Cómo cagar en casa y salir vivo…

21 febrero 2014

Aunque me resistí mucho, seguí los consejos de varios amigos y mandé un monólogo al certamen Famelab.

No ha sido seleccionado en el primer corte, así que os lo dejo por aquí para que lo veáis, aunque quizá ya me lo hayáis oído contar en bolos y saraos…

Quiero cagar en mi casa…

Si esto es lo que desprecian, el nivel debe ser buenísimo… no os lo perdáis… pero el enlace ya os lo buscáis vosotros… si ellos pasan de mí…

Lo que no quiso Famelab, que lo disfruten los humanos…


Querido ciudadano: las máquinas nos quitan el trabajo

18 noviembre 2013

Querido ciudadano:

Espero que al recibir mi carta estés bien, aunque sé que no.

Unas palabritas, sólo para que no te despisten.

Sí, las máquinas nos quitan el trabajo, el trabajo pesado y duro físicamente, el repetitivo, el peligroso… pero lejos de ser un problema, es una ventaja.

Entre mis planes a corto plazo no se encuentran tirar la lavadora o el lavavajillas por la ventana, ni prender fuego a los tractores, que dejaron sin ocupación a tanta gente en el campo.

El problema es el reparto de riqueza, que del pollo con el que podríamos comer todos, nos den un muslo para repartirnos entre nueve, mientras uno se come todo lo demás.

Sólo por si quieres tenerlo en cuenta…

Y si se te hace corto… hace tiempo te escribí otra carta, que quizá no recibieras: Querido contemporáneo

Besis

Javi

P.S.: Ya hablamos de esto hace tiempo (con vídeo extra de Gema)… pero sigue haciendo falta.


Con buena “esa” bien se “eso”

3 noviembre 2011

Disculpad la crudeza… pero creo que esta manera de decirlo lo expresa como pocas.

Para los que no conozcan el adagio pueden valer otras formas menos groseras como: Con buen caldo se hace buen puchero, Con sopitas y miel todo el mundo guisa bien (recuerdos a mi abuela) y otras muchas.

Lo que queremos expresar, en relación con la ciencia y, en particular, con la tecnología es que (exagerando un pelín):

No hay trabajo difícil con la herramienta adecuada.

Esto va dedicado sobre todo a los que se consideran/son/han sido patosetes (como el que escribe).

Ya sé que McGiver con un chicle y su navaja puede hacer un reactor de fusión, pero no todos tenemos ese talento, ni esa habilidad, ni… por qué negarlo, esa melenaza que vuelve locas a las hermanas de Marge.

La cuestión es que, con un poco de ingenio y las herramientas adecuadas, esa tarea que parece imposible es más que posible, sin necesidad de que adquiramos las mañas de nuestro héroe durante años de práctica.

Veamos un caso particular: cambiar una rueda pinchada.

Normalmente la gente se queja, no de levantar el coche con el gato, que una vez lo encontramos (!!) y vemos para donde gira la manivela… quién más, quién menos lo consigue. El verdadero problema son las endiabladas tuercas de las ruedas, ya que alguien las apretó como si no fuera a haber un mañana…

Bueno, en realidad aquel también usó una buena herramienta, una pistola neumática.

Si usamos la típica llave de tuercas que viene en el coche para intentar aflojarlas, es posible que, después de unos cuantos intentos y un cierto dolor en la muñeca, empezaremos a subirnos y a darle patadas con grave riesgo de que salga volando hacia alguno de nuestros ojos…

Para poder aflojar esa tuerca no necesitas más fuerza, necesitas una llave más larga. Por algo menos de diez euros si buscas bien, por cerca de quince si no, puedes encontrar una.

Imagen: LLAVE CERRADA Y EXTENDIDA

Cuando tienes que aflojar la tuerca, extiendes la llave. Cuando las aprietas lo haces con la llave “corta”.

Imagen: AFLOJANDO LAS TUERCAS

Vamos a explicar el fundamento físico de esto.

Cuando te mueves en línea recta la “causa” del movimiento es la fuerza. Si te empujan aceleras y si te empujan para el otro lado frenas y santas pascuas.

Cuando el movimiento es de giro, la “causa” del movimiento no es sólo la fuerza, también influye otro factor, la distancia del eje de giro a la que aplicas la fuerza.

Veámoslo con una puerta. Si la intento cerrar empujando desde el picaporte me resultará fácil (mucha distancia al eje de giro), pero si intento cerrarla empujando desde muy cerca de las bisagras, veremos que con mucho esfuerzo consigo poco movimiento, poco efecto.

Al producto de esas dos cantidades, la fuerza y la distancia al eje de giro, se le llama momento de la fuerza y esa magnitud podríamos decir que es la causa del giro. De esto ya hablamos con el post tan celebrado y meneado “Estoy harto del mango de mi sartén“.

Extendiendo la llave para aflojar haremos más “momento” con la misma fuerza, al aumentar la distancia. En cambio para apretarlas lo haremos con la llave “corta” para que otro día podamos aflojarlas sin dificultad.

Resumiendo… que aproveches el momento.

Dedicado con todo cariño, insisto, a los que os remangáis y os lanzáis a la aventura, no os desaniméis y buscad a quien os enseñe bien… mucho puede hacerse usando el coco y las herramientas adecuadas.


¿Me pongo mi tanga de leopardo para dar clases?

13 junio 2010

¿Qué pasa si acudo a dar mis clases sólo con un tanga de leopardo (ahora que empieza a hacer calorcito?

¿Es un tanga de leopardo algo malo en sí? (decidme que no y no lo penséis mucho, por favor)

¿O es sólo inadecuado?

¿Es malo ir desnudo en una playa nudista? ¿Sabes que te pueden echar de allí si vas… vestido?

En ciencia y, diría yo sobre todo en tecnología, hay que sustituir las palabras “bueno” y “malo” por “adecuado” e “inadecuado”.

El conocimiento preciso de las propiedades de las sustancias y los objetos, y el conocimiento preciso de la situación, nos llevarán a elegir, no al mejor objeto “de todos los tiempos”, sino al más adecuado para la aplicación concreta, con los recursos accesibles, etc.

¿Es malo el pegamento de los Post-it?

Para arreglar un jarrón desde luego que sí, pero para que las notas se sujeten y se vuelvan a pegar varias veces, es estupendo. Es el más adecuado.

Así que tranquilícense todos, porque no mostraré mis turgentes y prietas carnes en entornos que no sean adecuados… aunque ya oigo a la playita llamarme… jaaaviiii, jaaaaaavi….

Pensemos ahora sobre nosotros.

¿No es importantísimo el autoconocimiento?

¿No es más importante saber dónde estamos exactamente que estar un poco “más delante” o un poco “más atrás”?

Si soy un corredor, me interesa saber cuál es mi condición física antes de afrontar un reto. Sobrevalorarme puede lesionarme, infravalorarme, no disfrutar de lo que está a mi alcance.

Al igual que antes, un conocimiento lo más preciso posible sobre el “material” (yo) y sobre la situación, me hará ver si esa combinación es la más adecuada o no.

Aunque la sobrevaloración de las propias capacidades es una característica que suele atribuírsele a los jóvenes (no sin razón), no es exclusiva de ellos. También es frecuente entre los que empiezan a no ser tan jóvenes: ¿a cuantos veis “disfrazados” como si tuvieran veinte años menos? ¿Cuánto peso ibais a levantar cuando os dio el ataque de lumbago?

Y, sobre todo,

¿a cuánta gente valiosa vemos “escondiéndose”, sin florecer, sin exhalar su perfume ni dar su luz al mundo?

¿Y a cuántos otros, creyéndose lo que no son, ocupando espacio, tomando tiempo y energía que no les corresponde?

Nosce te ipsum

Fuente de la imagen: wikipedia (yo tengo más pelo)


Las espaldas de los escolares…

28 mayo 2010

El otro día cogí la mochila de un alumno mío para echarle una mano… ¡Madre mía, como pesaba!

Cuando vio la cara que puse y lo hablamos, me dijo que a la mayoría de ellos les dolía la espalda con cierta frecuencia.

Este asunto de los libros de texto es algo que no acabamos de solucionar, aunque cada vez las excusas tecnológicas son menores: libros electrónicos, ultraportátiles…

Supongo que a los problemas particulares se les asocia el de siempre: la pasta. Hay bastantes intereses en este tema, el volumen de negocio no es nada despreciable.

Este post lo suscita una solución low tech muy chula que he leído en el blog Instructables. Básicamente consiste en separar los libros en cuadernillos y juntar los de varias asignaturas, para llevar sólo un “libro” con lo que estés dando en ese momento en todas las materias.


Precisión y exactitud

9 mayo 2010

Tengo un recuerdo amigable de las primeras clases que le dan a uno sobre cómo hacer las prácticas como Dios manda: tratando bien los errores, las cifras significativas, etc. Me parecía muy científico, en el mejor sentido.

Una de las cosas que me gustó fue la distinción entre los conceptos precisión y exactitud.

Nos contaron que una máquina precisa es aquella que si repetimos una medida varias veces nos arroja un resultado parecido. Permitidme una metáfora con dianas. Por ejemplo:

Una máquina exacta es aquella que si repetimos una medida varias veces nos arroja resultados próximos al valor real. Por ejemplo:

  • Primera sorpresa, no es lo mismo.
  • Segunda sorpresa, prefiero una máquina precisa a una máquina exacta.

Lo que necesita la máquina precisa de antes para ser estupenda es, simplemente… un recalibrado, un ajuste de cero.

En cambio, una máquina exacta ya está dando lo mejor de sí. Para mejorarla habría que modificarla en serio.

Si hay alguien que tire con arco o con armas sabrá que se considera un buen tirador o un buen arma a la que consigue que los disparos estén agrupados. En nuestra terminología, que sea preciso.


Si yo llamase al “Sr. Jazztel”…

3 mayo 2010

Si yo llamase al “Sr. Jazztel” cada dos días (o a veces todos los días, o a veces dos por al día) para preguntarle si quiere contratar Telefónica… ¿SERÍA ACOSO?


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