Con buena “esa” bien se “eso”

3 noviembre 2011

Disculpad la crudeza… pero creo que esta manera de decirlo lo expresa como pocas.

Para los que no conozcan el adagio pueden valer otras formas menos groseras como: Con buen caldo se hace buen puchero, Con sopitas y miel todo el mundo guisa bien (recuerdos a mi abuela) y otras muchas.

Lo que queremos expresar, en relación con la ciencia y, en particular, con la tecnología es que (exagerando un pelín):

No hay trabajo difícil con la herramienta adecuada.

Esto va dedicado sobre todo a los que se consideran/son/han sido patosetes (como el que escribe).

Ya sé que McGiver con un chicle y su navaja puede hacer un reactor de fusión, pero no todos tenemos ese talento, ni esa habilidad, ni… por qué negarlo, esa melenaza que vuelve locas a las hermanas de Marge.

La cuestión es que, con un poco de ingenio y las herramientas adecuadas, esa tarea que parece imposible es más que posible, sin necesidad de que adquiramos las mañas de nuestro héroe durante años de práctica.

Veamos un caso particular: cambiar una rueda pinchada.

Normalmente la gente se queja, no de levantar el coche con el gato, que una vez lo encontramos (!!) y vemos para donde gira la manivela… quién más, quién menos lo consigue. El verdadero problema son las endiabladas tuercas de las ruedas, ya que alguien las apretó como si no fuera a haber un mañana…

Bueno, en realidad aquel también usó una buena herramienta, una pistola neumática.

Si usamos la típica llave de tuercas que viene en el coche para intentar aflojarlas, es posible que, después de unos cuantos intentos y un cierto dolor en la muñeca, empezaremos a subirnos y a darle patadas con grave riesgo de que salga volando hacia alguno de nuestros ojos…

Para poder aflojar esa tuerca no necesitas más fuerza, necesitas una llave más larga. Por algo menos de diez euros si buscas bien, por cerca de quince si no, puedes encontrar una.

Imagen: LLAVE CERRADA Y EXTENDIDA

Cuando tienes que aflojar la tuerca, extiendes la llave. Cuando las aprietas lo haces con la llave “corta”.

Imagen: AFLOJANDO LAS TUERCAS

Vamos a explicar el fundamento físico de esto.

Cuando te mueves en línea recta la “causa” del movimiento es la fuerza. Si te empujan aceleras y si te empujan para el otro lado frenas y santas pascuas.

Cuando el movimiento es de giro, la “causa” del movimiento no es sólo la fuerza, también influye otro factor, la distancia del eje de giro a la que aplicas la fuerza.

Veámoslo con una puerta. Si la intento cerrar empujando desde el picaporte me resultará fácil (mucha distancia al eje de giro), pero si intento cerrarla empujando desde muy cerca de las bisagras, veremos que con mucho esfuerzo consigo poco movimiento, poco efecto.

Al producto de esas dos cantidades, la fuerza y la distancia al eje de giro, se le llama momento de la fuerza y esa magnitud podríamos decir que es la causa del giro. De esto ya hablamos con el post tan celebrado y meneado “Estoy harto del mango de mi sartén“.

Extendiendo la llave para aflojar haremos más “momento” con la misma fuerza, al aumentar la distancia. En cambio para apretarlas lo haremos con la llave “corta” para que otro día podamos aflojarlas sin dificultad.

Resumiendo… que aproveches el momento.

Dedicado con todo cariño, insisto, a los que os remangáis y os lanzáis a la aventura, no os desaniméis y buscad a quien os enseñe bien… mucho puede hacerse usando el coco y las herramientas adecuadas.


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