Hablamos hace unos días de la zona intermedia, ese sitio donde vivimos la mayoría, donde corremos aventuras y vivimos grandes logros, que nunca saldrán en los periódicos, pero que nos llenan de emoción.
Ayer hubo especialmente dos momentos que tenían que ver con esto.
El primero por la mañana, cuando uno de mis alumnos del insti me preguntaba qué hacía un físico dando informática. Lo que se hace, o se intenta, es inspirar amor por la verdad y despertar conciencias en los jóvenes, una obra sagrada, por mucho que otros la consideren mediocre. Lo comentamos hace tiempo en “Los profesores no valen una…”
El segundo por la tarde en la escuela de música, zona intermedia donde las haya. Los alumnos de canto hicieron un pase, alcanzando todos ellos momentos de gran belleza y, sobre todo, la emoción del gran logro personal al que le han llevado sus aventuras, en nuestra patria intermedia.
Mis queridos Marta, Paloma, Miguel y José Luis, y yo, hemos hecho algo que no sabíamos si sería posible, a años-luz de nuestra zona de confort, montar una obra con ellos como cuarteto y yo como director.
Mi agradecimiento a todos los que me han traído hasta aquí, ladrillos que se pusieron hace años y otros que se pusieron ayer mismo. Particularmente a dos personas de las que aprendo a dirigir: Álvaro y Carlos.
Aquí os la dejo muy contento de la nuestra ruta y nuestro destino, sirva como homenaje a mis compañeros del grupo y a todos los que vivís heroicas aventuras, aprendiendo a pelar una patata, a poder correr media hora, a pintar a carboncillo, a mandar un email, a dar a la vuelta a una tortilla…
Nuestros hechos pueden ser menores, nuestras emociones y nuestra lucha por mayor libertad son excepcionales.
Con frecuencia se define la música como una combinación de sonidos y silencios según ciertas reglas o con una intención artística. Disculpadme el parafraseo, pero lo que más me interesa aquí es “y silencios“.
De alguna forma las pausas entre sonidos actúan como el fondo de una imagen y nos pueden hacer pensar, como en ese caso, si el fondo es el espacio que deja libre la imagen o en realidad es el fondo el que “dibuja” la imagen.
Pero la música además “fluye”, así que se aprovecha y utiliza los mecanismos de “anticipación” de nuestra mente y nuestra sensibilidad, igual que hace el humor. Seguro que conocéis ese momento de pausa del humorista, donde todos sabemos lo que va a decir a continuación. “Ehpajico conmigo…”
No sé si es “por lo mío”, o por la Física… pero la verdad es que me resultan fascinantes el silencio, el vacío y, como dicen los budistas, aquello que permite que se dé la manifestación… (aprovecho para convocaros a la día 14 por la educación pública madrileña).
Ya hablamos del vacío hace tiempo y si seguís buscando por ahí podréis leer sobre la energía que alberga (de la que pueden producirse partículas!!), de su geometría, de cómo la masa deforma esa geometría o incluso de cómo la masa en movimiento “arrastra” la geometría del espacio… del espacio vacío mismo…
Pero hoy quiero preguntaros:
¿Cuál es vuestro SILENCIO favorito?
Ese que está plagado de sonoridad, de anticipación, de calma, tensión, resolución… ese silencio que hace buena la definición de música que dábamos al principio, compuesta por sonidos y silencios.
Os pediría que enlazarais un vídeo o audio y el segundo en el que ocurre vuestro silencio favorito y contadnos por qué os gusta tanto. Gracias por la colaboración.
4:43 cada silencio entre los “Hört” invocando terriblemente a los dioses de la venganza, y el vacío final después del horrible juramento cuando se corta la orquesta.
Increíble Diana Dalmau interpretando el aria “La reina de la noche” de la ópera “La flauta mágica” de Mozart
Actualización
Después del comentario de Carol (Gracias!!), hay que incluir obligatoriamente a Beethoven, además de la obra que propone ella, creo que ilustra muy bien el post el primer movimiento de la quinta sinfonía. Aparte del diálogo sonido silencio del principio… fantásticos los de 4:24, 4:28, 5:29, 7:25…
Los veinte centímetros… no existen (supongo que vosotras sospechabais algo).
Bueno, disculpadme, sí que existen… están en algún lugar entre los diecinueve y los veintiún centímetros… pero no puedo saber exactamente dónde.
Intentaré ser más claro.
Si compro una tabla de 20 cm de ancho, ¿cómo estoy seguro de que no hay un milímetro de más o de menos?
Si mido con una regla y veo que no se ha pasado ni un milímetro, ¿cómo sé que no se ha pasado una décima? ¿o una centésima?…
¿Eso quiere decir que el número veinte no existe? Para nada…
El número, el concepto veinte, sí que existe… es su realización práctica lo que resulta “en la práctica” imposible (por supuesto esto sí es posible para números enteros, veinte vacas y cosas así).
De la misma forma es imposible poner una pelota justo en la cúspide de una pirámide, un pequeño error en una dirección hará que caiga.
La manera matemática de expresar esto es:
No puedo llegar al número exacto, pero sí con tanta precisión como necesites.
Si le pido que la precisión sea de centímetros, usará una regla, si de milímetros, un calibre, etc., etc.
Pensando en esto y, retomando el título del post, lamento deciros que no oímos bien.
Y ahora vayamos a un concierto… cada persona del público escucha cosas distintas, según la sensibilidad de su oído, su edad, y si añadimos la interpretación de su cerebro… más diferentes aún.
Los instrumentistas cometen errores, en la afinación, en el tempo…
Algunos son percibidos por ciertas personas del público y otros no…
Lo que me resulta curioso es que si no detectamos los errores, porque su error es más pequeño que el margen que nosotros detectamos, o si los detectamos pero no son muy graves o numerosos… la música consigue emocionarnos.
La música es un vehículo, una manera de sentir emociones uno mismo y comunicarlas a otros.
Visto así, resulta paradójico que un vehículo imperfecto y mal percibido consigue transmitir correctamente su mensaje.
Incluso en algunos casos veréis a intérpretes disgustados con su resultado, quizá tú mismo, como oyente, poco emocionado porque has percibido demasiados fallos y te “ha sacado” de la emoción. En cambio verás a otras personas, que oyeron peor, y se emocionaron más.
Si nuestro oído fuera matemáticamente perfecto, todas las interpretaciones serían mediocres, desagradables, fuera de afinación, fuera de tempo… imposibles de disfrutar.
Supongo que casi todos conoceréis al fantástico Bobby McFerrin, probablemente por su éxito más popular, Don’t worry be happy.
Hace unos meses circuló por los blogs de ciencia un estupendo vídeo suyo junto a unos neurocientíficos, sorprendiéndonos con la escala pentatónica… que la llevamos “de serie”.
Aparte de la fascinante ciencia que encontramos en la música en forma de física ondulatoria, acústica, matemáticas… nunca nos olvidamos del misterio del sentimiento de belleza que nos produce.
En su página podéis encontrar este enlace donde tenéis por separado las pistas de las distintas voces de dos éxitos suyos, de manera que puedes oírlas por separado, o juntar las que quieras y sumarte tú!
Una labor muy importantede la ciencia esdesmontar supersticiones y desenmascarar estafadores. Cosa que lleva haciendo desde antiguo para bendición e higiene mental de todos.
Animados por este espíritu creo que hay ocasiones en las que se nos puede ir la mano.
Como ya hemos hablado otras veces, la ciencia da pasos lentos intentando que sean firmes, basando su certeza en hechos científicos (entiéndase reproducibles e independientes del observador).
Hoy quiero hablaros de algo que no es un hecho científico, aunque sí muy real.
Se trata de la BELLEZA.
No me refiero a la atracción sexual, o a lo guapos que seamos tú y yo, querido lector.
Me refiero a que ves un cuadro, escuchas una obra musical, contemplas un atardecer o miras a algún ser querido y… te quedas con la boca abierta, quizá articulas un “oh”…
Se trata de un pequeño éxtasis sin palabras. Desde luego no es un fenómeno independiente del observador ni fruto de una línea de pensamiento consciente, pero es real.
Puede que algunos científicos nos digan que son el efecto de ciertas concentraciones de sustancias químicas en nuestro cerebro. La presencia de esas sustancias es innegable, la relación causa-efecto, en mi opinión, es discutible. Entiendo que recordando a Ockham y con los elementos conocidos esa es una de las explicaciones más plausibles… pero no me resulta satisfactoria.
¿Ese momento con tu hijo contemplando las montañas es una “intoxicación química” de tu mente racional?
¿Sentir la Belleza es una forma de “drogadicción” de la que incluso algunos puedan creer que debamos “desengancharnos”?
Si te pregunto qué opinas sobre el amor que tengo por mi madre, no dudo que te parecerá bien construir un argumento basado en la química y en la ventaja evolutiva que produce un vínculo entre la cría y la madre para un mejor crecimiento de la primera.
Pero, ¿y si te pregunto por el amor que tienes TÚ por TU madre?
¿Crees que esa explicación agota la complejidad del fenómeno que TÚ experimentas?
A estas alturas del post supongo que algunos optaréis por esa explicación incluso para vosotros mismos, con toda honestidad científica, pero en ese caso hay algo que no acabo de entender.
Las personas buenas que conozco, por más materialistas que se consideren, si son preguntadas por lo que más valoran de su vida o sus experiencias, me hablarán de su pareja, sus amigos, la música, el arte, sus hijos… o simplemente, esas cañas que se toman con la gente que aprecian.
En todos esos casos se trata de experiencias que despiertan ese sentimiento de Belleza, particularmente en las distintas formas de amor entre las personas.
¿Por qué entonces si consideramos que es un “viaje químico” que enturbia nuestra percepción racional, por qué entonces… articulamos nuestra vida en torno a ello?¿Por qué entonces es lo más valioso, o incluso lo único de lo que no podríamos prescindir?
Por todo esto quiero deciros…
Que la Belleza me parece algo muy real y muy importante, en realidad lo más importante.
Que por su naturaleza subjetiva y no siendo fruto de una línea de pensamiento-racional-consciente nos llama a una investigación sincera y honesta por otras vías.
Y que, desde este punto de vista, un sincero y honesto acercamiento al arte, la filosofía o la espiritualidad no sólo no es una tonteria o un delirio, sino una faceta imprescindible de lo que más nos define como humanos: La búsqueda y la expresión de la Belleza.
Y ahora, os dejo con un conjunto de sonidos, unas variaciones de presión del aire, que no se resisten al análisis de Fourier…
Pero, ¿estáis seguros que no hay nada más ahí?…
Sea cual sea vuestra elección… dejad que su Belleza os acaricie.
También manda algunas de la exposición que se hizo en el hall del instituto de todas las guitarras de ese año (en el enlace, al final de la página)
Agradecer a Alba que mande las fotos y mandarle un abrazo a ella y a todos los chicos de este curso que hicieron un trabajo magnífico y más felices mis días.
Para los que no hayan/hayamos tenido la suerte de poder asistir a este estupendo espectáculo (aunque tenemos un cachín que colgó en youtube Telmo Fernández como ya pusimos en el post anterior) va esta entrada.
Aprovechando el programa que encontré de la actuación del Teatro Lara, pondré los videos correspondientes a estas estupendas obras de Bach… las imágenes del Universo las tendréis que buscar vosotros. Y además os diré que en Gran Canaria fueron 13, pero qué se le va a hacer.
Que las disfrutéis, con mucho cariño.
Partita para violín nº 2 en re menor BWV 1004: Chacona
Sonata para violín nº3 en Do Mayor BWV 1005: Allegro assai.Hablan un momentín al principio, pasadlo y oiréis a Milstein en el que dice que fue su último concierto, una joya.
Suite para cello nº3 en Do Mayor BWV 1009: Bourrées I & II. Por Mischa Maisky
Partita para violín nº3 en Mi Mayor BWV 1006: Preludio. Otra vez Milstein, pero más jovencito.
Suite orquestal nº3 en Re Mayor BWV 1068: Air. Versión violín solo por Sara Chang.
El espectáculo se llama “Bach to the Universe” y mezcla preciosas imágenes con música de Bach interpretada por Ara Malikian (violín), Serguei Mesropian (violonchelo) y Telmo Fernández a la guitarra (y a la Física!).
Buscando los datos para los enlaces me acabo de enterar que lo hicieron en el Teatro Lara hace unos días… grrrr.
Bueno, snif, pues qué le vamos a hacer. Os dejo con unas pinceladas que ha colgado Telmo Fernández en youtube y que le agradecemos desde aquí… aunque nos sepa a poco. Y, a ver si me entero antes la próxima vez, y os lo cuento.
Como aprovecharé estos días para disfrutar de la gente que me quiere (todavía queda alguno), crecer un poquito (sólo por dentro) y, quizá, escribir otro poco. Es fácil que no incluya nuevas entradas como en diez días.
No se quejen (os estabais quejando, ¿no?), porque he puesto unas cuantas seguiditas.
Aprovecho para daros las gracias por leerme, que ya vamos camino de las 7000 visitas (!!).
Para celebrarlo y como agradecimiento, hoy os voy a poner unos videos de MÚSICA preciosos…
Este de Janine Jansen del Adagio de la Sonata nº1 de J.S. Bach BVW 1001. Me parece impresionante por la belleza música y por la ejecución tan conmovedora. (No hagáis caso del título del video, la sarabanda es otra (también preciosa))
La siguiente pieza la conocí gracías a una versión de Swingle Singers que me dejó Álvaro Carretero, profe de música de mi insti y el director del coro de profes. Aprovecho para dejar constancia aquí de la maravillosa labor y el enorme bienque ha hecho a los profesores del instituto como grupo y a mí personalmente, al poder cumplir un sueño de hace 20 años y hacer más felices mís días. Un abrazo para él y no me alargo más…, bueno, un pelín… dejadme que os diga que participa en un proyecto precioso de recuperación de órganos ORGANARIA.
En la línea de Swingle Singers, pero a cargo de Ensemble Planeta aquí tenéis esta preciosa versión del famosa pieza de Bach, conocida como Air (Orchestral Suite No. 3 In D Major BWV 1068 “Air On A G String”)
Uno más de Bach, este a cargo de Bobby McFerrin, increíble lo que hace y cómo se mueve entre lo bello y lo “cool”, entre la lágrima y la sonrisa
Algo un pelín más moderno, el conocido 16 tons, a cappella por Rockapella
Y otro a cappella, divertidísimo. Para los que no sepan inglés les diremos que están contando lo mal que lo pasan porque, aunque son una gente valiente que no le teme a casi nada, las bellas mujeres les persiguen, les agobian, y les aterrorizan… lo que nos pasa a tantos . El grupo se llama Metropolis
Espero que os guste el especial y que paséis buena Semana Santa.
Para los músicos y aficionados, en esta página podéis encontrar muchísimas partituras, versiones y audios.
RT @TapasDeCiencia: «El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente». Gustave Flaubert, escritor … 4 hours ago