaban por más, había caído una frontera.  He visto caer muchas fronteras, no sólo en la ciencia, en el deporte, la música, la vida cotidiana…

Como profesor, divulgador, conferenciante, cuando hablo en los medios o con la gente que me quiere (en realidad digo a todos lo mismo), he visto y he tenido el privilegio de colaborar en esos momentos dichosos, cuando la gente se hace un poco más grande, un poco más libre, un poco más feliz.

¿Es mejor un profesor de universidad que uno de instituto, y éste a su vez que uno de primaria, infantil… porque la sofisticación de lo que enseña cada uno es mayor que la anterior?

¿Son los sentimientos del niño que empieza a leer menos valiosos que los de los que entienden el cálculo infinitesimal?

¿Está más nervioso el solista en el Carnegie Hall que la niñita que baila en fin de curso? ¿Son menores sus logros interiores?

Al principio os decía que soy pobre en hechos, pero, ¿son los hechos materiales la medida de las cosas? (1) ¿No nos importa (y nos debería importar más) lo que queremos decir con esos hechos: el Amor por lo que hacemos y por las personas a las que se lo ofrecemos?

Y, bueno, si me permitís la inmodestia y como montones de buena gente, pongo mucho Amor en el trabajo que hago, en lo que enseño y en las personas a la que enseño. Así que, siento que he vivido grandes momentos de logros interiores. He tenido la suerte de presenciar cómo la llama del conocimiento y de la libertad aumenta, ver cómo brilla a través de sus ojos.

Dedicado con cariño a los que colaboráis a que el mundo sea un lugar mejor,  ayudando a ser mejores y más felices a las personas. Sois grandes y excelentes compañeros. Seguiremos viviendo heroicas y legendarias aventuras llenas de emoción en… la zona intermedia.

(1) Ya hablamos de esto en ¿Por qué tengo que respetarte?


Falsa serenidad. Los hechos mandan.

29 diciembre 2011

“Esto hay que arreglarlo poco a poco…”

“Reunámonos y hablemos de ello…”

“Es una carrera de fondo…”

“Es muy complicado…”

“Es probable que no consigamos nada…”

Una y otra vez oigo estas frases, una y otra vez. Las dicen personas en mi entorno, políticos, empresarios, opinadores profesionales.. “oigo” a mi sociedad decirlo también.

“Algunos no son malos consejos”, me diréis.

Claro que no, parece que se dan desde la serenidad, una cualidad más que deseable.

Ahora bien, ¿son estas las mismas personas que gritan, lloran o saltan de alegría cuando gana su equipo? ¿que se pegan conmigo si le hago un rasguño a su coche o que hablan como orcos dentro de él? ¿que se meten en la relación de otros? ¿que te apuñalan por migajas laborales?… en resumen, ¿son los mismos que matan, violan y saquean cuando algo que les importa está en juego?

Pensando en la personalidad de la sociedad de la que formo parte, una sociedad que se comporta como un pre-adolescente, ¿es acaso su serenidad la que le permite dormir tranquila mientras millones de personas sufren y mueren?

Venga ya…

Una vez más, seamos científicos, seamos prácticos. Centrémonos en qué se hace y para qué sirve.

Esto no significa ser materialista. Ser prácticos significa tener objetivos y buscar cumplirlos. Por ejemplo, la búsqueda de una felicidad serena y prestar atención a si tu trabajo, tu forma de vivir, tus relaciones personales o de pareja, contribuyen a conseguir ese objetivo o a alejarte de él, es algo muy espiritual y muy práctico.

Insisto, centrémonos en los hechos.

No vemos a mucha gente serena en la adversidad propia, en los grandes problemas, en las pequeñas pruebas e incluso en las mínimas molestias. Sal a la calle, mira un telediario y verás que ni la mayoría de las personas ni la sociedad como conjunto son serenas.

No quiero incidir más pero, ¿todavía hay alguien que crea que ese compañero de trabajo tuyo que llora de alegría o de pena cuando su equipo pierde, se toma con serenidad, con se-re-ni-dad, que te despidan a ti?

Hace poco un tweet del Dalai Lama decía que la verdadera compasión consistía en no poder soportar ver el dolor en otros y en tomar las acciones para aliviarlo. 

Y, esa es la clave, los hechos… siempre los hechos.

El trabajo de cualquiera que haya buscado la verdad en cualquier momento, entre ellos los científicos, pasa por ir quitando velos, por derribar mitos, por ver lo que las cosas son… más allá de lo que las cosas puedan aparentar.

En la aproximación científica a la realidad, contamos con los experimentos, con los hechos, para decidir qué es cierto, qué es válido, y qué debe ser descartado. En este blog insistimos con frecuencia en llevar esta actitud a otras facetas de la vida.

Pues hoy descartamos este mito: La falta de acción o la lentitud de las acciones que toman las personas, o las sociedades como conjunto, vienen de una poderosa motivación y de una actitud serena para actuar. ‘Amos anda…

A la vez que es muy interesante “escuchar” los hechos, también lo es “hablar” con ellos, como ya dijimos (diría que merece la pena que lo leáis también… ya que habéis llegado hasta aquí)

Y, de nuevo, os deseo Felices Fiestas no sólo con palabras. Mis hechos son compartir con vosotros lo mejor que he aprendido de la mejor forma que sé. Esa es la prueba, como divulgador, del amor al trabajo que se tiene y a la gente que lo recibe.


Víctimas o verdugos

4 octubre 2011

Ya sabéis que para mí la ciencia, la educación y todo lo que significa ser humano está unido. Así que hoy toca humanidad…

En estos sistemas sociales, laborales, emocionales en los que vivimos relacionándonos las personas, hay unos flujos de poder e influencias que no son neutros desde el punto de vista moral.

Por decirlo clarito con un ejemplo.

Llega tu jefe y te dice que le digas a tu subordinado que tiene que echar tres horas más y no va a cobrarlas.

Y ahora es tu turno… no es el sistema, no son los demás, no es el mundo que está muy mal… ahora es TU TURNO, tu responsabilidad individual.

¿Qué vas a hacer? ¿Resistirte a la presión y devolvérsela a tu jefe? ¿Pasar la presión a tu subordinado?

Lamento decirte que no puedes evitar elegir, no hay posición neutra. Puedes estar en el lado de las víctimas o en el de los verdugos, no te puedes quedar mirando… el que deja pasar la presión y mira es un verdugo.

Hoy en la educación pública madrileña nuestros directores, inspectores de educación y demás cargos intermedios se ven en esa tesitura.

Han llegado unas instrucciones para comenzar el curso que además de ser más que discutibles desde el punto de vista moral (implican que unos tres mil profesores se van a la calle y que la calidad de la educación de nuestros jóvenes se ve mermada), también entran en contradicción con leyes vigentes, con lo que, a nuestro juicio también son ilegales.

Ahora es el turno de los directores de los institutos, de los inspectores de educación: ¿pondrán su firma sobre eso? ¿nos lo harán cumplir y nos perseguirán, expedientarán, si los profesores nos oponemos? ¿estarán del lado de los alumnos, de los profesores (ellos también lo son (o lo fueron…))? ¿o estarán del lado de un poder ejercido con dudosa moralidad y legalidad, convirtiéndose en instrumento y, por lo tanto en parte, de esa maquinaria?

Elige tu lado, asume con quién estás y paga el precio moral y legal.

Hoy manifestación en Madrid en defensa de la enseñanza pública a las 18:30 desde Neptuno a Sevilla.

Actualización: La asociación de directores se niega a firmar horarios hasta que las instrucciones no lleguen firmadas por escrito.

http://huelgaprofesoresmadrid.blogspot.com/2011/10/los-directores-de-adimad-no-van-firmar.html

Actualización 2

Los inspectores también tienen problemas para firmar

http://www.lavanguardia.com/local/madrid/20111005/54226881621/la-asociacion-de-inspectores-educativos-denuncia-la-inseguridad-juridica-en-la-que-se-encuentran-en-.html

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Ahora es tu problema…

21 septiembre 2011

Aquí nos gusta mucho hablar de los hechos y partir de ahí, a la manera científica, extraer conclusiones.

Bien, basta con ver las noticias para darse cuenta de que vivimos en un mundo en el que permitimos bolsas de pobreza extrema en otros países y en nuestros propios entornos.

He oído decir que el “egoísmo” de preocuparse de tu entorno más próximo (familia, poblado… “mi gente”) ha sido evolutivamente favorable en el pasado, consiguiendo la supervivencia de esos genes, en tremenda competencia con otros pequeños grupos.

Quizá esto de “ser muy amigo de tus amigos” y preocuparse sólo de uno está perdiendo sentido en un mundo globalizado, donde las conexiones son tan estrechas que, incluso siendo egoísta, debo mirar por el bien del conjunto… véase la crisis mundial.

Desde un punto de vista humano, esperamos y trabajamos desde la enseñanza, para que sea el crecimiento interior el que lleve a un concepto mucho más incluyente pero, no nos engañemos, la realidad de este momento la narran los telediarios.

De esta forma, parace que la única manera de que la gente, en general, se implique en algo, consiste en que el problema global o abstracto, se convierta en tu problema personal, o bien se perciba así.

¿Cuántas veces no nos han hecho caso en una reclamación, hasta que no hemos dicho que íbamos a poner una queja contra esa persona en particular que nos atendía?

¿Por qué el reciclaje y la depuración de las aguas no ha sido una cuestión importante hasta que no nos comía la mierda (disculpen)?

Seguro que podéis pensar en muchos  más ejemplos.

Para concluir dos ideas, una práctica y otra utópica

La práctica, en el trato con otros, muestra cómo la cuestión general afecta a tu interlocutor o convierte el problema que quiere evitar en su problema personal.

La utópica, ¿qué pasaría si los funcionarios públicos, en particular los de más alto rango con poder de decisión, estuvieran OBLIGADOS por ley a usar los servicios públicos: sanidad, educación…? ¿Cambiarían sus políticas, sus decisiones?

La verdad es que resulta obsceno ver a personas acaudaladas, con sus trajes inmaculados, hablar durante horas, pontificar, y posponer soluciones (cuando no simplemente evitar darlas), para problemas que ni siquiera les rozan, mientras otros sufren o mueren.


Profe, no te enfades

19 septiembre 2011

Quería compartir esto con mis compañeros profesores y educadores en general de aquí y de allá. No puedo dejar de sentir cierta hermandad entra la gente que está trabajando en procurar un mundo mejor… pero no dejéis que me enrolle.

Últimamente, cuando comienzo el curso les digo algo a los chavales que en principio les deja la cara como “los conejos cuando les das las largas”, pero que luego lo entienden perfectamente.

- Este año he tomado la decisión de no enfadarme nunca, y conozco el secreto para conseguirlo. Voy a echaros toda la mierda a vosotros.

Me explicaré.

Con frecuencia, una chaval se pone a liarla, tú te mosqueas, le echas la bronca, a veces incluyendo a los demás, y después te vas de mala leche, los otros justamente enfadados por no tener que ver y el interfecto… tan contento.

Bien, es tan sencillo como mantener la calma, la sonrisa… y echarle la mierda necesaria al susodicho. Como si le tienes que echar de clase o poner un parte… pero no olvides quién debe tener el control y que tienes mucho más poder del que en ese momento percibes.

Enfadarnos no nos hace más efectivos, todo lo contrario.

Creo que algo que los chavales llevan muy bien y facilita nuestra labor es usar la Justicia y el Amor. Cuando hay que corregir, reprender, castigar… hazlo sin enfadarte. No te estás vengando o siendo violento. Estás aplicando una acción que será educativa para esa persona y que servirá para defender los derechos del resto de alumnos o el respeto a tu persona.

Controlad vuestro temperamento, usad vuestra autoridad y seguid sonriendo.

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Con esta pastilla nunca más volverás a enfadarte… ¿la quieres?

¿Para qué me sirve enfadarme?

Padres y madres queridos, ¿veis algo que os sirva por aquí?

De nada ;)


Quizá la mejor frase del año…

18 septiembre 2011

Gracias Armando

La leo atribuida a un premio Nobel (el oncólogo  brasileño Drauzio Varella). Bendito sea si es suya, pero sigue siendo igual de buena sea de quien sea…

Ahí va

“En el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con pene duro, pero ninguno de ellos se acordará para que sirven”.


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