A propósito de Henry…y de ti

15 mayo 2010

En estos días estamos hablando en clase de inteligencia artificial.

Cuando les digo a mis alumnos que aún no existe tal cosa, me preguntan que para qué lo estudiamos. Les digo que eso nos hace pensar en “qué es la conciencia” y “qué eres tú“.

A menudo se dice que puedes perder tus posesiones o tu dinero, pero que no pueden arrebatarte lo que has aprendido. Y con frecuencia también se usa este argumento para estimular el gusto por el estudio en los alumnos.

Pero ya sabemos que accidentes o enfermedades como el Alzheimer nos pueden arrebatar la memoria, algo que no sólo atesoramos, sino con lo que solemos definir nuestro “yo”.

¿Qué queda de nosotros sin nuestra memoria?

En casos de Alzheimer hay quien haciendo gala de una gran fortaleza y un tremendo amor es capaz de ser consuelo para esos enfermos y encuentra una respuesta de amor en ellos, como a otros les sucede con los discapacitados psíquicos.

En la película “A propósito de Henry”, Harrisond Ford sufre un accidente y pierde la memoria. Durante la película va “conociéndose”, (conociendo la vida que había llevado) y no le gusta lo que ve, ni lo siente como suyo. Decide comenzar un camino en el que se “reinventa” a sí mismo eligiendo ser como quiere ser, dejando atrás el pasado.

Dos cuestiones a considerar:

1. ¿Somos entonces algo más que nuestra memoria? ¿Es justo eso lo que somos?

2. ¿Podemos hacer el ejercicio de renunciar a nuestro pasado (bueno o malo) para poder elegir el presente y futuro que deseamos? ¿O somos esclavos de nuestros errores y, no te olvides, también de nuestros aciertos?

Foto: El caminante sobre el mar de bruma de Caspar David Friedrich (Wikipedia)


Me meto robots en vena…

11 septiembre 2009

A través de Ciencia al día me ha llegado una noticia, aquí tenéis la fuente con una bonita foto.

Han fabricado una “mosca” que es capaz de moverse por los vasos sanguíneos.

Sólo quería que vieseis la noticia y la foto, y que seáis conscientes de que esta es la primera de muchas noticias parecidas que comenzaréis a oir a partir de hoy y durante los años venideros.

Uno de los principales objetivos de la robótica es “meternos robots dentro”… y, a ser posible, “a cascoporro”.

Una legión de robots en mi organismo podría ser capaz de identificar y eliminar células cancerosas, “arreglar” vasos rotos u obstruidos y otros montón de tareas que, por lo diminuto y lo numeroso, no sabemos abordar más que “a lo bruto”, con los consabidos efectos secundarios.

Es algo así como un sistema inmunitario y de autorreparación mejorado.

Si pensáis que vamos a hacernos cyborgs… tenéis razón.

Pero no lo llevaremos mal. Tampoco ahora nos molestan las prótesis, los marcapasos, etc., etc.


Ya vienen los robots por el arenal…

22 febrero 2009

La robótica sigue avanzando imparable.

Una de las direcciones en las que avanza es en la de la extrema miniaturización; los nanobots. Nos referimos a esos cacharrines que viajarán por nuestras arterias y venas y tratarán de tú a tú a nuestras células. Pero de esto nos ocuparemos otro día.

Hoy vamos a hablar de otra dirección. Robots grandotes, digamos un tiarrón que me pueda llevar la compra.

En tecnología hacer las cosas pequeñas es muy costoso, pero hacerlas grandes también acarrea sus problemas: peso de las estructuras, resistencia, etc.

Aquí podéis ver un robot que casi da risa al principio, BIG DOG, sin duda parece un disfraz con dos tipos dentro, como comentan en el blog que os recomiendo una vez más Ciencia en el XXI. Mirando con la mente.

De innegable inspiración biológica, el amiguete pesa unos 75 kg y puede cargar 340 lb (otros 150 kg).

Puede pareceros que esto no es nada comparado con un camión, un tren u otros medios de transporte bien conocidos. La gran novedad es la posibilidad de moverse por terrenos irregulares o subir fuertes pendientes con todo ese peso encima. Lo más interesante del video es precisamente ver cómo afronta esos obstáculos, se recupera de los resbalones, etc.

Aprovechamos la ocasión para recordaros que todas esas cosas que hacéis vosotros con tanta facilidad: reconocer una voz y entender lo que dice, distinguir una cara en una multitud o andar/correr por terreno irregular resulta extremadamente difícil para los ordenadores que fabricamos.

Da penita ver que este proyecto es del ejército americano. No por americano, sino por ejército. Y nos lleva a pensar que no lo están diseñando para llevar mi compra precisamente, sino para otros menesteres.

Seguro que habréis visto en la tele que ya se mandan aviones no tripulados a guerras aquí y allá, por ejemplo este MQ-1 Predator. No sé si MQ significa “me cago en mi estampa” o qué, pero “predator” es depredador y, si miráis las especificaciones, va cargadito de juguetes para el niño entretener (misiles aire-aire y aire tierra).

Si esto quisiera decir que las guerras de mañana serán “partidas” entre tus juguetitos y los míos pues sería hasta bueno, pero parece ser que la tendencia es que los países ricos pondremos robots y los pobres, los muertos.

No puede uno dejar de recordar a Isaac Asimov y sus leyes de la robótica. Científico y gran autor de ciencia ficción y divulgación científica, es muy conocido por sus historias de robots. Para sus libros inventó las conocidas tres leyes de la robótica, siendo la primera: “Un robot no puede dañar a un humano ni, por inacción, permitir que sufra daño”. Desde luego no parecen ir en la misma línea. Quizá mañana estos fabricantes tengan que enfrentarse a sus propios robots, como hoy nos enfrentamos a las mismas armas que fabricamos, empuñadas contra nosotros.

Aquí os pongo el enlace de la empresa fabricante del robot por si queréis ver otros modelos, Boston Dynamics.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 96 seguidores